viernes, 26 de abril de 2019

A LOS INDECISOS: ESTÁ VIVO Y NO HAY QUE TENER MIEDO


                                 
Bueno, pues este fin de semana se aclarará todo: no sé cuantos mítines, no sé cuantos kilómetros recorridos, no sé cuantas afonías por gritos dados con la intención de convencer a la ciudadanía para alcanzar un voto que sirva y valga para los próximos cuatro años. Y por si eso fuera poco, hemos tenido debates en dos tiempos – cual partido de fútbol – para que no quede ningún resquicio de que no nos hemos enterado de lo que hay que hacer y sobre todo de lo que nos ofrecen; aún así hay tantos por ciento elevados que no saben lo qué hacer ,cómo hacerlo y a quién le dan la confianza para los próximos cuatro años. Esos son los indecisos, los que probablemente hablen mucho de programas, de candidatos, etc. pero que no saben a quién votar.
A nivel religioso creo que pasa lo mismo. Hay muchos que hablan de religión, se atreven a dar clase de teología popular, incluso se erigen en grandes y elocuentes oradores que intentan convencer a unas masas enardecidas que a golpes de pecho, sacan a relucir su religiosidad incipiente, su poco convencimiento en lo fundamental, porque “no hemos visto y por eso lo que no se ve...¿se cree?”. También, es verdad que, hay muchos que se encojen de hombros, que no tienen claro lo que tienen que creer y como creerlo, que eso de la resurrección les queda muy lejos, quisieran decir que sí, sin embardo pues no sé lo que hacer y como hacerlo.
Este fin de semana, el candidato que ha hecho su programa electoral (en cuanto sentido etimológico de la palabra) cuaresmal, de elección, ha salido victorioso, ha ganado y ha pronunciado su primer discurso. No ha salido a ningún balcón, a ninguna plaza, no se ha encontrado con calles cortadas por la multitud de gente que le aclama… Ha pronunciado un discurso casi imperativo: Paz a ustedes. Me resulta curioso que no lleva folios en las manos ni secretario que le aguante el discurso. Este es sencillo: les habla de paz y se calla.

La escena de nuestro candidato victorioso es todo lo contrario a lo que viviremos este domingo a la noche. Él va a donde están los electores, pero estos están con miedo, están con las puertas cerradas, no quieren celebrar la victoria de un triunfo que ya se suponía. Es un candidato que no se esconde y que su mensaje, el de la campaña, el de la cuaresma… no tiene fronteras ni idiomas, no tiene condicionantes pero sí condiciona.
Es un candidato que también se va a encontrar con indecisos, con “Tomases” de la vida que van a decir que si no tocan no creen. Es un candidato que no se queda en su sede, sino que va caminando con todos y cada uno de los que le han votado y también con los que no le han votado. Camina por las orillas del camino, al otro lado del lago, con gente desencantada que va camino de Emaús y no entiende o no comprende lo que ha pasado….
Es un candidato que vive y por ello su resurrección le ha dado la victoria. ¿por qué hay que tener miedo?, ¿por qué tenemos las puertas cerradas por
miedo a no sé quién?. Probablemente los contrarios van ganando porque no somos capaces de demostrar la alegría de la Pascua que da sentido a nuestra vida de cristianos. Tenemos que dejar de ser indecisos y afrontar con energía convencida que lo que hacemos es lo que merece la pena.
Un candidato que nos va a decir “ Dichosos los que crean sin haber visto”, Nosotros, ¿a qué nos apuntamos?

Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

miércoles, 17 de abril de 2019

LA PARTICULAR CAMPAÑA ELECTORAL DE LA LUZ

Bueno, todo camino tiene su comienzo, aunque probablemente hayamos pensado que esta historia ya había comenzado. Pero me he dado cuenta que el final tiene que ser el principio, sino todo lo que estamos haciendo no tiene sentido. No hace mucho compartía con ustedes que estando en campaña electoral, esta no es más que el final de un principio. Es decir, lo que de verdad empieza es a partir de que el candidato que mayor número de votos tenga, ha de empezar a realizar lo que ha prometido.
Jesús, en esta semana, en su "particular campaña electoral" nos ha prometido servicio, "vengo a servir como el que más", "el que quiera ser el primero que sea el último". Nuestros políticos, nosotros... no estamos al servicio de nuestros propios intereses. El mensaje de la buena noticia, el mensaje del evangelio es un mensaje al servicio de los demás y en especial de los más desfavorecidos. Ahora que llega el veintiocho de este mes, parece que hay menos gente durmiendo en las calles, a los que lo hacían parece que se les han agilizado los papeles. ¡Que casualidades tiene la vida!, pero ¿si no llega a haber elecciones, habría la misma celeridad?. Jesús lava los pies; pies de tantos y tantos que hoy en día siguen teniendo callos de deambular por las calles solicitando nuestra generosidad y comprensión.
Jesús, en esta semana, en su "particular campaña electoral", nos promete sacrificio y entrega. Las palabras se las lleva el viento. Probablemente nuestros políticos, en estos días, se queden afónicos de tanto decir que van hacer, a realizar, a construir, a remediar, a favorecer.... pero claro del dicho al hecho..... va un trecho que probablemente no sea corto. Jesús, como nosotros, no quiere tampoco el sacrifico por el sacrificio "Padre si es posible que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Jesús es solo amor y como tal se entrega, se parte y se reparte. Sus brazos extendidos en una cruz, no son el signo del sufrimiento masoquista, sino que son el abrazo de entrega en tantas y tantas cruces que en la actualidad sigue habiendo: violencia, guerras, abusos, flujos migratorios provocados, especulaciones monetarias... cualquier cosa, menos el valor de la vida humana.
Jesús, en esta semana, en su "particular campaña electoral", nos cede el protagonismo, para que no seamos testigos mudos de una realidad que no acabamos de comprender: Y la campaña de la luz,
no es la de Unelco: ¡Qué hacen mirando al cielo!. Dice el evangelio que las mujeres - esas a las que a veces les negamos su particular oportunidad en esta bendita Iglesia - fueron las primeras en ir corriendo al sepulcro. Tienen prisa, tenemos que tener prisa, porque lo mismo que al político se le agota el tiempo si no empieza a trabajar ya, para nosotros "mañana es tarde". La buena noticia tiene que ser ya. La luz ha aparecido y ya hemos tenido que asumirla como real. Ha resucitado y camina con nosotros. Que pena que no lo sepamos reconocer en quien camina a nuestro lado.
Ya ven amigos que la semana, lo mismo que ha empezado, termina, pero para nosotros empieza ahora lo bueno. Empieza lo que decimos que creemos. Empieza lo que decimos que tiene que ser verdad y por ello creemos. Creemos en la resurrección de los muertos, de los que nos han precedido porque también nuestro hermano Jesús también lo hizo por ello no es vana nuestra fe. Por ello tiene que ser la campaña de la luz, que alumbra, porque nosotros hacemos que así sea.
Con esta carta hemos llegado a las 300. Gracias por estar al otro lado compartiendo experiencias

Feliz Pascua
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 12 de abril de 2019

CAMPAÑA DE JESÚS


LA CAMPAÑA DE JESÚS 

 Cuando leemos un libro y empezamos por el prólogo; cuando vamos a un concierto y escuchamos el preludio de una obra.... lo que estamos haciendo es imaginarnos el desenlace de cada uno de los casos; cuando recibimos una sentencia, el juez antes de dictaminar, lo que hace relatar los hechos y lo que él considera como probado o no para adjudicar el veredicto final. Cuando los políticos hacen campaña, en el fondo lo que hacen es previsualizar lo que en teoría va a ser su legislatura.
Yo me quiero imaginar la entrada triunfal de Jesús en su capital, en esa ciudad que tantas veces ha visitado y en la que se ha sentido a gusto: él con la gente y la gente con él: los amigos de las orillas de los caminos; los amigos del otro lado del lago; los amigos que han sido curados: ciegos, sordos, leprosos...en el fondo - como diría alguno de hoy en día - colegas de infinidad de batallas. Y todos, al unísono, cantando, hosanna al Hijo, no de José el carpintero, sino el hijo de la raza pura de Israel, el hijo de David, el gran rey que tuvo el pueblo judío y que Pilato, más adelante, también le va a preguntar si él es rey.
Este recordatorio de aquel hecho, nos toca a nosotros en plena campaña electoral. Una campaña en la que también los candidatos entran triunfales en sus feudos, donde la masa, la plebe, les aplaude, les grita, los enardecen y yo diría que hasta los extasían de gloria y majestad humanas. Probablemente también esos exaltados, son los que crucificarán a más de uno con la pérdida de resultados en las elecciones.
¡Qué me gustaría que todos los candidatos repasaran los textos bíblicos de estos días! y se dieran cuenta de las cruces, de las penurias, de los sinsabores, de las faltas de respeto y solidaridad con los más necesitados, de la cruz ante la escasez del trabajo, de la cruz del que tiene que soportar la ignominia del desprecio.... Me gustaría que no se oyeran los látigos de aquellos que, verbal o físicamente, son capaces de infringir a los más desprotegidos.
Probablemente si los candidatos en estas elecciones supieran que han de pasar del hosanna, de la apoteosis, de los aplausos, del reconocimiento a un trabajo que se supone que bien hecho (cada uno conforme a su ideología) han de pasar al calvario, a las estrecheces, a los momentos de bajona, a las promesas que por más que quieras no puedes hacer realidad pero has sido sincero en tus planteamientos..... pero ojala que nunca se olviden de la sinceridad, de la honestidad, en definitiva de la verdad.
Jesús fue de Herodes a Pilatos cual pelota de pin pong, pero nunca perdió la compostura y probablemente  se le habría pasado por la cabeza el hacerlo, pero nunca fue infiel a su fidelidad: "Padre que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Es el reto que nos toca a todos y cada uno de nosotros. La fama y el poder (de alguno de los candidatos) no tienen cabida ante la entrega por amor sea cual fuere el resultado de la misma. ¡qué gran lección la que se nos propone esta semana!.
Ojalá que no solamente nos quedemos en la manifestación externa de una ritualidad alejada del corazón. Ojalá que no miremos para otro lado cuando a las puertas de nuestro corazón nos llame el seguimiento a un Jesús sufriente, ensangrentado, pero abierto a las heridas de tantos y tantos que siguen el mismo camino del calvario que él siguió pero en el 2019. Ojalá que alguno de  estos "calvarios" puedan estar en alguna campaña electoral.

Feliz  Semana Santa
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 5 de abril de 2019

TODOS SOMOS ADÚLTEROS

En nuestras tertulias de amigos, de familia... siempre criticamos a ciertos programas televisivos, de gran audiencia por cierto, que no actúan con honestidad - o eso creemos - a la hora de tratar a ciertos personajes y sobre todo cuando está en juego la audiencia y los millones de espectadores que nos van a dar la pole en relación a otras cadenas y así ganar mensualmente el primer puesto.
En esos programas nos atrevemos a prejuzgar, a juzgar a ciertos colaboradores o entrevistados y normalmente decimos que "esa por dinero, hace... lo que sea", "fulanito de tal es un.....", pero da la casualidad que para que nosotros podamos hacer esa afirmación es que somos los primeros que vemos los programas y caemos en la trampa de ser los primeros acusadores que tiramos piedras contra nuestro propio tejado.
Este fin de semana, cuando escuchamos en el evangelio (Juan 8) que la ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras, solemos pensar ¡que brutos, qué animalada!". Pero seamos sinceros: cuando nos enteramos de que alguien - hombre o mujer -, ha cometido alguna "infidelidad", no solo en lo estrictamente matrimonial, sino en cualquiera de los demás ámbitos que forman parte de nuestra vida: familiar, económico, social, político, eclesial, deportivo, cultural, laboral... seguimos estando muy dispuestos a "apedrear" al que consideramos culpable.
Y hoy en día quizás no utilicemos piedras minerales, de las auténticas, de las que pesan (o no), pero empleamos otro tipo de piedras que también dejan heridas e incluso pueden "matar" a quien las recibe: difamaciones, críticas, burlas, conclusiones que damos por seguras, desprecio, rechazo... En ciertos casos esto se amplia a comentarios en redes sociales, que llegan a ser muy crueles y despiadadas y resultan ya imborrables. Nosotros estamos, siendo sinceros, más predispuestos a denunciar y condenar el pecado en los otros que en nosotros mismos, y que no lo pensamos mucho a la hora de "tirar piedras". Es más diría que somos muy ligeros en ello.
¡Qué fácil es hacer juicios de los otros!. Situarnos en la torre de nuestros criterios sicológicos o morales y desde ahí poner etiquetas: pobres, marginados, adúlteras, prostitutas, emigrantes, etc...Pero da la casualidad que nuestros hermanos a los que ponemos etiquetas están hechos de la misma pasta que nosotros. No podemos lanzarles piedras. Es más, no basta con ponernos en sus propios zapatos y acercarnos de forma empática para entender el por qué: hemos de fomentar abrazos de misericordia y de perdón.
Ahora que están tan de moda las carreras: por una asociación, por un colectivo, contra el síndrome de... a favor de la integración de ....carrera en solidaridad con... resulta que Pablo, cuando le habla a la comunidad de Corinto les dice que ha iniciado la carrera para volver a Cristo.
Y es que la cuaresma siempre nos da una segunda ( y más ) oportunidades de volver a empezar. Lo vimos la semana pasada con la parábola del hijo pródigo: el padre -a diferencia del hijo mayor - no preguntó por qué vuelves, lo abrazó y lo besó, probablemente en silencio, con lágrimas de alegría...
No tiremos piedras, no sea que nos caigan en nuestra cabeza. Seamos jueces de nosotros mismos, mirémonos en el espejo del Padre y preguntémonos si somos adúlteros: eclesial o humanamente. Alguna respuesta seguro que tendremos.

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira