viernes, 5 de marzo de 2021

DIARIO DE UN CURA: RESTAURACIÓN



Una de mis hermanas, cuando me llama, siempre  empieza con  la misma pregunta: ¿Hay alguna novedad?

Y mi respuesta también suele ser siempre la misma.

-No, nada. Todo sigue más o menos  igual. 

Pero no, no  es verdad.  Cada día ocurren muchas cosas nuevas. Nuevas e interesantes. Ayer mismo me propuse ir anotando en mi Diario las distintas novedades  de la jornada. Y resulta que en la oración de la mañana,  el salmo decía: Oh Dios, restáuranos. Que brille tu rostro y nos salve.  

Restáuranos, qué casualidad. Porque, no me lo van a creer, pero ayer mismo, a eso de las 9,30 de la mañana se llevaron  la imagen de la Virgen de Candelaria, la patrona del pueblo, que necesita ser restaurada. Y, un ratito antes,  una señora me llamaba para compartir su pena y hasta sus lágrimas porque ya sabía que durante algún tiempo no va a poder ver a su Virgencita, a la que visita cada día para orar ante ella. 

Me conmovió el dolor y sensibilidad  de aquella mujer. Luego comprobé que no era cosa de una sola mujer. Arriba, en el camarín donde está la imagen de la Virgen, habían otras personas: Juan Jesús, Alexis, Aurelio, Vanessa, además de Amparo, la restauradora.  Y el ambiente que,  normalmente entre nosotros es de alegría y buen humor, ayer, mientras los de la empresa del traslado bajaban y “amortajaban”  la imagen, parecía más propio de un duelo. 

 Qué bueno que haya esta sensibilidad. Que las situaciones sociales y religiosas nos afecten porque las hacemos nuestras.  Durante la mañana algunas personas llamaron o se acercaron para conocer más de cerca lo que estaba ocurriendo con una imagen que durante siglos ha sido vínculo de unidad en el pueblo. 

¿Hay alguna novedad?


Paqui me llama más tarde para contarme la  situación de una familia muy necesitada que solicita ayuda en Cáritas y  Esperanza me pregunta por la persona fallecida.  Marimar me manda la canción “Adios Reina del cielo”  y Aythami me cuenta lo de su próxima boda.

La tarde tampoco está ausente de novedades. Me toca compartir el momento duro de la despedida de Ángel. Y el momento agradable de conversación con Dámaso y Liliana.

 Cuando ya va anocheciendo, parece que todo empieza de nuevo. Una misa con un vacío que impacta a todos. Y un mensaje de  cuaresma que invita a que también nos restauremos nosotros. Restaurar una imagen es costoso. Pero  ahora la Palabra habla de restaurarnos nosotros.  Cuando las canciones hablan de conversión y de cambio me están  diciendo que también yo, también la comunidad, necesita una buena restauración. Porque el tiempo o el abandono nos ha ido   deteriorando.  ¿A dónde iré para que me restauren?

La tarde acaba bien. Sin haberlo propuesto, después de la necesaria limpieza de los bancos del templo, Antonio, Juana Fefa, Loly  Inma  y Alexis nos reencontramos con ganas de hablar, reir y tomarnos juntos un café. 

Mi hermana  volverá a llamarme mañana mismo.

-Suso, ¿Alguna novedad por ahí?

Y esta vez tendré que decirle que sí. Que, como todos los días, hay mucho e interesante que contar. 

Oh Dios, restáuranos. Que brille tu rostro, como el de María, y que nos salve.

jueves, 4 de marzo de 2021

NO DESVIRTUEMOS NI EL LUGAR NI EL ESPACIO

 NO DESVIRTUEMOS NI EL LUGAR NI EL ESPACIO

En este fin de semana y casi al principio de la otra los acontecimientos se prestan a más de un comentario. Pero se prestan a la sinceridad de lo que nos traemos entre manos y a no engañar a nadie desde el convencimiento de que lo que hacemos o decimos sirve para algo. Últimamente da la impresión que siempre estamos hablando en negativo y no en positivo (como decía aquel entrenador holandés del FC Barcelona). Y es que los acontecimientos nos llevan a ello, en las parroquias, en las diócesis, en asociaciones.... es que esto no funciona, y lo más triste es que no vemos la forma y la manera de que funcione un poco mejor. Pero claro, la realidad es la que es y querer ver lo positivo donde no lo hay es engañarnos a nosotros mismos.

No es lo mismo esperanza que optimismo, según el cual las cosas siempre acaban por arreglarse de alguna manera. La esperanza va mucho más allá y es más profunda. Es la certeza de que la monotonía triste y el peso de la vida diaria, la desigualdad, la injusticia del mundo, la realidad del mal y del sufrimiento no van a tener la última palabra.

Este fin de semana, Jesús entra en la casa de su Padre, que puede ser cualquier cosa, menos lo que realmente es. Y muchas veces, en la actualidad, hacemos de nuestras iglesias cualquier cosa, menos casa de oración; menos lugar de encuentro entre un Padre y sus hijos que quieren hablar desde la tranquilidad y la sinceridad del corazón; menos espacio donde pueda donde uno pueda saborear aquello que ha compartido con otros que es la fe.

Nuestros templos no son casas de oración, en muchos momentos. Seguro que si Jesús vuelve, volvería a coger el látigo y echar a la calle a los cambistas, a los falsificadores de la verdad, a los mentirosos compulsivos, a los abusadores de la dignidad humana, a los que fingen hablar en nombre de otros, a los que no dejan sitio ni lugar para los preferidos de Jesús que son los pobres.

Estamos en un momento en el que la autoridad nos pide transparencia. Ojalá que esa transparencia nos sirva a todos, que no sea una mera disculpa para ocultar nada, que no seamos profetas de falsas calamidades, sino anunciadores de la verdad y esta es que nuestros templos son espacio de encuentro para unos y para otros.

Esta semana también se celebra el día de la mujer trabajadora. Un espacio maravilloso para reivindicar el papel de la mujer. Para valorar su esfuerzo y su trabajo. Para aplaudir su dedicación y entrega desinteresada, también en la Iglesia. Ojalá que no tarde en ocupar el puesto que por su valía le corresponde y además nos liberemos de prejuicios que la historia nos ha querido alimentar injustamente.

Pero por otra parte, que las autoridades civiles sean capaces también de valorar a la mujer en su justa medida y no se politice la parte femenina del ser humano en igualdad de deberes y derechos.

Tanto en un caso como en otro, tanto en la Iglesia como en la calle, no desvirtuemos ni el espacio ni el lugar. No dejemos que Jesús nuestro hermano se nos enfade y vuelva a coger un látigo. No nos olvidemos que la cruz es la expresión máxima del amor y todo lo que hagamos, dentro o fuera, ha de ser desde el amor, desde el cariño y desde la comprensión.

Vamos subiendo a Jerusalén, vamos subiendo en ese camino de conversión y todavía nos queda un largo trecho, a pesar que este domingo es también el domingo de la alegría.

Feliz Cuaresma

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 26 de febrero de 2021

PERO, ¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!


 ¡Qué fácil es, a veces, hablar del evangelio!. ¡Qué fácil es, a veces, preparar una homilía!. ¡Qué fácil es, a veces, hablar en una reunión!.. Qué fácil y con qué facilidad, a veces, convencemos a los demás de lo que muchas veces nosotros no estamos convencidos o por lo menos nos cuesta creer aquello que decimos. Pero seguro que esa es la grandeza de lo que la semana pasada teníamos que experimentar como reto: el desierto. El lugar cuaresmal por excelencia, donde uno se puede encontrar a solas consigo mismo y por supuesto con Dios.

Ahora nos tenemos que subir a una montaña. Nos tenemos no. Nos invitan a subir a una montaña. Subir la montaña no es tarea fácil, seguro que no está al alcance de muchos y menos si los que intentan subir no han hecho un poco de deporte previo para poder acometer las embestidas de la ruta que se me antoja nada favorable en muchos casos. Pero claro, es que la cuaresma no es un acceso apto par cualquiera. Lo es para los que de verdad y de corazón quieren creer en el evangelio y para ello se convierten.

Es curioso que los que suben a la montaña. Los que ya hicieron el camino antes que nosotros, exclaman: ¡qué bien se está aquí!. El premio, el resultado final al esfuerzo, al sacrificio, a la ceniza de la vida y del camino diario es encontrarse a Jesús tal y como el Padre lo quiere para nosotros. Es por ello que Pedro, aquel rudimentario pescador de Galilea, exclama, pero ¡qué bien me encuentro, qué bien se está aquí, qué maravilla de esfuerzo el haber subido a esta montaña dura!. Quiero quedarme, quiero hacer, no una, sino tres tiendas para los grandes que en la vida han marcado un camino. La respuesta es clara: Este es Jesús, este es mi Hijo, por favor, escúchenlo.

Esto me hace pensar, si la situación actual nos lleva a exclamar también como Pedro, pero ¡qué bien se está aquí!. Sin embargo veo que la realidad es otra. Que la dureza de la subida al monte, que la dureza de la subida del covid19, que la dureza del Erte, que la dureza de tantos ancianos en soledad o literalmente abandonados, que la dureza de tantas situaciones de familia que no llegan a fin de mes o que el paro no les llega para salir adelante... no lleva a exclamar que qué bien se está aquí.

Algo falla para que nuestras tiendas no estén ancladas con la suficiente fuerza para que todo aquel que viene a disfrutar de Jesús de Nazaret, exclame que qué bien se está aquí; algo falla para que esa voz de la nube que dice "este es mi hijo amado, escúchenlo", tenga una distorsión del sonido y haya tanto ruido que no es acogida por la mayoría.

Sin embargo no quiero ser pesimista. A pesar de los fallos, de las imperfecciones, de las cosas que no se hacen todo lo bien que se debiera, sigue habiendo gente que también dice qué bien se está aquí: qué bien se está aquí lo dicen esa cantidad ingente de voluntarios de caritas que después - muchos de ellos - de subir a su monte Tabor particular y familiar, sacan tiempo para escuchar a Jesús en el pobre y abatido. Sigue habiendo gente que dice qué bien se está aquí, cuando después de su Tabor particular sigue teniendo tiempo par acompañar al que en la soledad de la vida no tiene compañía o que busca la forma y la manera de aliviar la enfermedad de muchos. Sigue habiendo gente que dice que qué bien se está aquí esbozando una simple sonrisa incluso a aquel que no nos cae muy bien.

Quisiera también que mi Iglesia fuera un lugar donde pueda decir: qué bien se está aquí; donde se escuchen todas las voces, incluso las discordantes, pero sobre todo donde se escuche la voz de Padre Dios que dice: "este es mi Hijo, escúchenlo".

Ojala podamos subir al Tabor de nuestra vida y decir, qué bien estoy aquí.

 

 Feliz Cuaresma

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 19 de febrero de 2021

VAYA INSISTENCIA: CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO

 

 No hace mucho, hablaba con alguien que trabaja en uno de nuestros hospitales y, a raíz del covid19, me comentaba que el 98% de la plantilla hospitalaria hacía su trabajo estipulado y más si era necesario: si hacía falta quedarse más tiempo del que te corresponde en tu turno pues la gente se queda. Me comentaba que lo prioritario era sacar adelante a aquella gente que por desgracia tiene algo que no le corresponde, un virus. Es verdad, me decía, que también los hay que hacen sus turnos  (el 2% restante) y se van para sus casas. Paco, me decía, tiene que venir un virus para darnos cuenta lo maravillosa que es esta profesión, seguro que sin él, muchos no la valorarían.

Es verdad, me dije. Y pensando en la cuaresma,  somos muchos los que nos conformamos con lo establecido. Seguro que somos como ese 2% del que hablaba antes: cumpliremos con el ayuno, con la ceniza,  cumpliremos con la abstinencia, cumpliremos - algunos - con la limosna. Cumpliremos con nuestro mandamiento, tranquilizaremos nuestra conciencia y nos iremos a casa con la conciencia tranquila. 

Pero sigue habiendo algo que todavía no hemos asimilado y que sigue siendo igual de importante: convertirnos y creer en una buena noticia que da sentido a todo lo que hacemos y de la forma que lo hacemos. Nuestro mundo podría ir mejor, de otra forma y de otra manera y parte de la culpa la tenemos nosotros.

El covid19 nos ha puesto en evidencia. Nos ha desmontado los viejos esquemas, los esquemas que estuvimos utilizando hasta hace un año, y todavía no nos hemos puesto las pilas para recuperar lo perdido: tiempo y personas. No se trata ya del número de gente que viene a nuestras iglesias, se trata del convencimiento de que hay que ir al desierto. Tenemos que encontrarnos con nosotros mismos y con nuestro Padre Dios. Tenemos que presentarle lo que somos y como somos y entonces seguro que la ceniza tiene el valor de un espejo, de vernos como somos y en la medida de lo que somos.

Nuestro mundo está lleno de hambrientos, no solo de pan que también, que reclaman nuestra presencia, que reclaman ser oídos y escuchados, que reclaman una sonrisa y un abrazo hoy prohibido, que reclaman una mirada de complicidad por una causa que merece la pena y solamente podemos dar cuando hayamos asimilado que tenemos que convertirnos y creer en el evangelio.

Nuestro testimonio sigue siendo pobre, todavía hay gente que pregunta que si le pago al cura, puedo comer carne. Pecado no es comer carne, sino no dar pan al que lo necesita, o vestir al desnudo, o visitar al enfermo, o consolar al triste, o buscar la salida al que está en el Erte, o que no le llega la paga a fin de mes, o volver la mirada para otro lado al problema de la inmigración. Eso sí, aunque nos duela, es pecado

La remisión del pecado no pasa por confesarme y tranquilizarme, que también, sino en que la buena noticia es la que llevo como bademecum debajo del brazo y que en momentos de duda, de desierto, de tentación... la utilizo para que los demás vean que mi fe es acorde con las obras. Y que cualquier diablillo de la vida me puede ofrecer lo que quiera, pero que tengo que tener las agallas suficientes para decirle que se aparte. Entonces se hará realidad la frase de Conviértete y cree en el evangelio.

 

 Feliz Cuaresma

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 11 de febrero de 2021

RADIO TAMARACEITE: 25 AÑOS AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

Cumplir, cumplimos todos los días. Si no son años, son días. Lo que pasa es que hay cifras que son redondas y por ello tienen una significación especial. Estos números redondos son los que enmarcan y engloban acontecimientos que se van desarrollando en la vida de personas, colectivos y que hace que estos acontecimientos se recuerden de una manera un poco más especial. Eso pasa con las bodas de plata: son un aldabonazo para continuar en el proceso o en el camino de la vida.

Hace veinticinco años, el barrio de Tamaraceite, era un barrio del área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria, que, sin saberlo, le iba a tocar la lotería humana. El premio de una persona que iba a dejarse la piel en el y por el pueblo con el convencimiento de que un tal Jesús de Nazaret haría lo mismo. Un pueblo en el que la mayoría de las calles tienen nombres bíblicos, cuestas que hacen recordar que la vida está hecha de sudor, esfuerzo, quizás lágrimas....

Este buen hombre, recién llegado de Fuerteventura, no se le ocurre otra cosa que con la donación de un dinero (50.000 pts - que los más jóvenes hagan las cuentas para saber los euros que serían -) en un festival de un colegio, montar una radio. Una radio que nace en el baño de unos salones parroquiales, donde las condiciones de habitabilidad eran escasas, donde los aparatos eran escasos y algunos rudimentarios....y que donde el primer día de emisión se oía a Ana Torroja y al grupo Mecano, cantando JC. Una canción que - muchos no saben - está dedicada al carpintero de Nazaret. Y una pregunta en el aire: ¿alguien está escuchando algo?. Si es así, por favor llamen. Las llamadas se convirtieron en un aluvión: comenzaba a despertarse de un sueño.

Suso Vega, el creador y animador de, quizás, una imprudencia del momento, se ha convertido en un ídolo para un pueblo necesitado de escucha (como la radio), necesitado de comunicar sus anhelos y sueños (como la radio), necesitado de denunciar aquello que no funciona (como la radio). Había nacido, en Tamaraceite, la voz del pueblo y para el pueblo. Había nacido un evangelio radiofónico viviente, con un montón de citas bíblicas que no aparecen en la Biblia, y con un mensaje claro: esto es de ustedes y para ustedes.

La sencillez del nacimiento pronto caló y se hizo hueco y eco en medio del pueblo. Pronto la familia de dos o tres personas, fue aumentando de tal manera que aquel baño del comienzo se hizo chico, que los sueños eran mayores y había que ampliar y mirar hacia algo importante. Muchos son los nombres que han pasado por la radio, y que han dejado su huella; algunos se han bajado de esta maravillosa aventura, pero que también han dejado su huella; muchos han puesto y ponen su voz, su maestría en la técnica, su saber estar en las relaciones sociales....a todos y todas GRACIAS.

Este fin de semana que celebramos la jornada de Manos Unidas, manos unidas son las que hicieron posible la radio, todos juntos la sacaron adelante de tal forma que se convirtió en toda una emisora Diocesana, aunque no podrá nunca olvidarse de sus raíces.

Alguien decía que Radio Tamaraceite, emisora Diocesana, era una familia, familia donde se ríe, llora, se discrepa, se ilusiona, se anima.... pero al fin y al cabo familia.

Gracias a D. Ramón Echarren, a D. Francisco Cases, a D. José Mazuelos, a Cristóbal, a Jorge, Venerando, Víctor. Todos han puesto su granito de arena. Suso, Gracias por engendrar este maravilloso proyecto llamado Radio.

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 4 de febrero de 2021

AGENDA SEMANA 08 AL 14 DE ENERO



 

LUNES 08

A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.

A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.

 

MARTES 09

A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.

A LAS 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.

A LAS 19:30 HS. REUNIÓN DEL GRUPO DE LITURGIATELEMÁTICA.

 

MIERCOLES 10

A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.

A LAS 19:00 HS.  CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.

 

JUEVES 11 NTRA. SRA DE LOURDES. CAMPAÑA DEL ENFERMO.

A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.

A LAS 19:00 HS CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA. A CONTINUACIÓN ESPACIO DE ORACIÓN PERSONAL CON LA EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO.

 

VIERNES 12

A LAS 18:30 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.

A LAS 19:00 HS CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.

A LAS 19:45 HS. REUNIÓN DE ANIMADORES DE TESTIGOS DEL SEÑOR, PREADOLESCENTES Y JÓVENES TELEMÁTICA.

 

SABADO 13

A LAS 19:00 HS. REZO DEL SANTO ROSARIO.

A LAS 19:30 HS.  CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA.

 

DOMINGO 14 VI. DOMINGO ORDINARIO CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS

A LAS 08:00, 12:00 Y 19:00 HS. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA EN LA PARROQUIA. 

 

TOCAN EN LA PUERTA, ¿ABRIMOS?

 

 

Creo que somos muy poco dados a los cambios. La frase, "siempre lo hemos hecho así", parece que retumba y resuena en nuestros oídos y hasta nos da consistencia en nuestros argumentos. Cuando el Papa Francisco hace algún cambio de cierto calado, los ríos de tinta teológica, corren por lo barrancos de la vida eclesial de una forma abrumadora. Pero muchos parece como si quedaran atrapados en el tiempo, como que el tiempo no corre más allá de lo que vemos, parece como que el tiempo es el dueño del momento, pero del momento pasado: es que siempre lo hemos hecho así.

Este fin de semana, Jesús vuelve a la vida cotidiana. Sale, sale de la rutina y se va al cambio. Sale de la sinagoga (Cafarnaún), sale de lo establecido, de la ley, de la norma... y se va a casa, se va a lo cotidiano, al evangelio de la calle, a encontrarse con aquellos que realmente lo necesitan y por ello lo buscan.

Jesús va a la casa y en esa casa se va a ir gestando la nueva familia de Jesús. En las comunidades cristianas, en nuestras comunidades hemos de saber que no son un lugar religioso donde se vive de la ley, sino un hogar donde se aprende a vivir de manera nueva en torno a la figura de Jesús de Nazaret. Por ello, cada vez menos, siempre lo hemos hecho así.

Es curioso que Jesús, probablemente haya tocado en la puerta. Hoy no sé si oiríamos el timbre o el golpe con los nudillos. Le dicen que hay una mujer enferma, y se acerca. Es lo primero que hace: acercarse a los que sufren, mirarles a la cara, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Después la coge de la mano. Jesús acaricia al pobre, toca al que sufre, comparte con él su propia historia por mucho que los demás le digan que no lo hagan o por mucho que la "norma" le diga que no pueda hacerlo. La levantó - dice el texto -, la pone de pie y le devuelve la dignidad.

Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús no sabe otra cosa que servir y no ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a servir a todos. Lo ha aprendido del propio Maestro: no hay amor más grande que el que da incluso la vida por otros. Por ello sus seguidores han de servir acogiéndose y cuidándose unos a otros.

Pero la comunidad cristiana no piensa solamente en sí misa y que vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que al ponerse el sol, cuando ha terminado el sábado le llevan toda clase de enfermos y poseídos por algún mal. Al llegar la oscuridad de la noche, cuando el día parece que ya no tiene continuidad los enfermos se agolpan en la puerta, llaman a la puerta. Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús.

La Iglesia solo atrae de verdad, cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús, curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo, gente que toca en la puerta, gente que incluso grita ante el dolor que le produce el desgarro de la falta de trabajo, de no llegar a fin de mes, de la soledad en un geriátrico, o el abandono hospitalario por parte de muchas familias. Los golpes en la puerta son continuos y constantes, y a veces decimos, desde la comodidad de que siempre se hizo así, que no oímos. 

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira