viernes, 20 de octubre de 2017

EL 155! Y EL DOMUND


Les voy a decir que no pienso hablar ni de números primos, ni de ecuaciones de segundo grado ni de tantos por ciento. Tampoco quiero hablar de matemáticas, entre otras cosas porque nunca fueron mi
fuerte, probablemente porque nunca he tenido un profesor que me hiciera saborear, gustar y disfrutar de una asignatura que se me antoja que hoy es fundamental en muchos de los aspectos, hasta para que nos paguen la cláusula del suelo los que hicieron una hipoteca de su casa.
Pero estarán de acuerdo conmigo, que hay números que nada más verlos nos transportan hacia momentos, lugares, personas, hechos… que en algún momento pueden marcar o han marcado nuestra vida: si les hablo del 15 probablemente nos transporte a la niña bonita; Si les hablo del 22, pues lógicamente nos hablará de los dos patitos y así sucesivamente. Hasta diría que es entretenido.
Pero ¿si les hablo del 155?. Pues probablemente les pase como a mí con las matemáticas: si uno nace negado a la asignatura, pues ahí queda… y si el 155 es un número que significa amenaza, miedo, denuncia… se nos quedará grabado para toda la vida por el significado con el que lo hemos empleado. No me gustaría que eso sucediera: me gustaría que hubiese 155 razones para haber diálogo y conversaciones; me gustaría que hubiese 155 razones y más para los besos y los abrazos; me gustaría que hubiese 155 razones y mas para silencios y escuchas en un mundo amenazado por los ruidos que nos impiden escuchar al que tenemos al lado.
Este fin de semana celebramos el Domund. Antiguamente era el día de las misiones y quizás lo siga siendo hoy en día. Pero claro, como dice el lema de este año, hay que ser valientes para ser misioneros. Como valiente hay que ser para hablar del 155, como valiente hay que ser para dar testimonio de nuestra fe en los tiempos que corremos. Como valiente hay que ser para dar testimonio y no esconderse de que la fe merece la pena.
El evangelio de este fin de semana nos pide que tengamos una mirada profunda, que no juzguemos por apariencias. A veces en las situaciones reales de la vida (social, política, cultural, familiar….) juzgamos demasiado fácil y nos apuntamos al coro de los que condenan o absuelven sin escuchar a las partes implicadas.
El evangelio, nuestro evangelio, tiene que estar por encima de partidos y de ideologías. No lo convirtamos en un arma para atacar a los contrarios ni en un escudo para cubrir nuestros propios intereses. El evangelio nos tiene que llevar a evitar que nuestras opiniones sean manipuladas o usadas en favor de intereses particulares o partidistas.
“Pagar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. El evangelio se propone pero no se impone. Hoy los cristianos hemos de respetar las leyes consensuadas por las sociedades modernas y democráticas, pero también y desde la valentía que nos da el saber que el mensaje de Jesús merece la pena, hemos de ponerlo como alternativa humanizadora y liberadora. Si al respeto por la autonomía de los procesos sociales le sumamos la libertad interior y la mirada profunda del Evangelio surge una ecuación maravillosa para que los discípulos de Jesús seamos sal y luz.
¡Qué maravilloso es cuando a los discípulos de Jesús se les llama que son valientes!. Valentía que viene del convencimiento de que la verdad les hará
libres y esa libertad les permite que se pueda evangelizar sin cadenas. Maravillosa es la labor de tantos y tantos discípulos de Jesús que desde su convencimiento personal dejan atrás todo lo que les puede atar y entregan su vida en favor de otros. Probablemente también entre nosotros tengamos que ser valientes porque a lo mejor estamos en tierra de misión, y para ello hay más de 155 razones, por supuesto.
Por cierto, Felicidades al pueblo de San Rafael , que inicia sus fiestas en honor a su patrón.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de octubre de 2017

¡QUÉ GRANDE LAS MUJERES EN LA IGLESIA!


Bueno, pues si la semana pasada era el tema del vino, (de la viña),
resulta que ahora le toca el tema a las bodas. ¡Si es que por ejemplo que no quede!. Dios se vale de todo lo habido y por haber para que después no podamos echarle en cara que no hemos oído o escuchado su invitación.
Este fin de semana nos vuelve a invitar. Nos invita a una boda. Nos invita a una fiesta, puesto que la boda es eso, fiesta. Y es que dentro de las invitaciones que podamos recibir a lo largo de nuestra vida y en contra de lo que pueda parecer, el Reino de Dios, su presencia en medio de nosotros, es una fiesta, es un motivo de alegría. A veces pensamos que la invitación que Dios en Jesús nos hace, es un tostón, siempre es lo mismo, no cambiamos el chip.... y es todo lo contrario: fiesta, alegría, vino como simbología de la fiesta, etc....
Pero claro. Dios invita, pero no obliga. Por ello el relato nos cuenta que va invitando a un grupo de personas y que cada una le va dando una disculpa, cada cual más peregrina: voy, pero tardaré un poco; ahora no es el momento; me pillas en mala ocasión.... en definitiva que los que en teoría tienen que ir, son los primeros en decirle que no. Eso me recuerda a muchos de nosotros cuando nos invitan a ciertos acontecimientos parroquiales, probablemente nuestras disculpas serán de las más variadas.
Este fin de semana, recordamos también a Teresa de Jesús. Una gran mujer, para un gran tiempo y para nuestro tiempo. Una mujer que en su momento fue capaz de remar contra corriente y mantener el tipo. Admiro a Teresa como mujer con coraje en una iglesia dominada por la parte masculina. Teresa fue la mujer que escuchó la invitación a la boda. Una mujer que a pesar de todas las dificultades que encontró en la vida, no puso disculpas.
Teresa, la de Jesús, escuchó y atendió a la invitación a la boda. Atendió y escuchó sin poner la disculpa que hace y dice sí pero no. Teresa no dudó en asistir con el debido respeto. ¡que grande es Teresa en la vida de las personas de su época y de las personas en la actualidad!.
Me gustaría acordarme de tantas y tantas mujeres que como Teresa, en la actualidad buscan su puesto dentro de la Iglesia. Muchas ya lo tienen y lo ejercen, y se le reconoce y valora; otras quieren y no pueden por infinidad de razones, pero entiendo que todas tienen que tener el puesto que tienen que ocupar.
Falta solo un detalle en la invitación a la boda: el traje. No se puede tener cualquier tipo de vestimenta para ir a tal acontecimiento. No todo vale en nuestra Iglesia. No todo vale en el mensaje de Jesús de Nazaret y por eso él lo tiene claro: ¡arrójenlos fuera y vayan a los caminos porque no se puede quedar la boda sin invitados. Me gustaría que analizáramos como vivimos nuestro mensaje evangélico; me gustaría que analizáramos como nos comportamos en nuestras celebraciones y sobre todo cómo damos testimonio de aquello que decimos que creemos y además lo tenemos como importante en nuestra vida.
Teresa de Jesús, es una mujer aguerrida y valiente. Teresa de Jesús, desde el silencio conventual es capaz de cautivar, motivar y estimular una conversación desde el interior, desde la verdad del corazón. Miremos de frente a Teresa y veamos en ella el ejemplo a seguir para poder acudir a la boda del banquete.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de octubre de 2017

¿ A QUÉ NOS SUENA LO DE LOS PALOS?


¿ A QUÉ NOS SUENA LO DE LOS PALOS?
Alguien me preguntaba el otro día, "Paco, Dios ¿Cuándo habla?". En principio parece una respuesta fácil, pero al mismo tiempo tendemos a racionalizar la propia respuesta. Quizás estemos esperando una audición en toda regla, con una vocalización perfecta, y con un auditorio repleto para escuchar lo máximo. Pero... por más que pongamos el oído, probablemente nos quedemos con las ganas.
Pero Dios sí que habla. Habla en todos los idiomas y en todos los lenguajes, porque su idioma y su lenguaje es universal. Probablemente no hable con las mismas palabras que nosotros, pero no hace falta nada más que salir a la calle, ver lo que sucede y comprobar cómo habla Dios y cómo es la respuesta del hombre. Incluso, a veces, el lenguaje de Dios, puede ser un lenguaje duro, áspero, casi que parece que no tiene que ver con lo que Dios nos representa: unos jornaleros apalean al hijo del
viñador. Probablemente sean imágenes que en muchos lugares nos parecen recientes y cercanas y probablemente el hijo es el que menos culpa tiene. Casi como hoy en día.
La historia de la viña, tanto la de Isaías como la del Evangelio, parece una historia de un amor no correspondido. Parece la historia de un amor en la que no se habla el mismo lenguaje. Parece la historia de un amor que antes de nacer está destinado a morir. Es la historia de unas uvas que son agrazones, que son uvas que no sirven, pero ¡qué curioso que Dios se vale de lo que aparentemente no sirve, para dar a conocer su mensaje!.
Los viñadores no entienden el mensaje del amo. Los criados no son más que la representación de quien les paga y que ellos creen que es injusto. Menos mal que Dios, a veces, no habla nuestro idioma, puesto que si lo hiciera probablemente sería un Dios vengativo, justiciero, que andaría a palos todo el día y donde el diálogo, la reflexión... no tendrían cabida, como hace pocos días hemos visto en nuestro querido país.
A veces no sabemos o no queremos valorar aquello que tenemos. No sabemos o no queremos valorar aquello que el dueño de la viña ha puesto en nuestras manos y que sirve para ayudarnos a crecer y en la medida en que nosotros crecemos ayudamos a crecer a los demás. A veces nos comportamos como los viñadores: tenemos un montón de cosas a nuestro alcance, a la altura de nuestras posibilidades y no le damos el valor que realmente tienen y se merecen.
Dios sigue dando segundas oportunidades. Por eso y como lo recalca Isaías le darían ganas de arrancar la viña y convertirnos en eriales. Pero no, nunca abandona a sus hijos, nunca dejará que le den palos, siempre estará abierto al diálogo de quien quiere dialogar y escuchar. Dos no discuten si uno no quiere.
Esta semana hemos celebrado la fiesta de uno de lo grandes de la historia, de Francisco de Asís. Un pequeño hombre de estatura, pero un gran hombre de corazón. Un hombre que supo oponerse a todo lo que se le ponía en su camino y renunciar a lo que más quería que era su familia, sus amigos, la herencia de su padre.... Un hombre apaleado por la propia vida, pero un hombre que supo entender que la vida, la vida de Jesús de Nazaret, no es una tarea fácil y que exige renuncia y aceptación al mismo tiempo de aquello de lo que estamos convencidos.
Francisco, "ve y repara mi iglesia que amenaza ruina", le dijo el Cristo de San Damián. El ni corto ni perezoso se pudo manos a la obra, pero una obra que no era de manos pero sí de corazón. Probablemente a Francisco, nuestro Papa, el Cristo le dijo lo mismo: había que reparar la Iglesia, había que ser ejemplo para el mundo, había que fomentar la concordia entre todos para hacer una vida más saludable, sana y en paz.. No nos olvidemos que contar votos en una Iglesia no es precisamente el mejor ejemplo del que hablaba Francisco.
Probablemente todos nosotros tenemos mucho que aprender, incluidos nuestros políticos. Con palos ni los burros, pero con amor hasta el fin del mundo. Cuidemos nuestras viñas, porque probablemente si nos faltan las echaremos de menos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 29 de septiembre de 2017

¿CUÁL ES NUESTRA ETIQUETA ESTE FIN DE SEMANA?


¿CUÁL ES NUESTRA ETIQUETA ESTE FIN DE SEMANA?
Les digo la verdad que puede ser un fin de semana complicado: probablemente nos entiendan aquello que no queremos decir y decimos aquello que otros interpretan como un alegato a lo que cada uno pretende. No es un juego de palabras, aunque lo parezca, pero es que además los motivos que nos ocupan, lo requieren.
El evangelio de este fin de semana (Mateo 21, 28) nos habla del “ sí
pero no y del no pero sí”: “vete a trabajar a mi viña”. En una sociedad en la que los trabajos no nos sobran; en una sociedad en la que los trabajos escasean; en una sociedad donde seguimos pretendiendo que los trabajos nos los lleven a casa, se sigue diciendo vete a trabajar a mi viña.
Pero no solamente eso. El seguir diciendo que hay que trabajar en la viña supone y exige una respuesta. Una respuesta adecuada a lo que se pide. El viñador es exigente, pagará según lo trabajado y volverá a contratar en la medida en que respondamos a sus exigencias, que nunca serán de una dictadura, sino desde el amor que corresponde en cada momento y en cada lugar.
Tengo claro que no es lo mismo el remordimiento que el arrepentimiento. Probablemente el remordimiento me hace encerrarme en mí mismo, meterme en un cascarón cual tortuga en momento de peligro y probablemente mi remordimiento nunca va a desaparecer y que cada que lo recuerdo vuelvo a sentir remordimiento. Quizás pueda ser lo que puede suceder en otros ámbitos a partir del mes que entra.
Pero el arrepentimiento no me encierra en mí mismo, sino que me pone delante de un tú, frente a alguien y lo que me duele es tanto el acto en sí mismo, cuanto haber fallado a esa persona, a su confianza, a su amor. El arrepentimiento no me condena al pasado, sino que me proyecta al futuro a no volver a fallar a esa persona.
Este fin de semana se nos invita a trabajar por el bien, en una viña, en un mundo probablemente ávido de trabajadores. Muchos decimos que vamos, muchos decimos que hay que ser solidarios, decimos que hay que ayudar a los que lo necesitan, que hay que reformar estructuras porque las que existen ya están caducas y…. al final no vamos, al final no hacemos absolutamente nada.
Otros, probablemente tengan el no por delante. No quiero comprometerme con nada ni con nadie, no quiero más grupos en la parroquia, no quiero comprometerme con ninguna ong… pero al final acabo cediendo porque en el fondo así lo siento y…. me arrepiento y por ello paso a la acción y hago aquello que en un principio dije que no. ¡Que bonita la sinceridad de quien quiere trabajar y al final lo consigue!
Probablemente este fin de semana sucederán cosas que a todos nos tienen que hacer pensar: nos podemos arrepentir de no haber hecho muchos hechos (dialogar, reflexionar, convocar a conversar….) y ese arrepentimiento nos tiene que llevar a mirarnos en el espejo de nosotros mismos y llegar a la conclusión de que la sinceridad, la humildad, … tienen que ser la bandera que enarbole nuestra existencia para siempre.
Por el contrario si vivimos con el remordimiento de lo que tenemos que hacer y no nos da la gana de hacerlo es como el hijo que dice que voy y no va. Se nos puede condenar a un pasado obsoleto del que me alimento porque no quiero renovarme en el sentido más estricto de la palabra.
Analicemos y veamos nuestras comunidades. Veamos nuestras posibilidades y disponibilidades y respondamos a la llamada que Jesús de Nazaret nos hace. Descubramos lo que Jesús, a través de la vida, de los hechos diarios nos quiere ir comunicando. Si lo hacemos probablemente haremos real lo que Pablo en la carta a la comunidad de Filipos le dice: “hagan las cosas como si el propio Jesús las hiciera”
A partir de ahora no traicionemos nuestra conciencia y respondamos a la orden vayan a trabajar a mi viña
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 22 de septiembre de 2017

¿ DE VERDAD CREEMOS EN LA JUSTICIA?


¿ DE VERDAD CREEMOS EN LA JUSTICIA?
            Quiero compartir con uds., este fin de semana, un sentimiento un poco contradictorio. A simple vista el evangelio de este fin de semana (Mateo 20, 1) es totalmente injusto y no me gustaría tachar al propio Jesús de Nazaret de un hombre que no
practica la justicia, cuando él siempre ha cumplido la ley y entregó su vida en el bien de la justicia. Pero al mismo tiempo este fin de semana es nuestra Señora de la Merced, patrona de los privados de libertad también por medio de la justicia. Uff, ¡qué complicado se me pone el tema!
            Si vamos a la Real Academia de la lengua y buscamos la palabra justicia, viene a decir que es dar a cada uno lo que le corresponde, por ello la parábola de este fin de semana es totalmente injusta y si no fuera porque es palabra de Dios, probablemente arrancaríamos la hora de la propia Biblia, puesto que no es de justicia que se le pague igual al que trabaja una hora que al que ha estado trabajando de sol a sol y pasando fatigas, calor, sed, etc... Probablemente si  fuésemos nosotros los que entrando a trabajar a las ocho de la mañana cobrásemos igual que el que entró a las cuatro de la tarde, los abogados de los sindicatos tendrían trabajo.
            Pero quiero entender que el sentido de justicia, el de Jesús, va más allá del sentido que nosotros tenemos. Para él es dar a cada uno lo que necesita para vivir con dignidad. La justicia del reino, entendida desde la generosidad de Dios, es cauce de liberación y promoción de vida digna. Optar por la justicia del reino, es optar por un modelo de relación entre las personas, donde el interés de las personas cede al bien común; donde el afán de lucro cede ante condiciones de vida más humanas para todos y donde una economía sin corazón ha dejado tirados en las orillas de los caminos, a millones de personas en un mundo que decimos que cada vez está más globalizado. Optar por la justicia de Dios es dejar entrar en nuestros corazones a los más débiles, a los pobres.
            Y probablemente un colectivo de débiles, por su situación personal, social, incluso cultural, económica son los privados de libertad. Aquellos que llamamos reclusos, presos... y a los que normalmente etiquetamos con frases como se lo merecenojala se pudran,  etc... y no entendemos que hasta hace cuatro días compartían con nosotros espacios y lugares. Una equivocación la tiene cualquiera pero siempre en la vida hay que dar una segunda oportunidad, una tercera, una cuarta.....
            El evangelio del fin de semana preguntaba Cuántas veces tengo que perdonar?. Y la respuesta de Jesús fue clara: siete veces no, setenta veces siete, es decir siempre. Estos días se habló mucho de Pastora Mira García. Alguno me preguntó si era mi hermana. No lo es. Pero sí me gustaría verme reflejado en ella en la capacidad de perdón y de dar segundas oportunidades como lo hizo con la guerrilla colombiana: le mataron a un hijo, le mataron al marido... y siempre ha dicho que estaban equivocados y que probablemente si lo hubieran pensado mejor no lo hubieran hecho.
            Alguien ha dicho que la cárcel es el estercolero de la sociedad. Los que en ella habitan son seres humanos. Hoy están unos, pero mañana podemos estar nosotros. Dios no quiere que los hermanos se peleen. Probablemente los que están dentro de una prisión es porque han hecho algo malo. Probablemente lo que hicieron fue grave o muy grave, pero eso no nos da el derecho de crucificarlos antes de que sean juzgados. La historia es un juez implacable que nos pone a todos en el lugar que nos corresponde.
            La justicia de Dios, el reino de paz y justicia del que habla Jesús, pasa por dar prioridad a los débiles, a los pobres, a los desamparados, a los que no tienen a nadie que les de un beso en un momento determinado y.... entre estos están los privados de libertad.
          
  Vaya desde estas letras mi reconocimiento a los que trabajan en favor de otros. A los que trabajan en la Pastoral Penitenciaria, a los voluntarios que cada semana van a prisión con la única misión, a veces , de escuchar porque no hay nadie que los escuche.
        Hasta la próxima                    
            Paco Mira


viernes, 15 de septiembre de 2017

PERDÓN: ¿ESO QUÉ ES?. ¿ESTÁ EN EL DICCIONARIO?


PERDÓN:  ¿ESO QUÉ ES?. ¿ESTÁ EN EL DICCIONARIO?
            Hay cosas en la vida que no sé si tocarlas, ¿o sí?. ¿Hablaré del diccionario, o no?. Pues estoy en la duda, porque si uno utiliza mucho el diccionario y utiliza palabras que normalmente no usa, lo pueden achacar de friki, pero si no utiliza palabras variadas, pues probablemente lo tachen de inculto. Pero les voy a decir que me gusta la variedad en el lenguaje e incluso con palabras que normalmente no se oye y que invitan a recurrir al diccionario para solucionarlas.
            El otro día en clase, les decía a mis interlocutores que muchos de ellos parecían indolentes. ¿indo qué? preguntaron la mayoría. Me di cuenta que mi interés por utilizar un vocabulario amplio no era consensuado por la mayoría de mis oyentes, con lo cual tuve que recurrir a lo común, a lo habitual, a lo de todos los días. Cuando acabó la hora, me preguntaba si había avanzado en algo y... tenía mis dudas.
            Esta semana, el evangelio (Mateo 18,21) no sé si nos habla de palabras extrañas o de matemáticas. Probablemente hable de las dos cosas. Probablemente muchos no lo entiendan. Probablemente muchos no querrán seguir leyéndolo. Probablemente alguno lo leerá más de dos veces.
            Un personaje como Pedro, tosco, rudo, pero probablemente con un corazón inigualable hace esta multiplicación: ¿setenta veces siete?, es decir, cuatrocientas noventa. Pedro quedaría tranquilo cumpliendo con las matemáticas, su conciencia ya no pensaría más, la ley es lo que tiene que ser y yo, como buen judío, la cumplo. Cuando llegue la cuatrocientas noventa y una, eso ya no es para mí. Pero claro, cuando acaba las matemáticas, le toca la clase de lengua: palabra, perdón.
           
Seguro que Pedro también aprendió de memoria lo que significa la palabra. En más de una ocasión sacó la espada, en otra ocasión jamás te negaré... pero la teoría quedó muy lejos: mete la espada en la vaina o antes de que cante el gallo me negarás tres veces.
            Claro, eso fue hace dos mil años, pero ¿hoy?. Si este evangelio coincidiera sobre el veinte de agosto, fresquitos los atentados de Barcelona, pues probablemente no sé si tendríamos que volver a las matemáticas ¿setenta veces siete?. ¡Qué difícil, en el mundo en el que nos movemos, entender que sin perdón no tenemos hoja de ruta!. Estos días se nos recordaba que había que cargar con la cruz de cada día y en una semana que recordábamos la exaltación de la cruz, déjenme recordar con  Gabriela Mistral: "¿Cómo explicarte a tí mi soledad, cuando en la cruz alzado y solo estás?.¿ Cómo explicarte que no tengo amor, cuando tienes rasgado el corazón?"
            Nos podemos imaginar por un momento un mundo de perdón, de reconocimiento de errores, de saber que todos fallamos en un momento determinado, de no creernos que somos mejores que nadie, que a la hora de redactar documentos pensemos que a los que va dirigido es igual que nosotros, ¡cuántos conflictos se solucionarían!.
            Es curioso que cuantos hay que manifiestan, perdono, pero no olvido, ¿de qué sirve perdonar si durante toda la vida vas a estar acordándote de lo que dices que has perdonado?. ¡ cómo mejorarían las relaciones en nuestra casa la Iglesia, si no echáramos tanto en cara tiempos pretéritos (pasados) en los que nos hemos equivocado e incluso nos hemos matado por ello!
            Busquemos en el diccionario de nuestro corazón, la fórmula matemática para perdonar siempre aunque no nos perdonen. seguro que tendremos el termómetro de la vida (nuestra conciencia) mucho más tranquila, sosegada y serena. No nos olvidemos que al atardecer de la vida, nos van a examinar de la capacidad de perdonar. Bajo este prisma, muchos de los acontecimientos de la vida, se verán de otra manera.
            No quiero despedirme, sin recordar al ISTIC, cuyo día se celebra este fin de semana. Con más formación, el perdón - a veces - también puede ser más eficaz.
        Hasta la próxima                    
            Paco Mira

viernes, 8 de septiembre de 2017

CUMPLEAÑOS FELIZ

CUMPLEAÑOS FELIZ
Muchos y grandes han sido los inventos del hombre, y probablemente en la medida en que vayamos avanzando en el tiempo, mejor y más sofisticados serán. Quiero , creer que todo es en bien y en provecho del propio hombre, aunque también es verdad que muchos son los inventos que hemos creado con la intención de destruirnos entre nosotros mismos.
Y uno de esos inventos ha sido, sin duda, el calendario. No solo ha servido y sirve este para la distribución y organización del tiempo, sino que además en él podemos apuntar los acontecimientos importantes que van marcando el devenir de nuestra vida y la de todos los seres que comparten con nosotros eso que llamamos humanidad en el planeta tierra.
Una de las cosas que apuntamos en ese calendario es, sin duda, los cumpleaños. Muchos pueden verlo como la parte negativa de lo que vamos viviendo en la vida "cada vez me queda menos", otros lo pueden ver en la parte positiva, "¡que bueno que otro año más comparto esta maravillosa aventura que se llama vida!".
El 08 de Septiembre es el cumpleaños de María. No la vecina de al lado, que a lo mejor también, ni la tendera del súper, que a lo mejor también, sino es el cumple de nuestra Madre en la fe. Y es curioso que así como apuntamos en la agenda un montón de reuniones para que no se nos olvide o apuntamos lo que tenemos hacer en un día concreto, quizás no apuntemos el cumpleaños de "mamá" y probablemente se nos olvide y ella se queda con las ganas que uno de sus hijos le haga una llamada o por lo menos una visita.
Nuestra Madre, la que tenemos con la advocación de la Virgen del Pino, vive en Teror. El viernes han acudido un montón de gente y probablemente no todos con la misma intención: unos por la caminata, otros por el bocata, otros por los amigos, otros por pasar un día y una noche fuera de casa.... pero también he visto lágrimas en muchos de los rostros de los que allí estaban; he visto caras de concentración probablemente con la intención de pedirle que interceda por algo que en un momento determinado de nuestra vida nos hace falta; he visto rostros que esbozaban sonrisa, lo que denota que también ha acudido gente con la intención de ser agradecido, de dar gracias.... 
¡ Qué bueno, poder confiar,  querer, solicitar, agradecer... a una madre!. Algo que nosotros vemos como tan sencillo, probablemente no todo el mundo lo hace o lo puede hacer y quizás con la intención que nosotros hacemos. ¡Cuántas veces sucede que muchos se acuerdan de María pero con el insulto, el menosprecio, la falta de respeto incluso en su lenguaje!. Probablemente con su madre terrenal seguro que no lo haría..
Pero claro: en la fe como en el resto de los hechos de nuestra vida, el testimonio, el ejemplo, ... hacen mucho. Muchos hemos aprendido en los brazos de nuestra madre; muchos hemos podido dormir tranquilos porque mamá estaba en vela, muchos hemos hecho travesuras pensando que solamente nosotros las hacíamos mientras mamá se hacía la despistada, muchos hemos conocido a un tal Jesús de Nazaret, porque mamá así lo ha querido. ¡Qué grande eres mamá!.
A veces hoy en día nos quejamos que a nuestros hijos no les decimos nada porque no nos van a hacer caso, sobre todo en la fe. Incluso muchos de nosotros decimos que nos quitan el sueño, porque parece mentira que lo que les dijimos y ahora nada. Tenemos que hacer como el que siembra y no preocuparnos, probablemente se nos dará por añadidura. Probablemente cuando hablemos de lo que María nos ha enseñado no han de ser nuestras palabras sino las palabras del propio Jesús que comparte con nosotros y con otros muchos lo mismo que sentimos.
Quiero terminar mis letras con una felicitación. El párroco de San Rafael de Vecindario ha sido nombrado vicario episcopal del sur.  La valía lleva, a veces, añadida la responsabilidad. Creo que ha sido una buena elección para un hombre responsable que si cabe ha de serlo cada vez más. Felicidades Antonio Juan.
Felicidades a nuestra Madre en la fe y gracias por querernos
Hasta la próxima 
Paco Mira