jueves, 30 de septiembre de 2021

TODOS SOMOS PALMEROS



Ante la situación del volcán de La Palma, creo que no somos palmeros en sentido de "pelotas" de otros. Somos palmeros de corazón de hermano hacia quien lo está pasando mal. Hoy quiero compartir una reflexión no mía, sino de Pedro Miguel Lamet, que es sacerdote y periodista. Espero que nos ayude a todos.

«El ser humano, a pesar de los logros alcanzados en la ciencia y la tecnología, sigue siendo un pequeño insecto en medio del Cosmos, impotente ante estos fenómenos naturales como un volcán. ¿Por qué nos lo hemos creído y hay un orgullo posmoderno absurdo?. Miro las hormigas y aprendo.

El orden cósmico nos supera. Este volcán es como una cerilla que ilumina mi mente para saltar al universo y decirme: sube más allá y acepta una cosmovisión que rompe con tus criterios de tiempo y del espacio.

Construimos fábricas, casas, graneros, propiedades. Nos llamamos dueños del futuro. Y en un santiamén "como un ladrón", en este caso, la naturaleza se lo lleva todo, ¿dónde he puesto mi corazón?.

La vida humana es más importante que toda posesión material. Pro aun esta siempre está en riesgo. ¿Tenemos conciencia de que formamos parte de un todo y que el devenir de nuestra vida temporal tiene un término y una continuidad distinta?.

Los pequeños, los pobres, los campesinos que han perdido todo lo que tenían siempre son las principales víctimas. ¿Me acuerdo de que, según Jesús, poseerán la tierra y el reino?.

Los canarios tienen una pasta especial. Incluso cuando se habla de su tragedia tienen tal tranquilidad y parsimonia que les sitúa en otra dimensión. Quizás estén más cerca de la paz contemplativa que presta sabiduría a la vida.

"Somos espectáculo", dice el Apóstol Pablo. El volcán de La Palma tiene una dimensión espectacular. Hemos seguido la apertura de sus bocas, el río de lava hacia el mar, su bramido continuo. Lo hemos visto embobados e impotentes. Su fuerza ante nuestra pequeñez, su belleza junto a su poder devastador, su irrupción ante nuestros planes. Hasta el dolor tiene un misterio de belleza y la belleza un lado de dolor.

Las islas están formadas por viejos volcanes durante millones de años. Te miras en el espejo y ves en tu rostro pasar el tiempo. Corres al trabajo, te preocupas por el tráfico, el último acontecimiento de tu pequeña vida. Levántate y aúpate hacia el no-tiempo.

La tierra es un ser vivo en continua transformación. Un día se separaron los continentes, surgieron los mares, evolucionaron los animales y vino el hombre. El volcán recuerda que hay una inteligencia, un fuego, una vida, una energía sembrada en el interior del Cosmos. ¿Podemos acceder a ella?. Solo desde el silencio.

El volcán, como la sonrisa de un niño, el movimiento de las mareas, el cráter de una flor, el parto de una madre, la belleza de una anciana y mil cosas que me rodean sólo me impelen arrodillarme y saborear un amor sin medida ni raciocinio.»

Gracias, Pedro Miguel, por esta reflexión. Pedimos al Padre, al Dios de la vida, al Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza, que interceda en la naturaleza, por nuestro pueblo que sufre los rugidos de la madre naturaleza.

Animo al pueblo de La Palma y a los palmeros, no a los pelotas, sino a los nobles y sencillos hermanos de nuestra querida isla de La Palma.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 24 de septiembre de 2021

EUCARISTÍA DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO.CICLO B

LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B


Primera lectura

Lectura del libro de los Números (11,25-29):

El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, comenzaron a profetizar, pero esto no volvió a repetirse. Dos de ellos se habían quedado en el campamento, uno se llamaba Eldad y otro Medad. Aunque estaban entre los elegidos, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu vino también sobre ellos y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino diciendo: «¡Señor mío, Moisés, prohíbeselo!»
Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»

Palabra de Dios


jueves, 23 de septiembre de 2021

NO ESTÁN LOS TIEMPOS PARA CIRUGÍAS. SÍ ESTÁN PARA ACOGER


En eso creo que coincidimos muchos. Y no están para cirugías, porque creo que es mejor continuar con lo de cada uno y no andar con remedios caseros o médicos y además lo costoso que puede resultar pues no es conveniente. Por eso digo, que cirugías las justas y necesarias y a lo mejor ninguna.

Pero también es cierto que aquello que nos sobra, aligera peso. Y en eso podemos coincidir. Jesús, parece jugar este fin de semana a aligerar peso, a librarnos de aquello que nos sobra, de lo que no nos sirve o no le damos el uso adecuado, pues parece que nos invita a quitarlo de encima. Claro, los ejemplos que pone, son de lo más necesarios: una mano, un pie, un ojo, ¡como me voy a quitar eso!.

Pero claro, en el pensamiento pastoral tiene otro sentido, probablemente no es un tema físico, sino actitudinal. Una mano que sirve para ayudar, acariciar, abrazar, estrechar, agarrar... y que no lo haga, vale más que nos las quitemos de encima; un pie que nos hace caminar por sendas que no son las que corresponden, un pie que nos hace tropezar en el camino que da la vida, un pie que sirve para poner zancadillas a los demás.... vale más que no lo tengamos; un ojo que sirve para mirar mal, con odio, con rencor, con desgana, fuera de contexto.... vale más que no lo tengamos....

Hemos celebrado nuestra Señora de la Merced, la patrona de los privados de libertad. La patrona de los que llamamos presos; la patrona de los que decimos que están en el lugar adecuado porque se lo merecen y si no que no lo hubieran hecho; la patrona de aquellos que no merece la pena que convivan con nosotros. Es curioso como el evangelio de este fin de semana nos invita precisamente a tender la mano, a caminar - en la medida de lo posible - con ellos, a mirarlos con los ojos de Dios.

En el Reino de los Cielos seguro que tienen una preferencia más que los que nos creemos seguros de lo que estamos haciendo. Cortar una mano o un pie, arrancarnos un ojo no está en el programa de Jesús de Nazaret, en su agenda de amor hacia todos aquellos que decimos seguirle. Y cuando afirmamos que le seguimos, en ello va incluido los migrantes, los privados de libertad, los que han llegado en patera, los que no cuentan.

Ahora, el mes que viene, el Papa nos convoca a caminar juntos, a ser sínodo. Y caminar juntos no es pegados, sino en la misma dirección, con criterio claro a pesar de los errores y de las equivocaciones. El mensaje de Jesús es para todo el mundo, no solamente los que vamos a misa. Cuando los discípulos le dicen, que han mandado callar a los que expulsan demonios, es que el mensaje también es para ellos y nosotros no somos quienes para decirles que no lo hagan, porque también tienen derecho igual que nosotros.

Hay veces, en nuestras comunidades, que afirmamos con rotundidad que quién es fulanito de tal para decir o hacer tal cosa, como si el mensaje de la Palabra de Dios solamente se me hubiese dado a mí, por eso Jesús se enfada

y le contesta a los discípulos, que no les prohíban expulsar demonios, es decir que no les prohíban anunciar su mensaje.

Nos escandalizamos cuando otros lo hacen mejor que uno, o nos dan lecciones de humildad y sencillez; o simplemente desde el silencio caminan con otros porque en ese momento lo necesitan. Dichosos ellos porque irán delante de nosotros.

No nos cortemos nada. Cirugías las justas. Pero reconduzcamos nuestras actitudes en determinados aspectos. Miremos a La Palma con el corazón limpio.

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 16 de septiembre de 2021

NO TODOS LOS NIÑOS SON REPELENTES

Es más: creo que ninguno lo es. Si le preguntamos a cualquier madre, nos dirá que su hijo no es malo, es inquieto, nervioso... pero no es malo. Recuerdo, ahora que uno va cumpliendo años, que de pequeño había un personaje llamado " el repelente niño Vicente". Hasta rimaba y todo y que venía en ciertas revistas satíricas, con un cariz de progresismo para la época, como era la revista de la codorniz Es verdad que era un niño insoportable, siempre vestido a la última, bien peinado, engreído y orgulloso, lo sabía todo, que utilizaba un lenguaje de mayor estudiado, quizás hasta pedante y que daba lecciones a los demás. Un personaje de gran popularidad que llegó incluso a acuñar una frase típica: "pareces el repelente niño Vicente", que venía a encajar cuando nos encontrábamos con alguien que respondía a las características del propio Vicente.

Quiero creer que a la Iglesia, como institución, y quizás a muchos que nos damos golpes en el pecho, hemos dado la imagen de Vicente: nos lo sabemos todo, hemos sido y somos los buenos de una película que solamente hacemos nosotros, los otros son los malos; nos hemos creído en posesión de la verdad absoluta y la hemos querido inocular a la fuerza, cual vacuna estrictamente necesaria; hemos utilizado un lenguaje que se aleja a infinitud "infinita" del lenguaje normal y cotidiano de la gente sencilla; nos hemos visto muy pulcros en relación a los demás y como dice el libro de la Sabiduría " el justo nos resulta incómodo".

Resultamos repelentes porque aparentamos algo que, en realidad, luego no cumplimos tan bien como nos creemos. Porque nos hemos olvidado que aunque seamos católicos, participamos en la eucaristía dominical, somos pecadores, nos falta la humildad necesaria para reconocer que solo Dios tiene la verdad absoluta y no nosotros.

Creo que el evangelio de esta semana nos pone ante dos actitudes. Por un lado que el que quiera ser el primero, que sea el último y servidor de todos. Como discípulos hemos de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades y no siempre en nuestras comunidades se produce. En el grupo, en la comunidad nadie ha de pretender estar sobre os demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar y ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno.

Y la segunda actitud, Jesús la ilustra con un gesto entrañable. Pone a un niño en medio, quizás el repelente Vicente, para que aquellos hombres ambiciosos y farrucos se olviden de honores y grandezas, y pongan los ojos en los débiles, los pequeños, los más necesitados de defensas y cuidados. Lo abraza y dice que el que acoge a uno de estos pequeños, acoge al propio Jesús.

Es la lección que como Iglesia tenemos que aprender. No nos debe asustar y creo que no nos asusta a muchos, que acojamos a los humildes y sencillos, a las colas del hambre, a los que llegan a caritas, a los que llaman a las puertas que las administraciones públicas por el protocolo del papeleo cierran y mandan esperar a solucionar el problema, pero mientras, que se busquen la vida. No nos debe asustar que miles de voluntarios, desde la sencillez y la voluntariedad, sacrifican horas y tiempo a sus familias, para interesarse por los "niños" (de cierta edad) a la que los "mayores" de la administración pretender hacer callar.

No nos callemos ni ante la subida de la luz. Probablemente en las grandes instituciones los gastos eléctricos se justifican como gastos generales, mientras que nosotros tenemos que deambular de madrugada para poner una lavadora y que nuestros hijos, los repelentes, vayan limpios al colegio.

Pero esto será tema de otra carta.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 10 de septiembre de 2021

DEBEMOS MIRARNOS EN EL ESPEJO


Sin meterme en la coquetería de nadie, no me gustaría ser como Narciso que estaba todo el día mirándose en el reflejo del agua, o como la bruja de blancanieves la cual siempre le hacía al espejo la misma pregunta: uno se recreaba en su belleza y la otra preguntaba quién era la más guapa del reino. Ambas respuestas eran siempre las mismas para no llevar la contraria: eres tú.

A veces, en nuestras comunidades, creo que somos como el espejo o como el río de aguas cristalinas: ¡qué bien hacemos las cosas!, ¡nunca tenemos el problema de equivocarnos!, ¡siempre damos consejos!, etc...la culpa, en el caso de tener algún fallo o más de uno, no se nos podrá achacar a nosotros, siempre será de los demás, porque no entienden lo que queremos decir o lo que tienen que saber.

Pero claro, este fin de semana Jesús hace una jugada maestra - cual campeón de ajedrez - sensacional: ¿qué dicen los demás de mí?. Para nosotros, señalar con el dedo lo que otros no hacen o deben o tienen que hacer es muy fácil: es que en la eucaristía no se sienta como debe; parece que hace tiempo que no viene a la Iglesia; es que solamente viene cuando hay fiesta; en caritas las cosas se podrían hacer de otra manera... pero después viene la segunda parte: el dedo se vuelve contra nosotros: ¿quién es Dios para nosotros?.

Me quiero imaginar, si nos hacen a nosotros la misma pregunta a la puerta de la Iglesia, que la respuesta sería la misma que cuando nos llama el operador de una empresa de telefonía móvil: no tengo tiempo ahora, déjalo para otro momento, etc... No, perdona, si la pregunta es fácil: ¿quién es Dios para tí?. Para nosotros, para los que a veces damos lecciones, para los que decimos como hay que hacer las cosas, pero ¡qué pocas veces experimentamos y expresamos que para mí, para nosotros tú eres el hijo del Dios vivo!.

Tenemos que mirarnos en el espejo de nuestra fe. Seguro que si fuéramos más consecuentes, no tendríamos tanto reparo en hacer confesión de lo que creemos, como le pasó a Pedro. A veces nuestra cruz, es la propia cruz. Nos ruboriza, no nos sentimos a gusto, intentamos evitar que nos pregunten si tenemos alguna inquietud religiosa y en más de alguna ocasión la ocultamos. Normalmente en círculos familiares o de amigos, se nos suele decir: "si quieres que nos llevemos bien, no hablemos ni de religión ni de política". Así nos va.

Seamos, pues, mansos y humildes de corazón. Si el corazón funcionara como debiera, el espejo de la bruja de blancanieves, o el agua cristalina de Narciso no darían las respuestas que dieron. Hoy el espejo o el agua tiene muchos rostros que siempre nos identifican con el mismo rostro. Hoy el dolor, el sufrimiento, la angustia, la desesperación... de tantas y tantas personas hacen que el propio Jesús siga preguntándonos lo mismo : ¿quién dices tú que soy yo?. Lo más fácil es renegar de quien no nos da la solución rápida cual

mago que saca el conejo de la chistera, y despotricamos contra él. Por eso el propio Jesús nos dice que el que quiera seguirle que cargue con su cruz, con la de cada día, con la que le ha tocado vivir y que le siga. Nunca ha dicho que es un camino fácil, todo lo contrario.

Hay que reconocer quien es el que nos hace la pregunta, que no va a ser ni Elías, ni Jeremías, ni ninguno de los profetas de calamidades de nuestros días, sino el Hijo de Dios vivo. ¿creemos esto?

Por cierto Feliz día de las Marías

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 3 de septiembre de 2021

MENOS DIVERSIÓN Y MÁS CON EL CORAZÓN Y DESDE EL CORAZÓN, VIRGEN DEL PINO

 


Comenzamos septiembre y atrás quedan los sueños y expectativas que teníamos para este verano. Cada uno soñó, pensó y esperó pasar lo mejor posible los meses estivales. Y a raíz de lo que los medios de comunicación social nos han ido comentando, resulta que parece ser que los españoles hemos salvado a los españoles. No ha habido esa fluidez de turismo extranjero, pero sí la ha habido de turismo nacional. Gracias infinitas, porque de esa palabra que llamamos turismo viven miles de familias.

Pero llegados a este mes, comenzamos el curso; el escolar, el de la actividad diaria, el religioso, la vuelta al trabajo de todos los que han podido descansar un poco... en definitiva volvemos a la normalidad. Y el comienzo de cualquier cosa, siempre llena de nerviosismo - aunque conozcamos de qué va - (y si no que se lo digan a los estudiantes), se nos mira de arriba a abajo (si hemos o no engordado, si tenemos o no un nuevo loock, etc...), en definitiva, todo comienzo siempre es expectante.

Y a nivel religioso, en nuestra Diócesis, comenzamos un nuevo curso. Diríamos con el evangelio de este fin de semana, Effrata, ábrete, bendita Iglesia canaria, deja que el viento inunde de aire fresco todas tus estancias; ábrete bendita Iglesia canaria a un nuevo curso lleno de expectativas, porque estamos estrenando para ello a nuestro nuevo y flamante Obispo.

Fíjense si es importante nuestro comienzo de curso religioso, que hasta el día 8 lo hemos marcado en rojo en el calendario, porque es festivo. Pues celebremos la festividad como se merece. LLevamos dos años sin romería, dos años sin aglomeración de gente, sin verbenas ni festivales, ¿es bueno eso?. Pues probablemente la pandemia nos apremió a recuperar algo que estaba perdido: la esencia de lo que celebramos.

Recuerdo que una vez alguien me dijo que a veces nos quedamos en lo bonito del papel de regalo y apenas si nos fijamos en el regalo en sí. Hasta ahora nos hemos quedado en "la caminata a Teror", muchos, y es una pena, no llegaban y se quedaban en el camino de la ilusión y las ganas, o iban una vez al año y hasta el siguiente no volvían, no se respetaban - a veces - los espacios y los encuentros con una madre ansiosa de ver, escuchar y sentir a sus hijos.

Una madre merece que con y desde el corazón se le digan un montón de cosas. Muchas son las oportunidades que se nos ofrecen para acercarnos a lo largo del año a ella. Muchas son las situaciones personales y familiares que queremos compartir con ella. Muchas son las ausencias que tenemos que poner en su presencia porque a lo largo de estos dos último años hemos tenido que despedir a muchos amigos, familiares.... Por ello la diversión no es mala, pero en el lugar, con el motivo, y por la situación que se merece.

Nuestra Madre está de cumpleaños y hasta ella se acerca por primera vez D. José Mazuelos, nuestro Obispo. Muchos están esperando sus palabras, su inicio de curso pastoral. Sin duda estará nervioso; muchos ojos estarán puestos en él y muchos oídos en sus palabras: que no le tiemble la voz ni el pulso, María, nuestra madre, sabrá darle la fuerza suficiente.

Amigos, aprovechemos la nueva oportunidad que nos ofrece el nuevo curso. Cada año es una oportunidad irrepetible. Diversión sí, pero acerquémonos con y desde el corazón a la casa de nuestra Madre en su cumpleaños.

Por cierto Feliz Inicio de Curso y feliz día del Pino

Hasta la próxima

Paco Mira