viernes, 18 de abril de 2014

HAY UNA COSA QUE TE QUIERO DECIR: ¡POR FIN LA LUZ!, ¿O NO?



HAY UNA COSA QUE TE QUIERO DECIR: ¡POR FIN LA LUZ!, ¿O NO?
         Hay cosas en la vida que creo que no deberíamos darlas como ciertas, entre otras cosas porque lo más probable es que no estemos seguros de ellas. Y no hablo a nivel de fe. ¡Cuántos de nosotros no querríamos, en alguna ocasión, estar un poco a oscuras o en silencio, o huir del ruido, …. Para encontrarnos con nosotros mismos!. Sólo sabremos anhelar las cosas importantes en la medida en la que notemos su ausencia. Y de eso saben esos programas televisivos que tanta audiencia tienen, como por ejemplo hay una cosa que te quiero decir. Todos los que van allí buscan. Buscan lo que han perdido, porque a lo mejor no han sabido cuidarlo; buscan lo que necesitan tener porque su vacío no lo llenan con nada ni con nadie…Buscar, ese es el verbo.
         En nuestra vida, como en la vida de los amigos de Jesús, me da la impresión que hemos perdido lo esencial por no saber o quizás no querer cuidar lo importante y de no utilizar el verbo buscar. Pedro y sus amigos lloraron amargamente cuando se dieron cuenta que para ellos aquello había acabado; lloraron amargamente porque fueron capaces de negar públicamente la evidencia y la realidad, quizás para no verse involucrados en un proceso que, según ellos, se había acabado. Entraron en las tinieblas, en la niebla de un día que no deja salir el sol; en nuestra querida panza de burro de la vida.
         Sin embargo, es curioso, que cuando alguien dijo que había algo extraño se pusieron a correr cual carrera de puntuación. Querían ver, querían que la noche se hiciera luz, querían que los nubarrones se volvieran rojizos porque eso era señal que haría un buen día. Por eso, querido amigo, hay una cosa que te quiero decir. Y te la quiero decir recordando a R.Kipling. Sí el del libro de la selva:
“ Si la luz de la luna escurriéndose entre las hojas y ramas llega a iluminar el tronco fornido y maravillados observamos como es y como era, es que algo nuevo nace en la tierra.
Y si el fuego nos asombra en la noche e imaginamos al verlo, sorprendentes formas, colores mágicos, generosos dones, vidas que evolucionan y progresan, es que hay juventud en la tierra.
Y si un pueblo, ni que sea de un solo individuo, camina con decisión por caminos ignotos del hoy y el aquí, sin vacilar y sin miedo, es que hay progreso espiritual en la tierra.
Y si alguien por pequeño y único que sea, escudriñando en su ensueño es capaz de divisar un bello país siquiera un instante y sus ojos sollozan de emoción y de gozo, es que hay esperanza en la tierra.
Y si el Cristo encuentra descanso en lo más hondo de nuestra morada interior, llenándola así de optimismo, de coraje y de fe, es que hay salvación en la tierra.
Y si cada uno de nosotros se abre confiado al Amor y al Eterno, al enigma envolvente, al que con ternura está a nuestra vera, y al que nos molesta e irrita con su compañía, entonces, solo entonces hermanos sabremos que se celebra la Pascua en la Tierra”.
      
   Por eso amigos hay una cosa que les quiero decir. Que esta aventura que se ha iniciado hace dos mil años, merece la pena; les quiero decir que la noche no puede con la claridad de la evidencia; les quiero decir que la Vida ha vencido a la muerte. Vivamos la vida, seamos amantes de la vida. Vayamos por las calles de nuestro pueblo, sin vergüenza, diciendo que hay cosas que queremos decir y es que Jesús de Nazaret está vivo y que gracias a esa maravillosa realidad nosotros seguimos su camino. Ojalá que quien nos vea, sepa que en nuestra cara se refleja lo que decimos que creemos. Es la mejor forma y manera de anunciar que Jesús de Nazaret merece la pena.
         Recordar a los que están viviendo una situación de tristeza, de dolor, de enfermedad (Suso Vega, Susita León, Adelaidita… y tantos y tanos), para ellos también la luz de la Pascua
         Felices Pascuas
Hasta la próxima

         Paco Mira
                                     

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