viernes, 26 de diciembre de 2014

¿LA FAMILIA?. SÍ, GRACIAS. FELIZ 2015

¿LA FAMILIA?. SÍ, GRACIAS. FELIZ 2015
            Parece que fue ayer, cuando un uno de enero se brindaba por un año mejor, feliz, cuando queríamos que los sueños se hicieran realidad, cuando los deseos eran uvas que auguraban un futuro mejor que el que teníamos hace 365 días. Y ya ven. Otra vez la misma cantinela, otra vez el mismo ritual, otra vez el mismo protocolo, pero… ¿resultados?.
            Es curioso, en el que este mes lo dedicamos al encuentro y reencuentro de los que están (como diría Pablo) en la diáspora, es decir al encuentro de aquellos que a lo largo del año no comparten con nosotros los mismos espacios de proximidad, debería ser protocolario, debería ser obligatorio, el poder, no sólo augurar un buen año, sino realmente cumplirlo. Las fiestas del fin de año, la navidad, deberían ser una fiesta para lo que son, pero al mismo tiempo de balance, de poner en una báscula aquello que a lo largo del año que agoniza, no fue lo que quisiéramos que fuera, que aquellos deseos que no se han cumplido, hagamos el propósito de cumplirlos.
            Y para ello, la Iglesia, como siempre ella, nos propone celebrar el día de la familia. Y es que empezando por lo pequeño llegamos a lo grande; empezando por lo hogareño, por el calor de los que nos quieren… podremos solucionar muchos de los grandes problemas. Debería ser obligatorio en estas fechas el poner sobre el mantel de todas y cada una de las familias lo que creemos que no ha funcionado, lo que pensamos que podría ser mejor, lo que nos ha impedido realizarnos como seres humanos compartiendo el amor de todos y cada uno de los que nos rodean. La familia, esa comunidad que el Vaticano la define como de amor, a veces no actúa como tal. La familia a la que mayoritariamente recordamos con cierta nostalgia, parece que no se aprecia y valora en su justa medida y creo que no se trata de ser “como los de antes”. Se trata de ser familia, dialogando, compartiendo, riendo, soñando, llorando… la familia es vida y esta hay que compartirla.
            Y por ello, de nuevo la Iglesia, como no, nos ofrece que el día primero comencemos rezando y pidiendo por algo que se me antoja casi imposible como es la paz. Y se me antoja casi imposible, porque si se diera el recuento familiar, lo más probable que en lo pequeño solucionamos lo grande.
            Amigos, hay quien dice que para atrás ni para coger impulso, sin embargo nosotros no somos lo que hoy somos, sino tenemos un pasado. El 2014 ha tenido sus luces y sus sombras, tiene la alegría de un Papa que está sabiendo insuflar lo que quizás nos hace falta: entusiasmo, oxígeno fresco…en una iglesia, la nuestra, con quizás demasiado polvo que nos impide ver con claridad su grandeza; Este año ha tenido el reflejo de ese gran número de voluntarios que echan una mano para ayudar a los que lo necesitan…
            Sombras del 2014 también las ha habido. La crisis se ha seguido cebando con los más necesitados. Las colas en caritas deberían ser borradas de la faz de la tierra. Eso significa que  alcanzaríamos  los frutos de lo que estamos haciendo mejor que antes; ha habido la sombra de la paz, especialmente en Siria, en Sudán, los niños que sufren,   en Pakistán, el Ebola, etc… Jesús de Nazaret no se merece una bala en el cuerpo del inocente, precisamente por eso, por ser inocente.

            Amigos, recordemos cuando el 31, a las 00.00 levantemos una copa para brindar, acordémonos de los que no la pueden levantar. Pidamos deseos para el 2015, pero deseos que nazcan de la Navidad que hemos celebrado, porque así no ha sido baldío el nacimiento de un humilde niño. Brindemos para que dentro de 365 días no tengamos que arrepentirnos de algo que deseamos y no cumplimos.
            De corazón personal y en el de mi familia, FELIZ 2015
            Hasta la próxima en el próximo año

            Paco Mira

miércoles, 24 de diciembre de 2014

NOCHEBUENA, BUENAS NOCHES O ¿NOCHES BUENAS?

NOCHEBUENA, BUENAS NOCHES O  ¿NOCHES BUENAS?
         Saben que a lo largo del año he jugado, en alguna ocasión, con las palabras, Y es que esta noche no podía ser menos. Tanta espera ha merecido la pena. No porque cada año se produzca el mismo acontecimiento, sino porque cada año nos da la oportunidad de empezar de nuevo y es que Dios nunca se cansa de darnos oportunidades aunque nosotros no queramos reconocerlas.
         Hoy es Nochebuena. Es quizás la noche por excelencia de cuantas se pueden imaginar y eso que tenemos 364 en el año. Muchas serán las noches que marquen nuestra vida: el niño que no duerme por una enfermedad; el opositor que no sabe cómo le va a salir el examen; aquella noche en el hospital con aquella persona especial para cada uno de nosotros, etc… noche por excelencia.
         Pero quizás es también la noche de decir hasta mañana. Porque amanece un nuevo día cargado de ilusiones mejores que las anteriores; porque el cansancio acumulado a lo largo del día merece un deseoso y sabroso descanso, por eso ¡ qué mejor ocasión para decir buenas noches!: el padre al hijo, el hijo al padre, el esposo a la esposa….
         También es la oportunidad de mirar atrás. Es la oportunidad, en los cumpleaños, de echar la mirada hacia atrás y hacer un pequeño balance: ¿cuántas noches buenas hemos pasado a lo largo del año?. Muchos dirán que todas, pero otros – por desgracia – dirán que de buenas pocas.

         Hoy es la noche igual al día; el día igual a la noche. Porque la Palabra se hace carne y está y camina en medio y con cada uno de nosotros. Lo más probable que la Palabra que acampa entre nosotros lo haga de una manera especial en los desahuciados, en los padres que buscan en los contenedores para sus hijos, en las familias que no pueden comprar algo especial y acaban en la comida de todos los días… En definitiva este día tiene un poco de nochebuena, de buenas noches o de noches buenas.
         Aún así la Navidad merece la pena. Merece la pena recordar el cumpleaños de quien por nosotros lo entrega todo para que sigamos su ejemplo. Cada vez que miramos un 24 ó 25 de Diciembre debemos mirar el corazón de cada uno de nosotros. Cada vez que veo un belén me recuerda aquella canción que dice “Jesús, ¿quién eres tú, tan pobre al nacer que piensas en mí?.
         Les invito, me invito, a preguntarle al que nace, Jesús quién eres tú. Y lo más probable es que la respuesta no hay que ir a buscarla demasiado lejos. No hay que recorrer excesivos kilómetros para darnos cuenta que hay infinidad de pesebres a nuestro alrededor; hay infinidad de pobreza y de promesas incumplidas; hay demasiados que se aprovechan de la miseria de otros para poder subir peldaños injustos.
         Campana sobre campana, asómate a la ventana. ¡ Hagámoslo!. Que la navidad sea una invitación a salir a descubrir la realidad que nos inunda. Abramos la ventana que nos deslumbre  y veamos que no todos son villancicos, que veamos que hay, como en Belén, comedores sociales, gente tocando en la puerta de caritas, padres que quieren pero no pueden provocar una risa en sus hijos.

         Amigos, Dios se hace carne, uno como nosotros y encima se queda. Seamos capaces de descubrirlo. No perdamos la sonrisa. No entristezcamos las fiestas, pero seamos realistas. Me gustaría que los cristianos nos emocionemos como la gente en aeropuertos, estaciones de ferrocarril, o cuando la sorpresa llega a casa. ¡qué bonito! Por cierto Feliz nochebuena,  o buenas noches o ¿noches buenas?.
         FELIZ NAVIDAD
         Hasta la próxima
         Paco Mira

  

viernes, 19 de diciembre de 2014

LA VIRGEN (MARÍA) SUEÑA Y CASI TIENE PESADILLAS

LA VIRGEN (MARÍA) SUEÑA Y CASI TIENE PESADILLAS
         ¡Uff.!.¡Qué mal lo tuvo que pasar la pobre!. Me estoy imaginando la cara de una muchacha hebrea, jovencita, que lo más probable es que no tuviera ni siquiera los dieciocho años; una muchacha que no entiende lo que le pasa y que lo único que le interesa es salir corriendo. Si esa muchacha, fuera canaria, cuando la visitara el ángel lo más probable es que dijera “ :¡¿cómo?. ¿qué dices tú?”.
         Es verdad que lo que ella tuvo que pasar no fue nada fácil. No fue fácil para ella, no fue fácil para la familia y tampoco para los amigos. En una sociedad, como la hebrea, en la que los modos y las formas se cuidaban con esmero, resulta que una mujer que no conoce varón alguno, se queda embarazada. Una mujer que lo más probable es que le echara el ojo a alguno de los mozos de Nazaret y que ahora que iba a ser madre pues la situación no iba a ser del todo de lo más fácil.

         María sueña: ¿cómo será su criatura?. No había ecografías, ¿niño, niña?. ¿qué nombre le pondré?. ¿a quién se parecerá?... Eso lo hace y lo hacía cualquier madre: soñar. Soñar despiertos; soñar con alegría y con ilusión,  porque el fin del proceso es una maravilla. Pero María también sueña caminos, entre otras cosas porque está a la espera. No pierde la esencia del adviento, no pierde la esperanza, porque sin eso, lo que espera no tendría sentido.
         Por eso, casi tiene pesadillas. Pero las pesadillas de María, son “benditas pesadillas”; maravillosamente le quitan el sueño,  le hacen darle vueltas a la cabeza, incluso creo que hasta le ponen nerviosa. María acepta una propuesta que no tiene claro, acepta una propuesta de alguien a quien no conoce, pero intuye, cree y piensa que merece la pena, por eso pregunta ¿Cómo será eso?.

         Amigos no nos olvidemos que de Nazaret a Belén hay una senda, sólo una y que por ella van los que creen. Es por ello que es cuestión de preguntarnos si en nuestra senda de la vida somos capaces de descubrir los personajes que nos vamos encontrando por ese camino de esperanza: preguntarnos si somos capaces de contagiar la vitalidad que decimos que tenemos y que por eso estamos nerviosos.
         Seguro que hoy, al niño ya le tendríamos preparado la carta astral, qué horóscopo sería, como iba a ser su futuro. Para María todo iba a ser más sencillo. La vida, el proyecto de Dios no tiene predestinado nada: lo vamos haciendo, vamos caminando en esa senda de la vida, vamos quitando las piedras que nos pueden  estorbar en ese caminar.
         Hoy sigue habiendo anunciación también. Hoy el ángel de Dios, Dios mismo sigue visitándonos y nos sigue diciendo que sigue contando con nosotros. Hoy, ante las adversidades de la vida, Dios nos sigue diciendo no temas, porque has encontrado gracia ante mí. Te escojo a ti, con tus defectos y con tus virtudes, con tus ilusiones y con tus miedos. María también era una mujer que lo más probable es que no tuviese una carrera universitaria y Dios no se valió de una carta astral para escogerla.
         Salgamos a las sendas de la vida; a ese camino que va de Nazaret a Belén y sepamos ver el ángel de Dios que nos dice que somos nosotros los escogidos para irradiar esperanza, ilusión, ganas, esfuerzo…Salgamos a ese camino que nos lleva al nacimiento en el pesebre y seamos capaces de comprobar que los que nos ven son contagiados de nuestro espíritu esperanzador.

         Que los sueños no se conviertan en pesadillas. Por eso quiero que no se repita la matanza de Pakistán. Que nuestra Iglesia, nuestra querida Iglesia, también esté preñada de Dios, de su amor y no sea una Iglesia que se convierta en pesadilla. Hagamos posible de asumir realidades que no son imposibles. Veamos en José a la persona que se fía de un proyecto ilusionante y que merece la pena.
         Por cierto queda poco, para convertir en realidad la esperanza.

         Hasta la próxima
         Paco Mira

  

viernes, 12 de diciembre de 2014

GAUDETE, GAUDETE, GAUDETE, GAUDETE, GAUDETE

GAUDETE, GAUDETE, GAUDETE, GAUDETE, GAUDETE

            A veces, se  lo confieso, me gustaría que los días tuvieran menos horas o que por lo menos las horas corriesen más despacio. Cuanto más avanza el tiempo me doy cuenta de las cosas que pude haber hecho, pero que por diferentes motivos no hice y… espero que no sea tarde. Ya vamos por el tercer domingo de adviento. Parece que fue ayer cuando celebrábamos la vigilia que nos daba el pistoletazo de salida y casi ya lo hemos acabado. Pero he aquí que la Iglesia, esa bendita Iglesia pecadora, nos invita, quiere que celebremos la alegría de la esperanza. Que celebremos el Gaudete del adviento. Eso es lo que significa Gaudete, alegría.

            Quizás es la hora de preguntarnos si la alegría la estamos practicando en momentos y en tiempos en que en vez de esperanza parece que existe la desesperanza. Un hombre/mujer que está lleno y vive la esperanza tiene que tener siempre una sonrisa en los labios, por muy mal que le vayan las cosas. Si es que los cristianos tenemos que diferenciarnos en algo de los que no lo son. No en una carrera, no en un título, no en una acreditación… sí en actitudes, en valores, en formas de pensar, ver y actuar en la vida. No podemos caer en la rutina de quien no tiene la más mínima esperanza de que las cosas pueden ser de otra manera.
            Isaías, (¡qué grande era!), nos invita, como invitó a María, a dejarnos inundar por el Espíritu de Dios. Y eso nos lleva a tener esas actitudes en la vida. “el Señor nos ha ungido, nos ha enviado a dar buenas noticias a los que sufren, a los corazones desgarrados, proclamar el año de gracia”. Si Dios se fija en nosotros para eso, es que no somos nosotros los destinatarios. Nosotros se la damos a los que nos ven, a los que nos oyen, a los que comparten con nosotros la alegría de la fe.
            Hoy quizás nuestros amigos, ante esa alegría nos pregunten con insistencia como a Juan el Bautista, ¿quién eres?. Nosotros, como él, seguimos siendo llamados a allanar los senderos: ¡qué dificultades ponemos, a veces, en los caminos de Dios!. Es como si alguien nos quisiera comprar un regalo y siempre le estamos poniendo trabas y dificultades. Me gusta Juan, el Bautista, porque no miente: por eso le cortaron la cabeza. No miente y siempre dice no soy yo.
            A veces nos sentimos como él, y parece que proclamamos en el desierto. Ya lo decía mi madre, “parece que predico en el desierto porque no me haces caso”. Pues a nivel de fe lo mismo. Las circunstancias de la vida nos llevan a creer que nuestra voz no se escucha en ninguna parte. Esa sensación no la tenía Juan. Creía que su voz sí se escuchaba: había que darle tiempo al tiempo, porque el que tenía que llegar, la linterna que alumbraba, era la que venía en la forma y en el tiempo esperado.

            Quiero tener un recuerdo especial con el pueblo de Santa Lucía, con nuestro pueblo. Celebran su fiesta, celebramos nuestra fiesta. Lucía una mujer que se mantuvo fiel a pesar de las dificultades. Una mujer que supo mantener intacta su convicción religiosa a pesar de las dificultades y de los oprobios  a los que se vio sometida. Una mujer que al final hizo realidad el refrán de quien la sigue la consigue.

            Quizás es hora de cantar con el salmista que nos alegramos con nuestro Dios. Si es que en el fondo el adviento es GAUDETE, es alegría. Claro que sí. Es tiempo de confianza, es tiempo de dejarnos llevar por la magia de lo que nos espera en Belém. Es tiempo de poner en práctica aquello que decimos que predicamos. Es tiempo que como dice Juan, ir delante alumbrando la llama del Amor llamado Jesús de Nazaret.
            Amigos, cada vez estoy más nervioso pero más contento. Cada vez la esperanza me pone contra las cuerdas pero los retos son más grandes. La Navidad se acerca y merece la pena que se note. ¿lo intentamos?
            Hasta la próxima
            Paco Mira

  

viernes, 5 de diciembre de 2014

EL AUTOR DE LA CARTA MAGNA, TODAVÍA VIVE


EL AUTOR DE LA CARTA MAGNA, TODAVÍA VIVE
            Amigos, por si no lo sabían seguimos en adviento. ¿saben?, tiempo de esperanza y les confieso que a veces me da hasta miedo. Y me da miedo porque cuando uno abre los periódicos o simplemente se adentra en los medios de comunicación social, se da cuenta que casi siempre se invita a todo menos a la esperanza.
            . Los mineros de un pueblo del norte de Kenia, en Africa, tenían la esperanza de poder trabajar y vivir conforme a los designios de un tal Jesús de Nazaret, pero  la tozudez, la sinrazón de los que en nombre de la religión no dejan que los demás puedan expresarse libremente hizo que acabaran con un tiro en la cabeza; nuestro querido ministro Fernández Díaz, amparándose en la aconfesionalidad de nuestro estado, dice que la Iglesia no puede opinar sobre las expulsiones en caliente. Quiero creer que esta afirmación no cierra la esperanza  a que cualquier ser humano o colectivo pueda expresar libremente su opinión; Quiero creer y tengo la esperanza que sucesos como los que se dieron en Granada no vuelvan a suceder, no sólo en el seno de la Iglesia, de mi Iglesia, sino en cualquier otro estamento social. A veces vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga que llevamos en el nuestro. Quiero creer y tengo la esperanza que la violencia no debe ni puede empañar el buen quehacer del deporte, aunque este sea fútbol.

            Como ven, a veces tengo miedo. No sé. Pero me consuela que María también tuvo miedo: miedo al compromiso; miedo a lo que pudiera pasar; miedo a lo desconocido o al no saber por qué…Incluso tengo ganas de salir corriendo, como María a la montaña, pero para decir que no perdamos la esperanza. Tengo la esperanza del adviento que la cruda realidad se ha de convertir es alegría desbordante. Quiero creer que nosotros los cristianos; nosotros los que nos decimos seguidores de esa gran figura llamado Jesús, haremos como Isaías, “preparen el camino al Señor”.
            Este fin de semana celebramos el día de la constitución, la Carta Magna por excelencia. Esa carta que consolida la democracia de todos nuestros derechos y deberes. Esa carta que muchos ahora dicen que está obsoleta y que hay que reformarla. Nuestra Carta Magna, la carta por excelencia de nuestra vida, se hará carne y acampará entre nosotros y se llama Jesús de Nazaret.  Nuestra Carta Magna nos va a decir dentro de poco que hay que tener las lámparas encendidas y ceñida la cintura, por eso hay que estar atentos, vigilantes, … no hay que perder la esperanza que el mundo puede ser mejor de lo que es.
            Quiero invitar e invitarme a tener la esperanza de que nuestros sueños, de nuestras ilusiones, nuestras dificultades… se van a cumplir y vamos a luchar por ellos. Quiero tener la esperanza del adviento, de que las vallas, los tiros en las cabezas, los pederastas y los que utilizan cualquier tipo de violencia en el deporte, sea fuera o dentro de un campo de fútbol, se van a erradicar. Quiero tener la esperanza de que las promesas, los deseos, los retos, las ganas de mejorar… nos van a impulsar a no desfallecer en esta bonita tarea.
            Quiero ser y les invito a ello, como Juan el Bautista a ser el actor secundario y no a ser el protagonista de la película, quiero como Juan ser servidor: el autor de la carta Magna, no es el primero que sale en todas las fotos. No desfallezcamos, no creamos que todo está perdido, entre otras cosas porque como dirá Pedro en la segunda carta, Dios tiene paciencia con nosotros.
            Apostemos por la Carta Magna, la que se va a escribir en carne y hueso dentro de poco. Esa Carta de evangelio viviente, esa carta de buenas noticias. Yo espero, ¿ustedes?
            Hasta la próxima
            Paco Mira

  

viernes, 28 de noviembre de 2014

LA ESPERANZA TIENE SU TECHO


LA ESPERANZA SÍ TIENE TECHO
            Si quieren nos podemos desear  Feliz año. ¡que bonito!. Para quien no lo sepa, hemos inaugurado un nuevo año, pero un año litúrgico. Deberíamos de celebrarlo por todo lo alto. Deberíamos danzar y bailar porque la alegría es inmensa… sin embargo no sé por qué, me da la impresión que vamos a tener estos días la misma cara que hace tres meses, o hace veintidós días. Da la impresión de que no tenemos nada de qué alegrarnos. ¿Somos cristianos tristes o tristes cristianos?
            Sin duda, también hoy tenemos que hacer un canto a la esperanza. Deberíamos inundar nuestras calles con la alegría de que las posibilidades de ser esperanzados son tan reales que los demás, cuando nos vean, crean que es posible lo que hacemos y lo que decimos. Es el comienzo del tiempo por excelencia de la esperanza; es el tiempo en el que los cristianos damos por cierto que no todo está perdido, al contrario tenemos la certeza que lo que hacemos tiene posibilidades de convertirse en realidad..
            Pero la esperanza siempre tiene que mantenernos nerviosos. La esperanza nos tiene que mantener inquietos; la esperanza nos tiene que hacer remover las entrañas porque habrá situaciones que requieren de nuestro nerviosismo. Hay que estar atento a las páginas de la vida; hay que estar atento al quehacer diario, porque como nos dirá Marcos, “ estén atentos porque no saben cuando llega el dueño de la casa”.
            Que bonito ejemplo para la esperanza. La vigilancia de que lo que hagamos siempre esté al agrado del dueño de la casa. Una casa que no siempre tiene las condiciones necesarias para que todos podamos habitarla, por eso siempre hay que mantenerla al día. Este fin de semana se celebra el día de las personas sin hogar, sin techo. Quizás no habrá que ir muy lejos para encontrarlas. Quizás en el banco más próximo a donde nosotros celebramos la alegría, nos encontramos con la tristeza de quien no tiene lo más básico.

            Por eso, déjenme que grite que la esperanza sí tiene techo. Hoy empezamos a caminar hacia la realidad más palpable de la encarnación en Belén. Hoy el reloj de la marcha atrás se pone en funcionamiento. Hoy, Marcos nos dice, que velemos, que estemos atentos, que abramos bien los ojos, porque la realidad de la vida merece la pena.
            El adviento es una llamada de atención. Es como una madre que educa a su hijo pequeño para que abra los ojos y cometa los menos errores posibles. Es como un caminar en la oscuridad y pedimos que se nos ilumine el camino de la salida, por eso este fin de semana rezaremos que “brille tu rostro y nos salve”. Desde aquí quiero hacer un homenaje por todo lo alto a aquellas personas que gastan su tiempo altruistamente para que nadie se quede sin techo. Para que todo el mundo tenga un espacio propio para poder realizar su vida.
            Quiero felicitar a aquellos que se desviven a favor de los demás. Felicidades al Rayo Vallecano por hacerse cargo del desahucio de una mujer. Que bonitos gestos y detalles. Felicitar al grupo de caritas del arciprestazgo de Sardina-Vecindario, que en las calles del municipio ha hecho un gesto de sensibilización hacia los ciudadanos. Cuando suceden estas cosas, siempre hay gente que mira para otro lado, como si la historia no fuera con ellos. Pensemos en los que cuando llueve, se mojan. Igual algún día nos mojamos nosotros. Siempre hay esperanza para algo bueno en la vida. No tenemos más que abrir los ojos y contemplar, estar atentos, vigilantes, porque cuando menos lo esperemos llegará el dueño de la casa. Pablo a la comunidad de Corinto y a nosotros también dice que en nosotros se ha probado el testimonio de Cristo. ¿es verdad esto?. Me gustaría creer que sí, empezando por el que les escribe.

            Hasta la próxima
            Paco Mira

  

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?

            Bueno puesto así en bandeja, creo que la opción y la decisión la tendría clara. Pero es más creo que yo no soy el único que plantea esta disyuntiva. En otro plano hay quien pretende reformar la constitución para que esta opción sea aún más clara que la actual. Muchos tildan que la que tenemos no convence porque es impuesta, pero claro, habrá que ver si reformando la constitución no imponemos también una forma de gobierno.
            Hay que decir, también, que la forma que en la actualidad tenemos no ha ayudado en exceso a que la confianza, la fiabilidad, el entusiasmo se haya apoderado de los españoles para seguir apoyando lo que hasta ahora tenemos. Hemos cambiado de personaje, de titulación y ojalá que ganemos en mayor credibilidad que la que teníamos.
            Este fin de semana celebramos también el día de la monarquía cristiana. Pero una monarquía en la que no habrá una ciudad que acoja el desfile, no habrá aviones que hagan un vuelo rasante, la legión no pasará delante de nadie con su mascota la cabra, no habrá saludo a las autoridades y no se besarán más de  mil manos, no serán celebraciones multitudinarias. La de este fin de semana será una celebración sencilla, humilde, solidaria, generosa… sencillamente porque “su reino” no es de este mundo. Porque en el caso de serlo, aún así , no actuaría como nosotros lo hacemos.
            Este fin de semana es Cristo Rey. Un Cristo cuyo rostro no es el de una banda guerrillera; cuyo rostro no es el de una Iglesia anclada en tiempos pretéritos y que hoy no tiene sentido. El rostro del Cristo de la monarquía cristiana, es la foto robot del que está desnudo porque no llega a fin de mes; del que tiene hambre y acude todas las semanas a caritas; es la foto del que está en la cárcel por defender la justicia y los derechos de los más necesitados; es el rostro del que compartiendo y gastando parte de su tiempo, visita a aquellos que desde el lecho del dolor y del sufrimiento no pueden disfrutar como los demás; es también la foto robot del desahuciado al que el banco le ha engañado de una manera miserable, mientras el banquero se pegaba el gran festín con tarjetas b.
            ¿Saben?, yo también quiero participar y ser de ese reino. Quiero ser de esa monarquía que quizás nadie quiera, pero a la que todos en un momento determinado de su vida acuden. Quizás muchos pregunten, a la hora de arreglar cuentas, que ¡cuando te vimos en situaciones que decías que se daban, porque a lo mejor no las han visto…! Y será la hora de recordar las veces de desnudez personal desde la sinceridad de cada uno (no para ganar audiencia televisiva), desde la enfermedad que cada uno puede tener, de las veces que no podía cenar o desayunar porque no tenía comida; de las veces que he tocado en la puerta de tu casa vendiendo un cactus o una rosa… y mi apariencia física no era la adecuada y me cerrabas la puerta.
            Por eso la monarquía cristiana es una monarquía viva, de un Jesús de vivos, que camina y comparte con todos y cada uno de nosotros que estamos vivos. Por eso el salmo 22 nos dirá que “ el Señor es nuestro pastor y…nada nos puede faltar”.

            También es fin de año. Fin de año litúrgico. No comeremos uvas, al menos en sentido tradicional, ni oiremos campanas televisivas, pero sí se nos invitará al balance y a los deseos. Es la hora de echar la vista atrás y pasar las hojas del libro de la vida y recordar aquello de lo que tengamos que pedir, si no perdón, al menos disculpas. Es la hora de analizar qué es lo que no tendríamos que haber fomentado. Pero también es la hora de empezar con ganas una nueva ilusión; empezar con ganas un nuevo camino, que aunque sea siempre el mismo, lo hagamos como si fuera la primera vez.

            Me apunto a la monarquía cristiana en el sentido del reino de Jesús y no a la república, que sin tener nada contra ella, creo que a lo mejor y por el momento no encajaría en este proyecto.

            Hasta la próxima
            Paco Mira


  

viernes, 14 de noviembre de 2014

¿TOLERANCIA CERO?


¿TOLERANCIA CERO?
            Digamos que es una frase muy común para ciertos acontecimientos de la vida. Para diversas fases en las que nos movemos y según qué circunstancias, la tolerancia debe ser nula. Claro, si resulta que en el calendario me encuentro que este domingo es el día internacional de la tolerancia, luego entiendo que de nulidad poca y al contrario, hay que ser un montón de tolerantes. ¡ a veces, esto no hay quien lo entienda!.
            Pero si queremos rizar el rizo, resulta que este fin de semana es el día de la Iglesia Diocesana. Esa gran desconocida o esa tan cercana que… tampoco la conocemos. Me gustaría quedarme con ella. Me gustaría quedarme con esa Iglesia llena de santos y pecadores, que decía Agustín, aquel santo de Hipona. Me quedo con mi Iglesia, con nuestra Iglesia, llena de curas viejillos, canosos, achacosos, que tiene que ir al médico cada dos por tres. Me quedo con la Iglesia de unos pocos seminaristas que se llenan de ilusión cuando ven a los que ya están; con los curas que han sido ordenados recientemente… ¡que hermosa es mi Iglesia imperfecta!.
            Y es hermosa esta nuestra Iglesia, la universal, pero en especial la diocesana porque está compuesta por hombres llenos de defectos, que se equivocan, que se tropiezan y caen… pero que tienen la capacidad de reconocer , a veces, su error y levantarse y hacer propósito de enmienda para no volver a caer.

            Me gusta mi Iglesia de ilusiones que no se han cumplido o que cuesta cumplirlas. Me gusta mi Iglesia que sueña que las cosas pueden ser mejores pero que tenemos que conformarnos con lo que tenemos. Me gusta esa iglesia llena de mujeres currantes, de laicos comprometidos, de seglares que llaman a un diaconado permanente o de ex­ curas que quieren volver a ser lo que algún día fueron y que la legalidad ilógica no les permite. ¡ que grande es mi Iglesia!.
            Por eso este fin de semana nos tendríamos que felicitar todos los que creemos y seguimos el camino de Jesús de Nazaret. Y tendríamos que felicitarnos porque cada uno, dentro de esta nuestra iglesia, tenemos que explotar los dones; tendríamos que sacar el máximo de los rendimientos, como la parábola del evangelio. Malo es el que se conforma con lo poco, cuando el trabajo es tanto.
            Tenemos a nuestra Iglesia donde a veces nos hacemos, por el roce, heridas sangrantes; heridas que tenemos que ponerle todo el antídoto suficiente para que no se infecte. Seamos valientes y apliquemos, aunque nos duela, la cura correspondiente. El alcohol que pica como señal de que está curando. Seamos capaces de reconocer que nuestro error puede ser claro para el hermano y al mismo tiempo gratificante para nosotros mismos.
            Quiero cultivar a mi Iglesia: regarla, podarla, abonarla… es fácil contratar jornaleros que hagan un trabajo que yo puedo hacer, pero que supondría el mancharme las manos. Muchos tienen manchadas las manos de amor, de solidaridad, de fraternidad… ojalá que nunca se las limpien porque ello significa que seguimos en la huerta de la vida al lado de mi querida Iglesia. Que nadie nos pueda achacar que los pobres, los tristes, los desvalidos… son unas bienaventuranzas escritas en un papel, pero que no tiene aplicación práctica. Nunca nos quitemos el mono de trabajo en nuestra querida Iglesia. Nunca dejemos de trabajar por los demás. Acabemos agotados la jornada, eso significa que seguimos en la senda de la vida.
            En algo tenemos que diferenciarnos de los otros, de los que no tienen a Jesús como referencia en su vida, para ello hagamos nuestras las palabras de Pablo cuando le escribe a la comunidad de Tesalónica y les dice “ no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”. Por eso creo que también tenemos que conjugar el verbo tolerar, y con los que tenemos al lado a practicarlo. Pues ya sabemos. Felicidades mi Iglesia, nuestra Iglesia.

Hasta la próxima
            Paco Mira

  

viernes, 7 de noviembre de 2014

¡ QUE PENA QUE NO HAYA MÁS LÁTIGOS!

¡ QUE PENA QUE NO HAYA MÁS LÁTIGOS!
            Bueno, dicho así, parece que soy partidario de la violencia. Que uno es partidario de dar caña lo más posible, pero lejos de mi intención. Sin embargo entiendo que las lecturas de este fin de semana invitan a mirar a lo que le rodea a uno, y desearía coger más de un látigo y como dicen en Canarias, empezar a dar caña.
            Ante las situaciones de desencanto que estamos viendo últimamente; ante situaciones que no deberían de darse por democracia, por respeto a la mayoría de muchos que han depositado la confianza en ellos, ante corazones fríos y ambiciosos en detrimento de muchos que no tienen para llegar a fin de mes, deberíamos de coger el látigo evangélico y decir que basta ya de tanto embuste; basta ya de tanta hipocresía comercial; basta ya del abuso desmesurado de los corazones sin escrúpulos. Deberíamos de empezar a arrojar las mesas y decir que nuestra casa, nosotros… somos un templo de Dios, somos una piedra viva de su templo.

            El templo era un lugar en el que había que cambiar la moneda propia por la del propio templo, para poder así hacer la ofrenda, y a “rio revuelto, ganancia de pescadores”. Dios no es una moneda de cambio. Dios no es una transacción bancaria, …Dios es un Padre que por amor atiende y entiende a sus hijos. Da la casualidad que hoy en día , a veces, intentamos comprar, en su propia casa a Dios; intentamos comprar aquello que no tiene un precio: la fe ni se compra ni se vende: ¡cuántas veces intentamos engañar al cura de turno para que nuestro hijo haga la primera comunión!; ¡ cuántas veces pasamos olímpicamente de una normativa eclesial, porque resulta que quienes son los curas para imponerme a mí cierta norma!, etc….l
            No estamos entendiendo que Dios no es una moneda de cambio. No acabamos de entender que Dios no quiere ofrendas ni sacrificios, quiere la conversión de los corazones de las personas y eso no tiene precio, eso no se compra ni se vende, porque como le dirá Pablo a la comunidad de Corinto, “ustedes son edificio de Dios”.
            Este fin de semana también se celebra la dedicación de la Basílica de Letrán, símbolo de las grandes casas donde a Dios como Padre le recordamos. Que esas casas no se conviertan en nido de ladrones y cambistas, sino en lugar donde se encuentran corazones arrepentidos que vienen a la casa para encontrarse con el Padre. Nuestro Papa Francisco quiere que el aire fresco corra siempre por la casa del Padre, no cerremos las ventanas para que eso no suceda.
            Y para rematar el fin de semana que mejor que estar mancomunados; qué mejor que compartir con los pueblos de la zona por hermandad y por afinidad aquello que nos une, aquello que nos identifica, aquello que nos hace más habitables y que podemos celebrar. Que seamos capaces de ver en los que nos rodean aquellos valores de unos unen y nos identifican.
            El celebrar una feria en el sureste, supone un punto de encuentro; supone reencontrarnos con aquello que nos da nuestra propia identidad; supone abrazar y charlar con el que hace tiempo que no veo… sin duda son valores que no merecen un látigo, sino que merecen emplear un tiempo maravilloso.

            Ojalá que nuestras Iglesias, los que administran las mismas, sean el espejo y el reflejo del verdadero templo de Dios. Ojalá que los que compartimos en ellas muchos momentos de de nuestra fe, sean ellas el lugar de encuentro personal y con los otros en la misericordia del Padre. Pero sobre todo disfrutemos de la visita, disfrutemos de la casa y tengamos las puertas abiertas a los que nos piden que les enseñemos nuestra casa.
            Por cierto: no nos olvidemos que a nadie se le recoge en un camión de basura, o al menos a mí no me gustaría que me recogieran así. Creo que a los que llevan corbata, tampoco les gustaría.

Hasta la próxima
            Paco Mira
                                                       
Dedicación de la Basilica de S. Juan de Letrán
  

viernes, 31 de octubre de 2014

LAS REGLAS DE UN MARAVILLOSO PROYECTO

LAS REGLAS DE UN MARAVILLOSO PROYECTO
        
Todos los proyectos en la vida, no nacen de la nada. Todo proyecto necesita una fundamentación que cuanto mayor sea esta, mejor resultado tiene que tener. Todo proyecto tiene y ha de tener una finalidad que de sentido al propio proyecto.
         Les he de confesar que la vida es un proyecto, un maravilloso proyecto. Un proyecto que cuando comienza es un proyecto mimoso, que se dejar de mimar en la medida en que vamos cumpliendo año y un proyecto que acaba siendo también mimoso en la medida que nos acercamos a la recta final. Pero sea como fuere un proyecto que merece la pena que lo vivamos.

         Pero todo proyecto, necesita unas normas, necesita unas reglas, necesita algo por el que nos podamos guiar para que al final el resultado sea el que esperamos. ¡Qué mejor regla que la de este fin de semana!: dichoso, feliz, bienaventurado… tú, yo, nosotros, ¿por qué? Por vivir. Ese es nuestro proyecto. Un proyecto de vida en la vida, un proyecto de luz y esperanza en un mundo donde cada vez más, la noche de halloween es cada vez más negra y más grande.
         A veces dan ganas de no seguir en el camino. A veces, cuando alguien ve que las corruptelas y los corruptos campan a sus anchas y nadie es capaz de decirles nada, dan ganas de no hacer como los discípulos de Emaús- El  camino de la vida, nuestro camino, no sólo está lleno de sorpresas, sino que es sorprendente el recorrerlo: como la vida puede salir a nuestro encuentro y no conocerla, como aquellos amigos que se encontraron con Jesús en el camino, en su camino.
        
Dichosos los pobres, no por ser tales, sino por tener espacio y cabida para otros; dichosos los que lloran, no porque tengan que hacerlo, sino porque el sufrimiento de otros es también el suyo; dichosos los que tienen necesidad de justicia, en un país que, a gritos, suplica por ella; dichosos los que por misericordia, siempre tienen el perdón al alcance de la mano; dichosos los que tienen un corazón limpio, los que no pagan con tarjetas que no lo son o los que tienen la ley rápida para los deshaucios, sino que su corazón es tan grande que cabe un montón de gente; dichosos los que trabajan por la paz que tanta falta hace, en el seno de nuestro barrio, en el pueblo, en las familias……Seguro, pero seguro, que muchos de estos los encontramos en el camino de nuestra vida; seguro que muchos de estos van y vienen con nosotros y nosotros no los reconocemos ni siquiera en la fracción del pan, que sería la celebración de la Vida por excelencia… para todos la recompensa será grande en el cielo.
         El proyecto de la Vida viva, no pasa por los cementerios; el proyecto de la vida no pasa por escenas de dolor que a veces se nos hacen inevitables El proyecto de la vida pasa, a veces, por la huella que han dejado en la historia todos aquellos que nos han precedido. Todos, absolutamente todos, dejamos huella, con más o menos profundidad. Han sido y son brazos que trabajan para que las bienaventuranzas puedan cumplirse.
         Cuando esto sucede, lo demás se nos podrá dar por añadidura, por eso Francisco de Asís, era capaz de llamar a la muerte, hermana, con confianza, porque tenía asumido lo que Pablo le preguntaba a la comunidad de Roma, “¿quién o qué nos podrá separar del amor de Dios?”
         Amigos, en nuestras manos está algo tan sencillo como un proyecto maravilloso de vida. Un proyecto realizable y al alcance de todos. Busquemos la fuerza y la energía en aquel que nos ha amado primero; sirvamos de ejemplo y de modelo a aquellos que nos encontramos en el camino de la vida y que demandan nuestra atención; eduquemos a nuestros hijos en los valores de las bienaventuranzas pero porque para nosotros las consideramos como esenciales y adecuadas y ellos verán que son realizables.

Hasta la próxima

         Paco Mira

viernes, 24 de octubre de 2014

EN LA FARMACIA DE DIOS, TODO ES GRATUITO


EN LA FARMACIA DE DIOS, TODO ES GRATUITO
            Los días del calendario no sólo marcan la actividad laboral de cada uno de nosotros, sino que también nos van marcando los acontecimientos que al margen del trabajo, van configurando nuestra propia existencia. Pues ¿saben?, me gusta. Y me gusta, porque eso nos da un ritmo de vida que nos hace salir de lo cotidiano, de lo normal, de lo que acostumbramos…. Nos hace que todos los días le demos a cada uno su afán. Es más, diría que a veces el calendario hasta es caprichoso.
            Este fin de semana, nuestro pueblo celebra su fiesta. Y la fiesta tiene sentido cuando tenemos un motivo para celebrarlo; y tiene sentido cuando la fiesta es la expresión del sentimiento que llevamos dentro y si ese sentimiento es de alegría, de buenos recuerdos, de 364 días que han pasado como un suspiro… es porque el aliento que nos invade ha merecido la pena.
            Quizás alguno me pueda decir, que,  “paco, con la que está cayendo, ¿cómo puedo estar alegre?”,y es que claro, no solo hay que bailar siempre con la más guapa, todos tienen que tener una oportunidad, esa oportunidad la tenemos que provocar nosotros. Nosotros tenemos que provocar que la fiesta sea tal, nosotros tenemos que provocar que los demás denoten en nosotros que lo que celebramos merece la pena.

            Rafael, Rafa para los amigos, es la medicina .Una medicina que se vende en la farmacia de Dios. Una farmacia que no tiene copago; una farmacia donde los medicamentos no tienen un precio de transación o un precio comercial. Son precios gratuitos, pero precios donde a veces, el producto cuesta sudor, lágrimas, etc…
            El joven Tobías, un día esperaba. Vivimos en un mundo de impaciencia, de rapidez, de prontitud…Dios nunca tiene prisa. Cuando vamos a una farmacia tenemos que coger número y esperar un rato. En la gratuidad de la farmacia de Dios no hay prisa, no hay rapidez, no tenemos que empujar para que nos atiendan primero.
            El joven Tobías esperaba que un hombre bueno le acompañara .Creo que en nuestro pueblo hay gente no buena, muy buena. Gente que incluso no se acerca por la farmacia de Dios y los que normalmente vamos a la farmacia dejamos mucho que desear en cuanto bondad. Siempre es cuestión de mirar a los lados, de frente, atrás. Es cuestión de salir a los caminos de nuestra vida, de nuestros amigos, de nuestros conocidos y encontrar al que nos acompañe, al que sea nuestra bandera, nuestra guía. Quiero acordarme de todos aquellos, que desde la parroquia y desde la opción caritativo-social, hacen que la vida dura que llevan algunos, se les haga más llevadera
            Rafael siempre lleva una calabaza. Rafael siempre lleva lo imprescindible para el viaje. Lleva agua, lleva lo que nos da la vida. Lleva lo gratuito de la grandeza del ser humano. Por eso, un año más nos invita al camino, a recorrer de nuevo, a comenzar desde el principio y a limar aquello que en el año que se acaba, ha resaltado, pero de forma negativa.
            En la farmacia de Dios, la gratuidad del amor es la que Rafael nos impulsa a motivar y a realizar. Que en Vecindario reine el amor. Frase bonita, pero difícil de cumplir. Lo más probable que si le preguntamos a Antonio María Claret, cuya fiesta celebramos este fin de semana, la respuesta sería la misma que la de Rafael, seamos guía y camino para el que nos lo pide.
            Quiero terminar dando un aplauso, porque Teresa, la del Ebola, se ha curado. Aplauso para ella, para los médicos y para la investigación que muchos hacen para que no exista más enfermedades como la de ella.
            Vivamos la alegría de la fe en la fiesta y seamos festivos porque tenemos fe. Vivamos en comunidad, lo que la comunidad nos ha dado y contagiemos a los demás que lo bueno tiene que perdurar.
Hasta la próxima
            Paco Mira

  

viernes, 17 de octubre de 2014

POBRES SI, PERO… POBRES NO

POBRES SI, PERO… POBRES NO
            Hoy, creo que todos los coches, vienen con un sensor que avisa, cuando damos marcha atrás de la inminencia de un peligro. Es más, cuanto más nos acercamos a ese peligro más fuerte es el pitido. Sin duda hay que parar, pues las consecuencias pueden ser catastróficas. Algo parecido, me da la impresión que es el calendario. De vez en cuando, aparquemos o no, el almanaque nos manda un pitido, casi siempre ensordecedor, avisándonos de un peligro inminente.
            

       Este 19 de octubre, como los 364 días restantes, el pitido se hace insoportable, porque hay situaciones en el mundo que nos tienen que hacer parar y no continuar. Este fin de semana celebramos (vaya, a veces, forma de hacerlo) el Domund. El día mundial de las misiones.. Estamos en un país, donde parece que la religión es la culpable de todo (el paro, la falta de iniciativas, la culpable de la crisis, etc…) y da la impresión que la queremos desterrar al baúl de las catacumbas, al lugar del cementerio, de la dormición.. y sin embargo los misioneros son los primeros que enarbolan la bandera de la entrega del sacrificio, de la abnegación por los demás, incluso la muerte que muchos niegan que sea en su propia casa.
            

        Los misioneros son esas personas que son pobres, que no tienen nada porque de esa manera tienen la capacidad suficiente como para poder llenar su corazón de todos aquellos que les tienen una mano para pedirles ayuda. El misionero es aquel que dejándolo todo es capaz de llenarse de lo más imprescindible, para que la entrega se absoluta.
            Un país, el nuestro, donde algunos se ponen las botas con tarjetas que no son; donde hay unos venerables u honorables que dicen que no son lo que otros dicen que son y que no desviaron nada de nada; un país donde la mentira de si te consulto por si quieres ser lo que el resto de la nación te está diciendo que no, etc… resulta que es, que somos un país generoso, que somos un país que dejamos lo que tenemos y nos vamos donde haga falta, con o sin ébola; resulta que somos un país donde lo religioso tiene una organización llamada caritas o comedores sociales que no son otra cosa que la prolongación de la misión, de lo que el Papa Francisco llama evangelización.
            Tenemos que ser pobres, pero tenemos que solucionar a los pobres y eso supone empezar por la pobreza, por la limpieza interior para acoger al exterior. “den al César lo que le corresponde….” nos dirán, y …¡cuántas veces nos prostituimos! Y nos vamos con el mejor postor por aquello de no quedar mal con nadie. Es curioso como los que mandan, los que a veces tienen la llave de la solución de muchos problemas, no son los que están al pie del cañon, no son los que tienen que ponerse unos trajes que a veces sufren filtraciones y nos peleamos de quien tuvo o tiene la culpa, no son los que aparecen en el periódico que han muerto de hambre o han sido contagiados por no se sabe qué.
            Pablo le dice a la comunidad de Tesalónica que el esfuerzo sea el amor, que la actividad que hagamos sea la fe, y que aguantemos los envites de la vida manteniendo la esperanza en el primer misionero de la historia llamado Jesús. ¡Qué difícil es la fidelidad!. A veces tenemos que recurrir a imágenes tremendas de injusticias flagrantes. Pero a veces no le damos a Dios lo que le corresponde ni al César lo que es suyo.
            Seamos fieles, seamos consecuentes, seamos ecuánimes y demos la cara por aquellos que se lo merecen. Los pobres, no solo nos adelantarán en el Reino, es que además se lo merecen. Dejémonos de engañar, de robar, de falsos discursos y empecemos a trabajar ya. Pobres sí, pero pobres no. Ojalá que veamos un mundo de igualdad, donde un parlamento no discuta si por ayudar a otro, la culpa es tuya o mía.
            Amigos el Domund es tarea de todos. Hagámosla con el lema de este año “renace la alegría”: no he visto a un misionero triste, y nosotros que también debemos ser misioneros, a veces, no tenemos esa cara.
           
Hasta la próxima

            Paco Mira