viernes, 11 de enero de 2019

BAUTISMO: RETO AL COMPROMISO

Todavía me acuerdo, por los años claro está, cuando uno no se hacía demasiadas preguntas sobre ciertos temas que daba por hechos. Todos teníamos que estudiar porque así era el sistema establecido; todos tenían que ir al cuartel porque nos hacíamos unos hombres y porque había que cumplir con la patria, había que ser educados en la vida, ni una palabra más alta que la otra porque el sistema nos decía que eso en el fondo nos definía. Y oiga, ¡en algunos casos no estaba mal!.
Pero claro, la democracia nos hizo abrir los ojos a infinidad de cosas. Probablemente muchos no quisieran que esos ojos se abrieran porque se rompían infinidad de moldes establecidos y con los que había que cumplir. Otros incluso no sabrían por qué había que cumplir con esos moldes, pero se rompieron....: el cuartel dejó de ser obligatorio, ahora la autoridad familiar hacia el estudio de un hijo, como que queda en ocasiones en entredicho; eso de tener educación como que no es muy aconsejable.... Y en materia religiosa también.
Hace años, la primera salida a la calle que hacía la madre que había dado a luz, era a la Iglesia para bautizar al retoño/a. Incluso si no lo hacía sería la comidilla de todo el barrio, pueblo, familia... e incluso se podría decir que hasta si se bautizaba parece que el chiquillo hasta cambiaba de color. Pero hoy en día todo eso, también ha desaparecido. Parece que hoy incluso quien se borra de los libros de bautismo, es un acto de heroicidad, de consecuencia personal y con la sociedad, de coherencia con conciencias "progresistas", etc...
Pues les voy a decir que: para ver lo que hay que ver, vale más que no se bautice la gente. Titulo esta carta con que el bautismo tiene que ser un reto al compromiso. Al compromiso con mi fe, al compromiso desde mi fe con el ambiente en el que me muevo, al compromiso desde el ambiente en el que me muevo con un testimonio que tiene que ser ejemplarizante con aquellos con los que me rodeo y me rodean.
Hoy creo que no estamos siendo comprometidos con nuestro bautismo. Hoy, a aquellos que en su momento nos echaron agua y que nuestros padres se comprometieron a educarnos en el seno de la fe la Iglesia, no estamos siendo responsables con ese compromiso que ellos adquirieron con nosotros. Nos da vergüenza anunciar que "este es mi Hijo amado, escúchenlo". Hoy, muchos de los que nos hemos bautizado nos conformamos con un testimonio de cumplimiento: mi misita, mis oraciones particulares, mi cumplimiento en alguna actividad parroquial... pero lejos de la denuncia social, del compromiso con los más pobres, ….
¡Me estoy imaginando la cara de Juan, cuando en la cola de “los pecadores, de los que quieren arrepentirse” ve la figura – probablemente nada esbelta – de Jesús de Nazaret, aquel a quien él no era digno de desatarle la correa de las sandalias!. ¡Cuántas sandalias tendríamos que desatar nosotros
en el mundo en el que vivimos: cuantas situaciones, cuantos momentos, cuantas soledades, cuantas, cuantas, cuantas…..!
Hoy que tanto se nos habla de la conversión pastoral; hoy que tanto se nos habla de cambiar paradigmas, a raíz de nuestro bautismo, ¿tenemos que cambiar en algo?. No seamos conformistas, no nos quejemos por hacerlo como siempre; que se nos note que nos dice algo un tal JESÚS DE NAZARET

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 4 de enero de 2019

LA REIVINDICACIÓN DE UNA SEMANA


Como ya saben, la semana pasada no escribí mi carta semanal. Les confieso que me sentí como un poco vacío, como si me faltara algo que todas las semanas comparto con un montón - eso espero - de amigos. Pero cuando las obligaciones familiares lo piden, a veces, un descanso no viene mal. Pero como dicen los canarios, "me quedó magua", por ello me gustaría, en estas letras, condensar lo que había pensado para todos esos días.
Saben, también, que para no meter la pata, me gusta ir al diccionario. Siempre hay alguna palabreja que se atraviesa, o que a lo mejor no se entiende en todo su contexto. Si buscan la palabra "reivindicación", entre otras cosas dice reclamar algo a lo que se cree tener derecho. Por ello estas letras quieren ser reivindicativas de algunos acontecimientos que han pasado y que van a pasar. No sé si la reivindicación tiene que tener pancarta o no; tiene que tener manifestación en la calle o no. O a lo mejor sí.
Reivindico la familia, por el día de la Sagrada Familia. No hace mucho leía en un periódico que la implicación en España de los padres en los colegios/institutos era de la más baja. Probablemente nos quejaremos de que nuestros jóvenes ya no son lo que eran; que se han perdido un montón de valores; que no hay educación en la sociedad por parte de la gente joven, etc... Y ¿por qué le echamos la culpa a otros, cuando la solución la tenemos en casa?. Esos padres de ahora son los que cuando eran jóvenes decían que a ellos no les iba a pasar. No perdamos los valores esenciales que la familia - en condiciones normales - nos ofrece: educación, compromiso, entusiasmo, ética, libertad, diálogo, también religiosidad. Por ello reivindico a la familia.
Reivindico celebrar el fin de año, claro que sí. Es una ocasión propicia, no solo para la fiesta, para los deseos a veces inconexos porque el alcohol hace parte de su trabajo, sino que también es una ocasión para echar la vista atrás y ver que oportunidades que me ha dado la vida no supe o no pude aprovechar: aquel silencio con un amigo, o el abrazo con el otro; aquella conversación pendiente y que nunca he tenido tiempo de hacer; aquel beso que siempre estoy deseando dar y no veo el momento. El fin de año probablemente no es para rasgarse muchas vestiduras, pero sí para cerrar ojos y ver en lo profundo de nuestro corazón. Por ello reivindico el fin de año.
Reivindico el primero de año y la jornada mundial de la paz, probablemente sea de los que diga, ¡qué voy hacer si yo no puedo hacer nada!. Seguro que es la disculpa fácil de quien no se involucra o no quiere hacerlo, porque dice que no va con él. La paz no es algo abstracto, tiene que ser una realidad y cuando veo no solamente lo que los medios de comunicación me quieren ofrecer, sino que veo la posibilidad en mi familia, en mi puesto de trabajo, en los amigos con los que me relaciono... de poner un granito, cual alpiste que alimenta a los pajarillo, de concordia, de serenidad, de no violencia ni verbal ni física... es por lo que reivindico la jornada mundial de la paz.
Reivindico la figura de María, en el primero de año: ¡las madres siempre son las madres!. A nivel religioso también. María es el espejo del saber estar, del saber tener la prudencia suficiente para que los demás no se sientan molestos con ella. Nuestras madres, son las que saben estar en el momento oportuno y en el lugar adecuado. Son las que merecen nuestro respeto, consideración y sobre todo nuestro "achuchón" diario y continuo. Por ello reivindico a María como ejemplo de las madres.
Reivindico a los Reyes Magos en su epifanía: reivindico la manifestación de Dios al mundo. Parece que nos da vergüenza decir que creemos en un Dios que se hace hombre, para estar y acompañar al hombre; parece que nos escondemos porque los gobiernos o la sociedad de turno nos da la espalda, ¿por qué?. Reivindico la ilusión del regalo que Dios nos ha dado envuelto en pañales. Nunca perdamos la ilusión de esta reivindicación.
FELIZ 2019
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 21 de diciembre de 2018

EL CAMINO QUE LLEVA A BELÉN, ES.... PARA PROCLAMAR


Uno es nostálgico, lo justo. Si bien es verdad que cuando se mira hacia atrás ve que se van dejando cosas, que probablemente le gustaría que se hicieran ahora. Pero claro, ahora no es lo mismo. Recuerdo precisamente las navidades. Creo que mi infancia no ha sido mala y aunque la situación sí lo fuera, a los niños no se nos notaba. Seguro que en contra de lo que los psicólogos puedan decir ahora (a los niños no hay que ocultarles nada). Mis Navidades eran de Belén, de árbol, de cena en familia y sentados en una mesa, de un ambiente mágico por lo que le rodea la llegada de sus majestades, de participaciones mínimas de loterías que en los bares le regalaban a mi abuelo, de compras de figuras del belén que todos los años se aumentaba..... Hoy, vamos de prisa, corriendo, de montar un belén tarde y cuanto antes mejor.... No sé lo que prefiero si lo de antes o lo de ahora.
Los villancicos entran en el kit navideño. Uno de ellos cantaba Rafael que "el camino que lleva a Belén, baja hasta el valle que la nieve cubrió". Y me da la impresión que la nieve tiene mucha culpa de lo que cubre y que probablemente no vemos o no queremos ver. No hace mucho llegaba la policía a nuestra iglesia y preguntaba si había una manta para un hombre que en una noche de frío, estaba descamisado y le iba a dar algo. Recuerdo que le pregunté a los guardias si los servicios sociales municipales no tenían un plan para contingencias como estas, me dice que no. ¡Cómo cubre la nieve, las miserias de unos impuestos que no tienen calderilla para dar cobijo en una noche fría a quien - por los motivos que fuere - no tiene techo!.
Pero claro, el camino sigue bajando hasta Belén. Y probablemente la nieve cubra edificios que solamente miramos por el morbo de quien pueda estar dentro. Edificios a quien la sociedad ha dicho que tienen que servir para la reinserción de quienes han cometido un delito o una equivocación. Seguro que nosotros estamos deseando que ese tiempo sea eterno e infinito. Como eterna e infinita es la sonrisa del apartado de la sociedad y afincado en un humilde pesebre, cual celda de castigo social, porque "en la ciudad no había sitio".
Y nuestro camino hacia Belén sigue transcurriendo en medio de una nieve que no nos deja ver a tantas y tantas familias que no llegan a fin de mes y tienen que acudir a caritas. Tienen que tender la mano a una serie de voluntarios cuales pastores que acuden prestos a un acontecimiento importante en la oscuridad de una cueva. Voluntarios que acuden rápidos a las necesidades de muchos, mientras otros cenamos ajenos a los avatares y problemas de muchos.
Nuestro camino hacia Belén va bajando con nieve que nos ciega o nos deja sordos y no somos capaces de proclamar, como María, cuando va a visitar a su prima Isabel, que Jesús de Nazaret no nace en balde, no nace para que no se le tenga en cuenta. Nace desde la humildad del ejemplo bien hecho y manifestado en un humilde pesebre. ¡Cómo sería la visita de María, que su prima no dudó en afirmar a la madre de su Señor!. Probablemente la nieve nos deja afónicos de la vergüenza al proclamar a Jesús de Nazaret.
¡Qué fácil es felicitar la Navidad y qué difícil es hacer navidad!. Les propongo que hagamos un reto todos: no felicitemos la Navidad, HAGAMOS NAVIDAD.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 14 de diciembre de 2018

LA ALEGRÍA DE LA ESPERANZA




La esperanza nunca puede ser triste, porque se desea y aquello que se desea se espera con entusiasmo. Esto que parece un juego de palabras, no es ni más ni menos que el cristianismo en su pura esencia. Diciembre es el mes de la parranda, de la fiesta, de las cenas de empresa y familiares; es la alegría de ciertos alcaldes porque la iluminación de su ciudad es la mejor del mundo; es la alegría de los belenistas o de los que sin serlo se esmeran en sus casas; es la alegría de ese Papá Nöel (quizás no muy cristiano) que sacude la campanilla para esbozar la sonrisa de los niños y... de los grandes... es el mes del adviento, de la esperanza y.... en medio de ella, un domingo dedicado a la alegría.
Pero para los cristianos, queremos y tenemos que entender, que es mucho más que eso. Entendemos que si para nuestros antepasados nuestro Dios era lejano, inaccesible, irreconocible...se hace camino visible en la humildad de un pesebre. Pero claro, no todo el mundo lo quiere ver y los que dicen que lo hacen, creo que tendrían que tener alguna actitud a raíz del evangelio de este domingo.
Cuando le preguntan a Juan "¿qué hacemos?: el que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene". Se me ocurre que en la sociedad de la abundancia, nuestra vieja y querida Europa podría apadrinar a la nueva y sorprendente - por jóven - Africa: compartir lo que somos y tenemos es la mejor forma de preparar la cuna del pesebre en el Belén de nuestros corazones. La navidad es un tiempo propicio para que las luces y los cánticos se traduzcan en vida compartida con aquellos para quienes diciembre es un mes más en el calendario.
Vuelve el evangelio a darnos otra clave: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?: No exijáis más de lo establecido". En esta hora de la humanidad, en la que vivimos con un reparto de lo más injusto, donde no hay equilibrio salarial, trabajar y apoyar la construcción de una cultura de la justicia es otra forma maravillosa de preparar el pesebre. La justicia no es solamente repartir lo que le corresponde a cada cual. La justicia es tender puentes y allanar caminos para que nadie se quede sin vivir dignamente. Hemos de ser artesanos de la justicia.
Y de nuevo la respuesta de Juan a los militares: "no hagan extorsión ni se aprovechen de nadie...". La autoridad ha de ser entendida como servicio. Cuando la autoridad se utiliza como bien de servicio propio, pervierte a los autores de la misma. Todos nosotros tenemos la obligación de exigir transparencia a quienes nos gobiernan.
Domingo de la alegría. Domingo de la alegría esperanzada. Domingo en el que damos un pasito más hacia ese Belén que tenemos que construir todos los días pero que en Diciembre un poco más si cabe. Un domingo alegre por ser solidarios en el servicio, por ser obreros de un mundo más justo y sobre
todo porque los que tienen cierta autoridad lo hacen en favor de los demás y en especial de los más necesitados.
Es curioso como el color de la casulla de este domingo es de color carne. Es la propia persona la que ayuda en la entrega generosa. Somos todos y cada uno de nosotros los que caminamos hacia Belén con una esperanza, con un adviento que nos llega de orgullo, de alegría, de satisfacción... o eso al menos me gustaría, empezando por mí.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 7 de diciembre de 2018

CHACHO, ¿POR QUÉ GRITAS?


CHACHO, ¿POR QUÉ GRITAS?

¿ A ustedes nunca les ha pasado el poder decirle a alguien que se calle la boca que siempre está con la misma matraquilla?. Probablemente a mi padre se le pasó por la cabeza en más de una ocasión cuando le pedía algo, se lo recordaba más de una vez, alguna que otra hasta rallar el inicio de algún enfado por parte del progenitor. El resultado no siempre era el esperado, pero uno insistía por si acaso colaba la historia.
El evangelio de este fin de semana, creo que va un poco por ahí. Yo me imagino a Juan, harapiento, probablemente mal oliente, sin un aseo adecuado, sin una presencia física de lo más deleitable, incluso con inquilinos de esos que les decimos a los padres de los niños que los aseen de forma adecuada.... y mi amigo Juan, dale que te pego, "preparen el camino al Señor. Enderecen lo escabroso, allanen sus sendas...". Me lo imagino en cualquiera de nuestros parques - probablemente faltos de mantenimiento -, en cualquiera de nuestras plazas, delante de algún negocio sospechoso de una vida intachable, etc... y lo más seguro es que ya estaríamos cogiendo el teléfono, llamando a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, porque Juan, estorba, me quita la clientela.
Claro, el Juan de hoy, no creo que fuera como el del evangelio. Probablemente no estará en un desierto de arena ardiente cual Lawrence de Arabia, sino en cualquiera de nuestros pueblos y ciudades asfaltados y con todas las comodidades.
Pero en esas ciudades y pueblos, también hay desiertos, no de arena, sino de alquitrán. Desiertos a los que no solemos acudir con frecuencia, quizás por miedo, por vergüenza... y allí en los alejados, también hay un Juan Bautista, hay un Antonio, un Lucas, una Cristina, una Isabel... que predican en el desierto real del asfalto y en el desierto de los corazones de muchos que pasamos de largo. Un desierto donde habitan gente sin hogar, donde moran en cartones y a la intemperie, padres y madres de familia; un desierto lleno de gente en el paro y que la escasez de recursos no les permite llegar a fin de mes; un desierto donde se desahucia a la gente por no pagar un mínimo rentable; un desierto donde vemos pasar gente corriendo de color y que nos dice que les ayudemos y nosotros lo que hacemos es llamar a las autoridades...
En ese desierto, también se nos dice, "preparen el camino al Señor"; es una voz que probablemente solo escuchen unos pocos, cuando se grita para todos; El Juan de hoy no comerá saltamontes, aunque sea la comida del futuro, pero sí puede tener una alimentación escasa. Probablemente nosotros le diremos, " pero bueno, ¿por qué gritas?"., en canario, "Chacho, ¿por qué gritas?. Lo más probable es que gritemos mucho en los campos de fútbol, en elecciones municipales, ... pero seguro que no somos capaces de gritar a los cuatro vientos aquello de preparar el camino al Señor. 
Un adviento, una espera, una esperanza, sin un suspiro, sin un grito de aliento probablemente no sea ninguna de las tres cosas y si no que se lo pregunten a una madre cuando da a luz..
Amigos, hoy el mensaje telefónico es de caminar, yo diría de gritar, de quedarnos afónicos hasta que nos escuchen, hasta que el mensaje llegue hasta el final. Ojalá que este adviento sea el primero en afonía, para enderezar lo "cambado"
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 30 de noviembre de 2018

PINTARSE LA CARA DE COLOR ESPERANZA

PINTARSE LA CARA DE COLOR ESPERANZA

Les digo que hay autores que hay que ponerlos en un pedestal. Sean de la condición religiosa que sean. Sean de la tendencia que sean, pero, a veces, sus letras son el testimonio claro de lo que tenemos y queremos decir. Adviento es eso, esperanza. Seguro que hay más de una razón para ella, pero el mundo, por lo que estamos viviendo en muchas de las circunstancias, parece que está dispuesto a que eso no suceda, ni quiera que ello se produzca.
Seguro que cuando Diego Torres popularizó esta canción no tenía claro el éxito, aunque se lo podía imaginar. El mundo necesita lo que se canta en la canción, necesita pintarnos la cara de que el mundo que habitamos, puede ser de otra forma y de otra manera.
Seguro que todos recordamos las muchas veces, que cuando nuestros padres nos veían sentados o tumbados en mala postura, nos decían: "ponte derecho!". Una postura corporal erguida es indicio de buena salud, de buena autoestima, y también un gesto de respeto hacia los demás, si recibimos a alguien o cuando se dirigen a nosotros. Por el contrario, si alguien se encuentra enfermo o aquejado por preocupaciones, le cuesta mantenerse derecho: suele tener los hombros caídos, la espalda encorvada... y también es de mala educación  no levantarse o permanecer en una postura de dejadez y apatía si recibimos una visita o si alguien se dirige a nosotros.
 Hoy comenzamos el tiempo de adviento, y es como si Dios, como padre nuestro que es, a través de oraciones y de su Palabra nos dice “¡ponte derecho!”. Porque son muchos los motivos para mantener postradas a las personas: problemas de salud, familiares, problemas de trabajo, económicos… las convulsiones políticas y sociales, noticias de guerras, atentados, conflictos, desastres naturales, crisis de refugiados, pobreza, hambre… parece que se cumple lo que decía 

Jesús en el evangelio: habrá… en la tierra angustia de las gentes… los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo.
Los cristianos no estamos locos al decir que hoy es un tiempo de gracia, que este año, a pesar de los profetas de desgracias, puede ser el mejor y puede ser el momento oportuno para alzar nuestras cabezas y cantar la liberación. Es la hora, es el tiempo propicio para que los cristianos nos movilicemos y hagamos presente a aquel niño pobre que nació en Belén y ahora  nos preparamos para que nazca en el portal de nuestra historia, está siempre ha estado y estará entre nosotros haciendo la liberación… nos compete a nosotros reconocerle, acogerlo y hacer vida su mensaje y su proyecto.
No estamos locos. Si los cristianos trabajamos en serio desde los criterios del evangelio, si somos capaces de ser una alternativa creíble para la construcción de la sociedad más allá del poder y del tener, si somos capaces de ofrecer modelos de desarrollo económico y social donde el centro sea la persona y no el lucro… Ese día, con voz alta, podemos decir “levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.
Nos queda mucho. Nos queda no jugar con la vida de inmigrantes que por solidaridad ha recogido un pesquero en alta mar y nadie los quiere y convertimos el océano en una fosa común consentida porque “parece ser que hay que negociar con la vida del pobre”. Probablemente Herodes también negoció con los Magos.
Ojalá que a los cristianos se nos note que nos hemos pintado la cara con  color esperanza, porque saber que se quiere, poder que se puede. Feliz adviento.
Hasta la próxima 
Paco Mira

jueves, 22 de noviembre de 2018

NO ES UN PLAGIO: LA MAJESTAD DE UN GRAN REY POBRE




 Les voy a contar un pequeño cuento que probablemente habrán escuchado en más de una ocasión. “ En un país muy lejano, un rey, veía que sus súbditos no le hacían muchas visitas y que a su Iglesia no acudía nadie. Se le ocurrió la idea de construir una iglesia maravillosa, con una cúpula de oro, con todos los ornamentos habidos y por haber…. Pero……. Seguía sin asistir la gente. 
 Paralelamente, no muy lejos de allí y al borde de un camino, un sabio mayor,  harapiento, hablaba de una forma pausada y tranquila y siempre estaba rodeado de gente. Incluso era difícil caminar por el camino donde se encontraba el sabio.
 El rey, enfadado, preguntó a los sabios de la corte, el por qué del éxito del sabio viejo. Mi señor, le respondieron, lo que el sabio ofrece es lo que lleva en el corazón y no lo que podemos hacer para aparentar.”
 
Se celebra este fin de semana, la solemnidad de Cristo Rey. Dicho así, puede sonar a algún partido político que en algún tiempo tuvo una cierta reminiscencia en nuestro país, o incluso  a ciertos grupos incluso tachados de violentos. Pero entiendo y creo que “su reino no es de este mundo”, aunque viva y esté en el mundo. Seguro que muchos, a lo largo de la historia, se han adueñado de las mismas prebendas del rey para ejercer como tal, pero no es así.
 Curiosamente, nuestro Rey, y con mayúsculas, en algunas ocasiones es como los terrenos: no son aceptados, su imagen puede ser hasta quemada, son sujetos a burlas y mofas, son pitados en actos públicos…. Pero porque su reino es de este mundo, pero el nuestro no es de este mundo. Nuestro Rey, es el que habla de la felicidad de los pobres, de la misericordia de los que buscan la paz, de los que sufren, de los que se dejan la piel en una patera cruzando por una vida mejor, de los que intentan saltar una valla y se dejan la carne en las concertinas porque sueñan con el paraíso; es el Rey de los desahuciados porque los grandes terratenientes de los bancos impiden que el derecho que todo el mundo tiene a una vivienda se le niega por unos impuestos abusivos….¡qué grande es nuestro rey!
 Probablemente, en alguna ocasión, nos han dicho de hacer una redacción sobre ¿qué es un rey para ti?. Todos podemos dar una opinión de cómo nos gustaría que fuese, de cómo nos gustaría que actuase, de cómo tendría que ser su relación con los ciudadanos. Claro si a los cristianos, a los que decimos que creemos nos preguntan, cómo es nuestro Rey, no se si tendríamos la capacidad de responder en condiciones.
 Seguro que muchos se preguntarán dónde podemos encontrar a un rey como el que nos propone el evangelio. Creo que no es muy difícil: tuve hambre y allí estaba yo y me diste de comer; estuve enfermo, allí estaba yo y me fuiste
a acompañar; estaba en un centro de internamiento o de acogida, allí estaba yo y tú eras de los que ibas con frecuencia; iba a pedir a caritas y allí estaba yo, y tu sonrisa me aminoró la bajona que me entraba; estaba en la cárcel, allí estaba yo, y me fuiste a visitar….. 
 Como ven, nuestro rey no es como el de la historia con la que comencé esta reflexión. Nuestro rey – como dice el evangelio – es el que va por las orillas de los caminos o el que va “al otro lado del lago”.
 No es un plagio, sino la majestad de un gran rey pobre
 Hasta la próxima 
 Paco Mira