sábado, 28 de septiembre de 2013

TRES ERAN TRES Y...

TRES ERAN TRES Y…. BUENOS
            Lo más probable es que el título les lleve a una canción, a un dicho, a un refrán… de unas hijas de Elena, pero que el final no es como lo que yo pretendo: aquello decían que ninguna era buena y lo que yo menciono ustedes juzgarán si son o no buenos.
            Este fin de semana me quiero – junto con la Iglesia – acordar de tres personajes que parece que no se les ha entendido en su justa medida. Es más si se quiere dar una definición de lo que puede ser un arcángel para diferenciarlo de un ángel, pues la cosa como que no está muy clara, pero si quizás lo definimos por lo que representan pues igual nos resulta más fácil.
            Uno es Gabriel, al que alguien lo definió como el periodista de Dios. El que da las buenas noticias, el que anuncia, cual redactor en un periódico de los actuales, la gran noticia bajada del cielo. Aquel enviado como reportero a una ciudad del norte de Israel, a un pueblo que no serían nada más que cuarterías, pero que la humildad personificada estaba (no sin cierto miedo) esperando su noticia. Periodista como Gabriel, son, en la actualidad, muchos catequistas que siguen escribiendo en el periódico de la vida, la buena noticia vigente de Jesús de Nazaret. Periodistas que siguen siendo necesarios, por eso este fin de semana nuestra comunidad parroquial les va a animar, a apoyar y les van a decir que ella, la comunidad, como redactora jefa, les va a cubrir las espaldas.
            Otro se llama Rafael, no se si Rafa para los amigos de la confianza. Rafael es el que acompaña en los momentos de dificultad, es el bastón para el camino, es el que sin darnos cuenta va a nuestro lado y siempre nos acompaña. Alguien lo ha definido como  la medicina de Dios. Una medicina ecológica, porque defiende el entorno creado; una medicina homeopática porque procura y siempre lo consigue, no ser agresiva; una medicina que sin querer queriendo reconforta y anima. Me trae a la memoria, Rafael, a tantos voluntarios, que casi como medicina del tiempo, gastan del suyo para acompañar a tantos que se sienten solos, a los que no tienen compañía y sin embargo una sonrisa, un abrazo… cura a veces esa soledad amargada por el tiempo. Gracias a los que llevan la pastoral de la salud, a los sanitarios…sean como nuestro Rafael, medicina personificada.
            Y el tercero, nuestro querido Miguel. Quizás no tan famoso como los demás. Quizás se le representa por lo que no es: con armadura, con espada… en el fondo Miguel es el protector, el que nos ampara, el que vela por todos, por la Iglesia. A veces pensamos que los que estamos dentro de esta gran madre llamada Iglesia, nos lo sabemos todo, que ella no nos tiene que corregir en función de lo que hacemos; que ya somos mayores como para que nos tengan que decir lo que tenemos que hacer y…. en el fondo seguimos siendo niños, seguimos necesitando ser protegidos, tenemos la necesidad de reconocernos humildes. Es por ello que también los agentes de pastoral nunca han de tener como bandera la soberbia, han de saber que necesitan ser protegidos y que mejor que Miguel, uno de los tres, para ello.
            Amigos, acompañemos como comunidad parroquial a los agentes de pastoral Ellos, porque nosotros lo queremos, son los encargados de transmitir los que los arcángeles han heredado de nuestro Padre Dios. Solo reconociendo que todos formamos un solo cuerpo, pero con distintas funciones, Dios está en medio de nosotros.
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

domingo, 22 de septiembre de 2013

CARTA DE MI AMIGO AMÓS


LA CARTA DE MI AMIGO AMÓS
            Siempre se ha oído que ciertas cosas de la Iglesia como que están desfasadas. Que no son de actualidad, quizás porque pensamos que “los curas siempre dicen lo mismo”. Ojo, puede ser verdad que existan curas que siempre le estén dando vueltas a la misma idea y que no salgan de ella, pero en otras ocasiones puede darse la casualidad, que es la pura realidad.
            El otro día escuchaba en la radio que los pensionistas se van a ver reducidas sus pensiones en 33 millones de euros (Jesús, fuerte cantidad) de aquí a nueve años; que los que habían cotizado un montón de años, pues resulta que el estado les dice que es hora de que descansen, pero que quizás no cobren todo lo que les corresponde; que ahora que empieza el curso resulta que muchos padres no saben lo que hacer porque no creen que puedan comprar los libros de sus hijos; que muchos tienen que sufrir la lista de espera en la sanidad pública porque no se puede atender en tiempo y forma;  etc…
            Pues ¿saben?. Me gustaría enviar una carta, cortita, a alguien que quisiera leerla; enviar una carta de un amigo a quien le pudiera interesar, desde el alcalde de mi pueblo, o al presidente de mi cabildo, o quizás hasta Madrid, al barrio de Argüelles, en la zona de la Moncloa. Mi amigo, el que escribió la carta se llama Amós y por casualidades de la vida, este fin de semana, le dirige una carta a los que exprimen al pobre, a los que disimulan la medida, a los que utilizan balanzas trucadas, a los que aumentan el precio….quizás una carta  a muchos de nosotros. Una carta para nosotros.
            Amigos, quizás ahora la justicia social no solo debe ser el clamor de los más pobres, la justicia social es la que debe estar encima de la mesa de todos para que nos de de bofetadas por lo mal que lo estamos haciendo; la justicia social es la que nos debe llevar no a clamar contra quien tiene el dinero en Suiza, que también, sino con los que tenemos al lado, en nuestro pueblo, con los que nos codeamos todos los días; la justicia social es la que nos debe llevar, los que quizás nos damos golpes en el pecho, a clamar como mi amigo Amós que “jura el Señor que no olvidará sus acciones, nuestras acciones”.
            No es que Dios sea rencoroso, pero ¡qué padre no saca las uñas para defender a su hijo!. Y hay quien se aprovecha de la circunstancia y eso a Dios no le gusta, como que no va con él, por eso se nos recuerda que no se puede servir a Dios y al dinero, pero sí hay que definirse: o estás conmigo o contra mí.
            Estamos en una época difícil; una época que no es fácil de sobrellevar, pero tiene que ser una época difícil para todos, no solo para los más débiles. Hay quien no se preocupa por lo que va a comer mañana, porque la comida la tiene asegurada y hay quien se preocupa porque no sabe si podrá comer mañana.  Como le dirá Pablo a su amigo Timoteo, quiero que los hombres se levanten con las manos limpias para defender la justicia de sus hermanos.
            ¿De verdad creemos que nuestros representantes pueden alzar las manos, y estas limpias?. Me gustaría creer que sí, Me gustaría que se desterrara del diccionario la palabra corrupción, que se desterrara del diccionario el contrato basura, que se desterrara del diccionario ciertos apellidos que empiezan por Bar, porque el alcohol y otros viajes al extranjero no son rentables.
            ¡Qué razón tenía Amós!. ¿por qué los pobres no reaccionamos hoy?. ¿Hasta cuándo Señor?. ¿Cuándo se va a dejar de engañar, de no manipular básculas, de aumentar los precios y bajar salarios por la cara?
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

viernes, 13 de septiembre de 2013

NADA ES PEQUEÑO, SI VALIOSO



 NADA ES PEQUEÑO, SI ES VALIOSO
            A veces uno dice las cosas pensando que los demás no lo saben. Y yo creo en la inteligencia de la gente, en la buena voluntad de la gente, en la sinceridad de la gente… como dirían en los juicios, mientras no se demuestre lo contrario. Y a veces, lo contrario es lo que prevalece, contraviniendo la lógica de nuestros refranes.
            Somos muy dados, algunos, a la limpieza. Y digo algunos, porque otros eso de la limpieza no es lo fuerte en su vida. Y en esa limpieza solemos desterrar lo pequeño, lo infimo… quizás porque no ocupe lugar o sencillamente porque no aparenta como lo grande e incluso “luce” poco. Y para muestras los botones. Los que tenemos unos pocos años, cuando eramos pequeños, hacíamos maravillas con las famosas monedas de 10 céntimos, ¿se acuerdan?. Nos daba la posibilidad de comprar algunas cosillas y ya el tener unas cuantas nos metíamos ya en la peseta.
            Con el paso del tiempo, quizás porque la economía ha ido mejorando un poco, ya las monedas de 10 céntimos dejaron de tener su valor incluso para los chiquillos. Ya nadie en el suelo se agachaba a recoger una moneda de aquellas, un patacón. Quizás a lo máximo que nos agachábamos era a las monedas de 5 pts. y de ahí para arriba.

            ¡Cómo han cambiado los tiempos y eso que la historia se repite!. Ya no somos niños, pero la economía no va bien y ahora, aunque la espalda ya nos duela, procuramos, si lo vemos, agacharnos por una moneda de 1 céntimo. Si es que “nada es pequeño, si es valioso”: por un céntimo si quieren no te dan un pan, no te dejan subir a una guagua, no te dan un periódico, no te perdonan la vuelta de un café…. Los tiempos han cambiado.
Fíjense que el evangelio de esta semana, nos invita a mirar lo pequeño, lo insignificante, lo que por perder una oveja no vamos a volver la mirada hacia atrás, porque todavía tenemos 99 y sin embargo no hay que hacer la fiesta porque todavía tengo mucho, sino porque no he perdido lo poco. ¡Qué felices eramos con 10 céntimos…! Porque no teníamos más y eso, para nosotros, lo pequeño, porque éramos pequeños, era super valioso.

            Es curioso que este fin de semana, los agentes de pastoral de nuestra parroquia van a tener un pequeño gesto, pero seguro que muy valioso. Un  gesto de mirar hacia dentro, para poder actuar hacia fuera. Muchos lo harán no sin sacrificio personal (la festividad de la cruz de este fin de semana nos recordará que todo tiene un precio).Necesitan un pequeño tiempo para pensar, reflexionar, valorar… y así poder transmitir. “más alegría hay en el cielo por un pecador que se convierte…” A veces pensamos que los agentes de pastoral son como los agentes de la autoridad a los que un uniforme desgraciadamente les da la potestad de ser dioses en la tierra. Los agentes de pastoral son también pecadores que necesitan de la conversión. Los agentes de pastoral necesitan energía para continuar la tarea que les ha sido encomendada. Los agentes de pastoral son personas de carne y hueso que también se equivocan.
            Juntemos muchos céntimos para llegar al euro.

Juntemos y unamos nuestras fuerzas para que el mensaje de Jesús llegue lo más lejos posible. Un mensaje que seguro que a todos nos tiene que calar en profundidad.
            Dichosos, nos dirá Pablo, por ser los escogidos para transmitir la fe y tener un padre que nunca se cansa de perdonar.
            Amigos, valoremos lo pequeño, porque sin duda es valioso.
           
            Hasta la próxima.

            Paco Mira

sábado, 7 de septiembre de 2013

¡YA ESTAMOS AQUÍ!!!..........¡BIENVENIDOS

¡ YA ESTAMOS AQUÍ!..............¡BIENVENIDOS!
            Cuando era pequeño (un poquito más que ahora) una de las cosas que más me gustaba era ir a comer a casa de mi abuela que en paz descanse. El ir a comer a aquella casa era todo un ritual. Mi abuelo iba a buscarme a casa de mis padres; la disculpa de la búsqueda es que siempre tenía que hacer algo en la calle, lo cual aprovechábamos, siempre caía un refresquito, me ponían la comida que me apetecía y cuando llegábamos a la casa, mi abuelo desde la puerta gritaba en tono alegre ¡YA ESTAMOS AQUÍ ¡ y mi abuela contestaba BIENVENIDOS.
            A finales del mes de julio les decía que era bueno que desconectáramos para no caer en la rutina de hablar mucho con el riesgo de que las palabras que pronunciáramos fueran oídos sordos, incluso que ustedes descansaran de mí. Por mi parte lo he cumplido. He procurado descansar, que el cuerpo tomara el sosiego que se pueda merecer y sobre todo coger las energías suficientes para cumplir con la vocación a la que uno ha sido llamado desde el estado de vida que me corresponde.
            Las vacaciones, quienes han tenido la gran suerte de poder disfrutarlas, son un tiempo de ocio, de tranquilidad, de evadir pensamientos de trabajo, etc… pero también son o deben ser un tiempo de poner encima de la mesa lo que uno hizo y no le salió como debiera o que debiera haber hecho y no lo hizo. Quizás, ahora, es cuestión de replantearnos como hemos vivido la fe, como hemos servido de ejemplo en bañador, en cholas, en pantalón corto y de forma informal,  como hemos compartido la experiencia enriquecedora que a lo largo del curso nos ha supuesto el creer en Jesús de Nazaret. Por eso YA ESTAMOS AQUÍ, por eso hay que decirnos mutuamente BIENVENIDOS, por eso no hemos de ser creyentes y cristianos de cursos escolares, sino de años completos de 365 días.  Quizás es hora de preguntarnos si hemos visto a Jesús en la playa o en el campo, si lo hemos descubierto en un asadero con la familia o con los amigos, si hemos servido de apoyo con él con algún familiar o conocido enfermo…. Si algo de eso hemos hecho, es que hemos estado en sintonía, en la onda oportuna y no hemos desconectado de la buena noticia.
            Pero volviendo al pasado, cuando comenzaba un curso, mi madre me acompañaba, por lo menos el primer día, al colegio o al instituto aunque a mí me diese vergüenza porque me creía mayor. Me acompañaba por si había algo de última hora que había que solucionar. En alguna ocasión lo solucionó y a decir verdad yo personalmente (aunque no lo reconociera) me sentía más seguro.
            Es curioso que vamos a empezar el curso y también mi/nuestra madre también nos va a acompañar. Seguro que más de un problema nos va a solucionar y seguro que más seguridad sentiremos. Nuestra Señora del Pino, casi sin querer también – como mi madre – nos da la mano. No subamos a Teror de la mano del alcohol; no subamos a Teror de la mano de la degradación de la persona. Cuando era pequeño y ahora de mayor, respetaba a mi madre. Dejen que dude que todos los que suben o subimos ahora, con nuestra actitud, estemos respetando el sentimiento de fe de María. Subamos de la mano de la humildad, de la sencillez, de la pequeñez… Quiero creer que todas las bonitas palabras que se dicen en la ofrenda, (tanto por parte del que ofrece como el que recibe)  en la romería, en el camino hacia el santuario… son palabras que pronunciamos y cumplimos a lo largo de todo el año, no son sentimientos de un día que hay que cumplir porque siempre se hizo así. De ser cierto lo último estaríamos más cerca de una magia de que la fe.
            Amigos, bienvenidos. Ya lo cantaba Miguel Ríos, pero a los hijos del roc and rol, yo le doy la bienvenida a los hijos de la fe, a los alejados de la fe y a todos los que quieran compartir con nosotros la buena noticia de Jesús de Nazaret.
            Hasta la próxima.

            Paco Mira