viernes, 28 de febrero de 2014

NO ES LO MISMO CENIZA QUE CENIZO


NO ES LO MISMO CENIZA QUE CENIZO
Creo que casi todos lo entendemos, o al menos eso creo yo. Sin embargo en los tiempos que nos ha tocado vivir no siempre es fácil no agarrarse a un clavo ardiente, puesto que la solución nos la tienen que dar por algún lado. Agoreros del futuro, echadores de cartas baratos, consultadores de bolas, en definitiva cenizos de la vida hay muchos y lo malo no es que existan, sino que nosotros confiamos en ellos.
Vamos a “abandonar” por un tiempo, el tiempo (perdón por la redundancia) ordinario, para adentrarnos en un tiempo que a mí personalmente me resulta curioso. Un tiempo que en otras ocasiones se retrataba como triste, oscuro, de lloro, de luto…. Y sin embargo es una mirada, en la distancia, a la luz, a la alegría, a la pascua.
Y es curioso como los que nos llamamos cristianos entramos y salimos de un tiempo litúrgico y nos metemos en otro como el que entra y sale de casa, sin saber, creo yo, saborear lo que vivimos. La ceniza, en la antigüedad era símbolo de cambio, de rechazo de todo aquello que nos impedía poder contemplar la claridad de la Verdad. La ceniza era símbolo de abandono de una vida que no se correspondía con lo que Jesús quería en su evangelio.
Hoy, la cuaresma a la que vamos a entrar, nos invita a centrarnos en los brazos de quien nos quiere con locura, por eso ya lo anuncia el profeta Isaías cuando dice “que si una madre abandona a sus hijos, yo los recogeré”. Dios pide que nos centremos en lo nuestro, que nos fijemos en lo que nos une realmente. La cuaresma nos va a retrotraer a nuestro bautismo. Sin duda, ¡qué mejor inicio!, que el bautismo de conversión.
Vivimos momentos difíciles y complicados. No apretemos más el cinturón ni hagamos más agujeros, porque las barrigas ya no dan para más. Pero sí contemplemos las pobrezas de los semejantes que a gritos nos están pidiendo solidaridad. El Papa Francisco, nos invita en su carta a distinguir pobreza de miseria. No son la misma cosa ni queramos que lo sean. No funcionemos con el lamento de quien creemos que su sino es ese. No. Ayudemos a que ese mito se difumine y desaparezca. El pobre no es pobre porque le gusta, quizás sea pobre porque yo le he hundido en su miseria.
Este fin de semana recordamos también a nuestros hermanos latinoamericanos de los que tantos tenemos por estas tierras. Es el día de Hispanoamérica. Recordémosle con cariño, pero sobre todo que pidamos por ellos. Quizás han entrado en eso que llamamos tercer mundo, ¿por qué?, sencillamente porque nosotros les hemos invitado a ello.
Ojalá sigamos el ejemplo de Pablo que nos dice que la gente vea en nosotros administradores de la voluntad de Dios. Creo que no siempre cumplimos este mandato paulino. A lo largo de la historia y en nombre de Dios hemos hecho las cosas al revés, ¡con lo fácil que es hacerlas al derecho! Precisamente la voluntad de Dios es contemplar lo sencillo y lo humilde, por eso a través de Mateo se nos invita a contemplar los lirios del campo, las aves del cielo. No nos agobiemos por el mañana, ya cada día trae su disgusto y su alegría. Busquemos el reino de Dios y sobre todo su justicia.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 21 de febrero de 2014

¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN



¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN
       No me gustaría ser soez, ni maleducado. Ni lo pretendo ni es mi estilo. Sin embargo estos días atrás, en nuestro democrático congreso de los Diputados, se estuvo debatiendo si a los inmigrantes que quisieron entrar en España por la playa del Tarajal, en Ceuta, se les disuadió de que lo hicieran con pelotas, pero estas de goma. Ese Congreso, del que en teoría todos nos sentimos orgullosos, menos cuando nuestros diputados a los que todos pagamos se nos quedan dormidos o no van; ese Congreso que todavía tiene la huella después de 33 años de aquellos disparos (¡qué triste casualidad y coincidencia!) que a todos nos han irritado, incluso alguno se agachó por si acaso. Es curioso: primero fue que no (que no hubo disparos) y luego fue que sí (que hubo disparos). ¿nos engañan?.. Hubo más de 12 muertos.
       Tengo un amigo, que desde la humildad franciscana; desde el Paz y Bien, viene luchando contra la intolerancia de quien se cree tener la verdad y la única verdad que parece que se ve, es la de los más de 12 muertos. El es el arzobispo de Tánger y hace unos días me mandaba estas letras denunciando lo inaceptable y me gustaría compartir con ustedes:
“ Lo inaceptable:
Es inaceptable que la vida de un ser humano tenga menos valor que una supuesta seguridad o impermeabilidad de las fronteras de un estado.
Es inaceptable que una decisión política vaya llenando de sepulturas un camino que los pobres recorren con la fuerza de una esperanza.
Es inaceptable que mercancías y capitales gocen de más derechos que los pobres para entrar en un país.
Es inaceptable que las políticas migratorias de los llamados países desarrollados, ignoren a los empobrecidos de la tierra, vulneren sus derechos fundamentales, y se conviertan en el caldo de cultivo necesario para que se multiplique en los caminos de los emigrantes el poder de las mafias que los explotan.
Es inaceptable que se reclamen fronteras impermeables para los pacíficos de la tierra, y se toleren permeables para el dinero de la corrupción, para el turismo sexual, para la trata de personas, para el comercio de armas.
Es inaceptable que una política inhumana de fronteras obligue a las fuerzas del orden a cargar la vida entera con la memoria de muertes que nunca quisieron causar.
Es inaceptable que el mundo político no tenga una palabra creíble que dar y una mano firme que ofrecer a los excluidos de una vida digna.
Es inaceptable que a los fallecidos en las fronteras se les haga culpables, primero de su miseria, y luego de su muerte. Ellos no son agresores: han sido agredidos desde que sus corazones empezaron a latir al sur del Sahara, hasta que se paran para siempre, antes en nuestra indiferencia que en nuestras fronteras.
Es inaceptable que el negrero de ayer perviva en los gobiernos que hoy vuelven a encadenar la libertad de los africanos, supeditándola a los mismos intereses y al mismo poder opresor.”
Estoy totalmente de acuerdo, no solo con monseñor Agrelo en sus palabras. Estoy, también, de acuerdo con la ONU cuando le reclama a la Iglesia el nombre de los pederastas. Ojalá se los de. Pero igual de contundente que se muestra con nuestra madre santa y pecadora, tiene que mostrarse con aquellos que permiten que se den situaciones como las del Sahara, o las de Siria o las de la frontera con Ceuta o con Melilla. O ¿acaso es menos grave la guerra, las situaciones de desamparo, el tener que abandonar tu tierra, tus raíces, las violaciones, las torturas.. que la pederastia?. Quiero, hoy, unirme al libro del Levítico y decirle a la ONU: “reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado” y procuraré hacerle caso a Jesús que hoy a través de Mateo dice: recen por los que les persiguen y así seremos hijos de nuestro Padre del Cielo”.
Amigos, Jefes. No miren para otro lado. No discutan cuando la vida que nos han regalado está en juego. Solucionen el problema y miren que tipo de pelotas hay que utilizar (con perdón); y discusiones como las del Congreso de Diputados no tendrán sentido
       Este año de 2014, antes de poner nuestra ofrenda sobre el altar, todos habremos de pasar por la frontera de Ceuta por si pueden perdonarnos los muertos.
Hasta la próxima

       Paco Mira

viernes, 14 de febrero de 2014

HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR


HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR

      

  Me da la impresión que últimamente tenemos que tener un motivo para poder dirigir unas letras: que si la Navidad, que si la infancia misionera, que si Manos Unidas… y da la casualidad que esta semana no hay una motivación especial para escribir un texto que tenga tema. Sin embargo la motivación, mi motivación es sencillamente la de compartir con ustedes ciertas reflexiones que me vienen a la mente.

        Esta semana me gustaría  recordar, en principio, dos hechos. Por un lado el recuerdo para todos aquellos que físicamente no se encuentran en su mejor momento. El día 11 fue el día mundial del enfermo y no quisiera que nos olvidásemos de aquellos que nos van marcando un camino en la vida, nos van dejando una huella y a veces esa huella no es todo lo recta que debiera sencillamente porque el aspecto físico no deja lugar para ello. Vaya para ellos, para los enfermitos, mi respeto y mi admiración.

        Y por otra parte me gustaría recordar a todos los enamorados. Quizás no tanto por lo de Valentín, que a lo mejor también, sino a todos aquellos enamorados de la vida, a los enamorados de la labor desinteresada que realizan, a todos aquellos que en un momento determinado se enamoran de su trabajo e irradian esa alegría a los demás. Quizás si todos nosotros tuviéramos un amor grande por todo aquello que realizamos, lo más probable es que el sentido del humor sería de otra manera. Felicidades también a todos los que irradian cada día una cara de agradecimiento por haber comenzado una nueva labor al levantarse.

        Deberíamos también felicitarnos por la alianza; por alianzas que marcan pactos de amor, de humildad, de servicio… Hoy el evangelio nos va a recordar temas, no de alguna actualidad, sino de mucha actualidad, como no matarás. Hoy la vida parece que cada vez tiene menos sentido, parece que cada vez cuenta menos y no nos importa. Encendemos la televisión y ya somos capaces de comer con la muerte en la pantalla, como si no fuera con nosotros. Se aprueban leyes y enseguida – quizás sin analizarlo convenientemente o sí – decimos que nuestro cuerpo es de cada uno y puedo (en detrimento de otros) hacer con él lo que nos de la gana..

        También se nos habla de no jurar en falso. ¡cuánta actualidad tiene el tema!.¡ cuantos nos engañan jurando ante una constitución o ante un crucifijo!. Igual también son de misa diaria. ¡cuántos adulterios!. Sin duda estamos ante una etapa de la vida que quizás, por desgracia, nos prostituimos, nos vendemos al mejor postor… y no somos fieles a la dignidad por la que hemos sido creados por amor.

        Dejemos que sea el amor el que tenga la última palabra. La Alianza del Antiguo Testamento, sin duda tiene su valor y su vigencia en los tiempos actuales. Tendremos que ser capaces de descubrirla. Hay normas que pueden ser útiles o que sin duda lo fueron, pero habrá que revisarlas a los tiempos de ahora, puesto que las leyes no están hechas para ahogar la vida de la persona.

        Seamos fieles a los principios del amor, fieles y estrictos con sus dictados, tanto en los momentos de vientos a favor como de corrientes contrarias. No siempre ha de llover a gusto de todos, pero todos podremos convivir bajo una misma lluvia. Quizás si combinamos el día del enfermo con el día de los enamorados, enamorémonos de la vida, que merece la pena.

        No nos olvidemos de la carta de Francisco, el Papa, con motivo de la cuaresma. Otro día lo comentamos.

        Hasta la próxima

        Paco Mira

viernes, 7 de febrero de 2014

UNAMOS LAS MANOS Y NO SEAMOS SOSOS


UNAMOS LAS MANOS Y NO SEAMOS SOSOS
A veces, nos devanamos los sesos intentando buscar una palabra, una frase… que nos invite, que nos indique el camino a recorrer. Esa frase ha de ser siempre sugerente, que nos llame, que nos anime para aquello que queremos conseguir. Manos Unidas ha sido y es la unión de dos palabras que tiene que invitar a lo que significan: a entrelazar, a unir, a juntar, a adosar…, esfuerzos, sacrificios por una causa justa.
Pero claro. Los tiempos que corremos no suelen ser propicios para escuchar ofertas que nos inviten a tener que rascar el bolsillo, en cuestiones y materias solidarias. Quizás los tiempos que corremos, para muchos, son tiempos de abrir los bolsillos y que nos echen alguna monedilla, aunque sean céntimos, más que de poner nosotros céntimos en los bolsillos de otros.
Sin embargo, este fin de semana se nos invita a abrir, no el bolsillo (que también) sino la conciencia de problemas mayores que el nuestro. Abrirnos a crisis mayores que las nuestras; a necesidades básicas mayores que las nuestras. Este fin de semana se nos invita a fijarnos en aquellas miradas agradecidas de quienes en el silencio de su desgracia, nos están diciendo gracias. Se nos invita a girar la mirada y ver a los ojos directamente y decirle a
otro que es igual que yo, a un semejante, te quiero ayudar. Este fin de semana se nos invita a juntar las manos, a ser todos Manos Unidas, y conseguir con mínimo esfuerzo, la realización de un proyecto que sin demasiados sudores a otros le viene como anillo al dedo.

Este fin de semana el evangelio nos invita a ser condimento en el almuerzo de la vida. Una vida a la que le hace falta el sabor, y aroma. Se nos invita a ser farolas en las calles de la vida. Calles, a veces, con tránsito difícil y complicado; calles donde la oscuridad de los acontecimientos hacen de ellas unos lugares de cierta peligrosidad… y esas farolas, más que nunca, han de alumbrar con mayor intensidad. Por eso no nos olvidemos que hemos de ser sal de la vida y luz del mundo. No hemos de ser los únicos, pero hemos de ser los que siempre estemos en la mano del que nos necesita.
Cuando las noticias nos hablan de gente muerta por querer saltar la valla en las ciudades autónomas; cuando la ONU manda al Vaticano que investigue en serio la pederastia, a mí se me ocurre invocar con el gran Isaías, no te cierres a tu propia carne, sentemos a los pobres en la mesa de nuestra vida y seremos para ellos la luz con la que Dios nos ilumina.
Amigos, mientras no seamos capaces de asumir que los pobres no seres extraños o ajenos a nuestra vida; mientras no asumamos que la Iglesia es la casa de todos, con goteras eso sí; mientras no asumamos que el pan que compartimos en la mesa de la eucaristía es el mismo Dios que comparte los sufrimientos de los más necesitados… no entenderemos que tenemos que ser sal de la tierra y luz del mundo.
La Iglesia no es una ONG. La Iglesia es una comunidad en donde tienen cabida todos los de corazón humilde, sencillo y abierto, empezando por los
más pecadores que de corazón se arrepienten ante la falta cometida, y por los más inocentes como los niños. Aunamos nuestras manos, juntemos las mismas para que nadie se caiga y así podemos ayudar a los que lo necesiten y no seamos sosos, sino que se nos note que damos sabor a la vida.
No quisiera acabar sin tener un recuerdo emotivo y cariñoso a la familia del seminario y del seminarista que ha fallecido recientemente. Todas las muertes merecen un recuerdo, pero esta por el espacio que nos ocupa, hoy tiene su sitio.
Hasta la próxima

Paco Mira