viernes, 27 de marzo de 2020

CUADERNO DE CUARESMA: YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA


¡ Uff, pues está la cosa complicada!. La Palabra de Dios, siempre está con los acontecimientos, y el evangelio de esta semana está con la realidad que nos ocupa. Las hermanas de Lázaro seguro que le preguntaron a Jesús, “ tan amigo que eras de mi hermano, ¿dónde estabas?. Ahora que es cuando más te necesitamos, resulta que no estabas. Si estuvieras aquí tu amigo, nuestro hermano no hubiese muerto. No entendemos cómo dejas que sucedan cosas como estas”
¡Qué complicado tuvo que ser para Jesús!: me lo imagino cogiendo aire antes de responder; me lo imagino poniéndose colorado antes de mirar a los ojos a las hermanas de su mejor amigo; me lo imagino mirando al cielo, siendo empático con su Padre Dios, antes de hacer lo que hizo.
Lo que estamos viviendo estos dias, no tiene nombre o si lo tiene ninguno queremos llamarlo como tal, dando a entender que lo queremos lo más lejos posible. Ninguno queremos entrar en la lista de esos más tres mil que desgraciadamente se van solos, sin familiares que les acompañen, sin nadie que les de el último beso en el momento del adiós, que serán depositados en una pista de hielo, depositados en el frío más intenso de la soledad más absoluta: “si hubieses estado aquí, no se hubiese muerto!.
Probablemente sea el grito más desgarrador que muchas gargantas, creyentes o no, lanzan estos días. Muchos que creen no tener la respuesta que quieren tener, porque su problema no se soluciona, argumentan – una vez más equivocadamente – que ese Dios clemente y compasivo no existe y que los que decimos que creemos en él, lo estamos haciendo de una manera que no tiene explicación.
Pero creo que en estos casos, los cristianos tenemos que dar testimonio de nuestra fe, sabiendo que no es nada fácil y que nuestros sentimientos y realidades son también de este mundo. Jesús no es el mago de la tribu; Jesús no es el mago que saca el conejo de la chistera y dando un grito hizo que su amigo Lázaro saliera de una tumba. Lázaro quedó donde estaba y Jesús lloró la muerte de su amigo. Seguro que no habría quien le diera consuelo, como a cualquiera de nosotros.
Jesús estaba con Marta y María. Jesús estaba con la vida, porque él es la Vida que da vida. No se trata tanto de acusar con el dedo: ¿dónde estabas, si estuvieras aquí….? está con el que vive – con las hermanas -, seguro que recordando los buenos momentos vividos con Lázaro, lo que aprendieron de Lázaro, la enseñanza que dejó Lázaro, etc… en definitiva que Lázaro sigue vivo en el recuerdo y en la memoria de todos aquellos que le apreciaron y le quisieron empezando por los más cercanos (hermanas) y acabando por su gran amigo del alma que era Jesús.
En estos días nuestro desagradable amigo covid 19, está regando nuestro país de Lázaros de la vida y todos nos preguntamos: ¿dónde estás?’ ¿por qué a mí? y Jesús sigue – como en el evangelio de este fin de semana – al lado de la vida. Al lado del que lucha por continuar aunque la vida nos de palos por todos los lados; Jesús sigue estando en la fuerza de tantos sanitarios que sacando fuerzas de flaqueza, nos insuflan un aliento de esperanza en unos pulmones que, a veces , se secan por falta de ánimo. Un Jesús que sigue estando al lado de todos aquellos que de una manera desinteresada ofrecen sus manos, tiempo, ganas, ilusión… en aquello que hace falta, desde una mascarilla artesana a un café calentito a camioneros que llevan lo más básico para que no nos falte de nada.
Solo entendiendo así a Jesús, es cuando él nos recuerda que Yo soy la resurrección y la vida, ¿crees esto?. Sí Señor, yo creo.
Fuerza para todos. Resistiremos para seguir viviendo y confiando en que Jesús es la resurrección y la vida.

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 21 de marzo de 2020

CUADERNO DE CUARESMA: RESISTIRÉ, PARA SEGUIR VIVIENDO




Cuando hace unos años, tuvimos la crisis de la economía y muchos nos han dicho que las cosas no iban a ser lo mismo, creo que no se cumplió nada de eso, entre otras cosas porque la vida de todos y cada uno de nosotros ha seguido como la teníamos: la gente consumía igual, los bares y tiendas estaban llenos, todos decíamos que no llegábamos a fin de mes... y al cabo de diez años, aquí seguimos quejándonos de lo que pudo haber sido y no fue.
Ahora, que nos dicen que las cosas no van ser como antes, hemos cogido miedo. En aquel momento, muchos no lo cogieron, ahora sí: tenemos miedo a la salud, miedo a perder el trabajo, no podemos salir de casa, nunca habíamos dejado de hacerlo, ¡no hay futbol!. ¡Qué tragedia!,
hay que guardar medidas de seguridad, hay que ser más higiénicos , si cabe, de lo que éramos... y todo por culpa de un virus. Lo pequeño se hace grande y nos hace pensar en lo que pudimos hacer y no hicimos.
Pero creo que ahora sí: todos tenemos claro que la vida ya no va a ser lo mismo. Nos va a cambiar de una forma radical, por el miedo o no, pero nos va a cambiar. Seguro que ahora le echamos la culpa a un gobierno que se le fue de las manos lo que no se tenía que haber escapado, sin embargo todos estamos metidos ahora en el mismo barco y todos tenemos que remar en la misma dirección y de nada vale lamentarse del pasado que no nos va a ayudar.
Por eso, y como cantaba el dúo Dinámico, resistiré, para seguir viviendo, para seguir viviendo en una situación nada fácil. Resistirán y tienen que hacerlo todos aquellos que en la actualidad están viviendo en la calle, en medio de cartones, sin nadie que tengan o quieran hacerse cargo de ellos; resistirán y tienen que hacerlo tantos y tantos ancianos que al no poder recibir visitas están solos en residencias u hospitales, resistirán y tienen que hacerlo tantos y tantos que les costaba llegar a fin de mes y que ahora las perspectivas de trabajo si eran chungas, ahora lo son el doble, resistirán y tienen que hacerlo todos aquellos que estaban acudiendo a caritas o a comedores sociales, porque tienen que saber que nunca, pero ahora menos, estarán solos.
El ciego de la parábola de este fin de semana, resistió para seguir viviendo y viendo. Seguro que se había acostumbrado a vivir sin ver, porque no pensaba, que otra forma de vida, era diferente. Solo cuando uno se encuentra con la verdad, con lo que verdaderamente da la vida, recobra la vista.
Quiero creer, y creo, que vamos, dentro de lo malo por el momento, por el buen camino; vamos camino de ver la luz.
Seguro que los problemas que ahora nos están acuciando no se verán de la misma manera dentro de un tiempo. Le daremos otra visión totalmente diferente a lo que estamos viendo, porque lo que ahora estamos pasando seguro que nos sirve de aprendizaje.
Los aplausos a los medios sanitarios; los aplausos a los supermercados; los aplausos a todos los que nos están sacando de este pozo, son sin duda los grandes beneficiados de recobrar una vista que nos tiene que guiar en el futuro para no volver a tropezar en la misma piedra. La verdad que esta cuaresma nos está llamando a la conversión. Mucho tenemos que cambiar en nuestro corazón para que lo malo se vuelva bueno y lo oscuro en luz.
Seamos optimistas y seguro que salimos adelante, porque resistiremos para seguir viviendo

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de marzo de 2020

CUADERNO DE CUARESMA: UN ENCUENTRO DE SEDIENTOS



Quien sabe más que un servidor, que es la mayoría, dice que podemos pasar más de un mes seguido, sin injerir alimentos, pero da la casualidad que no puede pasar una semana sin que injiera líquido, especialmente agua. Y todo esto debido a que mayoritariamente nuestro cuerpo está formado por agua, algo que necesitamos para sobrevivir; por eso la sed insatisfecha puede llegar a torturar a quien la padece. Pero claro, también está la sed no física, sino humana, que estando insatisfecha, puede también llegar a torturar.
Jesús llega a Sicar y también tiene sed. Le dice a aquella mujer "Dame de beber". Es curioso como los samaritanos y los judíos no se llevan y coinciden en lo vital de la vida: el agua. La samaritana no entiende que lo que está pidiendo Jesús es el agua de la reconciliación, el agua del perdón, el agua que cura ciertas heridas que están abiertas pero que no se ven a simple vista. Es más nos cuesta dar el primer paso para pedir perdón. El pueblo judío (en la primera lectura) se lo echa en cara a Moisés.
Pero claro, también la samaritana sale al encuentro del agua, va al pozo y se encuentra con la sorpresa. A veces lo vital de la vida es sorpresivo, no lo esperamos, pero lo mismo que ella sabía donde tenía que ir con el cubo a buscar el agua, malo es si nosotros no tenemos claro a donde tenemos que ir para saciar la sed que nos inunda.
Jesús aboga por saciar una sed, con un agua de reconciliación entre Dios y el hombre (representado en los dos pueblos); aboga por saciar la sed del diálogo perdido muchas veces no solamente entre los hombres sino también entre el hombre y Dios (representado en el diálogo con la samaritana). Un diálogo también de acogida. La samaritana podría haber echado a Jesús de aquel lugar, sin embargo accedió al diálogo, a la escucha, a la paciencia, a no tener prisa... a disfrutar de un vaso de agua.
La sed de la samaritana queda saciada cuando se da cuenta de quien es el interlocutor que tiene enfrente. Cuando ella se da cuenta de sus limitaciones, cuando ella se da cuenta que viviendo en el rencor y el odio, cuando ella se da cuenta que viviendo en el silencio de quien no quiere dialogar y hablar... es cuando puede vivir en transparencia y honestidad con ella misma, cosa que hasta la fecha no había podido conseguir.
Decía antes que lo crucial de la vida a veces se da en lo sencillo y cotidiano. Es curioso como desde que nos levantamos hasta que nos acostamos infinidad de veces Dios se sienta con nosotros en el diálogo, en la escucha, en la paciencia... y nosotros seguro que no nos damos cuenta o quizás no queramos darnos cuenta. ¡Cuántos Jesús pasan a nuestro lado que nos dicen dame de beber! y nosotros sin querer o queriendo cruzamos la calle, nos damos media vuelta, miramos para otro lado....
No cerremos la puerta a todo aquello que nos sirva para encontrarnos, como si es un vaso de agua. A veces ponemos infinidad de excusas para no acudir al pozo que nos sacia. Este domingo es el domingo del encuentro de sedientos: Jesús tiene sed de ti, pero tú, yo...¿tenemos sed de él?

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de marzo de 2020

CUADERNO DE CUARESMA: ¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!



Esta semana quiero compartir en mi cuaderno una actitud que cada vez menos se está dando en nuestras comunidades: el agradecimiento, la comodidad, las ganas de estar, el poder compartir con muchos que son como yo... En nuestras comunidades, en muchas de ellas, seguimos manteniendo esquemas que sirvieron para su momento, pero que en la actualidad en vez de acertar con la tecla, lo único que hacen es desafinar en una orquesta que cada vez, se me antoja, menos populosa.
Nuestras comunidades, no se si son espacios de transfiguraciones. Claro, cuando soltamos una palabreja como esta sobre la marcha desconectamos porque no es una palabra que sea normal en nuestro vocabulario cotidiano. Cuando Jesús sube a lo alto del monte, ni los propios discípulos se enteraron de lo que allí había pasado, pero sí tenían claro una cosa: estaban a gusto y encima querían quedarse. Jesús daba la impresión de ser un visionario, aquel que adelanta lo que va a suceder en el futuro: ¡quien le iba a decir a el que el hombre viajaría a la luna! (ni siquiera se lo planteó); ¡quién le iba a decir que hablaríamos por un aparato llamado teléfono!... pero claro un visionario en sentido positivo, el que es capaz de anticipar lo que ahora no se da o no existe, pero, pero es razonable esperar que se produzca.
Los discípulos, en el monte Tabor, fueron capaces de tener una vida con esperanza. Lo que allí vieron y vivieron fue la fuerza para dar la vida por aquel que les llenó de orgullo y que les hizo que dijeran:¡ qué bien se está aquí!.
Creo que es la hora que nos preguntemos, a los discípulos de ahora, ¿qué nos pasa?. ¿Qué nos pasa que no somos capaces de decir ¡qué bien se está aquí!, sino que estamos mejor en cualquier otro lugar que al lado de aquel que entregó la vida por todos y cada uno de nosotros?. Seguro que este domingo se nos llenará la boca con el día de la mujer trabajadora e incluso a alguna manifestación iremos porque es de justicia reconocer que la mujer tiene los mismos derechos que los demás, incluso en nuestra querida, santa y pecadora Iglesia, pero seguiremos sin ser capaces de contagiar lo que de verdad nos une y nos alimenta.
La Transfiguración cae en cuaresma. Cuaresma que tiene que ser el espejo en el que miremos nuestra situación personal y que nos tiene que llevar a tomar decisiones. Decisiones como las que tendrá que tomar el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal al que le vaticino un mandato nada fácil, pero que tiene todo mi apoyo si realmente lo intenta en la línea de Francisco, nuestro Papa. Tomar decisiones que a veces tienen que ser valientes. Quieren quitar nuestra presencia en la escuela pública, ante lo cual no podemos quedarnos callados o quietos. Después no nos podremos quejar.
Pues ya vemos que tenemos una tarea por delante. Ojalá que en nuestras celebraciones, que en nuestros momentos de oración, en nuestros ratos de silencio en medio del bullicio, seamos capaces de pronunciar lo que
Pedro dijo hace dos mil años: Maestro, ¡qué bien se está aquí!. Ojalá que nuestra alegría sea contagiosa; ojalá que nosotros también nos transfiguremos; ojala que la sensación de beneplácito sea capaz de hacer pesar a todos los que nos vean y sobre todo que a los que estuvieron y por algún motivo ya no están, puedan volver al lugar de donde salieron.

Feliz Cuaresma
Hasta la próxima
Paco Mira