viernes, 17 de julio de 2015

SALVE ESTRELLA DE LOS MARES Y A DESCANSAR

SALVE ESTRELLA DE LOS MARES Y A DESCANSAR
Tenía un abuelo que en sus ratos libres echaba una mano a unos armadores de barcos. Los armadores eran, y son, como los dueños de los barcos y los que controlaban  todas las actividades de los mismos. ¡Que bonito era ver entrar un barco!.¡Qué bonito era ver descargar un barco lleno de pescado!... sin embargo creo nos hemos quedado con la parte bucólica, bonita del marinero.  Una profesión dura como la que más; una profesión, a veces, no valorada como la que menos; una profesión no retribuida en función del esfuerzo que conlleva, etc... y a veces hay que pagar un precio que no tiene valor para ello: la propia vida.
Recuerdo que mi abuelo no tenía horario, porque los barcos sabían cuando salían pero no cuando regresaban. Daba igual el día de la semana, la hora, la madrugada, la familia.... el barco llegaba y había que estar allí. Sin embargo nunca he visto a ningún marinero, por rudo y tosco que fuera, por estar en una profesión nada fácil, que no tuviera a su Virgen del Carmen al lado, en la cabecera de la cama, en el pecho colgada en forma de medalla o de escapulario. Nunca he visto a un marinero que no se pegara por llevar a su virgen en la procesión. María, su madre, es una amor que en cada puerto a los que atraca el barco, le extiende una mano, le abre los brazos y le ofrece la mejilla para estamparle un beso. ¡Qué grande María!.. ¡Qué grandes tus hijos de la mar, tus marineros!. Nunca dejes de guiarles cual faro en la costa. Ellos, ante la adversidades, siempre mirarán para tí.
Por esa grandeza he querido echar la mirada al jueves pasado, para que desde estas humildes letras rendir un homenaje a tantos y tantos que dan su vida en las aguas del mundo; a tantas y tantos que estuvieron y no están, a tantas y tantas familias que han derramado lágrimas, pero que no dejan de mirar las olas del mar; por ellos y con ellos, María siempre en sus vidas.
Este fin de semana, es curioso, Jesús parece que nos invita al relax, al descanso, a la tranquilidad. Y sin embargo creo que nos invita a un nuevo replanteamiento de nuestra situación. Me da la impresión que nos encontramos en una etapa en la que efectivamente estamos cansados, pero quizás porque no damos con las claves para que el mensaje de Jesús sea el que nosotros queremos, por eso, en Mac 6, dice " les enseñaba con calma".
Si es que las prisas nunca fueron buenas. Que el que nos vistamos despacio porque tenemos prisa es verdad. Que el venir a celebrar la eucaristía los domingos y estar mirando el reloj no es buen síntoma, porque eso no nos conduce a poder centrarnos en lo que realmente nos interesa. La sociedad en la que vivimos quizás nos impulse precisamente a ello: corre, date prisa... mientras corres la mente no tiene la tranquilidad que merece.
Da la impresión que estamos como ovejas sin pastor y Jesús siempre está en un lugar tranquilo, donde puede hablar con nosotros y nosotros con él las veces que nos de la gana. Ahora que muchos están de vacaciones; ahora que aunque deseemos este tiempo, también tenemos tiempo para aburrirnos, busquemos ese espacio de nos posibilite el encuentro con el que es nuestro Pastor; busquemos ese lugar que nos permita encontrarnos con aquel que nos enseña con tranquilidad.
¡Que buenas son las pausas de la vida!.¡Que buenas son las tranquilidades que nos ofertan los días!. Aprovechemos esos momentos y seguro que nos sentiremos más relajados. Busquemos el lugar tranquilo y adecuado: una conversación, una escucha, un paseo, la contemplación de un atardecer... ¡qué grande Dios en cada uno de los acontecimientos!. Alguien dijo, que "en el silencio, te encontré".
            Hasta la próxima

            Paco Mira

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