viernes, 29 de abril de 2016

MAMÁ, TRABAJO Y PEPE (el currante)

Saben que yo no soy muy dado a este tipo de conmemoraciones, entre otras cosas, porque ciertos acontecimientos, entiendo, que no tienen que tener celebración, sino que se dan por hechos. ¿Por qué tengo que felicitar a mi madre?. ¿Por el hecho de serlo?. Seguro que sí. Pero en mi caso y en de muchísimos más, mi madre se siente orgullosa de serlo, porque así lo ha escogido, libremente; así lo ha decidido y así ha querido que, fruto del amor, este orgullo continúe. Mi madre ejerce una labor innata y consustancial al hecho mismo de ser madre. Hay cosas que aunque se quieran compartir con la pareja, la madre siempre las llevará en la sangre: esas noches sin dormir, esas preocupaciones que solamente ellas detectan, esos sinsabores llevados en silencio de la que tiene un corazón enorme y que quizás los hijos no sabemos o no queremos ayudarle a llevar.
Las madres, las que nos paren, las que dan vida a la vida, no tienen un día fijo en el calendario porque el comerciante de turno le interesa para su interés comercial. Las madres tienen 365 días para disfrutar de lo que el amor en la vida les ha dado. Amor que nunca se acaba aún en las mayores dificultades de la vida. Porque disfrutan de la vida que ellas han generado; porque son felices a pesar de los sinsabores de muchos, es por lo que yo les digo a ellas y en especial a la de cada uno, felicidades.
Creo que con el trabajo pasa algo parecido. Sin embargo hay que saber apreciar aquello que escasea y que todo el mundo desea. Es un derecho, ¿pir qué nos lo quitan?. Me hace gracia, no me gusta, que el primero de mayo, también como reivindicación de lo que todos tenemos y queremos disfrutar, se ha convertido en una parafernalia sindical y política. Nunca un derecho universal, se puede convertir en una ideología al servicio de unos pocos. De unos pocos que se aprovechan de la coyuntura, pero nunca piensan en quienes realmente les sacan las castañas del fuego.
Vive de tu trabajo, dirá Pablo. Reivindica lo que otros te han quitado y te corresponde. Lucha por la consecución de un puesto que te haga vivir con dignidad y nunca arrastrándote para poder llevar a la boca lo que has ganado con el sudor, el esfuerzo y en muchos casos el sacrificio. A Dios lo que es de Dios, pero al César lo que le corresponde.
De eso sabía mucho José, el carpintero. Pepe el currante - con respeto - el callado el silencioso, el que no levanta la voz para no herir a nadie. El que con su esfuerzo y con su ejemplo es capaz de servir de ejemplo a otros muchos. Felicidades a los amigos del Cruce de Arinaga que celebran su fiesta. Que la fiesta les sirva para unir criterios, les sirva estrechar lazos, les sirva para compartir la alegría de un personaje, José, el de la estirpe de David, que llegó a ser grande porque se lo ha currado..
El evangelio de este fin de semana nos dice "que no tiemble nuestro corazón": ¡cuántas veces somos débiles ante circunstancias de la vida con las que tendríamos que ser implacables. Muchas veces, como le ocurrió a Pablo y a Bernabé, oímos aquello que no queremos y nos callamos, cuando a lo mejor es más fácil decir la palabra oportuna en el momento adecuado. Que no tiemble nuestro corazón con la verdad en la boca; que no tiemble nuestro corazón a la hora de defender al débil, al necesitado, al que menos tiene, al deshecho de los pudientes y poderosos. ¡qué valientes eran aquellos hombres!.
Amigos, recordemos a mamá, no porque el comercio quiere, sino porque quiere el corazón. Reivindiquemos el derecho universal de trabajar y disfrutemos de la fiesta, pero con nobleza.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 22 de abril de 2016

LA PEDAGOGÍA DE Y EN LA IGLESIA


Los que tenemos ciertos años, hemos visto como a lo largo de la historia, tanto la forma de aprender como la forma de enseñar no siempre ha sido la misma. Es más, en todos los sistemas que hemos vivido lo que siempre se ha buscado han sido los resultados: si los chiquillos aprenden más o menos, si los alumnos saben más o menos sobre cada una de las materias, etc... Claro, antiguamente había que hacerlo porque así estaba mandado, y ahora lo más probable es que se busque un resultado divertido, es decir que el alumno se divierta con lo que hace. ¡Cuál largo me lo fiáis, diría el Quijote!.

Pero también es curioso que desde antaño, todos los partidos políticos han intentado elaborar una ley educativa que contentara a todo el mundo, a sabiendas que no es posible, o que por lo menos durase lo más posible. Y siempre pasa lo mismo: cada gobierno que pasa cambia la ley. Luego es que hay algo que no funciona. A veces, hemos aprendido que la letra con sangre entraba, otras veces había que copiar más de cincuenta veces que no se hablaba en ciertos lugares, o nos ponían de rodillas por no hacer caso a quien nos mandaba. Lo más probable es que supiéramos de memoria los reyes godos (en Canarias sigue habiendo ese tipo de reyes), o todas las cordilleras de Europa. ¿Era eso lo que se buscaba?. Hoy parece que aquello no funciona a pesar de no saber los reyes godos o actuales o no sabemos cuántos municipios tiene nuestra isla.
Se preguntarán que qué tiene que ver con nuestro domingo. Y es que Pablo y Bernabé... ¡ eran dos maestros!. Hoy en día también nos preguntamos cómo es la pedagogía de nuestra querida Iglesia, de cómo enseña. Miramos alrededor y lo más probable es que la veamos como una mera administradora o expendedora de sacramentos que burocráticamente se van dando poco a poco: bautizos, bodas (cada vez menos), entierros.... y en estas fechas primeras y últimas comuniones. Ahora le toca la fiebre a las tan traídas y llevadas celebraciones por primera vez de la Eucaristía.
Claro, la pregunta siempre es la misma, igual que con el sistema educativo de nuestro país: ¿nos sabemos de memoria los sacramentos, el credo, el padrenuestro....?, o ¿sabemos que tenemos un Dios que nos ama y por eso acudo todos los domingos a compartir mi fe con otros?, ¿anunciamos con poder de Cristo vive, ha resucitado, y que merece la pena seguirlo, y juntarme no a recibir la última comunión sino la primera de muchos?.
Uff, ¿qué sistema de fe tenemos en nuestra Iglesia?. ¿Qué pedagogía aplicamos para que se cumpla aquello que predicamos?. La verdad que no es fácil. Me gustaría ahora que llegan las primeras comuniones que fuéramos el ejemplo de unos niños que han comenzado un proceso y que lo más probable es que lo dejen creyendo que han cumplido, entre otras cosas porque nosotros no animamos a aquello que decimos que creemos; entre otras cosas porque lo más probable es que nosotros no servimos de ejemplo como ellos quieren que nosotros les demos. Hoy en el evangelio, dirá "miren como se aman" (Jn 13).
Quizás la pedagogía de los tiempos de antes no fuera tan mala aunque no fuese la más adecuada ni la de ahora es tan buena que tenga que desterrar lo más básico. No desterremos los modelos que nos puedan ayudar a descubrir la verdad de un mensaje. No desterremos la posibilidad de que unos niños que descubren a Jesús por primera vez, no vuelvan a compartir con nosotros la fe que dicen que profesan. No desterremos como padres, la posibilidad de ayudar, acompañar y aconsejar - como obra de misericordia - a unos niños a los que probablemente seamos espejo donde tenemos que mirarnos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 15 de abril de 2016

" THE RESURRECTED" (El resucitado) Y NUESTRO COMPROMISO


Que somos vagos, yo diría que por naturaleza. Si nos pueden hacer las cosas pues no nos movemos. Es algo que nuestras madres, desde pequeños, siempre nos han demandado que les echemos una mano en casa a infinidad de cosas. Pero resulta que hemos crecido y lo más probable es que sigamos con la misma dinámica: si nos hacen las cosas, nosotros no nos movemos.
Digo esto porque esta semana he ido al cine. Y fui al cine porque en mi centro educativo, los profesores de sociales querían comentar con sus alumnos una serie de lagunas que ellos creen que existen en el sistema de programación del área y el cine podría ayudar a suplir dicha deficiencia. "Paco, ¿quieres venir con nosotros?". Dije que sí, ¿película?: the resurrected. En un principio pensé que seria una película más sobre el tema, pero que incluso pensé que por el título no se puede entrar en la historicidad comprobable del argumento. Así que con escepticismo y cierta duda, entre a verla. No iba solo: ciento cincuenta chiquillos, nos acompañaban.
He de confesar que me encantó. Y no tanto por una temática que más o menos se sabe, sino por la forma en la que los guionistas han llevado a la práctica: como alguien pasa de negar la evidencia no comprobable hasta afirmarla sin tener claro que lo que está afirmando es cierto. Parece un juego de palabras pero no lo es. No quiero desvelar la película, ni su trama, pero si confesaré que me gustaría ser como el protagonista. Me gustaría tener un proceso lento de conversión; me gustaría dudar para arrancar con fuerza y decir que creo.
Muchos se preguntarán que qué tiene que ver esto con el evangelio de este fin de semana, de la buena noticia de Juan 10. Pues que en el fondo es una invitación a pastorear como el propio Jesús lo hizo. Nos recuerda que pastorear no es tan difícil. Pastorear es saber descubrir cuál es nuestro sitio dentro de la comunidad parroquial. Pastorear es, como en la película, no tener claro de cómo, cuando y donde tengo y como tengo que hacerlo.
Pastorear significa dudar un montón de veces y cuestionarnos un montón de cosas que no tenemos claro o sencillamente no sabemos. Que pastorear es poner en tela de juicio aquellas instituciones que no tienen en cuenta al ser humano y a los que apoyan leyes injustas. Pastorear es estar convencidos de que un mensaje, una buena noticia tiene valor y vigencia en el mundo de hoy.
Muchas son las formas de pastorear. Se puede pastorear desde caritas, desde el acompañamiento a los más desfavorecidos; se puede pastorear desde la pastoral a los privados de libertad; se puede pastorear desde la visita a los enfermos y a los que no tienen ningún tipo de compañía. Se puede pastorear desde una opción personal y radical de vida. Eso es lo que hizo el
protagonista de la película, obligado por un guión, pero es lo que el guión de nuestra vida nos obliga desde la creencia en Jesús de Nazaret.
Tenemos claro que la misión no es fácil. Pablo y Bernabé tampoco lo tuvieron fácil: insultos, vejaciones, salivazos.... ovejas que no eran dignas del mensaje. No cambiaron el mensaje, pero sí de ovejas, a los gentiles. Nosotros, a veces, cuando nos vemos apurados cambiamos de mensaje y negamos la evidencia, cuando lo que tendríamos que hacer sería cambiar el destinatario y mantener el mensaje, porque merece la pena.
Amigos, les recomiendo la película. Es una oportunidad que no debemos desaprovechar. Obliguémonos a ir al cine.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 8 de abril de 2016

PACO, PINO, SUSITA,... ¿ME AMAN?


Perdonen por la nostalgia, pero ¿se acuerdan de Mari Trini?. Muchos de ustedes se preguntarán que quién era esa mujer a la que hago mención. Claro si les hablo de Rihanna, lo más probable es que no hubiera duda. Déjenme que me vaya a los años setenta y allí me encuentro a alguien a la que la carrera musical se le truncó quizás demasiado joven. Pero una de sus canciones decía, "amor con amor se paga". ¿Saben?, hoy en día seguimos, muchos, pensando lo mismo, aunque otros lo más probable es que digan que te perdono pero no te olvido.
Hoy, en la figura de Pedro, estamos representados no muchos, sino todos. Pero todos los que el jueves santo, viernes santo y vigilia, hemos disfrutado de un modelo nada fácil, pero hermoso en su cumplimiento. Pedro, ¿me amas?, pero ¿me amas más que a estos?... es curiosa la insistencia del Padre por medio de Jesús. Parece como si dudara de la reciprocidad del amor que él derramó en el lavatorio de los pies.
Déjenme que les diga, que viendo la situación actual y como nos comportamos en las situaciones de cada día; viendo como nos comportamos en nuestras relaciones humanas y especialmente con los más desfavorecidos, quizás Dios tiene que seguir preguntándome, Paco, ¿me amas?. Quizás de boca para fuera la respuesta es muy clara: Señor, tú sabes que te amo, pero.... no te lo demuestro.
Claro dicho así, la respuesta sería, ¡apacienta mis ovejas!. Lo más probable es que saldría corriendo, porque no estaría cumpliendo con el objetivo. Dios, a través de Jesús, hace real aquella canción de Mari Trini, que amor con amor se paga. Lo que realmente se quiere no se olvida, y lo que no se olvida es porque deja un poso tan profundo que nos impulsa a la acción, a apacentar las ovejas.
Cuando el amor es tan grande, nadie lo puede ocultar: lo hace un padre con un hijo, lo hace un novio con su novia, lo hace el abuelo con su nieto o con su esposa; lo hace el voluntario que cuida de un ancianito en un centro de acogida de personas mayores, lo hace el voluntario de caritas.... por eso a los Apóstoles les dicen que les habían prohibido enseñar, sin embargo ellos no pueden quedar callados, el amor les impulsa a la actuación.
Pero no olvidemos que es un amor hacia una persona. Cuando Jesús se les acerca les pregunta si tienen algo para comer, la negativa les lleva a volver a intentarlo y recogen lo que no estaba escrito. Es que ¡ sin Jesús, la vida no tiene sentido!. ¡Que bonitas lecturas las de este fin de semana!
¡Qué interesante tiene que ser el poner el oído atento para averiguar si escuchamos algo!. ¡ Cuantas veces nos preguntamos como puedo escuchar la voz de Dios, donde me habla Dios, donde me susurra a ese oído que dice que habla y que sin embargo yo digo que no lo escucho!
Dios habla desde la jofaina y la toalla del jueves santo. Dios habla desde lo que Mari Trini cantaba hace muchos años; Dios habla desde la entrega
desinteresada de un viernes santo; Dios habla en el día a día de muchas situaciones que incluso pueden ser ajenas a nuestra voluntad, pero que la ponen a prueba todos los días. Dios habla desde el Amor. Dios nos dice todos los días, ¿tienen algo de comer?, pues echa las redes. Todos los días hay algo que podamos compartir, todos los días hay a alguien a quien podemos sentar a nuestra mesa, siempre hay un ratito y un momento para reconocer al Amor, en el propio amor.
Por eso, cuando te llamen por tu nombre y te pregunten ¿me amas?, pero ¿me amas más que a estos?, ¿cuál va a ser nuestra respuesta?
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 1 de abril de 2016

¿ MIEDO?. NOOOOOOOOO.... ES LIBRE

¿ MIEDO?. NOOOOOOOOO.... ES LIBRE
Siempre lo he dicho y además es verdad, que de todo sabemos y quizás también de todo queremos dar consejos. Siempre nos gusta hablar de todo, aunque conozcamos muy poco o nada de lo que hablamos. Incluso, sin saber de qué suelen ir los temas, nos atrevemos a decir lo que haríamos en su caso, o quizás lo que tiene que hacer porque sin dudarlo le va a resultar bien. En el fondo, cuando hay que hablar de otros, la valentía aflora siempre y en todo lugar. Somos los más valientes del planeta. Claro, lo malo viene cuando nos toca a nosotros, que vemos el partido o la película desde otro lado, quizás del que nos duele.
¡Qué fácil le resulta a la comunidad europea decir a donde tienen que ir los miles de refugiados que deambulan por los caminos de la vieja Europa, llenos de barro, en pleno invierno!. ¡Qué fácil es decir, desde un despacho - con calefacción o aire acondicionado, según la estación en la que estemos hablando - y con traje y corbata lo que otros tienen que hacer!. Es más: incluso creen que la medida que adopten o tomen es la justa, adecuada en ese momento. Pero ¿qué pasaría si el que está con el traje en el despacho, fuera el que tiene que caminar por la vieja Europa?. Lo más probable es que el resultado sería otro, las decisiones cambiarían... porque no es lo mismo hablar de otros a ser los otros que hablen de uno.
El Evangelio de este fin de semana (Jn, 20) nos habla que los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo. ¡Qué fácil será decir que eran unos cobardes, que no daban la cara, que estaban cual gallinas con miedo a los zorros!. ¡Qué fácil es hablar cuando no somos los perseguidos!. Cuando noticias como la de Lahore, en Pakistán, nos pueden dejar impertérritos porque los atentados de Bruselas - por estar en el camino de la vieja Europa - copan la primera noticia; cuando los atentados de Lahore no aparecen ni siquiera en la primera página de los periódicos; cuando en Pakistán, todos los días aparecen cristianos degollados, quemados vivos o fusilados... me pregunto si los primeros cristianos eran cobardes por estar con las puertas cerradas por tener miedo.
El miedo es libre. Y cada vez, creo que hay más. No sé si nos estamos volviendo más locos que los locos, pero está claro que así no podemos ni debemos continuar. Está claro que no podemos desde un despacho marcar el camino que otros tienen que recorrer sin llenarnos de barro, sin andar descalzos, sin coger gripe o estornudar. El dolor de otro tiene que ser el mío para que desde su posicionamiento poder entenderlo y ayudarlo. No podemos pasar las hojas de un periódico como quien lee una noticia de economía que no nos interesa, mientras un hermano nuestro, quizás con otro idioma, nos tiende la mano para hacerse el encontradizo.
Creo que los mártires del presente tienen nombre y apellidos. Creo que los mártires del presente no están con las puertas cerradas por miedo. Los mártires del presente son los que dan la cara por otros: como las monjitas de la madre Teresa, como los cristianos de Lahore, como tantos que en Siria huyen del horror diario y cotidiano... y en medio de todos ellos aparece un tal Jesús de Nazaret, que a pesar del miedo y como a los primeros discípulos, les enseña que su camino, que sus llagas, son la ruta a seguir. Todo en la vida no es fácil; todo en la vida tiene una dosis de cierto sufrimiento, no por masoquismo, sino por amor.
Dios, por medio de Jesús, en medio de nuestro miedo, también nos muestra su camino. Dejemos los trajes y los despachos; recorramos los caminos polvorientos de nuestras calles y ciudades; abramos las manos, pero sobre todo los corazones, para no tener que dar consejos, sino para dejarnos aconsejar por el que solo tiene amor en su corazón. El pobre sabe mucho de eso y.... ¿nosotros?

Hasta la próxima
Paco Mira

miércoles, 23 de marzo de 2016

ALELUYA CANTARÁ QUIEN CREYÓ PERDER LA ESPERANZA: UN ACTO EN TRES PARTES

ALELUYA CANTARÁ QUIEN CREYÓ PERDER LA ESPERANZA: UN ACTO EN TRES PARTES
Una de las series de mayor éxito en televisión es El príncipe. No me meto en el contenido, en si está bien o mal. Pero sí he leído hace poco en una entrevista a uno de los protagonistas, a José Coronado que le preguntaban
cuál era el éxito de la serie. El respondía diciendo que el éxito venía dado por dos cosas: la unidad en la serie y por no saber el final hasta el último episodio. Me gustó la reflexión de Coronado, porque creo que se puede aplicar a la semana santa: ¡ somos incapaces de asistir los tres días, como parte de un acto único!.

Es verdad. Hay quien va el jueves y el sábado; quien va el viernes solo; quien va jueves y viernes solo.... y creemos que hemos cumplido con la semana santa. Todavía, después de tanto tiempo, no hemos entendido que la celebración empieza el jueves y termina el sábado por la noche. ¿Qué pasaría si lo hiciéramos todo en un día?: que la gente preguntaría que por qué se habría acortado la semana santa.
Me gustaría que saboreáramos cada día. ¡qué hermoso es el servicio desinteresado reflejado en el lavatorio de los pies!. Viendo la televisión uno comprueba como se pueden lavar pies: ¡cuantos voluntarios acogen con cariño, con ternura, con amor... a los miles de refugiados que llegan a las costas de países donde esperan que les abran los brazos y les den un poco del calor que ellos comparten con otros!.¡ Cuántas personas abrazan, quieren y aman a los ancianos que están cuidando porque la familia no "tiene tiempo para ello"!. ¡cuántos comparten su tiempo con los privados de libertad y que no tienen quien les de una palabra de aliento cuando el abatimiento es grande!. Y lo más probable es que no seamos capaces de decir cómo puede lavar Jesús los pies hoy en día.
Claro, si nos vamos al viernes, la pregunta es clara: ¿cómo puede subsistir una religión fundada en una concepción de Dios crucificado?. ¿Qué hace Dios en una cruz?. Sin duda el Dios crucificado no ser un ser omnipotente, sino un Dios impotente y humillado que sufre con todos y cada uno de nosotros en el dolor, en la angustia y en la misma muerte. Es un Dios al que nuestro sufrimiento le salpica. No existe un Dios al margen de nuestras penas. Es un Dios que nos pone mirando al sufrimiento y abandono de tantos hermanos víctimas de la injusticia y de las desgracias. Los cristianos seguimos dando un montón de rodeos para no encontrarnos con el Dios crucificado. Ojala que nuestro beso al crucificado nos ponga siempre mirando hacia quienes, cerca o lejos, viven sufriendo.
Quizás, ante las situaciones anteriores, muchos creen haber perdido la esperanza. Todo está perdido y nada más lejos de la realidad. Se cantará, como no podía ser de otra manera el aleluya. Un aleluya en la espera contra toda desesperación. La esperanza siempre tiene su premio, por la constancia,
por la ilusión, por la certeza de quienes esperan a que el acto que se divide entres partes toque a su fin. Pero no es el final de nada, es el comienzo de todo. Quizás nos conformemos con haber celebrado lo vivido. Ojala vivamos lo que celebramos. Ahora toca dar el callo. Ahora toca presentar el DNI de la convicción que se llama Jesús de Nazaret.
Déjenme que les diga con el salmista que quien crea que Dios ha muerto que salga a la luz y vea, si el mundo es o no tarea de un Dios que sigue despierto. Ya no es su sitio el desierto ni en la montaña se esconde. Digan, si preguntan dónde, que Dios está sin mortaja, donde un hombre trabaja y un corazón le responde.
No perdamos la ilusión. No perdamos las ganas. No seamos derrotistas y mantengamos la unidad en tres actos. No nos quedemos a medias. No cedamos al terrorismo, pero seamos contundentes. La vida vale más que todo.
FELIZ PASCUA
Hasta la próxima
Paco Mira


viernes, 18 de marzo de 2016

HUMILDAD Y DISCRECIÓN. CLAVES DEL TRIUNFO

Vamos a entrar en una semana clave: la semana santa. Es una semana, que como los disfraces de carnaval, sirve para muchas cosas: para ir de apartamento, para estrenar la playa en Canarias, para viajar, para comer sancocho, etc... y lo más probable es que pocos, muy pocos la utilicen para lo que se ha creado, para un fin religioso, mejor dicho, para conmemorar el sentido auténtico de la fe cristiana: la muerte y resurrección de quien da sentido a la vida de todos y cada uno de nosotros.
  
     Pero este año, el calendario - no se si caprichosamente o no - ha querido que nos detengamos en recordar, conmemorar ... a alguien a quien hay que tocar en el hombro en más de una ocasión para que nos demos cuenta que vive, pues de lo contrario lo más probable es que no suceda de esa manera: José el carpintero, el esposo de María, el "padre putativo", el personaje del que se dice poco o nada en los evangelios, pero que su importancia ha sido vital.
         José es el prototipo de hombre que acepta las decisiones sin preguntar por qué aunque en su interior dude o tema, como por ejemplo cuando le dicen que tiene que asumir a una mujer embarazada de no se sabe quien, pero que no tiene que repudiarla. Me gustaría recordar a tantos y tantos sacristanes de nuestras parroquias, o gente que trabaja desinteresadamente en ellas que aceptan decisiones de los párrocos, que incluso puede que no estén de acuerdo con ellos, pero que por el bien de la comunidad siguen adelante. ¡ cómo no mencionar en mi parroquia a Carmelo o a Ceni!.
         Creo que José, desde su humildad, es también el prototipo  de muchos padres que con su labor callada son capaces de sacar adelante una familia con una circunstancia especial que ellos no han buscado pero que les viene dada. Padres y hombres que desde la discreción son capaces de soportar calladamente las adversidades de un compromiso derivado de una fe religiosa.
         ¡Ay, que la semana santa da para mucho!. Como me imagino que aquella Jerusalém también daba para mucho hace dos mil años. Muchos subían para la fiesta, otros eran curiosos que observaban lo que se movía, otros sencillamente paseaban y... en medio de todo ello unos niños que agitaban unos ramos al paso de un personaje que hoy en día bien merece un recuerdo presencial de quienes nos decimos y llevamos el apellido de cristianos.
         Un personaje, Jesús, al que le va a pasar de todo, pero que como su padre biológico José, con humildad y discreción llegará al triunfo. Un triunfo que como veremos el jueves, no asume pero acepta; un triunfo que exige sacrificio y el asume por voluntad de su padre, porque sabe que el premio final tiene su recompensa.
         Sería bueno que disfrutemos de esta semana. Sería bueno que acompañáramos al que da sentido a nuestra vida en todo su camino hacia la salvación. Seguro y además es verdad, tendremos tiempo a todo. Tenemos tiempo a la playa, tenemos tiempo para los amigos, tenemos tiempo para el relax. Es más. En cualquier sitio que nos encontremos tendremos espacio y lugar para compartir con otros lo mismo que sentimos.
         Unámonos a lo que Pablo comparte que : a pesar de su condición no hizo alarde, al contrario se despojó de sí mismo. Quizás esa es la actitud del cristiano: no hacer alarde para no imponer; despojarnos de nosotros mismos, siendo humildes y discretos... y seguro que entre otras cosas la semana santa nos servirá para vivir la fe en la resurrección.
         Ya, desde este domingo, nos vamos a encontrar con la cruz y con un crucificado. No demos la vuelta. Plantémosle y pongámosle cara. Hoy hay muchas.
         Hasta la próxima
         Paco Mira