viernes, 20 de abril de 2018

PERDÓN, ¿UDS. CREEN QUE SOMOS BORREGOS?


Ya ven que les he pedido perdón. Pero me da la impresión que aprovechando las comparaciones, y estas son odiosas, algunos creen que sí lo somos. También he de reconocer que probablemente en algún momento de la historia hemos dado esa imagen real de borreguismo y de no tener bien amueblada nuestra cabeza para saber tomar las decisiones que en cada momento hay que tomar.
Fuera de su contexto ganadero, normalmente se utiliza la palabra "rebaño" en sentido negativo, para referirse a un grupo de personas que se dejan dirigir por otros en sus gustos, opiniones, etc.... Hay personas que se sorprenden, nos sorprendemos, que en el siglo XXI existan gentes que no tengan teléfono móvil de una conocida aplicación de mensajería instantánea. Es más, le preguntaremos, "pero ¿cómo puedes vivir así" y probablemente la respuesta sea vivo libre. Una de las paradojas de nuestra sociedad es que por una parte se exalta el individualismo hasta casi caer en el egocentrismo, mientras que por otra parte se procura masificar a la gente, convertirla en "rebaño" de diversas formas, haciendo creer que ver determinados programas y series de televisión o formar parte de determinadas redes sociales o tener determinadas aplicaciones en el móvil, o participar en determinados eventos... porque de lo contrario vas a ser el bicho raro, te quedas "fuera del rebaño" y en la práctica no existes.
Muchas veces se identifica a los cristianos con la imagen negativa del rebaño, como si fuéramos borreguitos que dócilmente aceptan sin cuestionar los dictados de la jerarquía eclesiástica. Pero no nos olvidemos que Jesús en el evangelio nos va a recordar, que "escucharán mi voz, habrá un solo rebaño y un solo Pastor".
El ser humano ha sido escogido no para caminar solo en la vida, no ha sido elegido para ser seres aislados, nadie se salva solo, ni como individuo ni con sus propias fuerzas. Dios nos ha ideado un camino para unirse a cada uno de los seres humanos de todos los tiempos, en relaciones complejas que supone la vida en una comunidad nada fácil. Este pueblo que Dios ha elegido y convocado es la Iglesia. Esa institución a la que tanto hemos y nos han criticado a lo largo de la historia, pero es la que nos da el calor de una madre que acoge y congrega a sus hijos.
Pero el hecho de ser "rebaño", o comunidad, de ser Iglesia, no significa caer en el gregarismo, ni carecer de opiniones o de no tener una voluntad propia. Al contrario, creo que es una fuente de libertad, de poder opinar, de poseer su peculiaridad personal dentro de la pluralidad.
Que bueno es compartir con otros aquello que sentimos y expresamos, sin la necesidad de tener que escondernos o como decía el evangelio de los domingos pasados de estar con las puertas cerradas. Caminamos juntos, avanzamos juntos, compartimos juntos, hablamos al Padre como comunidad.
Por eso como miembro de la comunidad, pido, exijo.... que reine la cordura. Que la guerra no tiene sentido ni tiene que estar regulada por la ONU, que tiene que poner qué tipo de armas hay que utilizar: ni químicas, ni informáticas, ni balísticas.... la guerra es el insulto más abominable para el ser humano y en especial para los niños.
Aquí sí. NO SEAMOS BORREGOS y hagamos caso a quienes no utilizan la razón como vía del diálogo y en Siria hace falta mucho.
Un último apunte: Felicidades a D. Francisco. Es nuestro Obispo, nuestro Pastor, no de un rebaño, sí de una comunidad maravillosa que es la canaria.

FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de abril de 2018

Y.... ¡VUELTA LA BURRA AL TRIGO!

Que España es un país de refranes, eso nadie lo duda. Que los refranes son de la sabiduría popular, pues tampoco y que los refranes nos sirven para dar a conocer, en un momento determinado, aquello que queremos expresar es evidente. Es más: creo que en alguna ocasión nos sacan de algún apuro.
Si "vuelve al burra al trigo" en el fondo no quiere más que decir y expresar la tozudez de un animal que destroza aquello que el dueño ha cuidado y mimado con esmero; la burra es un animal que no es fácil de educar, puesto que su voluntad no razonada le lleva a incumplir - lógicamente - con las normas del dueño.
No quiero comparar a Jesús de Nazaret con un burro, pero que es pesado sí. Que todo el día está diciendo lo que tenemos que hacer también. Que se harta de intentar reconducirnos por una senda que se me antoja nada fácil, también. Y esto viene a cuento porque una vez más, y van tres, nos vuelve a decir "Paz a ustedes", de ahí el que insista en algo que nosotros parece que no queremos que suceda.
A veces pedimos explicaciones de algo y, cuando nos las dan, no nos quedamos satisfechos, y seguimos pidiendo más datos, más aclaraciones... hasta que al final la persona a la que se lo estaos pidiendo, cierto hartazgo y desesperación, nos dice: "Pero ¿qué más quieres?". Ya nos ha dicho todo lo que nos tenía que decir si seguimos sin entenderlo, no es su responsabilidad, somos nosotros quienes debemos aceptar y entender lo que se nos ha dicho.
Cuantas veces, los propios agentes de pastoral, tenemos que dar razón de nuestra fe en la resurrección y no sabemos lo que es la resurrección: ilusión, como un fantasma, como si fuera de verdad, un mago..... y al final, después de celebrar tantas veces la pascua, no hemos hecho el "paso" de la realidad de nuestra fe.
El propio Jesús nos dice que metamos la mano en su costado, que toquemos sus heridas, que pasemos la mano por su rostro, que enjugamos las lágrimas que el dolor y el sufrimiento le producen, ¿sabemos reconocer a Jesús resucitado en personas de carne y hueso, de nuestro entorno, de nuestra familia, de nuestro trabajo ... que viven a Jesús como un verdadero resucitado?.
¡Y vuelta la burra al trigo!. Aquellos discípulos no le reconocían y por ello le ofrecían un pescado asado, pero casualidades de la vida nosotros, muchas veces, nos tranquilizamos la conciencia con una moneda para caritas en la cesta dominical, o al alcohólico: venga, va, cuando estés sereno hablamos...o en la viejilla que hasta la saciedad repite siempre la misma historia y no la cambia, o aquel discapacitado o, mejor, de capacidad diferente a la nuestra del que cruzamos la acera para que no nos de la vara, ¿sabemos reconocer a Jesús hasta en lo más ordinario de nuestra vida?
Que bonito es que nos sigan insistiendo en hacer aquello que debemos. No deberían de insistir, pero me alegra que Jesús nunca se canse de repetir una y otra vez que la Paz en medio de nosotros y "por su culpa" es posible, Que como nos recuerda Pedro en la primera lectura: Dios lo ha resucitado de entre los muertos y nosotros somos testigos. A veces, se lo digo de verdad, hasta lo dudo.
No desfallezcamos. Dios no tiene prisa y como nuestra burrita, seguirá insistiendo

FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 7 de abril de 2018

MUCHO GOLPE DE PECHO, PERO AHORA ¿QUÉ?


Déjenme que les diga FELICES PASCUAS a todos. No es porque
estemos en Navidad, sino porque estamos celebrando el paso de la muerte a la vida, porque los que creemos en esta maravillosa aventura pensamos que es posible que otro tipo de historias son reales y maravillosas.
Acabamos la semana santa y probablemente todos hemos asistido a más de un viacrucis; acabamos la semana santa y probablemente nos hemos dado más de un golpe de pecho; acaba la semana santa y probablemente hemos madrugado para coger un buen puesto el jueves santo, el viernes y quizás no tanto el sábado santo; hemos acabado la semana santa y probablemente nos hemos inflado a procesiones e incluso alguna saeta hemos cantado o hemos compartido alguna película que la televisión nos ha pasado y que no son nuevas…. ¡ cuántas cosas hemos hemos….!
Pero el evangelio de este fin de semana nos dice que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Hace cincuenta años un gran Papa, Juan XXIII, decía que la Iglesia tenía necesidad de abrir las ventanas para que la corriente de aire se llevara todo el polvo. Hoy nuestro Papa Francisco también dice que tenemos que abrir las puertas, salir, acudir a las periferias, recorrer y embarrarnos con las orillas de los caminos y ayudar a los que no pueden avanzar con facilidad.
Creo que hoy también estamos con las puertas cerradas por miedo ¿a qué?. ¿Qué miedo tenemos hoy?. Probablemente cuando los domingos, a partir de ahora, compartamos la fe, la gente que acuda a nuestras celebraciones será la misma de siempre, la gente que acuda a las celebraciones será la misma o quizás menos, ¿qué estamos haciendo mal los cristianos?.
A veces me pregunto dónde quedan los golpes de pecho que me he dado en la semana santa. Me pregunto de qué me han servido todas las carreras para coger un buen puesto y no tener que quedarme de pie. A veces me da miedo que mi fe se tambalee solamente por el qué dirán y que los que me vean en la calle no digan que ahí va un verdadero testigo no solo de Jesús, sino de Jesús resucitado.
Me gustaría que los que nos vieran, no nos pidieran que les digamos de palabra quién es Jesús, sino que nuestras vidas sean la mejor palabras
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

miércoles, 28 de marzo de 2018

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL


Es una frase muy común entre todos nosotros. Cuando la penumbra, cuando la oscuridad en nuestras vidas se
convierte en algo común y habitual, cuando parece que nada tiene solución, resulta que alguien siempre nos suelta que "la luz aparece al final del túnel". Y es verdad, nunca llovió que no escampara, y que la esperanza es lo último que se pierde aunque lo que nos lleve a ella, no sea lo más alegre de la vida.
Vamos a celebrar el servicio; vamos a celebrar que lavar pies no es rebajarse a nada, sino compartir lo bueno que llevamos dentro y ponerlo al servicio de los demás sin esperar nada a cambio. Vamos a celebrar que el servicio - a veces - lleva y conlleva sufrimiento, lleva infinidad de cruces que tenemos que soportar cada día, pero llevadas desde el compromiso, probablemente pesen menos de lo que esperamos.
Pero ¡qué casualidad!, un solo acto en tres fases. ¿por qué no son muchos los que lo celebran completo?.¿todavía no hemos entendido el sentido completo de los tres días?
Es verdad. Hay quien va el jueves y el sábado; quien va el viernes solo; quien va jueves y viernes solo.... y creemos que hemos cumplido con la semana santa. Todavía, después de tanto tiempo, no hemos entendido que la celebración empieza el jueves y termina el sábado por la noche. ¿Qué pasaría si lo hiciéramos todo en un día?: que la gente preguntaría que por qué se habría acortado la semana santa.
Me gustaría que saboreáramos cada día. ¡qué hermoso es el servicio desinteresado reflejado en el lavatorio de los pies!. Viendo la televisión uno comprueba como se pueden lavar pies: ¡cuantos voluntarios acogen con cariño, con ternura, con amor... a los miles de refugiados que llegan a las costas de países donde esperan que les abran los brazos y les den un poco del calor que ellos comparten con otros!.¡ Cuántas personas abrazan, quieren y aman a los ancianos que están cuidando porque la familia no "tiene tiempo para ello"!. ¡cuántos comparten su tiempo con los privados de libertad y que no tienen quien les de una palabra de aliento cuando el abatimiento es grande!. Y lo más probable es que no seamos capaces de decir cómo puede lavar Jesús los pies hoy en día.
Claro, si nos vamos al viernes, la pregunta es clara: ¿cómo puede subsistir una religión fundada en una concepción de Dios crucificado?. ¿Qué hace Dios en una cruz?. Sin duda el Dios crucificado no es un ser omnipotente, sino un Dios impotente y humillado que sufre con todos y cada uno de nosotros en el dolor, en la angustia y en la misma muerte. Es un Dios al que nuestro sufrimiento le salpica. No existe un Dios al margen de nuestras penas. Es un Dios que nos pone mirando al sufrimiento y abandono de tantos hermanos víctimas de la injusticia y de las desgracias. Los cristianos seguimos dando un montón de rodeos para no encontrarnos con el Dios crucificado. Ojala que nuestro beso al crucificado nos ponga siempre mirando hacia quienes, cerca o lejos, viven sufriendo.
Quizás, ante las situaciones anteriores, muchos creen haber perdido la esperanza. Todo está perdido y nada más lejos de la realidad. Se cantará, como no podía ser de otra manera el aleluya. Un aleluya en la espera contra toda desesperación. La esperanza siempre tiene su premio, por la constancia, por la ilusión, por la certeza de quienes esperan a que el acto que se divide entres partes toque a su fin. Pero no es el final de nada, es el comienzo de todo. Es "la luz al final del túnel " Quizás nos conformemos con haber celebrado lo vivido. Ojala vivamos lo que celebramos. Ahora toca dar el callo. Ahora toca presentar el DNI de la convicción que se llama Jesús de Nazaret.
Déjenme que les diga con el salmista que quien crea que Dios ha muerto que salga a la luz y vea, si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto. Ya no es su sitio el desierto ni en la montaña se esconde. Digan, si preguntan dónde, que Dios está sin mortaja, donde un hombre trabaja y un corazón le responde.
No perdamos la ilusión. No perdamos las ganas. No seamos derrotistas y mantengamos la unidad en tres actos. No nos quedemos a medias. No cedamos al terrorismo, pero seamos contundentes. La vida vale más que todo.
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 23 de marzo de 2018

CINCUENTA Y DOS SEMANAS…. PERO UNA ESPECIAL


Cuando uno llega al despacho de un médico suele tener las paredes llenas de cuadros que acreditan su larga carrera cultural y académica, para llegar a donde ha llegado. Probablemente nosotros, en esa espera que a veces se hace interminable, nos dedicamos a recorrer – quizás en silencio – esa trayectoria y a cada uno que leemos ponemos cierta cara de asombro e incluso de admiración, pero también ponemos cara de incredulidad entre otras cosas porque probablemente no entendemos el título del cuadro.
Ahora que se acaba la cuaresma, nosotros también tenemos por delante la lectura de un cuadro, marcado por una serie de acontecimientos a los que, en teoría, nos hemos preparado a lo largo de todo el año. Leer unos acontecimientos que nos durarán toda una semana y que cuando esa semana se acabe, seguro que no nos hemos enterado que tenemos que ponerla en práctica.
Queda atrás el tiempo en el que nos impusieron la ceniza y que, junto con nuestra comunidad, hemos emprendido el camino hacia la Pascua, hacia el triunfo definitivo de la Vida. Han sido cuarenta días de gestos que entiendo que han sido sinceros: de oración, de solidaridad… gestos no exentos de dificultades, de retos, de desafíos…. Ojo han sido gestos que muchos han escogido para poder llegar a esta Semana Santa.
Este fin de semana, llegamos a la entrada triunfal en Jerusalén. Llegamos a las expectativas de un Mesías, rey y guerrero, que libera al pueblo de la opresión y de la injusticia que ha ocasionado el pueblo invasor. Casi como en algunos lugares de nuestra geografía que están esperando un líder que libere de una ocupación que ellos consideran injusta y por eso todavía no les ha llegado ese líder. Sin embargo el Mesías que llega es un Mesías Pastor y siervo, que triunfa entregando su vida, que triunfa amando hasta el extremo y a nivel político, hoy en día no encontramos muchos.
No deja de sorprender la emoción de la entrada en Jerusalén. Los niños cantan y extienden sus mantos ante el borrico, pero los gestos de la fiesta no ocultan la realidad:¡Jesús entra para morir!. Entra con el reconocimiento de los suyos y probablemente con una sonrisa cautivadora, porque su mayor alegría es dar la vida por la humanidad.
Pero el mismo pueblo que lo alaba, es el mismo que pide su muerte en la cruz. Jesús no pasa de largo ante la traición de su pueblo y su corazón de hombre es atravesado por el dolor. ¿Cómo encajar la realidad de una traición?.¿Cómo encajar que sus amigos, con los que ha compartido infinidad de experiencias, se dejen engatusar por los líderes religiosos?. El mismo pueblo que gritaba hosanna, grita ahora crucifícalo.
Interpelante es la imagen para quienes seguimos hoy a Jesús. La pregunta es sencilla, ¿podemos alabar a Jesús en el Templo mientras permitimos que cientos de hermanos suban hoy al patíbulo de infinidad de condenas a muerte en pleno siglo XXI: hambres, deportaciones, guerras, deshaucios, vallas que impiden libertades, robos legítimamente permitidos de quienes han sido escogidos con la voluntad popular, pensiones que no sirven para poder llevar una vida digna – uno de los derechos fundamentales del ser humano -, etc.…?.
Nuestros cantos de alabanza no pueden ser indiferentes ante este tipo de cruces “modernas”. Hoy, como ayer, no podemos alabar a Dios en la
primera hora y pedir su muerte, en la muerte de la vida digna de nuestros hermanos en la segunda. Por eso de las cincuenta y dos semanas que tenemos, esta es especial o al menos debe de serlo. Tenemos que ser testigos de la entereza y del valor que generan las profundas convicciones de amar y servir a los hermanos aunque ese amor y ese servicio impliquen la entrega de la vida. Tenemos que ser testigos de la ternura y de la compasión que solo un hombre lleno de Dios puede dar. Tenemos que ser testigos del valor que da la sintonía con el Padre y el saber que lo que hace tiene un valor salvífico universal. Tenemos que ser testigos, en los últimos momentos, de un amor sin límite.
Por eso déjenme que les diga, Feliz Semana Santa
Hasta la próxima
Paco Mira

jueves, 15 de marzo de 2018

A PESAR DE TODO:..... FELICIDADES

A PESAR DE TODO:..... FELICIDADES

Parece ser que España está de luto. La verdad es que cuando la infancia es la desgraciada protagonistas de historias como la que se ha vivido en Níjar (Almería) estos días, todo se paraliza. Y yo no estoy en contra de que eso suceda, al contrario: manifestaciones como las de estos días, demuestran la sensibilidad de un pueblo que no quiere que sus hijos desaparezcan de la forma que lo hizo Gabriel Cruz.
España se ha paralizado; España ha hecho un alto en el camino para mostrar su solidaridad con una familia destrozada pero que en vez de ser ella la receptora de todos los consuelos, parece que es la portadora de los ánimos necesarios en momentos como estos. Me ha maravillado la actitud de unos padres que en vez de pedir - cual público romano enfervorecido por el olor a la sangre- , rencor, odio, venganza.... ha pedido comprensión, perdón, ganas de seguir viviendo. No es más que el camino hacia la pascua en una cuaresma que para ellos se les ha adelantado el viernes santo. Es la antesala de la resurrección, fiesta inigualable para todos los cristianos.
Pero sin embargo, en ese camino hacia la pascua, en esta cuaresma, hay acontecimientos que nos hacen mirar hacia adelante. Hay personas, lugares, fechas que nos marcan - a pesar de todos los pesares - caminos y rutas a seguir. Un 19 de marzo de 1943 es una fecha que para el pueblo de Vecindario no debe quedar en el anonimato, ni mucho menos ser una fecha más, aunque a algunos no les importaría que eso sucediese, y que no se celebrara nada.
Cuando uno es joven o cuando está llegando a la senectud, el cumplir años siempre es un aliciente: cuando se es joven por la ilusión de hacerse mayor para tener acceso a una serie de derechos que la propia edad le proporciona y cuando uno está llegando a la senectud o está en ella porque mira hacia atrás y ve como la vida se va pasando y ya va quedando menos. Quizás los años intermedios no tengan tanto valor "mediático" - familiar y de amigos - a no ser los redondos.
San Rafael, la parroquia, este 19 de Marzo de 2018, cumple 75 años. y es un número redondo. Bodas de platino. 75 años en los que el santo que ondea en lo alto del retablo ha visto como la fe se ha desarrollado en todo su esplendor, como ha habido pastores que han marcado una época, una etapa: D. Manuel Guedes, D. Pedro, D. Santiago, D. Jesús, D. Cristian, D. Gonzalo, D. Manuel Pérez, D. Juan Betancor, D. Bernardo Valerón, D. Alejandro Santana, D. Antonio Juan... A todos les quito el don, puesto que todos han tenido una autoridad de andar con el pobre, con el que ha sufrido en tierras polvorientas y se han alegrado en los momentos en los que la fiesta era la que marcaba la pauta, que probablemente han marcado la vida de muchos del pueblo: unos para bien y otros quizás no tanto.
San Rafael ha sido testigo de muchos que se han iniciado en la vida de fe a través del bautismo, que la han confirmado, que se han arrepentido de muchas cosas y han pedido perdón por ello, que ha sido testigo del amor de muchas parejas, que ha despedido a la casa del padre a tantos y tantos que gracias a su vida han dejado huella en quehacer cotidiano de nuestro pueblo. Algún joven, también, ha ratificado su compromiso sacerdotal delante de sus pies. También ha habido quienes desde su excepticismo se han acercado por curiosidad y quien sabe si hasta interrogándose de muchas cosas.
Vecindario es y será - aunque creo que ya menos - el pueblo del viento. Ese viento que anuncia a todos los puntos cardinales que la fe sigue latiendo todavía en el seno y en el corazón de muchos de los que todavía comparten las alegrías y las penas de los tiempos que corremos.
Vecindario quiere también, este 19 de marzo, compartir la alegría de quienes quieren ser curas: de los dos Jonathan, de Gerardo, de Inocencio...alguno de ellos compartiendo fines de semana con nosotros. Ojalá que su ejemplo también perdure en los anales de nuestra historia.
Vecindario no solo vive el dolor de Gabriel Cruz, vive el de Yeremi Vargas, el de Sara Morales, el de los quinientos mil muertos de Siria, el de los que mueren por no llevarse un pan a la boca en Africa o en Latinoamérica, el de los que mueren de lepra, o solos, o engañados por mafias.... a todos, como decía Patricia la madre de Gabriel, "gracias por vivir y no se dejen llevar por el rencor".
A pesar de todo y en medio de las tristezas, FELICIDADES VECINDARIO y , por favor, sigue cumpliendo
Por ello déjenme que les diga, Feliz Cuaresma.
Hasta la próxima
Paco Mira