viernes, 26 de febrero de 2016

MI "OSCAR" PARTICULAR A LA MUJER QUE SIEMPRE TRABAJA

MI "OSCAR" PARTICULAR A LA MUJER QUE SIEMPRE TRABAJA
Este fin de semana, en los Estados Unidos y por extensión en muchos lugares del mundo, la vida casi se va a paralizar: es la entrega de los Oscar. Es la entrega del premio a quien lo único que hace es entretener, contar historias reales o ficticias, quien caracteriza un personaje que siempre tiene algo que decir, quien le pone música a una trama para que quien lo vea no lo tenga a veces claro del todo y le mantenga en suspense... es, sin duda, la magia del cine, es la magia del séptimo arte, es la magia de los cinéfilos que son muchos. El mundo se paralizará, correrán las lágrimas por la emoción del premio conquistado o las lágrimas por quedarse a las puertas de un trabajo y un esfuerzo que tuvo su mérito, y que le ha llevado un año o más de él para conseguir el producto final. Sin duda será una noche inolvidable por el suspense, la emoción, la incertidumbre... Es más: será una noche de trajes inolvidables, de alfombras que se han cepillado previamente para que el rojo del glamour destaque todavía más, ¡que bonito!.
Me gustaría también, este fin de semana, cepillar y extender una gran alfombra roja para quien sin necesidad de comprar grandes trajes de glamour o grandes joyas de paises exóticos, también se merece un gran premio. Quiero dedicarle este espacio no a una
mujer, sino a todas las mujeres del mundo que con un gran trabajo desinteresado hacen que el mundo se rinda a sus pies y valore, admire y respete a esas mujeres.
Mi recuerdo más especial y quizás mi "oscar" más particular, para todas las madres del mundo. Las madres que se fabrican biológicamente y que tienen su taller en un lugar llamado historia. Un oscar para todas las madres y en especial para todas aquellas que tienen una situación complicada. Me desgarra ver como al huir de la guerra, casi sin ropa, no sueltan a sus hijos; o esa madre que mira desconsolada a su hijo que ve como se le escapa de las manos porque sus pechos ya no tienen leche.
Mi recuerdo más especial y quizás mi "oscar" más particular a todas aquellas mujeres, madres de familia o no, que son capaces de sacar un hogar adelante, a pesar de todas las dificultades que la vida le oferta. Meses que parece que tienen más de 30 días y hogares en los que no falta nunca un plato de comida. Mujeres, también, de noches sin dormir porque muchas "fiebres" (droga, alcohol, hijos en centros penitenciarios, maridos en paro....) no bajan ni pueden bajar la temperatura.
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas aquellas mujeres luchadoras, con garra, que no se dejan amedrentar en una sociedad que quizás tenga todavía mucho de masculino; en una sociedad donde siguen cayendo mujeres que son víctimas de una violencia absurda enarbolando banderas de superioridad que no conducen a ninguna parte.
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas las mujeres del mundo del trabajo. No todos los trabajos son iguales, y sin embargo ellas lo hacen con amor, con cariño, con generosidad....
Mi recuerdo especial y quizás mi "oscar" particular a todas aquellas mujeres que tienen todavía tiempo para la solidaridad, para la generosidad con los demás (voluntarias, catequistas, ong, etc....). Su mano, su entrega se nota en todo aquello que hacen. Que no se arrepientan nunca de hacerlo y que todos aprendamos de ellas.
Este fin de semana Moisés va a preguntar que quien dice que es el que está detrás de la zarza: "yo soy el que soy". La mujer, como el hombre, es imagen del que es el que es. Sólo por ello tenemos la obligación del respeto. Por eso Jesús, en el evangelio (Lc 13,1), siempre hará como el dueño de la higuera: dará siempre otra oportunidad "déjala todavía este año, yo la cavaré..." Amigos, ¡qué bonito fin de semana y semana que entra. Gracias a todas las mujeres: a las que nos dieron la vida, como a las que admiramos, como a las que no conocemos.
Me uno al llamamiento de Monseñor Agrelo: "no tendrán papeles, pero tienen hambre"
Por cierto: todavía no tenemos presidente de gobierno, ¿se habían dado cuenta?

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 19 de febrero de 2016

CON UN PADRENUESTRO ASÍ, SI PODREMOS DECIR: ¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

CON UN PADRENUESTRO ASÍ, SI PODREMOS DECIR: ¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!
Quizás el de este fin de semana, sea de esos evangelios que no sean de los más fáciles, como tampoco es fácil la situación de incertidumbre que estamos viviendo en nuestra vida diaria. Queremos volver a exclamar en muchas circunstancias, aquello de ¡qué bien se está aquí!, ¡ qué bien estamos en infinidad de situaciones que antes se volvían claras y que ahora cierta oscuridad parece que es la tónica dominante!.
Sin embargo la vida nos oferta momentos en los que no nos gustaría exclamar lo bien que estamos: la violencia sigue desgarrando muchos de los corazones; el Papa le tira de las orejas a los Obispos mejicanos (y por extensión a todos, no solo Obispos, los que nos sentimos comprometidos y llamados a anunciar buenas noticias que nosotros llamamos evangelio); la corrupción parece que nos asalta a cada paso que estamos dando... y sin embargo, Jesús, este fin de semana nos invita a decir ¡qué bien se está aquí!
Pero también hay situaciones que nosotros provocamos para que no estemos bien. Cuando desde la intelectualidad más absurda e inculta se utiliza el padrenuestro para cualquier discurso, no se me ocurre otra cosa que pensar que en el país en el que vivo se pueda expresar, ¡qué bien estoy aquí!. Cuando escucho y leo un padrenuestro de una manera tan soez y justifico esa patada a la cultura como libertad de expresión, entiendo que ciertas ideologías, convertidas en partidos políticos, se identifiquen así mismos y por ende nos están diciendo a los demás lo que no tenemos que hacer.
El estar bien del evangelio de este fin de semana, viene de una afirmación que el propio Padre, sí, el del padrenuestro, dice que “este es mi Hijo, escúchenlo”. Y escucharlo viene de asumir una noticia que no es el desprestigio, la profanación, el insulto chabacano, la falta de respeto... sino desde el amor, la comprensión, el cariño, el respeto... a todas y cada una de las posturas.
No es trasnochado el ser y tener como referencia a un tal Jesús de Nazaret. No es trasnochado subir a los montes que la vida nos oferta y que a veces nos ofrecen una gran dificultad; no es trasnochado el compartir con otros (quizás se llamen Moisés, Juan, María, Echedey, Mohamed, Fátima...) una misma ilusión en un mensaje que, a pesar de los años, no está ni viejo ni caduco, sino todo lo contrario, anima, empuja y alienta... como el espiritu en el monte Tabor.
Quiero mantener la alegría de la llamada de Jesús. A los discípulos también los animó a subir con él a la montaña. Me gustaría que no nos callaramos ante situaciones como las vividas. No es para rasgarse las vestiduras, pero si tener claro que en democracia no todo vale. Creo que va siendo hora que nos transfiguremos, que cambiemos, que seamos nosotros mismos, que no nos dejemos amedrentar por quienes intentan
desestabilizarno; ojalá que seamos capaces de afirmar con el salmista que “mi fuerza y mi poder es el Señor, ¿a quién temeré?
Amigos, precioso el evangelio de este fin de semana. Jesús dice que en el monte se retiró a orar. No perdamos esa buena costumbre; no perdamos la oportunidad de enseñarle a nuestros hijos a dialogar con sus padres y por extensión a nuestro Padre Dios. Hay intelectuales que también hablan y rezan y no ofenden a quienes no lo hacen. La cultura tiene que ser fuente de libertad y también de respeto, aquí, en Barcelona o en Soria. No podemos exigir en otros lugares que se cumpla lo que en casa no hacemos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 12 de febrero de 2016

UN POCO DE MUCHAS COSAS

Metidos en harina carnavalera y sin querer mezclar demasiadas cosas, sin embargo la actualidad me lleva a compartir con ustedes ciertas cosas que al menos nos ayuden a ver lo sentimos y como lo hacemos. ¡en cuaresma y sin presidente (del gobierno, claro)!. No sé si es bueno o malo (estar sin presidente), pero entiendo que si tiene que salir en cuaresma, que por lo menos aproveche el tiempo y mire hacia su interior para intentar descubrir la finalidad real del cargo: velar por todos y cada uno de los españoles, en especial por aquellos que no lo están pasando tan mal. Que no le haga caso al diablo de las tentaciones, (de su persona o del partido) del evangelio de esta semana.

Mi recuerdo para todos los enfermitos, que por desgracia son muchos. Esta semana nos acordábamos de María, bajo la advocación de nuestra señora de Lourdes. ¡Que bonito es poner la confianza en una madre!. Nunca abandona, nunca deja a sus hijos de lado, siempre camina con nosotros, sufre con nosotros, llora con nosotros. No nos tiene que servir de consuelo al sufrimiento personal, pero sí nos reconforta en ese peregrinar diario de la vida.
Esta semana iniciábamos el tiempo importante para un cristiano. Iniciábamos la preparación para la gran fiesta sin la cual no tiene sentido lo que hacemos y como diría Pablo vana es nuestra fe. Iniciábamos la cuaresma, no tanto con "eres polvo y a él has de volver", sino al " conviértete y cree en la buena noticia que se llama evangelio". Lo más probable si entendiéramos en su justa medida lo que significa la palabra conversión, si entendiéramos lo que significa la palabra buena noticia, entenderíamos que la cuaresma tiene sentido. Es más: en la sociedad en la que vivimos, con las tentaciones como las que vivió Jesús, lo más probable que no tenga - para muchos - sentido el vivir estos cuarenta días. Ojalá seamos portadores de grandes noticias y estas buenas. Ojalá que nuestro corazón sea lo suficientemente amplio para acoger la conversión propia. Ojalá tengamos espejos para vernos a nosotros mismos y ser capaces de entender que el evangelio es la bandera que da sentido a nuestro caminar diario.
Este fin de semana es también la campaña de manos unidas. La palabra lo dice. Si juntamos y unimos las manos la vida será más fácil y mejor de llevar. Hay muchos que lo pasan peor que nosotros quizás porque en algún momento el eslabón de nuestra unión se deshizo. Miremos a nuestro alrededor; miremos los caminos por los que nos movemos y analicemos nuestros pasos, quizás por algún lado estamos pisando mal, muy mal. Sigue habiendo situaciones de injusticia. Sigue habiendo muertes en las orillas de las playas y de los caminos de la vida. Si hay muerte injusta, la conversión no está funcionando.
Quiero dejar para el final, pero no por ello menos importante, los veinte años de ilusiones; los veinte años de un proyecto que lo más probable es que cuando nació no pensó que iba a durar tanto. Y sin embargo la similitud de las bolas de nieve, que cuanto más corren más grandes se hacen, ha funcionado.
Han pasado años y la ilusión no se ha perdido. ¡Qué maravilla no perder ilusiones!. ¡Qué bonito que la radio sirva como medio para dar y compartir buenas noticias!. ¡Qué hermoso ver a tantos colaboradores que con el paso de los años siguen teniendo la misma ilusión o mayor que la que tenían el primer día!.
Vaya por delante mi felicitación a Suso, por tener una ilusión y por extensión a Tamaraceite que ha acogido con los brazos abiertos el sueño hecho realidad de una radio. No matemos las ilusiones; no descartemos los proyectos; no dejemos nunca de convertirnos para seguir con las manos unidas en la maravillosa alegría del Evangelio. Ojalá que el próximo presidente, lo sea de una gran y buena noticia para todos nosotros. Estemos enamorados de lo que nos une, de lo que nos abraza... y dejemos que Valentín haga su trabajo, pero no lo comercialicemos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 5 de febrero de 2016

SER PESCADOR (de hombres), NO ES CUESTIÓN DE MURGAS

SER PESCADOR (de hombres), NO ES CUESTIÓN DE MURGAS
Ya estamos metidos de lleno en harina y no porque vayamos hacer un plato suculento de comida. Estamos metidos en lo que en parte caracteriza a estas islas que son los carnavales. Quizás aquello de “carnaval, carnaval, carnaval te quiero” cobra fuerza. La gente tiene ganas de ser lo que realmente en el año no es, no puede o no quiere ser. La gente tiene ganas de desahogarse y liberar tensiones acumuladas a lo largo de todo el año y... si no me conocen pues mejor.
Hoy nos vuelven a invitar a ser lo que somos, no nos invitan a ser lo que normalmente no somos y por ello lo disimulamos disfrazándonos. Pedro y sus amigos eran pescadores expertos. Lo más probable que eran de los mejores de la zona; lo más seguro que podrían ser la envidia de muchos porque de pesca, de mar, … quizás no los habría mejores. Sin embargo alguien, Alguien les dice que vuelvan a remar, que vuelvan a echar las redes y ellos, aún con cierta desconfianza, lo hacen y el resultado es magnífico.
Esta semana leía la carta que Monseñor Agrelo escribía en relación a la historia de Esteban Velázquez. A
Esteban lo conocí hace más de quince años. Quizás esté equivocado en muchas cosas; quizás haya sido el blanco de muchas críticas incluso de las jerarquías, pero lo que no le podemos negar a Esteban es que allí donde va, vuelve a echar las redes, y deja su sello en ellas. Incluso con tiempos adversos (como le pasó en América Latina), quizás con tormentas (como ahora en Marruecos), pero siempre echa redes. Mi admiración a Monseñor Agrelo, que en defensa del evangelio, pide el respeto y la oración para un pescador bregado como Esteban. Me uno.
La llamada de Jesús de esta semana es una invitación a no desistir ante las dificultades. Lo más probable es que los pescadores de entonces, quizás como los de ahora, alguna vez tuvieron un mal dia, o un mal mes o un mal año. Nosotros hoy en día también lo más probable es que tengamos no uno, sino muchos malos momentos, en los que es absurdo seguir echando las redes, en los que no merece la pena continuar una batalla en la que probablemente no le veamos mucho futuro. Ante esto surge de nuevo el mensaje de Jesús, el propio Jesús que dice: porfi, vuelve a echar las redes.

Estamos ante tiempos convulsos, tiempos de incertidumbre ante los nuevos acontecimientos políticos, por ejemplo. Pero incluso en ríos de agua turbia, en mares de cierto oleaje, en océanos de grandes corrientes, siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Hay una oportunidad para no desanimarse. Hay una nueva ocasión para corregir lo que en un momento determinado no nos ha salido como quisiéramos.
Es curioso que en muchos de los casos, la profesión de pescador, es una profesión que se hereda. Pablo se lo dice a la comunidad de Corinto. Les dice que lo que otros vieron, lo transmitieron y por ello creemos que es verdad y no tenemos que dudar de ello. Claro, nosotros tenemos que ser fieles a un mensaje. Fieles a un mensaje que no es la letra de una murga, de una comparsa o de una chirigota, aunque muchos piensen que la buena noticia que nosotros predicamos y ejemplarizamos pueda parecerse a ello. No nos reímos de nadie, aunque muchos se rían de nosotros. Quizás nos reímos con los demás porque el evangelio es alegría que brota del corazón más humilde, aunque seamos polvo, pero con la intención de convertirnos. Pero tenemos claro que aunque estemos en carnaval, esto no es un carnaval.

Hasta la próxima
Paco Mira