viernes, 21 de diciembre de 2018

EL CAMINO QUE LLEVA A BELÉN, ES.... PARA PROCLAMAR


Uno es nostálgico, lo justo. Si bien es verdad que cuando se mira hacia atrás ve que se van dejando cosas, que probablemente le gustaría que se hicieran ahora. Pero claro, ahora no es lo mismo. Recuerdo precisamente las navidades. Creo que mi infancia no ha sido mala y aunque la situación sí lo fuera, a los niños no se nos notaba. Seguro que en contra de lo que los psicólogos puedan decir ahora (a los niños no hay que ocultarles nada). Mis Navidades eran de Belén, de árbol, de cena en familia y sentados en una mesa, de un ambiente mágico por lo que le rodea la llegada de sus majestades, de participaciones mínimas de loterías que en los bares le regalaban a mi abuelo, de compras de figuras del belén que todos los años se aumentaba..... Hoy, vamos de prisa, corriendo, de montar un belén tarde y cuanto antes mejor.... No sé lo que prefiero si lo de antes o lo de ahora.
Los villancicos entran en el kit navideño. Uno de ellos cantaba Rafael que "el camino que lleva a Belén, baja hasta el valle que la nieve cubrió". Y me da la impresión que la nieve tiene mucha culpa de lo que cubre y que probablemente no vemos o no queremos ver. No hace mucho llegaba la policía a nuestra iglesia y preguntaba si había una manta para un hombre que en una noche de frío, estaba descamisado y le iba a dar algo. Recuerdo que le pregunté a los guardias si los servicios sociales municipales no tenían un plan para contingencias como estas, me dice que no. ¡Cómo cubre la nieve, las miserias de unos impuestos que no tienen calderilla para dar cobijo en una noche fría a quien - por los motivos que fuere - no tiene techo!.
Pero claro, el camino sigue bajando hasta Belén. Y probablemente la nieve cubra edificios que solamente miramos por el morbo de quien pueda estar dentro. Edificios a quien la sociedad ha dicho que tienen que servir para la reinserción de quienes han cometido un delito o una equivocación. Seguro que nosotros estamos deseando que ese tiempo sea eterno e infinito. Como eterna e infinita es la sonrisa del apartado de la sociedad y afincado en un humilde pesebre, cual celda de castigo social, porque "en la ciudad no había sitio".
Y nuestro camino hacia Belén sigue transcurriendo en medio de una nieve que no nos deja ver a tantas y tantas familias que no llegan a fin de mes y tienen que acudir a caritas. Tienen que tender la mano a una serie de voluntarios cuales pastores que acuden prestos a un acontecimiento importante en la oscuridad de una cueva. Voluntarios que acuden rápidos a las necesidades de muchos, mientras otros cenamos ajenos a los avatares y problemas de muchos.
Nuestro camino hacia Belén va bajando con nieve que nos ciega o nos deja sordos y no somos capaces de proclamar, como María, cuando va a visitar a su prima Isabel, que Jesús de Nazaret no nace en balde, no nace para que no se le tenga en cuenta. Nace desde la humildad del ejemplo bien hecho y manifestado en un humilde pesebre. ¡Cómo sería la visita de María, que su prima no dudó en afirmar a la madre de su Señor!. Probablemente la nieve nos deja afónicos de la vergüenza al proclamar a Jesús de Nazaret.
¡Qué fácil es felicitar la Navidad y qué difícil es hacer navidad!. Les propongo que hagamos un reto todos: no felicitemos la Navidad, HAGAMOS NAVIDAD.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 14 de diciembre de 2018

LA ALEGRÍA DE LA ESPERANZA




La esperanza nunca puede ser triste, porque se desea y aquello que se desea se espera con entusiasmo. Esto que parece un juego de palabras, no es ni más ni menos que el cristianismo en su pura esencia. Diciembre es el mes de la parranda, de la fiesta, de las cenas de empresa y familiares; es la alegría de ciertos alcaldes porque la iluminación de su ciudad es la mejor del mundo; es la alegría de los belenistas o de los que sin serlo se esmeran en sus casas; es la alegría de ese Papá Nöel (quizás no muy cristiano) que sacude la campanilla para esbozar la sonrisa de los niños y... de los grandes... es el mes del adviento, de la esperanza y.... en medio de ella, un domingo dedicado a la alegría.
Pero para los cristianos, queremos y tenemos que entender, que es mucho más que eso. Entendemos que si para nuestros antepasados nuestro Dios era lejano, inaccesible, irreconocible...se hace camino visible en la humildad de un pesebre. Pero claro, no todo el mundo lo quiere ver y los que dicen que lo hacen, creo que tendrían que tener alguna actitud a raíz del evangelio de este domingo.
Cuando le preguntan a Juan "¿qué hacemos?: el que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene". Se me ocurre que en la sociedad de la abundancia, nuestra vieja y querida Europa podría apadrinar a la nueva y sorprendente - por jóven - Africa: compartir lo que somos y tenemos es la mejor forma de preparar la cuna del pesebre en el Belén de nuestros corazones. La navidad es un tiempo propicio para que las luces y los cánticos se traduzcan en vida compartida con aquellos para quienes diciembre es un mes más en el calendario.
Vuelve el evangelio a darnos otra clave: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?: No exijáis más de lo establecido". En esta hora de la humanidad, en la que vivimos con un reparto de lo más injusto, donde no hay equilibrio salarial, trabajar y apoyar la construcción de una cultura de la justicia es otra forma maravillosa de preparar el pesebre. La justicia no es solamente repartir lo que le corresponde a cada cual. La justicia es tender puentes y allanar caminos para que nadie se quede sin vivir dignamente. Hemos de ser artesanos de la justicia.
Y de nuevo la respuesta de Juan a los militares: "no hagan extorsión ni se aprovechen de nadie...". La autoridad ha de ser entendida como servicio. Cuando la autoridad se utiliza como bien de servicio propio, pervierte a los autores de la misma. Todos nosotros tenemos la obligación de exigir transparencia a quienes nos gobiernan.
Domingo de la alegría. Domingo de la alegría esperanzada. Domingo en el que damos un pasito más hacia ese Belén que tenemos que construir todos los días pero que en Diciembre un poco más si cabe. Un domingo alegre por ser solidarios en el servicio, por ser obreros de un mundo más justo y sobre
todo porque los que tienen cierta autoridad lo hacen en favor de los demás y en especial de los más necesitados.
Es curioso como el color de la casulla de este domingo es de color carne. Es la propia persona la que ayuda en la entrega generosa. Somos todos y cada uno de nosotros los que caminamos hacia Belén con una esperanza, con un adviento que nos llega de orgullo, de alegría, de satisfacción... o eso al menos me gustaría, empezando por mí.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 7 de diciembre de 2018

CHACHO, ¿POR QUÉ GRITAS?


CHACHO, ¿POR QUÉ GRITAS?

¿ A ustedes nunca les ha pasado el poder decirle a alguien que se calle la boca que siempre está con la misma matraquilla?. Probablemente a mi padre se le pasó por la cabeza en más de una ocasión cuando le pedía algo, se lo recordaba más de una vez, alguna que otra hasta rallar el inicio de algún enfado por parte del progenitor. El resultado no siempre era el esperado, pero uno insistía por si acaso colaba la historia.
El evangelio de este fin de semana, creo que va un poco por ahí. Yo me imagino a Juan, harapiento, probablemente mal oliente, sin un aseo adecuado, sin una presencia física de lo más deleitable, incluso con inquilinos de esos que les decimos a los padres de los niños que los aseen de forma adecuada.... y mi amigo Juan, dale que te pego, "preparen el camino al Señor. Enderecen lo escabroso, allanen sus sendas...". Me lo imagino en cualquiera de nuestros parques - probablemente faltos de mantenimiento -, en cualquiera de nuestras plazas, delante de algún negocio sospechoso de una vida intachable, etc... y lo más seguro es que ya estaríamos cogiendo el teléfono, llamando a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, porque Juan, estorba, me quita la clientela.
Claro, el Juan de hoy, no creo que fuera como el del evangelio. Probablemente no estará en un desierto de arena ardiente cual Lawrence de Arabia, sino en cualquiera de nuestros pueblos y ciudades asfaltados y con todas las comodidades.
Pero en esas ciudades y pueblos, también hay desiertos, no de arena, sino de alquitrán. Desiertos a los que no solemos acudir con frecuencia, quizás por miedo, por vergüenza... y allí en los alejados, también hay un Juan Bautista, hay un Antonio, un Lucas, una Cristina, una Isabel... que predican en el desierto real del asfalto y en el desierto de los corazones de muchos que pasamos de largo. Un desierto donde habitan gente sin hogar, donde moran en cartones y a la intemperie, padres y madres de familia; un desierto lleno de gente en el paro y que la escasez de recursos no les permite llegar a fin de mes; un desierto donde se desahucia a la gente por no pagar un mínimo rentable; un desierto donde vemos pasar gente corriendo de color y que nos dice que les ayudemos y nosotros lo que hacemos es llamar a las autoridades...
En ese desierto, también se nos dice, "preparen el camino al Señor"; es una voz que probablemente solo escuchen unos pocos, cuando se grita para todos; El Juan de hoy no comerá saltamontes, aunque sea la comida del futuro, pero sí puede tener una alimentación escasa. Probablemente nosotros le diremos, " pero bueno, ¿por qué gritas?"., en canario, "Chacho, ¿por qué gritas?. Lo más probable es que gritemos mucho en los campos de fútbol, en elecciones municipales, ... pero seguro que no somos capaces de gritar a los cuatro vientos aquello de preparar el camino al Señor. 
Un adviento, una espera, una esperanza, sin un suspiro, sin un grito de aliento probablemente no sea ninguna de las tres cosas y si no que se lo pregunten a una madre cuando da a luz..
Amigos, hoy el mensaje telefónico es de caminar, yo diría de gritar, de quedarnos afónicos hasta que nos escuchen, hasta que el mensaje llegue hasta el final. Ojalá que este adviento sea el primero en afonía, para enderezar lo "cambado"
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 30 de noviembre de 2018

PINTARSE LA CARA DE COLOR ESPERANZA

PINTARSE LA CARA DE COLOR ESPERANZA

Les digo que hay autores que hay que ponerlos en un pedestal. Sean de la condición religiosa que sean. Sean de la tendencia que sean, pero, a veces, sus letras son el testimonio claro de lo que tenemos y queremos decir. Adviento es eso, esperanza. Seguro que hay más de una razón para ella, pero el mundo, por lo que estamos viviendo en muchas de las circunstancias, parece que está dispuesto a que eso no suceda, ni quiera que ello se produzca.
Seguro que cuando Diego Torres popularizó esta canción no tenía claro el éxito, aunque se lo podía imaginar. El mundo necesita lo que se canta en la canción, necesita pintarnos la cara de que el mundo que habitamos, puede ser de otra forma y de otra manera.
Seguro que todos recordamos las muchas veces, que cuando nuestros padres nos veían sentados o tumbados en mala postura, nos decían: "ponte derecho!". Una postura corporal erguida es indicio de buena salud, de buena autoestima, y también un gesto de respeto hacia los demás, si recibimos a alguien o cuando se dirigen a nosotros. Por el contrario, si alguien se encuentra enfermo o aquejado por preocupaciones, le cuesta mantenerse derecho: suele tener los hombros caídos, la espalda encorvada... y también es de mala educación  no levantarse o permanecer en una postura de dejadez y apatía si recibimos una visita o si alguien se dirige a nosotros.
 Hoy comenzamos el tiempo de adviento, y es como si Dios, como padre nuestro que es, a través de oraciones y de su Palabra nos dice “¡ponte derecho!”. Porque son muchos los motivos para mantener postradas a las personas: problemas de salud, familiares, problemas de trabajo, económicos… las convulsiones políticas y sociales, noticias de guerras, atentados, conflictos, desastres naturales, crisis de refugiados, pobreza, hambre… parece que se cumple lo que decía 

Jesús en el evangelio: habrá… en la tierra angustia de las gentes… los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo.
Los cristianos no estamos locos al decir que hoy es un tiempo de gracia, que este año, a pesar de los profetas de desgracias, puede ser el mejor y puede ser el momento oportuno para alzar nuestras cabezas y cantar la liberación. Es la hora, es el tiempo propicio para que los cristianos nos movilicemos y hagamos presente a aquel niño pobre que nació en Belén y ahora  nos preparamos para que nazca en el portal de nuestra historia, está siempre ha estado y estará entre nosotros haciendo la liberación… nos compete a nosotros reconocerle, acogerlo y hacer vida su mensaje y su proyecto.
No estamos locos. Si los cristianos trabajamos en serio desde los criterios del evangelio, si somos capaces de ser una alternativa creíble para la construcción de la sociedad más allá del poder y del tener, si somos capaces de ofrecer modelos de desarrollo económico y social donde el centro sea la persona y no el lucro… Ese día, con voz alta, podemos decir “levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.
Nos queda mucho. Nos queda no jugar con la vida de inmigrantes que por solidaridad ha recogido un pesquero en alta mar y nadie los quiere y convertimos el océano en una fosa común consentida porque “parece ser que hay que negociar con la vida del pobre”. Probablemente Herodes también negoció con los Magos.
Ojalá que a los cristianos se nos note que nos hemos pintado la cara con  color esperanza, porque saber que se quiere, poder que se puede. Feliz adviento.
Hasta la próxima 
Paco Mira

jueves, 22 de noviembre de 2018

NO ES UN PLAGIO: LA MAJESTAD DE UN GRAN REY POBRE




 Les voy a contar un pequeño cuento que probablemente habrán escuchado en más de una ocasión. “ En un país muy lejano, un rey, veía que sus súbditos no le hacían muchas visitas y que a su Iglesia no acudía nadie. Se le ocurrió la idea de construir una iglesia maravillosa, con una cúpula de oro, con todos los ornamentos habidos y por haber…. Pero……. Seguía sin asistir la gente. 
 Paralelamente, no muy lejos de allí y al borde de un camino, un sabio mayor,  harapiento, hablaba de una forma pausada y tranquila y siempre estaba rodeado de gente. Incluso era difícil caminar por el camino donde se encontraba el sabio.
 El rey, enfadado, preguntó a los sabios de la corte, el por qué del éxito del sabio viejo. Mi señor, le respondieron, lo que el sabio ofrece es lo que lleva en el corazón y no lo que podemos hacer para aparentar.”
 
Se celebra este fin de semana, la solemnidad de Cristo Rey. Dicho así, puede sonar a algún partido político que en algún tiempo tuvo una cierta reminiscencia en nuestro país, o incluso  a ciertos grupos incluso tachados de violentos. Pero entiendo y creo que “su reino no es de este mundo”, aunque viva y esté en el mundo. Seguro que muchos, a lo largo de la historia, se han adueñado de las mismas prebendas del rey para ejercer como tal, pero no es así.
 Curiosamente, nuestro Rey, y con mayúsculas, en algunas ocasiones es como los terrenos: no son aceptados, su imagen puede ser hasta quemada, son sujetos a burlas y mofas, son pitados en actos públicos…. Pero porque su reino es de este mundo, pero el nuestro no es de este mundo. Nuestro Rey, es el que habla de la felicidad de los pobres, de la misericordia de los que buscan la paz, de los que sufren, de los que se dejan la piel en una patera cruzando por una vida mejor, de los que intentan saltar una valla y se dejan la carne en las concertinas porque sueñan con el paraíso; es el Rey de los desahuciados porque los grandes terratenientes de los bancos impiden que el derecho que todo el mundo tiene a una vivienda se le niega por unos impuestos abusivos….¡qué grande es nuestro rey!
 Probablemente, en alguna ocasión, nos han dicho de hacer una redacción sobre ¿qué es un rey para ti?. Todos podemos dar una opinión de cómo nos gustaría que fuese, de cómo nos gustaría que actuase, de cómo tendría que ser su relación con los ciudadanos. Claro si a los cristianos, a los que decimos que creemos nos preguntan, cómo es nuestro Rey, no se si tendríamos la capacidad de responder en condiciones.
 Seguro que muchos se preguntarán dónde podemos encontrar a un rey como el que nos propone el evangelio. Creo que no es muy difícil: tuve hambre y allí estaba yo y me diste de comer; estuve enfermo, allí estaba yo y me fuiste
a acompañar; estaba en un centro de internamiento o de acogida, allí estaba yo y tú eras de los que ibas con frecuencia; iba a pedir a caritas y allí estaba yo, y tu sonrisa me aminoró la bajona que me entraba; estaba en la cárcel, allí estaba yo, y me fuiste a visitar….. 
 Como ven, nuestro rey no es como el de la historia con la que comencé esta reflexión. Nuestro rey – como dice el evangelio – es el que va por las orillas de los caminos o el que va “al otro lado del lago”.
 No es un plagio, sino la majestad de un gran rey pobre
 Hasta la próxima 
 Paco Mira 

viernes, 16 de noviembre de 2018

LOS POBRES ESTÁN GRITANDO, ¿NO LOS OÍMOS?

No tengo claro si el título de mi reflexión semanal, sirve para enaltecer el mundo de la pobreza y por empatía a los pobres. Pero seguro que alguno que pueda sentirse aludido, no dejará de ver lo que otros piensan al respecto, como puede ser mi caso. Pobres ha habido siempre, por desgracia; pobreza ha existido desde los comienzos, también por desgracia; y la exclusión de los protagonistas pobres a cargo de los que no nos consideramos como tales, también no solo ha existido, sino que sigue existiendo. Es más: si puedo cruzar de acera para no rozarme, o incluso mirarlo con cierto desprecio dando a entender que no somos iguales y que hay ciertas categorías, pues también.
Sin embargo, el Papa, nuestro querido Francisco, emulando quizás al pobre de Asís, que como él mismo decía pobre entre los pobres, convoca la II jornada mundial de los pobres: ¡ los pobres tienen su día! Y hay que celebrarlo. Es curioso que tenemos un montón de días al año en los que celebramos un sin fin de acontecimientos; días de orgullo, días de reivindicación; días de festividades señaladas, días de acontecimientos históricos y que no queremos que vuelvan a suceder; días de atención al planeta para que nuestro hogar sea mejor…. Y viene este hombre ahora, con el día mundial del pobre.
No hace mucho leía en un artículo que no tardarán mucho en el que los pobres sean superiores a las clases medias, que probablemente se vayan defendiendo pero cada vez menos, y por supuesto a los ricos. Los pobres conviven con nosotros, y seguro que nos adelantarán en el Reino de los Cielos. Un reino en el que Jesús tiene preparado un lugar especial, entre otros, para ellos. Los pobres son los que actúan con total libertad en palabras y gestos, entre otras cosas porque al no tener nada, no tienen nada que perder.
Es triste y real que tenga que haber un día de sensibilización. Ahora que en los medios de comunicación social se nos va bombardear en la obligación de tener coches eléctricos, porque es el futuro no contaminante; ahora que se nos está sensibilizando cada vez más en el reciclaje, en la no contaminación, en una sociedad sostenible…. El grito desgarrador y el clamor asfixiante del pobre, del que no tiene nada ni a nadie, no se le oye, por eso no tiene día.
¿Saben ?, estamos demasiado ocupados en otros menesteres como para poner en rojo el día del pobre. Gracias Francisco, por instituir el día de la voz de los sin voz; gracias por instituir el día del que sale corriendo a nuestro encuentro con los brazos abiertos y nosotros salimos corriendo creyendo que viene a hacernos algún tipo de daño, y lo único que quiere es sentir el calor de un corazón que contacta con el nuestro cuando nos dejamos abrazar por ellos. ¡ que pena me doy cuando rezo en la Iglesia… yo confieso!, ¿de qué?. ¡que mayor pecado tiene la historia, mi historia, yo… que poner concertinas en las vallas; que mayor pecado que el mar arroje los cadáveres de quienes buscar el aliento y la palabra oportuna de quienes estamos a este lado; que mayor
pecado que se negocie el no pasar por una frontera si no se cumplen determinadas condiciones….
“Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Se lo aseguro: los pobres – entre otros – les predecerán en el Reino de los Cielos”. Pues ya tenemos reto para la semana. Gracias Francisco, por darnos bofetadas de amor a quienes no cumplimos con el amor a los demás, que sería el amor a Dios.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 9 de noviembre de 2018

RAFA NADAL Y LA VIEJILLA DEL EVANGELIO

                         
A principios de otoño, la climatología nos comunicaba que hay ciertas cosas que el hombre no puede predecir, no sé si debe, pero desde luego las hay que no se pueden. Es lo que les pasó a los mallorquines, a las islas Baleares, donde el temporal de lluvia y viento se cebó con ellos.
Pero también dejó claras algunas cosas: por ejemplo que para volver a fabricar hay que pensarlo muy bien donde se hacen las viviendas y por otra parte que ante una tragedia a nadie se le deja solo, todo lo contrario, sobrarán - dentro de la desgracia - manos.
Una de esas manos y que además dio la vuelta al mundo fue la de Rafa Nadal, probablemente uno de los mejores deportistas que ha dado nuestro país y con la raqueta, ha sido único. Un hombre que si solamente lo juzgamos por lo visto en aquellas imágenes cogiendo un cepillo y barriendo como el que más, podríamos decir que es un escaparate publicitario que le sirve para consolidar su imagen en un momento en que quizás los años le están pasando factura. Pero claro si recorremos la historia de Rafa, toda su trayectoria, vemos que ha sido siempre de la misma manera y que además en muchos casos ha sido la envidia sana de compañeros y conciudadanos.
Lo más seguro es que el evangelio de esta semana pueda parecer que a los ricos, a los que manejan el dinero por circunstancias de la vida, a otros "nadales" se les va a criticar cuando echan en el cepillo o en el lampadario correspondiente. No hace mucho alguien me decía que en una parroquia de esta isla, todos los meses alguien echaba 500€ para caritas. Los ricos también pueden ser solidarios, no pueden, deben ser solidarios.
Lo que sí está claro es que lo que Jesús resalta no es el que echemos en el cepillo una cantidad determinada, sino la actitud con la que la echamos. Todavía nadie ha identificado a la persona que mensualmente echa 500€, ni esa persona ha dicho que era ella; ¡ qué bonito que el anonimato sea el nombre de la solidaridad, aunque esta tenga nombre y apellidos!. La solidaridad no es anónima, tiene rostro, sonríe, llora, se ilusiona... porque detrás de ello, hay y está la historia de un ser humano.
La viejilla que echaba lo que tenía, no es ni más ni menos que la entrega generosa de tantos y tantos que en nuestra Iglesia santa y pecadora al mismo tiempo dan y entregan su cualidades, sus virtudes, sus horas, sus sacrificios familiares... ¡qué fácil es comprar cualidades porque me sobra el dinero!. Esos son los opulentos en una celebración; esos son los que se ponen en pie para que se vea quienes son los que echan; los anónimos, los de la segunda fila, los que no reciben los aplausos, los que no se llevan ningún premio... pero que siempre están al pie del cañón, son los que entregan todo lo que tienen y lo ponen al servicio de los demás: quienes abren y cierran una Iglesia, quienes la limpian, quienes atienden caritas, quienes visitan, acompañan a los enfermos...
Cada vez que la televisión nos muestra tantos y tantos voluntarios de dependencia, tantos voluntarios de la cruz roja, tantos voluntarios cuando llega una patera inclusive con cadáveres... esos son los que dan no lo que les sobra, sino lo que tienen y hasta más de lo que pueden. Probablemente se quedarían en números rojos a nivel bancario.
Rafa Nadal podría ser el anónimo solidario como la viejilla del evangelio, pero alguna cámara lo ha pillado y ha hecho que se vuelva viral. En el fondo no es malo. No es malo que la gente sepa que hay ricos que también arriman el hombro y que probablemente el dinero, para ellos, no lo es todo.
Felicidades a las parroquias de Ingenio porque han estrenado blog
Hasta la próxima
Paco Mira


viernes, 2 de noviembre de 2018

ESTAMOS HASTA EL GORRO DE ÓRDENES


ESTAMOS HASTA EL GORRO DE ÓRDENES

La vida es un puro mandamiento y eso no lo niega nadie. Cuando nacemos y por educación ya nos están diciendo lo que tenemos que hacer, lo que podemos o no decir, de cómo tenemos que comportarnos.... y en la medida en que vamos siendo mayores, en la medida en que vamos creciendo, cuando llegamos a viejos.... también nos dan órdenes y a obedecer sin rechistar. En el intervalo de la juventud y la senectud, los que damos órdenes somos nosotros. Y además, creemos que lo hacemos bien.
Por otra parte, el mundo en general, nos movemos al compás de quien quiere tener la razón a base de órdenes, de mandamientos, de regular la vida de los demás, de decirnos lo que tenemos que hacer, aunque el ser humano no valga para mucho, porque lo importante son mis propios intereses.
Viendo el evangelio de esta semana, viendo que un fariseo le pregunta a Jesús, también por los mandamientos, por las órdenes que, según la ley, tenemos que cumplir, nosotros podemos ofrecer la mirada del amor del que nos habla el evangelio. Estoy seguro que estas aportaciones no llegarán jamás al Parlamento europeo, al Banco central europeo, al congreso de los diputados español o a los nefastos presidentes de tantos lugares donde la dignidad de las personas pueden quedar a la altura del betún, como USA o Venezuela por poner algunos ejemplos. Sin embargo, a pesar de pasar inadvertidos por los círculos de poder, no podemos callarnos pues quienes creemos en el evangelio y en su propuesta de vida es la fuerza que dinamiza nuestro ser y nuestro hacer.
Jesús nos plantea tres amores: el amor de Dios. Ese amor que es capaz de sacarnos de nuestro propio amor y abrirnos a un horizonte más amplio que incluye a los otros, a la creación y por supuesto al Creador. Se inspira en la gratitud por un lado y en la constatación de nuestra limitación que nos hace sentir que existimos por ese amor generoso de Dios.
El segundo amor, al prójimo, es el amor de respuesta. Le decimos a Dios que le amamos amando a quienes El ama. No podemos decir que amamos a Dios a quien no vemos, si no amamos a los hermanos a quienes vemos. Es el amor que se compromete con la humanidad, tendiendo puentes de vida, de reconciliación, de justicia. Cuando somos capaces de dar el salto que nos permite ver al otro como hermano, como destinatario de nuestro amor y nuestra preocupación es que estamos entendiendo el proyecto de Jesús que tiene como mandamiento fundamental el amor. El amor es creador de vida y fuente de unidad entre los pueblos; es acogida, servicio, respeto, reconocimiento a lo diverso, ternura.... Si las decisiones que toman los dirigentes mundiales fueran pensadas para las personas que ellos aman de verdad, ¡cómo cambiaría la historia!.
El tercer amor es a mí mismo. El amor de la autoestima, pero también el que nos indica como hemos de amar a los demás: como yo quiero que me
amen a mí. Si cada uno se siente amado cuando es tratado con justicia, cuando se le dice la verdad, cuando se le respetan sus opiniones... tomar conciencia que los demás sienten lo mismo y por tanto me he de comportar de la misma manera, es la regla del evangelio.
"Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento?", pues ahora lo entiendo de otra manera y hasta que me ordenen que hay que amar, pues me parece hasta bien. De eso sabían nuestros santos de esta semana y su programa de vida: Dichosos los pobres, los sencillos, los humildes, los que sufren..... porque cumplieron con el mandamiento del amor.


Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 26 de octubre de 2018

YO TAMBIÉN QUIERO SER BARTIMEO

Hace años, me encontré con un ciego que no era de nacimiento, sino que por una negligencia había quedado sin visión. Recuerdo que él me comentaba que era lo más terrorífico que le había pasado y el razonamiento que me daba era lógico. El que nace ciego no sabe nada de la realidad, la puede intuir, pero el que ha nacido con visión, sabe lo que es perder lo esencial para desenvolverse en la vida. No se resigna a que tenga que ser guiado por otro o por otros.
El evangelio de esta semana nos habla de Bartimeo. Nos habla de un ciego. Pero no de un ciego cualquiera. De un ciego que está al borde del camino. Y es que los caminos de esta vida están llenos de ciegos. De ciegos que probablemente nosotros, con nuestra negligencia – como el ciego que yo he conocido – hemos querido que estén en las orillas de nuestras vidas. Ciegos, como Bartimeo (pero que pueden llamarse, Paco, Juan, María, Elisa, Gloria….) que gritan, que nos gritan y piden ayuda. Pero no una ayuda de colirio que tranquilice nuestra conciencia, sino el colirio de “tener la vista “ para ver lo que otros no son capaces de ver y atender los gritos de quien nos pide ayuda.
Probablemente el camino, la orilla de Bartimeo, es una orilla de oscuridad en su corazón. Probablemente Bartimeo quiere caminar por caminos de verdad, justicia, libertad, amor, solidaridad. ¡Qué fácil es guiar a otro, pero qué difícil es dejarnos guiar por quien hemos puesto nuestra confianza!
Me gustaría ser un Bartimeo de la vida para ver con claridad el sentido de nuestra vida… no quiero seguir con la ceguera del consumo y por el ansia del poder.
Me gustaría ser un Bartimeo de la vida para ver con claridad el camino que me propone el evangelio, para viéndolo a él, hacer un mundo más humano y más fraterno, en la reconciliación y en la verdad.
Me gustaría ser un Bartimeo de la vida, para ver a todos los compañeros del camino. No me gustaría hacerme el ciego para hacer invisible a los últimos. Quiero ver el rostro de Jesús en los inmigrantes, en las viudas, en los huérfanos, en los que echan de sus casas, en los que no llegan a fin de mes… en aquellos que la sociedad, yo, vamos excluyendo de los bienes y servicios que son de todos.
Me gustaría ser un Bartimeo de la vida para ver el sufrimiento de mis hermanos. En nuestro paisaje urbano ya nos hemos acostumbrado y quizás ya no nos afecta, a ver colas de hermanos en los comedores sociales, en las oficinas de empleo, inmigrantes que mueren a punto de alcanzar la costa de la vida, de hermanos que rebuscan en los contenedores de la basura.
Me gustaría ser un Bartimeo de la vida para ver con humildad nuestra fragilidad y nuestra vulnerabilidad para acercarnos a los que sufren y a las
víctimas y como compañeros de camino y de lucha, no desde la arrogancia de quienes creen que siempre aciertan.
Quiero ser un Bartimeo de la vida para ver que juntos podemos avanzar más y mejor. Que el camino de la unidad es posible cuando llenamos de Evangelio nuestra mirada y nos atrevemos, juntos, a construir el futuro.
Quiero ser un Bartimeo de la vida para ver la luz de la esperanza, porque sabemos que Jesús nos pregunta una y mil veces, ¿qué quieres que haga?. El siempre está presente en nuestra historia.
¿Se dan cuenta qué importante es la visión?. No solo la física, sino la del corazón. “hay miradas que matan”, pero “hay miradas que valen por mucho y para muchos”

Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 20 de octubre de 2018

¿DÓNDE ESTÁN LAS MISIONES?.¿CUÁL ES LA MISIÓN DE LOS LAICOS?

                

¿DÓNDE ESTÁN LAS MISIONES?.¿CUÁL ES LA MISIÓN DE LOS LAICOS?

Cuando uno, de pequeño, iba al colegio, todos los años llegaban al colegio unas cuantas huchas con un sello de plomo y la imagen de un negrito en uno de los laterales. Las huchas iban acompañadas de unas pegatinas. La intención era clara: dos compañeros de clase y quedar un fin de semana para intentar llenar la hucha. ¡Eran otros tiempos!. Probablemente hoy, desgraciadamente, la hucha no llegaría al día que se nos marcaban para entregarla, pero en aquellos tiempos llegaban todas las huchas: más o menos llenas, pero llegaban.
Cada vez que van pasando los años, me pregunto, ¿cuál es la tierra de misión?. Creo que la imagen del negrito hambriento, famélico, falto de instalaciones, sin agua, sin luz, sus padres sin trabajo, la tierra reseca por la falta de riego y lluvia.....¿es muy diferente a situaciones en Canarias o en nuestro país llamado España?. No hace mucho, en un periódico de aquí, decía que estábamos, solo en Canarias, en 217.000 pobres severos.
En Canarias, ante la falta de curas, estamos llegando a ser tierra de misión. No somos negritos, pero de tez morena y cuarteada - en muchos casos - por el implacable rey sol. Y en medio de todo ello, nuestra Diócesis nos reta con el nuevo plan de pastoral: "laicos para la misión", pero en nuestra iglesia universal, y en particular en nuestra iglesia diocesana, "¿qué misión tenemos los laicos?". No me gustaría que ahora, que estamos en época de sequía vocacional, se recurriera a los laicos, cuando en la época de abundancia no se les tuvo demasiado en cuenta.
Hay infinidad de laicos con una preparación exquisita que pueden ser diáconos permanentes, responsables de secretariados, estar al frente de comisiones de ministerios.... pero no recurramos a ellos ahora porque no tenemos otra cosa. Valoremos lo que tenemos para no perder lo bueno. No echemos la mirada atrás si no es para valorar lo grandioso de los valores, de los recursos, .... que la gente, no solo de buena voluntad, sino también de formación nos ofrecen.
La misión probablemente ya esté en casa, en nuestra Diócesis. Probablemente no haya que salir muy lejos para evangelizar a un mundo que cada vez se ha alejado más de lo esencial y entre otras cosas porque probablemente pensamos, los que nos damos golpes de pecho, que esto nunca se iba a acabar.
La hucha sigue haciendo falta, pero sin duda el testimonio creíble es la mejor medicina para los males que nos acechan. No desestimemos a los que deciden la evangelización a miles de kilómetros de sus casas, pero tampoco desdeñemos a tantos y tantos seglares que llaman a la puerta y quieren tener su propio Domund pero en el lugar en el que viven con la sensación de pleno
de derecho de ayudar en una Diócesis que les abre la mano, les protege y les ayuda.
Laicos para la misión, gente que lucha y comparte la alegría del evangelio. Laicos para la misión, gente que no hace como en el evangelio de esta semana donde se pelean por estar a la derecha o a la izquierda, sino que Jesús sigue siendo el centro de sus vidas y con él y por él dan su tiempo, sus ganas, sus ilusiones, también sus fracasos. Apoyemos el Domud, cerca o lejos, apoyemos a los laicos, de dentro y de lejos, pero apoyémosles.
La misión de los laicos ha de ser de servicio, entre otras cosas, de la reconciliación. El mundo, nuestro entorno, necesita ser reconciliado. Necesita puentes por donde transite la paz y el perdón. La Iglesia quiere vivir la causa de la paz. Seamos albañiles de la reconciliación con los hermanos, con Dios y con nosotros mismos.
Empiezan las fiestas de Vecindario. Viva la fiesta.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 12 de octubre de 2018

EL CAMELLO POR EL OJO DE LA AGUJA


EL CAMELLO POR EL OJO DE LA AGUJA

Recuerdo que hace muchos años, un niño de catequesis, en una parroquia en la que yo colaboraba, me preguntaba: "profe, ¿cómo se mete un camello por el ojo de una aguja?. Se lo pregunté a mi padre y me dijo que se lo dijera a usted". No pude contener la risa, aunque la disimulé delante de la criatura, pero en el fondo me quedó la duda de si el evangelio de esta semana, es para fijarse en los camellos, en las agujas, en los de mirada limpia, en los ricos.... quizás da para todos, pero no se puede tratar todo.
Siempre me pregunté si a los ricos, por ser tales, se les tiene negado el acceso al reino de los cielos. Claro, visto así el cielo estaría vacío de gente que en la tierra ha podido disfrutar de ciertas ventajas monetarias, o de negocios que han servido para poder salir adelante. Gente que probablemente han empezado de la nada, los negocios le han ido bien y ha sacado adelante una familia, un negocio y un buen número de empleados.
Pero entiendo que los ricos, que también lloran, tienen derecho a entrar en el reino de los cielos. Claro, otra cosa es también qué entendemos por riqueza. Si se es rico a costa de explotar al que no tiene o que tiene lo justo es cuando le explico a aquel niño de catequesis que es más fácil entrar a un camello por el ojo 
de una aguja; pero si por rico entendemos generosidad, amabilidad, solidaridad, alegría, comprensión, entrega, sabiduría, abrazar en tiempo y forma al que lo necesita, silencio oportuno en el momento adecuado... le hablaré de gente rica, de pilares fundamentales como Oscar Romero o como Montini (Pablo VI).
Tanto uno como el otro, y como otros tantos en la vida y en la historia han sido y son ricos de todos los adjetivos que he mencionado anteriormente y probablemente de otros muchos que se nos ocurran. Gente que entrega su vida en, por y para los demás; gente que derrama su sangre - en algún caso - en defensa de los más pobres, de los más necesitados, que son la voz de los sin voz. Montini (Pablo VI), fue el Papa de la clausura de lo inacabado; de la clausura de un Concilio (Vaticano II), del que queda mucho por hacer y que a veces no hay intención de acabarlo. Fue un Papa culto, prudente y siempre atento a los conflictos con la intención de poner orden en los mismos.
Ambos van a ser declarados santos; probablemente han tardado tiempo. Y van a ser declarados santos en el medio de dos grandes fiestas: por un lado la celebración de María bajo la advocación de el Pilar - ellos han sido, como otras muchas personas, también pilares en la vida - y por otro en la celebración de la onomástica de Teresa de Jesús un pilar y una santa, que supo ver "entre pucheros", a Dios en lo sencillo. Romero y Montini tienen que ser pilares y santos de muchos que quieren seguir su ejemplo.
Cuando Jesús, en el evangelio, (Marcos 10,17) se encuentra con el joven rico, dice que "lo miró con amor": ¡cuántas miradas, cuantos gestos...pueden hacer felices a mucha gente!. Dice el refrán que hay miradas que matan y es verdad. Mirar con amor es ponerse en el lugar del otro, ser el otro en uno, entenderle, valorarlo.... y probablemente eso lo harán muchos ricos con los alicientes que hemos mencionado antes y seguro que entran en el reino de los cielos. 
No creo yo que los que nos damos golpes en el pecho tenemos asegurada la plaza en el reino de los cielos. Probablemente tendremos que pasar, como el camello, por infinidad de pruebas, de obstáculos... como lo hicieron Romero, Pablo VI, Teresa de Jesús, etc....
Ya ven amigos, que este es un fin de semana intenso.
Por cierto, felicidades a la Guardia Civil por festejar a su patrona
Hasta la próxima 
Paco Mira