viernes, 25 de julio de 2014

SANTIAGO, PORFI: DILE A PAPÁ QUE PAREN YAAA…

SANTIAGO, PORFI: DILE A PAPÁ QUE PAREN YAAA…
            Los que hemos tenido la suerte de tener más de un hermano, recordamos – a veces con cierta nostalgia – las peleas y cabreos de antaño. Peleas y cabreos que se han quedado en la “más tierna de las infancias”. Cuando no era uno era el otro, o los otros pero siempre tenía que intervenir papá o mamá y a veces con resultados que no eran del todo satisfactorios. Pero también es verdad que uno, a veces, no estaba para bromas aunque los otros sí lo estuvieran. Cuando uno no estaba para bromas, enseguida recurría a lo más fácil: “mamá, papá, fulanito me está molestando”. A veces se lo decíamos a otro de los hermano, “dile a papá o a mamá que ciclanito me está molestando”. A veces la respuesta de los progenitores era inmediata y otras el resultado de lo que uno esperaba era nulo.

            Estos días, mientras veía la televisión, pensaba que ya pocas cosas me podían asustar, o me podían hacer cambiar de canal. Sin embargo las imágenes de los palestinos con los israelitas me hicieron estremecer de tal manera que me acordé del salmo “hasta cuando Señor, seguirás olvidándonos; hasta cuando Señor, va a triunfar tu enemigo”. Nosotros, los hermanos, nos cabreábamos, pero que en pleno siglo XXI, se vea lo que se está viendo, sin importarnos que el objetivo de la pelea sean los más frágiles y vulnerables, me vuelvo a acordar de mi hermano mayor Jesús, cuando él decía: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?.
            Es increíble que en la tierra de la Paz, no exista paz. Me pregunto y le pregunto a la comunidad internacional a  ¿ qué estamos esperando para solucionar el problema?. Cuando la sangre de los inocentes, cuando los deportados y desterrados sean como la nación que le prometió Yahwé a Abrahám, es decir incontables, entonces y solo entonces empezaremos por la vía diplomática. No debemos dejar que siga corriendo la sangre cual grifo que no tiene tope.

            Por eso le digo a mi hermano Santiago, que le diga a nuestro Padre Dios, que paren ya. Casi que no se lo pido, sino que se lo exijo. Cuando la madre de los Zebedeos le dice a Jesús donde han de colocarse sus hijos, él le dice que el que quiera ser grande que sea servidor; si los poderosos, Si Netanyahu o Abás se dejaran inspirar por el espíritu de Jesús, se acabarían las prácticas injustas contra los más débiles. Santiago nos marcó un camino, en la persona y para los demás. Santiago nos marcó un testimonio, en su persona y de cara a todos los que los seguimos. Un camino nada fácil, pero que merece la pena, porque “la recompensa será grande en el cielo”.

            Y por si fuera poco, este fin de semana Pablo nos recordará que Dios nos predestinó a ser imagen de su hijo :¡qué lejos quedamos de ser su espejo!. Busquemos el tesoro escondido. No está tan difícil, está muy cerquita de nosotros: quizás el reino de los cielos se parecerá a aquel enfermo que llenó de alegría y esperanza a todos los que estaban con él; o quizás el reino de los cielos se parezca a aquella misonera/o que llena de alegría las aldeas y poblamos por los que camina; quizás el reino de los cielos se parezca cada vez más a nosotros cuando gritemos que las trescientas personas que iban en un avión malayo no tenían la culpa de nada de lo que pasaba en Ucrania o en Rusia, o que gritemos o hagamos huelga de hambre, o nos cabreemos o demos un puñetazo enrabietado en la mesa, porque a quienes hemos votado políticamente a quienes nos representan en los lugares que tienen que hacerlo… no gritan a Netanyahu o a Abás, basta ya.

            Por eso cada vez más, como Santiago, creo que Dios no nos abandona ni nos olvida; por eso me quedo con “campus stellae” (Campo de estrellas=Compostela); cada vez más me quedo con la esperanza de ser testigos, como Santiago, cuando veo que un grupo de jóvenes decide confirmar y afirmar su fe en Jesús;  que cada vez más  me olvido de aquello de “por qué me has abandonado”, sino me quedo con el salmo de hoy que nos invita a amar la voluntad de Dios y esta es que no quiere que ninguno de sus hijos perezca.
            Quiero y deberíamos cantar todo el fin de semana Shalom Haberim. Que la paz esté en ti y en mi, en tu corazón y en el mío. Que el silbido de las balas no genera ninguna melodía, sino el desastre en la orquesta mundial.
            Por problemas de espacio, a los abuelos los recordaré en otro momento.
            Me gustaría que cuando lean estas letras, sólo pudiéramos decir que estamos en PAZ
  
           
                                                       Hasta la próxima

                                                                       Paco Mira

viernes, 18 de julio de 2014

FELICIDADES A LA SEMBRADORA Y A SU ZAFRA


FELICIDADES  A LA SEMBRADORA Y A SU ZAFRA
            Volvemos al ámbito rural. Un espacio, el rural, que no nos tiene que resultar extraño, porque a pesar de la delicadeza por la que está pasando el sector, es un espacio que en esta zona se ha dado mucho, se ha vivido mucho, se ha llorado mucho, y ha sacado a muchas familias adelante a pesar que las circunstancias de la vida, de la vida de antes, no eran las de ahora.
            Volvemos a sembrar, a repartir semilla, a preparar los terrenos, a pasar penurias por el polvo de la zona, por los vientos que no siempre soplan favorables, por los sombreros de paja que algo mitigan el calor abrasador del lugar… casi, casi como el Israel que conoció el Jesús de Nazaret. ¡ay, aquellos años!. Años que la gente recuerda con cierta distancia, que recuerda con un espíritu que no quisiera que volviera, pero que sin embargo hay una dosis de nostalgia.

            Hoy la palabra de Dios nos invita, de nuevo, a sembrar. Parece una insistencia a tiempo y a destiempo. Una insistencia aunque los vientos no nos ayuden, sino que incluso nos dificulte el trabajo. Hoy Jesús nos dice que aunque existan contradicciones en la vida, no te olvides que hay que salir para hacer la zafra del tiempo que nos toca. 

 ¿Qué no recogemos mucho?, no importa, ¿qué cae en terreno pedregoso?, no te preocupes, ¿Qué hay quien siembra Cizaña?, da igual. ¿Acaso en nuestras zafras no pasaba algo parecido?. Pues adelante.

            Me gustaría compartir hoy la despedida de una sembradora, de Manoli Martin. Después de muchos años nos deja. No solo el arciprestazgo lo va  a notar, su Balos del alma más todavía. Manoli ha conseguido esparcir la semilla por , no solo, toda una parroquia, sino que con su peculiar estilo y forma, por allá por donde se ha movido. Sin duda que habrá sembrado también no al gusto de todos, pero como dice el refrán, nunca llueve al gusto de todos. Ha sido tenaz, ha sido constante, ha luchado y eso es de valorar. Casi como el sembrador de la parábola. Ella ha preparado muchas zafras, se ha mojado muchas veces, ha compartido los rigores del clima, pero …. Ha seguido y continuado.
           
Manoli, desde aquí, me gustaría decirte algo que ya sabes: no te canses de seguir esparciendo la semilla. Habrá zafras evangélicas mejores, y otras no tan buenas, pero mientras dé para vivir, no pidamos más de lo que nos corresponde.
            El mensaje de Jesús es un mensaje a veces de contradicciones: el bien y lo menos bueno. Jesús lo sabe, por eso en la parábola de hoy habla de sembrar y de gente que planta cizaña; de gente que ayuda, echa una mano, gente que es solidaria, gente de corazón abierto… pero también en los campos de la vida hay gente que va a lo suyo, que su corazón no está abierto a acoger a los demás, a los que tienen mayor dificultar, a los que la debilidad no les ayuda a crecer en condiciones… en definitiva los que siembran cizaña.
            A veces nos podemos preguntar si el problema es de la tierra. No en todas las zafras de esta comarca del sureste, cuando no salieron buenas, la culpa la tuvo la tierra, quizás la tuvo quien plantó. Nosotros tenemos que preguntarnos si sabemos plantar, tenemos que preguntarnos si por lo menos intentamos y nos esforzamos en hacerlo lo mejor posible, o por el contrario nos vale con cualquier cosa. Es cuestión de preguntarnos si cuando salimos fuera de la Iglesia el que nos ve, nos ve  verdaderos sembradores o por el contrario nos ve como a los que nos da lo mismo lo que hacemos.
            Somos débiles y como nos dirá Pablo, el espíritu acude a nuestra debilidad. Abramos pues nuestro corazón a él. Creo que es lo que hizo Manoli en el tiempo que estuvo entre nosotros y a la que le deseo que siga dando en su Andalucía natal el mismo ejemplo que nos dejó en esta bendita tierra guanche.
            Por cierto, ya hablaremos, pero vayamos rezando por la paz.
           
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 11 de julio de 2014

CUANDO TE LEVANTAS, ¿NO LO VES?

CUANDO TE LEVANTAS, ¿NO LO VES?

            Dice el evangelio de este fin de semana que Jesús se sentó junto al lago. Me resulta curioso cómo, a veces, el evangelio nos da pequeños detalles que pueden parecer insignificantes y que sin embargo dan muestra de cómo era ese tal Jesús de Nazaret. Pensamos siempre en su divinización más absoluta, pero no nos olvidemos que también era humano como nosotros, que caminaba, que tosía, que…. se sentaba junto al lago.
            Sentarse junto al lago, supuso hacer un alto en el camino. Supuso, salir de su casa, porque le apetecía, y parar. Nosotros quizás muchas veces necesitaríamos salir y parar, salir y sentarnos, no sé si junto al lago, pero a lo mejor sentarnos con el ancianito, con el que está en el paro, con la mujer que tiene que luchar para sacar a sus hijos adelante, con el hombre que se ve incapaz de dejar la bebida porque los problemas le acucian… debemos sentarnos junto a tantos lagos de la vida….
            Quizás, ahora que ya se acaba el mundial, ¿cuántas veces no nos hemos levantado para compartir con otros… el fútbol!. Quizás yo el primero. Pero, a lo largo de la vida, ¿cuántas veces nos hemos levantado para compartir con otros nuestro y su tiempo?. El que siembra es el que se levanta y sale, no el que se queda parado y no gasta su tiempo en la tierra. La tierra siempre es agradecida, pero hay que darle tiempo al tiempo. La tierra no te da la respuesta sobre la marcha, al contrario, parece que juega al despiste, y aún así a veces no obtenemos la respuesta que quisiéramos, pero obtenemos respuesta.
            Levantarse y salir. Salir y sentarse junto al lago, es contemplar la maravilla de Dios en todo su esplendor: sus hijos – nuestros hermanos -, la tierra de la que nos sostenemos y que tenemos la obligación de cuidar, en definitiva es ver la obra maravillosa de nuestro Padre y es verle a él, por eso comenzaba preguntando, cuando te levantas, ¿no lo ves?. Sentado junto al lago, ¿no vemos constantemente las maravillas de Dios?.

            A veces somos como los sembradores que esperamos que la semilla siempre caiga en tierra buena. Pero lo mismo que no sabemos ni el día ni la hora, tampoco sabemos, cuando esparcimos, dónde va a caer. Pero sí tenemos la certeza que cae, que alguna cae en tierra buena y porque también exista quien caiga en tierra pedregosa, no por ello vamos a dejar de sembrar. Nunca nos cansemos, a tiempo y a destiempo.
            No quisiera acabar estas letras, sin acordarme de la gente del mar. El 16 es su día glorioso, es el día en que de un modo especial, nuestra Madre, los cubre con su manto. Una profesión y una vocación, la de marino, dura, arriesgada, peligrosa y compleja. Una profesión y una vocación también llena de fe. No habrá un marinero que no lleve en el pecho a su querida Virgen del Carmen.

            Los marineros saben cuando salen, pero quizás no sepan cuando vuelven. Sin embargo ellos si saben, cuando salen, mirar al horizonte y este se llena de esperanza, por muy adversas que sean las condiciones metereológicas. Una esperanza en poder llenar su barco, esperanza en la vuelta y esperanza en volver a salir a faenar y esperanza en que normalmente quien le espera en el puerto, llena su vida. Una esperanza que también en el mar se da, y es que el que siembra recoge, casi como el sembrador.

            Sembremos, por muy áridos que sean los terrenos. Sembremos que ya recogeremos, pero no sembremos por obligación, sino por convencimiento de que la semilla que llevamos en el interior de nuestro corazón, es la mejor semilla que podemos llevar.. Aprovechemos para sentarnos junto al lago y ver y contemplar la maravilla de Dios. Quizás estés hablando ahora mismo con él, pero, como no tenemos tiempo a sentarnos, pues… no lo vemos.
            Por cierto, este fin de semana se acaba el mundial, pero la vida continúa.
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 4 de julio de 2014

PRECAUCIÓN AMIGO CONDUCTOR



PRECAUCIÓN AMIGO CONDUCTOR…..
            Bueno, antes que nada, déjenme felicitar a los afortunados y afortunadas que pueden y quieren disfrutar de unos días, quizás un mes, de vacaciones. Tal y como está la situación económica hoy en día, es un lujo, poder hacerlo. Incluso arriesgarse a llegar a los confines de sabe Dios que lugar y perderse del mundanal ruido. Otros, si bien no podemos quejarnos, no podemos disfrutar como quisiéramos de los días de relax. Pero insisto, no nos quejemos.
            

       He querido recordar hoy a “Perlita de Huelva”, que cantaba que había que tener precaución en la carretera y lo justificaba porque una madre y una esposa estaban esperando. Curiosamente la dirección general de tráfico se ha encargado, quizás sin querer, con el tiempo también de recordarnos que hay que tener precaución. Curiosamente, la Iglesia, también este fin de semana, quiere recordar, en muchos sitios, a San Cristóbal, aquel que según la tradición y llevado por su altura y fortaleza, ayudaba a los viajeros a cruzar ríos. Este fin de semana es la jornada del tráfico. Por eso hay que tener cuidado, y tener sobre todo precaución.
           

            Es curioso como el ser humano, ustedes y yo, tenemos necesidad de ser bendecidos: bendecimos personas, animales, panes y … hasta los coches, para que nos ayude en todos y cada uno de los pasos que damos en la vida y con quien compartimos nuestros días. El ser bendecidos supone tener un gesto de humildad, de inclinación, de aceptación… no como una sumisión que esclaviza, sino como la aceptación de un mensaje que aunque nos parezca cercano, tenemos que trabajarlo a lo largo de la vida.. Supone una cierta dosis de humildad y de sencillez
            Curiosamente el evangelio de este fin de semana nos habla de gratitud. Pero de gratitud precisamente por la humildad y la sencillez. Creo que son como dos premisas que siempre han de estar enarbolando la bandera del cristianismo. Jesús le da las gracias a su Padre, por hacernos de esta manera. Es más: nos invita a que le ayudemos a llevar su carga, puesto que es ligera y su yugo llevadero.
            La vida nos lleva a luchar con frecuencia contra adversidades que normalmente no encajan en nuestro esquema diario: vivimos vientos en los que el mensaje de Jesús no son como los alisios que normalmente nos sopla en esta bendita zona del sureste. Son vientos que a veces nos dan ganas de pegar un golpe de autoridad y preguntar por qué. Sin embargo Jesús nos vuelve a recordar, que aprendamos de su humildad. Nos encontraremos en nuestro camino, infinidad de compañeros de viaje. Cada uno llevará su propia historia según mejor le convenga, pero a veces y casi sin darnos cuenta, arrimarán su hombro al nuestro y no nos quedará otra que caminar como le contaba Pablo a la comunidad de Roma, caminar con el espíritu de Jesús.
                                                    

            Caminar y, a veces, correr. Eso es lo que la semana que viene harán los pamplonicas, por eso déjenme que desde aquí diga con ellos “gora san Fermín, viva san Fermín”. Corramos, quizás como ellos cada mañana, a encontrarnos con un saludo a Jesús, el que queramos y como queramos. Y me acuerdo de ellos, entre otras cosas porque el verano se presta a la fiesta, a la relajación,…. Pero también a compartir con los amigos el recuerdo y las vivencias de lo trabajado durante el curso. A veces es la única oportunidad. Disfrutemos de la fiesta, disfrutemos de los espacios que esta nos ofrece, disfrutemos de las personas y de su entorno, disfrutemos de la sencillez y de la humildad, disfrutemos del mensaje de Jesús en este verano que algún lugar cercano habrá para poder hacerlo. A veces, el amigo con el que me encuentro, es el propio Jesús el que habla conmigo.  Nunca las vacaciones serán disculpa para no compartir la fe.
            Pero sobre todo, no nos olvidemos de la canción de Perlita, Precaución amigo conductor
Hasta la próxima
            Paco Mira