viernes, 11 de junio de 2021

SI BUSCAS MILAGROS, MIRA


Pues fíjense que sí que creo que todavía existen no uno, sino muchos milagros. Es verdad que pensamos que los milagros tienen que ser como los truenos: escandalosos, temerosos para que su efecto sea mayor, que hay que escondernos en un bunker para "mayor gloria de Dios". Pero yo no creo mucho en esos, sino en los que, como dice la canción, "en el silencio te encontré". Los milagros son aquellos que en la cotidianeidad se van dando, sin escándalos, sin ruidos, al son que nos marca el calendario de la vida y que la propia vida se encarga de colocar a cada uno en su sitio. El evangelio de este fin de semana, nos hablará de las pequeñas cosas, de semillas, de lo que prácticamente no se ve, pero su efecto ha de ser demoledor.

Es como los santos. Pensamos que son aquellos que como Atila, donde pisaban no crecía la hierba. Pensamos que son todos aquellos que tienen que tener una imagen en alguno de nuestros templos, a los que les encendemos una velita para alcanzar los grandes favores en nuestra vida. Y yo creo que son más los que no están que los que están. Son más los santos que circulan y caminan con nosotros que los que están en una peana en cualquiera de nuestros templo.

¡Cuánta gente santa nos cruzamos en la calle y en nuestra vida!. Seguro que muchos de nosotros conocemos a muchos santos: familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, voluntarios, gente en tierra de misión o en el barrio obrero, gente echando una mano en los servicios sociales municipales o en las colas del hambre.... que desde el compromiso evangélico, sin necesidad de rasgarse vestiduras, sin que nadie les tire piedras a propósito, son capaces de ser como la semilla del evangelio: hacerse pequeños, para anunciar - con el ejemplo - lo más grande.

Si buscas milagros, mira: muerte y error desterrados, miseria y demonios huidos, leprosos y enfermos sanos. Sí. Es el responso a San Antonio, al nacido en Portugal y fallecido en Padua. Este fin de semana, le dedicamos unas letras a uno de los grandes santos de nuestra historia. Le dedicamos unas letras a quienes tienen por nombre al que les puede servir de guía y de camino en este arduo peregrinar por este mundo.

Es curioso como vivimos en un mundo de inmediatez, de rapidez, de nuevas tecnologías, de subida de la luz en detrimento de los más débiles y pobres, de ofertas de velocidad en servidores informáticos.... y el evangelio de este fin de semana nos invita a la paciencia, a la sin-prisa, a la calma, a dejar que la semilla tenga su proceso de crecimiento. Por eso Antonio el de Padua, en su responso nos habla de que si buscamos milagros, le demos tiempo al tiempo, que la muerte y error no tienen cabida en un mundo esperanzado, creyente y con la vitalidad más grande.

Los santos nunca tuvieron prisa. Los santos tuvieron la paciencia del dejarse hacer por el que lo puede todo, y nosotros pensamos que los santos son como los médicos que con la receta del medicamento oportuno nos curan la dolencia y hasta la siguiente.

Felicidades a los santos. Felicidades a todos nosotros que estamos llamados a ello y a veces nos resistimos a querer serlos. Felicidades a quienes ya han iniciado ese camino y que como nos recuerda el profeta Ezequiel, para Dios no hay nada imposible, de donde no lo pensamos plantará una rama nueva y jovial. Que todos estamos llamados a ser santos, no descartemos ni señalemos con el dedo a quien creemos que no va a ser, ¿qué sabemos nosotros?. A los que tienen como modelo a Antonio, Felicidades.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 4 de junio de 2021

ELLOS, SÍ MERECEN UNA ALFOMBRA

 

 


Los refranes son frases cortas, con una gran carga de de sabiduría y en España, no solo somos famosos en ello, sino que los utilizamos con frecuencia. Uno de ellos dice que "hay tres jueves que brillan más que el sol: jueves santo, corpus christi y la ascensión". Casualidades de la vida, menos el jueves santo, ya ninguno se celebra cuando corresponde, sino que se han trasladado al domingo. (Me resulta curioso que se quitaron de los jueves para no coger muchos días festivos y resulta que el día de Canarias no se pasa de domingo a lunes, por exceso de días festivos y no religiosos precisamente). 

La pandemia también ha influido en estos jueves: no puede haber manifestaciones en la calle, precisamente por temor a los contagios; no puede haber procesiones de ningún tipo... visto así hasta lo veo lógico porque todo lo que hemos pasado no ha sido como para echar las campanas al vuelo para organizar una fiesta. Y fiesta era la que se celebraba en la elaboración de las alfombras del Corpus, algunas de gran artesanía y belleza, que también han quedado suspendidas.

Pero si me lo permiten, me gustaría - como en los oscar - extender una alfombra (de lo que ustedes quieran ) para que pasen y reverenciar a algunos de nuestros colaboradores, que siempre - como en una gran producción  - están en la sombra, en el anonimato, detrás del escenario, para que los grandes actores puedan triunfar.

Me quiero acordar de tantos y tantos voluntarios de caritas, que sin cobrar un euro, le roban el tiempo a su "tiempo libre" para poder atender las necesidades imperiosas de otros; me quiero quedar con ellos porque le roban el tiempo a su familia para poder compartir el tiempo con la familia de la necesidad, con la familia de las colas del hambre, con la familia de los que no tienen ya lágrimas que derramar y que estos voluntarios sirven como hombro de apoyo. ¡Qué honor y orgullo es que ellos pasen por la alfombra compartida desde la generosidad y entrega!. En todas las parroquias, ellos tenían el hueco de una alfombra.

Me quiero acordar , ahora que estamos en época de primeras comuniones (para muchos serán las últimas), de tantos y tantos catequistas que en tiempos de pandemia se las han tenido que ingeniar para que muchos niños pudieran llegar a conocer a ese personaje que llamamos Jesús y que también camina a nuestro lado. Muchos catequistas que han tenido que hacer malabares con sus familias para dedicar tiempo en la parroquia. Muchos catequistas que sin medios o sin ni siquiera manejar muchos medios, han logrado que los niños pudieran llegar al proceso que se les planteaba: escritos de wass, correos de última hora, etc...

Que alegría más grande el poder contar todavía en estos tiempos con gente a la que se les sigue preguntando, como los discípulos a Jesús, "¿dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?".Seguro que en el migrante, en el que toca en la puerta desesperado, al que han desahuciado, el que está en el Erte, el que no llega a fin de mes, en el que busca desesperadamente un trabajo, el que sufre la soledad de una residencia sin ninguna visita, en el enfermo que no ve salida a sus dolencias, en el que acompaña a un niño, a un joven, a un adulto en su proceso de fe.

Este fin de semana, las alfombras han de tener nombre y apellidos; este fin de semana, las alfombras han de ser pisadas de la mano de Jesús por todos aquellos que desde el anonimato, dedican su vida a seguir propagando la fe a pesar de todas las dificultades.

Este fin de semana, aunque no sea jueves, el sábado y el domingo deslumbrarán más que el sol.

FELIZ DÍA DEL CORPUS

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 28 de mayo de 2021

NO HAY MEJOR DESATASCADOR, QUE LA FUERZA DEL AMOR

Si es que no se pone la cosa nada fácil. Alguien me decía que no hablara de la Trinidad porque es un misterio y si se habla de los misterios dejan de ser tales y se desvirtúa el contenido de los mismos. ¡Pues anda que la teología, a lo largo de la historia, no intentó explicar este misterio, que solamente a los ojos de la fe, puede tener explicación, pero que no deja de ser eso: misterio.

Recuerdo que un curilla de pueblo, le decía a los chiquillos del mismo: tengo un padre, que hace deporte y es médico, ¿tengo tres padres?. Noooo contestaban los niños, tiene uno que tiene la capacidad de ejercer tres cosas. Pues me gustó la explicación, por eso la recuerdo, y no se anduvo por las ramas con configuraciones teológicas en torno al misterio de la trinidad: uno solo que, por amor, resuelve todas las dudas y problemas y además nos acompaña por los caminos de la vida.

Si creemos en Dios, como Padre, es que no estamos solos ante el peligro. o estamos solos ante nuestros problemas y conflictos. Jesús lo llamaba Abba, y es que además nos ha creado a todos sólo por y con amor y es que además al final de nuestros días, nos esperará a todos con corazón de padre, con corazón amoroso.

Es triste ver como su nombre hoy es olvidado y negado por muchos. Nuestros hijos se van alejando de él o solamente lo recuerdan cuando los momentos de apuro les apremia y lo más triste es que los que todavía nos damos golpes de pecho no sabemos contagiarles nuestra fe, aunque sea débil y pequeña. Pero Dios, como Padre, nos sigue mirando a todos y cada uno de nosotros con amor, aunque vivamos llenos de dudas e incertidumbres, no hemos de perder la fe en un Dios creador y Padre, porque si así lo hiciéramos habríamos perdido nuestra última esperanza.

Nos dice el Credo que creemos en Jesucristo y éste es el gran regalo que nuestro Padre nos ha dado y le ha dado al mundo. Jesús no será un hombre más, puesto que nos ha dicho en más de una ocasión cómo es el Padre. Viéndolo a él vemos al Padre. En sus gestos, en sus obras, en su mirada, captamos su ternura y su comprensión: sentimos en Jesús a un Dios humano, cercano y amigo.

Este Jesús es el que nos invita a construir una vida más fraterna y dichosa, que es lo que quiere el Padre. Porque si nos olvidamos de Jesús, ¿cómo podremos acceder al Padre?. No nos olvidemos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.

Y como no podría ser de otra manera, creemos en el Espíritu Santo. Esa fuerza interna, no tangible, pero que nos empuja a que todos los días seamos el desatascador que necesita el mundo de hoy. Un Espíritu que a muchos nos hace sentirnos de otra manera y de otra forma para poder seguir dando testimonio en un mundo cada vez más sediento de amor verdadero.

Hace algunos años había un anuncio televisivo en el que se anunciaba como producto estrella "el tres en uno". Eso es la Trinidad. El mejor producto para desatascar el odio, el rencor, las rencillas, las peleas, la desunión... es el amor. Decía Agustín, el de Hipona que « ama y haz lo que quieras», claro si es que el amor es el motor que mueve aquello que de otra manera no se puede mover.

Con el amor, la Trinidad deja de ser un misterio. Ahora que muchos de los pequeños de nuestras comunidades hacen la primera comunión - ojala que no sea la última - enseñémosles a disfrutar y saborear lo que es el amor, pero el de mayúsculas, el que deja huella, el que no se borra, el que tiene nombre y apellidos, porque no hay mejor desatascador que la fuerza del amor

FELIZ AMOR TRINITARIO

Hasta la próxima

Paco Mira


viernes, 21 de mayo de 2021

FELICIDADES, IGLESIA

 

Parafraseando a Cecilia, aquella cantautora de los años 60 y 70, cuando le cantaba a su/nuestra querida España, me gustaría también cantarle a nuestra querida Iglesia, esa Iglesia nuestra, esa Iglesia de todos, porque nuestra Iglesia está de cumple. Hace dos mil años se iniciaba un proceso precioso. Un proceso que contribuyó a que ese mensaje en el que todos creemos no se desvaneciera, sino todo lo contrario, siguiera adelante, no sin dificultades, algunas de las cuales han sido y siguen siendo significativas. 

Un proceso que siguió y sigue adelante gracias a la labor en el anonimato, en el silencio, sin casi notarse del Espíritu. Un Espíritu que sopla donde y cuando quiere, pero que no deja de hacerlo aunque nosotros, a veces, no queremos que se nos note que nos sentimos empujados por él.

Es por ello que quiero seguir invocando a ese Espíritu de Pentecostés para que siga despertando esa fe débil, pequeña y vacilante. Ojalá que nos enseñe a ver el amor insondable de Dios, estemos dentro o fuera de la Iglesia, y que no se apague su llama en nuestros corazones, porque entonces también se apagará en la Iglesia.

Quiero que este Espíritu haga que Jesús ocupe el centro de mi Iglesia. Que nadie lo suplante o lo oscurezca. Que sea capaz de atraernos al evangelio y que nos convirtamos a su seguimiento. Que no huyamos de su palabra ni nos desviemos del mandamiento del amor. Que en el mundo no se pierda la memoria de quien mantiene viva la llama de su amor.

Quiero que ese Espíritu abra nuestros oídos para escuchar su llamada, las que nos llegan hoy desde los interrogantes, sufrimientos, conflictos (veamos el de Israel), y contradicciones de los hombres y mujeres de nuestros días. Haz que sepamos estar abiertos para engendrar la fe nueva de esta sociedad nueva. Que seamos capaces, en tu Iglesia, de estar más atentos a lo que nace que a lo que muere, sobre todo abiertos a la esperanza y no a la nostalgia rancia.

Quiero que este Espíritu purifique el corazón de mi Iglesia. Que todos nosotros que la formamos, seamos capaces de reconocer nuestros pecados y limitaciones que son muchos . Somos frágiles, mediocres y pecadores. A veces somos muy arrogantes y aparentamos una falsa seguridad. Que nos ayude a caminar entre los hombres con más verdad y humildad que falta nos hace.

Quiero que este Espíritu nos enseñe a mirar de manera nueva la vida, el mundo y sobre todo a las personas. Que aprendamos a mirar, como Jesús, a las personas que sufren, los que lloran que son muchos en esta época de pandemia, a los que caen, a los que viven solos y olvidados que también son excesivos. Si cambia nuestra mirada hacia ellos, también cambiará el corazón y el rostro de la Iglesia, de nuestra Iglesia. Si miramos así a los más necesitados, seremos mejores discípulos de Jesús.

Que este Espíritu haga de nosotros una Iglesia abierta. Abierta a infinidad de opciones que se nos presentan hoy en día: desde distintas formas de ver la familia, distintas formas de expresar el amor entre iguales...abierta en definitiva al amor de Dios que se manifiesta en todos y en cada uno. Que nada ni nadie nos distraiga del proyecto de Jesús de hacer un mundo más justo, más amable y más dichoso.

Quiero seguir cantando y parafraseando a Cecilia mi querida Iglesia, esa Iglesia mía, esa Iglesia nuestra. No nos olvidemos que la Iglesia no es exclusiva de Francisco, nuestro Papa, o del Obispo de turno. Tú y yo somos esa Iglesia que Jesús quiere que formemos. A por ella.

 

FELIZ PENTECOSTÉS

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 14 de mayo de 2021

BUENO, Y AHORA ¿QUÉ?



 
Creo que todos tenemos la experiencia de hacer o ir de viaje. Cuando uno era pequeño - incluso en las excursiones del colegio o del instituto - recuerdo que mi madre, no sin cierto temor de que me pudiera pasar algo, me recordaba todos lo que tenía que hacer: hazle caso al profe, no cruces por donde no debas, no te alejes mucho de tus compañeros....La cara de mi madre, si pudiera era la de decirme que no fuera de excursión y eso que a mí me hacía una ilusión tremenda. Cuando fueron pasando los años y he ido de viaje, o me ido a estudiar fuera, ... mi madre seguía siendo la misma, pero ya en otro tono: ¿cogiste el paraguas?, ¿cogiste el neceser de aseo?, ¿cogiste ropa de abrigo?, etc...  Siempre terminaba con la misma frase: que no se te olvide nada. Parecía que ella se metía en la maleta para que no se me olvidara nada. Claro, el problema venía cuando ya estaba solo y tenía que apañármelas por mi cuenta.  

Pero todo se aprende en la vida. Ahora si tengo que hacer una maleta, apunto en un papel todo lo que tengo que llevar para que no se me olvide nada. Seguro que el papel tiene el nombre de mi madre, que en la sombra, me sigue diciendo que no se me olvide nada. 

Es curioso como las lecturas de este finde, son el recordatorio de lo que tenemos que hacer y que no se nos olvide nada, es como la maleta de la fe.Celebra la iglesia la ascensión del Señor. Ahora que está de moda las misiones al espacio, muchos entienden que hay que mirar hacia arriba para verle subir cual nave espacial que va a cualquier destino fuera de nuestras galaxias

Los discípulos le recuerdan a los hijos de Dios (Teófilos de la vida), lo que hizo el gran Jesús pero para que no se les olvide ni a ellos ni a las generaciones futuras. Recuerda lo que tenemos que meter en nuestra mochila de la vida de fe, para que los que nos vean sepan a quien y cómo seguimos al que merece la pena.

Claro, ¿qué podemos meter en nuestra mochila de fe?. Jesús lo dejó bien claro: vayan al mundo entero y proclamen la buena noticia de Jesús. Cada día que pasa nuestra mochila se va aflojando, de va vaciando de contenido y por eso nos quedamos como bobos mirando al cielo y nos tienen que decir, que no,  que a Dios rezando, pero con el mazo dando. Que la vida de Jesús, no es una vida de escaparate, de pasarela con alfombra roja, sino una vida de entrega, de sacrificio, de vaciarse por y con los demás, por eso la buena Noticia no siempre es bien acogida.

La ascensión no es una atracción de cualquiera de los parques temáticos que están distribuidos por el mundo. La ascensión es que ya nadie nos hace la maleta, que somos nosotros que tenemos que saber lo que metemos en ella, lo que merece la pena y lo que no, los obstáculos que tenemos que sortear, que ya tenemos que viajar solos porque ya somos mayores de edad. 

La ascensión es saber afrontar la realidad de nuestra vida en las circunstancias concretas de cada uno. Por eso comenzaba estas letras, preguntándome, bueno, ahora ¿qué?. Pues ahora viene la realidad, viene el testimonio que cada uno de nosotros tiene que dar ante el mundo, viene la confrontación de vida con el testimonio personal y comunitario, porque como le escribía Pablo a la comunidad de Efeso, ojalá que Dios nos dé espíritu de sabiduría, que falta nos hace.

Amigos, la Pascua toca a su fin. Ojalá que no pase como que no ha pasado nada. Hemos ido corriendo al sepulcro vacío y nos hemos felicitado por ello, a sabiendas que la muerte no tenía la última palabra. Bueno, y ahora ¿qué?

 

FELIZ PASCUA

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 30 de abril de 2021

LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 5º DE PASCUA - CICLO B

 



Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9,26-31):

En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús. Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso. La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 21,26b-27.28.30.31-32

R/.
 El Señor es mi alabanza en la gran asamblea

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R/.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,18-24):

Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios

Evangelio del domingo

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Palabra del Señor

 

DIARIO DE UN CURA

DESDE LA VENTANA DE MI CASA

Quince días he estado mirando la vida desde una ventana. He visto pasar a la gente, aparcar coches, me han tocado en el cristal, he sentido entrar el viento. No ha entrado nadie en la casa. Tampoco yo he podido salir. Begoña traía  el café y los periódicos cada mañana: los primeros respiros del día.

Fefi, Loly, Juana Fefa y otros  se acercaban a recoger la llave de la iglesia o a dejar algunos sobres o hacer un comentario ligero sobre el día. Era como un contacto con toda la parroquia. 

Con algunas personas rezaba cada día a través del teléfono y poníamos la vida de los amigos, de la familia y de las parroquias delante  del Señor.  Pensaba en los que han tenido o están teniendo peor suerte, más incomunicados o más olvidados o más doloridos. 

Tenía otras ventanas abiertas gracias a Internet, pero esta es la más viva, la más real. Veía a la gente como es. Entraba calor cuando hacía calor y frío cuando hacía frío. Las sonrisas eran de verdad y las palabras, poquitas pero suficientes. 

La misa de cada día, menos los lunes, en una parroquia u otra. Veía a los que leían, a los que comulgaban, a los que subían y bajaban de la sacristía. No tuve sensación de estar confinado. Ni mucho menos. Tuve la sensación de ser una persona de mucha suerte que cada día, por cualquiera de las ventanas, me ponía en contacto con mucha mucha gente. 

Todas las mañanas me llamaba una doctora que me hacía el seguimiento. Teníamos una conversación ligera en la que casi siempre le dije que me encontraba bien y agradecía  sus consejos. Me dijo que se llamaba Concepción Matoso y que era creyente y que le alegraba saber que yo era cura.  Escuché canciones y algunas confidencias telefónicas. A veces me costaba hablar por teléfono y prefería siempre los mensajes. 

Ahora, recién acabado el confinamiento, la nevera la tengo llena. Imposible comerse todo lo que iba llegando. El corazón también quedó lleno. 

 Fui escribiendo notas cada día  para saber el proceso. La temperatura corporal,  y la saturación cada mañana y cada tarde. O los consejos médicos del día o alguna anécdota. Por último, ya resultaba  aburrido no tener fiebre y saturar 97 o 98 cada día. Desde el viernes abandoné mi pequeño diario. Todos los días empezaron a ser iguales. 

Los compañeros curas fueron curas y fueron compañeros. Siempre disponibles. También los que venían a celebrar la eucaristía. 

Desde lejos notaba la buena colaboración de la gente de la comunidad. Las parroquias marchan mejor sin cura. La gente sabe que hay cosas que hacer y que la parroquia ahora es más suya. Hubo unión, participación y buen rollo.  Y eso me daba mucha satisfacción. En toda familia hace falta que el padre o la madre se ponga malo para comprobar que los hijos son hermanos.  Sabía que tenía  muchos sobrinos y ahora me he dado cuenta que tengo el doble. 

He seguido la liturgia de cada día.  He escuchado, gracias a la transmisión de la eucaristía, la homilía del compañero de turno. Y hoy mismo, leyendo lo que san Pablo dice a los cristianos de Corinto, me puse a copiarle. A veces no quedamos con algo meramente anecdótico de Pablo, por alguna frase desacertada que escribió. Pero Pablo fue un hombre de fe, entusiasta, luchador, trabajador, entregado al servicio del evangelio, valiente, perseguidor y perseguido, sincero, inteligente, lleno de Espíritu… a veces soberbio, a veces humilde.

También yo me presenté a ustedes débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que nuestra  fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Eso quisiera ser. 

Me gustaría seguir mirando por la ventana para que nunca pierda el contacto con nadie:  con la chica que pasea su perro delante de mi casa, el joven que riega el jardín o refresca la plaza cada mañana, los amigos que se sientan en el banco cerca de la sacristía, los señores que dialogan  en la puerta de la iglesia… A través de cada uno me llega el Espíritu de Dios. 

A lo mejor la palabra del evangelio de hoy me repite lo que Jesús decía y dice: Que ustedes y yo somos la sal de la tierra. Que tenemos que darle buen gusto a la comida de la vida. El buen gusto es llevarnos bien sin dar importancia a tonterías. Es mantener el buen humor y la alegría. Mandarnos chistes y memes, reírnos, animarnos, felicitarnos y tener siempre la ventana abierta, sin rejas, para que, quien quiera, coja la llave y descubra que aquí dentro hay una comunidad de gente normal, que quiere ser buena y que a veces mete la pata. Y que no le gustan los cristianos raros, ni los que ven pecado por todos lados, ni andan todo el día con rezos, novenas, triduos y devociones extrañas  porque nos podemos cargar el Espíritu de Dios. Y el Espíritu está por fuera de la ventana y por fuera de la iglesia. Los virus pueden estar dentro. 

Abramos las ventanas.