jueves, 23 de abril de 2015

DIOS MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!


DIOS MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!
            Creo que soy el menos indicado para pedirle a Dios nada. Creo que soy el menos indicado para exigirle a nadie nada y menos a Dios, sin embargo creo que sí estoy en condiciones de poder dialogar, conversar, quizás discutir, con mi padre de temas que nos preocupan, de temas que me preocupan, de temas que son de interés para la mayoría.
            Llevamos una semana muy ajetreada. Llevamos una semana llena de acontecimientos que requieren un diálogo amplio, abierto, pausado y un diálogo que tiene que ser efectivo. De nada vale que nos sentemos en algún lugar, que salgamos en la foto, que firmemos en falso lo que no cumplimos, que hagamos declaraciones de cara a una galería que ya no se cree nada. Una semana de 900 ahogados que iban en un barco con la ilusión de una vida mejor; una semana en la que nuestros hermanos los yihadistas volvían hacer alarde de hombría religiosa y volvían a pasear a cerca de veinte de cristianos camino de su Gólgota particular; esta semana alguien daba la espalda a la cultura, a la formación y en un instituto sesgaba la vida de otros. ¡Dios mío, qué semana!
        
    Por eso me permito decirle a mi padre, a mi Dios y creador, que por favor interceda para que podamos decir basta ya y que se cumpla. Y me dirijo a él así porque como dice la 1Jn, somos hijos de Dios, por el amor que Dios nos ha tenido. Además el mundo no le conoce porque no le conoció a el y en esto nosotros podemos tener algo de culpa. Este fin de semana es la semana del Buen Pastor,  (Jn 10, 11) del pastor que conoce a todas y cada una de sus ovejas; que las conoce y llama por su nombre; de las que cuando se pierde una deja a las restantes y se va tras ella porque todas son importantes y ninguna es mejor que otra. A este Buen Pastor le tendremos que pedir que interceda ante estas ovejas descarriadas;  que interceda ante quienes creyendo tener la verdad lo único que hacen desperdigar cada vez más al resto del rebaño.
Este fin de semana es también el dedicado a las vocaciones de la vida consagrada. Es decir, podría ser el día de todos y cada uno de nosotros. Consagrar la vida nuestra a favor de la de otros no es tarea exclusiva de unos pocos que por un ministerio, tienen la “obligación” de servir a otros. Todos estamos llamados al servicio, el Buen Pastor nos ha
escogido para ayudarle en esa materia. No debemos dejar en manos de organismos internacionales lo que nosotros, a pequeña escala, podemos ir haciendo.
A veces con nuestros comentarios a nivel coloquial lo único que hacemos es agrandar más la brecha entre hermanos; a veces con nuestros juicios de valor lo que hacemos es ahondar más en una herida que jamás tendría que haberse producido.
Me gustaría que hablásemos un poco más con nuestro Padre. Que oremos un poco más, que nos pongamos ante él con sinceridad. Que seamos capaces de abrir ese corazón que late por la vida que generamos, y nos aflijamos por los ahogados que salen con la ilusión de una vida mejor y nosotros estamos dispuestos a compartirla con ellos;
Me gustaría que hablásemos un poco más con nuestro Padre y que le pongamos en sus manos las vidas de tantos cristianos que en tierras de esclavitud están viviendo su particular éxodo y quizás mueran en manos de faraones que poseídos de una verdad particular, aniquilan lo más preciado que es la vida.
Amigos. Entre todos digamos, ¡basta ya!. Nuestro Padre que está en el cielo y en la tierra sabe lo que nos conviene, pero lo que no le conviene a nadie en que vivamos en esta situación de muerte y de odio.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira

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