viernes, 30 de enero de 2015

¿CÓMO TENEMOS EL CORAZÓN ?

¿CÓMO TENEMOS EL CORAZÓN ?
         No vamos a dar una charlita de cardiología, ni mucho menos. Entre otras cosas porque no entiendo y segundo porque no soy la persona más adecuada como para ello. Pero lo que creo que todos tenemos claro es que tenemos que cuidad ese músculo que en la medida en que evolucione bien, nuestra vida mejorará una barbaridad. Tenemos claro que en la medida en que no lo forcemos hacia el lado negativo de la vida, seguro que nos hará sentirnos mucho mejor y eso se reflejará en el rostro de todos y cada uno de nosotros. Es más, hay una frase que dice que de la abundancia del alma, habla la boca y yo diría que de la abundancia del corazón, habla el rostro, la boca y todos los sentidos.


         Esta semana que termina, hemos visto de nuevo como la gente con un corazón nada esponjoso ponía a prueba la paciencia y el buen hacer del mundo entero. Esta semana que termina volvíamos de nuevo a tener el corazón en un puño ante la amenaza de quien habla en nombre de Dios, aunque a este no le demos siempre el mismo nombre. Esta semana, alguien oculto, cara y cuerpo tapados, nos volvía a amenazar, cuchillo en mano, y nos daba a entender que la vida para algunos es algo que vale un simple tajo en el cuello.
         Las lecturas de este fin de semana, más en concreto el salmo (nº 94), nos va a invitar a repetir: "ojalá escuchen hoy su voz. No endurezcan el corazón". Me da la impresión de que algunos tienen que ir al otorrino, puesto que hablamos y oímos con una facilidad espantosa y al final metemos la pata de mala manera. Me da la impresión de que algunos oyen a Dios en cualquier lugar y en cualquier espacio.... y creo que se equivocan. Muchos quieren oir y escuchar la voz de Dios en el filo de una navaja o en la transacción de una vida humana y... se equivocan. El evangelio de este fin de semana, nos recuerda que Jesús expulsa demonios. Es que el mensaje de Jesús, no es compatible con otros mensajes, y con otras actividades por eso se expulsa

         El salmo 94 es claro: si tenemos un corazón abierto, esponjoso, cuidado, mimado desde el amor.... escuchamos la voz de Dios. Un Dios que nos quiere y nos ama y un Dios que nunca nos va a animar en su nombre a quitarle a vida a un hermano o a negociar desde el temor. La voz de Dios es la voz que clama con y en favor del débil.
         Como diría mi hermano Santiago Agrelo, :"quien degüella a seres humanos como corderos de sacrificio, lo hace en nombre de una voz interna y egoísta; quien tiraniza a los pobres y cierra los caminos del pan, lo hace en nombre de la voz egoísta; quien convierte a los seres humanos en bienes de consumo, lo hace en nombre de la voz egoísta; quienes destruyen con la especulación la economía de un país, o roba con tarjetas que no le corresponde, habla en nombre de la voz egoísta.... Todos han escuchado la voz, pero no la voz de Dios, por eso tienen los corazones duros como piedras".
         Me gustaría volver la mirada hacia María, nuestra madre, que en esta semana que comienza la contemplaremos como Nuestra Señora de la Candelaria. La contemplamos como la que nos alumbra en un camino que no es nada fácil, la que nos alumbra en un camino lleno de oscuridades y de sombras en el corazón de muchas personas. Ojalá nos fijemos en María, como la sinceridad de una madre que siempre quiere lo mejor para sus hijos. Contemplemos a María que presenta a su hijo al templo, al lugar de reunión por excelencia. Contemplemos a María, la que tiene un corazón esponjoso, y la que escucha la voz del Dios verdadero.
         La autoridad con la que enseña Jesús en el templo, como se recoge en el evangelio de este domingo, es la autoridad de ser sensibles a los problemas de los hermanos; a ser capaces de captar las situaciones de cierto deterioro, del mal que les aflige y destruye y ser capaces de poner remedio. Ojalá la autoridad no sea la del cuchillo, sino la del servicio y de la liberación
        
         Hasta la próxima

         Paco Mira

viernes, 23 de enero de 2015

YO TAMBIÉN SOY UNO DE ELLOS


YO TAMBIÉN SOY UNO DE ELLOS
            No hace mucho un gran amigo me comentaba que en las cartas que compartía con ustedes no mezclara muchos temas, pues eso podría llevar a la confusión a la gente. En parte estoy de acuerdo pero por otro lado no tanto. Y no tanto porque la actualidad es la que a veces marca nuestro devenir de cada momento. Habrá fines de semana en los que los acontecimientos no son muchos, pero habrá otros, y creo que este es uno de ellos, en los que la riqueza de los acontecimientos nos pide paso.
            Quiero hacer, en primer lugar, un homenaje a todos los periodistas. Este fin de semana es San Francisco de Sales. Quiero hacer un homenaje no solamente a aquellos que dan la cara en la conflictividad de una noticia, o en jugarse el pellejo por un acontecimiento determinado. Quiero hacer un homenaje por los que defienden, comunican y publican la verdad por encima de todo. Por todos los que desde la objetividad son capaces de transmitir a los demás que la información no está manipulada. Un homenaje a los que no se recrean con escarnio en la vida de nadie ni por nadie, sino en los que cuentan la verdad y los demás somos capaces de asumirla como cierta. Un homenaje a nuestros periódicos, a nuestras radios (en especial a la de Tamaraceite que con esfuerzo, sudor y alguna lágrima, pero  por su propio pie, ha sido capaz de llegar hasta donde está), a nuestras televisiones que son la cultura y entretenimiento de muchas personas. Un homenaje a todos los que trabajan, desde los medios de comunicación social, en favor de la libertad y para la libertad. Por ello, yo diría que también soy uno de ellos.

            También este fin de semana se celebra la infancia misionera. Algo que parece tan tierno y tan bonito y que parece que queda como muy lejos. El lema es también yo soy uno de ellos. Los niños hacen y realizan muchas veces lo que los mayores hacemos como ejemplo para ellos. No le podemos exigir a los niños aquello que nosotros no somos capaces de dar. No podemos decirle a los niños que sean solidarios cuando nosotros estamos lejos de ello. No podemos decirle a los niños que tienen que dar ejemplo a sus amigos y ser testimonio de una causa, cuando sus padres están a años luz de ello. Los niños pueden ser misioneros, si nosotros somos capaces de ayudarles a serlo. Los niños pueden ser misioneros, si nosotros somos los primeros testigos de ese anuncio que merece la pena y consideramos como válido y eso es así, entonces podremos decir que Nosotros también somos uno de ellos.

            Todo esto viene a cuento con la liturgia de este fin de semana, "conviértanse y crean en el evangelio". ¡que fácil puede ser la frase, pero que difícil el cumplimiento.!. Convertirse y creer, parecen dos partes separadas y que se pueden cumplir independientemente. Sin embargo lejos de la historia. El convertirse y creer son dos partes de un todo que indefectiblemente van unidas. Lo más probable es que el que cree y no se convierte es como intentar convertirse sin creer. . Jesús de Nazaret comienza su misión asumiendo esta misma, para después aplicarla.
            Sin duda que para que los niños sean misioneros tiene que ver en nosotros la posibilidad de conversión, la posibilidad de creer en una buena noticia que merece la pena cual periodista audaz y atrevido. Vivimos en un mundo en la que ciertas actitudes de la vida pueden tener una cierta dosis de riesgo, pero, bendito riesgo si este merece la pena. Ojala que seamos capaces de inculcarle a los niños que en la vida las cosas cuestan, incluso el decir la verdad, por eso la humildad es la norma básica de la sinceridad de la vida.
            Amigos, seamos uno de ellos. Seamos los primeros misioneros familiares para que sirvamos de ejemplo a los más pequeños. Si esto lo conseguimos, habremos dado un paso de gigantes.
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 16 de enero de 2015

¿CUÁNDO LLEGARÁ LA UNIDAD?


            En más de una ocasión he escrito en este blog, que muchas de las fechas que nosotros celebramos son para reivindicar lo contrario de lo dicho, o por lo menos para mentalizarnos de lo que no debemos hacer en aras a que no vuelva a ocurrir. Esta semana comenzamos la “semana por la unidad de los cristianos”: ¡como para quejarnos de lo de los demás!. Normalmente solemos ver la paja en el ojo ajeno, pero nunca vemos la viga que llevamos dentro.

           

viernes, 9 de enero de 2015

¿ LA VIDA CONSAGRADA O CONSAGRAR LA VIDA?


¿ LA VIDA CONSAGRADA O CONSAGRAR LA VIDA?
            ¿Saben?. Cada vez más, me gusta este Papa Francisco. Primero por el nombre, como fiel seguidor de aquel de Asís, a los que muchos le debemos tanto,  y segundo porque es muy limpio. Le gusta con frecuencia, levantar las alfombras de la Iglesia y sacudirlas, que aunque parezca limpia, siempre “saca lanillas”. Claro, cuando uno está a gusto, que le hagan levantar para limpiar, pues no le apetece (quizás es lo que le pase a alguno de los “grandes de la casa de la Iglesia”, que no les gusta levantarse para que le limpien).
            Este año, el Papa Bergoglio, ha dicho que el 2015 sea el año destinado y dedicado a la vida consagrada. Pero no siendo un servidor quién para llevarle la contraria a su santidad, me gustaría no dedicar un año a la vida consagrada, sino  que consagráramos la vida. Parece igual, pero no creo que sea lo mismo. La vida tiene un valor tan incalculable, que tiene que ser consagrada, sea cual fuere nuestro estado y sin que esto sea el condicionante para dedicarle un año a una actividad pastoral concreta.
            Esta semana hemos vivido, en la vecina Francia, la profanación herética de la consagración de la vida (como a diario lo vivimos en Siria, o en Corea, o en cualquier país de África…). Esta semana hemos visto la crueldad hierática, fría, de alguien que apretaba un gatillo y una víctima temerosa del miedo cumplido, tirado en la acera de una calle (en tantas aceras y calles de la vida) implorando perdón y quizás… clemencia o misericordia. Hemos vuelto a profanar la consagración de la vida.
            Y este fin de semana, los cristianos volvemos a celebrar una fiesta, la fiesta del Bautismo. Una fiesta que a veces poco celebramos. Quizás no le demos la importancia que tiene (y nuestros bautismos en la Iglesia no son más que una escandalera festiva)  a un gesto que hemos convertido en sacramento porque es el que nos da el inicio de nuestra razón de ser en eso que llamamos cristianos. Es curioso como los primitivos cristianos no sólo les bastaba el bautizar con agua, lo veían con poca consistencia. Era necesario empaparse del Espíritu: ya lo decía el Bautista, “yo les bautizo con agua, pero detrás de mí viene quien les bautizará con el Espíritu…

            Es curioso como esa Palabra que se hace carne, también participa de la realidad del hombre bautizado; se mete de lleno en esa marea humana que somos sus hermanos, porque como dirá Pablo, se presenta como un hombre cualquiera… por eso a veces me pregunto que en tiempos de crisis, en tiempos de secularización acentuada, en tiempos en que parece que todo va mal,… quizás es el momento de preguntarnos qué caminos nuevos anda buscando Dios para encontrarse con los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
            Hoy necesitamos, más que nunca, consagrar nuestra vida de una manera clara a los proyectos que tenemos y sentimos como vitales para nosotros. Hoy más que nunca necesitamos parecernos cada vez a Jesús, dejarnos trabajar por su Espíritu, dejarnos rebautizar no como Juan, sino conforme a su propio proyecto. Tenemos que consagrar nuestra vida, hacerla semejante a él y como él ha querido. Solo los pobres y los humildes, entienden que tienen que dejarse trabajar por el espíritu..
            Casos y sucesos como los que la tv nos presenta y nos muestra no es más que la señal de quien no tiene asumido que Dios actúa en todos y cada uno de nosotros. En nombre de Dios (aunque este se llame Alá) no se le puede arrebatar la vida a nadie. Seguro que muchos de nosotros hemos sufrido la caricaturización en más de una ocasión por confesar y enarbolar la bandera de Jesús de Nazaret, en el fondo y en la forma, la bandera de Dios y no nos hemos dedicado a pegar tiros a nadie.
            Somos imagen de Dios, somos la vida de Dios, somos la consagración de la vida de Dios. Amémosla, respetémosla, valorémosla…porque en el fondo estamos amando, respetando y valorando al mismo Dios, aunque lo llamemos de otra manera.
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 2 de enero de 2015

LA TIERRA SIGUE GIRANDO Y ESO NOS SIGUE DANDO NUEVAS OPORTUNIDADES


LA TIERRA SIGUE GIRANDO Y ESO NOS SIGUE DANDO NUEVAS OPORTUNIDADES
            Parece que fue ayer, cuando levantando las copas pedíamos algún deseo o deseábamos algo mejor para el año que estamos estrenando. Es verdad: la tierra no nos da tregua; la tierra sigue girando, dando vueltas… sin marearnos y en el fondo lo que hace es repetir nuestra propia historia, para seguir dándonos nuevas oportunidades en esta vida, que se me antoja maravillosa. Una vida a veces cruel, dura, difícil… pero con un montón de oportunidades para que la hagamos de otra manera.
            Hace poquito, el día uno, celebrábamos el día de la paz. Justo el día de Manuel (Enmanuel) de Dios en cada y con cada uno de nosotros. Y sin embargo, a veces, actuamos como si Dios no caminase con nosotros: nos odiamos, nos matamos, las canciones son los silbidos de las balas, los niños sufren y mueren y parece que miramos para otro lado.
            Precisamente el evangelio de este fin de semana, es el mismo de la Navidad: la Palabra quiere caminar con nosotros. Una vez más nos insiste hasta la saciedad: no quiero que caminen solos, quiero caminar con ustedes. Casi como el himno que los hinchas del Liverpool de futbol le cantan a su equipo: “nunca caminarás solo”. Dios, casi como ellos,
nos canta, nos susurra al oído: la Palabra, yo me hago como tú, para ser como tú, para caminar contigo. Es maravilloso. Deberíamos de llenar el pecho de un amor tan grande que cuando fuéramos por la calle, la gente viera como que éramos dos, porque Dios iba con nosotros.
            Pero por si fuera poco, se nos llama en esta semana, también, a la epifanía; a ser nosotros epifánicos. Se nos invita a ser los reyes de la manifestación de Dios entre nosotros. Los rasgos típicos de la cara de los niños cuando ven a sus majestades, tendría que ser la nuestra todo el año: ilusión, tensión, certeza de que lo que me ilusiona y me tensiona es verdad. Los magos no son los ilusionistas del evangelio, no son los que sacan conejos de chisteras, los magos son los que se postran ante la realidad de su creencia. Son los que buscan; son los que preguntan; son los que se dejan llevar por la clarividencia de una realidad. A veces lo mínimo de la vida,
una estrella en el firmamento, nos hace caer en la cruda realidad de que la Palabra, esa que acampa entre nosotros, es alguien humilde, sencillo, envuelto en la fragilidad de un pañal y que lo encontramos tumbado en un pesebre.
            Dios sigue caminando hoy en día en y con nosotros. Dios nos mira cara a cara y nos invita a que también le contemplemos. Pero no como el que contempla a un Dios majestuoso, sino a quien contempla la realidad de la vida. Esa vida por la que brindábamos hace solamente cinco días. Ofrezcámosle lo mejor de nosotros, nuestra vida: con sus ilusiones, con sus decepciones, con sus alegrías y con sus tristezas… en el fondo el Jesús del pesebre no es diferente a nosotros.
            Amigos, salgamos a las calles de nuestro pueblo a disfrutar de la ilusión, no solo de nuestros hijos, sino de la ilusión de un mensaje que merece la pena. La tierra sigue dando vueltas y nos sigue ofreciendo oportunidades. Hoy nos invita, con los Magos, a detenernos en lo humilde y sencillo de un inocente niño, al que hemos llegado por las pequeñas cosas de la vida.
            Agradezcamos que nos deje arrodillarnos con él y pidámosle para que juntos podamos crear una sociedad y un mundo mejor, con el que podamos inculcar a nuestros hijos que lo que sus padres luchan es por un mundo mejor, de justicia, de amor y de verdad. En el fondo, el Reino de Jesús de Nazaret.
            Hasta la próxima

            Paco Mira

viernes, 26 de diciembre de 2014

¿LA FAMILIA?. SÍ, GRACIAS. FELIZ 2015

¿LA FAMILIA?. SÍ, GRACIAS. FELIZ 2015
            Parece que fue ayer, cuando un uno de enero se brindaba por un año mejor, feliz, cuando queríamos que los sueños se hicieran realidad, cuando los deseos eran uvas que auguraban un futuro mejor que el que teníamos hace 365 días. Y ya ven. Otra vez la misma cantinela, otra vez el mismo ritual, otra vez el mismo protocolo, pero… ¿resultados?.
            Es curioso, en el que este mes lo dedicamos al encuentro y reencuentro de los que están (como diría Pablo) en la diáspora, es decir al encuentro de aquellos que a lo largo del año no comparten con nosotros los mismos espacios de proximidad, debería ser protocolario, debería ser obligatorio, el poder, no sólo augurar un buen año, sino realmente cumplirlo. Las fiestas del fin de año, la navidad, deberían ser una fiesta para lo que son, pero al mismo tiempo de balance, de poner en una báscula aquello que a lo largo del año que agoniza, no fue lo que quisiéramos que fuera, que aquellos deseos que no se han cumplido, hagamos el propósito de cumplirlos.
            Y para ello, la Iglesia, como siempre ella, nos propone celebrar el día de la familia. Y es que empezando por lo pequeño llegamos a lo grande; empezando por lo hogareño, por el calor de los que nos quieren… podremos solucionar muchos de los grandes problemas. Debería ser obligatorio en estas fechas el poner sobre el mantel de todas y cada una de las familias lo que creemos que no ha funcionado, lo que pensamos que podría ser mejor, lo que nos ha impedido realizarnos como seres humanos compartiendo el amor de todos y cada uno de los que nos rodean. La familia, esa comunidad que el Vaticano la define como de amor, a veces no actúa como tal. La familia a la que mayoritariamente recordamos con cierta nostalgia, parece que no se aprecia y valora en su justa medida y creo que no se trata de ser “como los de antes”. Se trata de ser familia, dialogando, compartiendo, riendo, soñando, llorando… la familia es vida y esta hay que compartirla.
            Y por ello, de nuevo la Iglesia, como no, nos ofrece que el día primero comencemos rezando y pidiendo por algo que se me antoja casi imposible como es la paz. Y se me antoja casi imposible, porque si se diera el recuento familiar, lo más probable que en lo pequeño solucionamos lo grande.
            Amigos, hay quien dice que para atrás ni para coger impulso, sin embargo nosotros no somos lo que hoy somos, sino tenemos un pasado. El 2014 ha tenido sus luces y sus sombras, tiene la alegría de un Papa que está sabiendo insuflar lo que quizás nos hace falta: entusiasmo, oxígeno fresco…en una iglesia, la nuestra, con quizás demasiado polvo que nos impide ver con claridad su grandeza; Este año ha tenido el reflejo de ese gran número de voluntarios que echan una mano para ayudar a los que lo necesitan…
            Sombras del 2014 también las ha habido. La crisis se ha seguido cebando con los más necesitados. Las colas en caritas deberían ser borradas de la faz de la tierra. Eso significa que  alcanzaríamos  los frutos de lo que estamos haciendo mejor que antes; ha habido la sombra de la paz, especialmente en Siria, en Sudán, los niños que sufren,   en Pakistán, el Ebola, etc… Jesús de Nazaret no se merece una bala en el cuerpo del inocente, precisamente por eso, por ser inocente.

            Amigos, recordemos cuando el 31, a las 00.00 levantemos una copa para brindar, acordémonos de los que no la pueden levantar. Pidamos deseos para el 2015, pero deseos que nazcan de la Navidad que hemos celebrado, porque así no ha sido baldío el nacimiento de un humilde niño. Brindemos para que dentro de 365 días no tengamos que arrepentirnos de algo que deseamos y no cumplimos.
            De corazón personal y en el de mi familia, FELIZ 2015
            Hasta la próxima en el próximo año

            Paco Mira

miércoles, 24 de diciembre de 2014

NOCHEBUENA, BUENAS NOCHES O ¿NOCHES BUENAS?

NOCHEBUENA, BUENAS NOCHES O  ¿NOCHES BUENAS?
         Saben que a lo largo del año he jugado, en alguna ocasión, con las palabras, Y es que esta noche no podía ser menos. Tanta espera ha merecido la pena. No porque cada año se produzca el mismo acontecimiento, sino porque cada año nos da la oportunidad de empezar de nuevo y es que Dios nunca se cansa de darnos oportunidades aunque nosotros no queramos reconocerlas.
         Hoy es Nochebuena. Es quizás la noche por excelencia de cuantas se pueden imaginar y eso que tenemos 364 en el año. Muchas serán las noches que marquen nuestra vida: el niño que no duerme por una enfermedad; el opositor que no sabe cómo le va a salir el examen; aquella noche en el hospital con aquella persona especial para cada uno de nosotros, etc… noche por excelencia.
         Pero quizás es también la noche de decir hasta mañana. Porque amanece un nuevo día cargado de ilusiones mejores que las anteriores; porque el cansancio acumulado a lo largo del día merece un deseoso y sabroso descanso, por eso ¡ qué mejor ocasión para decir buenas noches!: el padre al hijo, el hijo al padre, el esposo a la esposa….
         También es la oportunidad de mirar atrás. Es la oportunidad, en los cumpleaños, de echar la mirada hacia atrás y hacer un pequeño balance: ¿cuántas noches buenas hemos pasado a lo largo del año?. Muchos dirán que todas, pero otros – por desgracia – dirán que de buenas pocas.

         Hoy es la noche igual al día; el día igual a la noche. Porque la Palabra se hace carne y está y camina en medio y con cada uno de nosotros. Lo más probable que la Palabra que acampa entre nosotros lo haga de una manera especial en los desahuciados, en los padres que buscan en los contenedores para sus hijos, en las familias que no pueden comprar algo especial y acaban en la comida de todos los días… En definitiva este día tiene un poco de nochebuena, de buenas noches o de noches buenas.
         Aún así la Navidad merece la pena. Merece la pena recordar el cumpleaños de quien por nosotros lo entrega todo para que sigamos su ejemplo. Cada vez que miramos un 24 ó 25 de Diciembre debemos mirar el corazón de cada uno de nosotros. Cada vez que veo un belén me recuerda aquella canción que dice “Jesús, ¿quién eres tú, tan pobre al nacer que piensas en mí?.
         Les invito, me invito, a preguntarle al que nace, Jesús quién eres tú. Y lo más probable es que la respuesta no hay que ir a buscarla demasiado lejos. No hay que recorrer excesivos kilómetros para darnos cuenta que hay infinidad de pesebres a nuestro alrededor; hay infinidad de pobreza y de promesas incumplidas; hay demasiados que se aprovechan de la miseria de otros para poder subir peldaños injustos.
         Campana sobre campana, asómate a la ventana. ¡ Hagámoslo!. Que la navidad sea una invitación a salir a descubrir la realidad que nos inunda. Abramos la ventana que nos deslumbre  y veamos que no todos son villancicos, que veamos que hay, como en Belén, comedores sociales, gente tocando en la puerta de caritas, padres que quieren pero no pueden provocar una risa en sus hijos.

         Amigos, Dios se hace carne, uno como nosotros y encima se queda. Seamos capaces de descubrirlo. No perdamos la sonrisa. No entristezcamos las fiestas, pero seamos realistas. Me gustaría que los cristianos nos emocionemos como la gente en aeropuertos, estaciones de ferrocarril, o cuando la sorpresa llega a casa. ¡qué bonito! Por cierto Feliz nochebuena,  o buenas noches o ¿noches buenas?.
         FELIZ NAVIDAD
         Hasta la próxima
         Paco Mira