viernes, 19 de julio de 2019

JESÚS, LAS MUJERES, SU ENCUENTRO Y VICEVERSA

JESÚS, LAS MUJERES, SU ENCUENTRO Y VICEVERSA 


Aunque el título es sugerente para una tesis de licenciatura, no me voy a meter en esos berenjenales aunque no crean que a uno no le dan ganas de hacerlo. Pero lo que son sugerentes son las lecturas de este fin de semana: los caminos por los que circulamos son también los caminos de Dios que se deja encontrar, que corre hacia nosotros y, algunas veces, nosotros corremos hacia Dios. 
Quiero recrear la cara de Abrahám, en la puerta de su tienda. Probablemente con la mirada perdida en el infinito y en el infinito desierto; seguro que sacando cuentas de lo que hizo, pero sobre todo de lo que le quedaba por hacer; hablando para las piedras que eran su propio eco de las soluciones que tenía que tomar.... cuando se le aparecen tres hombres delante de él. Dice el texto que el corrió hacia ellos, pero es Dios el que sale al encuentro de Abrahám y este le dice Señor, no pases de largo.
Cuando yo veo nuestras comunidades, nuestras parroquias y Dios sigue entrando en ellas, porque no las abandona nunca y nosotros, como Abrahán con la mirada perdida, también tenemos que decirle, Señor no pases de largo. Siéntate, come y charla con nosotros. Déjanos que te contemos las inquietudes y miradas perdidas. Déjanos que te preparemos pan y vino, que compartamos lo esencial para el camino de la vida bajo tu amparo.
Es curioso como el evangelio de hoy nos presenta a dos mujeres. Una afanada hasta la saciedad, trabajadora incansable, hacendosa hasta la extenuación y.... la otra contemplativa cual enamorada absorta en la cara de alguien que le deja huella. Como Abrahám, Jesús vuelve a salir al encuentro de todos y cada uno de nosotros. Entró en aquella aldea y hoy sigue entrando en nuestras comunidades.
Hoy Jesús sale al encuentro de muchos, pero también de las mujeres. Esas mujeres que como Marta y María quieren tener un protagonismo en nuestras comunidades, pero no por el mero hecho de ser protagonista, sino porque realmente son las artífices de tantos y tan buenos momentos. Hoy Jesús sale al encuentro de tantos y tantos que no tienen nada, que buscan y se afanan como Marta, que escuchan y quedan prendados como María. Hoy nuestras comunidades necesitan a Marta y a María. Hermanas que no se tiren en cara las cosas, sino que aúnan esfuerzos para remar en la misma dirección.
Los evangelios de estas últimas semanas, no son más que pinceladas para poder llegar al reino de los cielos. Probablemente el escriba del domingo pasado lo tenía muy claro en la ley. Todos podemos saber de memoria lo que tenemos que hacer: la norma, las leyes, las anotaciones correspondientes... pero eso y no ponerlo en práctica es como el aprueba el carnet de teoría pero no de práctica.
"Marta, Marta, ¿por qué te afanas?. Cuantas Martas hay en nuestras comunidades a las que criticamos por todo lo que hacen y no hacen; por todo en lo que se meten y que con nosotros no cuentan; ¡Cuántas Marías de la vida!. Mujeres que con su labor callada, atenta, sin levantar la voz.... hacen que la comunidad sea un lugar de acogida, de calor humano, de entrega generosa especialmente con los más necesitados.
Dice Jesús, estoy llamando a la puerta. Si alguien me oye que me abra, entraré  y comeremos juntos. ¿Tendremos que ir al otorrrino?
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 12 de julio de 2019

¿HAY QUE TOMARLO AL PIE DE LA LETRA?: SI. HAY QUE HACERLO


En la vida corremos el riesgo de creer que aquello que hacemos o sabemos de memoria, porque lo hemos hecho así siempre o porque nos lo sabemos desde hace tiempo, no nos vamos a equivocar. Y creo que es cuando más nos equivocamos. Esto se puede aplicar a la Biblia. Hay ciertos pasajes, ciertos textos, algunas parábolas, versículos sueltos... que nos los sabemos de memoria y probablemente los recitamos sin mirar; como cuando rezamos el magníficat, o el padrenuestro... que ni lo leemos. Probablemente muchas de estas cosas las sabemos de memoria pero incluso no sabemos ubicarlas en la Biblia a la hora de localizarlas: " ¿En qué evangelista está lo del Hijo pródigo?. Uff pues no me acuerdo". "¿Dónde puedo encontrar lo de... ustedes son la sal del mundo?....Pues en este momento me pillas mal". Son algunos ejemplos que demuestran nuestra ignorancia por creernos que nos lo sabemos de memoria.
Todos tenemos claro que la Biblia es un libro religioso y como tal hay que entenderlo; que es Palabra de Dios porque creemos que el mismo Dios habla en la historia a través de un pueblo y de ciertos personajes de ese pueblo que aparecen en ella... pero ese libro que llamamos Palabra de Dios nos marca ciertos textos que hay que tomarlos al pie de la letra, como el de este domingo, el del Buen Samaritano (Lucas 10)
Probablemente no es un texto histórico, pero es un texto de tanta actualidad, que nos sucede todos los días. Es un texto que nos vuelve a interpelar con la pregunta, ¿Quién es mi prójimo?. Amar a quien quiero, es fácil; amar a quien me toca la moral, pone a prueba la practicidad del samaritano. Hay tres formas de ver al prójimo.
Una sería la de lo tuyo es mío. Son los ladrones que asaltaron al que bajaba de Jerusalén. Hoy en día se traduciría en apropiarnos de lo que es de los demás y de lo que las personas necesitan para vivir con dignidad. Pero no solamente cosas materiales, puede ser la cultura, los valores que llevan años promoviendo, su honra, su identidad, sus derechos... para los que hacen esto, el otro no es su prójimo.
Otra sería que lo tuyo es tuyo, es la forma del sacerdote y de los levitas que dan un rodeo para no implicarse en la suerte del que está apaleado en el camino. ¡ Cuantos hombres y mujeres de nuestro tiempo pasan por los caminos de la historia enarbolando la bandera de la indiferencia!. Probablemente habremos dicho en más de una ocasión que es tu problema, no es el mío. Como dice el Papa Francisco, "nuestra sociedad ha perdido la capacidad de llorar por el hermano". Si caemos en la trampa de la indiferencia también es difícil que veamos al hermano.
La tercera forma de ver al prójimo es la de " lo mío es tuyo", es la actitud propia de Jesús, del que se conmueve ante el dolor y el sufrimiento ajeno, pero no porque tiene que ser ajeno, sino porque me siento identificado como hermano del que sufre, del que no tiene las mismas capacidades que yo puedo tener para poder seguir adelante.
Decía al principio de estas palabras si había que tomarse el evangelio al pie de la letra. Claro que sí. Dios no descansa en vacaciones. Dios camina en el sol de la playa y en el susurro del viento de la montaña, pero también camina con el pobre, con el caído en cualquiera de los caminos de nuestra vida, y eso que las cunetas de nuestra vida está llena de apaleados, y está esperando que se acerque un buen samaritano. Igual podemos ser nosotros.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 5 de julio de 2019

¿NOS ESTAMOS QUEDANDO SIN TRABAJADORES PARA TANTA MIES?

¡Eterno problema!. Cada vez que aparece Lucas con su evangelio, con su capítulo 10, volvemos a retomar el viejo problema de que nos estamos quedando con lo justo y a veces ni con eso.. Esto me hace recordar que en el verano los equipos de fútbol ya están planificando sus plantillas para la temporada que viene, los despachos están echando humo donde se cuece todo lo que va a deparar la ilusión de un montón de aficionados para la temporada que viene: la flor y nada irá a parar a los equipos que desembolsen un dinero en condiciones y los que no tengan para tanto, pues tendrán que conformarse, quizás con las migajas que otros no quieren, y sobre todo mi respeto y admiración para quien no juega en un equipo de los llamados grandes y ustedes me entienden.
Si me permiten, nuestro equipo eclesial está pasando por una mala racha. Este equipo que tiene como entrenador de banquillo al Papa Francisco, no está en los mejores momentos y su clasificación está lejos, probablemente, de jugar la liga de campeones, es decir la Champions ligue. Pero claro, probablemente los resultados de los últimos tiempos son los que nos llevan a afirmar que probablemente no jugaremos la liga de campeones: siempre somos los mismos, somos los mismos pero más viejos, no hay jóvenes en las parroquias, no se asiste a las reuniones, nos duplicamos en las tareas, etc..
Y siempre he dicho que a "vino nuevo, odres nuevos". Todos los años hacemos una vendimia nueva y una nueva cosecha y nos empeñamos en mantener los odres de toda la vida que fueron, y probablemente muchos siguen valiendo, pero las "necesidades del mercado" hacen que hay que adaptarse a las nuevas corrientes. No hace mucho alguien me decía, cuando se comentaba que no había tantos curas como antes: "Paco: cuando se acabe la generación que va a misa y se tenga que cerrar puertas, han de sobrar curas".
Aquello me dejó pensando Y es ¡que seguimos viendo una mies, una Iglesia clericalizada". Seguimos pensando que tenemos una plantilla para jugar la liga de campeones, pero la plantilla que tenemos probablemente sea una plantilla para jugar en la división de honor pero no tanto para la liga de campeones. Probablemente seguimos creyendo que no hay seglares con capacidad para llevar adelante un torneo capaz de sacar buenos triunfos y estamos equivocados.
El evangelio de este fin de semana nos dice que mandemos obreros a la mies puesto que esta es abundante y los obreros son pocos. Aprovechemos a los obreros que sin alforja, con sandalias, con humildad, sin túnica aparente, con simplemente un bastón como autoridad de apoyo para el camino, con la capacidad suficiente para ver en el otro un hermano ... son capaces de atender una mies que puede dar un fruto muy abundante.
Cada uno tiene que sentirse orgulloso de ocupar el puesto que ocupa en el equipo de primera división el que juega nunca pregunta por qué lo hace. Creo que podemos poner en duda si realmente nos faltan trabajadores para trabajar en la mies de nuestro querido mundo o de nuestra iglesia, santa y pecadora. Probablemente escaseemos de obreros ordenados, pero los hay, que sin tener la etiqueta de la ordenación, son capaces de llevar a buen puerto la gran noticia de que Jesús de Nazaret sigue teniendo vigencia.
Solo hay que darle confianza. Solo hay que creer que no somos los mejores y hay quienes conviven con nosotros que son mejores que uno. Solo sacudirse el polvo de las sandalias.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 28 de junio de 2019

SOMOS LIBRES EN CRISTO, COMO OSCAR Y VALERIA

                

¡Si es que no aprendemos!. Hace unos añitos, y digo bien con el diminutivo de años, que Aylan conmocionaba el mundo. Aquel niño ahogado en la orilla de una playa y que se convirtió en el icono de infinidad de reclamaciones y también de infinidad de escritos periodísticos que al final… nada. El ser humano, ustedes y yo, seguimos en las mismas. Probablemente hasta se nos ha olvidado Aylan, pero él ha conseguido que su nombre perdure y que cada vez que se nombre nos venga a la mente la imagen de la playa.
Ahora le toca el turno a Oscar y a Valeria. De nuevo una fotografía ha dado, y está dando, la vuelta al mundo: padre e hija, abrazados como tiene que ser, porque el amor en ellos ha durado hasta la muerte, por buscar con ahínco la libertad a la que todos tenemos derecho. Probablemente de nuevo, correrán y están corriendo ríos de tinta – entre ellos el mío – para volver a poner en tela de juicio el poco que tienen algunos para que sucedan historias como estas. Pero claro, seguro que dentro de un mes, con las vacaciones encima, se nos vuelve a olvidar la imagen hasta la siguiente, porque por desgracia seguro (ojalá que me equivoque) que no será la última; probablemente ahora no pensemos en Oscar y Valeria, puesto que el calor es la noticia que nos ocupa por las altas temperaturas y seguro que nos preocupa el cambio climático, más – en algunos casos – que la vida de las personas: ¿hasta cuándo, Señor, va a triunfar mi enemigo?.
Una de las máximas aspiraciones del ser humano, desde el principio de los tiempos, es la libertad, tal y como se recoge en la Declaración de los Derechos Humanos proclamada por la Organización de Naciones Unidas, (a veces uno se pregunta si realmente es eficaz esta organización), el 10 de diciembre de 1948: “todos los seres humanos nacen libres…. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad… nadie estará sometido a la esclavitud…” Esta libertad debe concretarse en todos los ámbitos: políticos, sociales, religiosos, económicos, familiares… pero sabemos que con cierta frecuencia confundimos la libertad con hacer lo que a cada uno le da la gana.
Oscar y Valeria, tenían derecho a la felicidad a través de la libertad y se la han cercenado. Tenían derecho a compartir su amor de padre e hija como cualquier familia normal, pero alguien amparándose en no se qué disposición se la ha quitado porque han querido. Oscar y Valeria, padre e hija, son la foto de millones de seres humanos que no salen en la foto; son la foto que pone al descubierto las vergüenzas que tanto nos empeñamos en taparnos amparándonos en el pudor que no tenemos.
Está claro que las raposas tienen madriguera; tantos y tantos que no tienen escrúpulos y que son inmunes al dolor ajeno, pero el Hijo del hombre, no tiene donde reclinar la cabezaEl terrible drama del flujo migratorio. Padre e hija, Oscar y Valeria lo hicieron con la cabeza en el agua boca abajo., seguro que Jesús estaba en medio de ellos. Pablo, en la carta que dirige a la comunidad de los Gálatas nos dice que a pesar de todas las dificultades, que a pesar de los regímenes que no reconocen la libertad… somos libres, porque Cristo nos ha hecho libres y esa libertad la tenemos que tener hasta el final, proclamarla a los cuatro vientos, reclamarla a pesar de todos los pesares, … a veces ponemos y nos escudamos en disculpas (es que tengo que enterrar a….) y la oferta de Jesús es clara: sígueme.
Amigos, ¡cuánto nos queda!. ¡Qué hermoso es el evangelio de Jesús!. Por favor no consintamos más fotos como la que nos han mostrado Oscar y Valeria. Acabemos ya con esto.
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 21 de junio de 2019

PLATOS DE DISEÑO

PLATOS DE DISEÑO 

¡Cómo han cambiado los tiempos!. Recuerdo, cuando era chico, que en mi casa, todos comíamos de lo mismo, no había distinciones Mi madre “diseñaba” para la semana un menú, que probablemente no era el más equilibrado en lo que hoy se denomina una alimentación en su justa medida, pero que hizo posible que toda la familia saliera adelante y además sin enfermedades que puedan ser achacadas a la misma. Recuerdo que la comida que ella hacía no la copiaba ni de los programas de la tv (no había ese tipo de programas y en mi casa la televisión llegó un poco tarde), y muchísimo menos de las redes sociales que no existían. Ella lo heredó de mi abuela y bien sanos que hemos salido. Seguro que no había distinciones entre hidratos de carbono y grasas, etc. el potaje era el que era, la tortilla era como era y la carne era la que se consumía
Claro: cuando yo veo hoy las sofisticaciones culinarias que aparecen en los medios de comunicación, como dirían los chiquillos, flipo. No digamos de los nombres que aparecen en las cartas. Los que tenemos ya cierta edad y vemos ciertos nombres en las cartas, solemos decir que “vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer”, que no como algo que no conozco por aquello de que igual no me gusta. Y si miramos la cantidad, seguro que hay mucho plato y poca cantidad, con lo cual los que somos de comida seguro que al llegar a casa siempre añadimos algo al estómago puesto que las tripas nos marcan un cierto compás.
Bueno y no digamos de los precios. Hay cartas y menús que no llegan al bolsillo de cualquiera y más en los tiempos que corremos. A veces uno se pregunta que lo básico, el pan nuestro de cada día, tiene que tener un precio desorbitado, pues a lo mejor sí. Recuerdo que un compañero de trabajo me dijo que iba a ir con su pareja a un restaurante de Barcelona a un menú de degustación. Que el precio era de cerca de trescientos euros por cabeza y que estuvo en la lista de espera cerca de un año. 
Se preguntarán que por qué cuento toda esta historia culinaria. Este fin de semana es el “Corpus Christi”, el cuerpo de Jesús. Uno de esos jueves que alumbraban más que el sol y que al final lo hemos pasado al domingo. Y me da la impresión que esta festividad se ha quedado como un mero plato de diseño. 
Me explico. A veces le damos más importancia a las alfombras, a las procesiones con el santísimo, a que los chiquillos vayan con el traje de la primera comunión los que la hicieron en este curso,… al plato… y nos olvidamos que el protagonista de nuestra historia no es caro, que no tiene un nombre que no invite a ser comido, que no tiene lista de espera para poder recibirlo. Vale más la calidad que la cantidad.
Me huelo que todavía nos hemos quedado en viejas reminiscencias del pasado – incluido el nombre – y por ello a muchos no les dice gran cosa; estamos invitando a infinidad de colectivos a realizar alfombras que no pisan una iglesia desde su bautizo y que lo único que realizan es un escaparate para decir que colaboro con aquello a lo que me han invitado, y como eso muchas cosas más.
Me gustaría que esta festividad sea la festividad de un plato de diseño (Jesús) asequible para todo el mundo; que su condimento sea el apreciado y valorado por aquellos que lo hemos probado en más de una ocasión; que su nombre sea el de tantos y tantos que se ven reflejado en su rostro y que entregan su vida a las bienaventuranzas en favor de los más desfavorecidos. Que no sea una festividad en la que sea un desfile de modelos, sino un desfile de los comprometidos en el reino de los cielos, pero en esta tierra.
Feliz día del Corpus
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 14 de junio de 2019

PERO..., ¿TAN COMPLICADO ES?

Tenía un familiar que era representante de calzado. Y por cuestiones de trabajo viajaba mucho. Pasaba horas y horas en la carretera y por regla general tenía que almorzar fuera de casa. Siempre, los que se han dedicado a eso, tenían como referencia para comer, a los camioneros: Donde había muchos camiones aparcados, se comía de maravilla. Probablemente no con mucho lujo, pero sí bien.
En alguna ocasión lo he acompañado. Y recuerdo una en la que había dos bares en la carretera, separados por apenas un kilómetro. En el primero no cabía nadie más, en el segundo solamente había un camión. Allí nos metimos y les puedo asegurar que es de los lugares (fuera de casa) donde mejor he comido. En este caso la calidad, pudo más que la cantidad.
En muchas de nuestras reuniones, en nuestra vida en general, creo que prima más la cantidad que la calidad, como si lo primero condicionase lo segundo. En muchos casos probablemente sea cierto, pero no hay que generalizar que eso sea así. Cuando uno va a un lugar de ocio y no hay nadie, pensamos que no debe de ser bueno; cuando vamos a un lugar a ver una competición deportiva y no hay nadie, sobre la marcha deducimos que el interés no es mucho; cuando vamos a misa y no hay mucha gente, o casi nadie, es que el interés por lo que allí se celebra no es muy elocuente... y así podríamos seguir enumerando. Insisto: lo segundo no debería de condicionar lo primero, pero por desgracia sucede que es verdad.

Este fin de semana, volvemos a los números: "tres en uno, uno de tres, pero ¿cómo tres si es uno?". También les digo que no es fácil resolver el misterio, si es que existe. Siempre nos hemos liado, incluida la teología, en cómo explicar los números en una realidad que se me antoja nada matemática, pero sí experiencial.

Si el Amor, se manifiesta como amor y nos empuja hacia el amor, pues estaría resuelto el problema. Pero la cuestión está en entender que el Amor, y este con mayúscula, es el que premia y el que prima en este día que se me antoja maravilloso, desde el punto de vista de la pastoral. Dios es Amor, es un padre que ama, que nos ama. Que ese Padre deja de estar en lo escondido y se manifiesta en su hijo Jesucristo, que por Amor a través del servicio y de la entrega nos marca un camino para que hoy en día sigamos derrochando gratis lo que gratis hemos recibido y eso no es otra cosa que el Espíritu Santo. Eso es la fiesta que hoy celebramos, la Trinidad. No importa el número, sino lo que significa.
Pero claro, traducir esto hoy en día no es fácil. Se me ocurre que la Trinidad, que el amor, ha de manifestarse en la unión de la comunidad, de aquellos que creemos en ese Dios que ama, puesto que en la división no puede estar el amor. El amor no divide, une. Pero une ¿para qué?, para la misión. Es algo que el Papa Francisco ha entendido a la perfección. La Trinidad, el Espíritu, nos tiene que empujar a tener las puertas abiertas y salir a las periferias, hacia aquellos que más lo necesidad con un espíritu de gratitud.
Este fin de semana es el encuentro de catequistas de nuestra diócesis. ¡Cuántos con afán desinteresado y con total entrega, donación y gratitud...enseñan y comparten la buena noticia con los más pequeños, o con los adúltos!. La Trinidad sigue haciendo maravillas y probablemente no somos capaces de acabar de entendiéndolo.
No tanto el número, la cantidad, sino la calidad. No se trata de servir por servir, sino que desde el amor, sirvo.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 7 de junio de 2019

YOU'll NEVER WALK ALONE (Nunca caminarás solo)


Hace unos días se celebraba en nuestro país, la final de la Champions. Una final esperada por muchos, pero con la pena de no haber ningún equipo español, El fútbol es una competición donde los goles son los que dan la entrada para una final y si estos no llegan del lado español, hay que dejarlo para los ingleses, en este caso, puesto que eran dos equipos británicos los que jugaron dicha final. Uno de ellos era el Liverpool, ciudad que se ha distinguido a lo largo de la historia por la música y ahora también por el fútbol. Y precisamente los hinchas de ese equipo tienen una canción (probablemente muchos de los equipos mundiales también lo hacen) que les identifica, que les mueve y sobre todo que les insufla el ánimo suficiente en tiempos de decaimiento: esa canción es, nunca caminarás solo. Les confieso que es impresionante escuchar a 70.000 gargantas entonar con el corazón y el sentimiento sin que exista una partitura que marque los tiempos y los compases, sino que el corazón se encarga de ello. Probablemente es lo que les ha llevado a ganar precisamente la copa de este año
Si me dejan que siga con el símil, celebramos el día de Pentecostés. Seguro que Jesús también nos dice, "nunca caminarás solo", el Espíritu, es decir yo, estaré y estoy contigo en todos y cada uno de los movimientos que realices. El sentimiento que fluye de un hincha de futbol, que le lleva incluso a pagar por una entrada lo que no está escrito; lo que le lleva a dejarse medio sueldo o el sueldo completo... por unos colores, por una camiseta, por un equipo e ir
allá a donde sea para verles jugar, no se si es el mismo sentimiento que los cristianos tenemos cuando el domingo pasado nos decían que dejáramos ya de mirar al cielo y nos pusiéramos ya a caminar por nuestra cuenta y que ahora nos dicen que no tengamos miedo porque ya no vamos a caminar solos.
Este fin de semana es el encuentro de laicos en nuestra diócesis, como en muchas de las diócesis de nuestra geografía nacional. Es curioso que los laicos ahora tienen un papel protagonista en la vida de la Iglesia. Me gustaría que ese papel fundamental no fuera un papel ante la escasez de recursos humanos en otros ámbitos de la misma Iglesia, sino el reconocimiento de quien teniendo infinidad de valores, siempre los han puesto al servicio de los demás especialmente de los más pobres y necesitados.
Hoy se nos va a recordar que los primeros discípulos, se reunían, compartían, celebraban juntos, que no había distinciones entre ellos… probablemente es lo que nos tiene que unir en Pentecostés. Quiero una Iglesia que realmente sea una comunidad que celebra, que comparta, que se reúne. Que en aquella época y por obra del Espíritu los oían hablar en lenguas diferentes. Hoy puede ser la lengua de la verdad, de la inclusión, de la justicia, de la paz, del perdón, de la transparencia… en definitiva del amor. Ojalá que
nosotros seamos capaces de desarrollar cada uno, seamos laicos o clérigos, altos o bajos, pobres o ricos… de desarrollar una tarea en esta nuestra Iglesia. Es la que nos ha tocado vivir, la que nosotros con nuestras debilidades nos ha tocado desarrollar y que con la acción del Espíritu la que tiene que seguir tirando hacia adelante.
Le pido a esta nuestra Iglesia que cuente siempre con los laicos, que los apoye, que los cuide y les abrace; que los corrija pero que no les niegue nunca la posibilidad de hablar en lenguas diferentes, la posibilidad de desarrollar una misión dentro de ella. Seguro que si eso fuese así, ahora no veríamos extrañados ciertas cosas que los laicos reclaman, que pueden y deben hacer, y que otros no ven “muy canónicas”

Hasta la próxima
Paco Mira