viernes, 30 de mayo de 2014

IMPOSIBLE NO HABLAR DE MARÍA


IMPOSIBLE NO HABLAR DE MARÍA
        Nuestro Sr. Obispo – mi máximo respeto a su persona y a su autoridad en la fe como pastor – calificaba a María como Nuestra Señora de la Prontitud. Y dicho así parece como si la prisa inundase el corazón y los hechos de nuestros corazones, o como si hubiese que aligerar nuestras mochilas personales por que hay que caminar ligero. Y en parte es verdad. Nuestra vida está demasiado cargada de cosas que impiden que ciertos personajes a los que queremos con locura, no tengan hueco en el lugar reservado para ellos.
        Este fin de semana, María, Nuestra Señora del Pino, viaja a la catedral. Viaja a la casa de toda la vida, viaja a la casa madre, porque en esa casa que es de todos, a todos quiere ver, quiere abrazar y espera, me imagino, que impaciente, la llegada de muchos. Como muchos son los que desde el anochecer están esperando el “pistoletazo” de salida, para que María marque el camino que tenemos que seguir para llegar a buen fin.
        Coincide el viaje, con la resaca del día de Canarias. Me gustaría que en esos maravillosos discursos en los que se ensalza y enaltece lo nuestro, lo propio, lo que nos identifica; discursos en los que no se distingue la derecha de la izquierda, en ese discurso nos acordásemos – se acordasen – de María, como signo inequívoco de lo nuestro, de lo que nos identifica… como signo de una madre que abraza, quiere y acompaña a sus hijos. Una Madre a la que no solamente hay que visitar en el mes de septiembre, o cuando decimos que tenemos una promesa.  Esa Madre ojalá esté en los discursos del día que es de todos.
        Esa Madre es la que después de catorce años se vuelve a poner en camino con sus hijos. Un camino que va a servir para que todos los que vayan con ella le cuenten como les ha ido en la vida, como les va en sus relaciones de familia, como les va en su situación personal de fe. María quiere que el daño de los zapatos también sea el suyo, María quiere que las lágrimas de quienes desde la sinceridad de su vida se ponen delante de ella, también sean sus lágrimas. María del camino, del peregrino… María de la esperanza.
        María es la que nos recuerda las palabras de Lucas en los Hechos de este domingo, cuando el ángel pregunta ¿galileos que hacen mirando al cielo?”. María es la que nos recuerda que el mensaje de su hijo no es un mensaje de embobarse, es un mensaje de trabajo, de esfuerzo, de sacrificio, de levantarse y empezar a trabajar. No es un mensaje de ascensión y de olvido. Este fin de semana que se celebra la jornada de los medios de comunicación social y de la Ascensión, es el momento de recordarnos que el mensaje de Jesús no es un mensaje para quedarnos callados. Es un mensaje para publicarlo y soltarlo a los cuatro vientos.
        Es por ello que también María se pone en camino. Porque no quiere que su mensaje se quede solamente en Teror, quiere ir, como decía antes, a la casa de todos.
        Acompañémosla los que podamos. Recemos los que estemos convencidos; aireemos que el mensaje de ella y de su Hijo, merece la pena. No nos quedemos embobados mirando al cielo. Vayamos a nuestros trabajos, a nuestras casas con la alegría de haber compartido la fe de María, de haber compartido la fe de una madre, que al final siempre es lo que queda.
        Amigos, ojalá que en los discursos, en los actos que correspondan al día que hoy celebramos, nos acordemos de lo nuestro, nos acordemos que una Madre no se cansa de esperar y María nos enseña el camino de un mensaje que no se ha ido al cielo, un mensaje que está entre y con nosotros. Solo nos queda el cojerlo.
Hasta la próxima

        Paco Mira

viernes, 23 de mayo de 2014

FUERTE FIN DE SEMANA: FÚTBOL,ELECCIONES Y… ¿EVANGELIO?


                                         
           FUERTE FIN DE SEMANA: FÚTBOL,ELECCIONES Y…                                                ¿EVANGELIO?
        Hay personas que están nerviosas. Pero no lo están ahora, ya llevan un tiempo que lo están. Y lo están porque la vida nos ha puesto delante una serie de situaciones que lejos de engrandecernos como personas, nos llevan a sufrir un stres que lo más probable es que no nos dé de comer. Al contrario, lo más probable es que nos produzca un gasto y de lo grandes. Si el fin de semana pasado entre las 17.00 y las 19.00 horas la calle estaba colapsada por el silencio, el vacío, y… solo en algunos lugares se oía murmullo, se masticaba humo de un tabaco que se consumía sin piedad, se bebía lo que normalmente no hacemos e incluso, también, se discutía más de la cuenta porque todo lo anteriormente citado daba lugar a ello. ¿Saben?. Había fútbol.
        Este fin de semana, en parte, más de lo mismo. Creo que los escenarios, nuestros escenarios, serán los mismos: murmullo, tabaco, bebida, discusión, silencio en la calle, familias que previamente llegaron a un acuerdo para poder contentarse mutuamente, pero no verse en ese espacio… y al día siguiente… justificar la derrota o la victoria. ¿saben?. Hay fútbol.
        Pero vamos a rematar la faena. Este fin de semana todos los españoles tenemos que decidir quien queremos que nos represente en Europa. Muchos se sentirán desencantados, porque hasta ahora las aspiraciones no han sido las mejores; muchos se sentirán desencantados porque las posibilidades de resolver el futuro no son muy claras… Pero otros muchos se lo tomarán en serio. Leerán y reelerán el programa de cada uno de los partidos y se tomará en condiciones la decisión del voto. Es más: aunque sea secreto, muchos no tienen inconveniente en lanzar a los cuatro vientos a quienes van a votar. Es más: de noche quizás hagan como los del fútbol: masticarán humo de tabaco, beberán por los nervios que tienen encima, muchos harán silencio en su lugares habituales… porque querrán saber quien les/nos va a representar.
        En todo este panorama, tan complicado, tan lleno de actividades, me pregunto ¿queda sitio para el evangelio?. Porque tal y como está la situación no sé si habrá horas. Hay veces que me pregunto, ¿qué pasaría si algún político llevase en su programa el evangelio?.¿tendría votos?.¿le llamarían loco?. ¿Qué pasaría si algún político llevase en su programa de partido una opción por los pobres de espíritu, por los que están desnudos, por los por los enfermos, por los que están en la cárcel, por los parados, por los que no llegan a fin de mes, por los desahuciados, por los que no llegan a una sanidad justa, etc…?
        Es curioso que Pedro, este fin de semana, en su primera carta hace un canto a glorificar nuestros corazones, porque es desde el corazón de donde sale la sinceridad de cualquier programa; es desde el corazón de donde sale, la honradez de una promesa que no se queda en ello, sino que se convierte en una realidad que se puede cumplir. Es por ello que cuando los discípulos, eso nos cuenta el libro de los Hechos, acuden a algún lugar, la gente creía porque sin duda su sinceridad estaba acorde con lo que hacían.
        Ojalá que los consideramos cristianos no hagamos como los que prometen y no cumplen siempre aduciendo que las condiciones generales no permiten que eso suceda. Ojalá que los que nos consideramos discípulos de Jesús no seamos como los falsos ídolos que siempre se quedan en una fachada pero su corazón no está a la altura de las circunstancias. Precisamente en el evangelio Jesús nos va a decir que el amor es la medida de nuestras acciones.
       Seamos capaces de votar con el corazón, seamos capaces de disfrutar del deporte con espíritu solidario, seamos capaces de cumplir con el evangelio porque nos convence su programa. Por cierto S. Benito, es el patrón de Europa. Igual leyendo su regla, aprendemos mucho de cara a los candidatos que se presentan y como tienen que actuar.
Hasta la próxima
        Paco Mira

viernes, 16 de mayo de 2014

¿QUIÉN QUIERE SER TON TON?


¿QUIÉN QUIERE SER TON TON?
         Hace unos pocos años, uno de los regalos estrella el día 6 de Enero, era precisamente el comprar un GPS. Y es curioso que los que estamos un poco en contra del exceso de las nuevas tecnologías, caigamos en la tentación de tener un “ton ton”. Por cierto: no estoy insultando a nadie, Dios me libre. Sin duda, el GPS es uno de los mejores inventos y creaciones de la sociedad en la que nos movemos. Nos permite encontrar lo que buscamos, nos permite no perdernos dentro de la selva humana, en definitiva nos permite llegar al destino que hemos estado buscando.
                                     
  Uds. se pueden preguntar que qué significa esto con el domingo que estamos celebrando. Pues más claro imposible: “nadie va al Padre si no es por mí”. Jesús es un ton ton, Jesús es un GPS de la vida de todos y cada uno de nosotros. Jesús es el buscador más famoso que la historia ha dado y por el que podemos alcanzar la felicidad.
         Ahora que estamos en plena efervescencia de las primeras comuniones, me gustaría invitar a todos aquellos que están metidos en ese fregado (padres y madres de familia) si realmente son buenos buscadores de las inquietudes religiosas de sus hijos; si son capaces de ser verdaderos GPS de sus hijos en la búsqueda del camino de la buena noticia de Jesús de Nazaret; si realmente cuando los hijos tiene más de una duda, ellos, los padres, son la fuente a la que se puede acudir para aclarar dudas.
         Ahora que estamos metidos en ciertas crisis de identidad, incluida la fe, es cuestión de preguntarse y de preguntaros si nosotros, que nos decimos cristianos de toda la vida, somos esa fuente a la que se pueden acudir y de la que pueden  beber todos aquellos que tienen dudas. Es cuestión de preguntarse si nosotros somos GPS fiables para aquellos que temen dudas en su camino de fe, dudas en su búsqueda diaria y que no encuentran, en definitiva si somos capaces de ser coherentes de lo que decimos y lo que hacemos.
 En el relato de la primera comunidad, todos tenían claro cual era su función y su misión dentro de ella. Nadie hacía lo que no le correspondía, pero sí tenían claro que todos eran administradores de una herencia que merecía la pena, aunque hubiese que pagar un tanto por ciento muy elevado.
         Amigos, la vida cada vez nos exige más. Pero la vida no va a exigir nunca más de aquello que nosotros podemos dar. Quizás habrá situaciones en las que el agobio es grande, el sofoco insostenible… pero la exigencia nos pide también esfuerzo, ilusión, ganas, sacrificio… por una causa que merece la pena. Por una causa en la que nosotros tenemos que ser y servir de “ton ton” para los demás.

         También alguien esta semana se le ocurrió celebrar un “día de la familia”, quizás distinto al que nosotros celebramos. Bueno, si es por recordar lo válido de las cosas buenas, pues también me uno. Si es para criticar injustamente lo que todos hemos mamado de pequeños, déjenme que me baje.

         No me gustaría terminar estas letras sin cantar un cumpleaños feliz. Sin recordar un “parto” costoso, pero maravilloso y es el nacimiento de este blog. Esta semana pasada hizo un año que se puso en marcha este blog, un día tal como el de la Virgen de Fátima. Me gustaría que nos felicitásemos por ello. Que nos felicitásemos todos, porque creo que es un blog de todos y para todos y todos nos tenemos que sentir implicados en ello. No dejemos el blog en manos de dos, tres personas: escribamos, colaboremos, mandemos una foto, escaneemos una noticia de periódico…. Todos hacemos posible que el enriquecimiento del blog, sea nuestro propio enriquecimiento.
         Felcidades por ello y por ser Ton Ton
Hasta la próxima

         Paco Mira

viernes, 9 de mayo de 2014

¡ÑOS, PACO: PUES CREO QUE FUI UNAS CINCO VECES!

¡ÑOS, PACO: PUES CREO QUE FUI UNAS CINCO VECES!
            
Hace poco, tuve que llamar a un padre de un alumno por un asusto académico. En la conversación – casi como a los discípulos de Emaús de la semana pasada – salió el tema de la Eucaristía. No me pregunten por qué, pero salió. En la conversación el chiquillo comentó que contando con la primera comunión, me comenta que había participado en la eucaristía unas cinco veces. Lo dijo como una hombría, siendo un niño. Cuando miro para el padre, el gesto no era menos elocuente: sonrisa en la boca y… encima una palmadita en la espalda. Sobre la marcha, cambié el tema, casi me vino a la mente el cerrar las puertas, como los discípulos, por miedo a….
            Ahora estamos en plena vorágine de las primeras comuniones. Ahora resulta, en este mes, que todos deberíamos ser canonizados porque somos unos santos de primera. Ahora todo lo que diga o haga el cura nos parece una maravilla… Y es curioso que cuando termine este vendaval de fe, más de uno, por no decir la mayoría, respiran hondo, y exclaman, ¡por fin!, casi como el alumno al que antes hacía referencia.
            Perdonen que sea sincero, pero me da pena que hagamos las cosas porque normalmente las hemos hecho. A veces pienso que hemos entrado en una espiral rutinaria de la que no estamos convencidos. A lo mejor es cuestión – cosa que no se – de dar carpetazo y empezar de nuevo, de cero… igual eso significa hacerle caso al discurso de Pedro, en la lectura de los Hechos de los Apóstoles, cuando les dice que tienen que convertirse.
            Creo que no deberíamos de sentirnos orgullosos del número de gente que hace la primera comunión; no deberíamos de sentirnos orgullosos de lo que gastamos para que el día sea inolvidable para nuestros hijos…Deberíamos de sentirnos orgullosos de lo “que hemos oído y aprendido” nos va a servir como norma para la vida en la que nos ha tocado vivir. Cuando un niño, que ha hecho la primera comunión y delante de su padre se siente orgulloso y este le apoya porque solo ha asistido cinco veces a compartir la fe con los demás, era para decirle, lo siento usted se ha equivocado de puerta.
            Hoy el pastor nos invita a permanecer unidos para que no exista dispersión. Nos invita a entrar todos por la misma puerta. Una puerta que ha de abrirse solo a los convencidos de que este proyecto merece la pena. Un pastor que llama desde el convencimiento y no desde el ritualismo. Un pastor que llama a cada uno por su nombre y desde su situación personal. Un pastor que exige y pide una respuesta. Todos juntos podemos lograr infinidad de cosas. Los rebaños unidos suelen vencer a los enemigos.
            La forma que tiene el pastor de llamar es desde el anuncio de la Buena Noticia. Una buena noticia ratificada desde la Pascua. La puerta no es fácil, la puerta, a veces, necesitamos engrasarla y por eso nos pide que con frecuencia utilicemos el desatascador llamado Evangelio.
            El Pastor es el que acompaña, el que está en los momentos buenos de los suyos, pero también en el momento de las dificultades; el pastor es el que ríe cuando los vientos soplan favorables y también derrama alguna lágrima cuando los vientos son contrarios. Los padres han de ser como el pastor, han de ser los que acompañen desde el convencimiento propio, porque así los hijos verán que la primera comunión no es algo especial, es algo que se puede repetir y que merece la pena hacerlo. Si el padre de mi alumno fuese consecuente, lo más probable es que el niño no dijese lo que dijo.
            Amigos, en nuestras manos está que la primera no sea la última, porque la A no es la misma que la Z. No hagamos por ritualismo lo que tiene que ser desde el corazón. No importa el número, sino que los que la hagan, sepan que el año que viene van a continuar.
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 2 de mayo de 2014

YA LO DECÍA MI ABUELA, PERO…. FELICIDADES MAMÁ


YA LO DECÍA MI ABUELA, PERO…. FELICIDADES MAMÁ
            Mi abuela, era una mujer que, al margen de sus estudios, era una observadora de la vida tan impresionante que era capaz de decir la palabra oportuna en el momento adecuado. Es por ello quizás, que pasó de los cien años; es por ello quizás que siempre, cuando hablaba con ella, ilustraba sus comentarios con anécdotas, detalles, etc… del pasado. Lo más probable es que era porque eso le daba consistencia a sus argumentos.
            Uno de esos argumentos, era que cuando uno no estudiaba en exceso, ella siempre decía que había que estudiar para tener un trabajo en el futuro y ser un hombre/mujer de provecho. Que fuesemos hombres y mujeres que no tuvieramos que depender de nadie; que fuéramos personas que desde nuestra iniciativa propia, supiéramos canalizar el futuro desde un esfuerzo propio y sin depender de nadie. Había que arrimar el hombro para que entre todos pudiéramos sacar nuestra perspectiva adelante.

            ¡Ay si mi abuela levantara la cabeza!. Lo más probable es que nos dijera, ¡te lo dije!. A veces la sobreabundancia nos lleva a no saber, querer o poder valorar lo que tenemos pensando que algún día no se acabará. Y eso es lo que me da la impresión que nos pasó con el trabajo. ¡Cuántos sueños rotos!¡cuántas ilusiones perdidas!¡cuántas esperanzas por el suelo!. Todo el mundo tiene el derecho a un trabajo y que este sea digno. De nada vale que nos den trabajo o una pensión si no somos capaces de cubrir las necesidades básicas: los esclavos también comían todos los días, pero ¿a costa de qué?.
            Lo que es un derecho básico, a veces me da la impresión que se ha convertido en una moneda de intercambio. Tantos puestos de trabajo a cambio de… no señores no. El trabajo tiene que ser el sustento diario de tantas y tantas familias y no la negociación de alguien que dice que me representa con un gobierno – el que sea – que lo más probable es que me ponga un número para una estadística pero no quiera ver mi cara.
            Por eso hay que celebrar el día del trabajo, como también el día de mi madre, de la tuya, de la del amigo, de la del vecino… Un canto maravilloso no a las tiendas comerciales sino al esfuerzo denodado, al esfuerzo sin sueño, al esfuerzo no recompensado de tantas y tantas mujeres que desde el amor de sus vidas, dan vida, para que la vida que han engendrado pueda salir adelante. Por eso el día de la madre es también el día de la vida, de las que se desviven por sus hijos queridos del alma. Es el día de esas mujeres que desde la sombra, desde lo que llamamos el segundo plano, nunca abandonan a los suyos.
            Es el día de tantas mujeres que desde situaciones precarias, desde situaciones en las de tierra, viento, … han sacado adelante muchos de nuestros negocios de agricultura o de hostelería y todavía tenían y tienen tiempo al llegar a casa, el ponerla aseada y al día, el darle un beso a sus hijos y contarles un cuento para que se duerman y decirles hasta mañana; son las que tienen tiempo de compartir con su pareja o en la soledad de sus personas los recuerdos vividos y quizás sufridos del día; son las que cuando vuelve a sonar el despertador de la rutina, lo hacen con una sonrisa, lo hacen dándoles un beso a sus hijos a los que les dejó el desayuno preparado y la ropa lista… para que forjen un futuro que ellas se encargan de recordarles que no quiere que sea como el de ellas.
   
            Las madres no descansan, porque trabajan. Es casi 
como los discípulos de Emaús: el camino les lleva a la conversación y esta a compartir un montón de cosas. Compartiendo se encuentra, también, al resucitado. Solo es cuestión de descubrirlo. Nosotros debemos aprender a mirar al de al lado, porque quizás sea también un resucitado, sea un Cristo de la vida, que nos ilumina con su ejemplo. Seamos de Emaús, porque eso significa que buscamos.
                 

    Mamá y a todas ellas, felicidades. Ojalá que seamos capaces de tenerlas a diario presentes.
Hasta la próxima

            Paco Mira
                       

viernes, 25 de abril de 2014


BUENO, TANTO ROLLO Y ¿AHORA QUÉ?
            Tengo un amigo con el que de vez en cuando dialogo temas un poco más serios que el fútbol, la tele o alguna noticia del periódico. Temas como pueden ser los religiosos. Y esta semana, hablando de la semana santa, él me decía el título de estas letras: “bueno Paco, tantas vacaciones, tanta parafernalia con las procesiones, tanto bombo y platillo en la tv con el Papa o el cardenal Rouco y….¿ahora qué?”. La verdad, les he de confesar que la pregunta me dejó, no sólo temblando, sino pensando. Es verdad y ¿ahora qué?
            Este fin de semana, las lecturas y los acontecimientos que nos pueden ocurrir, quizás dejen con la boca abierta a mi amigo o quizás, también, puede ser que le den la razón. Mi amigo no se llama Tomás, pero el nombre es lo de menos, es la persona la que pregunta igual que mi amigo, igual que Tomás, incluso gente que normalmente comparte nuestras eucaristías, no solo los domingos, sino a diario.
            Este fin de semana, Juan el evangelista, nos cuenta que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo. A veces me interrogo si nosotros, después de dos mil años todavía no hemos abierto las puertas y eso que siempre nos estamos quejando. Parece como si los que tienen que abrir las puertas son otros (en el Vaticano por ejemplo) y eso no va con nosotros. Da impresión o ha dado la impresión que nosotros somos los poseedores de la verdad y de “aquí no se escapa nadie”. El evangelio no está dentro, está fuera.. Los periódicos no se quedan en las redacciones, sino que salen a la venta a la calle.
            La Buena Noticia tiene que estar en la calle, en las plazas de los pueblos, tiene que llegar a las gentes de todos los lugares. No puede quedar encerrada por miedo a nadie: no sería ni noticia ni buena. Todo anuncio gozoso tiene el riesgo de ser criticado, vapuleado, maltratado… no importa para ello hemos encendido un cirio pascual que nos recuerda que la luz que va delante es la que alumbra y es a la que hemos de seguir.
        
    Y sin duda el gran personaje es Tomás. Esa persona que quizás no estuviera cuando debiera porque a lo mejor las ocupaciones laborales, la familia… no se lo permitía. Por eso no quiere que nadie le cuente nada, quiere experimentar él mismo la Pascua, quiere sentir él mismo el acontecimiento central de nuestra fe. Quizás Tomás no se fiara de lo que los demás le contaban, porque a lo mejor su testimonio no era auténtico. El necesitaba tener el encuentro personal con Jesús.
            Por eso mi amigo, el del rollo, quizás se asemeje más a Tomás. Quizás nosotros no somos los más adecuados para decirle a los demás que el sepulcro está vacío, porque nosotros no hemos ido corriendo a encontrarnos con esa experiencia maravillosa. Abramos las puertas, gritemos, aún a pesar de las críticas, que lo que hemos vivido estos días sigue mereciendo la pena.


            Precisamente este fin de semana se celebra el encuentro diocesano de jóvenes con el Sr. Obispo. Sí, esos jóvenes a los que tanto criticamos que no se les ve por la Iglesia. ¿no será que nosotros tenemos las puertas cerradas a sus inquietudes, a sus demandas, a su forma de entender la vida, a sus afanes a sus ilusiones….?. Quizás nosotros tengamos que decirles “traigan sus manos”, esas manos jóvenes para abrir los portones de la cerrazón de los mayores; esas manos jóvenes que sienten como suyas el sufrimiento de tantos Cristos crucificados, pero sobre todo resucitados. Esas manos jóvenes que quieren aportar savia nueva a la nueva Iglesia del Papa Francisco.
            Amigos, arropémosles, ayudémosles, oigámosles, tendamos nuestras manos para que juntos con las de ellos podamos responder a la definición de Jesús, “Dichosos los que crean sin haber visto”. Que nuestro ejemplo del fin de semana sea para toda la vida.
            Pronta recuperación para los enfermitos


                   

                                     ¡¡¡Hasta la próxima!!!

                                                          Paco Mira

viernes, 18 de abril de 2014

HAY UNA COSA QUE TE QUIERO DECIR: ¡POR FIN LA LUZ!, ¿O NO?



HAY UNA COSA QUE TE QUIERO DECIR: ¡POR FIN LA LUZ!, ¿O NO?
         Hay cosas en la vida que creo que no deberíamos darlas como ciertas, entre otras cosas porque lo más probable es que no estemos seguros de ellas. Y no hablo a nivel de fe. ¡Cuántos de nosotros no querríamos, en alguna ocasión, estar un poco a oscuras o en silencio, o huir del ruido, …. Para encontrarnos con nosotros mismos!. Sólo sabremos anhelar las cosas importantes en la medida en la que notemos su ausencia. Y de eso saben esos programas televisivos que tanta audiencia tienen, como por ejemplo hay una cosa que te quiero decir. Todos los que van allí buscan. Buscan lo que han perdido, porque a lo mejor no han sabido cuidarlo; buscan lo que necesitan tener porque su vacío no lo llenan con nada ni con nadie…Buscar, ese es el verbo.
         En nuestra vida, como en la vida de los amigos de Jesús, me da la impresión que hemos perdido lo esencial por no saber o quizás no querer cuidar lo importante y de no utilizar el verbo buscar. Pedro y sus amigos lloraron amargamente cuando se dieron cuenta que para ellos aquello había acabado; lloraron amargamente porque fueron capaces de negar públicamente la evidencia y la realidad, quizás para no verse involucrados en un proceso que, según ellos, se había acabado. Entraron en las tinieblas, en la niebla de un día que no deja salir el sol; en nuestra querida panza de burro de la vida.
         Sin embargo, es curioso, que cuando alguien dijo que había algo extraño se pusieron a correr cual carrera de puntuación. Querían ver, querían que la noche se hiciera luz, querían que los nubarrones se volvieran rojizos porque eso era señal que haría un buen día. Por eso, querido amigo, hay una cosa que te quiero decir. Y te la quiero decir recordando a R.Kipling. Sí el del libro de la selva:
“ Si la luz de la luna escurriéndose entre las hojas y ramas llega a iluminar el tronco fornido y maravillados observamos como es y como era, es que algo nuevo nace en la tierra.
Y si el fuego nos asombra en la noche e imaginamos al verlo, sorprendentes formas, colores mágicos, generosos dones, vidas que evolucionan y progresan, es que hay juventud en la tierra.
Y si un pueblo, ni que sea de un solo individuo, camina con decisión por caminos ignotos del hoy y el aquí, sin vacilar y sin miedo, es que hay progreso espiritual en la tierra.
Y si alguien por pequeño y único que sea, escudriñando en su ensueño es capaz de divisar un bello país siquiera un instante y sus ojos sollozan de emoción y de gozo, es que hay esperanza en la tierra.
Y si el Cristo encuentra descanso en lo más hondo de nuestra morada interior, llenándola así de optimismo, de coraje y de fe, es que hay salvación en la tierra.
Y si cada uno de nosotros se abre confiado al Amor y al Eterno, al enigma envolvente, al que con ternura está a nuestra vera, y al que nos molesta e irrita con su compañía, entonces, solo entonces hermanos sabremos que se celebra la Pascua en la Tierra”.
      
   Por eso amigos hay una cosa que les quiero decir. Que esta aventura que se ha iniciado hace dos mil años, merece la pena; les quiero decir que la noche no puede con la claridad de la evidencia; les quiero decir que la Vida ha vencido a la muerte. Vivamos la vida, seamos amantes de la vida. Vayamos por las calles de nuestro pueblo, sin vergüenza, diciendo que hay cosas que queremos decir y es que Jesús de Nazaret está vivo y que gracias a esa maravillosa realidad nosotros seguimos su camino. Ojalá que quien nos vea, sepa que en nuestra cara se refleja lo que decimos que creemos. Es la mejor forma y manera de anunciar que Jesús de Nazaret merece la pena.
         Recordar a los que están viviendo una situación de tristeza, de dolor, de enfermedad (Suso Vega, Susita León, Adelaidita… y tantos y tanos), para ellos también la luz de la Pascua
         Felices Pascuas
Hasta la próxima

         Paco Mira