viernes, 3 de enero de 2014

CARTA A LOS REYES MAGOS


QUERIDOS REYES MAGOS
             Por cierto, Feliz Año, que no se lo había dicho.
¿Saben?. No se si la ilusión tiene que estar unida indefectiblemente a la infancia, o hay que ser infantiles para ser ilusos. Creo que no. Creo que todos debemos ser un poco inocentes, infantiles y nunca perder la ilusión. Por eso cuando llega esta fiesta se me ponen los pelos de punta, porque la inocencia, la ilusión y ser infantiles tienen como conclusión la felicidad. Es el día de los felices, de los que sueñan, de los que esperan con desesperación… es el día de Reyes.
            Por eso yo también quiero escribir una carta a sus majestades, también con la idea de ser feliz. Lo más probable es que no me hubiese portado lo mejor del todo y eso que he tenido
365 días para ello; no tengo claro que no me caigan carbones, pero no de los dulces, sino del que da calor y mancha las manos. Pero ilusión y ganas no me faltan por eso yo también quiero pedir.
            Quiero pedirles una Iglesia más limpia, fresca, con olor a suavizante. Quiero en esa Iglesia que nuestro Papa Bergoglio, o el Papa Francisco, sople, abra ventanas y lave todo aquello que nos impide abrirle las puertas a sus majestades. Pero también quiero una Iglesia más cercana, donde mi Obispo, mi párroco… sea verdadero corresponsal del Papa que sopla, airea y limpia.
            Quiero pedir un mundo sin odio. Levantarnos un día y que la gran noticia es que las balas han dejado de silbar; la gran noticia es que los niños, ancianos, mujeres, hombres no tienen que correr porque hay alguien que en su corazón no existe cabida para el amor, para el perdón… y aniquila todo aquello que encuentra a su paso.
            Quiero pedir que nuestros gobernantes, nuestros políticos… aquellos en los que hemos depositado nuestra esperanza, no nos mientan. Estoy por asegurar que nuestras majestades pasarán por las casas de ellos, independientemente de cómo esté el país, que también es el de ellos. Muchos de nuestros hermanos tienen que hacer cola en el paro, en los comedores de caritas, en las puertas de nuestras iglesias… y seguro que en muchas de esas casas no podrán pasar sus majestades… entre otras cosas porque a lo mejor ha habido una orden de deshaucio, y ahora la dirección ya no es la misma. Me gustaría que esos mismos políticos no nos engañaran diciendo que el próximo año va a ser mejor, cuando ellos mismos no lo saben.
            Quiero pedir menos nerviosismo en todos. Estamos como demasiado estresados, demasiado apurados y quizás no nos dé tiempo a mirarle a la cara al que pasa a nuestro lado. Quizás si le mirásemos al otro, entenderíamos mejor nuestra propia situación.
            Me gustaría seguir pidiendo, pero no quiero ser egoísta. Quiero que los demás también pidan, pero que pidamos todos con los ojos de los niños, con la ilusión de los más pequeños, con la inocencia de quien no tiene doble intención. Alguien me dijo que si somos como ellos, igual entramos en el Reino de los cielos. Bueno, pues me apunto a ello.
Solo entendiendo que podemos ser luz en medio de sombras, sabremos comprender que estamos ante la fiesta de la Epifanía. Ante la fiesta de la manifestación de Dios, a través de su Hijo, a los pueblos. Los magos quizás no fueran tres, ni se llamaran como nosotros lo hacemos, pero si es verdad, que como cantaba un cantautor español, “quizás habrá un día en que todos los hombres alcemos la vista y veamos un mundo mejor”. Entre otras cosas porque hemos sido capaces de comprender la manifestación de lo celebrado en la Navidad.
            Amigos, disfrutemos del día, con el día, de los nuestros y con los nuestros y preguntémonos si realmente Jesús se ha manifestado en nosotros.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira

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