viernes, 31 de agosto de 2018

UFF, ESTO ME PONE NERVIOSO


                                   
Ufff. ¡chiquito verano nos estamos llevando!. Así comenzaba y compartía mi reflexión la semana pasada. Y eso venía a cuento por el perdón de la Iglesia en palabras del Papa. Sin embargo, estoy viendo en el ambiente, no clerical, sino social, ciertas actitudes que me hacen poner nervioso. Porque me da la impresión que estamos pasado del negro al blanco o viceversa, sin pasar por el gris como término medio.
Esta semana veía que en Alemania, estaban surgiendo ciertos movimientos anti-inmigratorios y pensaba que eso se había acabado con la liberación de Alemania, al acabar la segunda guerra mundial. Pensaba que mantener en pie los campos de concentración era el fiel reflejo de lo que no hay que volver a hacer y por eso ha de servir de ejemplo para las generaciones futuras. Pero claro viendo las trifulcas que había con la policía pensaba que eso no se había acabado.
Pero viendo lo que a veces se ve en relación al Valle de los Caídos, ese querer resurgir de las cenizas al ave fénix, ese recordar - brazo en alto- hazañas pasadas, me hace transportar a un tiempo pretérito que creía que ya estaba superado, pero veo que no.
Viendo, también, como de una forma exprex se devuelve a los inmigrantes que saltan la valla, cuando hasta ahora no se había hecho de una forma común; viendo cómo nos da igual cual será el destino de los que han sido y son víctimas de las mafias a los que se les paga sin arriesgar sin que nadie haga nada, pues me pone nervioso.
No hace mucho, Monseñor Agrelo, decía que los inmigrantes son votos que garantizan ciertas actuaciones políticas y que no siempre estas son las mejores ni las más acertadas, me hace pensar lo que no quería: que jugamos con los seres humanos como el que juega al monopoly y que además especulamos sobre ellos como moneda de cambio que nos da cierta seguridad a la hora de afirmar tú dijiste pero no has hecho.
Probablemente los seres humanos que saltan las vallas o que van a países huyendo del suyo, no lo hacen como los que hicimos las maletas hace treinta días para aprovechar unas vacaciones, quizás merecidas, sino que con lo puesto, con lo que son y tienen, sin más que el miedo y la incertidumbre de lo que les puede ocurrir, esos seres humanos huyen de la muerte que tarde o temprano y no de manera natural, les va a tocar.
No defiendo ciertas actitudes de ellos, actitudes violentas que son del todo deprobables, pero cuando en televisión, en ciertos programas vomitivos, pero que todos vemos, oímos que alguno/a dice yo por mi..... mato y teniendo todos los adelantos y sueldos habidos y por haber, ¡que no harán estos pobres hombres/mujeres que no tienen las posibilidades que tienen los televisivos o no televisivos!.. Eso me pone nervioso.
El evangelio de Marcos (Mc 7) de este fin de semana, nos habla de lo que nos sale del corazón. Probablemente muchos podremos hacer un montón de cosas pero lo que nos sale con ganas, lo que nos sale desde la sinceridad coronaria, es lo que, a veces, no podemos arreglar. No porque siempre se hizo así; no porque la ley diga ciertas cosas, no se puede ir contra los derechos de los seres humanos y entre ellos el de la vida y garantizarla. Ojo: no solamente para los inmigrantes, sino para los que vivimos y estamos dentro.
No ganemos votos a costa del ser humano. Ganemos votos en favor del ser humano, de la vida, de la integración, de la socilacización, nunca desde la imposición... y así estaremos dando sentido al evangelio.
No nos olvidemos de visitar, el fin de semana que viene , a mamá María bajo la advocación del Pino.
Feliz verano
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 24 de agosto de 2018

PERDÓN. SÍ, PERDÓN

PERDÓN. SÍ, PERDÓN


Ufff. ¡chiquito verano nos estamos llevando!. Estarán de acuerdo conmigo que nuestro vocabulario, nuestro diccionario es rito en pluralidad de palabras. Incluso una misma palabra puede significar varias cosas al mismo tiempo, de ahí la riqueza del vocabulario. Pero claro está, cuando usamos en exceso una palabra - o cualquier otra cosa - corremos el riesgo que esa palabra pierda el significado para el que ha surgido la palabra, o su uso no tenga la fuerza necesaria para poder utilizarla en su contexto y en su justa medida.
Si van al diccionario, y buscan la palabra perdón van a encontrar cinco o seis acepciones que utilizan el mismo vocablo, pero con significación , en algunos casos, diferente. Pero para la palabra perdón déjenme que recurra a lo que una vez un amigo me dijo: " Paco, es la sensación de expresar lo que tú primero has experimentado". Claro. Rápidamente lo entendí: perdonar significa
haber sentido la experiencia de que alguien te ha perdonado primero. No puedes dar aquello que no tienes. Y.... claro está: cuando una palabra la utilizamos en exceso sin pensar lo que realmente significa, puede perder todo su valor: amor, sinceridad, honestidad, comprensión, perdón...
Estos días, la Iglesia por medio de su máxima autoridad el Papa Francisco, ante los avatares que la sociedad clerical estaba manifestando, ha corrido y desde la sinceridad, desde lo más profundo de su corazón que es el corazón de la Iglesia, dijo PERDÓN. El efecto "Francisco" no se hizo esperar y sus gestos y palabras llenaron rápidamente las páginas y los titulares de los medios de comunicación social.
El Papa pedía perdón por los abusos de pederastia. La Iglesia no es una fábrica de pederastas. Por desgracia en el mundo hay muchos pederastas y no solamente en la Iglesia. Pero es verdad que la Iglesia requiere de una renovación y no solamente hay que cargar en las espaldas del Papa toda la responsabilidad. En la carta que escribía el 20 de agosto, nos invitaba como pueblo de Dios, a asumir nuestra responsabilidad. Estamos desafiados a asumir el dolor de nuestros hermanos. Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy se quiere que la solidaridad entendida en su sentido más hondo, profundo y desafiante, se convierta en una forma de hacer la historia presente y futura, nos decía el Papa.
Cuando se pide perdón es sencillamente para aceptar que todos nos equivocamos y que desde el corazón podemos sentirnos humildes en la acogida de los demás y eso nos reconforta. A todos nos debe doler lo sucedido. Todos debemos ser implacables con quien no entiende que el amor no es igual a abuso, por el papel de importancia social que en algún tiempo se tuvo. Es por ello que no es cuestión de generalizar lo que no tiene que ser generalizado: no todos en la iglesia somos pederastas. Somos humanos y nos
equivocamos y no justificamos hechos que no tienen que ser justificados, pero tampoco somos peores que otros.
Probablemente en estos momentos lo mejor sería arrojar la toalla y decir que esto ya no sirve y que nos han estado engañando. Pero como dirá Pedro en el evangelio de este domingo (Marcos 6,60), "Señor, ¿a quién iríamos?. En situaciones como esta no tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y mas convincente. Si no seguimos a Jesús, nos quedaremos sin saber a quien seguir. No hay que precipitarse. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.
" Señor, tú tienes palabras de vida eterna". Esas palabras son las que me invitan a compartir con ustedes, igual que con el Papa, Perdón. Pero no por ello metamos la cabeza debajo del ala. No nos avergonzamos de pedir perdón, con la cabeza bien alta, Jesús es nuestro guía, como lo fue para Pedro.
Feliz verano
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 17 de agosto de 2018

NO QUIERO CREERLO, PERO PREGUNTO: ¿SOMOS CADA VEZ MÁS TONTOS?

A mediados de junio surgió la noticia de que un reciente estudio llevado a cabo por investigadores noruegos señalaba que el cociente de inteligencia de la población ha comenzado a caer, y que la caída comenzó con las personas nacidas en el año 1975, a pesar de la universalización de la enseñanza y de disponer de más medios de información. Según los autores del estudio, el motivo no es una cuestión de genética, sino que se debe a aspectos como los cambios en la forma de enseñanza, o la pérdida de hábito de la lectura de libros en favor de la televisión y los ordenadores y dispositivos móviles. Al parecer, tal como anunciaban con cierto humor algunos titulares de de prensa, parece que " nos estamos volviendo más tontos".
No hacía falta, creo yo, un estudio para darnos cuenta de que no sólo en cuanto al cociente de inteligencia, sino también en aspectos básicos y cotidianos de la vida, se percibe que muchas las personas de todas las edades que actúan de modo impulsivo, primario, sin detenerse a pesar en las consecuencias, a veces muy graves e irreparables, de sus actos u omisiones. Y también se ven muchas personas que ante una dificultad o incluso un simple contratiempo se quedan paralizadas, sin capacidad de reacción, sin saber cómo actuar ni resolver el problema que se les ha presentado.
Sin ir más lejos, esta semana, y de nuevo, el barco Aquarius navegaba con más de cien inmigrantes a bordo. Me resultó curioso que los gobiernos se rifan, negocian, hacen rebajas de cuantos les tocan a cada uno. Creía que el tráfico de seres humanos había acabado hace tiempo, pero me doy cuenta de que no es así. Amigos: la vida es innegociable. El ser humano no es una mercancía que se compra y se vende. Probablemente si quien negocia, fuera en el barco en cuestión, seguro que cambiaríamos de opinión.
Pero es que hay más: ¿Qué delito ha cometido el Padre Carlos Riudavets Montes?. Un jesuita que durante 38 años trabajó con los más desfavorecidos. Seguro que trabajó feliz. Seguro que esa felicidad se la transmitía a los que con él vivían. Su vida se truncó a los 73 años y que probablemente hubiesen sido más, pero ¿por qué?. ¿Por creer en un tal Jesús y denunciar injusticias?
¿Cuántos casos de violencia de género volvemos a sufrir en nuestro país?. Es que todo ello me lleva a pensar que hay algo que no funciona y que probablemente nos estamos volviendo más tontos cuando estamos viviendo en una sociedad con una tecnología mucho más avanzada, pero parece que la mente, nuestra mente, no ha avanzado mucho. Sigo pensando que la vida cada vez más tiene menos valor.
Como nos dirá la primera lectura de este fin de semana, el libro de
la sabiduría, nos hacen falta sabios. Y probablemente el sabio no es el que sabe mucho, que también, probablemente el sabio es el que empieza por conocerse a sí mismo y en consecuencia actúa. Me ha maravillado la valentía de nuestro Papa, de Francisco, que ha tenido la valentía de anular del catecismo la pena de muerte. Me gustaría invitar - desde la humildad - a nuestro Papa que siga revisando nuestro catecismo, a que siga anulando artículos que denigren al ser humano.
El sabio, hoy en día, como nos dirá Marcos en este domingo (Mc 6), es el que come de este pan y que vivirá eternamente. No quiero creerlo. Me niego a aceptarlo que cada vez seamos más tontos. Apostemos por la vida, pero sobre todo por la VIDA, por ese sabio llamado Jesús de Nazaret, por ese sabio que él mismo nos dice yo soy el pan vivo bajado del cielo
Feliz verano
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 10 de agosto de 2018

FUERTE PROBLEMA EN EL VERANO CON LA DIETA


Probablemente es algo que a todos nos incumbe e incluso yo diría que nos preocupa: a unos más que a otros por supuesto. Parece como que en el verano, por aquello de la piscina o de la playa, hay que darle un giro total a nuestra vida. En invierno y en otoño como que la importancia es otra, o no tiene importancia. En la primavera nos empiezan a bombardear con la "operación biquini", o la operación "fuera tripa". Les voy a decir algo: los que tenemos cierta tendencia a no soltar kilos - porque trabajo cuesta cogerlos, ¿saben? -, parece que tenemos un sufrimiento añadido. Claro, llega el verano y eso de la dieta como que no encaja mucho en la mayoría de los mortales, incluso aunque se intente.
Por otra parte, una de las cosas buena que tenemos a nuestro alcance es lo que llamamos "la dieta mediterránea", rica en frutas, verduras, pasta, arroz, aceite de oliva, pescado....Sin embargo aún conociendo los beneficios que nos aporta esta dieta, se nos recuerda que estamos abandonando este tipo de alimentación, sustituyéndola por carnes procesadas, grasas, azúcares... que unido al sedentarismo o a la falta de ejercicio, hace que la obesidad aumente, existan problemas cardiovasculares, etc..
Aunque lo podemos constatar en nuestras parroquias todas las semanas y según un estudio de Abril del 2018, el 68% de los españoles se declara católico, pero solo un 14% participa de la eucaristía dominical. Ya lo dejaba entrever en mi reflexión del domingo pasado. Gracias a Dios ya nadie nos obliga a asistir a ciertas prácticas religiosas, pero es triste que haya que ir al médico para darnos cuenta que ciertos alimentos que venden en ciertos establecimientos no nos aportan ningún beneficio, que no hacemos ejercicio y que tenemos problemas coronarios. A nivel religioso, ¿a quién acudimos?
Me parece triste, y lo decía, que hasta los propios agentes de pastoral, hagan "dieta religiosa", entendiendo por dieta dejar de comer en vez de comer sano. ¿Adelgazamos?, probablemente, pero no de la forma que debiéramos. LLevamos tres domingos en los que Jesús nos recuerda cuál es el verdadero alimento que nos tiene que dar fuerza para la vida, y nosotros emperrados en hacer dieta sin acudir a los cánones correspondientes.
Probablemente pondremos cincuenta millones de disculpas: la playa, el cura que está no me gusta, es que me da perece... pero ¿y los que madrugan para ir al gimnasio?, ¿los que madrugan, estando de vacaciones, para hacer la ruta del colesterol?. Cuando hablamos de ir a compartir la fe, podemos hacer como Elías en la primera lectura que ante las dificultades se sienta debajo de una retama y se desea la muerte: ¡que pena!
Lo más probable es que cuando desde algunas instancias se nos recorten derechos o nos quiten algunas situaciones que por el momento podemos hacer, nos tiraremos de los pelos y diremos por qué nos hacen eso. Sencillamente ahora no estamos prestando la debida atención ante las
dificultades. Nuestras eucaristías, veraniegas o no, están quedando escasas de gente y no hay que echarle la culpa a nadie. Somos nosotros mismos los que no damos el ejemplo que requiere una situación como esa.
No pidamos peras a los olmos, porque no las dan. Prediquemos con el ejemplo, incluso para nuestros hijos y así no digamos nunca, "no sé por qué mi hijo no quiere ir a misa los domingos", pues porque probablemente nosotros no damos ejemplo. Si nosotros no vemos la eucaristía como algo importante, no tiene sentido involucrar a los demás en algo que nosotros no sentimos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 3 de agosto de 2018

DIOS TAMBIÉN ESTÁ EN PLAYA DEL INGLÉS, EN LA HUELGA DEL TAXI O EN LAS PATERAS



Lo que voy a decir probablemente no tenga excesiva importancia para muchos. Pero en el verano lo que me gusta hacer es todo aquello que durante el año no puedo hacer por trabajo, reuniones, etc... y la playa me relaja. ¡A quién no le relaja o no le da fatiga el ver una llama en una hoguera!. ¡A quién no le relaja escuchar las olas del mar!. Pues a mí me pasa algo parecido: el fuego - siempre que esté controlado -, el agua del mar.... me relaja. Me relaja el caminar por la orilla de la playa, da igual solo que acompañado, aunque prefiero lo último. Tomar un poquito el sol, bañarme... y... llega uno a casa como nuevo, aunque eso por los año no es muy fiable.
Estos días, uno de los que he ido a caminar solo por playa del inglés, esos días en los que la marea parece que te dice que la arena es toda tuya y que las piedras las dejamos para otro momento, me encontré con un amigo y que después de saludarnos, le pregunté: "¿caminando solito?. No. Vamos dos. Dios viene conmigo". Y es verdad. Ahora que el evangelio de estos días nos habla de pan, quizás material, como el domingo pasado, y este domingo también nos habla de algo parecido. Nos habla de fundamento, en una sociedad en la que como decía un filósofo, es una sociedad líquida.
Cuando este filósofo hablaba de este tema, lo hacía en contraposición a sociedades anteriores en las que parecían más sólidos: se hacían proyectos a medio y largo plazo, porque había unos pilares lo suficientemente sólidos para poder soñar de esa manera: trabajo fijo, relación sentimental estable, valores sociales que todo el mundo aceptaba y eran asumidos..... Hoy todo eso no solo se ha debilitado, sino que se ha convertido en algo líquido. No parece haber nada duradero: ni el trabajo, ni las relaciones sociales, ni valores.... todo camina a una gran velocidad y tenemos un fuerte sentimiento de inestabilidad, porque no podemos apoyarnos en nada que nos ofrezca solidez. Se nos escurre como el agua entre los dedos.
A veces pienso si para muchos, nuestra idea de Dios es como el agua que se nos escurre. Por eso cuando mi amigo me dijo que no iba solo por la playa sino que Dios iba con él, está claro que Dios no coge vacaciones en verano. Es más. Me dio una lección, porque cuando yo iba caminando probablemente no iba pensando en Dios.
El evangelio de este domingo nos va a invitar a saciarnos de lo que no nos dará más hambre. ¿Cómo pasar correctamente de lo líquido a lo sólido?, el evangelio es claro: trabajemos por el alimento que perdura no por el alimento que perece; por el alimento que nos dará la vida eterna. Aunque vivamos en una sociedad en la que solamente encontramos alimentos perecederos como la olla de carne de los israelitas en la primera lectura, creo que caminar - como mi amigo - con Jesús en el verano, no es mala idea. Y no es mala idea que
Jesús esté de huelga con los taxistas, siempre y cuando estos tengan razón, además que siempre viaja en patera con los más débiles.
Me resulta curioso cuando veo nuestras eucaristías, la cantidad de bancos vacíos. Siempre me pregunto dónde se encuentran todos esos agentes de pastoral que durante los cursos catequéticos nos damos golpes de pecho, nos apuntamos a dieciocho mil reuniones, solicitamos planes de formación, probablemente negamos ciertos sacramentos porque algún padre ha faltado más de la cuenta y tenemos que ser implacables con la norma impuesta por la parroquia.... pero los bancos siguen vacíos.
¿Saben?. Ojalá me encuentre de nuevo con mi amigo, porque en vez de ir cada uno por su lado, nos juntamos y caminamos los dos con Dios por la playa. ¡Qué lección más buena, porque Dios no duerme ni reposa en verano!
Hasta la próxima
Paco Mira