viernes, 8 de mayo de 2015

NO SOY PROFETA, PERO ME HUELE A.... ÚLTIMA

NO SOY PROFETA, PERO ME HUELE A.... ÚLTIMA

Bueno, es que no hace falta ni que lo jure, pero lo repito no soy profeta. Como sabrán el profeta era una persona igual que nosotros pero que desde su fe y confianza en el Dios de Israel era capaz de vaticinar, de predecir lo que iba a suceder. No consultaba ni las cartas, ni leía la mano, si consultaba los astros, ni nada de eso.... caminaba con la gente, vivía con la gente, lloraba y reía con la gente. No siempre era aceptado, no siempre caía bien, no siempre se le abría la puerta no solo de la casa, sino también  la del corazón. Por eso algunos incluso pagaban con su vida. En el fondo el profeta era un periodista (pero de los serios, claro) que arriesgaba su vida.
Estamos metidos en plena vorágine de las primeras comuniones. Creo que son de esos sacramentos que tardará tiempo en que pasen de moda. Quizás no tengamos prisa en bautizar a nuestro hijo, quizás convivamos sin ratificar nuestra fe con Dios como testigo, quizás no ratifiquemos nuestro bautismo confirmando nuestra fe, quizás no necesitemos del perdón de nuestro Padre Dios alegando nuestra autosuficiencia de conciencia que no matamos a nadie.... pero la primera comunión "que no me la quite nadie".
Y yo me pregunto, ¿para qué?. ¿para qué queremos un sacramento que no le vamos a dar uso?.¿para qué queremos que nos apunten en un libro, que nos saquen una foto que cuando tengamos siete u ocho años más, lo más probable es que digamos "que bobería más grande: a mi madre le hacía ilusión, ¡si es hoy...!. Estos días uno se sienta en medio del pueblo, (casi como los profetas), en medio de la gente que celebra su fe dominical y que coincide con primeras comuniones y se ve como el padre juega con su hijo con el móvil; la mujer que como los zapatos le hacen daño se sienta con la cuñada que hace tiempo que no ve, pero que ambas están ajenas a lo que allí se celebra y no distinguen cuando hay que levantarse o sentarse.
Les decía que no soy profeta, pero me huele que la primera comunión del mes de mayo es la última de su vida. Algún amigo mío, hace ya tiempo, que escribía algo parecido y llegaba a la misma conclusión que yo. Cuando los profetas del Antiguo Testamento señalaban con el dedo, era porque el pueblo  no era fiel a la Alianza y fíjense que Jesús viene a dar cumplimiento a esos profetas y nos dice, permanezcan en mi amor, como el Padre les ha amado, así les amo yo (Juan 15).
Está claro que lo esencial viene de casa. No podremos quejarnos que no dan nuestros hijos, lo que nosotros no vivimos y el móvil, o la cuñada o el amigo....no sustituyen la cercanía, el diálogo, con nuestros hijos para que aprendan a valorar que Jesús es un amigo que no viene una vez a mi casa. Que vendrá las veces que yo quiera que venga porque los amigos no se rechazan ni se quieren una vez sola.
Ojo, Pedro ya decía que Dios no hace distinciones y acepta a todo el que lo busca con un corazón sincero. ¿Cómo tenemos nuestro corazón en estos momentos?. Lo más probable es que lo tengamos bastante frío por eso el pueblo judío no cumplía con la Alianza. Nosotros ¿qué?
Me gustaría que nuestra primera comunión no fuese la última. Que intentemos (cosa nada fácil por otro lado) que nuestros hijos aprendan a valorar la grandeza de la fe en Jesús, entre otras cosas porque nosotros somos los primeros que damos, como los profetas de antaño, testimonio de la verdad, con la verdad y por la verdad.
Amigos, aprovechemos el tiempo que nos ha tocado vivir. María bajó a una cueva en Iría, Fátima (Portugal). Las madres son siempre las madres. Dejémonos llevar por ella. Por cierto madre, recoge a los cerca de 6.000 que han muerto en el mar. Nosotros miramos para otro lado.
                                   
            Hasta la próxima

            Paco Mira

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