viernes, 14 de febrero de 2014

HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR


HOY TAMBIÉN HAY MOTIVO PARA ESCRIBIR

      

  Me da la impresión que últimamente tenemos que tener un motivo para poder dirigir unas letras: que si la Navidad, que si la infancia misionera, que si Manos Unidas… y da la casualidad que esta semana no hay una motivación especial para escribir un texto que tenga tema. Sin embargo la motivación, mi motivación es sencillamente la de compartir con ustedes ciertas reflexiones que me vienen a la mente.

        Esta semana me gustaría  recordar, en principio, dos hechos. Por un lado el recuerdo para todos aquellos que físicamente no se encuentran en su mejor momento. El día 11 fue el día mundial del enfermo y no quisiera que nos olvidásemos de aquellos que nos van marcando un camino en la vida, nos van dejando una huella y a veces esa huella no es todo lo recta que debiera sencillamente porque el aspecto físico no deja lugar para ello. Vaya para ellos, para los enfermitos, mi respeto y mi admiración.

        Y por otra parte me gustaría recordar a todos los enamorados. Quizás no tanto por lo de Valentín, que a lo mejor también, sino a todos aquellos enamorados de la vida, a los enamorados de la labor desinteresada que realizan, a todos aquellos que en un momento determinado se enamoran de su trabajo e irradian esa alegría a los demás. Quizás si todos nosotros tuviéramos un amor grande por todo aquello que realizamos, lo más probable es que el sentido del humor sería de otra manera. Felicidades también a todos los que irradian cada día una cara de agradecimiento por haber comenzado una nueva labor al levantarse.

        Deberíamos también felicitarnos por la alianza; por alianzas que marcan pactos de amor, de humildad, de servicio… Hoy el evangelio nos va a recordar temas, no de alguna actualidad, sino de mucha actualidad, como no matarás. Hoy la vida parece que cada vez tiene menos sentido, parece que cada vez cuenta menos y no nos importa. Encendemos la televisión y ya somos capaces de comer con la muerte en la pantalla, como si no fuera con nosotros. Se aprueban leyes y enseguida – quizás sin analizarlo convenientemente o sí – decimos que nuestro cuerpo es de cada uno y puedo (en detrimento de otros) hacer con él lo que nos de la gana..

        También se nos habla de no jurar en falso. ¡cuánta actualidad tiene el tema!.¡ cuantos nos engañan jurando ante una constitución o ante un crucifijo!. Igual también son de misa diaria. ¡cuántos adulterios!. Sin duda estamos ante una etapa de la vida que quizás, por desgracia, nos prostituimos, nos vendemos al mejor postor… y no somos fieles a la dignidad por la que hemos sido creados por amor.

        Dejemos que sea el amor el que tenga la última palabra. La Alianza del Antiguo Testamento, sin duda tiene su valor y su vigencia en los tiempos actuales. Tendremos que ser capaces de descubrirla. Hay normas que pueden ser útiles o que sin duda lo fueron, pero habrá que revisarlas a los tiempos de ahora, puesto que las leyes no están hechas para ahogar la vida de la persona.

        Seamos fieles a los principios del amor, fieles y estrictos con sus dictados, tanto en los momentos de vientos a favor como de corrientes contrarias. No siempre ha de llover a gusto de todos, pero todos podremos convivir bajo una misma lluvia. Quizás si combinamos el día del enfermo con el día de los enamorados, enamorémonos de la vida, que merece la pena.

        No nos olvidemos de la carta de Francisco, el Papa, con motivo de la cuaresma. Otro día lo comentamos.

        Hasta la próxima

        Paco Mira

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