viernes, 28 de abril de 2017

EMAÚS, ¿CURSO ON LINE O PRESENCIAL?

EMAÚS, ¿CURSO ON LINE O PRESENCIAL?
Todo tiene su tiempo y su momento. Probablemente en época de crisis, cuando la desesperanza en la tónica en nuestra vida; cuando las posibilidades de salir adelante del atolladero en el que nos encontramos no son las más claras y adecuadas, …. nos apuntamos a cursos con la esperanza de acumular lo máximo posible, por un “si acaso me sirve para el día de mañana”. En ello los cursos on line han jugado un papel importante. Porque, ¿saben?, en el fondo somos un poco vagos y si nos movemos poco, pues mejor.
Claro, lo que la gente no acaba de asimilar que los cursos on line tienen una mayor exigencia que los presenciales, puesto que el tiempo que tenemos que dedicarle a los ordenadores, a la investigación personal… no tiene parangón con los que asisten a una tutoría personalizada, a unas clases donde compartir con los compañeros de aula, a una investigación en la biblioteca del centro donde me encuentro, etc.…
Creo que eso es lo que les ha pasado a los discípulos de Emaús. Ellos, después de asistir en el Gólgota a una lección presencial, después de asistir a una tutoría personalizada, después de compartir con sus compañeros del “aula de la vida y del seguimiento” a la enseñanza suprema de lo que es el Amor, se sienten como que han suspendido; se sienten como que lo que han aprendido hasta ahora no les ha servido de nada, puesto que el fracaso era evidente: en la cruz se han plasmado los fracasos de toda una vida de abnegación y entrega.
Por eso van a sus casas tristes. Probablemente buscando – como nuestros alumnos – explicación al examen suspendido; explicación a las preguntas vitales que no han sabido responder, quizás porque a lo mejor no las habían estudiado lo suficiente o pensaban que no entraban en el examen. Se van tristes, desolados…. Es más: cualquiera que se les acerque, el tema de conversación es el mismo: no nos ha salido bien el examen.
Es curioso que, de camino, se les acerca un personaje, quizás misterioso, no identificable, un personaje que comparte inquietudes, que se mete en la conversación, que a ellos no les importa que se les una, un personaje con el que descargan su frustración. Un personaje que se va metiendo en el papel, hasta congeniar al cien por cien con ellos. Un personaje que les ha caído tan bien, que le piden “porfi, no te vayas, quédate, se hace de noche (más de noche si cabe en la vida de ellos), vamos a cenar y no nos importa que compartas la cena con nosotros, quizás no tengamos mucho, pero lo poco que tenemos lo compartimos.
¡Fuerte personaje que hace exclamar “ no ardía nuestro corazón...” !. Quiero imaginar que casi estarían al borde del infarto, porque el corazón quedaría tan henchido de la presencia de aquel personaje, que llegaba casi a arder.
Sin duda, el relato de Emaús no es un relato on line, un relato que yo hago a distancia, un relato que el ordenador me da las pistas para que pueda daar cuenta de un resultado o de un examen. El relato de Emaús no es el que se hace en una universidad a distancia. El relato de Emaus es presencial, es el de la universidad de la vida, donde la clase en la realidad del propio mundo en el que me encuentro y donde los compañeros son aquellos que se cruzan en mi caminar diario.
Jesús se arrima a cada uno de nosotros. Jesús camina por las veredas y orillas de los caminos y se hace el encontradizo. Jesús te pregunta “de qué hablan?, ¿cuáles son sus inquietudes?, ¿qué problemas te afligen?”. Nos pide que una y otra vez acudamos a su encuentro, a su Palabra, que podamos exclamar “no arde nuestro corazón cuando….”
Por desgracia hoy los infartos, los problemas de corazón son por el estrés de infinidad de situaciones, quizás no sean por el ansia y deseo de descubrir en el otro la presencia no de un fantasma, sino de un Jesús resucitado.
Creamos en él, pero sobre todo creamos que en la fracción del pan tenemos la vitamina suficiente y las ganas propias para poder dar testimonio del que no ha muerto y resucitado y que nos acompaña en el camino de la vida.
Por cierto la fiesta es también un motivo de encuentro presencial. Encuentro con José, el carpintero, el artesano, prototipo de la gente humilde y sencilla. Ojalá que el Cruce de Arinaga, que está de fiesta, se convierta en un pequeño Emaús.
Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 21 de abril de 2017

¿CON CUÁNTOS TOMASES ME ENCUENTRO EN LA CALLE?

¿CON CUÁNTOS TOMASES ME ENCUENTRO EN LA CALLE?
El evangelio de este fin de semana, son de esos evangelios que los podíamos aplicar a cualquier fin de semana. De esos hay unos cuantos a lo largo del Nuevo Testamento. Es también curioso, que probablemente muchos habrán dicho que "por fin se acabó todo": ya está bien de procesiones en la calle, de interrumpir el tráfico, de decirnos a los demás que no podemos comer carne, de celebraciones en la Iglesia que son interminables, etc...
Sin embargo da la casualidad que ahora empieza todo. De nada sirve lo que hemos estado haciendo hasta ahora, si a partir de ya no lo ponemos en práctica. El evangelio nos presenta una situación que creo que hasta ahora nosotros, como cristianos la llevábamos a la práctica: estaban con las puertas cerradas por miedo. Probablemente hasta hace muy poco, los cristianos teníamos las puertas de nuestras iglesia cerradas con la intención de que no nos quitaran nada de lo que tenemos dentro y que el que quisiera estar con nosotros nos tenía que llamar.
La situación ahora ha cambiado: hay que abrir puertas, no hay que tener miedo, hay que salir fuera a los marginados, a las orillas de los caminos, a los enfermos que la sociedad ha diagnosticado aunque muchos no lo estén... y ofrecer nuestra realidad. Una realidad, a veces, incomprensible; una realidad por momentos dura y muy dura, pero una realidad que probablemente tenga que ver con el servicio (jueves santo), por el sacrifico (viernes santo) y por el triunfo de la verdad y de la justicia.
¿ De qué, a qué y a quién tenemos miedo hoy?. ¿a ser sinceros?, ¿a proclamar allí donde nos encontramos que Jesús es la defensa de mi vida y que nadie me hace temblar?, ¿a que nos señalen con el dedo y nos critiquen por ello?. Creo que hemos pasado de una situación de privilegio (y de ello no hace muchos años) a una situación de dependencia, de testimonio, de fiabilidad y de credibilidad. Mirémonos en el espejo y preguntémonos ¿qué vemos?
El relato sigue con la historia de Tomás. Siempre me he preguntado si yo puedo ser un rebelde del cristianismo, que mientras los demás o muchos creen porque la tradición y la fe de sus padres se lo ha confirmado, yo no necesito gritar que mientras no toque con mis manos las llagas y meta los dedos en su costado...¡Ay, cuantas heridas habría que tapar con nuestras manos!
Cuando uno mete la mano en la herida con la intención de curar y de sanar, es porque está convencido que lo va hacer: la herida del odio, la herida del rencor, la herida del no saludo, la herida de la soledad, la herida del abandono.... tantas y tantas heridas que mis manos pueden ayudar a curar, simplemente porque he metido mis manos en la propia esencia de Jesús de Nazaret.
Les confieso que asistir a los oficios de semana santa, probablemente no nos cueste mucho, a lo sumo llegar un poco antes para que no nos quiten el sitio y que pueda ver mejor. Pero cumplir con la Pascua de Jesús de Nazaret no es tan fácil: ¡cuántas veces se me presenta en la calle el propio Jesús y probablemente diga, como Pedro, que no lo conozco ni de vista!
Dichosos los que crean sin haber visto. Claro que sí, pero probablemente tengamos que hacer en más de una ocasión de Tomás. De meter los dedos en las heridas para intentar curar aquellas que tienen cura, o por lo menos de intentarlo. La Pascua no es una felicitación que le damos a los demás. La pascua es el paso de situaciones de olvido, de desesperanza, de ingratitud, .... de muerte.... a situaciones de vida. Y esa vida la tendré que poner yo en más de alguna ocasión.
Invito a todos y me invito a mí mismo a ser Tomases, a ser personas que necesitar tocar al Jesús de la calle, del que se cruza conmigo, de abrazarle, de besarle, de ser partícipe de sus alegrías y sus penas, de sus saludes y enfermedades.
Por cierto. Hemos llegado a las 200 aportaciones en el blog.
Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 15 de abril de 2017

EL CRISTO DE LA PASCUA Y LA ZANGA

EL CRISTO DE LA PASCUA Y LA ZANGA
        Si el fin de semana pasado les decía que España es un país de refranes, hoy quiero también decir que "un gesto vale más que mil palabras" y esa es la grandeza de la expresividad gesticular del ser humano: cuando no hay palabras un gesto, un guiño, una mueca... es lo suficiente para que en la mayoría de los casos el que nos ve, se de cuenta de lo que pretendemos, de lo que queremos y a donde hay que ir.
            Y en eso la Iglesia, nuestra Iglesia es especialista. Especialista en simbología que es capaz de de dar a entender realidades que si no fuera por los gestos probablemente nadie, a nivel racional, sería capaz de entenderlo. Y esto es tan antiguo como la propia Iglesia. Ya Jesús hablaba en parábolas, y ni más ni menos que para hacer entender que el Reino de Dios está entre nosotros.
            En esta semana santa asistí a un viacrucis
arciprestal. Me gustó. Y me gustó porque aunque no lo parezca somos capaces de hacer cosas juntos. Y de hacerlas desde la fe y desde el compromiso que nos une. Y me gustó porque reunió, en algunos momentos, a unas trescientas personas, que por el motivo que fuera se unieron al evento. Y me gustó porque no hemos sentido vergüenza de caminar por las calles de nuestro pueblo, por la avenida principal, cantando, rezando y llevando en medio de la gente a la imagen del Cristo que era el que nos congregaba.
        
    En nuestra bendita tierra canaria las cartas son un motivo, también, de reunión, de encuentro, de compartir. También, a veces, son motivo de discusión, de enfados pasajeros... y todo por el furor del propio juego que hace que todos queramos tener la razón defendiendo la jugada o la estrategia que empleamos.
            En ese viacrucis, como digo por la avenida principal del pueblo, pasamos por delante de varios bares donde la actividad principal es la zanga o el dominó. Curioso: se practique o no a nivel religioso; se rece o no particular o colectivamente, se acuerde o no uno de los santos cuando las cosas nos salen mal.... pero todos, especialmente los mayores, al paso del Cristo, dejaban la baraja, dejaban el dominó y se ponían de pie y se descubrían, el que lo estaba. ¡Que bonito!
            Y es que el Dios de la vida allá por donde pasa, hace que las situaciones que nos rodean se conviertan de otra manera. El Dios de la vida, que aparece crucificado, hecho una piltrafa, muerto... nos invita a no quedarnos en la oscuridad de la noche, sino a contemplar y transmitir la luz de la vida. y es que cuando dejamos de hacer lo que estamos haciendo, cuando el abuelo deja de jugar a las cartas, cuando el padre se para por la calle y le explica al niño lo que está viendo, cuando la gente al salir del supermercado se para y le saca una foto al Cristo, es que.... no está muerto, ESTÁ VIVO
            El evangelio de esta Pascua, la buena noticia es que la vida vence a la muerte. Y nos tenemos que echar a correr para anunciarlo, aunque las posibilidades que nos ofrece lo que nos rodea a veces no sean las mejores. María Magdalena, echó a correr. A María Magdalena se le cayó el alma a los pies cuando su "gozo en un pozo" porque lo que iba a buscar no estaba; porque con lo que había vivido y compartido resulta que ahora no tenía sentido.
            Pero no nos olvidemos que "mientras hay vida hay esperanza". Y los cristianos tenemos que ser testigos de la esperanza. No testigos de un Cristo desgarrado, humillado y azotado, sino testigos de la esperanza de un sepulcro vacío porque a la vida no se le puede encerrar. Hemos pasado del servicio del jueves, al sacrificio del viernes pero hemos desembocado en la gran fiesta que nos invita a recorrer las calles.
            Una fiesta que tenemos que vivir allí donde estemos: en la zanga, en el trabajo, con la familia, en los ratos de ocio.... Una fiesta llena de esperanza en la que tenemos que preguntarnos si somos portadores del contagio, si los que nos ven son capaces de decir que merece la pena salir de un sepulcro vacío, pero salir corriendo y anunciar que Cristo ha resucitado.
     
       ¡Que bonito!. Amigos, no nos olvidemos de que no hay que apagar la llama que nos mantiene con esperanza. Cristo ha resucitado y nosotros damos testimonio de ello.
            Feliz Pascua
        Hasta la próxima
            Paco Mira

viernes, 7 de abril de 2017

¡ JÓVENES, NO SE HAGAN LOS SUECOS EN SEMANA SANTA!

¡ JÓVENES, NO SE HAGAN LOS SUECOS EN SEMANA SANTA!

Que España es un país de refranes, eso no lo niega nadie. Que a veces los refranes nos ayudan a expresarnos, eso seguro y que a veces los refranes se utilizan cuando menos se tiene que hacer o incluso a destiempo también es verdad. No quiero, este fin de semana, hacer un refrán fácil con ánimo de molestar a nadie. Pero verán que creo que vienen a cuento.

Dicen que tiempos pasados fueron mejores. En parte puedo estar de acuerdo: en algún tiempo la peseta tenía un valor que para algunos era ejemplar; en algún tiempo el sueldo daba para llenar algún carro de la compra y casi todo el mundo estaba contento; en algún tiempo las Iglesias estaban llenas, etc... y así podríamos seguir enumerando. En definitiva muchos o la gran mayoría estaban contentos.

Incluso, cuando la Diócesis con su Obispo a la cabeza organizaba un encuentro de jóvenes, los lugares donde se celebraban se "atestaban" de gente joven que daba vitalidad a aquellos lugares por donde pasaban. Todavía recuerdo aquel 1991, en Vecindario, cuando a la sombra de Ramón Echarren cerca de 3.500 jóvenes invadieron la localidad del sureste. No era un día, eran dos: alegría, fiesta, implicación, cercanía, animación... viento, calor.

Este fin de semana, también a la sombra de nuestro Obispo D. Francisco, y en el Tablero, habrá un encuentro de jóvenes. Lejos quedaron los 3.500 jóvenes; lejos, quizás, queda el entusiasmo de muchos del lugar que esperarían ansiosos a una multitud que diera un poco de savia joven al lugar. Probablemente sean muchísimos menos que los de hace 26 años se juntaron en Vecindario, aún así los seguiremos contando y diremos, "pues nada más que fueron...." Pero, ¿saben?, los jóvenes aquellos de Vecindario son los padres de los de ahora. Los que antes acudían a todos los encuentros que se convocaban son los padres de los que probablemente no vayan nunca. ¿Qué pasó?. Como cantaría Mecano, "¿dónde está nuestro error"?.

Ahora que comenzamos la semana santa, inaguramos también la playa. Parece un protocolo casi establecido y obligatorio. Es casi como una liturgia con su ritmo y tiempo acompasado a los acordes de pasos de semana santa que nos suenan como lejanos y ajenos a nuestro propio ser de cristianos.

Probablemente nos haremos los suecos y miraremos para otro lado. Hacerse el sueco es no entender lo que sucede, no querer involucrarse por no entender la lengua. Todos, en esta semana, deberíamos ser un poco o mucho suecos. El terror y la muerte siguen pululando indiscriminadamente, pero es un lenguaje que todos entendemos y que desgraciadamente algunos lo escriben con su propia sangre.

Me gustaría que los jóvenes y los que no somos tan jóvenes, contempláramos esta semana con sentido actual lo que en ella va a suceder. Curioso que en un tiempo donde nos aferramos a lo más intimo de un móvil, la escena aparece con un Jesús que pide todo prestado: un burro prestado, un cenáculo prestado... no tiene nada propio y nosotros a lo nuestro que nadie me estorbe.

Un momento de servicio, de echar una mano a los demás, de solidarizarse con los que nos piden: ¡cuántos pies cansados de kilómetros y kilómetros de fronteras, pasaportes, papeleo burocrático, campos de refugiados

que no reúnen las más mínimas condiciones .... y "lo que yo hice con ustedes, háganlo ustedes con los demás!. ¡Que trabajito nos cuesta echar una mano al que lo necesita, sin saber su nombre, ni su apellido, simplemente por ser humano como yo.

¡Cuántos Cristos sigue habiendo en la vida!.¡Cuántos crucificados del paro, de la violencia de género, de los abusos escolares, de incomprensiones familiares, de desahucios inhumanos, de refugiados a los que les cerramos las puertas, de víctimas del odio y del terror en Suecia, en Siria y tantos y tantos que no salen en los medios de comunicación....!

Dejaré para la próxima, el final de esta reflexión. Quizás la luz tengamos que aportarla nosotros en virtud de la que hemos cogido el jueves y el viernes

Feliz semana para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 31 de marzo de 2017

SOBRE RESURRECCIÓN, SANIDAD Y AMANCIO ORTEGA

SOBRE RESURRECCIÓN, SANIDAD Y AMANCIO ORTEGA

            Estarán de acuerdo conmigo que si nos llamáramos Mariano y fuésemos presidentes del gobierno de nuestra nación, haríamos un montón de cosas con las que ahora no estamos de acuerdo. Haríamos otras propuestas, porque creemos que las que ahora hay no nos convencen. Seguro y probablemente que unas de esas cosas que reformaríamos sería el tema sanitario.
            Les digo la verdad que cuando uno va a un hospital y se "atreve" a mirar a la cara a cantidad de gente que anda pululando por los pasillos, por las salas de espera, por las consultas.... me pregunto, ¿cuántos han recibido la noticia de que les queda, por ejemplo, poco tiempo de vida?.¿cuántos han recibido la noticia de que tienen una enfermedad incurable?... ¡cuántas sentencias de muerte!, justificadas y medicalizadas, se reciben en una mañana!. ¡Cuántas veces nos planteamos nosotros, los sanos, el sentido de la vida!.
            Cuando en esta semana me he enterado que el señor D. Amancio Ortega había donado 320 millones de euros a la sanidad española, me he sacado el sombrero, he dicho "chapó", he reconocido en él a un hombre bueno. Podremos interpretar su acción de la manera que sea, por interés, por motivos fiscales, porque le sobra... por lo que sea el fin al que ha destinado ese dinero es un fin encomiable y digno de ser admirado.
            Este fin de semana también nos plantea el evangelio el encuentro con la muerte. Un encuentro que en una sociedad hay muchos que se plantean que el hombre nace para morir, que su fin no es otro que el dejar paso a las nuevas generaciones. Como diría algún filósofo del siglo pasado, es un ser para la muerte. Quizás las hermanas de Lázaro también se lo plantearon en parte de esa manera: "si hubieras estado aquí".

            Hoy en día también nos planteamos situaciones como esas: "si no fumaras, si no bebieras, si no corrieras tanto en la carretera....". Cuando sucede el mundo se nos viene encima, se nos cierran por completo las puertas de los sepulcros de nuestro corazón... dicho así también habría que darle la razón a los filósofos de la muerte que afirman que el hombre es un sentenciado a muerte. ¡qué pena!.
            Nuestra fe confiesa que no somos el opio del pueblo, que no somos la morfina con la que nos contentamos para no ver la cruda realidad que nos rodea. Quizás seamos como las hermanas de Lázaro que mientras no veamos la concreción de nuestra fe en el momento que nosotros queremos, parece que no somos capaces de asumir la realidad que nos rodea.
            Es curioso que Jesús cuando llega afirma, ¿quién dijo que está muerto?. ¿Quién nos dice hoy en día que nacemos exclusivamente para morir?. ¿Quién dice que estamos sentenciados a muerte?. Es verdad que la muerte es una compañera de camino que nadie quiere caminar con ella, pero puedo caminar con ella y al mismo tiempo darle sentido a mi vida de tal forma que ella no tenga la última palabra en las acciones que hago, sino que la vida sea la que marque y selle mis actuaciones.
            Pero si encima creo que Jesús es la resurrección y la vida; que Jesús, aún en los peores momentos de mi vida, da sentido en lo que hago a pesar de la fragilidad de mis actos... podremos responder a la pregunta que Jesús le hace a Marta y que nos hace a todos y a cada uno de nosotros: ¿crees esto?
            Amigos, tenemos la oportunidad de lanzar hoy a los cuatro vientos, a las puertas de la semana grande, que la muerte no tiene la última palabra, que nuestro Dios es un Dios de vivos y no de difuntos o de muertos en vida. Por eso hoy Jesús, más que nunca, nos llama como a Lázaro por nuestro nombre y nos dice ":¡Lázaro, Paco, Juan, María....sal fuera!, porque no has muerto, sino que has nacido para la Vida

            Feliz cuaresma para todos
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 24 de marzo de 2017

PARECE QUE NO, PERO VA A SER QUE SÍ


Esta semana ha sido un tanto convulsa: padres que se pegan en un partido de fútbol, "dando ejemplo a sus hijos"; adolescentes que se citan en la calle para darse de bofetadas hasta que aparece un samaritano de la vida y que les dice "no me voy hasta que se den la mano" y al final lo consigue; hasta llegar a lo más desgraciado del todo ( sin que lo anterior no lo sea), como ha sido el atentado de Londres: Una vez más la sinrazón, la inexplicable falta de palabra... hace que sucedan cosas como las que he narrado anteriormente.

Una semana en la que además celebramos la jornada por la vida. Donde la vida tiene cabida en su propio ser de existir, en la vida y donde existen algunos que deciden que la vida no tiene sentido, no para ellos, sino para quitársela a los demás. En una semana en donde en muchos lugares suceden acontecimientos en los que falta el diálogo en una semana donde hemos celebrado la jornada de la narración oral, de los cuenta cuentos, de los que narran historias de la vida en la vida a los que estamos vivos y para la vida... justo en una semana donde algunos la quitan.

También en esta semana, en el centro teológico, se ha hablado de educación. De lo que no tienen los padres del partido de fútbol de Mallorca, de lo que no tienen los que se pelean en la calle, de lo que no tienen los que atentaron en Londres. Que bueno es mejorar lo que en teoría tenemos y que en la práctica no demostramos.

Esta semana el evangelio nos habla de un ciego: ¡uff' cuántos ciegos no físicos hay en la vida!. Creo que hay los que no ven y los que no quieren ver. Los que pasan de largo por los caminos de la vida; por los que no somos capaces de vez en cuando de pasar por la piscina a lavarnos porque quizás tengamos el ego demasiado subido como para reconocer que nos equivocamos. Pues parece que no, pero va a ser que sí nos equivocamos, que no somos los perfectos, que no somos - quizás - el ejemplo de nada, y sí los que tenemos que rectificar en lo mucho.

Los fariseos eran los que no admitían correcciones porque se supone que todo lo que hacían lo hacían bien. ¡Cuántos ciegos, no físicos, hay de nacimiento; de esos que su destino quedará marcado para toda la vida. Jesús, nada más que lo ve, lo mira de una manera diferente, ve que es diferente como persona a los que lo juzgan sin conocerlo. Jesús se siente llamado a acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados. ¡Cómo va a ser curado en sábado, si la ley no lo permite!.

Los excluidos, los humillados, los que saltan la valla en Melilla, los que van a los comedores sociales, los que no llegan a fin de mes porque su sueldo no les da para ello, los que tienen bocas que alimentar y más de una, son como el ciego, los que saben reconocer a Jesús, que sin verlo, lo huelen, los sienten, lo oyen.... " ten compasión de mí"

Jesús es así. El viene siempre al encuentro de aquellos que la religión a veces, por un motivo o por otro, les dice que no. Jesús no abandona a los que

lo buscan y lo aman aunque sean excluidos de ciertos lugares, a veces religiosos. Seguro que los que oficialmente no tienen sitio en nuestras comunidades, tienen sitio en el corazón de Dios.

Abramos los brazos, pero sobre todo el corazón a los que se acercan a nuestras celebraciones a escondidas por miedo a ser reconocidos, que a lo mejor no pueden comulgar en paz en nuestras eucaristías o que no se sienten acogidos entre nosotros. Parece que no, pero va a ser que sí, que Jesús los acoge en su corazón, incluso para los que somos gentuza, según algunos.

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 17 de marzo de 2017

¿QUÉ LE DEBO POR UN VASO DE AGUA?


Cuando te sobran las cosas no las echas en falta hasta que no las tienes. Eso pasa con el dinero, pasa con infinidad de cosas materiales, pasa con los sentimientos: ¡cuántas veces piensas que la persona que dice que te quiere no te abandonará y a la vuelta de la esquina se ha acabado todo!. Los que venimos de la Península a Canarias, una de las
cosas que más nos extrañaba es que se cobrara por el agua. El líquido elemento tenía un precio y no entraba en los planes el beber gratis, cuando en la Península incluso se desperdiciaba el agua.

Hoy se nos plantea un evangelio que se me antoja que por conocido, también poco apreciado. No hay nada extraño en pedir agua a quien la tiene. No hay nada extraño en sacar agua de un pozo. Agua fresca, agua que con los calores que nos agobian, refresca y da vida a quien la tiene un poco acabada por la climatología.

Pero más curioso todavía es que quien te da agua sea alguien que no se habla contigo. Que te de agua quien no quiere verte ni en pintura por circunstancias del pasado. Eso casi se me antoja que es como lo que sucedió esta semana con la televisión española y su misa. Y me resultó un tanto curioso que alguien de izquierdas, que no quiere saber nada
de cuestiones religiosas, que lo que huela a Dios le resulte hasta incómodo, haya sido capaz de mover y promover a tantos televidentes como lo hizo esta semana el Sr. Pablo Iglesias.

¿Saben?, pensé que era un poco más inteligente el citado político. Pensé que sabía que cuando se le dice a alguien que no haga una cosa más interés siente en hacerlo. Eso lo sabemos todos pero él, que representa a un grupo de españoles, parece no entenderlo y saberlo.

Pero al margen de ello, quien está a favor de la democracia y de la pluralidad, no puede ser selectivo e intolerante con el sentimiento de una gran mayoría que saltó cual leona herida en defensa de sus cachorros y lideró la franja horaria. El que España sea un estado aconfesional no significa prohibición de nada, sino libertad para. España tiene un montón de problemas y la Iglesia no es el primero. Lo que entendemos todos, algunos parece que no lo entienden.

Recuerdo que cuando vine a Canarias me tuve que acostumbrar a preguntar en los bares, ¿qué le debo por un vaso de agua?. Pagar por lo que te sostiene la vida, pagar por lo que no puedes vivir sin ello. Para muchos, la eucaristía televisada es como el agua para sus vidas. Para muchos el pozo llamado Jesús de Nazaret nos sostiene y da fortaleza frente a los que no quieren saber nada de los que tienen algún tipo de creencia y encima es gratuito. La samaritana lo tenía claro.

Ojalá que seamos capaces de comprender que lo que hemos recibido gratis lo demos gratis. La cuaresma es bueno para decirle a unos pocos que la conversión está al alcance de muchos, pero en la cercanía de unos pocos.

Pero también digo que a veces no somos todo lo "fieras" que tenemos que ser para defender aquello que consideramos como justo. Muchas veces nos callamos para no molestar a nadie y al final acabamos siendo avasallados. No perdamos las buenas costumbres, aunque esta sea una misa. Por ello con el salmista digamos, "ojala escuchemos hoy su voz y no endurezcamos nuestro corazón"

No me olvido del día que se celebra el domingo. Dice un anuncio de la tv, que aunque no te lo diga, te quiero. No. Digamoslo siempre y mientras podamos, felicidades Papá

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira