viernes, 26 de septiembre de 2014

STEPHEN HAWKING, EL TOISON Y LA VIÑA


STEPHEN HAWKING, EL TOISON Y LA VIÑA
            Con el corazón en la mano, déjenme que felicite a mis amigos los chicharreros. Han conseguido, sólo con una visita, el hacerse famosos en todo el mundo. Han conseguido ser el foco mundial de una investigación, que por extraña que parezca, tiene que ver con el mundo de la religión. Tiene que ver con nuestro mundo, tiene que ver con la realidad que muchos afirmamos todos los días y que otros niegan con rotundidad. Por ello, por la contradicción que pueda parecer, por las ganas que se han  puesto en ello, por el esfuerzo que han hecho por conseguir lo que consiguieron, les felicito.
            

Sin duda han conseguido que todo un fenómeno como Stephen Hawking, estuviera con ellos – y en el fondo con todos nosotros -  compartiendo su sabiduría y su sapiencia. Stephen todo un fenómeno en descubrir de dónde venimos, en descubrir cuál ha sido el origen de nuestra existencia, el poder conocer como ha surgido todo lo que contemplamos, lo que no hemos visto e incluso lo que nos podemos imaginar… ha querido dejarnos una pincelada de su sabiduría: “Dios no existe, porque soy ateo”. Pues les puedo confesar que es como el que dice soy futbolista porque juego al fútbol. Lo extraño sería, que un ateo dijese que cree en Dios., o que un futbolista odie darle patadas a un balón. Claro, esta afirmación que yo hago así de fácil, él la argumenta en toda su profundidad. Es más en alguna ocasión afirmó la posibilidad del Toisón o agujero de Dios. Bueno, en el fondo, la contradicción interna, la duda positiva, es buena.

            Y en medio de todo esto, en medio de todo este tornado ideológico, filosófico, teológico… nuestro Dios creador de la vida nos invita a la viña de nuevo. Es como si le dijese a Stephen, vete a trabajar a mi viña y como el hijo del evangelio de este domingo, él le dice que no. El hijo de la parábola es el prototipo de muchos “farrucos” de nuestra tierra y de otras muchas,  que se enorgullecen de decir lo contrario de lo que piensan, pero luego sus obras acreditan y confirman lo que llevan en su interior. Muchos sentimos vergüenza, sentimos descrédito, sentimos una sensación extraña cuando afirmamos lo que el comité de científicos se encarga de demostrarnos que no es verdad y nosotros seguimos afirmando nuestra realidad maravillosa de Dios padre y creador.
            Ese Dios en el que muchos creemos, nos vuelve a invitar este fin de semana a trabajar no para él, sino con él en su finca, en su tierra, en su viña. Nos vuelve a llamar a todos y cada uno de nosotros por nuestro nombre y muchos decimos NO, pero luego nos arrepentimos y creemos y pensamos que merece la pena y a regañadientas  vamos a trabajar con él. En el fondo demostramos nuestra bondad., aunque, a veces, la viña no sea un lugar agradable de trabajo.
            Pero como siempre, en el contrato de trabajo, el viñador pone una cláusula, pone una condición y es que para trabajar con él, hay que ser humilde. Y pone como ejemplo a su hijo, que a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios. Quizás a nosotros no nos haga falta la sapiencia y la sabiduría de Stephen para decir que sí a lo que él dice que no. También nos lo recuerda Mateo en su relato. Las prostitutas y publicanos lo han entendido. Dios toca el corazón de los humildes y sencillos.
            Precisamente este fin de semana un grupo de gente sencilla, de agentes de pastoral, en Santa Brígida,  cargaron pilas, para seguir afirmando la bondad de un Dios de vivos, que vive y que camina con nosotros. Han cargado pilas para poder compartir con la comunidad que les arropa, les apoya y les confía la tarea, nada fácil, de seguir proclamando que el mensaje de Jesús, merece la pena.
            Me gustaría dar las gracias a Stephen Hawking porque sigue estudiando que Dios no existe; porque sigue afirmando la posibilidad de que sea cierto y por eso él lo niega y consigue que esté de actualidad;  porque cada vez me siento más orgulloso de seguir trabajando en la viña de mi padre Dios, con él y con todo aquel que quiera hacerlo y que tenga una cierta dosis de humildad.
                                                 
            Por cierto, Stephen: si Dios no existiera, igual no moriría Manuel García Viejo, entre otros.
           
           
Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 19 de septiembre de 2014

FELICIDADES POR LA VENDIMIA

FELICIDADES POR LA VENDIMIA
           

            Tengo un compañero de trabajo, Juan Ramón, que llegada la época de vacaciones, su viaje es al Hierro. Normalmente buscamos destinos inverosímiles con largas horas de viaje aeronáutico, buscamos mapas que nos ubiquen ese destino increíble y…. mi amigo al Hierro. Hablando con él, les puedo decir que el Hierro es una terapia para él y su familia increíble. Pero es más. En el Hierro tiene una casita con un terreno que lo planta de viñas. Me decía hace unos días, “ Paco, este año estoy contento. Sacaremos unas 200 botellas de vino”. Algunos pensaran que 200 botellas pues no sirven de mucho, pero para él, para su familia, es sin duda un logro, más sabiendo que no todos los años puede decir lo mismo, sabiendo que él no vive en el Hierro, sabiendo que es un fruto que le cuesta.

            Me contaba, que procura que el proceso sea artesanal: corta a mano, pisa él y su familia, embotella él, tiene una máquina para corchos, etc… el hombre lo vive y yo… sin conocer su finca, hasta me he alegrado, sobre todo por ver la ilusión, el entusiásmo, las ganas que puso….
            Este fin de semana, Jesús nos va a catequizar con una parábola de la viña y con sus trabajadores. Me gustaría acercarme a la cumbre de nuestra isla, a la cabecera de nuestro municipio. Está de cumpleaños y casi es como el que ha plantado una viña, pero en la cumbre. Una plantación en la que , como a mi amigo, hay que cuidad, mimar, querer… y como él me decía los racimos son agradecidos con quien los trata con cuidado y mimosidad. 

Creo que todos los curas que han pasado por Santa Lucía, han tratado a los santaluceños con  cariño, con animosidad, con….entusiasmo. Doscientos años dan para mucho fruto, para mucho cultivo. Dan para desazones, dan para encuentros, da para alegrías… y quiero creer que los racimos de los habitantes de Santa Lucía saben ser agradecidos con lo que les ofrece. Por eso desde aquí quiero decirle que felicidades, y que no dejen de seguir dando frutos. Los cumpleaños no son para celebrar en un día determinado al año, hay más días, hay que trabajar el corazón de las personas. No dejemos que solo el cura, el párroco de turno, sea el que trabaje. Todos para todos y entre todos saldremos adelante.
            ¡Cuantas veces en nuestras comunidades parece que tenemos una nómina por el tiempo que llevamos trabajando o colaborando en la misma!. Es curioso como el dueño de la viña de la que nos habla Jesús, no habla en nuestras categorías, habla en categorías de igualdad. Todos tenemos derecho a lo mismo y a cobrar de la misma manera. Muchas veces le exigimos a Dios cosas que nosotros no sabemos darle cuando no exigimos. Es fácil en tiempos de dificultad pedirle, exigirle a Dios que nos de aquello que nosotros a veces no damos.
            ¡Cuantos hermanos nuestros llegan más tarde que nosotros a la casa del Padre!: quizás no encontraron la puerta, no encontraron el camino, nosotros no supimos guiarles en el momento en el que nos lo pidieron… Sin embargo el dueño de la viña trata a todos como si hubiésemos llegado al mismo tiempo. El amor no tiene precio: no se lo ha puesto Dios, luego no se lo pongamos nosotros. Dios no es un padre que fiscaliza lo que hace cada uno para ponerle la pena que le corresponde. Dios no mira por el ojo de la cerradura. Dios, como el viñador, trata a todos por igual.
            Vivimos en una sociedad globalizada. Vivimos en una sociedad que corre a ritmo endiablado y sin embargo la dignidad, la justicia y la igualdad brillan por su ausencia. Sin embargo el dueño de la viña nos dice que es posible. Procuremos hacerle caso.
Hasta la próxima
            Paco Mira


  

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿YO?: GESTIONANDO LAS CRUCES DIARIAS


¿YO?: GESTIONANDO LAS CRUCES DIARIAS
           
            Sin duda que el mes de septiembre tiene que dar para mucho. Es como un mes en el que nos puede llegar a agobiar: niños al colegio, vuelta – el que puede decirlo – al trabajo, poner la casa en orden, etc…. y todo porque sencillamente han pasado solamente 30 días en los que da la impresión que nos ha bastado para dar por completo la vuelta a todo y ahora tenemos que hacerlo de nuevo. Familia, trabajo, actividades lúdicas….Es casi como que lo que habíamos hecho hasta ahora no ha servido de nada. Pero ¿no dejamos las cosas más o menos listas en Junio?, ¿por qué programar de nuevo?. Se convierte casi en una cruz.
            Sin embargo creo que es bueno volver a empezar, o por lo menos repensar de nuevo que quizás las cosas que hicimos hasta hace poco, se pueden mejorar, que algún borrón en la escritura de nuestra vida se ha dejado marcado y ahora es la época, es el momento de retormar ese tiempo que consideramos perdido.

            Pero es también la época de dar un paso adelante, es la época de arriesgarnos a no quedarnos donde estábamos: los niños pasan de curso, quizás en el trabajo nos den otro cometido, en la familia los años nos hacen tener otra experiencia que hasta ahora no teníamos, … seguimos en la época de las planificaciones, aunque a veces nos cueste, aunque a veces suponga una carga, aunque sea como una cruz pesada que no podemos levantar.
            Precisamente el 14 es el día de la cruz, de la exaltación de la santa cruz. Cualquiera que nos lea o nos oiga pensará que exaltamos el sacrificio cruento que los romanos utilizaban para ajusticiar a sus reos. Lejos de   intención. Para nosotros cruz significa la exaltación del amor por encima de todas las cosas. Toda recompensa buena exige un sacrificio y este a veces lleva y conlleva el tener que dar pasos que no entendemos.
 Estos días la televisión ponía una serie dedicada a Pedro Casaldáliga. Lejos de las cuestiones técnicas de la serie, creo que es la imagen viva, la imagen de la cruz en el siglo XXI. Hace poco, en Africa, el Ebola se llevaba a uno de los nuestros y a miles de seres humanos. Son las cruces del S.XXI. Seguimos viendo como los cristianos en Siria son perseguidos, como el paro sube y baja, pero más bien sube,  seguimos viendo como cada día se acercan a caritas o a los bancos de alimentos o a los comedores sociales cantidades de gente… son las cruces del s.XXI y nosotros seguimos planificando en el mes de septiembre.
  Hace poco hablaba con un cura, en el mes de septiembre, y me preguntaba que qué tal en el trabajo y le comentaba que estábamos tranquilos, planificando el curso que iba a empezar y él me decía que en su parroquia estaban gestionando las cruces diarias, de caritas, del paro, de los sin techo que tocan en la puerta… y yo pensaba, eso es una planificación y no cubrir un papel, (que por cierto no lee nadie) para presentar a no sé quién.
A veces, y por desgracia, utilizamos nuestros símbolos como amuletos  nos presignamos al salir de casa, cuando pasa una ambulancia… cada día dibujamos una cruz en nuestro cuerpo, otros la llevan como traje diario. Me gustaría que esos amuletos se convirtieran en agujas que nos clavan cuando la cruz significa un sin techo, un desahuciado, una madre fruto de la violencia de género, niños asustados por el silbido de las balas…
Muchos nos identificamos con unos colores que nos hacen desatar pasiones. Ojalá que los cristianos nos identifiquemos con la cruz que nos hace libres para poder liberar a otros. En el fondo la cruz no es más que el reflejo del amor desde la humildad, por eso nos dirá Pablo que a pesar de su condición divina, no hizo alarde. No presumamos de golpes de pecho, y hagamos de la cruz, nuestro traje, y el que quiera seguirle, que se vista de ella cada día y le siga.
Hasta la próxima
            Paco Mira


  

viernes, 5 de septiembre de 2014

MADRE SOLO UNA

MADRE SOLO HAY UNA
           

            A veces los tópicos, las frases hechas… dicen verdades tan evidentes que no tendría sentido ni escribirlas. Pero esas frases, a veces también, indican una verdad que es necesario recalcar. Madre no hay más que una y esto no hace falta aprenderlo en la escuela, sino que la biología te lo confirma sin necesidad de verificación, ni de pin alternativo que garantice la fiabilidad de la afirmación.
            Es más. Creo que cualquier definición que se haga de una madre siempre será poca, y cada uno hablará de la suya como de la mejor del mundo y les puedo decir que es verdad. Madre sólo hay una y es la mejor, aunque reconozcamos que hay otras que también son buenas. Es por ello que,  por ser buena, por darnos la posibilidad de abrir los ojos todos los días, por habernos formado para tener la capacidad de tener sentimientos, de reir, de llorar, de abrazar, de acompañar, …es por ello  que se merece o debiera merecer la admiración y el respeto de todos y cada uno de nosotros.
            A nivel de fe, creo que pasa lo mismo. Me da la impresión que María, en todas sus advocaciones, tiene un montón de seguidores, de admiradores… que a veces se quedan en lo anecdótico y festivo recuerdo de un día en el año, pero que el resto de los meses como no nos acordamos de ello. Nuestra Madre no ha sido nada más que un vehículo, que por amor, ha puesto nombre y apellidos a cada uno de nosotros, para que dentro de la historia podamos escribir nuestra propia página.

            María, la de Nazaret, la que titubeó cuando el ángel la llamó por su nombre porque era la elegida, también ha sido y es un vehículo de transmisión de vida en la figura de su hijo Jesús. Si no fuera por María, por su embarazo, quizás no estaríamos dando con la clave existencial del cristiano. María, como nuestra madre, es la que supo (y sabe) estar en el segundo plano, para no restar protagonismo al actor principal.
            Nuestra madre es la que se desvela por nosotros, la que no duerme mientras no se cierra la puerta, la que corre cuando el apartado académico no responde a lo que se esperaba… pero es la que nunca deja de abrazar, de mimar, de besar… lo que ha sido capaz de engendrar y de parir.

            Muchos subiremos a Teror o bajaremos a Arinaga. No querramos a María solo el día de su cumpleaños. Es muy fácil felicitarla, regalarle, darle un beso… en un día señalado. Pero el año tiene más días. No nos quedemos con el ruido de los voladores, sino con la estela que marca su explosión. No nos quedemos solo con el traje de la fiesta, seamos capaces de reconocer el valor de una madre, de nuestra Madre María más allá de las romerías y de las caminatas.
            Seamos con María lo suficientemente sinceros como lo somos con nuestra madre biológica. María nos marca el camino, la estela de su hijo, de nuestro hermano. No aprovechemos su invitación de acogimiento para hacer de la fiesta algo que no se parece a lo religioso. No aprovechemos lo religioso, para justificar actitudes que a una madre no le gusta. Seamos capaces de ir a María desde la humildad de un hijo necesitado de ayuda, de ser escuchado, de ser abrazado, de ser, por qué no, reprendido… María siempre nos hablará desde el amor al corazón, a nuestro corazón.
            Ojalá que a Nuestra Señora del Pino, en su cumpleaños, la felicitemos desde la sinceridad de nuestro corazón. Que nosotros como hermanos seamos capaces de cumplir el evangelio de este domingo y que podamos reprendernos, corregirnos, desde el amor. Miremos al espejo y veamos a Maria.
Hasta la próxima


            Paco Mira

viernes, 29 de agosto de 2014

¿PARA QUÉ DESHACER LAS MALETAS?


¿PARA QUÉ DESHACER LAS MALETAS?
           
            Siempre se ha dicho que Agosto es el mes de las vacaciones por excelencia. Y eso que en Agosto refresca el rostro. Me quiero imaginar a los afortunados que allá por el día 1 de este mes hacían la maleta. Infinidad de cosas que se meten (que a veces no utilizamos), compras previas que habíamos hecho (los bañadores del año pasado ya no están a la moda), etc… en definitiva esperanza de que el mes sea como lo habíamos soñando; ilusión porque las cosas nos salgan como las habíamos pensado; ganas de disfrutar con los que a lo largo del año no le habíamos dedicado el tiempo que se merecían…¿se acuerdan?, pues ya acabó el mes. Ahora toca hacer lo mismo pero a la inversa.
    
        Yo me pregunto, ¿por qué?. ¿Por qué tenemos que volver con caras de amargura?, ¿por qué tenemos que tener una depresión postvacacional?.¿por qué tenemos que perder la ilusión, la esperanza, el disfrutar de familia, amigos…?¿acaso no somos los mismos?. En esto creo que se nos tiene que notar que somos algo diferentes a los demás. No por altivos, sí por tener un modelo que es la envidia de muchos y muchos nos tendrían que envidiar por seguir el ejemplo del maestro.

            Acaban las vacaciones y comienza de nuevo el curso: escolar, pastoral, por qué no familiar…. volvernos a replantear la ilusión, la esperanza, las ganas… a veces, sin duda, con ciertos sacrificios, por eso nos recordarán este fin de semana que el que quiera seguirlo, que cargue con la cruz de cada día. Me resulta curioso que cuando estamos de vacaciones, hasta los pesos mayores parecen plumas: aquella maleta inmensa, aquella mesa de playa que no sabemos para qué la utilizamos, …. y no protestamos. Comenzamos el curso y el asistir a una reunión, el acompañar a un enfermito, el llevar a nuestro hijo a la eucaristía… nos parece insoportable….¡fuerte cruz, Dios mío!.

            La vida no es un camino de tulipanes. Es un camino de cruces que a lo largo de nuestro peregrinar, vamos llevando, vamos ayudando, nos van pesando, vamos compartiendo… ¡que maravilla! Que maravilla reconocer que hay cosas que a pesar de la dificultad siguen siendo hechas con ilusión, con ganas, con esperanza. Las tentaciones para lo contrario son muchas, por ello nosotros también podremos decir, apártate de mí Satanás. A veces es más fácil ir con él que renunciar a sus propuestas.
            Por eso Pablo, en su maravillosa carta a Roma, les dice que vivan según la voluntad del Padre. Para muchos, esa es la cruz. Dios ama, pero exige amor Decía Agustín, esta semana que el que tiene amor no tiene nada que temer. Quizás nosotros tememos no hacer muchas cosas porque nos falta algo tan sencillo como amar.
           

                 Y precisamente desde el amor, se puede celebrar lo que se conmemora este fin de semana, el día de la solidaridad. No debería de existir, porque todos somos hermanos y por ello somos solidarios entre nosotros. Pero claro falla lo esencial. No amamos lo suficiente como para ser lo que presumimos, a veces, lo que decimos que somos.
            Preparémonos para la fiesta grande de nuestra isla. Preparémonos con María para iniciar con ganas la nueva andadura que el curso nos puede deparar y preparar. Seamos fieles como María a la confianza amorosa de Dios que no pregunta por qué, sino que lo hace.
            Ojalá que no deshagamos las maletas de lo esencial con las que las llenamos al principio de mes.
Hasta la próxima



            Paco Mira

martes, 26 de agosto de 2014

DON RAMÓN NO. RAMON SÍ. PERDÓN, RAMÓN NO, DON RAMÓN SÍ

DON RAMÓN NO. RAMON SÍ. PERDÓN, RAMÓN NO, DON RAMÓN SÍ

   Parece un juego de palabras pero no lo es. Quizás estèn marcando un poco la filosofía,  la forma de ver y de entender la vida desde el episcopado de este pequeño y gran hombre que fue Ramón Echarren, que para mí, a partir de ahora, será Don Ramón.
   Mucho se habló en su momento del por qué vino a estas tierras afortunadas; mucho se habló de la escuela de donde  venía,  ( de la academia de Mons. Tarancón) mucho se escribió sobre su forma de hacer pastoral.... pero está claro que quiso y fue un pastor. Nunca se le subió el episcopado a la cabeza, nunca tuvo el báculo y la mitra como bandera, sino que siempre ondeó en su pensamiento que "el que roba para comer, no tiene pecado". Por eso, para mí, siempre fue un consecuente evangélico de los pies a la cabeza, y por eso merece a pena que le llame D. Ramón.
   El domingo pasado, Jesús nos llamaba a todos y cada uno de nosotros a dejarnos edificar por él. Nos llamaba por nuestro nombre ( tu eres Paco, Tina, Félix...Pedro)  y en cada uno de nosotros quiere quedarse a vivir porque somos su proyecto vivo. A D. Ramón,  también lo llamó por su nombre para edificar en él y que él fuera el pastor de una Iglesia en medio del Atlántico azotada por el viento, pero acompañada por el sol que ilumina los pasos de quienes vivimos en ella.
   Lo social fue su gran impulso. Caritas era lo más importante.  El trato con la gente, con los que acudían a él era prioritario, por eso siempre decía "mi madre no me puso monseñor,  me puso Ramón" casi llegó a convertirse en una obsesión. A veces, creo, que el propio clero, su clero, se sentía celoso de los necesitados. En alguna ocasión puede ser que pensaran que " pensaba" más en la gente que en los curas; creo que los discípulos, a veces, tampoco entendían al maestro.
   Para mí seguirás siendo Ramón,  pero mereces que te llamen D. Ramón.  Tu Osasuna, ha quedado huérfana, aunque sea en segunda; tabacalera, también. Los politicos te echarán en falta, a alguno también le has señalado con el dedo. Tus homilías no eran teológicas, eran sociales y aunque los medios de comunicación no eran lo tuyo, has ocupado la portada de algún periódico, cosa que no le pasa a muchos.
   Ramón,  descansa en paz. Pediremos (muchos) por tí; intercede tú también por nosotros, sobre todo por esta tierra a la que has querido y amado; intercede por tus sucesores y por tu clero; intercede por tu Iglesia canaria: tú no eres Pedro, pero Jesús por tí, edificó una etapa de esta Iglesia canaria.
   Hasta la próxima


   Paco Mira

viernes, 15 de agosto de 2014

LAS MALAS NOTICIAS VUELAN. PARA LAS BUENAS, A VECES, HAY QUE CORRER

LAS MALAS NOTICIAS VUELAN. PARA LAS BUENAS, A VECES, HAY QUE CORRER
           
            Cuando un hijo sale de fiesta, o sale por la noche, o va a pasar algún día fuera de casa, su madre, por regla general, está deseando que la llame para saber si ha llegado bien a su lugar de destino. Si eso no sucede, lo más probable es que la madre le diga “Amigo, ¿usted no llama o qué?. A lo que normalmente el hijo suele responder, “mamá no te preocupes, que las malas noticias vuelan, y te enterarías al momento”. Y en el fondo no les falta razón a los dos..

            Por eso me gustaría recordar a quienes, en un día como el de la Asunción de María, entonan como ella el Magníficat. Me gustaría hacer pensar a todos los que critican a la Iglesia, a los que piensan que la Iglesia tiene privilegios, que ha sido un privilegio el contar no solo con Jesús Palacios, sino con tantos y tantos misioneros que por fidelidad a su madre la Iglesia, hacen realidad el evangelio que dice “si el grano de trigo no muere”. Me gustaría recordarles a quienes critican a las instituciones religiosas que quienes están llevando a la práctica labores de acogida a la cantidad de pateras que estos días nos visitan, a los que saltan vallas en busca de libertad y tierra que mana leche y miel mientras los interesados están de vacaciones… sigo diciendo que es un privilegio el contar con ellos.
            Por eso las buenas noticias, a veces hay que correr para darlas. Filípides, para anunciar que habían vencido a los persas, lo hizo y sin querer inventó la maratón. María corrió, con dificultad (“fue deprisa a la montaña”) a dar una buena noticia. Una noticia, como los misioneros, que les hace cantar y proclamar que su alma canta las grandezas del Señor y que su espíritu se alegra.
            Sin duda mucho tenemos que aprender nosotros los que normalmente vamos a la eucaristía, a veces, diaria. Mucho tenemos que aprender para dar buenas noticias o para saber escuchar las buenas noticias. El evangelio de esta semana nos va a invitar a escuchar buenas noticias. Una mujer pide por su hija, no pide para ella. Pide que le ayuden, que le echen una mano. ¡cuántos a nosotros nos piden que les echemos una mano!. ¡cuántos de nosotros no sabemos oir buenas noticias, no sabemos oir evangelios!. Vivimos en un mundo de ruidos, sin embargo sigue habiendo gente que nos sigue tirando del manto, que nos sigue gritando, ayúdame.
            Alguien, en alguna ocasión proponía que todos los días nos levantáramos dando una buena noticia. A veces, nos volvemos locos buscando y buscando, y sin embargo no hay que ir muy lejos para ello. Muchos de los que están a nuestro alrededor nos preguntan por la Iglesia, nos preguntan sobre Dios, etc… buscan respuestas a sus preguntas… nosotros quizás podamos darles un pequeño empujoncito o bien enseñarles el camino.
            Pero claro, para ello hay que hacer como María. Aceptar la voluntad de Dios. Una voluntad que a veces no la entendemos, que no sabemos a qué viene, que no sabemos por qué, pero que en el fondo siempre, una vez aceptada nos va a hacer decir, Proclama mi alma la grandeza del Señor.

            Animo a los misioneros. Animo en la dificultad a todos aquellos que convencidos anuncian y proclaman que su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles. Ojalá que las piedras del camino no estorben para proclamar la grandeza de Dios. Ojalá que seamos capaces de erradicar esas malas noticias como el Ebola, como las vallas que separan pueblos, como pateras que llegan en busca de una tierra mejor… y solo demos noticias de gente que se entrega a favor de los demás.
Hasta la próxima
            Paco Mira