sábado, 7 de abril de 2018

MUCHO GOLPE DE PECHO, PERO AHORA ¿QUÉ?


Déjenme que les diga FELICES PASCUAS a todos. No es porque
estemos en Navidad, sino porque estamos celebrando el paso de la muerte a la vida, porque los que creemos en esta maravillosa aventura pensamos que es posible que otro tipo de historias son reales y maravillosas.
Acabamos la semana santa y probablemente todos hemos asistido a más de un viacrucis; acabamos la semana santa y probablemente nos hemos dado más de un golpe de pecho; acaba la semana santa y probablemente hemos madrugado para coger un buen puesto el jueves santo, el viernes y quizás no tanto el sábado santo; hemos acabado la semana santa y probablemente nos hemos inflado a procesiones e incluso alguna saeta hemos cantado o hemos compartido alguna película que la televisión nos ha pasado y que no son nuevas…. ¡ cuántas cosas hemos hemos….!
Pero el evangelio de este fin de semana nos dice que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Hace cincuenta años un gran Papa, Juan XXIII, decía que la Iglesia tenía necesidad de abrir las ventanas para que la corriente de aire se llevara todo el polvo. Hoy nuestro Papa Francisco también dice que tenemos que abrir las puertas, salir, acudir a las periferias, recorrer y embarrarnos con las orillas de los caminos y ayudar a los que no pueden avanzar con facilidad.
Creo que hoy también estamos con las puertas cerradas por miedo ¿a qué?. ¿Qué miedo tenemos hoy?. Probablemente cuando los domingos, a partir de ahora, compartamos la fe, la gente que acuda a nuestras celebraciones será la misma de siempre, la gente que acuda a las celebraciones será la misma o quizás menos, ¿qué estamos haciendo mal los cristianos?.
A veces me pregunto dónde quedan los golpes de pecho que me he dado en la semana santa. Me pregunto de qué me han servido todas las carreras para coger un buen puesto y no tener que quedarme de pie. A veces me da miedo que mi fe se tambalee solamente por el qué dirán y que los que me vean en la calle no digan que ahí va un verdadero testigo no solo de Jesús, sino de Jesús resucitado.
Me gustaría que los que nos vieran, no nos pidieran que les digamos de palabra quién es Jesús, sino que nuestras vidas sean la mejor palabras
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira

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