viernes, 1 de septiembre de 2017

MODELO DE APRENDIZAJE EN UN MUNDO... ¿SIN EDUCACIÓN?


            Bueno, la verdad es que les digo que no sé si se acaban las vacaciones o que algunos las han acabado y las cogen los que no lo hicieron, no sé si tiene que haber
algunos meses específicos de vacaciones.... pues eso, que no sé. Lo que sí se es que este mes que estrenamos, el mes de septiembre, es el pistoletazo de salida para muchas cosas: inicio de cursos de pastoral en infinidad de parroquias, inicios de curso escolar en todos los centros educativos - públicos y privados -, quizás alguno con síndrome postvacacional, etc... es un mes curioso y a veces hasta complicado.
            Y si hablamos de educación, nuestro país, según todos los informes, no es el mejor parado. Parece que estamos a la cola en muchas cosas, sobre todo en materia educativa. No será por la cantidad de leyes educativas que desde la democracia hemos tenido. Y curiosamente todos los gobiernos han querido hacer la mejor ley posible (eso yo al menos no lo dudo), pero.... seguimos a la cola, parece que no hay solución y nuestros alumnos... siguen suspendiendo.
            Las lecturas de este fin de semana, nos hablan, o al menos así lo interpreto yo, de
algo que a nivel educativo se habla mucho: modelos de aprendizaje. Es decir, de qué forma podemos hacer que los alumnos, nuestros hijos, puedan aprender lo que tienen que aprender de la mejor manera posible: que si la competencia x, que el modelo Montesori, que..... y Jesús nos propone el mejor de todo: el que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y....
            Probablemente nuestros alumnos de hoy en día, como nosotros en nuestra época, no asumíamos cosas que eran inevitables, entre otras razones porque eran impuestas. Y al ser humano, a nosotros que nos impongan cosas pues como que no nos gusta y a ellos les pasa lo mismo: el formarse, el tener una cultura, el tener el hábito del esfuerzo, del sacrificio, .....de que las cosas no las regalan, aunque nos lo impongan, pues como que no les, no nos gusta.
            Cargar con la cruz de cada día, no es plato de gusto. Asumir la realidad que nos toca en cada momento, a veces nos resulta realmente tedioso. Momentos de enfermedad, momentos de distanciamiento, momentos de duda, momentos de angustia, momentos de dificultad en los trabajos, momentos de mal momento familiar.... Jesús nos marca sumodelo de aprendizaje. Sin duda un modelo nada fácil, que exige un máximo de los rendimientos para poder alcanzar el aprobado. Casi como a nuestros alumnos que van a comenzar el curso.
            Pero claro, también tienen que darse unas condiciones. El propio Jesús nos dice niégate a ti mismo. Y negarse a sí mismo es salir de uno mismo, es darse, es entregarse, es donarse, es compartir, es ser solidario, es abrazar, es el acompañamiento de un silencio..... Barcelona fue el ejemplo de muchos de estos negarse a sí mismo. Muchos fueron los que se donaron, los que compartieron, los que acompañaron, los que derramaron una lágrima solidaria, los que depositaron desde el silencio las tenazas que desclavan a los crucificados de un atentado.
            Ya ven que la tarea que nos queda no es poca. Probablemente y en más de una ocasión nos pasa como a nuestros alumnos, que nos dan ganas de arrojar la toalla, de no querer seguir estudiando... es como lo que Jesús le dice a Pedro, piensas como los hombres, pero no como Dios. Pablo en la segunda lectura nos recordará que hay que discernir para hacer la voluntad del Padre, y como Padre no quiere lo malo para sus hijos y a veces nosotros no sabemos discernir lo que el Padre nos pide.
            Amigos. No tengamos síndrome postvacacional. Probablemente hemos tenido las vacaciones que nos merecemos en función de nuestro trabajo. Sigamos los modelos de aprendizaje de Jesús en un mundo en el que pienso que cada vez es menos educado, al menos en gestos, actitudes, momentos y espacios. Animo con el inicio del curso.
        Hasta la próxima
            Paco Mira

viernes, 25 de agosto de 2017

CÓDIGO PIN: PEDRO


Alguna zarzuela de las de antes ya decía que las ciencias avanzan que es una barbaridad. Probablemente quien lo dijo - más bien quien lo cantaba - no pensaba que estamos en una era en la que la velocidad va más deprisa que las necesidades o las ganas que los hombres tenemos. Pero es más: creo que la tecnología, a veces, se convierte en una cárcel para el hombre. Nos sentimos tan dependientes de la tecnología que a penas si tenemos espacio para poder saborear aquello que inventamos.
Incluso esa tecnología la queremos tener tan segura que se puede convertir en un quebradero de cabeza en el que en la medida en que nos despistemos no nos deja salir adelante si no es previo pago de su importe: ¿Quién no ha querido entrar en un periódico digital y este le pide una serie de datos que si no los tenemos nos deja con las ganas?. ¿Quién no tiene una clave en el ordenador o en las redes sociales que si no las apuntamos, a veces, nos deja con una cara que parece que estamos viendo un eclipse?.
Pues eso es lo que nos pide la palabra de Dios este fin de semana. Jesús le da a Pedro su clave. Una clave que es la que le va a llevar a lo largo de los siglos a poder entrar en las páginas de la historia y a que eso que llamamos Iglesia vaya caminando por los avatares de la vida, a veces, con rumbo un tanto incierto. LLave, significa clave. Y es lo que Jesús le da a Pedro: la clave para poder recorrer el camino de la historia.
Pero también es verdad que dejar todo en manos de Pedro, es como lavarnos las manos y cuando las cosas van bien nos felicitamos, pero cuando las cosas van mal la culpa la tiene aquel del Vaticano, que está rodeado de riquezas, que mejor se las diera a los pobres. Pobre sin duda es el que piensa así: porque el mensaje, la llave, el código pin lo tenemos todos, cada uno dentro de su propia responsabilidad. Y esa responsabilidad aumentó desde el momento del bautismo de cada uno.
No quiero verme en el cuero del "Pedro" del siglo XXI. No quiero verme, quizás por cobardía, en el cuero de quien tiene que tomar decisiones para que todo el mundo quede contento. Sí quiero verme en el cuero del Pedro que se equivoca; del que visita la cárcel y come con los presos; del que habilita en el Vaticano duchas y baños; del que critica que no se acoge a los que debido al pisoteo de los derechos más fundamentales se minusvalora a los seres humanos.... y encima vive en el Vaticano y duerme en Santa Marta.
Pero la historia no siempre es la misma. La historia es la que pone a cada uno en su sitio y a veces.... nos cuesta encontrarlo. Pero probablemente a base de tropezones, de equivocaciones, de disgustos... lo vamos encontrando.
Por eso sigue teniendo vigencia lo de "Tú eres Pedro y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia". Cualquiera de nosotros tenemos que ser piedra, en una sociedad cada vez más secularizada, donde cada uno quiere buscar convencer al otro de lo contrario a lo que piensa... tenemos que estar seguros de lo que creemos y no ceder a los que no piensan como nosotros pero que encima quieren imponernos su criterio.
"Tú eres Pedro", claro que sí. Ojala que todos tengamos la fe lo suficientemente fuerte que ya puedan venir vientos de donde sea que no nos tumben de mala manera. En el fondo como dice Pablo, él es la guía y la meta.
Que bueno es que no se nos olvide el código pin; que bueno que desde nuestro convencimiento y ejemplo, los demás sean capaces de llegar al que es
el guía y la meta. Que no le dejemos con las ganas de querer acercarse a esa buena noticia que se llama Evangelio y nosotros no somos la piedra que sólida de un mensaje que no pasa a lo largo de los siglos y de la historia.
Que el terror, el odio, el rencor... no sean líneas básicas de un mensaje que promulga todo lo contrario. Que en nuestra Iglesia, Pedro sea capaz de de abrir cada vez más ventanas que haga correr el aire con mayor frescor y eso es signo y señal de que no somos capaces de acumular polvo y basura.
Hasta la próxima y feliz verano
Paco Mira

viernes, 11 de agosto de 2017

LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD, SIGNIFICAN NO TENER MIEDO


LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD, SIGNIFICAN NO TENER MIEDO
Creo que en la vida hay cosas que son y deben ser innegociables. Es decir que ni se compran ni se venden. Pero claro, una cosa es "hablar y otra dar trigo". Fácil es decir que la libertad no se compra, cuando uno la anhela y hay otro que te la está negando por activa y por pasiva; fácil es decir que la dignidad es innegociable, cuando hay mujeres en el mundo, quizás cerquita de donde nosotros vivimos, e incluso hombres que su dignidad se ve pisoteada porque para poder conseguir aquello que quieren no les queda otra cosa que venderse al mejor postor.
El evangelio de este fin de semana nos habla de confianza, de no tener miedo, incluso nos habla de .... saber nadar. ¡ Que bueno es, cuando uno tiene alguien al lado que le enseña a nadar!. ¡Qué bueno es cuando uno tiene al lado que con paciencia, con tranquilidad, sin nervios... le explica, le anima, le motiva... a dar aquellas brazadas, a mantenerse a flote y al final somos capaces de no hundirnos porque la confianza nos lleva a la tranquilidad necesaria para que ello pueda suceder.
Los Apóstoles creen ver un fantasma. Creen que lo que ellos pensaban que se había perdido, parece que vuelve a asomar, pero no las tienen todas consigo. A veces la duda nos genera incertidumbre; a veces la poca confianza nos genera inseguridades y el Evangelio es precisamente certeza y seguridad. La gratitud de su mensaje nos lleva a una confianza tal, que debemos ser capaces de generar aquello que se espera de nosotros.
Me gustaría que tantas y tantas pateras que cruzan nuestros mares y océanos no fueran el escaparate donde se vende la libertad y la dignidad de tantas y tantas personas; me gustaría que todas esas personas que son capaces de confundir a sus hermanos pidiéndoles un precio inalcanzable para muchos y dándoles como recompensa la dignidad y la libertad, se miraran en el espejo de su propia vida y que no hicieran con otros aquello que no quisieran que hicieran con ellos.
Me gustaría que tantos y tantos gobiernos no hicieran leyes tan restrictivas para no albergar, dentro de un orden, a tantos seres vivos que lo único que piden es lo que les han regalado gratuitamente y a lo que tenemos derecho todos los seres humanos: la libertad y la dignidad. A veces las concertinas, los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, las deportaciones fuera de la ley.... no están poniendo encima de la mesa que la dignidad y la libertad no se compra.
Me gustaría que el evangelio de esta semana se cumpliera: no tengan miedo. La confianza que nos da el Señor es lo que nos tiene que hacer ver que el miedo, como cuando nos enseñaban a nadar, no conduce a ninguna parte y que más bien lo que supone es rebajarnos como personas. Pedro parece estar seguro de sí mismo, quizás se hunde por "farruco", por eso le dicen ¿Has dudado?. Hombre de poca fe.
La vida nos tiene que hacer sentar sobre base sólida. La vida nos tiene que enseñar que todos somos iguales ante los ojos de Dios y además somos iguales entre hermanos. La vida nos tiene que enseñar que la solidaridad tiene que ser el "pan nuestro de cada día", por eso la tierra que nos ha dado Dios, no tiene propiedad privada, sino que ha de ser compartida por todos y cada uno de nosotros.
Amigos, no nos quedemos con lo anecdótico de caminar por las aguas. Algo que no ha sucedido entre otras cosas porque Jesús no es el mago de chistera; quedémonos con la confianza que da el tener una fe sólida en aquel que es capaz de decirnos no tengan miedo y si eso sucede probablemente podremos caminar por las aguas de la vida y de nuestro mundo con la confianza que nos da el saber que hay alguien, llamado Jesús, que siempre nos tiende la mano.
Hasta la próxima y feliz verano
Paco Mira

viernes, 4 de agosto de 2017

TRANSFIGURACIÓN DE MADURO, SIRIA, ETC..


TRANSFIGURACIÓN DE MADURO, SIRIA, ETC...
           
            ¡Si es que a veces la teología se las trae en lata!: ¡ con lo fácil que sería poner palabras que todos los mortales, incluidos Pedro, Santiago y Juan, pudieran entender!. No quiero darles la vara teológica, pero si empezamos por transconsustanciación, transustanciación, transfiguración... pues probablemente dejan de compartir conmigo estas letras. Yo sería el primero.
            Pero este fin de semana, el evangelio nos lleva a lo alto de un monte, a un lugar privilegiado, a un espacio único donde se pueda contemplar la realidad maravillosa de Dios en el mundo. Un lugar que puede ser cualquiera en el que nosotros podamos encontrarnos con él. Es el evangelio del encuentro, de la cercanía, de la manifestación abierta a todo aquel que quiera experimentarlo.
            Siempre pienso en esos grandes músicos que a lo largo de su vida sueñan con un concierto único y se están preparando de tal manera que cuando llega el momento de la interpretación se saben la partitura de memoria y cuando acaba el concierto respiran hondo porque saben que el esfuerzo ha merecido la pena; o aquel atleta que se prepara para un acontecimiento deportivo único, y aunque la medalla no cuelgue de su cuello, sabe que el esfuerzo ha merecido la pena; o ¿qué les voy a decir de los estudiantes?, las notas - casi siempre - son el reflejo del esfuerzo realizado... En el fondo todo esfuerzo supone y requiere un cambio.
          
  Hoy me gustaría que latransfiguración tuviera un acento actual. Me gustaría que nuestros hermanos de Venezuela tuvieran  la oportunidad de sacar la fuerza suficiente para que pacíficamente su futuro tuviera otro rumbo más en consonancia con los tiempos en que vivimos. Me gustaría que el Sr. Maduro, subiera a la montaña, pusiera de su parte, para darse cuenta que el cambio se produce cuando escucho al otro, cuando comparto con el otro, cuando camino a lado de aquel que necesita que le acompañe;
            Hoy me gustaría que la transfiguración  pasase por Siria, donde tanta desolación, deterioro, hambre, abandono... existe. Donde el silbido de las balas ha dejado tantos muertos y tanta miseria y refugiados. Me gustaría que los ajenos a la paz, que los partidarios de la violencia, que los que entienden que violando los derechos humanos es la forma de caminar que también suban a la montaña y se encuentren con el Dios del amor, de la paz, de la felicidad, de la concordia, de la alegría....
            Hoy me gustaría que la transfiguración pase por tantos y tantos muros que separan familias, realidades cercanas, padres con hijos, me da igual que sea en Ceuta, en Méjico, en Corea.... me gustaría que los intereses privados no fueran los que primen en una relación humana. Todos esos que ponen muros, las concertinas, ... subieran a la montaña y se encontraran con el Dios que extiende los brazos en la cruz de la crueldad, de la ignominia del poder... y los extiende para abrazar, desde el amor, a todo aquel que se acerca.
            Hoy me gustaría que la transfiguración toque en la puerta de muchas de nuestras casas: relaciones familiares rotas; familias que no se hablan; padres e hijos que no se entienden o no quieren entenderse; padres en el paro, familias que penden de un hilo porque el banco está a punto de caramelo para quedarse con la casa....Subamos todos a la montaña y encontrémonos con el Dios que de poco, de un pesebre en un humilde pueblo, hizo un montón de riquezas en un corazón enorme.
       
     Hoy Pedro, en la lectura de este finde, nos va a recordar que hemos de ser lámpara que brille en lugar oscuro. Sólo podemos ser lámpara si somos capaces de subir a la montaña y encontrarnos con el Dios que nos llama por nuestro nombre, como a Pedro, a Santiago, Juan.... y nos elige a cada uno de nosotros para alumbrar en la oscuridad de un mundo que no era así, pero que da la impresión que queremos que funcione de esta manera.
            Solo si subimos a la montaña y nos encontramos con Padre Dios, con su realidad, es cuando podremos decir ¡qué bien se está aquí!. Ojala que lo puedan decir en Venezuela, Ceuta, Siria, Méjico... y tantos y tantos países del mundo. Muchas veces de nosotros depende, aunque sea con un poquito, solo un poquito, de esfuerzo.
        Hasta la próxima y feliz verano
            Paco Mira


viernes, 28 de julio de 2017

INDIANA JONES ENCONTRÓ SU TESORO. NOSOTROS, ¿LOS ABUELOS?

INDIANA JONES ENCONTRÓ SU TESORO. NOSOTROS, ¿LOS ABUELOS?

Déjenme que por una vez eche la vista atrás: el 26 se celebraba la
festividad de Joaquín y Ana. A muchos les sonarán los nombres, otros se preguntarán quienes son y qué tienen que ver aquí. Les diré que la tradición marca a estos dos personajes como los padres de María, nuestra madre en la fe y por lo tanto abuelos de Jesús de Nazaret. No nos olvidemos que hablamos de una tradición. Sea como fuere, fue el día de los abuelos: ¡qué bonito!. Es por ello que me gustaría, en parte, dedicarles unas letras a esos personajes que a veces son vilipendiados o incluso menospreciados.
Quiero reivindicar la figura de Concha, Francisco, Isidoro, María, etc..., los míos y tantos y tantos abuelos que ya no están con nosotros; tantos y tantos abuelos que siguen estando con nosotros y a los que los... nietos, hijos... no saben, no quieren valorar su enorme esfuerzo, abnegación, entrega, generosidad, sonrisa, paciencia, tiempo, lágrimas en silencio, noches en vela - en algunas ocasiones - paseos que no estaban previstos en la agenda de ellos, comidas complacientes a nietos que no comparten con ellos besos y abrazos, etc....
Alguien me dijo en alguna ocasión que los abuelos son los que más nos quieren y que los nietos son a los que peor los tratamos. Me gustaría hacer como un acto de valentía familiar: coger, abrazar, acariciar, besar, mirar a la cara... a todos y cada uno de los nuestros abuelos; que de verdad ejerzamos como verdaderos nietos; que seamos capaces de devolver parte de lo que ellos nos dan. Abuelos, a veces también, a los que la enfermedad hace que nuestro cuidado tenga que ser mayor y casi exclusivo.
A veces me da la impresión que tomamos a nuestros abuelos como una obligación para con nosotros. A veces los hijos tienen nietos pensando que tienen abuelos que los cuidan. Reivindico, también, el derecho que los abuelos tienen a decir que no en más de una ocasión y que no nos tiene por qué parecer mal. Reivindico el derecho de los abuelos a no cuidar de los nietos en más de una ocasión. Normalmente los abuelos son los jubilados de la familia, pero eso no le da derecho a la familia a obligarle a cuidar de los más pequeños.
Esta semana el evangelio nos habla de un tesoro escondido. Casi me recuerda a las películas de Indiana Jones. ¡cuántas peripecias pasó el pobre o el gran Indiana!. Los abuelos son un tesoro al que hay que ponerles un pedestal. El que encuentra el tesoro vende todo lo que tiene y compra el campo. Me gustaría saber cuantos de nosotros dejamos todo lo que tenemos que hacer los fines de semana, o por la semana para estar, compartir, salir... con los abuelos; llevarles a compartir con nosotros, lo mismo que nosotros hacemos... Probablemente lo que hacemos es preguntar si ellos pueden o decirles te dejo... los nietos sin posibilidad de respuesta negativa por parte de ellos.
Para nosotros, nuestro tesoro, es el Reino de los Cielos. Para Indiana no fue fácil dar con él, tuvo de sortear infinidad de obstáculos, tuvo que luchar contra infinidad de enemigos!... ¡Qué poquita diferencia con el Reino actual!: no es fácil anunciar la buena nueva en medio de tantos peligros, contrariedades,
dificultades y adversidades. Y sin embargo tenemos y debemos salir adelante, porque el premio merece la pena.
¡Cuántos silencios los de nuestros abuelos!.¡ Cuántas meditaciones interiores- como los de Ignacio de Loyola - para poder sacar adelante a una familia en medio de penurias!. Eso es encontrar un
tesoro. Es encontrar lo realmente válido en la vida y no hay que ir muy lejos, sino que se puede tener en la familia.
Amigos, ojala que, en medio del verano, seamos capaces de valorar aquello que tenemos y que tenemos como importante; ojala que seamos capaces de apreciar lo bueno, generoso, enorme... de unos corazones que probablemente se vayan fatigando por la edad y los esfuerzos de la vida, pero que siguen latiendo al cien por cien en favor de los nietos y de los hijos.
Hasta la próxima y feliz verano
Paco Mira

viernes, 21 de julio de 2017

MATAMOROS Y LA CIZAÑA

MATAMOROS Y LA CIZAÑA
No me voy a mete en camisas de no sé cuantas varas, ni en juzgar ciertos programas televisivos aunque creo que todos tendríamos motivos para ello y sobre todo por el apellido y el nombre con el que titulo mi reflexión de esta semana. Seguro que a todos nos viene a la mente algún personaje que aparece en la televisión, que incluso tiene que ver con la cizaña. Pero no quiero ir por ese camino, aunque a veces es inevitable.
Mi abuela, que era muy sabia, de esas sabidurías que los palos de vida van curtiendo a las personas, que la vida te va examinando y sin avisarte
previamente, siempre me dijo "Paco, no hay que juzgar a las personas por las apariencias". Y probablemente en la mayoría de los casos tenía razón, aunque también he de decir que a veces la apariencia no deja de ser un termómetro que nos indica la calidad de la gente que nos rodea.
Y creo que lo de las apariencias tiene que ver con nuestro amigo Santiago cuya onomástica celebramos la semana que entra. No sé cómo ni de que manera se le ha puesto el apelativo de matamoros, puesto que probablemente no haya matado ninguno y es más: el acabó peor que muchos que no lo son. Probablemente todo entra en un mundo dominado por espíritu que desgraciadamente se me antoja que es de desprestigio, aunque este calificativo tenga muchos años.
El evangelio de este fin de semana nos habla de la cizaña. Y ¿saben?: yo creo que la cizaña no es mala en ciertos momentos: la cizaña nos hace apreciar lo bueno que tenemos que saber valorar y preservar de aquello que no lo es. La
cizaña nos hace ver lo que tenemos que conservar sobre aquello que no sirve, por el eso el evangelio dirá: déjenlos crecer juntos hasta la siega.
Algo parecido tiene que pasar con Santiago, nuestro Apóstol. Los santos, los mártires, no son imágenes de escayola, de madera - que también - que colocamos en las peanas de nuestras iglesias, que a veces encendemos una velita, o colocamos un ramito de flores, a los que dedicamos, de vez en cuando, una oración.....
Los santos, los mártires - lo dije ya en alguna ocasión - son esas personas con las que nos encontramos todos los días en la calle, en casa, en el trabajo.... que su vida es ejemplo a imitar y a seguir: Su vida probablemente no aparezca en la lista de los mártires de una forma oficial y quizás no tenga un día en el calendario al que podamos acudir con cierta frecuencia. Los santos anónimos quizás sean más que los reconocidos oficialmente, pero tienen el mismo valor que los demás.
Santiago ha logrado hacer un camino. Muchos lo siguen: por devoción, por deporte, por promesa, por fe, por curiosidad... pero cualquiera que sea la motivación el camino siempre tiene un final: Santiago, el apóstol, el ejemplo, el testigo, el que, sin saber por qué, deja huella y dice, en el silencio del camino, siempre algo que al que lo hace le interroga y le interpela.
Santiago, también nos dice que en la vida, en su camino hay cizaña. Muchos tenemos que convivir con ella. La vida, dentro de la crudeza con la que a veces nos despierta, es bella y en ella conviven los santiagos de la vida y la cizaña que crece junto con ellos. El evangelio, las buenas noticias, el ejemplo de los santos.... son los que nos tienen que hacer ver que rastrojos tenemos que quitar y quemar y ver cuales son aquellos que no nos estorban.
Ya ven que mi reflexión no iba por la televisión, aunque en ella también podemos encontrar mucha cizaña y mucha buena noticia. No nos dejemos embaucar por aquello que es efímero. Probablemente no , seguro, la cizaña no necesita mucho cuidado para crecer, para desarrollarse, no necesita mucho abono para ello. Quizás lo bueno, las buenas cosechas necesitan mucha más atención y vivimos en un mundo en el que no estamos para cuidados.
Felicidades a todos los que tienen por nombre  Santiago; a los que Santiago protege como patrón y que sigamos el ejemplo que él nos marca.
Hasta la próxima y feliz verano
Paco Mira

viernes, 14 de julio de 2017

¡ PUES YO NO COGÍ NADA!. ¡MARÍA, SÍ. Y MUCHOS!

¡ PUES YO NO COGÍ NADA!. ¡MARÍA, SÍ. Y MUCHOS!

Bueno, hoy no voy a hablar de la televisión, pero probablemente hablaré de algo que conocen muchos. Tengo un cuñado, pero
conozco mucha gente, que tiene una finquita en la que prácticamente ahora que está jubilado va todos los días y los fines de semana se queda allí. Le gusta, disfruta, le apasiona y se entusiasma a pesar de ser un trabajo, el de la tierra y el de la agricultura, nada fácil: así está de la cintura y de la espalda. ¡Cuántos de nuestros familiares se han ganado la vida destrozándose el cuerpo para unos sueldos miserables!.
Pues resulta que a mi cuñado le encanta eso de ver que su cosecha tiene los frutos deseados. Cuando recoge naranjas cuenta las bolsas o los sacos; cuando recoge aceitunas cuenta los kilos; cuando recoge papas pues hace sus cálculos incluso para la venta... no solo le gusta lo que hace, sino que además entiende de lo que planta. Siempre la conversación con los vecinos o con la gente que le rodea es siempre la comparativa: cuantos cogistes tú, pues yo.... la tira.
Incluso también al revés. Hay veces en los que mi cuñado, como otros tantos agricultores, no cogen nada, ni siquiera para cubrir gastos: pierden más que lo que ganan, aunque la ganancia la lleven en el sudor, en el sacrificio, en el buen clima, en pasar un rato agradable...Hay veces en la que pasan los años y... nada de nada: ¡qué tristeza, otro año con las manos vacías!.
Este fin de semana, el evangelio nos va hablar de cosechas, casi diría que nos va a hablar de tantos y tantos que como mi cuñado se dedican a cultivar. Mateo, en su capítulo 13 nos habla de la parábola del sembrador. El texto comienza diciendo que Jesús estaba en la orilla del lago. ¡Que interesante!, Jesús siempre está a las orillas de los caminos, a las orillas del lago... nunca es el centro porque probablemente en las periferias, en las orillas es donde hay que empezar a trabajar.
Dice el texto que el sembrador esparce su tarea, sus granos, sus semillas, pero que nunca tiene la certeza de que la cosecha va a ser buena. Tiene su cierta intriga, pero quizás los resultados son los que nos marcan si hemos sido capaces de hacer bien nuestra tarea. Cuando a mi cuñado no le sale una cosecha buena - al margen de los imprevistos - es que hay algo que no ha funcionado. Si la semilla cae en terreno pedregoso probablemente es que la he lanzado con demasiada fuerza y fuera del terreno que tengo para ella.
Cuantas veces en nuestras comunidades vemos que la semilla siempre cae en terreno pedregoso: los niños de la primera comunión se van, ya no se casan tantas parejas, no hay jóvenes en nuestras celebraciones.... y quizás deberíamos de hacer lo de Jesús: sentarnos en la orilla, casi al margen y analizar el terreno y ver lo que mejor le conviene.
Los agricultores, cuando un año, otro, otro... no le sale nada, no dejan el terreno valdío, al contrario siguen intentándolo todos los años con la ilusión del primero, lo siguen intentando con la alegría del primerizo, y.... espera a que los frutos salgan y si no , pues el año que viene más.
En nuestras comunidades, quizás no tengamos que ver el fruto. Quizás a nosotros nos corresponda echar la semilla teniendo el cuidado de que no caiga en terreno pedregoso, sino abonando y con agua para que de el fruto que le corresponda y a eso habrá que añadirle una dosis grande de paciencia, pues las cosechas no salen de hoy para mañana. No nos desesperemos, ya vendrán tiempos mejores pero no por ello dejemos de sembrar con alegría, con ilusión... seguro que a la larga o a la corta algo sacaremos.
María, bajo la advocación del Carmen, sí que saca un montón de
frutos: ¡cuántos marineros no tienen en cada puerto una.... imagen de María que les ayuda, les conforta y también les da ilusión para no desfallecer a pesar de la lejanía de los seres queridos!. María siempre está en "las buenas y malas cosechas"; María siempre está al lado de quien lo invoca y lo invoca con sinceridad.
Felicidades a los Carmelos y Cármenes.
Hasta la próxima y feliz verano
Paco Mira