viernes, 15 de febrero de 2019

YA TENEMOS PROGRAMA ELECTORAL. FALTA PARTIDO


Si les digo que la cosa está calentita a nivel político, no descubro nada nuevo. Si les digo que probablemente muchos desearán tener elecciones ya, pues seguro que también ustedes comparten esa teoría y si les digo que muchos quieren que el partido en el gobierno se vaya a descansar pues también es una realidad que está encima de la mesa. Pero es algo que no lo digo yo: hay manifestaciones multitudinarias, declaraciones en medios de comunicación social, reproches mutuos, etc....
Pero fíjense por donde, este fin de semana, quizás adelantándose a los acontecimientos, vamos a encontrar un programa electoral. Un programa que todos asumimos, pero que ninguno lleva como algo programático. Un programa que todos aplaudimos y que cuando a alguno de esos políticos se les pregunta si no le importa llevarlo a la práctica, en época de elecciones todos dicen que indirectamente está, pero que nadie ve.
Además el programa es de inmensa actualidad: Primero que Jesús baja del monte. Se pone a la altura de todos nosotros y nos dice dichosos ustedes los pobres. Probablemente nadie se jacta de ser pobre, de no tener nada, por no tener, no tener lo más básico, pero aún siendo pobres, sean felices, dichosos, bienaventurados, ... que el dinero no agobie lo más importante como es ser feliz.
La semana pasada, en la campaña de Manos Unidas, las cifras eran demoledoras: cada hora, mueren al menos quince niños de hambre, pero literal. En nuestro país hay gente que no tiene lo más básico. En nuestro país hay gente que tiene hambre, pero mucha. En nuestro país, quizás muy cerca de nosotros, hay tripas de rugen: dichosos los que tienen hambre, porque ellos serán saciados. Felices los que lloran, los que son capaces de derramar lágrimas ante la injusticia, ante la negligencia, ante el abuso... porque serán consolados.
Felices si todos los que creemos en Jesús pero no nos escondemos, damos razón de nuestra buena alegría que llamamos evangelio y sobre testimonio de un personaje que entregó su vida por nosotros. Felices porque nuestro testimonio no es fácil, seremos insultados y probablemente seremos moneda de cambio de algún gobierno que no tiene claro su programa, pero seremos felices.
Probablemente el rico no tiene tiempo para pensar que el guía de su vida se pueda llamar Jesús de Nazaret. Probablemente el rico solo se acordará de un tal Jesús de Nazaret cuando le vea las orejas al lobo y la soga le apriete más al cuello... pero está claro que "su recompensa ya está escrita".
Pablo, aquel que perseguía a los cristianos, dice que "si no creemos que Jesús ha resucitado" pues nos podemos dar de baja de esta empresa. Claro el problema está en el ejemplo. Ya lo decía Francisco de Asís, "y si es necesario díganlo también con palabras". Probablemente nos quejemos de los demás,
pero nosotros somos los primeros que no damos el ejemplo que tenemos que dar.
Ya ven: parece que se acercan las elecciones y los partidos ya empiezan a calentar los motores. Todos hablarán de lo que los otros no hicieron y probablemente no hablen de lo que plantean. Yo les planteo, como programa que se lean y lo incluyan, Lucas 6,17. Me da igual que sea un sermón del monte o que sean Bienaventuranzas. Me gustaría añadir y que sean dichosos los que sueñan, los que se equivocan, los que son diferentes, tantos y tantos… que son felices... Cuesta, pero , ¡da una tranquilidad y satisfacción el cumplirlas!
Hasta la próxima
Paco Mira

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