viernes, 11 de agosto de 2017

LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD, SIGNIFICAN NO TENER MIEDO


LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD, SIGNIFICAN NO TENER MIEDO
Creo que en la vida hay cosas que son y deben ser innegociables. Es decir que ni se compran ni se venden. Pero claro, una cosa es "hablar y otra dar trigo". Fácil es decir que la libertad no se compra, cuando uno la anhela y hay otro que te la está negando por activa y por pasiva; fácil es decir que la dignidad es innegociable, cuando hay mujeres en el mundo, quizás cerquita de donde nosotros vivimos, e incluso hombres que su dignidad se ve pisoteada porque para poder conseguir aquello que quieren no les queda otra cosa que venderse al mejor postor.
El evangelio de este fin de semana nos habla de confianza, de no tener miedo, incluso nos habla de .... saber nadar. ¡ Que bueno es, cuando uno tiene alguien al lado que le enseña a nadar!. ¡Qué bueno es cuando uno tiene al lado que con paciencia, con tranquilidad, sin nervios... le explica, le anima, le motiva... a dar aquellas brazadas, a mantenerse a flote y al final somos capaces de no hundirnos porque la confianza nos lleva a la tranquilidad necesaria para que ello pueda suceder.
Los Apóstoles creen ver un fantasma. Creen que lo que ellos pensaban que se había perdido, parece que vuelve a asomar, pero no las tienen todas consigo. A veces la duda nos genera incertidumbre; a veces la poca confianza nos genera inseguridades y el Evangelio es precisamente certeza y seguridad. La gratitud de su mensaje nos lleva a una confianza tal, que debemos ser capaces de generar aquello que se espera de nosotros.
Me gustaría que tantas y tantas pateras que cruzan nuestros mares y océanos no fueran el escaparate donde se vende la libertad y la dignidad de tantas y tantas personas; me gustaría que todas esas personas que son capaces de confundir a sus hermanos pidiéndoles un precio inalcanzable para muchos y dándoles como recompensa la dignidad y la libertad, se miraran en el espejo de su propia vida y que no hicieran con otros aquello que no quisieran que hicieran con ellos.
Me gustaría que tantos y tantos gobiernos no hicieran leyes tan restrictivas para no albergar, dentro de un orden, a tantos seres vivos que lo único que piden es lo que les han regalado gratuitamente y a lo que tenemos derecho todos los seres humanos: la libertad y la dignidad. A veces las concertinas, los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, las deportaciones fuera de la ley.... no están poniendo encima de la mesa que la dignidad y la libertad no se compra.
Me gustaría que el evangelio de esta semana se cumpliera: no tengan miedo. La confianza que nos da el Señor es lo que nos tiene que hacer ver que el miedo, como cuando nos enseñaban a nadar, no conduce a ninguna parte y que más bien lo que supone es rebajarnos como personas. Pedro parece estar seguro de sí mismo, quizás se hunde por "farruco", por eso le dicen ¿Has dudado?. Hombre de poca fe.
La vida nos tiene que hacer sentar sobre base sólida. La vida nos tiene que enseñar que todos somos iguales ante los ojos de Dios y además somos iguales entre hermanos. La vida nos tiene que enseñar que la solidaridad tiene que ser el "pan nuestro de cada día", por eso la tierra que nos ha dado Dios, no tiene propiedad privada, sino que ha de ser compartida por todos y cada uno de nosotros.
Amigos, no nos quedemos con lo anecdótico de caminar por las aguas. Algo que no ha sucedido entre otras cosas porque Jesús no es el mago de chistera; quedémonos con la confianza que da el tener una fe sólida en aquel que es capaz de decirnos no tengan miedo y si eso sucede probablemente podremos caminar por las aguas de la vida y de nuestro mundo con la confianza que nos da el saber que hay alguien, llamado Jesús, que siempre nos tiende la mano.
Hasta la próxima y feliz verano
Paco Mira

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