jueves, 18 de junio de 2015

DE BODAS Y PAQUETES DE VIAJES


          
  Creo que es una sana costumbre leer el periódico. Creo que es una sana costumbre estar informado, por varias cosas, entre otras porque puede ser una fuente de diálogo mañanero y de contraste de opiniones y eso nos hace madurar como seres humanos y nos enriquece en el diálogo.
            Leer el periódico, a veces, supone el dejarnos perplejos en muchas cosas: por ideologías, por noticias, por formas de expresión, etc… y es lo que me ha pasado a mí esta semana: “se ofertan bodas como reclamo turístico”. Les confieso que he tenido que leer la noticia dos veces. ¡cómo es posible que alguien desde una agencia de viaje, o un touroperador, concierta una boda en el mismo paquete que un hotel con todo incluido!
            Por eso no lo entiendo y es más me cuesta entenderlo. No sé quien ha tenido la culpa para llegar a esta situación, si es que alguien la tiene: la iglesia por no cuidar, mimar o valorar (si es que no lo hizo) el sacramento del matrimonio; los contrayentes que les da lo mismo la forma, el lugar y la manera en que se celebra o el resto de los mortales que amparándonos en un ingreso económico nos da igual la forma en la que hacemos lo que en teoría tiene que marcar nuestra vidas.

            Creo que hay un poco de todo. Los sacramentos son realidades visibles de lo esencial de nuestra fe: Jesús. Los sacramentos no son un producto que se compre y que podamos regatear en el precio como cuando vamos a un mercadillo; los sacramentos no pueden ser negociados como atracción en una oferta hotelera con todo incluido en el que ser incluye el matrimonio.
            Chapó por quien ha dicho y dice que no a este tipo de eventos. Maravilloso por quien no cede a presiones económicas y que va a suponer una pérdida en no  sé qué sector. La fe tiene su espacio determinado, que puede ser otro pero cuando la intención y convicción de los protagonistas así lo requieran.
            Este fin de semana el evangelio de Marcos (4,36) nos invita a no ser cobardes. Jesús llama, a veces en la tempestad de la vida, llama cuando los vientos no son favorables, llama cuando las olas son demasiado altas… y lo único que nos pide es que nos fiemos de él, que nunca nos abandona, que nunca nos deja a la deriva en un mar agitado, convulso y quizás revuelto.
            Cobardes somos si anteponemos lo económico a la convicción personal y los sacramentos tienen y deben de estar por encima de otro tipo de intereses. Hoy la vida nos da infinidad de bandazos cual barquilla que apenas tiene consistencia. Sin embargo en medio de ese océano siempre hay un personaje que está con la mano extendida para que no nos hundamos.
            Cobardes somos si nos callamos cuando alguien amparándose en la libertad de expresión profana un espacio sagrado alegando en la aconfesionalidad de un estado. Me da pena que gente universitaria, gente que entiende que la universidad es un foco de cultura tolerante y de cultura que se comparte y que no es un espacio de libre comercio cual edad media,  que gente que es portavoz de un partido en una alta institución defienda este tipo de actitudes.
            Amigos, llevemos la cabeza bien alta. Seamos capaces de manifestar que la fe ni se compra ni se vende aunque en otros momentos históricos diésemos esa imagen. Hoy no. Hoy partimos del convencimiento de un personaje que nos pide que le sigamos por amor porque él nos amó primero. Está claro que el amor lo puede todo.
            Déjenme terminar con un aliento en la esperanza. Espero y deseo que nuestra UD ,haga los deberes y esté en el puesto que le corresponde.
           
            Hasta la próxima

            Paco Mira

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