sábado, 30 de junio de 2018

EL ZOOLÓGICO HUMANO

Ahora que vienen las vacaciones, los que puedan disfrutarlas, claro, enseguida empezamos a hacer planes y sobre todo a dónde podemos ir que no estuviéramos o qué lugar visitar que nos pueda quedar grabado en la mente para los años futuros. Si tenemos niños pequeños, probablemente los animales siempre son un recurso fácil para poder disfrutar de algo diferente y los zoológicos son los que mejor nos pueden ofertar dicha iniciativa.
Sin embargo están surgiendo voces, no se si acertadas o no, que ya los zoológicos no deben ser los mejores lugares para visitar especies de animales. Que los animales tienen que tener su propio espacio y su propio lugar y este tiene que ser su entorno natural.
Y me resulta curioso que ahora que estamos intentando que los animales vivan en su derecho a la libertad, resulta que el ser humano, se encierra a sí mismo y por ello en USA apartan a los niños de sus padres y los meten en jaulas hasta saber qué hacer y cual va a ser su destino; parece que " la manada", que tiene nombre de "animales juntos", tiene que estar en libertad porque lo que en un principio justificaba que no podían convivir con el resto de los mortales, resulta que ahora sí; una serie de barcos cargados con seres humanos, pero hacinados como animales, alguno lo define como
"carne humana" embarcada. Sólo le faltó decir que era apta para el consumo. Mi pregunta es: ¿A dónde vamos?, ¿Tenemos que despertar de algo?, ¿es normal lo que está sucediendo?
El otro día discutía con un alumno en clase porque me decía que él tenía un perro que era inteligente y yo le decía que la inteligencia tiene que ver con la racionalidad y por ello el perro no es inteligente porque no razona lo que hace. Pero la verdad es que ahora ya lo estoy poniendo en duda si el ser humano razona lo que dice y hace o por el contrario también somos como los animales que actuamos por instintos.
Dice el libro de la Sabiduría, este fin de semana, que Dios creó al hombre imagen de su propio ser. No me imagino a Dios creando seres humanos para el zoológico. No quiero creer que sea realidad la famosa frase de que "el hombre es un lobo para el hombre", pero el libro de la sabiduría sigue diciendo que la muerte entró por el diablo. ¡Cuantos diablos, sin cuernos ni tridentes, pero sí con chaqueta y corbata, o con sueters, o pantalones vaqueros, andan sueltos y justifican su maldad amedrentando a los hermanos creados a imagen de Dios!.
Pablo, en la carta que le escribe a la comunidad de Corinto, les dice y nos dice que nos tenemos que distinguir por la generosidad. Me da la impresión que somos muy poco generosos con el que decimos que es nuestro hermano; me da la impresión que no somos nada agradecidos con quienes nos apoyan en un momento determinado a sacar adelante infinidad de problemas; somos poco agradecidos, a veces, con los que tienen menos que nosotros y los tratamos como mercancía que se compra, se vende o se negocia. Me pareció increíble que se tuviera que negociar dónde podía atracar un barco con gente a bordo, para poder ser generosos con ellos.
Ojalá que nosotros no nos veamos nunca en esa situación. Ojalá que nunca tengamos la necesidad de ser negociadores humanos, porque el ser humano no es un ser de zoológico y menos de negociar cual animal irracional.
Hasta la próxima
Paco Mira

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