viernes, 27 de mayo de 2016

DE BANDERAS, ALFOMBRAS Y.... MUCHO AMOR


DE BANDERAS, ALFOMBRAS Y.... MUCHO AMOR
Dicen los más veteranos de este país, que había tres jueves que alumbraban más que el sol: el santo, la ascensión y el corpus. De esos jueves ya no queda nada, por eso digo que había. Y no queda nada porque todos los han pasado al domingo. Había que levantar el país y por eso no se podía dejar de trabajar un jueves. Curioso que el país todavía no se ha levantado, incluso por quitar tres días de fiesta. Pero bueno, dos ya los hemos pasado y ahora queda el último, el de las alfombras, el Corpus.
Chiquito follón el que se montó la semana pasada con las banderas por un evento deportivo. Chiquito follón, porque incluso el gobierno quiso intervenir en ello, el juez tuvo que dirimir, hubo que dictaminar una resolución que iba a misa, etc.... Amigos, de verdad les digo que cada vez entiendo menos el mundo en el que vivimos, aunque me encanta esta vida.
También les digo la verdad, que si hay cierta simbología que nos tiene que unir e identificar como pueblo, más allá de ciertas consideraciones partidistas y esa simbología no nos une sino que nos divide, es que hay algo que falla. Es que nuestra identidad como pueblo que sale unido de las adversidades, es que nuestra identidad como pueblo que lucha por ideales comunes en los momentos de apuro, no lo está haciendo y hay que replantearse de nuevo nuestro origen.
Espero que esto no nos pase a nivel religioso. Las alfombras no son la bandera que nos tiene que dividir, las alfombras son el reconocimiento al amor de quien da la vida por otros para que estos se salven.
Celebramos el corpus. Celebramos el signo por excelencia que nos tiene que identificar a todos los cristianos. Si a la bandera y al himno se le pita es porque quizás no identifica a cierto colectivo. A los cristianos, la Eucaristía nos tiene que llevar a la vida. Nos tiene que llevar a la calle con la fuerza necesaria para que podamos acallar los malos rollos que en un momento determinado puedan suceder.
Las alfombras no dejan de ser más que un símbolo, no de sumisión, sino de respeto, de veneración, de esfuerzo y amor compartido y sobre todo de esfuerzo y amor repartido. Por eso es también el día de mucho amor, es el día de caritas, es el día en el que el discurso del monte se convierte en realidad y más en nuestros días: ¡cuántos voluntarios han entendido este mensaje!.¡cuánta gente buena nos rodea!.¡ cuánta gente que desde el anonimato es capaz de entregar su esfuerzo en favor de otros.
Ya vemos como los símbolos y los signos también nos pueden identificar. Nunca perdamos el norte de lo común que tiene que unir. Que el trabajo colectivo, siendo colectivo, la efectividad será mayor. Casi como en el deporte: los aplausos de todos tienen más eco que el aplauso de uno solo. Que el aplauso a lo que nos une sea la unanimidad de lo que sentimos, amamos y por ello expresamos.
Amigos, vamos a estar de fiesta. Fiesta de nuestra comunidad. Fiesta de todos los que nos identificamos con unos símbolos que también nos tienen que unir: bandera, himno, forma de hablar, una gastronomía, costumbres…..Celebremos la fiesta. Disfrutemos de la fiesta. Amemos la fiesta. Los cristianos también celebremos y amemos lo que nos da sentido, lo que nos hace coger fuerza para seguir adelante. “tomen y coman todos del mismo”. Tomen, repartanse y pártanse por lo mismo y en el mismo camino. No busquemos símbolos que nos separen, sino que nos unan.
Por cierto felicidades a Suso Vega por echar al viento sus pensamientos y compartirlos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 20 de mayo de 2016

¿CÓMO UN DESATASCADOR SE NOS PUEDE ATASCAR?


Creo que puede ser la pregunta de muchos o que muchos se hacen, no solamente ahora, sino que siempre se hicieron. Uff y no me pregunten como puede ser eso, porque yo a lo mejor no lo tengo claro. Si voy a la ferretería y le digo al vendedor que lo que he comprado con una finalidad se me ha vuelto en contra mía, lo más probable es que el hombre interprete que no se utilizarlo, que no he leído las instrucciones, que no he atendido a las explicaciones que me daban cuando el propio vendedor me las ha dado, etc.... Claro son muchos los interrogantes, pero no se si son válidas todas las respuestas.
Sin embargo sí entiendo que hay ciertas realidades en la vida, que son como el misterio que hoy nos ocupa, y que sin embargo no me ofrecen dificultad. Es más, las entiendo tan rápido que incluso soy capaz de explicarlas. Si yo les pregunto que quién es José, pues lo más probable es que no lo sepan. Si les digo que es mi padre, pues muchos no lo conocen, ni interés en hacerlo. Si al mismo tiempo les digo que es vendedor de coches, pues algunos dirán que maravilloso. Y si para rematar la faena les digo que es carpintero por hobby, pues fabuloso. Es decir que mi padre es al mismo tiempo tres cosas en una misma persona. Si me dicen , Paco ¿lo entiendes?, no podré decir que no, que eso lo entiende cualquiera.
Pero claro si les digo que El Padre, el Hijo y el Espíritu son tres personas pero una sola naturaleza, pues me dirían, hablemos de otra cosa porque eso no me interesa y además es que no lo entiendo. Y es curioso, como el Amor se puede manifestar en una sola naturaleza como desatascador de tantos atascos que en nuestra vida se nos ofrecen. Parte de culpa, se lo confieso la ha tenido la propia Iglesia: a lo largo de la historia se ha encargado de hacer infinidad de tratados que nadie, nada más que ellos, eran capaces de entender, e incluso dudo que muchos de ellos lo entendieran.
Si les digo que el Amor - este con mayúsculas - tiene que ser una unión en comunión, es imposible que el Padre, el Hijo y el Espíritu no estén en la misma tesitura y es imposible que no seamos capaces de reconocer la Unidad. El Padre no puede quedarse al margen del Hijo, porque este es la encarnación del propio Dios en la tierra y ambos no pueden estar al margen de lo que nosotros, por medio del Espíritu tenemos que hacen en la misión que se nos ha encomendado. No es fácil, pero sí es necesario llevarla a la práctica.
La vida nos da muchas vueltas. Es más la vida nos va a dar infinidad de bandazos; vamos a lidiar con infinidad de tribulaciones y sin embargo la esperanza de que las cosas pueden ser mejores siempre estará en la meta de todo, entre otras cosas porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.
La vida no deja de ser un misterio. Un maravilloso misterio al que nosotros nos toca poco a poco ir descubriendo. Ese descubrimiento lo hacemos cada día que pasa y en las pequeñas cosas que se nos ofrecen en nuestra vida. ¡que hermoso es descubrir ese misterio en las oportunidades
diarias!. Quizás habrá que preguntarse, ¿qué cosas son para mí un misterio y sin embargo las utilizo porque creo que son útiles aunque muchas veces no sepan como funcionan?.
¡Qué hermoso es tener un desatascador que en los momentos de duda me saca de ella y me ayuda en la vida!. La Trinidad es de esos misterios que no entiendo mucho, pero que no puedo vivir sin ellos.
Ojala que el desatascador sirviese para sacar brillo, pero no a las medallas de quienes dan palos a los que buscan los que esos que dan palos tienen y es la libertad, no a los que por llevar un uniforme abusan de una autoridad que todos les hemos dado. Ojala que la Trinidad sirva para sacar brillo, pero a los corazones de todos, con o sin uniforme.
Para terminar, dos cosas: Una que santa Rita, lo que se da no se quita y mi recuerdo cariñoso para Miguel de la Quadra Salcedo

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de mayo de 2016

ESPÍRITU, ¿DÓNDE ESTÁS?


Creo que puede ser la pregunta de muchos o que muchos se hacen, no solamente ahora, sino que siempre se hicieron. Pero claro, si ahondamos un poco más, lo curioso es que muchos se preguntarán, ¿qué es el espíritu?. Sin duda es una palabra que se utiliza para mucho y por muchos y quizás sea la respuesta de pocos o de nada. Si nos acercamos al diccionario, las respuestas son tantas y tan variadas que uno no sabe con cuál quedarse. Pero el espíritu por ahí anda.
Sin embargo si les pregunto y me pregunto, pero ¿no lo notan o no lo notamos?. ¿No notan que el espíritu tiene que estar flotando en el ambiente?. Uff, Paco, ¡que complicado me lo pongo o nos lo ponemos!. Pablo, cuando llega a la comunidad de Efeso, se da cuenta que muchos han oído hablar del Espíritu, pero que no lo ubican en ninguna parte, no lo notan por ningún lado y lo que es peor: ni quieren ubicarlo. Pablo, su labor, va a ser que por lo menos sepan identificar las señales de ese Espíritu.
Este fin de semana es Pentecostés, la fiesta del Espíritu por excelencia. Y no es Pentecostés porque vayamos caminando hacia la aldea donde vamos a ver a la Virgen del Rocío. Es Pentecostés, porque pasados cincuenta días, alguien nos dijo que recibiéramos el Espíritu Santo. Seguro
que también sopla en la Aldea del Rocío, pero no solamente este fin de semana, sino todo el año. Seguro que sopló y sigue soplando en Fátima, cuando a principios del siglo XX, María, nuestra madre, dicen que se apareció a Lucía, Francisco y Jacinta. María no dejó de interceder, de escuchar la plegaria y las súplicas de sus hijos. El Espíritu del Padre, desde entonces, antes y ahora sigue y seguirá soplando.
Me gustaría que no nos fijásemos solamente en los días que marca el calendario para hacer aquello que tenemos que hacer. Lo más probable es cuando el “ espíritu del 15M” soplaba en la puerta del sol, el aire fresco que muchos notamos en la cara y quizás también en el corazón de cada uno en relación a nuestra vida social, nos impulsaba a pensar que podíamos hacer un montón de cosas que no están hechas y que había que hacer. Se fue aquella fecha y parece que también se fue el espíritu porque volvemos a estar en lo mismo.
Quiero fijarme en que a través del Papa Francisco, el aire que despide el espíritu en nuestra Iglesia es un aire fresco que invita a la frescura y a la alegría; que invita al contagio; que invita a seguir buscando alternativas de renovación, a pesar que puede haber voces, incluso dentro de la Iglesia, que no quieren que esa renovación se produzca. No creo que ese sea un espíritu malo, porque el Espíritu siempre es bueno.
Alegría me produce cuando el Espíritu sopla en tantos y tantos corazones solidarios que simplemente por su compromiso del que nos ha dicho “reciban el Espíritu Santo”, entregan su vida desinteresadamente para que otros crezcan o que por lo menos puedan tener lo mínimo para poder sobrevivir. ¡Cuántas Ong, cuantos organismos oficiales, cuantas personas anónimas…. Que hablan en nombre de un gran acontecimiento que llamamos buena noticia y traducimos por evangelio.
Ya ven como se puede responder a la pregunta, ¿espíritu, dónde soplas?. Siempre sigue soplando, siempre sigue dando posibilidades de acogida y de ayuda; siempre quiere tener una palabra oportuna en el lugar adecuado y en el momento oportuno. En Efeso quizás no tenían la oportunidad que nosotros tenemos hoy, por eso Pablo se encontró la comunidad que se encontró. Hoy podemos decir con la canción: “..,. y déjame sentir, el fuego de tu amor aquí en mi corazón, Señor”
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de mayo de 2016

¿ HASTA LUEGO o ¿ADIÓS?. CHACHO, ¡ESPABILA!

¿ HASTA LUEGO o ¿ADIÓS?. CHACHO, ¡ESPABILA!
Saben. Yo no soy muy dado a las despedidas, sin embargo estas son inevitables, pero en todos los ordenes de la vida. Unas son tristes, amargas, que no quisiéramos pasar, pero con el atenuante de que nos acompañan muchos que dicen llamarse amigos, otros que realmente lo son, conocidos, etc... y hay otro tipo de despedidas que son las deseadas, aquellas que estamos deseando que sucedan, las que cuanto antes las materialicemos pues mucho mejor. ¿Con cuál nos quedamos?
El hasta luego siempre deja una puerta, si no abierta, por lo menos entreabierta a la posibilidad de un reencuentro, de una nueva cita, de un volver a - si queremos - revivir tiempos que se me antojan que han sido muy buenos. El adiós parece más lacónico, más taxativo, más imperativo. Es como si a nuestras espaldas se diera un portazo con aquellos portones de hierro que nada más oír el chirrido de bisagras desengrasadas, daba no respeto, miedo.
Este fin de semana celebramos uno de los jueves reconvertidos en domingo. Ya no podremos volver a mencionar aquello que hay tres jueves que brillan más que el sol. No lo podremos hacer porque los hemos pasado a los
domingos, pero en la retina de la memoria seguirán siendo jueves. Este fin de semana es la ascensión. Claro, todo lo que empieza, termina. Eso es lo que debieron pensar aquellos brutos, pero sinceros amigos del nazareno. Me imagino aquella cara de abobados mirando a no sé que lugar, boca abierta, ojos perdidos.... y alguien que dándoles una palmada y en lenguaje canario le diría: chacho, espabila.
Pues yo creo que es lo que este fin de semana se nos dice a todos. No se nos dice que adiós y ahí te quedas, sino que se nos dice hasta luego y con ustedes. A veces pensamos que en ciertas circunstancias de la vida, nos solemos preguntar ¿dónde está Dios?. Parece como si Dios nos dijera que en su vida en la tierra, su misión había acabado y que no tenía nada más que hacer aquí. Sin duda estamos equivocados: Dios nunca abandona la tarea que ha comenzado. Dios nunca deja a medias su obra.
Jesús nos ha marcado el camino. Nos ha iniciado la tarea. Nos ha trazado las líneas maestras por donde nosotros tenemos que circular. A veces estropeamos su obra; a veces escribimos torcidamente a propósito.... es como si dijésemos con cierta frecuencia adiós. Como si no tuviéramos ganas de volver a ver lo bueno que han comenzado otros.
Dios, en Jesús, nos ha dicho y nos dice, hasta luego. Seguro que nos volvemos a ver. Seguro que nos encontramos en los lugares donde menos lo esperamos; seguro que en el caminar de la vida las circunstancias nos llevarán a pensar que la puerta del hasta luego sigue abierta. Hoy , la sociedad, a veces nos empuja y anima a que cerremos las puertas y digamos adiós a Dios.
Como se nos dirá en la primera lectura, Jesús no se ha ido para desentenderse de este mundo, porque además él es fiel a su promesa. Ahora los ángeles nos dirán a cada uno y por nuestro nombre que qué hacemos
mirando al cielo. Que parecemos hombres y mujeres tristes, sin alegría. Que parece que vivimos soñando toda la vida. Ahora es el momento de dar cuenta de todo lo que hemos aprendido. Ahora es el momento de poner en práctica todo aquello que dijimos en la pascua que tenemos que hacer. Ahora es el momento de poner en práctica, como gente adulta, aquello de lo que estamos convencidos: que tienen hambre, que necesitan ayuda, que tenemos que visitar... que las obras de misericordia siguen teniendo vigencia.
Por eso, no nos dejemos engañar y que los inmigrantes, como nosotros, son seres humanos y no valen 250.000€. No digamos adiós, sino hasta luego.
Por cierto, un saludo a nuestros hermanos argentinos, porque María, como nuestra señora de Luján, está de fiesta el día 8
Hasta la próxima
Paco Mira