viernes, 24 de marzo de 2017

PARECE QUE NO, PERO VA A SER QUE SÍ


Esta semana ha sido un tanto convulsa: padres que se pegan en un partido de fútbol, "dando ejemplo a sus hijos"; adolescentes que se citan en la calle para darse de bofetadas hasta que aparece un samaritano de la vida y que les dice "no me voy hasta que se den la mano" y al final lo consigue; hasta llegar a lo más desgraciado del todo ( sin que lo anterior no lo sea), como ha sido el atentado de Londres: Una vez más la sinrazón, la inexplicable falta de palabra... hace que sucedan cosas como las que he narrado anteriormente.

Una semana en la que además celebramos la jornada por la vida. Donde la vida tiene cabida en su propio ser de existir, en la vida y donde existen algunos que deciden que la vida no tiene sentido, no para ellos, sino para quitársela a los demás. En una semana en donde en muchos lugares suceden acontecimientos en los que falta el diálogo en una semana donde hemos celebrado la jornada de la narración oral, de los cuenta cuentos, de los que narran historias de la vida en la vida a los que estamos vivos y para la vida... justo en una semana donde algunos la quitan.

También en esta semana, en el centro teológico, se ha hablado de educación. De lo que no tienen los padres del partido de fútbol de Mallorca, de lo que no tienen los que se pelean en la calle, de lo que no tienen los que atentaron en Londres. Que bueno es mejorar lo que en teoría tenemos y que en la práctica no demostramos.

Esta semana el evangelio nos habla de un ciego: ¡uff' cuántos ciegos no físicos hay en la vida!. Creo que hay los que no ven y los que no quieren ver. Los que pasan de largo por los caminos de la vida; por los que no somos capaces de vez en cuando de pasar por la piscina a lavarnos porque quizás tengamos el ego demasiado subido como para reconocer que nos equivocamos. Pues parece que no, pero va a ser que sí nos equivocamos, que no somos los perfectos, que no somos - quizás - el ejemplo de nada, y sí los que tenemos que rectificar en lo mucho.

Los fariseos eran los que no admitían correcciones porque se supone que todo lo que hacían lo hacían bien. ¡Cuántos ciegos, no físicos, hay de nacimiento; de esos que su destino quedará marcado para toda la vida. Jesús, nada más que lo ve, lo mira de una manera diferente, ve que es diferente como persona a los que lo juzgan sin conocerlo. Jesús se siente llamado a acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados. ¡Cómo va a ser curado en sábado, si la ley no lo permite!.

Los excluidos, los humillados, los que saltan la valla en Melilla, los que van a los comedores sociales, los que no llegan a fin de mes porque su sueldo no les da para ello, los que tienen bocas que alimentar y más de una, son como el ciego, los que saben reconocer a Jesús, que sin verlo, lo huelen, los sienten, lo oyen.... " ten compasión de mí"

Jesús es así. El viene siempre al encuentro de aquellos que la religión a veces, por un motivo o por otro, les dice que no. Jesús no abandona a los que

lo buscan y lo aman aunque sean excluidos de ciertos lugares, a veces religiosos. Seguro que los que oficialmente no tienen sitio en nuestras comunidades, tienen sitio en el corazón de Dios.

Abramos los brazos, pero sobre todo el corazón a los que se acercan a nuestras celebraciones a escondidas por miedo a ser reconocidos, que a lo mejor no pueden comulgar en paz en nuestras eucaristías o que no se sienten acogidos entre nosotros. Parece que no, pero va a ser que sí, que Jesús los acoge en su corazón, incluso para los que somos gentuza, según algunos.

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 17 de marzo de 2017

¿QUÉ LE DEBO POR UN VASO DE AGUA?


Cuando te sobran las cosas no las echas en falta hasta que no las tienes. Eso pasa con el dinero, pasa con infinidad de cosas materiales, pasa con los sentimientos: ¡cuántas veces piensas que la persona que dice que te quiere no te abandonará y a la vuelta de la esquina se ha acabado todo!. Los que venimos de la Península a Canarias, una de las
cosas que más nos extrañaba es que se cobrara por el agua. El líquido elemento tenía un precio y no entraba en los planes el beber gratis, cuando en la Península incluso se desperdiciaba el agua.

Hoy se nos plantea un evangelio que se me antoja que por conocido, también poco apreciado. No hay nada extraño en pedir agua a quien la tiene. No hay nada extraño en sacar agua de un pozo. Agua fresca, agua que con los calores que nos agobian, refresca y da vida a quien la tiene un poco acabada por la climatología.

Pero más curioso todavía es que quien te da agua sea alguien que no se habla contigo. Que te de agua quien no quiere verte ni en pintura por circunstancias del pasado. Eso casi se me antoja que es como lo que sucedió esta semana con la televisión española y su misa. Y me resultó un tanto curioso que alguien de izquierdas, que no quiere saber nada
de cuestiones religiosas, que lo que huela a Dios le resulte hasta incómodo, haya sido capaz de mover y promover a tantos televidentes como lo hizo esta semana el Sr. Pablo Iglesias.

¿Saben?, pensé que era un poco más inteligente el citado político. Pensé que sabía que cuando se le dice a alguien que no haga una cosa más interés siente en hacerlo. Eso lo sabemos todos pero él, que representa a un grupo de españoles, parece no entenderlo y saberlo.

Pero al margen de ello, quien está a favor de la democracia y de la pluralidad, no puede ser selectivo e intolerante con el sentimiento de una gran mayoría que saltó cual leona herida en defensa de sus cachorros y lideró la franja horaria. El que España sea un estado aconfesional no significa prohibición de nada, sino libertad para. España tiene un montón de problemas y la Iglesia no es el primero. Lo que entendemos todos, algunos parece que no lo entienden.

Recuerdo que cuando vine a Canarias me tuve que acostumbrar a preguntar en los bares, ¿qué le debo por un vaso de agua?. Pagar por lo que te sostiene la vida, pagar por lo que no puedes vivir sin ello. Para muchos, la eucaristía televisada es como el agua para sus vidas. Para muchos el pozo llamado Jesús de Nazaret nos sostiene y da fortaleza frente a los que no quieren saber nada de los que tienen algún tipo de creencia y encima es gratuito. La samaritana lo tenía claro.

Ojalá que seamos capaces de comprender que lo que hemos recibido gratis lo demos gratis. La cuaresma es bueno para decirle a unos pocos que la conversión está al alcance de muchos, pero en la cercanía de unos pocos.

Pero también digo que a veces no somos todo lo "fieras" que tenemos que ser para defender aquello que consideramos como justo. Muchas veces nos callamos para no molestar a nadie y al final acabamos siendo avasallados. No perdamos las buenas costumbres, aunque esta sea una misa. Por ello con el salmista digamos, "ojala escuchemos hoy su voz y no endurezcamos nuestro corazón"

No me olvido del día que se celebra el domingo. Dice un anuncio de la tv, que aunque no te lo diga, te quiero. No. Digamoslo siempre y mientras podamos, felicidades Papá

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 10 de marzo de 2017

FOLLOW ME (SÍGUEME)


Todo tiempo tiene su afán, todo el mundo se tranquiliza en la medida que van pasando los días. Las heridas se van cicatrizando y se forma una costra que con el paso del tiempo se irá cayendo. A los "borrachillos", cuando se les pasa la resaca, recordarán el momento, quizás amargo en alguno de los casos, y hasta la siguiente. Creo que a todos, no se si por desgracia o por suerte, la resaca carnavalera ha quedado en un gran cabreo, quizás justificado, y ahora la vida continúa.


Creo que todos hemos viajado en avión en más de alguna ocasión y siempre que llegamos a un aeropuerto hay un coche (amarillo o de otro color) que tiene unas letras rotuladas que pone "follow me", sígueme que te voy a llevar al lugar donde te vas a quedar, quizás no por mucho tiempo.

Muchos de nosotros hemos ido de excursión fuera de nuestro entorno, hemos ido como turistas y normalmente no vamos mucho tiempo, una semana, diez días y lo que procuramos es ver mucho, caminar un montón, muchos monumentos, calles, lugares, espacios.... y al final del trayecto decir "pues estuve en tal sitio y lo conozco", cuando en realidad nos quedamos con poquitos lugares, algún bosquejo fotográfico que me recuerda alguna anécdota, pero que no puedo afirmar que conozco a fondo los lugares, entre otras cosas porque el guía me dice "follow me" y además con cierta prisa.

El evangelio de este fin de semana me invita a lo contrario del título de esta pequeña reflexión: a pararnos, a pensar, a saborear, a disfrutar.... a decir como Pedro ¡que bien se está aquí!. Aquí en Canarias, quizás por los horarios, no es fácil que la gente pueda comer con tranquilidad, con pausa, saborear la comida... compartir la sobremesa... entre otras cosas porque el tiempo para comer es justo y escaso y por ello no da tiempo.

¡Que bien se está aquí!, dan ganas de quedarse, dan ganas de hacer tres tiendas, dan ganas de no moverse. Hoy nuestro cristianismo que pasa por una crisis, que pasa por ciertos momentos de incertidumbre, pocas veces se nos ocurre decir que bien se está aquí. No nos lo decimos a nosotros mismos y por ello, quizás, no lo podemos decir a los demás. No podemos decirles a otros que hagan lo que nosotros no sentimos.

El evangelio de esta semana es quizás, también, una invitación a la oración. A saborear lo que nos tiene que dar fuerza para continuar en nuestro camino de cada día. Nos invita a no ser como los turistas que ven un montón de cosas y se quedan con muy poquitas, porque no tienen tiempo para más. Hoy tenemos que tener la valentía como Pedro de decir, ¡qué bien se está aquí!. Tenemos que tener la valentía de que cuando miramos el reloj, podamos afirmar que se nos pasó el tiempo sin darnos cuenta.


Por desgracia no sucede eso y tenemos, quizás, la fe del turista: misas rapiditas, que el cura no se enrolle demasiado; reuniones para compartir mi fe, compartir con otros agentes de pastoral las inquietudes que la parroquia y la sociedad me oferta, pues cuanto menos mejor; algún curso que pueda haber para reciclarme o ponerme al día, pues que no me pongan más de las que están estipuladas.... y al final, probablemente tendremos la capacidad de criticar a los que no lo hacen, cuando si puedo me escaqueo tanto o más que los otros.

Oremos, dialoguemos con nuestro Padre en la cuaresma. Un Padre que nos invita a mirar hacia adentro, a saborear la sobremesa de mi vida diaria, a saborear los monumentos de la fe, de forma que la fotografía no sea la que me tiene que recordar el lugar, sino mi propia experiencia es la que tiene que dar el testimonio que oferte a los demás un monte Tabor de la vida y que sea yo el que diga, ¡qué bien se está aquí! .

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 3 de marzo de 2017

LA ALFOMBRA ROJA DE LA PASCUA PASA POR LA CUARESMA


Hace una semana, el domingo pasado, muchos fueron los que se quedaron hasta altas horas de la madrugada con el objeto de contemplar en directo el desarrollo de la entrega de premios cinematográficos más importantes del mundo. Todo el que se dedica al séptimo arte sueña con una estatuilla que le acredite ante los demás que el trabajo que hizo merece la pena.

Yo les confieso que no me he quedado. Ya los años me van empujando a irme para la cama, casi como los niños cuando tienen colegio al día siguiente. Pero sí me llamó la atención por lo visto en los informativos, que una de las cosas que más era fotografiada era precisamente una alfombra y además roja. Por ese trozo de tela, por esos escasos cien metros, se pasean, se paran, se fotografían lo más selecto de la cinematografía mundial.

Los cristianos también tenemos un premio, al que me gustaría llegar algún día. Un premio que lo más seguro es que no salga en los medios de comunicación como otros, aunque en más de una ocasión se ha reflejado en el cine. Un premio que nos lo entregarán no de inmediato, sino que nosotros procuraremos que se alargue lo más posible: queremos conseguirlo, estamos nominados, pero ¡cuanto más tarde mejor!. Curioso.

Esta alfombra la hemos empezado a estirar el miércoles de esta semana. Un miércoles que hemos denominado de ceniza. No por ser nosotros tales, sino para recordarnos lo poco que somos; para recordarnos que los premios tienen el valor que nosotros queramos darle sin necesidad de que los demás tengan que reconocerlo. La ceniza es polvo que el viento lleva y quizás en muchos de los casos se pierde, pero que deja la mano manchada, porque deja huella.

La ceniza nos recuerda que hay posibilidades de volver a empezar de nuevo cuando en la alfombra nos hemos tropezado; la ceniza nos recuerda que la vida siempre tiene más de una oportunidad y por eso nos llama a la conversión y a creer que hay una palabra escrita, pero sobre todo viva, que nos ayuda a conseguir aquello que anhelamos.

Pero claro. Los actores, antes de pasar por la alfombra, han pasado muchas penurias y quizás calamidades para llegar a conseguir el premio final. Jesús, este fin de semana, nos recuerda que las tentaciones están al borde del camino; que las tentaciones nos salen a la vuelta de cualquiera de las esquinas y que hay que tener la cabeza bien fría para darse cuenta que la conversión significa vencer la tentación.

En el fondo las tentaciones no tienen por qué ser malas. Las tentaciones son, a veces, el termómetro de las fidelidades. Pero fidelidades en todos los sentidos. Hoy la sociedad en la que nos movemos nos lleva a ponernos en bandeja un montón de tentaciones que no son compatibles con el evangelio.

La cuaresma nos tiene que llevar al ayuno de infinidad de tentaciones que nos apartan del camino que hemos escogido; nos tiene que llevar a la abstinencia de gran cantidad de tentaciones que no deja sitio en nuestro corazón para el servicio a los demás, especialmente a los más necesitados. Nos tiene que llevar a la limosna del compartir más que en otras ocasiones: abrazos, risas, silencios... y nos tiene que impulsar a lo que nos tiene que mover en nuestra vida cristiana. Un cristiano sin oración es como un vehículo con el depósito casi sin gasolina.

Feliz cuaresma para todos, a pesar de algunos carnavales.

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 24 de febrero de 2017

..." YO NO TE OLVIDARÉ"

 carta
            Déjenme que comience recordándoles una pequeña historia que seguro que ya conocen:  "Dicen que Dios, con una maleta en la mano, fue en busca de un hombre, al que le dijo que ya era hora de irse con él. El hombre, extrañado, le pregunto, ¿ya?, ¿tan pronto?.La verdad es que tenía muchos planes para la vida..... Ya, le dijo Dios, pero nos tenemos que ir.
            Por cierto, le dijo el hombre, ¿qué traes en la maleta?. Dios le dijo, tus pertenencias. ¿Pertenencias?, responde el hombre, mis cosas, mi ropa, mi dinero... No, responde Dios. Eso no era tuyo, era de la tierra. ¿Mis recuerdos? vuelve a preguntar el hombre. No, dice Dios, esos son cosas del tiempo. ¿Mis talentos?, vuelve a preguntar. No. Eso pertenece a las circunstancias. Quizás ¿mis familiares y amigos?. No esos eran del camino, le dice Dios. ¿Tal vez mi mujer y mis hijos?. No esos son de tu corazón. ¿Mi cuerpo?. No. Ese es del polvo. ¿Mi alma, quizás?. No esa es mía.
          
  El hombre, ya un poco confundido, quizás con miedo, con lágrimas en los ojos, le pidió la maleta y la abrió. Vio que estaba vacía. El hombre, llorando, preguntó: ¿no tuve nada?. Así es, respondió Dios. Cada uno de los momentos que viviste fueron tuyos. La vida es sólo un momento, un momento tuyo. No te olvides de la felicidad. Todo lo material se queda aquí, así que valora lo que sientes"
            ¡A mí la historia me parece entrañable!. Y me parece tal porque la vida, cada día que pasa, nos oferta lo suficiente como para llevarle la contraria al evangelio. Hoy Jesús nos quiere dar una lección de todo lo contrario a las aspiraciones que tenemos cada día y de como lo gestionamos. Parece mentira que queramos apropiarnos de infinidad de cosas y al final no nos llevamos nada. Sin embargo,  hoy el profeta Isaías (Is 49), nos recuerda Yo no te olvidaré.
            Y es que quizás, el acopiarnos de infinidad de cosas, nos hace olvidarnos de lo más esencial.
            Cuantas parejas de enamorados que no son capaces de entenderse y sin embargo Dios les sigue diciendo, Yo no te olvidaré. Cuantos y cuantas personas hoy en día, han abandonado su compromiso con Dios. Han abandonado por algún motivo su cercanía y su presencia, y sin embargo él les dice Yo no te olvidaré.
            Este grito de Isaías sigue siendo vigente para quienes han perdido la esperanza en infinidad de situaciones de la vida y Dios sigue diciendo Yo  no te olvidaré. ¡ cuántos extranjeros, peregrinos, gentes de camino, gentes en busca de pan y de futuro... que nosotros les negamos, a veces! y Dios les sigue diciendo Yo no te olvidaré. ¡ Cuántas playas reciben a la muerte que nació como vida e ilusión en un mundo mejor...!. ¡ Cuantos, por desgracia, están viviendo en los andenes y aeropuertos de la vida!  y Dios sigue diciendo Yo no te olvidaré. ¡ Cuántos crucificados en nuestros días ante nuestra indiferencia! y Dios, también como en el calvario, dice Yo no te olvidaré.
            Dios no abandona. Dios nos recuerda que nuestra maleta está vacía y nos recuerda en Mateo 6,24 que "¿por qué andan agobiados en lo que van a comer o lo que van a beber?. Da la impresión que a veces pensamos que lo que tenemos lo tenemos para toda la vida. Incluso que lo que tenemos nos hace alejarnos de ese gran misterio de amor llamado Jesús de Nazaret.
            Pero ha habido y hay profetas, como Isaías, pero hoy también con nombres y apellidos que en nombre de Dios nos recuerda que Yo no te olvidaré. Busquemos el reino de Dios y sobre todo la justicia de este. Si así lo logramos lo más probable que no importará que nuestra maleta esté vacía.
        Hasta la próxima
            Paco Mira

viernes, 17 de febrero de 2017

DEL AMOR AL ODIO HAY UN PASO, PERO ¿AL REVÉS?

Este fin de semana la palabra de Dios nos pone delante de nuestro espejo personal. Nos pone al frente de la realidad que todos estamos viviendo. Nos pone en situación de tener que elegir si tener cada vez más rencor o por el contrario seguir la línea de un tal Jesús que nos dice que hay que perdonar. No se si la vida, nuestra vida, está para muchos perdones.
No sé si tenemos que mirar a Siria. No sé si tenemos que mirar a la gente de los bancos que nos han dejado sin nuestros ahorros. No se si tenemos que mirar a las alambradas que tenemos en las fronteras de Ceuta, de Melilla… No sé si tenemos que mirar a tantos y tantos niños que mueren de hambre ante la pasividad de nuestra actitud…. Y tener que afirmar, como en la Antigua Alianza, ¡ojo por ojo y diente por diente!.
Es curioso como nos aprendemos los refranes y al final no los cumplimos. El de “del amor al odio, no hay más que un paso”. Y es verdad.
Por eso digo y afirmo que no me lo creo ni yo. Alguien me dijo en alguna ocasión que el perdón es el termómetro del amor. Amo más en la medida en que soy capaz de no tener rencor, odio, amargura.. en la medida en que no soy capaz de devolver ojo por ojo, ni diente por diente.
A veces me pienso que qué extraño es Dios éste, que habitando un cielo inaccesible, se ha hecho de casa entre las tiendas donde habita su pueblo, camina con los suyos, los protege del sol del día, ilumina las sombras de la noche, prepara pan para la mesa, y les revela, con una ley santa, los secretos de su santidad: es un Dios que no odia y porque o odia a lo más que hace es a reprender. Es un Dios que ama y porque ama no se venga. Es un Dios compasivo y misericordioso. Es un padre que siente ternura por sus hijos.
Pocos padres habrá que no sientan la ternura por un hijo, mientras que son muchos los hermanos que no sienten compasión por el que es de su misma sangre y que ha jugado, llorado, se le ha secado la lágrima, se le ha dado un vaso de agua..... si es que lo dicho: el amor de Dios, es infinito.
Es más, nos podemos preguntar, ¿hasta dónde llega este Dios extraño en su locura?. Nos lo dirá muy fácil: ¡"tanto amó Dios al mundo, que entregó....": ¡cuánto odio y sed de venganza hay en nuestros días!. Les decía al principio que notaba que el ambiente estaba nervioso. Sin duda, parece que nos estamos jugando la vida en cada segundo que vivimos sin importarnos quien es el que tenemos enfrente.
Cuantas veces afirmamos, "soy amigo de mis amigos y mis amigos son como yo mismo". Hoy la Palabra de Dios nos invita a un riesgo que no es fácil, pero que es uno de los peldaños para llegar a la meta que es compartir con Padre Dios el premio que nos tiene prometidos.
Amigos en nuestra manos está el no devolver ojo por ojo y en nuestras manos está que del amor al odio hay un paso, pero ¿cuántos pasos hay del odio al perdón?
Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 10 de febrero de 2017

OTRO AÑO LA MISMA HISTORIA Y.... LOS ESTÓMAGOS SIGUEN VACÍOS


Creo que lo manifesté en más de una ocasión. Hay ciertos días en el calendario que nos recuerdan que hay cosas pendientes. Hay días en el calendario que cada vez que pasan los meses, los años.... siguen estando en el mismo sitio y no se convierten en negro. Creo que cada vez  desgraciadamente "celebramos", más cosas. Y lo que más miedo me da es que nos pase como con la medicación: acostumbremos el cuerpo a ello y no surta el efecto deseado. Con las fechas pasa lo mismo.
 Cuando uno tenía menos años, por desgracia estaba (creo que también hoy)
de " moda" Etiopía. Esas imágenes de niños famélicos, con estómagos hinchados, desnutridos por todas partes. Imágenes que casi siempre coincidía con la hora de la comida porque era la hora del telediario y mi padre cuando salían esas imágenes, normalmente apagaba la tele. 
 Hoy en día, cuando aparecen esas imágenes, da igual cuando nos las muestren. Creo que nuestra indiferencia es patente. Creo que ya nos pasa como con las medicinas, estamos inmunes ante sorpresas televisivas y pocas cosas (igual el divorcio de alguien, sí) habrá que nos separen del plato de comida que tenemos delante. Pocas cosas habrá que nos impacten, igual el maltrato del toro de la Vega nos impacta más que nos digan que todos los días cuatro de cada diez personas se van a la cama (o algo similar) con hambre. Me parece increíble.
 Como increíble me parece que sigamos pasando el calendario y no solucionemos el problema de dedicar un día a. Escuchaba en la radio que dentro de cuatro años, es decir en el 2021 (cada uno que haga cálculos de cuantos va a tener), habrá en el mundo 12.000 millones de móviles. Móviles cada vez más sofisticados. Casi a dos móviles por habitante del planeta tierra y.... sigue habiendo hambre. 
 Triste es decirlo que existen ochocientos millones de personas que pasan hambre en el mundo. Pero hambre severa. ¡ Ya está bien de la hipocresía de por qué el Vaticano tiene que vender para....!.¡Qué forma más absurda de lavarme las manos!. Da la impresión que el problema del hambre es el problema del otro, no es mi problema.
 Sí. Este fin de semana es la campaña contra el hambre en el mundo. Este fin de semana el calendario nos volverá a recordar algo a lo que nosotros haremos oídos sordos porque lo más probable es que no vaya con nosotros. ¡Cuántos programas políticos a lo largo de la historia han prometido lo que nunca cumplen!: se van a preocupar de los que no tienen, de los que tienen necesidades, de los más desfavorecidos.... y seguimos, un año más, apuntando en el calendario que es la jornada contra el hambre.
 El evangelio de este fin de semana es claro: "si nuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos (de los que no cumplen) no entraremos
en el reino de los cielos". (Mat , 5, 20).Me da la impresión que estamos enfermos de incumplimiento en una semana en la que también celebramos la jornada del enfermo. No somos consecuentes con lo que el evangelio nos exige y es dar de comer al hambriento, de no tirar con soberbia lo que no somos capaces de llevarnos a la boca; que no seamos egoístas y darnos cuenta que el repartir nos llena de satisfacción más que dar de lo que nos sobra.
 Nunca nos cansemos de proclamar que la justicia de Dios, de un Dios amor, es implacable. No nos va a juzgar de otra cosa que no sea de la capacidad que hemos tenido de amar, entre otras formas de dar de comer al hambriento.
 Déjenme acabar felicitando a “mi niña”, por sus 21 años de felicidad y de ilusiones. Felicidades Radio Tamaraceite
 Hasta la próxima 
 Paco Mira