miércoles, 28 de marzo de 2018

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL


Es una frase muy común entre todos nosotros. Cuando la penumbra, cuando la oscuridad en nuestras vidas se
convierte en algo común y habitual, cuando parece que nada tiene solución, resulta que alguien siempre nos suelta que "la luz aparece al final del túnel". Y es verdad, nunca llovió que no escampara, y que la esperanza es lo último que se pierde aunque lo que nos lleve a ella, no sea lo más alegre de la vida.
Vamos a celebrar el servicio; vamos a celebrar que lavar pies no es rebajarse a nada, sino compartir lo bueno que llevamos dentro y ponerlo al servicio de los demás sin esperar nada a cambio. Vamos a celebrar que el servicio - a veces - lleva y conlleva sufrimiento, lleva infinidad de cruces que tenemos que soportar cada día, pero llevadas desde el compromiso, probablemente pesen menos de lo que esperamos.
Pero ¡qué casualidad!, un solo acto en tres fases. ¿por qué no son muchos los que lo celebran completo?.¿todavía no hemos entendido el sentido completo de los tres días?
Es verdad. Hay quien va el jueves y el sábado; quien va el viernes solo; quien va jueves y viernes solo.... y creemos que hemos cumplido con la semana santa. Todavía, después de tanto tiempo, no hemos entendido que la celebración empieza el jueves y termina el sábado por la noche. ¿Qué pasaría si lo hiciéramos todo en un día?: que la gente preguntaría que por qué se habría acortado la semana santa.
Me gustaría que saboreáramos cada día. ¡qué hermoso es el servicio desinteresado reflejado en el lavatorio de los pies!. Viendo la televisión uno comprueba como se pueden lavar pies: ¡cuantos voluntarios acogen con cariño, con ternura, con amor... a los miles de refugiados que llegan a las costas de países donde esperan que les abran los brazos y les den un poco del calor que ellos comparten con otros!.¡ Cuántas personas abrazan, quieren y aman a los ancianos que están cuidando porque la familia no "tiene tiempo para ello"!. ¡cuántos comparten su tiempo con los privados de libertad y que no tienen quien les de una palabra de aliento cuando el abatimiento es grande!. Y lo más probable es que no seamos capaces de decir cómo puede lavar Jesús los pies hoy en día.
Claro, si nos vamos al viernes, la pregunta es clara: ¿cómo puede subsistir una religión fundada en una concepción de Dios crucificado?. ¿Qué hace Dios en una cruz?. Sin duda el Dios crucificado no es un ser omnipotente, sino un Dios impotente y humillado que sufre con todos y cada uno de nosotros en el dolor, en la angustia y en la misma muerte. Es un Dios al que nuestro sufrimiento le salpica. No existe un Dios al margen de nuestras penas. Es un Dios que nos pone mirando al sufrimiento y abandono de tantos hermanos víctimas de la injusticia y de las desgracias. Los cristianos seguimos dando un montón de rodeos para no encontrarnos con el Dios crucificado. Ojala que nuestro beso al crucificado nos ponga siempre mirando hacia quienes, cerca o lejos, viven sufriendo.
Quizás, ante las situaciones anteriores, muchos creen haber perdido la esperanza. Todo está perdido y nada más lejos de la realidad. Se cantará, como no podía ser de otra manera el aleluya. Un aleluya en la espera contra toda desesperación. La esperanza siempre tiene su premio, por la constancia, por la ilusión, por la certeza de quienes esperan a que el acto que se divide entres partes toque a su fin. Pero no es el final de nada, es el comienzo de todo. Es "la luz al final del túnel " Quizás nos conformemos con haber celebrado lo vivido. Ojala vivamos lo que celebramos. Ahora toca dar el callo. Ahora toca presentar el DNI de la convicción que se llama Jesús de Nazaret.
Déjenme que les diga con el salmista que quien crea que Dios ha muerto que salga a la luz y vea, si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto. Ya no es su sitio el desierto ni en la montaña se esconde. Digan, si preguntan dónde, que Dios está sin mortaja, donde un hombre trabaja y un corazón le responde.
No perdamos la ilusión. No perdamos las ganas. No seamos derrotistas y mantengamos la unidad en tres actos. No nos quedemos a medias. No cedamos al terrorismo, pero seamos contundentes. La vida vale más que todo.
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 23 de marzo de 2018

CINCUENTA Y DOS SEMANAS…. PERO UNA ESPECIAL


Cuando uno llega al despacho de un médico suele tener las paredes llenas de cuadros que acreditan su larga carrera cultural y académica, para llegar a donde ha llegado. Probablemente nosotros, en esa espera que a veces se hace interminable, nos dedicamos a recorrer – quizás en silencio – esa trayectoria y a cada uno que leemos ponemos cierta cara de asombro e incluso de admiración, pero también ponemos cara de incredulidad entre otras cosas porque probablemente no entendemos el título del cuadro.
Ahora que se acaba la cuaresma, nosotros también tenemos por delante la lectura de un cuadro, marcado por una serie de acontecimientos a los que, en teoría, nos hemos preparado a lo largo de todo el año. Leer unos acontecimientos que nos durarán toda una semana y que cuando esa semana se acabe, seguro que no nos hemos enterado que tenemos que ponerla en práctica.
Queda atrás el tiempo en el que nos impusieron la ceniza y que, junto con nuestra comunidad, hemos emprendido el camino hacia la Pascua, hacia el triunfo definitivo de la Vida. Han sido cuarenta días de gestos que entiendo que han sido sinceros: de oración, de solidaridad… gestos no exentos de dificultades, de retos, de desafíos…. Ojo han sido gestos que muchos han escogido para poder llegar a esta Semana Santa.
Este fin de semana, llegamos a la entrada triunfal en Jerusalén. Llegamos a las expectativas de un Mesías, rey y guerrero, que libera al pueblo de la opresión y de la injusticia que ha ocasionado el pueblo invasor. Casi como en algunos lugares de nuestra geografía que están esperando un líder que libere de una ocupación que ellos consideran injusta y por eso todavía no les ha llegado ese líder. Sin embargo el Mesías que llega es un Mesías Pastor y siervo, que triunfa entregando su vida, que triunfa amando hasta el extremo y a nivel político, hoy en día no encontramos muchos.
No deja de sorprender la emoción de la entrada en Jerusalén. Los niños cantan y extienden sus mantos ante el borrico, pero los gestos de la fiesta no ocultan la realidad:¡Jesús entra para morir!. Entra con el reconocimiento de los suyos y probablemente con una sonrisa cautivadora, porque su mayor alegría es dar la vida por la humanidad.
Pero el mismo pueblo que lo alaba, es el mismo que pide su muerte en la cruz. Jesús no pasa de largo ante la traición de su pueblo y su corazón de hombre es atravesado por el dolor. ¿Cómo encajar la realidad de una traición?.¿Cómo encajar que sus amigos, con los que ha compartido infinidad de experiencias, se dejen engatusar por los líderes religiosos?. El mismo pueblo que gritaba hosanna, grita ahora crucifícalo.
Interpelante es la imagen para quienes seguimos hoy a Jesús. La pregunta es sencilla, ¿podemos alabar a Jesús en el Templo mientras permitimos que cientos de hermanos suban hoy al patíbulo de infinidad de condenas a muerte en pleno siglo XXI: hambres, deportaciones, guerras, deshaucios, vallas que impiden libertades, robos legítimamente permitidos de quienes han sido escogidos con la voluntad popular, pensiones que no sirven para poder llevar una vida digna – uno de los derechos fundamentales del ser humano -, etc.…?.
Nuestros cantos de alabanza no pueden ser indiferentes ante este tipo de cruces “modernas”. Hoy, como ayer, no podemos alabar a Dios en la
primera hora y pedir su muerte, en la muerte de la vida digna de nuestros hermanos en la segunda. Por eso de las cincuenta y dos semanas que tenemos, esta es especial o al menos debe de serlo. Tenemos que ser testigos de la entereza y del valor que generan las profundas convicciones de amar y servir a los hermanos aunque ese amor y ese servicio impliquen la entrega de la vida. Tenemos que ser testigos de la ternura y de la compasión que solo un hombre lleno de Dios puede dar. Tenemos que ser testigos del valor que da la sintonía con el Padre y el saber que lo que hace tiene un valor salvífico universal. Tenemos que ser testigos, en los últimos momentos, de un amor sin límite.
Por eso déjenme que les diga, Feliz Semana Santa
Hasta la próxima
Paco Mira

jueves, 15 de marzo de 2018

A PESAR DE TODO:..... FELICIDADES

A PESAR DE TODO:..... FELICIDADES

Parece ser que España está de luto. La verdad es que cuando la infancia es la desgraciada protagonistas de historias como la que se ha vivido en Níjar (Almería) estos días, todo se paraliza. Y yo no estoy en contra de que eso suceda, al contrario: manifestaciones como las de estos días, demuestran la sensibilidad de un pueblo que no quiere que sus hijos desaparezcan de la forma que lo hizo Gabriel Cruz.
España se ha paralizado; España ha hecho un alto en el camino para mostrar su solidaridad con una familia destrozada pero que en vez de ser ella la receptora de todos los consuelos, parece que es la portadora de los ánimos necesarios en momentos como estos. Me ha maravillado la actitud de unos padres que en vez de pedir - cual público romano enfervorecido por el olor a la sangre- , rencor, odio, venganza.... ha pedido comprensión, perdón, ganas de seguir viviendo. No es más que el camino hacia la pascua en una cuaresma que para ellos se les ha adelantado el viernes santo. Es la antesala de la resurrección, fiesta inigualable para todos los cristianos.
Pero sin embargo, en ese camino hacia la pascua, en esta cuaresma, hay acontecimientos que nos hacen mirar hacia adelante. Hay personas, lugares, fechas que nos marcan - a pesar de todos los pesares - caminos y rutas a seguir. Un 19 de marzo de 1943 es una fecha que para el pueblo de Vecindario no debe quedar en el anonimato, ni mucho menos ser una fecha más, aunque a algunos no les importaría que eso sucediese, y que no se celebrara nada.
Cuando uno es joven o cuando está llegando a la senectud, el cumplir años siempre es un aliciente: cuando se es joven por la ilusión de hacerse mayor para tener acceso a una serie de derechos que la propia edad le proporciona y cuando uno está llegando a la senectud o está en ella porque mira hacia atrás y ve como la vida se va pasando y ya va quedando menos. Quizás los años intermedios no tengan tanto valor "mediático" - familiar y de amigos - a no ser los redondos.
San Rafael, la parroquia, este 19 de Marzo de 2018, cumple 75 años. y es un número redondo. Bodas de platino. 75 años en los que el santo que ondea en lo alto del retablo ha visto como la fe se ha desarrollado en todo su esplendor, como ha habido pastores que han marcado una época, una etapa: D. Manuel Guedes, D. Pedro, D. Santiago, D. Jesús, D. Cristian, D. Gonzalo, D. Manuel Pérez, D. Juan Betancor, D. Bernardo Valerón, D. Alejandro Santana, D. Antonio Juan... A todos les quito el don, puesto que todos han tenido una autoridad de andar con el pobre, con el que ha sufrido en tierras polvorientas y se han alegrado en los momentos en los que la fiesta era la que marcaba la pauta, que probablemente han marcado la vida de muchos del pueblo: unos para bien y otros quizás no tanto.
San Rafael ha sido testigo de muchos que se han iniciado en la vida de fe a través del bautismo, que la han confirmado, que se han arrepentido de muchas cosas y han pedido perdón por ello, que ha sido testigo del amor de muchas parejas, que ha despedido a la casa del padre a tantos y tantos que gracias a su vida han dejado huella en quehacer cotidiano de nuestro pueblo. Algún joven, también, ha ratificado su compromiso sacerdotal delante de sus pies. También ha habido quienes desde su excepticismo se han acercado por curiosidad y quien sabe si hasta interrogándose de muchas cosas.
Vecindario es y será - aunque creo que ya menos - el pueblo del viento. Ese viento que anuncia a todos los puntos cardinales que la fe sigue latiendo todavía en el seno y en el corazón de muchos de los que todavía comparten las alegrías y las penas de los tiempos que corremos.
Vecindario quiere también, este 19 de marzo, compartir la alegría de quienes quieren ser curas: de los dos Jonathan, de Gerardo, de Inocencio...alguno de ellos compartiendo fines de semana con nosotros. Ojalá que su ejemplo también perdure en los anales de nuestra historia.
Vecindario no solo vive el dolor de Gabriel Cruz, vive el de Yeremi Vargas, el de Sara Morales, el de los quinientos mil muertos de Siria, el de los que mueren por no llevarse un pan a la boca en Africa o en Latinoamérica, el de los que mueren de lepra, o solos, o engañados por mafias.... a todos, como decía Patricia la madre de Gabriel, "gracias por vivir y no se dejen llevar por el rencor".
A pesar de todo y en medio de las tristezas, FELICIDADES VECINDARIO y , por favor, sigue cumpliendo
Por ello déjenme que les diga, Feliz Cuaresma.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 9 de marzo de 2018

AMOR EN LA MUJER QUE TRABAJA, EN LAS PENSIONES, ETC....

AMOR EN LA MUJER QUE TRABAJA, EN LAS PENSIONES, ETC....
Una vez pasado el día 1 de octubre del 2017 en la que hubo una chapuza de elecciones en Cataluña,
que a posteriori se justificaron de diferentes maneras, especialmente ideológicas, .... una vez pasado eso, me da la impresión que ya las cosas no son como eran, no son como estamos acostumbrados que fueran y probablemente a partir de ahora se planteen de otra manera. Quizás sea el lado positivo de una chapuza, que siendo tal, algo se puede aprovechar.
Esta semana hemos celebrado el día de la mujer trabajadora y siempre he dicho que cuando celebramos algo es porque no funciona. ¿alguien pensó en alguna ocasión que la mujer no trabaja nunca?. Probablemente habrá que refundir el título de los días que conmemoramos puesto que me quito el sombrero ante mi mujer en el trabajo, mi madre, y tantas y tantas mujeres que a lo largo de la historia han - y siguen dando - el callo bien sea remunerado como sin remunerar, pero desde el momento en que son capaces de dar vida, están trabajando. Insisto, podríamos cambiar el título del día.
Por otra parte nuestros ancianos han salido a la calle: ¡qué bueno!. Que bueno que aquellos en quien tenemos el espejo de muchas de nuestras cualidades y actitudes sean capaces de gritar a los cuatro vientos que la jubilación, la pensión, es un derecho que a lo largo de toda una vida de trabajo, entrega y abnegación a un estado que le ha proporcionado una serie beneficios y ahora se lo agradece. Triste es que le pida a quien se ha levantado gracias a mi esfuerzo, que me de lo que no es de nadie, sino mío y me lo merezco.
Muchos se preguntarán por qué reflexiono esto este fin de semana, porque "tanto amó Dios al mundo...". Solo se puede ser agradecido y dar gracias desde el momento que experimento aquello que pido. La mayoría de las personas han tenido la experiencia de ser o haber sido amadas. Cada uno tendrá sus propias vivencias, sus propios recuerdos, de personas que están o han estado a su lado y le han hecho sentirse amado. Y no hay que pensar solamente en un amor romántico; el amor adopta diferentes formas, diferentes expresiones: palabras, gestos, acciones, presencias... Y también el amor se manifiesta en silencios, correcciones, incluso ausencias. Por eso no siempre percibimos el amor, y a veces necesitamos que pase el tiempo para darnos cuenta de cómo hemos sido amados, de tanto que nos han amado. Por desgracia no todas las personas se han sentido amadas, y esa carencia se manifiesta de forma negativa en su vida.
Por ello me gustaría que las acciones que se tomen, sean acciones que se tomen desde el amor. Que el reconocimiento a las mujeres no sea una acción que la política tiene que tener, por ideología, por ganar un par de votos... sino que la sociedad reconoce que tiene que ser así porque es de justicia y ellas se lo merecen. Que hay que reconocer que hay trabajos que tienen que hacer unos u otros, pero que por su condición de sexo no se les discrimine.
Pero no solamente con las mujeres, sino también con los ancianos, con los jubilados, con los que han levantado el país y que somos lo que somos
gracias a ellos. No reprochemos lo que no sabemos o no fuimos capaces de hacer. Eso mismo pasa en la Iglesia.
Se dice que cuando nos vamos haciendo mayores hablamos mucho del pasado, poco del presente y nada del futuro. Permítanme hacer uso de mi pertenencia al club de los que se van haciendo mayores para invitarles a echar una mirada a nuestra infancia y traer a la memoria aquella profesora o profesor que, sin negar su buena intención, nos reñía tanto y con tanta frecuencia que terminamos por sacarla o sacarlo del rincón de nuestros afectos. No sin dolor y pena he de reconocer que muchos cristianos han tenido una experiencia semejante con la Iglesia alejándose de ella para evitar sus reproches. ¿Por qué la Iglesia, que es Madre y Maestra, llamada a ser compasiva y misericordiosa como Jesús tomó esta deriva? Me atrevo a aventurar una posible causa: porque al leer un Evangelio como el de hoy nos saltamos, espero que, sin querer, la primera parte y pusimos todo el acento en la condena, las tinieblas, el error y el pecado.
La cuaresma, desde el amor, es un momento propicio para corregir errores.

Por ello déjenme que les diga, Feliz Cuaresma.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 2 de marzo de 2018

¿SAGRADO, PROFANO?, ¿PROFANO, SAGRADO?

¿SAGRADO, PROFANO?, ¿PROFANO, SAGRADO?

Los que hemos tenido la gran suerte de estudiar teología, independientemente de cual fuera el fin del estudio, sabemos que hay una asignatura, un clásico, llamada "fenomenología de la religión"; una asignatura fascinante que además es llave para entender todas las manifestaciones religiosas que a lo largo de la historia del hombre se han dado. Había que saber distinguir el ámbito de lo sagrado y el ámbito de lo profano: uno sin el otro no se dan, pero son dos cosas totalmente distintas. Entendiendo por profano lo no-sagrado. Y sin duda, los dos grandes mounstruos del tema eran y seguirán siendo Otto y Mircea Elíade. ¡Qué grandes autores!.
Claro, esta distinción ha servido para que la cultura, los pueblos hiciesen de las suyas y - por ejemplo - lo sagrado (en un tiempo ) se ha distanciado tanto de lo profano que era inaccesible, no era un Dios Padre, sino era un Dios que fiscalizaba, que observaba, que miraba por el ojo de la cerradura, que castigaba a las llamas del infierno....
Pero también es verdad que se hicieron infinidad de esfuerzos para que esa distancia no fuera tan larga: desde Concilios, Sínodos, Programas pastorales, etc.... Se ha querido acortar esa autoridad dictatorial para que el pueblo llano y sencillo pudiera llegar a aquello que parecía imposible. Pero les confieso una cosa: hemos pasado de lo más sagrado del mundo a que eso sagrado no tenga tanta importancia y quizás a que todo vale.
Me viene a la mente el mundo de la educación. Hemos pasado del "Don" (fulano, mengano....) del maestro, al "chacho, tío ¿qué pasó?", porque entendían que de esta manera los profesores están más cerca de la realidad del alumno. Hemos quitado las tarimas para estar a la misma altura. Y curiosamente ahora reivindicamos la autoridad que probablemente nosotros no quisimos seguir ejerciendo porque ahora vemos que las cosas se nos escapan de las manos.
Este fin de semana Jesús va al tempo y se cabrea. Y probablemente a nosotros nos da una lección: tira por tierra todo aquello que no encaja en la "casa de su Padre", porque su "casa es casa de oración". Muchos de aquellos cambistas y vendedores de palomas sabían que en el templo había negocio porque todo el mundo iba, porque era obligatoria la asistencia y Jesús nos viene a demostrar que en la casa del Padre no todo vale: ni para los curas de antes que miraban todo con lupa, ni para muchos progres de ahora que les da igual todo, ni para los laicos que entran en el templo sin saber donde estamos.
Muchos de mis amigos curas se preocupan - y me parece bien - que en las primeras comuniones - por ejemplo - el que no esté a gusto que se vaya: maravilloso, pero cuando no hay primeras comuniones me da la impresión que nuestros templos los convertimos en mercadillos baratos de regateo y griterío e incluso de encuentro en plazas y mercados. No hace falta nada más que ver que antes de comenzar una celebración, la diferencia con el exterior no es mucha.
Ahora que la cuaresma está llegando al ecuador, quizás sería bueno plantearnos como reto el volver a lo que hemos perdido: que lo sagrado quiere y tiene que tener su sitio; que yo tenga la posibilidad de encontrarme con mi padre a solas y en lo escondido del silencio, y "probablemente que mi Padre ve en lo escondido....."; necesitamos espacios de tranquilidad, de poder hablar desde el corazón el cual también habrá que limpiar de tantos cambistas que a
lo largo de nuestra vida vamos acumulando. No se si hay que hacer látigos, pero probablemente en alguna ocasión habrá que ser exigentes. Ojalá que nuestros templos sean lugares de encuentro, pero de encuentro compartido, de encuentro con un Padre que siempre está a la espera de que sus hijos hablen con él Un lugar donde también me encuentre con el hermano que busca lo mismo que yo y juntos llegamos a él.
Vemos que el evangelio de cada domingo nos da un latigazo y nos deja una lección para seguir funcionando en la vida.
Por ello déjenme que les diga, Feliz Cuaresma.
Hasta la próxima
Paco Mira