viernes, 27 de septiembre de 2019

¡ SI YO FUERA RICO, DUBI, DUBI....O ¿SI FUERA POBRE?



Las crisis, a veces, son buenas, pero por lo general de bueno tienen poco. Los últimos años que nos ha tocado parte de esa crisis, lo único que hicieron fue aumentar las diferencias entre pobres y ricos. Estos no solo no han perdido su poder adquisitivo, sino que han podido hacerse con propiedades a bajo precio. El destino o futuro de los demás, les preocupa bien poco. A nuestro "amigo" Epulón le encanta disfrutar de la riqueza banqueteando cada día y vistiéndose de púrpura y lino. No es capaz de enterarse que en su puerta está el pobre Lázaro que no es capaz de saciar su hambre.
En nuestro mundo hay un pequeño grupo de personas que acapara que acapara la mayoría de los bienes de la humanidad y no se preocupa de tantos que están siendo azotados por la plaga del hambre. Quizás para ellos es que sencillamente no existan. Tengo dinero, luego existo. Si no lo tengo pues no existo. Curioso que para Jesús, solo tiene nombre el pobre, Lázaro. Epulón no es un nombre propio, es un vividor, no tiene nombre.
Pero es curioso que aunque los ignoren, los ricos necesitan de los pobres. Solo hay ricos, porque hay pobres. Lázaro nunca le pidió nada a Epulón, pero es ahora este el que pide para él y para sus hermanos. Son los pobres los que nos pueden ayudar. Nos ayudan dándonos la oportunidad de que compartamos con ellos los bienes materiales y al hacerlo, mostramos que valoramos más a las personas que al dinero. Hay que ser ricos en amigos, existir es tener relaciones de amistad. Epulón no pudo hablar directamente con Lázaro. Lo hizo con Abrahán. Entre Epulón y Lázaro sigue habiendo un muro que los separa y el rico nunca se atrevió a cruzar ese muro. Quizás Lázaro saldría a su encuentro.
Es curioso como la suerte de nuestros protagonistas cambia en el momento de la muerte. El rico es enterrado, seguro que con toda pomposidad funeraria, y es llevado al reino de los muertos. Lázaro también muere, pero no se habla de rito funerario, solo que "los ángeles lo llevan al seno de Abrahán"
Jesús viene a hacer justicia a los pobres. Viene para que no existan los desequilibrios de los que siempre disfrutan y de los que sufren. A veces, incluso desde la Iglesia, podemos caer en el tranquilizante de decirle a los pobres que tranquilos porque en el reino de los cielos tendrán su recompensa. No. Tenemos que empezar aquí y ahora y con toda la claridad del mundo.
Está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos el contacto con las personas que sufren, nos vamos haciendo cada vez más incapaces de percibir su aflicción. La presencia de un niño mendigo en nuestro camino, nos molesta. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer o qué decir; es mejor tomar distancia, volver cuanto antes a nuestras ocupaciones.
Si el sufrimiento se produce lejos es más llevadero. Hemos aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a base de datos, números, conferencias de prensa, estadísticas... y tan frías como son estas, así nos deja el corazón. El sufrimiento a través de la televisión, siempre es más frío, menos terrible y quizás más irreal. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, nos esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón.
Tenemos reto para esta semana. En la película del violinista en el tejado, se cantaba"... si yo fuera rico....". Pues si yo fuera rico, seguro que compartiría con algún Lázaro de la vida.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 20 de septiembre de 2019

EN LA " EMPRESA " DE DIOS, NO HAY PARO


Cuando a los alumnos en clase, en una etapa próxima a la finalización de los estudios básicos, se les pregunta cuál es el futuro más próximo, muchos de ellos se encojen de hombros y dicen que no saben. Otros sí saben, que seguir estudiando como que no, y lo de trabajar pues como que tampoco. Entonces, ¿qué?, la respuesta es que no saben pero que tampoco les quita el sueño. Claro, tiempos pasados nunca fueron mejores y las comparaciones son odiosas, pero da la casualidad que en mi época, con la edad de ellos, uno quería cumplir años, porque ello suponía el tener objetivos que nos marcábamos cumplidos. Los de hoy, ¿se marcan objetivos?.
El evangelio de esta semana nos traslada a una empresa (Lc 16). Una empresa en la que parece que se premia al más injusto, y al honrado es al que se le deja fuera de los aplausos. Creo que si esta parábola fuese escrita en pleno siglo XXI; si esta parábola fuese escrita en ciertos ámbitos corruptos de nuestra política española; si esta parábola fuese escrita en algunos ambientes familiares, eclesiales, escolares.... pues más realidad y vigencia no podría ser.
Pero lejos de la realidad. En la empresa de Dios, - en la que por cierto no hay paro - , lo que prima es precisamente lo cotidiano, lo pequeño, los pequeños detalles y estos traducidos en confianza. La confianza suele tener rostro, cara... de personas que trabajan en nuestras comunidades y son las que normalmente levantan y llevan el peso de las mismas.
Es precisamente lo cotidiano, lo normal... los pequeños detalles los que marcan ese día a día, salpicado de vez en cuando con algún acto extraordinario que es el que le da cierto realce a lo que hacemos. Y es precisamente esos pequeños detalles, eso que decimos que es insignificante, lo que es valioso para Dios, por eso el que es de fiar en lo menudo, es también de fiar para Dios. El que no es honrado en lo menudo, tampoco es honrado en lo importante.
Claro, a veces nos damos codazos en nuestras comunidades para destacar porque "si no hago yo esto, no lo hace nadie", como si en esa empresa de Dios, los títulos son los que marcan el día a día de la vida de una comunidad. El administrador de la parábola no premia el dinero injusto, aunque lo parezca. El administrador de la parábola premia a quien no está apegado al dinero, por ello no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.
Avanzando un poco más, diría que en nuestras comunidades hay que dejar a un lado el protagonismo, los primeros lugares, los imprescindibles, los que sin ellos no hacemos nada, los que abandonan a sus seres queridos porque le van a echar en falta en la parroquia, no podemos servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.
En la empresa de Dios, brillan los que no se hacen notar; brillan los que desinteresadamente hacen las cosas por amor y por servicio; brillan aquellos que sin dejar su vida personal, tienen tiempo para dedicar unos minutos a
compartir con otros y con aquellos que menos tienen precisamente su tiempo; brillan todos aquellos que no se cuelgan medallas y esperan que los feliciten por lo que hicieron. Está claro que no podemos servir a dos amos.
Me gusta esta empresa donde no me reconocen por lo que hago, pero me quieren como soy y por lo que soy. Me gusta esta empresa donde comparto infinidad de valores de los que aprendo aunque no sea el administrador de los mismos.

Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 14 de septiembre de 2019

NO ES MALO RECONOCER ERRORES


NO ES MALO RECONOCER ERRORES Incluido Dios. Dios Padre también reconoce que se ha equivocado y se arrepiente de la amenaza con la que iba a castigar al pueblo (Exodo 32,7). En la vida nos sobra soberbia, nos sobran consejos, nos sobran discursos, nos sobran manos en los hombros interesados por lo que nos pueda caer y aprovecharnos de los mismos... Estamos lejos, pero muy lejos de la cercanía que supone y requiere un cristiano y creo que tan difícil y complicado no es.
Este fin de semana pasado, nuestro Obispo se emocionaba. Se emocionaba por la entrega generosa de tantos y tantos que han convertido "los millones de litros de agua, en sangre generosa de solidaridad, cercanía y ayuda desinteresada". El fuego, en parte, es malo. Pero el fuego ha dejado que familiares que no se hablaban, lo hicieran para poder uno socorrer al otro. Pues bendito fuego de anima, ayuda, y hace que los hombres se abran y se hablen mutuamente. Felicito a mi/nuestro Obispo, porque entiendo que sus lágrimas son sinceras y no se esconde a la hora de expresarlas
A lo largo de la historia, la Iglesia ha cometido infinidad de errores. De muchos ha pedido perdón porque los ha reconocido y se arrepiente y parece que a muchos les sabe a poco. Da la impresión de que tiene que rasgarse vestiduras, inmolarse, crucificarse, flagelarse....Felicidades Iglesia, porque has reconocido tus fallos, las caídas, las cruces, las sombras... pero felicidades también porque sigues acogiendo en tu seno a tantos y tantos que siguen luchando para que la llama de lo que tú predicas no se apague aún a pesar de las dificultades, los inconvenientes y seguro, también, de las muchas zancadillas que te ponen.
Este fin de semana, el evangelio nos deja la perla de la conversión. De buscar lo que - parece - está perdido: una oveja, una moneda... un hijo. No es malo reconocer que nos equivocamos. No es malo reconocer que no siempre hacemos las cosas bien; no es malo reconocer que en la vida no siempre tenemos razón.... es muy bueno ponernos delante de nosotros mismos, hablar en voz alta o solos y "volver a casa de papá", de papá Dios.
Dios siempre sale al encuentro del que lo busca con sincero corazón. Es más: en algunos casos echa a correr como en la parábola del hijo pródigo. Dios sale a los caminos de la vida en busca de aquel que se pierde y no encuentra el rumbo y nosotros tenemos que aprender de ello. Como María aprendió. Por ello María, nuestra madre la virgen del Pino, también va al encuentro de aquellos que se han quedado en la cuneta de situaciones que no son las mejores por culpa de un fuego del que tampoco tuvieron la culpa.
El hijo menor pensó que en casa de su padre era la mejor de las opciones y de la que nunca debió marcharse. ¡Cuantas veces criticamos a los que se van de la Iglesia y quizás no sabemos si algún día tenemos que abrir los brazos para volver a abrazarlos de nuevo!. ¡Cuántos de nuestros hermanos a los que el alcohol o la droga.... los echó a perder y tenemos que salir como el
pastor a buscar a la oveja perdida o encontrar la moneda que no tenemos claro donde se nos perdió!. ¡ Cuántas veces nos equivocamos!. Pero como decía al principio, no es malo reconocer errores. Al contrario es bueno y es una terapia que debemos hacer con frecuencia.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de septiembre de 2019

¡ CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ....!


Les decía en mi carta del domingo pasado, que había que ir mirando para Pino, para Pinito (dirán algunos), en definitiva hay que mirar para "mamá", que nosotros, en Canarias, la conocemos como Nuestra Señora la Virgen del Pino, nuestra patrona... y que además está de cumpleaños. Probablemente aquí no importa los años que cumpla, seguirá cumpliendo, y las generaciones seguro que la seguirán felicitando, porque su huella seguirá dejando marca en la vida de todos y cada uno. Como la madre de cada uno.
Este verano estuvimos compartiendo con mi madre (y mi padre, claro) unos días. La edad va dejando su huella, que se nota en la parte física y también en la parte síquica. Muchas veces una conversación actual no se puede mantener, precisamente por ese deterioro; sin embargo una conversación de tiempos pasados sí. Curioso. Recuerda su infancia, recuerda sus buenos y malos momentos que han marcado su vida. Uno intenta que no se olvide lo principal, pero a veces el esfuerzo tiene que ser lento, con paciencia y generoso.
Esto me hace recordar un poco a nuestra madre María, a Nuestra Señora la Virgen del Pino. Una mujer noble, sencilla, humilde... y sobre todo disponible; mujer que nunca supo decir de no. A ella, como yo en vacaciones, acuden principalmente en su cumpleaños - pero también a lo largo de todo el año - un montón de canarios que probablemente le digan felicidades. No todos expresamos los sentimientos de la misma manera, pero muchas veces un silencio, un gesto.... vale más que mil palabras.
A veces nos devanamos los sesos juzgando del por qué de muchos en las condiciones que llegan a Teror, en el por qué van si no.... ¿quienes somos nosotros?. ¿Acaso una madre juzga a un hijo de la forma que va vestido, o de cómo llega ante ella?. Sí es verdad, que en una relación de familia no todo vale, pero una madre siempre abraza al hijo que vuelve a casa.
María en su cumpleaños ha ido recogiendo a lo largo de la historia, infinidad de vidas, de momentos, de lágrimas, de suspiros, de corazones esperanzados, de ilusiones, de risas, de amarguras, de desahogos, ... y como nos dice la sagrada escritura, "todo lo guardaba en el fondo de su corazón".
Guardar en el fondo del corazón no significa caer en el baúl de los recuerdos o en los sacos del olvido. El corazón es un músculo que da vida, que genera vida, que genera sentimientos, ilusiones, esperanzas... y por ello no olvida los acontecimientos y el devenir de la historia.
Seguramente que este fin de semana pondremos en sus manos el esfuerzo y el agradecimiento de quienes no han dejado que nuestra isla arda; pondremos la ilusión y las ganas de tantos y tantos enfermos, o víctimas de la soledad, o del cruel paro, o de violencia de género, o los que están privados de libertad, o en el mundo de la droga o de la violencia. María está en todas y cada una de esas situaciones.
María la mujer de la decisión. Dice el evangelio de esta semana que "quien no deja a su padre y a su madre; quien no carga con su cruz..." (Lc 14). María fue la mujer de la convicción firme aún no sabiendo el resultado. Al ángel le dijo que sí sin saber en el fregado en el que se iba a meter, pero tenía la intuición que lo que le proponía no era malo. María hoy sigue proponiendo un montón de alternativas y nosotros tenemos también que decidirnos. ¿a qué esperamos?.
Felicidades, mamá

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 30 de agosto de 2019

¡ QUÉ POCO ME GUSTAN LOS FARRUCOS! (en lenguaje canario, enterados)

¡ Quién no soñó con tener o ser en la vida un héroe!. En la mitología, en la literatura o en la historia se habla a menudo de héroes, personas ilustres y famosas por sus hazañas o virtudes. Pero de unos años a esta parte proliferan en las carteleras del cine las películas protagonizadas por superhéroes, personajes de ficción de ambos sexos que tienen poderes extraordinarios. Si hubiese que enumerar las características de un superhéroe podemos decir que tienen fortaleza física, agudeza intelectual , atractivo personal, sentido del deber y de la justicia, defensor del bien y de los débiles en contra de los poderes del mal... todo ello aderezado con algún poder extraordinario como el poder volar, tener fuerza descomunal, armas prodigiosas, magia... A su lado los demás nos sentimos como simples mortales, sin mérito alguno, héroes de toda la vida que se quedan empequeñecidos y que incluso si se hiciera una encuesta, nombraríamos a más superhéroes que héroes de todos los días. La verdad que en el cine quien lo inventó, se lo curró.
Pero si vamos a la RAE, es decir al diccionario de la real academia de la lengua, y buscamos la palabra farruco, nos dirá que el farruco es una persona indolente y altanera y claro si lo comparamos con los superhéroes o simplemente con los héroes... no tiene nada que ver una cosa con la otra. Ahora que por desgracia hemos padecido dos incendios en poco tiempo, muchos de los profesionales que han trabajado en echarnos una mano, han sido considerados héroes e incluso han sido propuestos para más de un premio de reconocido renombre. Ninguno, creo que por ser su trabajo, ha sido considerado farruco.
Este fin de semana el evangelio nos va a trasladar a situaciones de la vida cotidiana. Hace poco fui a una boda y ahora lo que se lleva es que cuando  llegas ya tienes asignada la mesa y con quien te vas a sentar. En algún tiempo corríamos para coger la mejor mesa; en ciertos espectáculos dormimos hasta dos noches para poder coger el mejor puesto ya que actúa mi cantante favorito y no vaya a ser que me quiten el puesto.... y Jesús nos dice que cuando vayamos - por ejemplo - a una boda no cojamos los primeros puestos no vaya a ser que nos echen.
No digamos en nuestras parroquias: ¡ cuántos farrucos tenemos !., ¡cuantos enterados de la vida!Es verdad que a todos nos gusta que nos reconozcan el trabajo, el valor, el tesón... de echo los premios y medallas son para ello, pero que ello no nos convierta en ocupar los primeros puestos como si los demás, como si los mayores que van a nuestras celebraciones o que participan en nuestras comunidades, tuvieran menos valor que los que hacen las cosas. El mensaje de Jesús no es para la consecución de las medallas ni de los premios, aunque estos sean inevitables, sino para el servicio.
"El que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido". ¡ Qué pena que no entendamos todos este mensaje, incluidos nuestros animadores de comunidades, nuestros párrocos, nuestros dirigentes, nuestra Iglesia santa y pecadora!. No queramos aparentar más de lo que realmente es y somos. Sirvamos con la sencillez y humildad del que está en el último banco de nuestras comunidades. Hagamos las cosas por y para el servicio a los demás y desterremos el ser farrucos. ¡Cuántas lecciones de liturgia de quien no tiene ni idea, cuantas lecciones de catequesis de quien entró ayer a dar por primera vez una!, etc....
Probablemente a nuestros bomberos les reconocerán un premio a un esfuerzo, pero seguro que ninguno dirá que se lo merece. Anunciar el evangelio es un deber no remunerado, desde la humildad, la sencillez, el servicio, la alegría...... ¡ Cuanto tenemos que aprender!. 
No nos olvidemos que ya estamos mirando a nuestra madre Pino
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 23 de agosto de 2019

¿QUIÉN ES EL ÚLTIMO?



Cuando uno era pequeño, es decir tenía menos edad que ahora, recuerdo que mi madre me mandaba a los mandados a "guardar la vez". Es decir, me ponía en lugar de ella hasta que ella llegase. Y cuando entraba en el lugar adecuado y no había - como ahora - números que son más fiables, preguntaba, ¿quién es el último?. Ser el último no era porque era un niño y no había que hacerle caso, ser el último significaba que tenía mi lugar y mi puesto y que iba a ser atendido cuando me correspondía. Les confieso, que a veces, era de lo más aburrido puesto que uno asistía a conversaciones que nadie entendía. Pero era lo que me correspondía porque mi madre me mandaba.
Ahora que hemos vuelto a sufrir un pavoroso incendio, el presidente del gobierno canario nos recordaba que había que obedecer las órdenes de quienes sabían más que uno, puesto que no era capricho, sino para salvaguardar la integridad de las personas. Y en el cumplimiento de la norma, en la incomodidad de la norma, en el rechazo - a veces - interno de la norma... está la garantía del éxito que tenemos que cumplir.
Ser el último y cumplir la norma, son dos de las exigencias del mensaje de Jesús de este fin de semana. Por un lado, ser padre no es algo que se aprende en un manual de instrucciones o en cursillo intensivo del verano; ser padre es una aventura maravillosa, que lleva y conlleva un aprendizaje diario y que no es uniforme. Si a todos nos preguntan por nuestros padres, probablemente diremos que los mejores son los nuestros, con lo cual no hay manual uniforme.
Y quiero creer y creo que cuando un padre reprende a su hijo, no es por el aburrimiento con el que se puede levantar una mañana. Es porque la norma que nos hace libres, la norma que nos permite vivir y convivir con los demás, la norma que nos convierte en democráticos... hace que se convierta en que por amor hacemos y tenemos que hacerlas cosas, incluso algunas que no nos gustan.
El amor de un padre, no pasa cuando la abundancia es la norma de la vida familiar - que también -; el amor pasa por los momentos menos favorecedores, por los momentos de angustia, por los momentos menos agradables, pasa... por la puerta estrecha, por aquella en la que con dificultad vamos solventando los problemas y visicitudes de la vida.
Las dificultades han hecho posible que la solidaridad del pueblo canario se desbordara ante las llamas que parecían más sacadas del mismo infierno que de la propia naturaleza; las puertas eran estrechas, las dificultades eran muchas, pero el amor y las normas de las autoridades hicieron que todo saliera mejor de lo esperado. ¡Qué grande somos!. Probablemente ahora, en la dificultad, en la puerta estrecha se ha manifestado lo que ya sabíamos, pero que por diferentes motivos no habíamos puesto en práctica.
¿Quién es el último?, los primeros. Entendí, cuando fui creciendo, que a pesar de ser el último en la tienda, en el comercio.... la gente decía primero el niño. Eso es el evangelio: humildad, sencillez, armonía, solidaridad, concordia, afecto, cariño... eso es lo que se demuestra cuando se entra por la puerta estrecha, cuando las dificultades nos hacen sopesar que el premio que vamos a recibir es mayor que las penurias que pasamos hasta llegar a él. A veces en nuestras comunidades nos "pegamos" y empujamos por entrar por la puerta más cómoda.
Gracias Gran Canaria y a todos los que venidos de otros lugares se han sumado a la solidaridad y a la dedicación en favor de los demás. No frivolicemos con imágenes, con chistes fáciles, .... quedémonos con el sudor, las lágrimas y esfuerzo generoso de quien no teniendo mucho, compartió lo poco que tenía y se hizo enorme.
Hasta la próxima
Paco Mira.

viernes, 16 de agosto de 2019

LAS LLAMAS DE LA ENTREGA GENEROSA




¡ Si es que no tenemos suerte!. Si por suerte entendemos que se trata de que nos toque algún número de la lotería, pues alguno tendrá algún pellizco. Pero si por suerte entendemos que quedamos indemnes de ciertos peligros pues resulta que últimamente nos los llevamos todos. Estamos ardiendo de nuevo. Nos han quemado lo poco que tenemos y cuidamos con esmero porque no tenemos otra cosa.

Vaya por delante que contra el buen - eso quiero entenderlo así - hombre que por error ocasionó lo que ocasionó, no tengo nada. Creo que no fue consciente de lo que hacía, en el momento que lo hacía y con las condiciones del tiempo que tenemos. Pocos son los que quieren prender fuego por diversión, esos son los enfermos, los que necesitan un tratamiento, pero creo que este hombre no. Se equivocó y probablemente tendrá que pagar un precio que él no quisiera que sucediera. No lo crucifiquemos de antemano.

Pero nos ha vuelto a tocar. Y ha vuelto a tocar por el mismo sitio. Es como aquel que se está recuperando de una herida y se ha vuelto a llevar otro golpe en la misma. Fue Tejeda y ahora fue también Tejeda. Vaya mi solidaridad y mi apoyo para ellos.

Pero casualmente el evangelio de esta semana (Lucas 12), habla de pirómanos. En concreto Jesús viene a decir que ha venido a prender fuego al mundo: ¡ cómo sería en el tiempo de hoy, que alguien se declare pirómano!, y lo entiendo. Jesús viene a traer fuego y además del bueno.

Hoy quiero dedicar estas letras precisamente a los que prenden llamas de entrega, de solidaridad, de generosidad, de sacrificio.... A todos esos profesionales antiincendios que independientemente de que cobren por ello, se juegan la vida por salvar lo mucho o poco que otros tienen, pero que probablemente no tengan otra cosa; quiero acordarme de tantos y tantos que desinteresadamente prenden llamas en favor de los demás: gente que a puesto a disposición sus casas, sus enseres; gente que se olvida de las vacaciones, del confort de lo que tiene y abre las puertas de su casa y de su corazón a los más necesitados.

Quiero dedicar estas letras a todos aquellos que prenden llamas generosas con comida, enseres, o... simplemente con una conversación, con una escucha, con un silencio, con horas interminables de compañía para intentar hacer olvidar que el reloj sigue corriendo y no se ve una solución al problema.

Quiero dedicar estas letras a todos aquellos que en nuestras comunidades también prenden llamas de colaboración y servicio para que el mensaje de Jesús llegue a todos.

Jesús vino a traer fuego. Vino a prender la llama de esos que han actuado dentro de la desgracia del fuego, como pirómanos del amor desinteresado y de entrega generosa hacia aquellos que lo solicitan. Es curioso

como Jeremías, en la primera lectura, se queja amargamente que diciendo la verdad la gente no le crea. Y es que a la verdad siempre le pasa lo mismo: nadie la cree.

Hoy el evangelio nos invita a no quedarnos solamente con las imágenes tiernas que puedan aparecer en él, sino también con aquellas que son un poco más incómodas y que nos invitan a tomar decisiones que nos resultan muy comprometidas como la gente que ayuda en casos como el nuestro. Lo más fácil sería quedarnos en casa y ver lo que sucede por la televisión. Pero lo realmente evangélico, es estar de cortafuegos al pie del cañón.

Hasta la próxima

Paco Mira