viernes, 16 de septiembre de 2016

CORRUPCIÓN NO SIEMPRE ES IGUAL A CHAQUETA Y CORBATA Y A POLÍTICA

Creo que de un tiempo a esta parte, la palabra corrupción es la palabra de moda, es la que más se lleva y la que más se utiliza para dar a entender, en muchos de los casos, lo que
nos rodea. Por supuesto lo que nos rodea no siempre es lo más aconsejable, pero también es cierto que las circunstancias en las que nos vemos inmersos, parece que nos invitan a justificar lo que no tiene justificación.
Lo más probable es que identifiquemos que fulanito de tal, o menganito de cual... son unos corruptos, se venden al mejor postor, utilizan lo que no le corresponde en beneficio propio... tiene tal o cual siglas de un partido político, que cuando llegan al poder que la ciudadanía les ha otorgado democráticamente hacen lo que les da la gana... en el fondo la política es siempre sinónimo de corrupción.
Sin embargo, el evangelio de este fin de semana (Lc 16,1), parece que Jesús invita a la corrupción, parece que Jesús está diciendo que no seamos bobos y que a río revuelto ganancia de pescadores. Sin embargo entiendo que el evangelio de este fin de semana es una invitación a la regeneración, a la posibilidad de que si has robado, lo que robaste lo utilices en beneficio de los más pobres. No es la solución, pero sí es una forma de pagar tu culpa.
Pero no nos olvidemos que aunque no llevemos chaqueta o corbata; aunque no llevemos un chófer que nos lleve y nos traiga... a veces con la corrupción es muy fácil culpar a los ricos, a los poderosos, a los políticos....y no sentirnos personalmente implicados. Dios nos dice este fin de semana: el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. No nos olvidemos que la corrupción tiene diferentes formas y grados, está presente en nuestra sociedad, en la Iglesia y en nosotros mismos.
Jesús nos llama a revisar nuestras actitudes y comportamientos en lo menudo, en lo cotidiano, en lo diario... para comprobar nuestro grado de honradez y poder detectar nuestros pequeños casos de corrupción....que en el fondo pueden ser reflejo de los grandes.
Dice que el propio Jesús, que nadie puede servir a dos
amos, a Dios y al dinero, puesto que todos tenemos apetencias de ricos y de hecho caemos en diferentes grados de corrupción. Cuando oímos resonar voces en contra de la corrupción política o religiosa, (y ser corrupto dentro de la Iglesia, es tomar el nombre de Dios en vano y eso va contra los mandamientos de Dios) las cosas empiezan a cambiar solo cuando hay personas que se atreven a enfrentarse a su propia verdad y estamos dispuestos a transformar nuestra propia vida.
¡Cuántas veces oímos decir que solo el que tiene padrino se bautiza!, ¡cuántas veces alguno dice que ciertas cosas no se pueden pagar si no es con dinero negro!. La mejor forma de blanquear el dinero injusto ante Dios es compartirlo con sus hijos más pobres, que son, por desgracia, muchos. No se
trata de esconder más el dinero para hacer crecer la bola de lo que no es ganado justa y limpiamente. La riqueza desmesurada puede hacernos caer en la tentación de quitarle el puesto al importante que es Dios.
No nos olvidemos que todos somos responsables de que vivamos en un mundo más humano, lejos del engaño, del abuso, de la corrupción. Tenemos que cambiar nuestras estructuras mentales y de corazón; cuantas más veces estemos utilizando poderes de amistad, de influencia, ... en el fondo lo que estamos haciendo es quitarle la oportunidad a quien no la tiene y probablemente estamos cometiendo una cierta corrupción.
Un seguidor de Jesús no puede hacer cualquier cosa con el dinero: hay un modo de ganar dinero, de gastarlo y de disfrutarlo que es injusto pues olvida a los más pobres. Nosotros , ¿qué hacemos?
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 9 de septiembre de 2016

¿SABÍAN QUE LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD? POR EJEMPLO, ACARICIAR, BESAR, ABRAZAR....

¿SABÍAN QUE LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD? POR EJEMPLO, ACARICIAR, BESAR, ABRAZAR....
            Siempre me acordaré que una vez se me lió una cuerda, de tal manera que se hizo un nudo impresionante. Claro, empecé a ponerme nervioso, porque la cuerda la necesitaba. Solución fácil: tijera en ristre y se acabó el problema. Pero mi padre, que en eso de paciencia - al menos para algunas cosas - sabe algo, me dijo: ¡espera, tranquilo....!.
El hombre, con todo el tiempo del mundo, sin prisa, sentado en la mesa de la cocina, casi sin uñas.... empezó manos a la obra. Utilizó todos los recursos posibles: calor, unas tijerillas, un cuchillo chico... total que después de 34 minutos, cronometrados, la cuerda fue utilizada para lo que yo la quería. Le di las gracias, pero al mismo tiempo me preguntaba, pero ¿qué prisa tenía yo?.
            Hoy las lecturas nos hablan de paciencia, de tranquilidad, de segundas, terceras, infinitas oportunidades. Quizás la vida no nos deje tiempo para la tranquilidad, sino más bien para todo lo contrario. Hoy la vida nos mete tal prisa que incluso los artículos que consumimos cada vez tienen menos tiempo de caducidad porque de lo que se trata, es de consumir y de una manera feroz.
            Pero es curioso que esta maravillosa vida, a la que a veces criticamos con crueldad; esta vida que a veces nos castiga y no sabemos por qué; esta vida que al mismo tiempo puede ser signo de contradicción y nos oferta maravillosas oportunidades, posibilidades de besar, abrazar, acariciar, contemplar, disfrutar.... en definitiva vivir, nos dice que no
corramos, al contrario todo lo que podemos hacer de bueno, requiere de una virtud: paciencia. Un hijo, o un padre no puede besar o acariciar a su hijo con prisa, corriendo, como si el reloj marcara una hora más importante que el fruto del amor y de su sangre; no podemos abrazar al amigo, al brazo derecho cuando el reloj nos marca la hora de un deporte o de un medio de comunicación; una puesta de sol o un amanecer, signo de la presencia de Dios para los cristianos, no podemos contemplarla con el reloj en la mano. Así lo que uds. quieran.
            Dios en las lecturas de hoy, desde Moisés que le pide a Dios que al pueblo le de una segunda oportunidad; Pablo que confiesa que Dios tuvo paciencia con él y Jesús en las parábolas en las que nos manifiesta la alegría del arrepentimiento del tesoro escondido, de las monedas....son signo claro que la paciencia es una virtud y que como todas las virtudes hay que practicarlas para que no se oxiden.
            No hace mucho alguien me comentaba que tenía un empleado que por más que le dijera que había que entrar a la hora, que había que sacar la basura en su momento, que el teléfono había que cogerlo cuando sonaba....no había nada que hacer. Que había hablado con él infinidad de veces, pero que no cambiaba, ¡"¿Qué voy a hacer, Paco?!", pues tener paciencia que no queda otra.
  
          Quizás nuestros mayores son los que más entienden de paciencia. Ellos esperan a que nosotros tengamos tiempo para atenderles. Muchas veces decimos que la gente no tiene paciencia con nosotros, pero quizás es que nosotros tampoco tenemos paciencia con ellos. Creo que la paciencia son de esas virtudes reciprocas: no puedo pedir que me den aquello que yo no doy, pero es que además es una virtud muy fácil de aplicar, pero que nos cuesta una enormidad.
            Ojala que el año de la misericordia, apliquemos la paciencia misericordiosa. Dios lo es con nosotros, y ¿nosotros con los demás'
            Hasta la próxima


                                                               Paco Mira
                                                                     

viernes, 2 de septiembre de 2016

TERESA: ALBANESA DE NACIMIENTO, INDIA DE CORAZÓN

TERESA: ALBANESA DE NACIMIENTO, INDIA DE CORAZÓN
Los españoles somos muy dados a los refranes. Quizás, a veces, no utilizamos las palabras adecuadas a lo que queremos aplicarlas, pero como son como son no queda más remedio que hacerlo y creo que incluso si lo cambiamos, el refrán pierde su sentido. Uno de ellos dice que "el burro no es de donde nace, sino de donde pace". Lejos de mi intención aplicar la primera parte del refrán al personaje al que me refiero, pero sí entiendo que es real como la vida misma. Si les digo que Agnes Gonxha Bojaxhiu es de donde pace, de donde ha desarrollado toda su vida, más que de donde nació, pues a lo mejor lo vamos entendiendo. Para que lo sepamos, quiero rendirle un pequeño homenaje a Teresa, sí la
albanesa, pero la de Calcuta de toda la vida.
Este fin de semana, el Papa Francisco, le va a dar un premio. Quizás no es un premio como ella quisiera, en metálico para poder repartirlo entre los suyos, los pobres, como hizo en 1979 cuando recibió el premio nobel de la paz. El premio que le va a dar es el reconocimiento mundial a una labor que tiene que perdurar y por eso cada cuatro de septiembre y para siempre recordaremos que su labor no puede caer en el olvido.
Ojo, la labor de Teresa, de la madre Teresa, es igual a la labor que muchos han hecho y siguen haciendo, quizás desde el silencio o desde el anonimato, pero ella ha montado un poco más de ruido por eso es conocida en todo el mundo. El ruido que ella hizo es el ruido que tienen que hacer y de hecho hacen, los pobres de la tierra. Como ella misma decía, "los pobres de los pobres"; es el ruido que nosotros tenemos que oír para poder llevar a la práctica el mensaje de un amigo, o eso decimos, llamado Jesús de Nazaret.
Ella, casi, trabajaba de noche. Recogía a los moribundos de las aceras de Calcuta, antes que los camiones de la limpieza los recogieran para llevarlos a los vertederos: ¡cuantos moribundos sigue habiendo en las aceras de nuestra vida!. Solo para poder hacer eso, hay que renunciar a uno mismo y entregarse, como ella lo hizo, a los otros. Es un poco lo que refleja el evangelio de este fin de semana (Lc 14, 25): el que no renuncia a sus bienes no puede ser discípulo mío.
Jesús, como Teresa, no es de medias tintas: o somos o no somos. O nos ponemos manos a la obra, o renunciamos a ella, pero no podemos dejarla a medias. Creo que somos unos cristianos, a veces, un poco enclenques y nos dejamos llevar por las circunstancias. El amor a Dios tiene que dar fuerza para el amor a los demás. Teresa de Calcuta lo entendió no solo en la teoría sino también en la práctica.
Me hace gracia que nosotros siempre nos estamos reuniendo para poder estudiar lo que tenemos que hacer para solucionar los problemas del
mundo. Ella, ya en 1975, decía que la acción tiene que estar por encima de las organizaciones. esto es evangelio puro y duro. Basta de teorías, basta de folios escritos, basta de libros.... si los pobres tienen hambre, si los desahuciados no tienen techo, si los refugiados son perseguidos, si los niños son blanco fácil de las balas absurdas de quienes nos quieren hacer entrar en razón en vez de dialogar... ¿por qué no nos ponemos manos a la obra?. ¿ por qué no empezamos a actuar - ojo no solamente los cristianos - todos aquellos que nos sentimos comprometidos por alguna causa'
Felicidades a "mamá Teresa" y ojala que su ejemplo perdure en el corazón de todos
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 26 de agosto de 2016

UFF. OJO CON LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA: HUMILDAD SE ESCRIBE CON " H "

UFF. OJO CON LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA: HUMILDAD SE ESCRIBE CON " H "

Si nos damos cuenta, la vida es como un libro. " Es como ", no. Es un libro, en el que vamos escribiendo cada día que nos levantamos y nos acostamos. Cada uno va escribiendo su propio libro, hecho por él, animado por los que le rodean, condicionado por lo que le va sucediendo en la vida de cada día, con sus alegrías y sus penas, con sus lágrimas y sus sonrisas, con sus achaques y sus largas caminatas que nos hacen contemplar puestas de sol y amaneceres maravillosos. Aunque nos cueste, ¡que bello es ese libro!.

Pero vivimos en una sociedad y como tal, el libro no es individual, aunque aparezca nuestro nombre, sino que es un libro en el que compartimos un montón de cosas. Un libro que desde pequeñitos nos enseñan a leer y a escribir y a escribir procurando no tener faltas de ortografía. Cada falta de ortografía no deja de ser un borrón en la escritura y lo más probable que algún daño haga.

Este fin de semana, Jesús nos enseña una palabra y nos enseña cómo se escribe (Lc , 14,1), y además es una palabra que la solemos emplear con mucha frecuencia: Humildad. Una palabra que hay que aplicarla al libro de nuestra vida diaria. Aplicarla en nuestras comunidades parroquiales: en los grupos de catequistas: ¡cuántos hay que no dejan hueco a las nuevas generaciones!, ¡cuántos hay que siempre escogen a los niños, procurando que sean los mejores!. Aplicarla a los grupos de liturgia: hay gente que siempre quiere leer, gente que siempre tiene que llevar las ofrendas.... y se olvidan que "cuando te inviten a una boda, no te sientes en el asiento principal". Aplicarla a nuestros pastores, que sepan reconocer los errores, que sepan admitir que se equivocan y sobre todo que el ser cura no es síntoma de verdad absoluta. Aplicarla a nuestros dirigentes religiosos, Obispos, cardenales.... que la sencillez de palabra y de obra, que los gestos diarios, son símbolos de una buena escritura de la palabra humildad. Creo que el Papa Francisco la aprendió y la está enseñando.

Me gustaría que la palabra también la escribieran nuestros políticos con h, con corrección. Cuando hace dos años Aylan era recogido de una playa sin vida; cuando el otro día un niño con la cara ensangrentada esperaba en una ambulancia...; cuando la gente sigue saltando la valla en Melilla; cuando sigue habiendo colas en los comedores sociales; cuando caritas cada día atiende a más personas, cuando hay gente que no está llegando a fin de mes.... me he dado cuenta que no estamos escribiendo bien, que cometemos un montón de faltas de ortografía y entre ellas, la palabra humildad.

Estoy por asegurar que si siguiéramos los consejos que Jesús propone en el evangelio de este domingo, estaríamos escribiendo en condiciones la

escritura de la vida. A veces pensamos que el cristianismo es una religión de super-héroes y es todo lo contrario: es una religión de gente sencilla, que tiene que procurar no sentarse en los primeros bancos, que tiene que cuando se hace algo por convencimiento no hay que llamar a la prensa para que lo publique.

Si nos damos cuenta, ¡ qué dificil es ser sencillos, mansos y humildes de corazón!. ¡Qué difícil es renunciar a los premios que nos dan en favor de otros!. Esta semana estaba en La Palma y en un sorteo uno de los que iba con nosotros le tocaron - casualidades - dos premios en dos números diferentes. Palabras del amigo: "que vuelvan a sortear para que le toque a otro porque yo ya tengo un premio".

¿Cómo escribimos nosotros la palabra humildad?

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 19 de agosto de 2016

ES HORA DE CAMBIO, INCLUSO PARA LOS CURAS

ES HORA DE CAMBIO, INCLUSO PARA LOS CURAS
Es curioso como en ciertas momentos de la vida, procuramos cambiar, cambiar hasta de imagen: ¡quien no va a una boda y se compra ropa!, ¡quién no va de viaje y se compra ropa!, ¡ quien no va de vacaciones... e incluso la ropa de las vacaciones del año pasado, ya no sirven!. Da la impresión como que necesitamos cambiar algo en nosotros que nos haga diferentes, que nos identifique con la nueva situación que vamos a vivir y sin embargo, nosotros somos los mismos. Curioso
Pero me da la impresión que esto nos sucede, porque vivimos en el primer mundo. El que no tiene opción de plantearse las preguntas del viaje, de la boda, de las vacaciones.... las tiendas las mira de pasada, quizás con una cierta envidia sana, quizás pensando en que podría estar dentro de la tienda... pero continúa de largo, siendo él mismo y pensando lo que puede comer mañana pero no la ropa que se pondrá para la comida.
El evangelio de esta semana, es curioso que nos invita a ciertas estrecheces. Incluso nos invita a apretarnos el cinturón un poco más. Y si nos miramos en el espejo, lo más probable es que a muchos nos haga falta para que nos cierren los pantalones. Jesús (Lc 13,22), nos invita a estrecharnos, "procuren pasar por la puerta estrecha" . En la vida no es lo más apetecible. Muchos pensarán que el gobierno bastante nos aprieta para que encima el evangelio nos apure un poquito más.
Sin embargo no podemos quedarnos quietos ante las situaciones que la vida nos ofrece, de una manera o de otra. Creo que vivimos, a nivel de fe, en una situación de demasiada comodidad; en una situación en la que la vida del que tengo al lado me importa lo justo y necesario como para decir, no es mi problema, bastante tengo con lo mío. Dice el propio Jesús que cuando toquemos en la puerta, el dueño de la casa dirá que no nos conoce. Pondremos una cara como diciendo, pero bueno si lo conozco de toda la vida.
Lo más probable es que nosotros vamos a misa y cumplimos con el precepto; lo más probable es que recemos el rosario con mucha frecuencia; lo más probable es que muchos recen el oficio divino, la liturgia de la Iglesia y... creemos que lo tenemos todo conseguido... vivimos en la seguridad del deber cumplido.
En este mes en que muchos de nuestros curas cambian de destino parroquial, es bueno vivir en la inestabilidad. En estar siempre atentos a las circunstancias de los pueblos y comunidades que nos toca pastorear. Es bueno no vivir siempre en la comunidad en la que llevo toda la vida. Es bueno que se oxigenen ellos y las comunidades. Me gustaría felicitar a todos los que se quedan porque llevan poco tiempo, a los que se van porque llevan mucho tiempo, a  todos porque quieren vivir  en la inestabilidad que nos da la incertidumbre de las estrecheces de la vida.
Me gustaría que todas las comunidades se alegraran de los cambios, que se queden con las ganas de más de quien les ha dado todo por el evangelio y que acojan al que llegue para que no se sienta solo y desvalido. Es una forma de que el dueño de la casa nos abra la puerta y no nos diga que no nos conoce.
El cristiano tiene que tener un punto de diferencia en relación a los demás; el cristiano tiene que tener un punto por el que se le distinga en su vida y en sus relaciones diarias.  Sin duda el pasar por al puerta estrecha no es pasar penalidades, sino tener ese toque que nos diferencia, nos distingue y nos identifica. Cada uno sabrá cual es el que le corresponde. Jesús sabía el suyo, pero nosotros, ¿lo sabemos?
Hasta la próxima 
Paco Mira



viernes, 12 de agosto de 2016

MARÍA: MUJER AL SERVICIO (DIACONÍA), NO MUJER DE SERVICIO (ESCLAVITUD)



El otro día, haciendo eso que llaman zaping, en la tele, había una gala para la elección de una mis. Una de las preguntas que le hicieron fue, ¿por qué personaje histórico femenino sientes admiración?. La candidata, sin dudarlo un instante, dijo: por mi madre. Me gustó la respuesta porque lo más probable es todos hicieran un recorrido por la imaginación de cada uno con la intención de encontrar a alguna mujer que nos marcara por algún lado.

Este fin de semana, el mensaje de Jesús da para mucho. Empieza diciendo que traerá fuego a la tierra y que ojala que estuviera ya ardiendo (Lucas 12,45). Sin hacer un chiste fácil, lejos de mi intención, no quiero pensar cómo caerá este evangelio en la isla bonita, en La Palma. Claro: entiendo y creo que no podemos aplicar la literalidad del texto. El fuego se refiere a la buena noticia, a eso que llamamos Evangelio.

¡Cuántas veces en una familia decimos: "si quieres que nos llevemos bien, prohibido hablar de política y de religión"!. Me resulta curioso que el fuego que Jesús trae, sigue estando vigente veinte siglos más tarde. Sigue siendo piedra de toque, de discordia, de enemistad por desgracia en muchos de los casos y encima caemos en la trampa de no comentar o dialogar para no discutir.

Sin embargo, vuelvo al concurso de mis, del principio, y el lunes vuelvo a sentir admiración por mi madre en la fe, por María. Ahora que el Papa ha convocado una comisión para estudiar la posibilidad de que las mujeres puedan ser diaconisas, me da la impresión que estamos poniendo el acento en esto último, pero no en el significado de la palabra y que muchas mujeres y hombres llevan haciendo sin la necesidad de que ningún Papa convoque a ninguna comisión para estudiar nada.

Eso que el evangelio del domingo denomina como fuego, a lo largo de la historia, ha habido infinidad de mujeres y hombres que han entendido que el mensaje de Jesús es un mensaje de servicio, de diaconía, de humildad, de entrega, de generosidad... y creo que María cumple con todos esos requisitos.

Otra cosa es que el servicio lo hayamos entendido como una esclavitud, como una imposición, como una diferencia de clases y en eso... es verdad que la sociedad no ha entendido en su justa medida el papel del hombre y de la mujer. Y cuando hablo de sociedad incluyo a mi querida Iglesia. Muchas veces por ignorancia y otras por diferencia clasista a la mujer, en nuestra Iglesia, no se le ha dado el papel que le corresponde.

El otro día hablando con una chica comprometida eclesialmente, me decía, Paco, lo que menos me importa es que me den una imposición de manos, sino que valoren el esfuerzo, el trabajo, el tesón que pongo en cada uno de los actos y gestos que hago.


Es verdad. Me pongo a pensar en asilos, en residencias, en atenciones a dependientes, en hospitales, catequistas... la cantidad de mujeres que en nombre del evangelio, de ese fuego que quema y abrasa, que trabajan y me quito - si lo llevase - el sombrero. Cuando veo que desde la teología hay mujeres que tienen ya su sitio ganado, en el ámbito musical, en el ámbito de la oración... me vuelvo a quitar el sombrero. ¡cuánto y qué maravilloso servicio de diaconía no ordenada existe en mi Iglesia!. Ojo esa Iglesia que es santa y que también comete pecados, pero ojo... no podemos estar siempre mirando hacia atrás, porque podemos tropezar con la piedra de adelante.

Solo se puede servir desde la humildad, desde la sencillez. No nos olvidemos que Jesús lavó los pies, seguro, de rodillas. No como gesto de humillación, sino de servicio y este con alegría. Por eso María es una mujer al servicio ( diaconisa) de la buena noticia, no una mujer de servicio que por un dinero hace una labor

No hay mejor diaconía - masculina o femenina - que la que parte de la sencillez y de la humildad y María es el mejor ejemplo.

Hasta la próxima


Paco Mira

viernes, 5 de agosto de 2016

SEGURO QUE SON MÁS DE MILLÓN Y MEDIO Y TIENEN LAS VELAS ENCENDIDAS

SEGURO QUE SON MÁS DE MILLÓN Y MEDIO Y TIENEN LAS VELAS ENCENDIDAS

Con motivo de la JMJ, alguien me comentaba, "Paco, más de un millón y medio de jóvenes, en Polonia, pero en nuestras parroquias, ¿dónde están?". Es verdad. Me he quedado con
la pregunta y la traslado a todos aquellos que crean que tienen la respuesta. Es verdad que no sólo eran jóvenes los que allí estaban pero seguro que todos tenían un espíritu que les hacía retroceder en años y que han vuelto con las pilas del corazón, del entusiasmo, de las ganas, de la ilusión... no solamente cargadas, sino con ganas de comerse el mundo.

Personalmente creo que este Papa se lo curra. Creo que este Papa, no siendo un gran músico como Benedicto, sabe tocar la nota adecuada, en el pentagrama oportuno, en el auditorio conveniente y ante un aforo que espera escuchar la melodía perfecta. Bergoglio, sabe que la esperanza no está en él (no se si estaré en Panamá, pero sí estará Pedro), sino que la esperanza está en los que vienen empujando, en los jóvenes, en aquellos a los que se les brinda un futuro incierto, pero un futuro que está en sus manos para poder cambiarlo.

Un futuro que pasa por no estar metidos en la droga del sofá, ni en buscar pokemons por las calles de nuestras ciudades. Un futuro que no pasa por no luchar por un mundo más justo, por decir lo que se piensa con sensatez de la política, por depositar un voto que valga un futuro, que dentro de lo posible, nos pueda parecer lo más justo posible. Un futuro que tiene un nombre: fraternidad. Francisco lo sabe y por eso lo proclama.

Un futuro que lo más probable que esté relacionado con el evangelio de este fin de semana: estén con las velas encendidas y con la cintura ceñida (Lc 12, 35). Y esto es lo más complicado de la labor juvenil. Concientizar de lo que realmente vale la pena, que el sofá nos da la comodidad suficiente como para convertirnos en generaciones de ninis, es decir, de gente que con un futuro maravilloso por delante no son capaces de decirle al mundo que tienen ganas de comérselo.

Dios está en la calle, el evangelio está en las orillas de los caminos. Dios camina con los jóvenes que se ilusionan con su proyecto, con su estilo de vida, con su forma de ver el mundo. Seguro que en Polonia han cargado pilas; seguro que en Polonia habría cerca de dos millones de jóvenes, pero también no es menos cierto que ellos ahora son los que tienen que estar atentos y alerta, porque cuando menos lo esperemos llega el novio y nos invita al banquete.

Quiero creer que muchos pensarán que hacen todo lo que pueden, sin embargo creo que se puede hacer más. De nosotros los mayores solo nos queda apoyarles, animarles, decirles que contamos con ellos, decirles que nosotros, en su momento, también hemos iniciado el mismo camino que ellos. Quizás no fuimos a Méjico, ni a Santiago, ni a Madrid, ni a Polonia, pero aquí estamos y muchos continuamos.

Me ha maravillado las ganas con las que muchos se han ido. Me ha maravillado la tristeza con la que muchos han vuelto. Seguro que ha habido amigos en distinta lengua; el corazón, en muchos, habrá latido de forma especial y ha hablado el mismo idioma; los correos, los wass,... han llenado las agendas de muchos, pero no nos olvidemos que no sabemos el día ni la hora y por ello merece la pena seguir en alerta.

No nos olvidemos que la fe es seguridad de lo que se espera, dirá la Carta a los Hebreos, luego ¿cuáles son mis razones para creer en Dios?. ¿Qué razones les doy a los demás?

Animo, no solo a los que pasan del millón y medio, sino a todos incluidos los veteranos.

Hasta la próxima


Paco Mira