viernes, 28 de abril de 2017

EMAÚS, ¿CURSO ON LINE O PRESENCIAL?

EMAÚS, ¿CURSO ON LINE O PRESENCIAL?
Todo tiene su tiempo y su momento. Probablemente en época de crisis, cuando la desesperanza en la tónica en nuestra vida; cuando las posibilidades de salir adelante del atolladero en el que nos encontramos no son las más claras y adecuadas, …. nos apuntamos a cursos con la esperanza de acumular lo máximo posible, por un “si acaso me sirve para el día de mañana”. En ello los cursos on line han jugado un papel importante. Porque, ¿saben?, en el fondo somos un poco vagos y si nos movemos poco, pues mejor.
Claro, lo que la gente no acaba de asimilar que los cursos on line tienen una mayor exigencia que los presenciales, puesto que el tiempo que tenemos que dedicarle a los ordenadores, a la investigación personal… no tiene parangón con los que asisten a una tutoría personalizada, a unas clases donde compartir con los compañeros de aula, a una investigación en la biblioteca del centro donde me encuentro, etc.…
Creo que eso es lo que les ha pasado a los discípulos de Emaús. Ellos, después de asistir en el Gólgota a una lección presencial, después de asistir a una tutoría personalizada, después de compartir con sus compañeros del “aula de la vida y del seguimiento” a la enseñanza suprema de lo que es el Amor, se sienten como que han suspendido; se sienten como que lo que han aprendido hasta ahora no les ha servido de nada, puesto que el fracaso era evidente: en la cruz se han plasmado los fracasos de toda una vida de abnegación y entrega.
Por eso van a sus casas tristes. Probablemente buscando – como nuestros alumnos – explicación al examen suspendido; explicación a las preguntas vitales que no han sabido responder, quizás porque a lo mejor no las habían estudiado lo suficiente o pensaban que no entraban en el examen. Se van tristes, desolados…. Es más: cualquiera que se les acerque, el tema de conversación es el mismo: no nos ha salido bien el examen.
Es curioso que, de camino, se les acerca un personaje, quizás misterioso, no identificable, un personaje que comparte inquietudes, que se mete en la conversación, que a ellos no les importa que se les una, un personaje con el que descargan su frustración. Un personaje que se va metiendo en el papel, hasta congeniar al cien por cien con ellos. Un personaje que les ha caído tan bien, que le piden “porfi, no te vayas, quédate, se hace de noche (más de noche si cabe en la vida de ellos), vamos a cenar y no nos importa que compartas la cena con nosotros, quizás no tengamos mucho, pero lo poco que tenemos lo compartimos.
¡Fuerte personaje que hace exclamar “ no ardía nuestro corazón...” !. Quiero imaginar que casi estarían al borde del infarto, porque el corazón quedaría tan henchido de la presencia de aquel personaje, que llegaba casi a arder.
Sin duda, el relato de Emaús no es un relato on line, un relato que yo hago a distancia, un relato que el ordenador me da las pistas para que pueda daar cuenta de un resultado o de un examen. El relato de Emaús no es el que se hace en una universidad a distancia. El relato de Emaus es presencial, es el de la universidad de la vida, donde la clase en la realidad del propio mundo en el que me encuentro y donde los compañeros son aquellos que se cruzan en mi caminar diario.
Jesús se arrima a cada uno de nosotros. Jesús camina por las veredas y orillas de los caminos y se hace el encontradizo. Jesús te pregunta “de qué hablan?, ¿cuáles son sus inquietudes?, ¿qué problemas te afligen?”. Nos pide que una y otra vez acudamos a su encuentro, a su Palabra, que podamos exclamar “no arde nuestro corazón cuando….”
Por desgracia hoy los infartos, los problemas de corazón son por el estrés de infinidad de situaciones, quizás no sean por el ansia y deseo de descubrir en el otro la presencia no de un fantasma, sino de un Jesús resucitado.
Creamos en él, pero sobre todo creamos que en la fracción del pan tenemos la vitamina suficiente y las ganas propias para poder dar testimonio del que no ha muerto y resucitado y que nos acompaña en el camino de la vida.
Por cierto la fiesta es también un motivo de encuentro presencial. Encuentro con José, el carpintero, el artesano, prototipo de la gente humilde y sencilla. Ojalá que el Cruce de Arinaga, que está de fiesta, se convierta en un pequeño Emaús.
Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 21 de abril de 2017

¿CON CUÁNTOS TOMASES ME ENCUENTRO EN LA CALLE?

¿CON CUÁNTOS TOMASES ME ENCUENTRO EN LA CALLE?
El evangelio de este fin de semana, son de esos evangelios que los podíamos aplicar a cualquier fin de semana. De esos hay unos cuantos a lo largo del Nuevo Testamento. Es también curioso, que probablemente muchos habrán dicho que "por fin se acabó todo": ya está bien de procesiones en la calle, de interrumpir el tráfico, de decirnos a los demás que no podemos comer carne, de celebraciones en la Iglesia que son interminables, etc...
Sin embargo da la casualidad que ahora empieza todo. De nada sirve lo que hemos estado haciendo hasta ahora, si a partir de ya no lo ponemos en práctica. El evangelio nos presenta una situación que creo que hasta ahora nosotros, como cristianos la llevábamos a la práctica: estaban con las puertas cerradas por miedo. Probablemente hasta hace muy poco, los cristianos teníamos las puertas de nuestras iglesia cerradas con la intención de que no nos quitaran nada de lo que tenemos dentro y que el que quisiera estar con nosotros nos tenía que llamar.
La situación ahora ha cambiado: hay que abrir puertas, no hay que tener miedo, hay que salir fuera a los marginados, a las orillas de los caminos, a los enfermos que la sociedad ha diagnosticado aunque muchos no lo estén... y ofrecer nuestra realidad. Una realidad, a veces, incomprensible; una realidad por momentos dura y muy dura, pero una realidad que probablemente tenga que ver con el servicio (jueves santo), por el sacrifico (viernes santo) y por el triunfo de la verdad y de la justicia.
¿ De qué, a qué y a quién tenemos miedo hoy?. ¿a ser sinceros?, ¿a proclamar allí donde nos encontramos que Jesús es la defensa de mi vida y que nadie me hace temblar?, ¿a que nos señalen con el dedo y nos critiquen por ello?. Creo que hemos pasado de una situación de privilegio (y de ello no hace muchos años) a una situación de dependencia, de testimonio, de fiabilidad y de credibilidad. Mirémonos en el espejo y preguntémonos ¿qué vemos?
El relato sigue con la historia de Tomás. Siempre me he preguntado si yo puedo ser un rebelde del cristianismo, que mientras los demás o muchos creen porque la tradición y la fe de sus padres se lo ha confirmado, yo no necesito gritar que mientras no toque con mis manos las llagas y meta los dedos en su costado...¡Ay, cuantas heridas habría que tapar con nuestras manos!
Cuando uno mete la mano en la herida con la intención de curar y de sanar, es porque está convencido que lo va hacer: la herida del odio, la herida del rencor, la herida del no saludo, la herida de la soledad, la herida del abandono.... tantas y tantas heridas que mis manos pueden ayudar a curar, simplemente porque he metido mis manos en la propia esencia de Jesús de Nazaret.
Les confieso que asistir a los oficios de semana santa, probablemente no nos cueste mucho, a lo sumo llegar un poco antes para que no nos quiten el sitio y que pueda ver mejor. Pero cumplir con la Pascua de Jesús de Nazaret no es tan fácil: ¡cuántas veces se me presenta en la calle el propio Jesús y probablemente diga, como Pedro, que no lo conozco ni de vista!
Dichosos los que crean sin haber visto. Claro que sí, pero probablemente tengamos que hacer en más de una ocasión de Tomás. De meter los dedos en las heridas para intentar curar aquellas que tienen cura, o por lo menos de intentarlo. La Pascua no es una felicitación que le damos a los demás. La pascua es el paso de situaciones de olvido, de desesperanza, de ingratitud, .... de muerte.... a situaciones de vida. Y esa vida la tendré que poner yo en más de alguna ocasión.
Invito a todos y me invito a mí mismo a ser Tomases, a ser personas que necesitar tocar al Jesús de la calle, del que se cruza conmigo, de abrazarle, de besarle, de ser partícipe de sus alegrías y sus penas, de sus saludes y enfermedades.
Por cierto. Hemos llegado a las 200 aportaciones en el blog.
Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 15 de abril de 2017

EL CRISTO DE LA PASCUA Y LA ZANGA

EL CRISTO DE LA PASCUA Y LA ZANGA
        Si el fin de semana pasado les decía que España es un país de refranes, hoy quiero también decir que "un gesto vale más que mil palabras" y esa es la grandeza de la expresividad gesticular del ser humano: cuando no hay palabras un gesto, un guiño, una mueca... es lo suficiente para que en la mayoría de los casos el que nos ve, se de cuenta de lo que pretendemos, de lo que queremos y a donde hay que ir.
            Y en eso la Iglesia, nuestra Iglesia es especialista. Especialista en simbología que es capaz de de dar a entender realidades que si no fuera por los gestos probablemente nadie, a nivel racional, sería capaz de entenderlo. Y esto es tan antiguo como la propia Iglesia. Ya Jesús hablaba en parábolas, y ni más ni menos que para hacer entender que el Reino de Dios está entre nosotros.
            En esta semana santa asistí a un viacrucis
arciprestal. Me gustó. Y me gustó porque aunque no lo parezca somos capaces de hacer cosas juntos. Y de hacerlas desde la fe y desde el compromiso que nos une. Y me gustó porque reunió, en algunos momentos, a unas trescientas personas, que por el motivo que fuera se unieron al evento. Y me gustó porque no hemos sentido vergüenza de caminar por las calles de nuestro pueblo, por la avenida principal, cantando, rezando y llevando en medio de la gente a la imagen del Cristo que era el que nos congregaba.
        
    En nuestra bendita tierra canaria las cartas son un motivo, también, de reunión, de encuentro, de compartir. También, a veces, son motivo de discusión, de enfados pasajeros... y todo por el furor del propio juego que hace que todos queramos tener la razón defendiendo la jugada o la estrategia que empleamos.
            En ese viacrucis, como digo por la avenida principal del pueblo, pasamos por delante de varios bares donde la actividad principal es la zanga o el dominó. Curioso: se practique o no a nivel religioso; se rece o no particular o colectivamente, se acuerde o no uno de los santos cuando las cosas nos salen mal.... pero todos, especialmente los mayores, al paso del Cristo, dejaban la baraja, dejaban el dominó y se ponían de pie y se descubrían, el que lo estaba. ¡Que bonito!
            Y es que el Dios de la vida allá por donde pasa, hace que las situaciones que nos rodean se conviertan de otra manera. El Dios de la vida, que aparece crucificado, hecho una piltrafa, muerto... nos invita a no quedarnos en la oscuridad de la noche, sino a contemplar y transmitir la luz de la vida. y es que cuando dejamos de hacer lo que estamos haciendo, cuando el abuelo deja de jugar a las cartas, cuando el padre se para por la calle y le explica al niño lo que está viendo, cuando la gente al salir del supermercado se para y le saca una foto al Cristo, es que.... no está muerto, ESTÁ VIVO
            El evangelio de esta Pascua, la buena noticia es que la vida vence a la muerte. Y nos tenemos que echar a correr para anunciarlo, aunque las posibilidades que nos ofrece lo que nos rodea a veces no sean las mejores. María Magdalena, echó a correr. A María Magdalena se le cayó el alma a los pies cuando su "gozo en un pozo" porque lo que iba a buscar no estaba; porque con lo que había vivido y compartido resulta que ahora no tenía sentido.
            Pero no nos olvidemos que "mientras hay vida hay esperanza". Y los cristianos tenemos que ser testigos de la esperanza. No testigos de un Cristo desgarrado, humillado y azotado, sino testigos de la esperanza de un sepulcro vacío porque a la vida no se le puede encerrar. Hemos pasado del servicio del jueves, al sacrificio del viernes pero hemos desembocado en la gran fiesta que nos invita a recorrer las calles.
            Una fiesta que tenemos que vivir allí donde estemos: en la zanga, en el trabajo, con la familia, en los ratos de ocio.... Una fiesta llena de esperanza en la que tenemos que preguntarnos si somos portadores del contagio, si los que nos ven son capaces de decir que merece la pena salir de un sepulcro vacío, pero salir corriendo y anunciar que Cristo ha resucitado.
     
       ¡Que bonito!. Amigos, no nos olvidemos de que no hay que apagar la llama que nos mantiene con esperanza. Cristo ha resucitado y nosotros damos testimonio de ello.
            Feliz Pascua
        Hasta la próxima
            Paco Mira

viernes, 7 de abril de 2017

¡ JÓVENES, NO SE HAGAN LOS SUECOS EN SEMANA SANTA!

¡ JÓVENES, NO SE HAGAN LOS SUECOS EN SEMANA SANTA!

Que España es un país de refranes, eso no lo niega nadie. Que a veces los refranes nos ayudan a expresarnos, eso seguro y que a veces los refranes se utilizan cuando menos se tiene que hacer o incluso a destiempo también es verdad. No quiero, este fin de semana, hacer un refrán fácil con ánimo de molestar a nadie. Pero verán que creo que vienen a cuento.

Dicen que tiempos pasados fueron mejores. En parte puedo estar de acuerdo: en algún tiempo la peseta tenía un valor que para algunos era ejemplar; en algún tiempo el sueldo daba para llenar algún carro de la compra y casi todo el mundo estaba contento; en algún tiempo las Iglesias estaban llenas, etc... y así podríamos seguir enumerando. En definitiva muchos o la gran mayoría estaban contentos.

Incluso, cuando la Diócesis con su Obispo a la cabeza organizaba un encuentro de jóvenes, los lugares donde se celebraban se "atestaban" de gente joven que daba vitalidad a aquellos lugares por donde pasaban. Todavía recuerdo aquel 1991, en Vecindario, cuando a la sombra de Ramón Echarren cerca de 3.500 jóvenes invadieron la localidad del sureste. No era un día, eran dos: alegría, fiesta, implicación, cercanía, animación... viento, calor.

Este fin de semana, también a la sombra de nuestro Obispo D. Francisco, y en el Tablero, habrá un encuentro de jóvenes. Lejos quedaron los 3.500 jóvenes; lejos, quizás, queda el entusiasmo de muchos del lugar que esperarían ansiosos a una multitud que diera un poco de savia joven al lugar. Probablemente sean muchísimos menos que los de hace 26 años se juntaron en Vecindario, aún así los seguiremos contando y diremos, "pues nada más que fueron...." Pero, ¿saben?, los jóvenes aquellos de Vecindario son los padres de los de ahora. Los que antes acudían a todos los encuentros que se convocaban son los padres de los que probablemente no vayan nunca. ¿Qué pasó?. Como cantaría Mecano, "¿dónde está nuestro error"?.

Ahora que comenzamos la semana santa, inaguramos también la playa. Parece un protocolo casi establecido y obligatorio. Es casi como una liturgia con su ritmo y tiempo acompasado a los acordes de pasos de semana santa que nos suenan como lejanos y ajenos a nuestro propio ser de cristianos.

Probablemente nos haremos los suecos y miraremos para otro lado. Hacerse el sueco es no entender lo que sucede, no querer involucrarse por no entender la lengua. Todos, en esta semana, deberíamos ser un poco o mucho suecos. El terror y la muerte siguen pululando indiscriminadamente, pero es un lenguaje que todos entendemos y que desgraciadamente algunos lo escriben con su propia sangre.

Me gustaría que los jóvenes y los que no somos tan jóvenes, contempláramos esta semana con sentido actual lo que en ella va a suceder. Curioso que en un tiempo donde nos aferramos a lo más intimo de un móvil, la escena aparece con un Jesús que pide todo prestado: un burro prestado, un cenáculo prestado... no tiene nada propio y nosotros a lo nuestro que nadie me estorbe.

Un momento de servicio, de echar una mano a los demás, de solidarizarse con los que nos piden: ¡cuántos pies cansados de kilómetros y kilómetros de fronteras, pasaportes, papeleo burocrático, campos de refugiados

que no reúnen las más mínimas condiciones .... y "lo que yo hice con ustedes, háganlo ustedes con los demás!. ¡Que trabajito nos cuesta echar una mano al que lo necesita, sin saber su nombre, ni su apellido, simplemente por ser humano como yo.

¡Cuántos Cristos sigue habiendo en la vida!.¡Cuántos crucificados del paro, de la violencia de género, de los abusos escolares, de incomprensiones familiares, de desahucios inhumanos, de refugiados a los que les cerramos las puertas, de víctimas del odio y del terror en Suecia, en Siria y tantos y tantos que no salen en los medios de comunicación....!

Dejaré para la próxima, el final de esta reflexión. Quizás la luz tengamos que aportarla nosotros en virtud de la que hemos cogido el jueves y el viernes

Feliz semana para todos

Hasta la próxima


Paco Mira