viernes, 24 de marzo de 2017

PARECE QUE NO, PERO VA A SER QUE SÍ


Esta semana ha sido un tanto convulsa: padres que se pegan en un partido de fútbol, "dando ejemplo a sus hijos"; adolescentes que se citan en la calle para darse de bofetadas hasta que aparece un samaritano de la vida y que les dice "no me voy hasta que se den la mano" y al final lo consigue; hasta llegar a lo más desgraciado del todo ( sin que lo anterior no lo sea), como ha sido el atentado de Londres: Una vez más la sinrazón, la inexplicable falta de palabra... hace que sucedan cosas como las que he narrado anteriormente.

Una semana en la que además celebramos la jornada por la vida. Donde la vida tiene cabida en su propio ser de existir, en la vida y donde existen algunos que deciden que la vida no tiene sentido, no para ellos, sino para quitársela a los demás. En una semana en donde en muchos lugares suceden acontecimientos en los que falta el diálogo en una semana donde hemos celebrado la jornada de la narración oral, de los cuenta cuentos, de los que narran historias de la vida en la vida a los que estamos vivos y para la vida... justo en una semana donde algunos la quitan.

También en esta semana, en el centro teológico, se ha hablado de educación. De lo que no tienen los padres del partido de fútbol de Mallorca, de lo que no tienen los que se pelean en la calle, de lo que no tienen los que atentaron en Londres. Que bueno es mejorar lo que en teoría tenemos y que en la práctica no demostramos.

Esta semana el evangelio nos habla de un ciego: ¡uff' cuántos ciegos no físicos hay en la vida!. Creo que hay los que no ven y los que no quieren ver. Los que pasan de largo por los caminos de la vida; por los que no somos capaces de vez en cuando de pasar por la piscina a lavarnos porque quizás tengamos el ego demasiado subido como para reconocer que nos equivocamos. Pues parece que no, pero va a ser que sí nos equivocamos, que no somos los perfectos, que no somos - quizás - el ejemplo de nada, y sí los que tenemos que rectificar en lo mucho.

Los fariseos eran los que no admitían correcciones porque se supone que todo lo que hacían lo hacían bien. ¡Cuántos ciegos, no físicos, hay de nacimiento; de esos que su destino quedará marcado para toda la vida. Jesús, nada más que lo ve, lo mira de una manera diferente, ve que es diferente como persona a los que lo juzgan sin conocerlo. Jesús se siente llamado a acoger y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados. ¡Cómo va a ser curado en sábado, si la ley no lo permite!.

Los excluidos, los humillados, los que saltan la valla en Melilla, los que van a los comedores sociales, los que no llegan a fin de mes porque su sueldo no les da para ello, los que tienen bocas que alimentar y más de una, son como el ciego, los que saben reconocer a Jesús, que sin verlo, lo huelen, los sienten, lo oyen.... " ten compasión de mí"

Jesús es así. El viene siempre al encuentro de aquellos que la religión a veces, por un motivo o por otro, les dice que no. Jesús no abandona a los que

lo buscan y lo aman aunque sean excluidos de ciertos lugares, a veces religiosos. Seguro que los que oficialmente no tienen sitio en nuestras comunidades, tienen sitio en el corazón de Dios.

Abramos los brazos, pero sobre todo el corazón a los que se acercan a nuestras celebraciones a escondidas por miedo a ser reconocidos, que a lo mejor no pueden comulgar en paz en nuestras eucaristías o que no se sienten acogidos entre nosotros. Parece que no, pero va a ser que sí, que Jesús los acoge en su corazón, incluso para los que somos gentuza, según algunos.

Feliz cuaresma para todos

Hasta la próxima


Paco Mira

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