viernes, 28 de noviembre de 2014

LA ESPERANZA TIENE SU TECHO


LA ESPERANZA SÍ TIENE TECHO
            Si quieren nos podemos desear  Feliz año. ¡que bonito!. Para quien no lo sepa, hemos inaugurado un nuevo año, pero un año litúrgico. Deberíamos de celebrarlo por todo lo alto. Deberíamos danzar y bailar porque la alegría es inmensa… sin embargo no sé por qué, me da la impresión que vamos a tener estos días la misma cara que hace tres meses, o hace veintidós días. Da la impresión de que no tenemos nada de qué alegrarnos. ¿Somos cristianos tristes o tristes cristianos?
            Sin duda, también hoy tenemos que hacer un canto a la esperanza. Deberíamos inundar nuestras calles con la alegría de que las posibilidades de ser esperanzados son tan reales que los demás, cuando nos vean, crean que es posible lo que hacemos y lo que decimos. Es el comienzo del tiempo por excelencia de la esperanza; es el tiempo en el que los cristianos damos por cierto que no todo está perdido, al contrario tenemos la certeza que lo que hacemos tiene posibilidades de convertirse en realidad..
            Pero la esperanza siempre tiene que mantenernos nerviosos. La esperanza nos tiene que mantener inquietos; la esperanza nos tiene que hacer remover las entrañas porque habrá situaciones que requieren de nuestro nerviosismo. Hay que estar atento a las páginas de la vida; hay que estar atento al quehacer diario, porque como nos dirá Marcos, “ estén atentos porque no saben cuando llega el dueño de la casa”.
            Que bonito ejemplo para la esperanza. La vigilancia de que lo que hagamos siempre esté al agrado del dueño de la casa. Una casa que no siempre tiene las condiciones necesarias para que todos podamos habitarla, por eso siempre hay que mantenerla al día. Este fin de semana se celebra el día de las personas sin hogar, sin techo. Quizás no habrá que ir muy lejos para encontrarlas. Quizás en el banco más próximo a donde nosotros celebramos la alegría, nos encontramos con la tristeza de quien no tiene lo más básico.

            Por eso, déjenme que grite que la esperanza sí tiene techo. Hoy empezamos a caminar hacia la realidad más palpable de la encarnación en Belén. Hoy el reloj de la marcha atrás se pone en funcionamiento. Hoy, Marcos nos dice, que velemos, que estemos atentos, que abramos bien los ojos, porque la realidad de la vida merece la pena.
            El adviento es una llamada de atención. Es como una madre que educa a su hijo pequeño para que abra los ojos y cometa los menos errores posibles. Es como un caminar en la oscuridad y pedimos que se nos ilumine el camino de la salida, por eso este fin de semana rezaremos que “brille tu rostro y nos salve”. Desde aquí quiero hacer un homenaje por todo lo alto a aquellas personas que gastan su tiempo altruistamente para que nadie se quede sin techo. Para que todo el mundo tenga un espacio propio para poder realizar su vida.
            Quiero felicitar a aquellos que se desviven a favor de los demás. Felicidades al Rayo Vallecano por hacerse cargo del desahucio de una mujer. Que bonitos gestos y detalles. Felicitar al grupo de caritas del arciprestazgo de Sardina-Vecindario, que en las calles del municipio ha hecho un gesto de sensibilización hacia los ciudadanos. Cuando suceden estas cosas, siempre hay gente que mira para otro lado, como si la historia no fuera con ellos. Pensemos en los que cuando llueve, se mojan. Igual algún día nos mojamos nosotros. Siempre hay esperanza para algo bueno en la vida. No tenemos más que abrir los ojos y contemplar, estar atentos, vigilantes, porque cuando menos lo esperemos llegará el dueño de la casa. Pablo a la comunidad de Corinto y a nosotros también dice que en nosotros se ha probado el testimonio de Cristo. ¿es verdad esto?. Me gustaría creer que sí, empezando por el que les escribe.

            Hasta la próxima
            Paco Mira

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario