viernes, 14 de diciembre de 2018

LA ALEGRÍA DE LA ESPERANZA




La esperanza nunca puede ser triste, porque se desea y aquello que se desea se espera con entusiasmo. Esto que parece un juego de palabras, no es ni más ni menos que el cristianismo en su pura esencia. Diciembre es el mes de la parranda, de la fiesta, de las cenas de empresa y familiares; es la alegría de ciertos alcaldes porque la iluminación de su ciudad es la mejor del mundo; es la alegría de los belenistas o de los que sin serlo se esmeran en sus casas; es la alegría de ese Papá Nöel (quizás no muy cristiano) que sacude la campanilla para esbozar la sonrisa de los niños y... de los grandes... es el mes del adviento, de la esperanza y.... en medio de ella, un domingo dedicado a la alegría.
Pero para los cristianos, queremos y tenemos que entender, que es mucho más que eso. Entendemos que si para nuestros antepasados nuestro Dios era lejano, inaccesible, irreconocible...se hace camino visible en la humildad de un pesebre. Pero claro, no todo el mundo lo quiere ver y los que dicen que lo hacen, creo que tendrían que tener alguna actitud a raíz del evangelio de este domingo.
Cuando le preguntan a Juan "¿qué hacemos?: el que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene". Se me ocurre que en la sociedad de la abundancia, nuestra vieja y querida Europa podría apadrinar a la nueva y sorprendente - por jóven - Africa: compartir lo que somos y tenemos es la mejor forma de preparar la cuna del pesebre en el Belén de nuestros corazones. La navidad es un tiempo propicio para que las luces y los cánticos se traduzcan en vida compartida con aquellos para quienes diciembre es un mes más en el calendario.
Vuelve el evangelio a darnos otra clave: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?: No exijáis más de lo establecido". En esta hora de la humanidad, en la que vivimos con un reparto de lo más injusto, donde no hay equilibrio salarial, trabajar y apoyar la construcción de una cultura de la justicia es otra forma maravillosa de preparar el pesebre. La justicia no es solamente repartir lo que le corresponde a cada cual. La justicia es tender puentes y allanar caminos para que nadie se quede sin vivir dignamente. Hemos de ser artesanos de la justicia.
Y de nuevo la respuesta de Juan a los militares: "no hagan extorsión ni se aprovechen de nadie...". La autoridad ha de ser entendida como servicio. Cuando la autoridad se utiliza como bien de servicio propio, pervierte a los autores de la misma. Todos nosotros tenemos la obligación de exigir transparencia a quienes nos gobiernan.
Domingo de la alegría. Domingo de la alegría esperanzada. Domingo en el que damos un pasito más hacia ese Belén que tenemos que construir todos los días pero que en Diciembre un poco más si cabe. Un domingo alegre por ser solidarios en el servicio, por ser obreros de un mundo más justo y sobre
todo porque los que tienen cierta autoridad lo hacen en favor de los demás y en especial de los más necesitados.
Es curioso como el color de la casulla de este domingo es de color carne. Es la propia persona la que ayuda en la entrega generosa. Somos todos y cada uno de nosotros los que caminamos hacia Belén con una esperanza, con un adviento que nos llega de orgullo, de alegría, de satisfacción... o eso al menos me gustaría, empezando por mí.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 7 de diciembre de 2018

CHACHO, ¿POR QUÉ GRITAS?


CHACHO, ¿POR QUÉ GRITAS?

¿ A ustedes nunca les ha pasado el poder decirle a alguien que se calle la boca que siempre está con la misma matraquilla?. Probablemente a mi padre se le pasó por la cabeza en más de una ocasión cuando le pedía algo, se lo recordaba más de una vez, alguna que otra hasta rallar el inicio de algún enfado por parte del progenitor. El resultado no siempre era el esperado, pero uno insistía por si acaso colaba la historia.
El evangelio de este fin de semana, creo que va un poco por ahí. Yo me imagino a Juan, harapiento, probablemente mal oliente, sin un aseo adecuado, sin una presencia física de lo más deleitable, incluso con inquilinos de esos que les decimos a los padres de los niños que los aseen de forma adecuada.... y mi amigo Juan, dale que te pego, "preparen el camino al Señor. Enderecen lo escabroso, allanen sus sendas...". Me lo imagino en cualquiera de nuestros parques - probablemente faltos de mantenimiento -, en cualquiera de nuestras plazas, delante de algún negocio sospechoso de una vida intachable, etc... y lo más seguro es que ya estaríamos cogiendo el teléfono, llamando a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, porque Juan, estorba, me quita la clientela.
Claro, el Juan de hoy, no creo que fuera como el del evangelio. Probablemente no estará en un desierto de arena ardiente cual Lawrence de Arabia, sino en cualquiera de nuestros pueblos y ciudades asfaltados y con todas las comodidades.
Pero en esas ciudades y pueblos, también hay desiertos, no de arena, sino de alquitrán. Desiertos a los que no solemos acudir con frecuencia, quizás por miedo, por vergüenza... y allí en los alejados, también hay un Juan Bautista, hay un Antonio, un Lucas, una Cristina, una Isabel... que predican en el desierto real del asfalto y en el desierto de los corazones de muchos que pasamos de largo. Un desierto donde habitan gente sin hogar, donde moran en cartones y a la intemperie, padres y madres de familia; un desierto lleno de gente en el paro y que la escasez de recursos no les permite llegar a fin de mes; un desierto donde se desahucia a la gente por no pagar un mínimo rentable; un desierto donde vemos pasar gente corriendo de color y que nos dice que les ayudemos y nosotros lo que hacemos es llamar a las autoridades...
En ese desierto, también se nos dice, "preparen el camino al Señor"; es una voz que probablemente solo escuchen unos pocos, cuando se grita para todos; El Juan de hoy no comerá saltamontes, aunque sea la comida del futuro, pero sí puede tener una alimentación escasa. Probablemente nosotros le diremos, " pero bueno, ¿por qué gritas?"., en canario, "Chacho, ¿por qué gritas?. Lo más probable es que gritemos mucho en los campos de fútbol, en elecciones municipales, ... pero seguro que no somos capaces de gritar a los cuatro vientos aquello de preparar el camino al Señor. 
Un adviento, una espera, una esperanza, sin un suspiro, sin un grito de aliento probablemente no sea ninguna de las tres cosas y si no que se lo pregunten a una madre cuando da a luz..
Amigos, hoy el mensaje telefónico es de caminar, yo diría de gritar, de quedarnos afónicos hasta que nos escuchen, hasta que el mensaje llegue hasta el final. Ojalá que este adviento sea el primero en afonía, para enderezar lo "cambado"
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 30 de noviembre de 2018

PINTARSE LA CARA DE COLOR ESPERANZA

PINTARSE LA CARA DE COLOR ESPERANZA

Les digo que hay autores que hay que ponerlos en un pedestal. Sean de la condición religiosa que sean. Sean de la tendencia que sean, pero, a veces, sus letras son el testimonio claro de lo que tenemos y queremos decir. Adviento es eso, esperanza. Seguro que hay más de una razón para ella, pero el mundo, por lo que estamos viviendo en muchas de las circunstancias, parece que está dispuesto a que eso no suceda, ni quiera que ello se produzca.
Seguro que cuando Diego Torres popularizó esta canción no tenía claro el éxito, aunque se lo podía imaginar. El mundo necesita lo que se canta en la canción, necesita pintarnos la cara de que el mundo que habitamos, puede ser de otra forma y de otra manera.
Seguro que todos recordamos las muchas veces, que cuando nuestros padres nos veían sentados o tumbados en mala postura, nos decían: "ponte derecho!". Una postura corporal erguida es indicio de buena salud, de buena autoestima, y también un gesto de respeto hacia los demás, si recibimos a alguien o cuando se dirigen a nosotros. Por el contrario, si alguien se encuentra enfermo o aquejado por preocupaciones, le cuesta mantenerse derecho: suele tener los hombros caídos, la espalda encorvada... y también es de mala educación  no levantarse o permanecer en una postura de dejadez y apatía si recibimos una visita o si alguien se dirige a nosotros.
 Hoy comenzamos el tiempo de adviento, y es como si Dios, como padre nuestro que es, a través de oraciones y de su Palabra nos dice “¡ponte derecho!”. Porque son muchos los motivos para mantener postradas a las personas: problemas de salud, familiares, problemas de trabajo, económicos… las convulsiones políticas y sociales, noticias de guerras, atentados, conflictos, desastres naturales, crisis de refugiados, pobreza, hambre… parece que se cumple lo que decía 

Jesús en el evangelio: habrá… en la tierra angustia de las gentes… los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo.
Los cristianos no estamos locos al decir que hoy es un tiempo de gracia, que este año, a pesar de los profetas de desgracias, puede ser el mejor y puede ser el momento oportuno para alzar nuestras cabezas y cantar la liberación. Es la hora, es el tiempo propicio para que los cristianos nos movilicemos y hagamos presente a aquel niño pobre que nació en Belén y ahora  nos preparamos para que nazca en el portal de nuestra historia, está siempre ha estado y estará entre nosotros haciendo la liberación… nos compete a nosotros reconocerle, acogerlo y hacer vida su mensaje y su proyecto.
No estamos locos. Si los cristianos trabajamos en serio desde los criterios del evangelio, si somos capaces de ser una alternativa creíble para la construcción de la sociedad más allá del poder y del tener, si somos capaces de ofrecer modelos de desarrollo económico y social donde el centro sea la persona y no el lucro… Ese día, con voz alta, podemos decir “levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.
Nos queda mucho. Nos queda no jugar con la vida de inmigrantes que por solidaridad ha recogido un pesquero en alta mar y nadie los quiere y convertimos el océano en una fosa común consentida porque “parece ser que hay que negociar con la vida del pobre”. Probablemente Herodes también negoció con los Magos.
Ojalá que a los cristianos se nos note que nos hemos pintado la cara con  color esperanza, porque saber que se quiere, poder que se puede. Feliz adviento.
Hasta la próxima 
Paco Mira

jueves, 22 de noviembre de 2018

NO ES UN PLAGIO: LA MAJESTAD DE UN GRAN REY POBRE




 Les voy a contar un pequeño cuento que probablemente habrán escuchado en más de una ocasión. “ En un país muy lejano, un rey, veía que sus súbditos no le hacían muchas visitas y que a su Iglesia no acudía nadie. Se le ocurrió la idea de construir una iglesia maravillosa, con una cúpula de oro, con todos los ornamentos habidos y por haber…. Pero……. Seguía sin asistir la gente. 
 Paralelamente, no muy lejos de allí y al borde de un camino, un sabio mayor,  harapiento, hablaba de una forma pausada y tranquila y siempre estaba rodeado de gente. Incluso era difícil caminar por el camino donde se encontraba el sabio.
 El rey, enfadado, preguntó a los sabios de la corte, el por qué del éxito del sabio viejo. Mi señor, le respondieron, lo que el sabio ofrece es lo que lleva en el corazón y no lo que podemos hacer para aparentar.”
 
Se celebra este fin de semana, la solemnidad de Cristo Rey. Dicho así, puede sonar a algún partido político que en algún tiempo tuvo una cierta reminiscencia en nuestro país, o incluso  a ciertos grupos incluso tachados de violentos. Pero entiendo y creo que “su reino no es de este mundo”, aunque viva y esté en el mundo. Seguro que muchos, a lo largo de la historia, se han adueñado de las mismas prebendas del rey para ejercer como tal, pero no es así.
 Curiosamente, nuestro Rey, y con mayúsculas, en algunas ocasiones es como los terrenos: no son aceptados, su imagen puede ser hasta quemada, son sujetos a burlas y mofas, son pitados en actos públicos…. Pero porque su reino es de este mundo, pero el nuestro no es de este mundo. Nuestro Rey, es el que habla de la felicidad de los pobres, de la misericordia de los que buscan la paz, de los que sufren, de los que se dejan la piel en una patera cruzando por una vida mejor, de los que intentan saltar una valla y se dejan la carne en las concertinas porque sueñan con el paraíso; es el Rey de los desahuciados porque los grandes terratenientes de los bancos impiden que el derecho que todo el mundo tiene a una vivienda se le niega por unos impuestos abusivos….¡qué grande es nuestro rey!
 Probablemente, en alguna ocasión, nos han dicho de hacer una redacción sobre ¿qué es un rey para ti?. Todos podemos dar una opinión de cómo nos gustaría que fuese, de cómo nos gustaría que actuase, de cómo tendría que ser su relación con los ciudadanos. Claro si a los cristianos, a los que decimos que creemos nos preguntan, cómo es nuestro Rey, no se si tendríamos la capacidad de responder en condiciones.
 Seguro que muchos se preguntarán dónde podemos encontrar a un rey como el que nos propone el evangelio. Creo que no es muy difícil: tuve hambre y allí estaba yo y me diste de comer; estuve enfermo, allí estaba yo y me fuiste
a acompañar; estaba en un centro de internamiento o de acogida, allí estaba yo y tú eras de los que ibas con frecuencia; iba a pedir a caritas y allí estaba yo, y tu sonrisa me aminoró la bajona que me entraba; estaba en la cárcel, allí estaba yo, y me fuiste a visitar….. 
 Como ven, nuestro rey no es como el de la historia con la que comencé esta reflexión. Nuestro rey – como dice el evangelio – es el que va por las orillas de los caminos o el que va “al otro lado del lago”.
 No es un plagio, sino la majestad de un gran rey pobre
 Hasta la próxima 
 Paco Mira 

viernes, 16 de noviembre de 2018

LOS POBRES ESTÁN GRITANDO, ¿NO LOS OÍMOS?

No tengo claro si el título de mi reflexión semanal, sirve para enaltecer el mundo de la pobreza y por empatía a los pobres. Pero seguro que alguno que pueda sentirse aludido, no dejará de ver lo que otros piensan al respecto, como puede ser mi caso. Pobres ha habido siempre, por desgracia; pobreza ha existido desde los comienzos, también por desgracia; y la exclusión de los protagonistas pobres a cargo de los que no nos consideramos como tales, también no solo ha existido, sino que sigue existiendo. Es más: si puedo cruzar de acera para no rozarme, o incluso mirarlo con cierto desprecio dando a entender que no somos iguales y que hay ciertas categorías, pues también.
Sin embargo, el Papa, nuestro querido Francisco, emulando quizás al pobre de Asís, que como él mismo decía pobre entre los pobres, convoca la II jornada mundial de los pobres: ¡ los pobres tienen su día! Y hay que celebrarlo. Es curioso que tenemos un montón de días al año en los que celebramos un sin fin de acontecimientos; días de orgullo, días de reivindicación; días de festividades señaladas, días de acontecimientos históricos y que no queremos que vuelvan a suceder; días de atención al planeta para que nuestro hogar sea mejor…. Y viene este hombre ahora, con el día mundial del pobre.
No hace mucho leía en un artículo que no tardarán mucho en el que los pobres sean superiores a las clases medias, que probablemente se vayan defendiendo pero cada vez menos, y por supuesto a los ricos. Los pobres conviven con nosotros, y seguro que nos adelantarán en el Reino de los Cielos. Un reino en el que Jesús tiene preparado un lugar especial, entre otros, para ellos. Los pobres son los que actúan con total libertad en palabras y gestos, entre otras cosas porque al no tener nada, no tienen nada que perder.
Es triste y real que tenga que haber un día de sensibilización. Ahora que en los medios de comunicación social se nos va bombardear en la obligación de tener coches eléctricos, porque es el futuro no contaminante; ahora que se nos está sensibilizando cada vez más en el reciclaje, en la no contaminación, en una sociedad sostenible…. El grito desgarrador y el clamor asfixiante del pobre, del que no tiene nada ni a nadie, no se le oye, por eso no tiene día.
¿Saben ?, estamos demasiado ocupados en otros menesteres como para poner en rojo el día del pobre. Gracias Francisco, por instituir el día de la voz de los sin voz; gracias por instituir el día del que sale corriendo a nuestro encuentro con los brazos abiertos y nosotros salimos corriendo creyendo que viene a hacernos algún tipo de daño, y lo único que quiere es sentir el calor de un corazón que contacta con el nuestro cuando nos dejamos abrazar por ellos. ¡ que pena me doy cuando rezo en la Iglesia… yo confieso!, ¿de qué?. ¡que mayor pecado tiene la historia, mi historia, yo… que poner concertinas en las vallas; que mayor pecado que el mar arroje los cadáveres de quienes buscar el aliento y la palabra oportuna de quienes estamos a este lado; que mayor
pecado que se negocie el no pasar por una frontera si no se cumplen determinadas condiciones….
“Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Se lo aseguro: los pobres – entre otros – les predecerán en el Reino de los Cielos”. Pues ya tenemos reto para la semana. Gracias Francisco, por darnos bofetadas de amor a quienes no cumplimos con el amor a los demás, que sería el amor a Dios.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 9 de noviembre de 2018

RAFA NADAL Y LA VIEJILLA DEL EVANGELIO

                         
A principios de otoño, la climatología nos comunicaba que hay ciertas cosas que el hombre no puede predecir, no sé si debe, pero desde luego las hay que no se pueden. Es lo que les pasó a los mallorquines, a las islas Baleares, donde el temporal de lluvia y viento se cebó con ellos.
Pero también dejó claras algunas cosas: por ejemplo que para volver a fabricar hay que pensarlo muy bien donde se hacen las viviendas y por otra parte que ante una tragedia a nadie se le deja solo, todo lo contrario, sobrarán - dentro de la desgracia - manos.
Una de esas manos y que además dio la vuelta al mundo fue la de Rafa Nadal, probablemente uno de los mejores deportistas que ha dado nuestro país y con la raqueta, ha sido único. Un hombre que si solamente lo juzgamos por lo visto en aquellas imágenes cogiendo un cepillo y barriendo como el que más, podríamos decir que es un escaparate publicitario que le sirve para consolidar su imagen en un momento en que quizás los años le están pasando factura. Pero claro si recorremos la historia de Rafa, toda su trayectoria, vemos que ha sido siempre de la misma manera y que además en muchos casos ha sido la envidia sana de compañeros y conciudadanos.
Lo más seguro es que el evangelio de esta semana pueda parecer que a los ricos, a los que manejan el dinero por circunstancias de la vida, a otros "nadales" se les va a criticar cuando echan en el cepillo o en el lampadario correspondiente. No hace mucho alguien me decía que en una parroquia de esta isla, todos los meses alguien echaba 500€ para caritas. Los ricos también pueden ser solidarios, no pueden, deben ser solidarios.
Lo que sí está claro es que lo que Jesús resalta no es el que echemos en el cepillo una cantidad determinada, sino la actitud con la que la echamos. Todavía nadie ha identificado a la persona que mensualmente echa 500€, ni esa persona ha dicho que era ella; ¡ qué bonito que el anonimato sea el nombre de la solidaridad, aunque esta tenga nombre y apellidos!. La solidaridad no es anónima, tiene rostro, sonríe, llora, se ilusiona... porque detrás de ello, hay y está la historia de un ser humano.
La viejilla que echaba lo que tenía, no es ni más ni menos que la entrega generosa de tantos y tantos que en nuestra Iglesia santa y pecadora al mismo tiempo dan y entregan su cualidades, sus virtudes, sus horas, sus sacrificios familiares... ¡qué fácil es comprar cualidades porque me sobra el dinero!. Esos son los opulentos en una celebración; esos son los que se ponen en pie para que se vea quienes son los que echan; los anónimos, los de la segunda fila, los que no reciben los aplausos, los que no se llevan ningún premio... pero que siempre están al pie del cañón, son los que entregan todo lo que tienen y lo ponen al servicio de los demás: quienes abren y cierran una Iglesia, quienes la limpian, quienes atienden caritas, quienes visitan, acompañan a los enfermos...
Cada vez que la televisión nos muestra tantos y tantos voluntarios de dependencia, tantos voluntarios de la cruz roja, tantos voluntarios cuando llega una patera inclusive con cadáveres... esos son los que dan no lo que les sobra, sino lo que tienen y hasta más de lo que pueden. Probablemente se quedarían en números rojos a nivel bancario.
Rafa Nadal podría ser el anónimo solidario como la viejilla del evangelio, pero alguna cámara lo ha pillado y ha hecho que se vuelva viral. En el fondo no es malo. No es malo que la gente sepa que hay ricos que también arriman el hombro y que probablemente el dinero, para ellos, no lo es todo.
Felicidades a las parroquias de Ingenio porque han estrenado blog
Hasta la próxima
Paco Mira


viernes, 2 de noviembre de 2018

ESTAMOS HASTA EL GORRO DE ÓRDENES


ESTAMOS HASTA EL GORRO DE ÓRDENES

La vida es un puro mandamiento y eso no lo niega nadie. Cuando nacemos y por educación ya nos están diciendo lo que tenemos que hacer, lo que podemos o no decir, de cómo tenemos que comportarnos.... y en la medida en que vamos siendo mayores, en la medida en que vamos creciendo, cuando llegamos a viejos.... también nos dan órdenes y a obedecer sin rechistar. En el intervalo de la juventud y la senectud, los que damos órdenes somos nosotros. Y además, creemos que lo hacemos bien.
Por otra parte, el mundo en general, nos movemos al compás de quien quiere tener la razón a base de órdenes, de mandamientos, de regular la vida de los demás, de decirnos lo que tenemos que hacer, aunque el ser humano no valga para mucho, porque lo importante son mis propios intereses.
Viendo el evangelio de esta semana, viendo que un fariseo le pregunta a Jesús, también por los mandamientos, por las órdenes que, según la ley, tenemos que cumplir, nosotros podemos ofrecer la mirada del amor del que nos habla el evangelio. Estoy seguro que estas aportaciones no llegarán jamás al Parlamento europeo, al Banco central europeo, al congreso de los diputados español o a los nefastos presidentes de tantos lugares donde la dignidad de las personas pueden quedar a la altura del betún, como USA o Venezuela por poner algunos ejemplos. Sin embargo, a pesar de pasar inadvertidos por los círculos de poder, no podemos callarnos pues quienes creemos en el evangelio y en su propuesta de vida es la fuerza que dinamiza nuestro ser y nuestro hacer.
Jesús nos plantea tres amores: el amor de Dios. Ese amor que es capaz de sacarnos de nuestro propio amor y abrirnos a un horizonte más amplio que incluye a los otros, a la creación y por supuesto al Creador. Se inspira en la gratitud por un lado y en la constatación de nuestra limitación que nos hace sentir que existimos por ese amor generoso de Dios.
El segundo amor, al prójimo, es el amor de respuesta. Le decimos a Dios que le amamos amando a quienes El ama. No podemos decir que amamos a Dios a quien no vemos, si no amamos a los hermanos a quienes vemos. Es el amor que se compromete con la humanidad, tendiendo puentes de vida, de reconciliación, de justicia. Cuando somos capaces de dar el salto que nos permite ver al otro como hermano, como destinatario de nuestro amor y nuestra preocupación es que estamos entendiendo el proyecto de Jesús que tiene como mandamiento fundamental el amor. El amor es creador de vida y fuente de unidad entre los pueblos; es acogida, servicio, respeto, reconocimiento a lo diverso, ternura.... Si las decisiones que toman los dirigentes mundiales fueran pensadas para las personas que ellos aman de verdad, ¡cómo cambiaría la historia!.
El tercer amor es a mí mismo. El amor de la autoestima, pero también el que nos indica como hemos de amar a los demás: como yo quiero que me
amen a mí. Si cada uno se siente amado cuando es tratado con justicia, cuando se le dice la verdad, cuando se le respetan sus opiniones... tomar conciencia que los demás sienten lo mismo y por tanto me he de comportar de la misma manera, es la regla del evangelio.
"Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento?", pues ahora lo entiendo de otra manera y hasta que me ordenen que hay que amar, pues me parece hasta bien. De eso sabían nuestros santos de esta semana y su programa de vida: Dichosos los pobres, los sencillos, los humildes, los que sufren..... porque cumplieron con el mandamiento del amor.


Hasta la próxima
Paco Mira