viernes, 31 de marzo de 2017

SOBRE RESURRECCIÓN, SANIDAD Y AMANCIO ORTEGA

SOBRE RESURRECCIÓN, SANIDAD Y AMANCIO ORTEGA

            Estarán de acuerdo conmigo que si nos llamáramos Mariano y fuésemos presidentes del gobierno de nuestra nación, haríamos un montón de cosas con las que ahora no estamos de acuerdo. Haríamos otras propuestas, porque creemos que las que ahora hay no nos convencen. Seguro y probablemente que unas de esas cosas que reformaríamos sería el tema sanitario.
            Les digo la verdad que cuando uno va a un hospital y se "atreve" a mirar a la cara a cantidad de gente que anda pululando por los pasillos, por las salas de espera, por las consultas.... me pregunto, ¿cuántos han recibido la noticia de que les queda, por ejemplo, poco tiempo de vida?.¿cuántos han recibido la noticia de que tienen una enfermedad incurable?... ¡cuántas sentencias de muerte!, justificadas y medicalizadas, se reciben en una mañana!. ¡Cuántas veces nos planteamos nosotros, los sanos, el sentido de la vida!.
            Cuando en esta semana me he enterado que el señor D. Amancio Ortega había donado 320 millones de euros a la sanidad española, me he sacado el sombrero, he dicho "chapó", he reconocido en él a un hombre bueno. Podremos interpretar su acción de la manera que sea, por interés, por motivos fiscales, porque le sobra... por lo que sea el fin al que ha destinado ese dinero es un fin encomiable y digno de ser admirado.
            Este fin de semana también nos plantea el evangelio el encuentro con la muerte. Un encuentro que en una sociedad hay muchos que se plantean que el hombre nace para morir, que su fin no es otro que el dejar paso a las nuevas generaciones. Como diría algún filósofo del siglo pasado, es un ser para la muerte. Quizás las hermanas de Lázaro también se lo plantearon en parte de esa manera: "si hubieras estado aquí".

            Hoy en día también nos planteamos situaciones como esas: "si no fumaras, si no bebieras, si no corrieras tanto en la carretera....". Cuando sucede el mundo se nos viene encima, se nos cierran por completo las puertas de los sepulcros de nuestro corazón... dicho así también habría que darle la razón a los filósofos de la muerte que afirman que el hombre es un sentenciado a muerte. ¡qué pena!.
            Nuestra fe confiesa que no somos el opio del pueblo, que no somos la morfina con la que nos contentamos para no ver la cruda realidad que nos rodea. Quizás seamos como las hermanas de Lázaro que mientras no veamos la concreción de nuestra fe en el momento que nosotros queremos, parece que no somos capaces de asumir la realidad que nos rodea.
            Es curioso que Jesús cuando llega afirma, ¿quién dijo que está muerto?. ¿Quién nos dice hoy en día que nacemos exclusivamente para morir?. ¿Quién dice que estamos sentenciados a muerte?. Es verdad que la muerte es una compañera de camino que nadie quiere caminar con ella, pero puedo caminar con ella y al mismo tiempo darle sentido a mi vida de tal forma que ella no tenga la última palabra en las acciones que hago, sino que la vida sea la que marque y selle mis actuaciones.
            Pero si encima creo que Jesús es la resurrección y la vida; que Jesús, aún en los peores momentos de mi vida, da sentido en lo que hago a pesar de la fragilidad de mis actos... podremos responder a la pregunta que Jesús le hace a Marta y que nos hace a todos y a cada uno de nosotros: ¿crees esto?
            Amigos, tenemos la oportunidad de lanzar hoy a los cuatro vientos, a las puertas de la semana grande, que la muerte no tiene la última palabra, que nuestro Dios es un Dios de vivos y no de difuntos o de muertos en vida. Por eso hoy Jesús, más que nunca, nos llama como a Lázaro por nuestro nombre y nos dice ":¡Lázaro, Paco, Juan, María....sal fuera!, porque no has muerto, sino que has nacido para la Vida

            Feliz cuaresma para todos
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 24 de marzo de 2017

PARECE QUE NO, PERO VA A SER QUE SÍ


Esta semana ha sido un tanto convulsa: padres que se pegan en un partido de fútbol, "dando ejemplo a sus hijos"; adolescentes que se citan en la calle para darse de bofetadas hasta que aparece un samaritano de la vida y que les dice "no me voy hasta que se den la mano" y al final lo consigue; hasta llegar a lo más desgraciado del todo ( sin que lo anterior no lo sea), como ha sido el atentado de Londres: Una vez más la sinrazón, la inexplicable falta de palabra... hace que sucedan cosas como las que he narrado anteriormente.

Una semana en la que además celebramos la jornada por la vida. Donde la vida tiene cabida en su propio ser de existir, en la vida y donde existen algunos que deciden que la vida no tiene sentido, no para ellos, sino para quitársela a los demás. En una semana en donde en muchos lugares suceden acontecimientos en los que falta el diálogo en una semana donde hemos celebrado la jornada de la narración oral, de los cuenta cuentos, de los que narran historias de la vida en la vida a los que estamos vivos y para la vida... justo en una semana donde algunos la quitan.

También en esta semana, en el centro teológico, se ha hablado de educación. De lo que no tienen los padres del partido de fútbol de Mallorca, de lo que no tienen los que se pelean en la calle, de lo que no tienen los que atentaron en Londres. Que bueno es mejorar lo que en teoría tenemos y que en la práctica no demostramos.

Esta semana el evangelio nos habla de un ciego: ¡uff' cuántos ciegos no físicos hay en la vida!. Creo que hay los que no ven y los que no quieren ver. Los que pasan de largo por los caminos de la vida; por los que no somos capaces de vez en cuando de pasar por la piscina a lavarnos porque quizás tengamos el ego demasiado subido como para reconocer que nos equivocamos. Pues parece que no, pero va a ser que sí nos equivocamos, que no somos los perfectos, que no somos - quizás - el ejemplo de nada, y sí los que tenemos que rectificar en lo mucho.

Los fariseos eran los que no admitían correcciones porque se supone que todo lo que hacían lo hacían bien. ¡Cuántos ciegos, no físicos, hay de nacimiento; de esos que su destino quedará marcado para toda la vida. Jesús, nada más que lo ve, lo mira de una manera diferente, ve que es diferente como persona a los que lo juzgan sin conocerlo. Jesús se siente llamado a acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados. ¡Cómo va a ser curado en sábado, si la ley no lo permite!.

Los excluidos, los humillados, los que saltan la valla en Melilla, los que van a los comedores sociales, los que no llegan a fin de mes porque su sueldo no les da para ello, los que tienen bocas que alimentar y más de una, son como el ciego, los que saben reconocer a Jesús, que sin verlo, lo huelen, los sienten, lo oyen.... " ten compasión de mí"

Jesús es así. El viene siempre al encuentro de aquellos que la religión a veces, por un motivo o por otro, les dice que no. Jesús no abandona a los que

lo buscan y lo aman aunque sean excluidos de ciertos lugares, a veces religiosos. Seguro que los que oficialmente no tienen sitio en nuestras comunidades, tienen sitio en el corazón de Dios.

Abramos los brazos, pero sobre todo el corazón a los que se acercan a nuestras celebraciones a escondidas por miedo a ser reconocidos, que a lo mejor no pueden comulgar en paz en nuestras eucaristías o que no se sienten acogidos entre nosotros. Parece que no, pero va a ser que sí, que Jesús los acoge en su corazón, incluso para los que somos gentuza, según algunos.

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 17 de marzo de 2017

¿QUÉ LE DEBO POR UN VASO DE AGUA?


Cuando te sobran las cosas no las echas en falta hasta que no las tienes. Eso pasa con el dinero, pasa con infinidad de cosas materiales, pasa con los sentimientos: ¡cuántas veces piensas que la persona que dice que te quiere no te abandonará y a la vuelta de la esquina se ha acabado todo!. Los que venimos de la Península a Canarias, una de las
cosas que más nos extrañaba es que se cobrara por el agua. El líquido elemento tenía un precio y no entraba en los planes el beber gratis, cuando en la Península incluso se desperdiciaba el agua.

Hoy se nos plantea un evangelio que se me antoja que por conocido, también poco apreciado. No hay nada extraño en pedir agua a quien la tiene. No hay nada extraño en sacar agua de un pozo. Agua fresca, agua que con los calores que nos agobian, refresca y da vida a quien la tiene un poco acabada por la climatología.

Pero más curioso todavía es que quien te da agua sea alguien que no se habla contigo. Que te de agua quien no quiere verte ni en pintura por circunstancias del pasado. Eso casi se me antoja que es como lo que sucedió esta semana con la televisión española y su misa. Y me resultó un tanto curioso que alguien de izquierdas, que no quiere saber nada
de cuestiones religiosas, que lo que huela a Dios le resulte hasta incómodo, haya sido capaz de mover y promover a tantos televidentes como lo hizo esta semana el Sr. Pablo Iglesias.

¿Saben?, pensé que era un poco más inteligente el citado político. Pensé que sabía que cuando se le dice a alguien que no haga una cosa más interés siente en hacerlo. Eso lo sabemos todos pero él, que representa a un grupo de españoles, parece no entenderlo y saberlo.

Pero al margen de ello, quien está a favor de la democracia y de la pluralidad, no puede ser selectivo e intolerante con el sentimiento de una gran mayoría que saltó cual leona herida en defensa de sus cachorros y lideró la franja horaria. El que España sea un estado aconfesional no significa prohibición de nada, sino libertad para. España tiene un montón de problemas y la Iglesia no es el primero. Lo que entendemos todos, algunos parece que no lo entienden.

Recuerdo que cuando vine a Canarias me tuve que acostumbrar a preguntar en los bares, ¿qué le debo por un vaso de agua?. Pagar por lo que te sostiene la vida, pagar por lo que no puedes vivir sin ello. Para muchos, la eucaristía televisada es como el agua para sus vidas. Para muchos el pozo llamado Jesús de Nazaret nos sostiene y da fortaleza frente a los que no quieren saber nada de los que tienen algún tipo de creencia y encima es gratuito. La samaritana lo tenía claro.

Ojalá que seamos capaces de comprender que lo que hemos recibido gratis lo demos gratis. La cuaresma es bueno para decirle a unos pocos que la conversión está al alcance de muchos, pero en la cercanía de unos pocos.

Pero también digo que a veces no somos todo lo "fieras" que tenemos que ser para defender aquello que consideramos como justo. Muchas veces nos callamos para no molestar a nadie y al final acabamos siendo avasallados. No perdamos las buenas costumbres, aunque esta sea una misa. Por ello con el salmista digamos, "ojala escuchemos hoy su voz y no endurezcamos nuestro corazón"

No me olvido del día que se celebra el domingo. Dice un anuncio de la tv, que aunque no te lo diga, te quiero. No. Digamoslo siempre y mientras podamos, felicidades Papá

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 10 de marzo de 2017

FOLLOW ME (SÍGUEME)


Todo tiempo tiene su afán, todo el mundo se tranquiliza en la medida que van pasando los días. Las heridas se van cicatrizando y se forma una costra que con el paso del tiempo se irá cayendo. A los "borrachillos", cuando se les pasa la resaca, recordarán el momento, quizás amargo en alguno de los casos, y hasta la siguiente. Creo que a todos, no se si por desgracia o por suerte, la resaca carnavalera ha quedado en un gran cabreo, quizás justificado, y ahora la vida continúa.


Creo que todos hemos viajado en avión en más de alguna ocasión y siempre que llegamos a un aeropuerto hay un coche (amarillo o de otro color) que tiene unas letras rotuladas que pone "follow me", sígueme que te voy a llevar al lugar donde te vas a quedar, quizás no por mucho tiempo.

Muchos de nosotros hemos ido de excursión fuera de nuestro entorno, hemos ido como turistas y normalmente no vamos mucho tiempo, una semana, diez días y lo que procuramos es ver mucho, caminar un montón, muchos monumentos, calles, lugares, espacios.... y al final del trayecto decir "pues estuve en tal sitio y lo conozco", cuando en realidad nos quedamos con poquitos lugares, algún bosquejo fotográfico que me recuerda alguna anécdota, pero que no puedo afirmar que conozco a fondo los lugares, entre otras cosas porque el guía me dice "follow me" y además con cierta prisa.

El evangelio de este fin de semana me invita a lo contrario del título de esta pequeña reflexión: a pararnos, a pensar, a saborear, a disfrutar.... a decir como Pedro ¡que bien se está aquí!. Aquí en Canarias, quizás por los horarios, no es fácil que la gente pueda comer con tranquilidad, con pausa, saborear la comida... compartir la sobremesa... entre otras cosas porque el tiempo para comer es justo y escaso y por ello no da tiempo.

¡Que bien se está aquí!, dan ganas de quedarse, dan ganas de hacer tres tiendas, dan ganas de no moverse. Hoy nuestro cristianismo que pasa por una crisis, que pasa por ciertos momentos de incertidumbre, pocas veces se nos ocurre decir que bien se está aquí. No nos lo decimos a nosotros mismos y por ello, quizás, no lo podemos decir a los demás. No podemos decirles a otros que hagan lo que nosotros no sentimos.

El evangelio de esta semana es quizás, también, una invitación a la oración. A saborear lo que nos tiene que dar fuerza para continuar en nuestro camino de cada día. Nos invita a no ser como los turistas que ven un montón de cosas y se quedan con muy poquitas, porque no tienen tiempo para más. Hoy tenemos que tener la valentía como Pedro de decir, ¡qué bien se está aquí!. Tenemos que tener la valentía de que cuando miramos el reloj, podamos afirmar que se nos pasó el tiempo sin darnos cuenta.


Por desgracia no sucede eso y tenemos, quizás, la fe del turista: misas rapiditas, que el cura no se enrolle demasiado; reuniones para compartir mi fe, compartir con otros agentes de pastoral las inquietudes que la parroquia y la sociedad me oferta, pues cuanto menos mejor; algún curso que pueda haber para reciclarme o ponerme al día, pues que no me pongan más de las que están estipuladas.... y al final, probablemente tendremos la capacidad de criticar a los que no lo hacen, cuando si puedo me escaqueo tanto o más que los otros.

Oremos, dialoguemos con nuestro Padre en la cuaresma. Un Padre que nos invita a mirar hacia adentro, a saborear la sobremesa de mi vida diaria, a saborear los monumentos de la fe, de forma que la fotografía no sea la que me tiene que recordar el lugar, sino mi propia experiencia es la que tiene que dar el testimonio que oferte a los demás un monte Tabor de la vida y que sea yo el que diga, ¡qué bien se está aquí! .

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 3 de marzo de 2017

LA ALFOMBRA ROJA DE LA PASCUA PASA POR LA CUARESMA


Hace una semana, el domingo pasado, muchos fueron los que se quedaron hasta altas horas de la madrugada con el objeto de contemplar en directo el desarrollo de la entrega de premios cinematográficos más importantes del mundo. Todo el que se dedica al séptimo arte sueña con una estatuilla que le acredite ante los demás que el trabajo que hizo merece la pena.

Yo les confieso que no me he quedado. Ya los años me van empujando a irme para la cama, casi como los niños cuando tienen colegio al día siguiente. Pero sí me llamó la atención por lo visto en los informativos, que una de las cosas que más era fotografiada era precisamente una alfombra y además roja. Por ese trozo de tela, por esos escasos cien metros, se pasean, se paran, se fotografían lo más selecto de la cinematografía mundial.

Los cristianos también tenemos un premio, al que me gustaría llegar algún día. Un premio que lo más seguro es que no salga en los medios de comunicación como otros, aunque en más de una ocasión se ha reflejado en el cine. Un premio que nos lo entregarán no de inmediato, sino que nosotros procuraremos que se alargue lo más posible: queremos conseguirlo, estamos nominados, pero ¡cuanto más tarde mejor!. Curioso.

Esta alfombra la hemos empezado a estirar el miércoles de esta semana. Un miércoles que hemos denominado de ceniza. No por ser nosotros tales, sino para recordarnos lo poco que somos; para recordarnos que los premios tienen el valor que nosotros queramos darle sin necesidad de que los demás tengan que reconocerlo. La ceniza es polvo que el viento lleva y quizás en muchos de los casos se pierde, pero que deja la mano manchada, porque deja huella.

La ceniza nos recuerda que hay posibilidades de volver a empezar de nuevo cuando en la alfombra nos hemos tropezado; la ceniza nos recuerda que la vida siempre tiene más de una oportunidad y por eso nos llama a la conversión y a creer que hay una palabra escrita, pero sobre todo viva, que nos ayuda a conseguir aquello que anhelamos.

Pero claro. Los actores, antes de pasar por la alfombra, han pasado muchas penurias y quizás calamidades para llegar a conseguir el premio final. Jesús, este fin de semana, nos recuerda que las tentaciones están al borde del camino; que las tentaciones nos salen a la vuelta de cualquiera de las esquinas y que hay que tener la cabeza bien fría para darse cuenta que la conversión significa vencer la tentación.

En el fondo las tentaciones no tienen por qué ser malas. Las tentaciones son, a veces, el termómetro de las fidelidades. Pero fidelidades en todos los sentidos. Hoy la sociedad en la que nos movemos nos lleva a ponernos en bandeja un montón de tentaciones que no son compatibles con el evangelio.

La cuaresma nos tiene que llevar al ayuno de infinidad de tentaciones que nos apartan del camino que hemos escogido; nos tiene que llevar a la abstinencia de gran cantidad de tentaciones que no deja sitio en nuestro corazón para el servicio a los demás, especialmente a los más necesitados. Nos tiene que llevar a la limosna del compartir más que en otras ocasiones: abrazos, risas, silencios... y nos tiene que impulsar a lo que nos tiene que mover en nuestra vida cristiana. Un cristiano sin oración es como un vehículo con el depósito casi sin gasolina.

Feliz cuaresma para todos, a pesar de algunos carnavales.

Hasta la próxima


Paco Mira