viernes, 18 de julio de 2014

FELICIDADES A LA SEMBRADORA Y A SU ZAFRA


FELICIDADES  A LA SEMBRADORA Y A SU ZAFRA
            Volvemos al ámbito rural. Un espacio, el rural, que no nos tiene que resultar extraño, porque a pesar de la delicadeza por la que está pasando el sector, es un espacio que en esta zona se ha dado mucho, se ha vivido mucho, se ha llorado mucho, y ha sacado a muchas familias adelante a pesar que las circunstancias de la vida, de la vida de antes, no eran las de ahora.
            Volvemos a sembrar, a repartir semilla, a preparar los terrenos, a pasar penurias por el polvo de la zona, por los vientos que no siempre soplan favorables, por los sombreros de paja que algo mitigan el calor abrasador del lugar… casi, casi como el Israel que conoció el Jesús de Nazaret. ¡ay, aquellos años!. Años que la gente recuerda con cierta distancia, que recuerda con un espíritu que no quisiera que volviera, pero que sin embargo hay una dosis de nostalgia.

            Hoy la palabra de Dios nos invita, de nuevo, a sembrar. Parece una insistencia a tiempo y a destiempo. Una insistencia aunque los vientos no nos ayuden, sino que incluso nos dificulte el trabajo. Hoy Jesús nos dice que aunque existan contradicciones en la vida, no te olvides que hay que salir para hacer la zafra del tiempo que nos toca. 

 ¿Qué no recogemos mucho?, no importa, ¿qué cae en terreno pedregoso?, no te preocupes, ¿Qué hay quien siembra Cizaña?, da igual. ¿Acaso en nuestras zafras no pasaba algo parecido?. Pues adelante.

            Me gustaría compartir hoy la despedida de una sembradora, de Manoli Martin. Después de muchos años nos deja. No solo el arciprestazgo lo va  a notar, su Balos del alma más todavía. Manoli ha conseguido esparcir la semilla por , no solo, toda una parroquia, sino que con su peculiar estilo y forma, por allá por donde se ha movido. Sin duda que habrá sembrado también no al gusto de todos, pero como dice el refrán, nunca llueve al gusto de todos. Ha sido tenaz, ha sido constante, ha luchado y eso es de valorar. Casi como el sembrador de la parábola. Ella ha preparado muchas zafras, se ha mojado muchas veces, ha compartido los rigores del clima, pero …. Ha seguido y continuado.
           
Manoli, desde aquí, me gustaría decirte algo que ya sabes: no te canses de seguir esparciendo la semilla. Habrá zafras evangélicas mejores, y otras no tan buenas, pero mientras dé para vivir, no pidamos más de lo que nos corresponde.
            El mensaje de Jesús es un mensaje a veces de contradicciones: el bien y lo menos bueno. Jesús lo sabe, por eso en la parábola de hoy habla de sembrar y de gente que planta cizaña; de gente que ayuda, echa una mano, gente que es solidaria, gente de corazón abierto… pero también en los campos de la vida hay gente que va a lo suyo, que su corazón no está abierto a acoger a los demás, a los que tienen mayor dificultar, a los que la debilidad no les ayuda a crecer en condiciones… en definitiva los que siembran cizaña.
            A veces nos podemos preguntar si el problema es de la tierra. No en todas las zafras de esta comarca del sureste, cuando no salieron buenas, la culpa la tuvo la tierra, quizás la tuvo quien plantó. Nosotros tenemos que preguntarnos si sabemos plantar, tenemos que preguntarnos si por lo menos intentamos y nos esforzamos en hacerlo lo mejor posible, o por el contrario nos vale con cualquier cosa. Es cuestión de preguntarnos si cuando salimos fuera de la Iglesia el que nos ve, nos ve  verdaderos sembradores o por el contrario nos ve como a los que nos da lo mismo lo que hacemos.
            Somos débiles y como nos dirá Pablo, el espíritu acude a nuestra debilidad. Abramos pues nuestro corazón a él. Creo que es lo que hizo Manoli en el tiempo que estuvo entre nosotros y a la que le deseo que siga dando en su Andalucía natal el mismo ejemplo que nos dejó en esta bendita tierra guanche.
            Por cierto, ya hablaremos, pero vayamos rezando por la paz.
           
Hasta la próxima

            Paco Mira

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