viernes, 27 de abril de 2018

DE VINO Y LIBROS


DE VINO Y LIBROS

            Bueno, pues uno de los grandes placeres de la vida (podemos cerrar los ojos y dejar volar la imaginación) es encontrar un lugar tranquilo, una buena copa de vino, ir degustándolo y saboreándolo, un buen libro, sentarse en una silla en el porche de una casa de campo y dejar que las horas vayan pasando.
            Digo esto porque esta semana pasada fue el día del libro. Y cuando uno era joven había un lema que decía que “un libro ayuda a triunfar”, es por ello que me gustaría reivindicar la lectura, pero no la digital, sino la de papel, la que se puede subrayar, la que se pueden poner notas al margen… la que nos ayuda a triunfar. Quiero reivindicar la lectura en los jóvenes como representación  de tantos y tantos que quieren triunfar en la vida; quiero reivindicar que por medio de la cultura y de la lectura el mundo puede ser, no sólo de otra forma, sino incluso hasta mejor de lo que es.
            Con el vino, casi sucede lo mismo, casi como la vid y los sarmientos. La vida de la comunidad y la de las personas que la conforman han de estar absolutamente unidas al proyecto de Jesús de Nazaret. Cuando apostamos, entre otras cosas, por un mundo donde la vida sea respetada, la justicia sea una realidad para todos, la paz un derecho inalienable y la reconciliación una forma de estar entre personas y pueblos, lo hacemos desde los valores que el Maestro nos dejó.
         
   Hay que cortar las ramas que no dan fruto y también habrá que quemarlas para que no afecten al conjunto del árbol o que no pongan en peligro los frutos. Pero hoy,¿qué ramas hay que cortar?, pues probablemente las que pongan en peligro la unidad de la Iglesia en torno a Jesús; la descalificación del que piensa distinto, las críticas subterráneas que ni construyen ni dejan construir; la intolerancia y la poca flexibilidad; la desconfianza en los otros; el tratarnos como si fuéramos enemigos o rivales y no trabajadores del mismo campo, aunque con diversas funciones en el mismo. A veces siento un poco de vergüenza cuando en los medios de comunicación ventilamos normales discrepancias entre sectores de la Iglesia como una pelea de enemigos irreconciliables.
         
   Otra rama que se puede cortar es la de la lejanía con la vida, la lejanía de las alegrías y preocupaciones de la gente que nos rodea que incluso nuestra oferta de vida con sentido puede llegar tarde o no llegue a quienes lo necesitan. En definitiva la rama que dificulta el diálogo del evangelio con la ciencia, con la cultura, con la política, con las religiones… con la vida
            También, no solo hay que cortar, hay que podar. Hay que podar la rama de la presencia de la Iglesia en las fronteras y periferias existenciales donde se tienden puentes de inclusión y dignidad para todos y todas. Me gusta ver la Iglesia en los campos de refugiados acompañando a las víctimas; defendiendo la dignidad de los pueblos indígenas; tendiendo puentes en pueblos sumidos en guerras fraticidas; abrazando a las víctimas del terror.
            Podar la rama de la presencia de la Iglesia en el mundo de la educación. Sin educación el mundo pierde su norte, un pueblo analfabeto, es un pueblo subdesarrollado. Los libros nos ayudan a pensar y el pensamiento nos hace libres.
            Podar la rama de la misericordia, de la ternura y de la compasión que hace de la Iglesia una comunidad samaritana o, tomando en palabras del papa Francisco una iglesia “hospital de campaña” que cuida, atiende y sana a quienes sufren el rigor del rescate.
            Ya ven. Un libro y un buen vino.


            FELIZ PASCUA
        Hasta la próxima
            Paco Mira


viernes, 20 de abril de 2018

PERDÓN, ¿UDS. CREEN QUE SOMOS BORREGOS?


Ya ven que les he pedido perdón. Pero me da la impresión que aprovechando las comparaciones, y estas son odiosas, algunos creen que sí lo somos. También he de reconocer que probablemente en algún momento de la historia hemos dado esa imagen real de borreguismo y de no tener bien amueblada nuestra cabeza para saber tomar las decisiones que en cada momento hay que tomar.
Fuera de su contexto ganadero, normalmente se utiliza la palabra "rebaño" en sentido negativo, para referirse a un grupo de personas que se dejan dirigir por otros en sus gustos, opiniones, etc.... Hay personas que se sorprenden, nos sorprendemos, que en el siglo XXI existan gentes que no tengan teléfono móvil de una conocida aplicación de mensajería instantánea. Es más, le preguntaremos, "pero ¿cómo puedes vivir así" y probablemente la respuesta sea vivo libre. Una de las paradojas de nuestra sociedad es que por una parte se exalta el individualismo hasta casi caer en el egocentrismo, mientras que por otra parte se procura masificar a la gente, convertirla en "rebaño" de diversas formas, haciendo creer que ver determinados programas y series de televisión o formar parte de determinadas redes sociales o tener determinadas aplicaciones en el móvil, o participar en determinados eventos... porque de lo contrario vas a ser el bicho raro, te quedas "fuera del rebaño" y en la práctica no existes.
Muchas veces se identifica a los cristianos con la imagen negativa del rebaño, como si fuéramos borreguitos que dócilmente aceptan sin cuestionar los dictados de la jerarquía eclesiástica. Pero no nos olvidemos que Jesús en el evangelio nos va a recordar, que "escucharán mi voz, habrá un solo rebaño y un solo Pastor".
El ser humano ha sido escogido no para caminar solo en la vida, no ha sido elegido para ser seres aislados, nadie se salva solo, ni como individuo ni con sus propias fuerzas. Dios nos ha ideado un camino para unirse a cada uno de los seres humanos de todos los tiempos, en relaciones complejas que supone la vida en una comunidad nada fácil. Este pueblo que Dios ha elegido y convocado es la Iglesia. Esa institución a la que tanto hemos y nos han criticado a lo largo de la historia, pero es la que nos da el calor de una madre que acoge y congrega a sus hijos.
Pero el hecho de ser "rebaño", o comunidad, de ser Iglesia, no significa caer en el gregarismo, ni carecer de opiniones o de no tener una voluntad propia. Al contrario, creo que es una fuente de libertad, de poder opinar, de poseer su peculiaridad personal dentro de la pluralidad.
Que bueno es compartir con otros aquello que sentimos y expresamos, sin la necesidad de tener que escondernos o como decía el evangelio de los domingos pasados de estar con las puertas cerradas. Caminamos juntos, avanzamos juntos, compartimos juntos, hablamos al Padre como comunidad.
Por eso como miembro de la comunidad, pido, exijo.... que reine la cordura. Que la guerra no tiene sentido ni tiene que estar regulada por la ONU, que tiene que poner qué tipo de armas hay que utilizar: ni químicas, ni informáticas, ni balísticas.... la guerra es el insulto más abominable para el ser humano y en especial para los niños.
Aquí sí. NO SEAMOS BORREGOS y hagamos caso a quienes no utilizan la razón como vía del diálogo y en Siria hace falta mucho.
Un último apunte: Felicidades a D. Francisco. Es nuestro Obispo, nuestro Pastor, no de un rebaño, sí de una comunidad maravillosa que es la canaria.

FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de abril de 2018

Y.... ¡VUELTA LA BURRA AL TRIGO!

Que España es un país de refranes, eso nadie lo duda. Que los refranes son de la sabiduría popular, pues tampoco y que los refranes nos sirven para dar a conocer, en un momento determinado, aquello que queremos expresar es evidente. Es más: creo que en alguna ocasión nos sacan de algún apuro.
Si "vuelve al burra al trigo" en el fondo no quiere más que decir y expresar la tozudez de un animal que destroza aquello que el dueño ha cuidado y mimado con esmero; la burra es un animal que no es fácil de educar, puesto que su voluntad no razonada le lleva a incumplir - lógicamente - con las normas del dueño.
No quiero comparar a Jesús de Nazaret con un burro, pero que es pesado sí. Que todo el día está diciendo lo que tenemos que hacer también. Que se harta de intentar reconducirnos por una senda que se me antoja nada fácil, también. Y esto viene a cuento porque una vez más, y van tres, nos vuelve a decir "Paz a ustedes", de ahí el que insista en algo que nosotros parece que no queremos que suceda.
A veces pedimos explicaciones de algo y, cuando nos las dan, no nos quedamos satisfechos, y seguimos pidiendo más datos, más aclaraciones... hasta que al final la persona a la que se lo estaos pidiendo, cierto hartazgo y desesperación, nos dice: "Pero ¿qué más quieres?". Ya nos ha dicho todo lo que nos tenía que decir si seguimos sin entenderlo, no es su responsabilidad, somos nosotros quienes debemos aceptar y entender lo que se nos ha dicho.
Cuantas veces, los propios agentes de pastoral, tenemos que dar razón de nuestra fe en la resurrección y no sabemos lo que es la resurrección: ilusión, como un fantasma, como si fuera de verdad, un mago..... y al final, después de celebrar tantas veces la pascua, no hemos hecho el "paso" de la realidad de nuestra fe.
El propio Jesús nos dice que metamos la mano en su costado, que toquemos sus heridas, que pasemos la mano por su rostro, que enjugamos las lágrimas que el dolor y el sufrimiento le producen, ¿sabemos reconocer a Jesús resucitado en personas de carne y hueso, de nuestro entorno, de nuestra familia, de nuestro trabajo ... que viven a Jesús como un verdadero resucitado?.
¡Y vuelta la burra al trigo!. Aquellos discípulos no le reconocían y por ello le ofrecían un pescado asado, pero casualidades de la vida nosotros, muchas veces, nos tranquilizamos la conciencia con una moneda para caritas en la cesta dominical, o al alcohólico: venga, va, cuando estés sereno hablamos...o en la viejilla que hasta la saciedad repite siempre la misma historia y no la cambia, o aquel discapacitado o, mejor, de capacidad diferente a la nuestra del que cruzamos la acera para que no nos de la vara, ¿sabemos reconocer a Jesús hasta en lo más ordinario de nuestra vida?
Que bonito es que nos sigan insistiendo en hacer aquello que debemos. No deberían de insistir, pero me alegra que Jesús nunca se canse de repetir una y otra vez que la Paz en medio de nosotros y "por su culpa" es posible, Que como nos recuerda Pedro en la primera lectura: Dios lo ha resucitado de entre los muertos y nosotros somos testigos. A veces, se lo digo de verdad, hasta lo dudo.
No desfallezcamos. Dios no tiene prisa y como nuestra burrita, seguirá insistiendo

FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 7 de abril de 2018

MUCHO GOLPE DE PECHO, PERO AHORA ¿QUÉ?


Déjenme que les diga FELICES PASCUAS a todos. No es porque
estemos en Navidad, sino porque estamos celebrando el paso de la muerte a la vida, porque los que creemos en esta maravillosa aventura pensamos que es posible que otro tipo de historias son reales y maravillosas.
Acabamos la semana santa y probablemente todos hemos asistido a más de un viacrucis; acabamos la semana santa y probablemente nos hemos dado más de un golpe de pecho; acaba la semana santa y probablemente hemos madrugado para coger un buen puesto el jueves santo, el viernes y quizás no tanto el sábado santo; hemos acabado la semana santa y probablemente nos hemos inflado a procesiones e incluso alguna saeta hemos cantado o hemos compartido alguna película que la televisión nos ha pasado y que no son nuevas…. ¡ cuántas cosas hemos hemos….!
Pero el evangelio de este fin de semana nos dice que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Hace cincuenta años un gran Papa, Juan XXIII, decía que la Iglesia tenía necesidad de abrir las ventanas para que la corriente de aire se llevara todo el polvo. Hoy nuestro Papa Francisco también dice que tenemos que abrir las puertas, salir, acudir a las periferias, recorrer y embarrarnos con las orillas de los caminos y ayudar a los que no pueden avanzar con facilidad.
Creo que hoy también estamos con las puertas cerradas por miedo ¿a qué?. ¿Qué miedo tenemos hoy?. Probablemente cuando los domingos, a partir de ahora, compartamos la fe, la gente que acuda a nuestras celebraciones será la misma de siempre, la gente que acuda a las celebraciones será la misma o quizás menos, ¿qué estamos haciendo mal los cristianos?.
A veces me pregunto dónde quedan los golpes de pecho que me he dado en la semana santa. Me pregunto de qué me han servido todas las carreras para coger un buen puesto y no tener que quedarme de pie. A veces me da miedo que mi fe se tambalee solamente por el qué dirán y que los que me vean en la calle no digan que ahí va un verdadero testigo no solo de Jesús, sino de Jesús resucitado.
Me gustaría que los que nos vieran, no nos pidieran que les digamos de palabra quién es Jesús, sino que nuestras vidas sean la mejor palabras
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira