viernes, 31 de enero de 2014

DE LA CANDELARIA Y DE SAN BLAS

          
   Vaya por delante mi felicitación a los habitantes de Ingenio. Me gustaría que se devanasen los sesos para averiguar el gentilicio el pueblo. Este fin de semana se nos vuelven a poner delante de nosotros acontecimientos que entiendo que son como señales que nos marcan un camino, que casi a finales de la semana pasada ya estaban marcados. Allá por el año 48, del siglo pasado, un tal Gandhi nos dejaba físicamente para siempre, sin embargo el recuerdo y la memoria quedarán grabados en la mente de muchos que han conseguido, con su método, causas justas para humanidad. La no violencia es signo de que existen vías y caminos de no imposición sino de compartir cosas por la vía del diálogo. Bonito ejemplo.
            Este fin de semana, Jesús se presenta en el templo. Pero se presenta no como quien impone esa presencia. Será el anciano Simeón, que viendo la realidad del que tenía en sus manos, proclamará que puede dejar a su siervo irse en paz. Todo ello teniendo una testigo de excepción como es María. María es la candela que va delante. María es la luz que ilumina los primeros y últimos pasos de su hijo. María es la que hace sombra con la Luz de su hijo. Una madre siempre es la que guía, la que ilumina los pasos de los retoños. Por eso hay que hacer fiesta y esta de la luz.
            Quizás tengamos que preguntarnos si nosotros somos capaces de hacer sombra de la luz con mayúsculas, o por el contrario, somos de los que apagamos la luz, porque nos molesta, nos estorba. Quizás sea una luz que no alumbre demasiado y sin embargo la luz de una madre es una luz que quizás no deslumbre, pero sí es una luz que nunca se apaga y que sin querer queriendo la tenemos siempre al alcance de la mano.
            Nuestra Señora de las Candelas, de la Candelaria es la que también alumbra en los tiempos que corremos, a todos aquellos que se inclinan por la vida religiosa o consagrada. Aquellos que deciden entregar sus veinticuatro horas diárias a los demás.
       
     Y en medio de todo ello, nuestro Blas. Sí, Blas el del cordón. Un hombre que a pesar de los suplicios nunca renegó de su fe, al contrario los suplicios le hicieron más fuerte y camino del patíbulo todavía tuvo tiempo de ayudar a quien lo necesitaba, como era un niño. Me da la impresión que a veces utilizamos a los santos como intercambios mágicos en nuestro propio beneficio. No es malo el cordón. No es malo llevarlo al cuello como el que lleva una cruz o un rosario. Me gustaría que los símbolos sean imagen de aquello que sentimos y por eso lo llevamos. Que la cruz no sea un peso que nos haga agachar la cabeza; que el rosario no sea el recordatorio  de una repetición monótona pero que no sabemos cuál es el sentido. Que el cordón que nos ponemos al cuello signifique y nos recuerde de quien da su vida por el testimonio de Cristo.
            No llevemos el cordón como el termalgín que nos cura los dolores de cabeza cuando esta nos duela y cuando este pasa no nos acordamos más de ello. Reconozcamos el valor y el coraje de los que nos han precedido en el camino de la vida. Seamos luz, como María, en un mundo de sombras, en un mundo donde el ánimo está de capa caída y donde parece que la esperanza se ha perdido. Blas se acordó de María y por ello entregó su vida.
            Ojalá que nosotros también entreguemos nuestra vida a favor de los demás y que seamos luz en tiempos de cierta dificultad.
            Déjenme terminar con un recuerdo de felicitación a nuestros hermanos de Tenerife que también celebran su santa patrona.
            Hasta la próxima

            Paco Mira
                                                                                      

viernes, 24 de enero de 2014

LAS CADENAS DE WHATSAPP Y LA INFANCIA MISIONERA


LAS CADENAS DE WHATSAPP Y LA INFANCIA MISIONERA
             Les confieso que uno, a veces, no se puede resistir a las nuevas tecnologías. ¡cuantas veces uno dice que no quiere entrar en esa dinámica! Y sin embargo no le queda más remedio que unirse a esa cantidad de gente que con los móviles hace virguerías. En el fondo y casi sin querer la sociedad, nuestra querida sociedad, nos empuja, a veces,  a dónde ella quiere.
            Pero visto desde el lado positivo, no nos queda otra. Las nuevas tecnologías nos ponen a la altura de la mano todo aquello que al hombre le hace falta e incluso más si cabe. Desde la lectura de un simple periódico, hasta la compra del super, pasando por aquella entrada de un espectáculo que llevo tiempo que quería ver. Es la comodidad que nos oferta esta sociedad que sin embargo con otros se comporta de una manera cruel e incluso sanguinaria.
        
    Los whass nos permiten codearnos con cualquiera en el mundo, sin necesidad de mojarnos cuando llueve; nos permiten hablar con cualquiera independientemente de dónde se encuentre aquella persona con la que quiero comunicarme. Los whass nos permite enviar no sólo un saludo de afecto, sino el último chiste que nos han contado, el último video grabado (incluso los más desagradables), o la última fotografía graciosa de la nieta en el baile, del abuelo jugando a las cartas o del padre con la ropa del tenis y echando una partida.
            Pero los whass también desarrollan una faceta que nos enganchan. Esa faceta que yo la llamo por si acaso. Es la faceta del que te envía algo y luego dice reenvíalo como mínimo a siete personas y verás en poco tiempo como notas el cambio. La gente, curiosamente, dice que no cree, pero  por si acaso lo reenvío. Si me llegan a decir que lo reenvíe a ciento veintisiete personas, tendría que cargar el móvil de nuevo. Ponemos nuestra carne en el asador por ese reenvío.
            Este fin de semana se celebra el día de la infancia misionera. Es decir, los niños pueden ser misioneros para otros niños. Se puede hacer también una cadena, como los whass, para que los más pequeños puedan alentar a los demás. A nuestros hijos, con el móvil, no les hemos enseñado mucho. Es como si ellos hubiesen nacido con las nuevas tecnologías aprendidas; sin embargo a ser misioneros les cuesta. Quizás porque nosotros no le mandamos una cadena de whass en la que diga que Jesús merece la pena y que se lo pasemos a unos cuantos más y que verán muy pronto la diferencia.
            Lo más probable es nuestros hijos, los más pequeños, nos vean todo el día con el móvil en la mano reenviando cosas, llamando a nuestros clientes por motivos de trabajo, pasando el rato con un video juego que me he bajado… pero lo más seguro es que no nos ven con frecuencia paseando en casa, o sentados en el sofá con la biblia en la mano y leyendo algún capítulo que nos pueda resultar interesante. Porque sin duda ellos comienzan haciendo lo que nos ven hacer a nosotros.
            La infancia misionera nos tiene que hacer resonar en nuestro interior que hay algo que no nos encaja. Que hoy el evangelio nos habla de conversión y al mismo tiempo de llamada y que tal y como está la nueva telefonía de la vida puede ser que no nos haga falta el whass. Ayudemos a los más pequeños a que sirvan de ejemplo a sus congéneres, pero que sea un ejemplo que ellos aprenden de nosotros. Que nosotros seamos el mejor ejemplo para ellos y seguro que nos reenviarán un montón de gracias, de besos… y en el día de mañana no habrá que celebrar lo que no sentimos.
            Hasta la próxima

            Paco Mira
                                     


viernes, 17 de enero de 2014

ESTO DE LA DIVISIÓN…. NO LO ENTIENDO O ¿SI?

ESTO DE LA DIVISIÓN…. NO LO ENTIENDO O ¿SI?
         Se lo confieso: a veces la vida me pone en tal tesitura que no la acabo de entender del todo. Pero, ¿saben?: me gusta. El tener que escoger, optar, revolver… me lleva a tener, a la fuerza, que madurar, porque si no pierdo el tren de eso tan bonito que se llama vida.
        Esta semana alguien pregunta, ¿está, a caso, dividido Cristo?. Pues en principio creo que no, sin embargo son de esas dudas que me siguen entrando cada día. Esta semana se celebra la semana por la unidad de los cristianos y es que… cuando celebramos algo es porque hay un motivo para ello, sea bueno o malo. Y si hay que celebrar una semana para favorecer la unidad, es porque lo más probable que no la tengamos.
        Todos hemos bebido de la misma fuente; todos hemos compartido el mismo pecho; todos hemos compartido el mismo amor manifestado en dos maderos entrelazados. Todos venimos de la misma tierra polvorienta de Palestina. Todos tenemos un Padre que nos quiere con locura, un Padre que gratuitamente nos ama sin pedir nada a cambio… y nosotros pensamos que eso no es suficiente; pensamos que cuales niños mimados, Papá me quiere más a mí que a ti.
        Cuando Pilato pregunta a Jesús, ¿qué es la verdad?, nuestro hermano mayor se queda callado. Y nosotros, a lo largo de la historia hemos intentado imponer a costa de cualquier otra posibilidad, que estábamos en la posesión absoluta de la verdad. Incluso, por desgracia, hemos intentado imponer a base de cualquier criterio, incluso con sangre, que éramos los mejores.
        Pablo, lo dice bien claro, que Jesús no es de nadie y lo es de todos. Me gustaría entonar un cántico a la unidad, componer una sinfonía de la unión, hacer un pentagrama de la igualdad. Nunca las cruzadas tienen que volver a repetirse, al menos en la intención bélica como han surgido allá por los siglos X y XI.
        Palabras como ecumenismo tienen y deben estar en la frente de todos y cada uno de nosotros. Creo que son buenas ocasiones, las intenciones que ponemos encima de la mesa como celebraciones en el templo ecuménico. Creo que son buenas ocasiones el que, al menos por un día, pensemos que las barreras y las divisiones pueden ser superadas.
        Me gustaría que este tipo de celebraciones no se volvieran a celebrar. Porque cuando celebramos es que intentamos que no se vuelva a producir y todos los años seguimos celebrando la buena intención, pero ¿cuándo dejará de ser una intención y se convierte en realidad?. Jesús de Nazaret no está dividido, no es ni de Apolo, ni de Cefas… es todo aquel que cumple su programa llamado evangelio.
        Si tuviéramos fe como un grano de mostaza, seguro que moveríamos montañas. Si quisiéramos, seguro que podríamos conseguir la unidad, la igualdad; ya no existirían católicos, ni luteranos, … todos seríamos hijos de un mismo padre y hermanos de un único Jesús de Nazaret. De ser así no tendríamos que celebrar que queremos estar unidos. Cedamos por alguna parte. No sigamos manteniendo la posesión absoluta de una verdad que no nos corresponde. Seguro que si lo intentamos, lo conseguimos.

        Hasta la próxima

        Paco Mira

viernes, 10 de enero de 2014

DE MI AMIGO, LOS HIJOS, LOS LIBROS Y….¿BAUTISMO?



DE MI AMIGO, LOS HIJOS, LOS LIBROS Y….¿BAUTISMO?
 Tengo un conocido, que vive por las medianías de nuestra querida tierra, que tiene una extraña costumbre. Digo extraña, porque podría decir rara. Ambos adjetivos los utilizo para dejar claro que lo que mi amigo hace es algo que no se ve con asiduidad. Heredó de abuelo, a su vez de su padre algo curioso y por eso lo comparto con ustedes. He de decir que está casado y tiene tres hijos, de los que solamente le queda uno en casa, los demás se han independizado. Y la costumbre es que un día a la semana (en su caso creo que son los jueves), y durante una hora, la familia se dedica a la lectura. La familia comparte tiempo, espacio… a algo – como decía antes – raro: leer.
A mí no me extraña lo de la lectura, me extraña el compartir y asumir en familia la necesidad de buscar el tiempo y el espacio para compartir una actividad que crea cultura, ganas de estar juntos para hacerlo, desechar cosas los jueves, porque tengo una actividad familiar…. y todo mi amigo lo heredó de su familia: sus abuelos, sus padres….claro, la biblioteca que tienen en su casa es inmensa y la cultura personal enorme.
Ustedes se preguntarán por qué les cuento la vida de mi amigo. Me viene a la mente, porque este domingo celebramos el Bautismo del Señor. Y es curioso que en la antigüedad el bautismo no era una necesidad imperiosa de nada, sino la conclusión de un proceso asumido, aceptado y compartido con la comunidad. Esta abría los brazos y cual madre, acogía a los que de corazón querían acercarse a ella.
Yo me pregunto si nuestros bautismos actuales, son la conclusión de un proceso lógico. Digo que no. Y digo que no porque quien se bautiza no decide, deciden por él. Pero quien decide por el que se presenta, no sé si será como mi amigo, que por educación, por convicción, por conclusión lógica de un proceso…sabe que los jueves tiene que leer. Hoy no sabemos si los que acercan catecúmenos, tienen claro que el bautismo no es la entrada a ningún cine o teatro, aunque a veces lo parezca.
El evangelio de este domingo, nos va a invitar aeste es mi Hijo amado, el predilecto…el domingo pasado nos recordaban la humanidad y divinidad juntas al principio existía la palabra junto a Dios pero ahora esa palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. Lo hizo como nosotros, en la humildad de un niño y en un pesebre. Este domingo nos invita a empezar a recorrer un camino. Un camino que no será fácil, no será un camino de rosas, es un camino de dificultad y sacrificios a veces.
Mi amigo para poder sacar tiempo para la lectura, los jueves, tiene que renunciar a más de una cosa. Sus hijos también. Pero saben que es una forma de hacer familia, de compartir tiempo padres e hijos, de intercambiar experiencias por lo leído. Me gustaría que los padres que acercan a sus hijos al  bautismo, signifique el orgullo de un proceso que lo más probable también sea heredado. Me gustaría que los padres, en la medida que sus hijos van creciendo, compartan con ellos tiempo y espacio del por qué de la decisión de acercarlos a la pila bautismal. Solo así, quizás podrán decir orgullosos, este es mi hijo/a amada en quien hoy me complazco.
De no ser así, seguiremos preguntándonos ¿dónde quedan todos aquellos que acercan a sus hijos al bautismo?. Quizás, como mi amigo, porque no compartimos la experiencia que nos ha marcado la vida y que lo más probable es que en la etapa de su crecimiento hablemos de muchas cosas, pero quizás de Dios no tengamos tiempo.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 3 de enero de 2014

CARTA A LOS REYES MAGOS


QUERIDOS REYES MAGOS
             Por cierto, Feliz Año, que no se lo había dicho.
¿Saben?. No se si la ilusión tiene que estar unida indefectiblemente a la infancia, o hay que ser infantiles para ser ilusos. Creo que no. Creo que todos debemos ser un poco inocentes, infantiles y nunca perder la ilusión. Por eso cuando llega esta fiesta se me ponen los pelos de punta, porque la inocencia, la ilusión y ser infantiles tienen como conclusión la felicidad. Es el día de los felices, de los que sueñan, de los que esperan con desesperación… es el día de Reyes.
            Por eso yo también quiero escribir una carta a sus majestades, también con la idea de ser feliz. Lo más probable es que no me hubiese portado lo mejor del todo y eso que he tenido
365 días para ello; no tengo claro que no me caigan carbones, pero no de los dulces, sino del que da calor y mancha las manos. Pero ilusión y ganas no me faltan por eso yo también quiero pedir.
            Quiero pedirles una Iglesia más limpia, fresca, con olor a suavizante. Quiero en esa Iglesia que nuestro Papa Bergoglio, o el Papa Francisco, sople, abra ventanas y lave todo aquello que nos impide abrirle las puertas a sus majestades. Pero también quiero una Iglesia más cercana, donde mi Obispo, mi párroco… sea verdadero corresponsal del Papa que sopla, airea y limpia.
            Quiero pedir un mundo sin odio. Levantarnos un día y que la gran noticia es que las balas han dejado de silbar; la gran noticia es que los niños, ancianos, mujeres, hombres no tienen que correr porque hay alguien que en su corazón no existe cabida para el amor, para el perdón… y aniquila todo aquello que encuentra a su paso.
            Quiero pedir que nuestros gobernantes, nuestros políticos… aquellos en los que hemos depositado nuestra esperanza, no nos mientan. Estoy por asegurar que nuestras majestades pasarán por las casas de ellos, independientemente de cómo esté el país, que también es el de ellos. Muchos de nuestros hermanos tienen que hacer cola en el paro, en los comedores de caritas, en las puertas de nuestras iglesias… y seguro que en muchas de esas casas no podrán pasar sus majestades… entre otras cosas porque a lo mejor ha habido una orden de deshaucio, y ahora la dirección ya no es la misma. Me gustaría que esos mismos políticos no nos engañaran diciendo que el próximo año va a ser mejor, cuando ellos mismos no lo saben.
            Quiero pedir menos nerviosismo en todos. Estamos como demasiado estresados, demasiado apurados y quizás no nos dé tiempo a mirarle a la cara al que pasa a nuestro lado. Quizás si le mirásemos al otro, entenderíamos mejor nuestra propia situación.
            Me gustaría seguir pidiendo, pero no quiero ser egoísta. Quiero que los demás también pidan, pero que pidamos todos con los ojos de los niños, con la ilusión de los más pequeños, con la inocencia de quien no tiene doble intención. Alguien me dijo que si somos como ellos, igual entramos en el Reino de los cielos. Bueno, pues me apunto a ello.
Solo entendiendo que podemos ser luz en medio de sombras, sabremos comprender que estamos ante la fiesta de la Epifanía. Ante la fiesta de la manifestación de Dios, a través de su Hijo, a los pueblos. Los magos quizás no fueran tres, ni se llamaran como nosotros lo hacemos, pero si es verdad, que como cantaba un cantautor español, “quizás habrá un día en que todos los hombres alcemos la vista y veamos un mundo mejor”. Entre otras cosas porque hemos sido capaces de comprender la manifestación de lo celebrado en la Navidad.
            Amigos, disfrutemos del día, con el día, de los nuestros y con los nuestros y preguntémonos si realmente Jesús se ha manifestado en nosotros.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira