viernes, 25 de mayo de 2018

A PESAR DE TODO, SIGO CREYENDO


Saben que a veces los acontecimientos de la semana pueden marcar una reflexión y creo que esta semana es propicio para ello. ¿Saben donde está la línea roja entre la libertad de expresión, el insulto y la ofensa?. Pues yo creía saber donde estaba, pero me he dado cuenta que no.
Esta semana el actor – entre otras cosas – Willy Toledo, decía – con perdón – (eso lo digo yo) que “cagarse en Dios, no es una blasfemia, sino libertad de expresión”. Les puedo confesar, que cada vez entiendo menos este maravilloso mundo en el que vivimos y del que tengo el honor, sin escogerlo, de poder compartirlo con un montón de gente. Siempre he entendido que la ley del Oeste americano, la ley del país donde no había leyes y que estas se solucionaban con una pistola al más rápido, pues esa ley, en teoría se ha acabado y que todos entendemos que mi libertad termina donde empieza la tuya y viceversa. Y por eso somos libres, pero de aquella manera.
Probablemente si a Willy le dijera que yo me acordaba de su madre en un tono jocoso, burlesco y con palabras mal sonantes, …. entiendo que él lo interpretaría de una manera que no es razonable y probablemente yo haría lo mismo. Seguro que él no lo interpretaría como libertad de expresión sino como un insulto de alguien que no conoce y menos a su madre.
Pero creo que tampoco el marco, le ha ayudado. No puedo meterme en la boca del lobo, para denunciar que el lobo es peligroso. Creo que las iglesias no son el mejor lugar para la blasfemia disfrazando esta de libertad. Tampoco los amigos. Me resulta curioso que los que nunca entran en una Iglesia (eso sí que es respetable ) por el motivo que sea, en esta ocasión lo hagan para una reivindicación insultante. Bueno amigo, Willy: a pesar de toda tu libertad de expresión mal sonante, sigo creyendo.
Pero también este fin de semana se acumulan las complicaciones. Hay que hablar de la Trinidad. Créanme que no es fácil. No es fácil dar con el ejemplo básico que nos ayude a entender un misterio que se me antoja complicado. Yo a mis alumnos lo que les digo que es como aquel hombre/mujer que es médico, hace deporte y además está federado en un equipo de ajedrez. ¿son tres personas diferentes?. No. Son tres en una sola unidos por el amor.
Eso entiendo que es la Trinidad: el amor que une los diferentes ministerios, posturas, realidades eclesiales. Si desde el amor somos capaces de realizar diferentes tareas, probablemente nuestra Iglesia, esa a la que Willy Toledo insulta, sería mejor de lo que es. No niego – nunca lo he hecho – que nuestra Iglesia pueda ser mejor de lo que es, pero es una realidad con la que tenemos que convivir y es lo que nos hace fuertes y capaces de que cuando nos caemos nos volvemos a levantar.
El amor es el motor que tiene que mover todo lo que hacemos los hombres y mujeres no solo en la Iglesia, sino en la sociedad en la que vivimos.
Si somos capaces de vivir desde esa realidad, la Trinidad se convertirá en ese desatascador que sirve para desatascar esas tuberías que a veces están obstruidas por el desaliento, por la envidia, por el egoísmo, por la falta de generosidad… por tantas y tantas realidades que en la vida nos hacen caminar de una manera determinada.
Aún así, a pesar de todos los inconvenientes de la vida, vuelvo al principio: aún así, sigo creyendo.
Hasta la próxima
Paco Mira

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