viernes, 24 de junio de 2016

BRUJAS NO. SALTAR LA HOGUERA Y PRIORIDADES


Déjenme que les diga una cosa: este ese un fin de semana complicado. Pero muy complicado. Cuando me he sentado delante del ordenador estaba pensando sobre qué podría ir mi carta. Pero claro, viendo los acontecimientos que nos van sucediendo, no es fácil el decantarse o decidirse. Es un fin de semana que algunos dirán que es mágico, por aquello de la noche de san Juan. ¡Si el pobre Juan supiera lo que la historia le iba a deparar, no lo tendría tan claro como nosotros!. Pero es que al mismo tiempo tenemos que reflexionar. A veces me pregunto, ¿para qué?, si normalmente ya todos lo tenemos claro y por último tenemos que tomar una decisión, pero con firmeza, con la cabeza clara.
Y curiosamente el evangelio de esta semana nos habla de tomar decisiones. Jesús llama, nos llama a todos y a cada uno por nuestro nombre. Nos llama a tomar partido en las circunstancias de la vida que nos ha tocado vivir a cada uno, pero curiosamente todos solemos poner disculpas: tengo que hacer... tengo que ir... ahora no puedo... me has pillado en mal momento... si vinieras en otro contexto a lo mejor.....
Pero da la casualidad que este fin de semana no podemos tener excusas. Mejor, ningún fin de semana podemos tener excusas, pero este en concreto menos. Toca decidir, toca tomar partido, como diría alguno que me conozco las oportunidades hay que aprovecharlas cuando aparecen...Jesús nos invita a seguirle, ¿por qué demorar la respuesta?.
Ahora que los españoles tenemos que tomar partido por un partido en unas urnas, deberíamos ser exigentes con las llamadas que nos hacen. A veces nos prometen, pero no cumplimos, ni unos ni otros. A veces nos dicen que hay ciertas cosas que van a cambiar y ni una ni otra, ... casi como en el evangelio, "vamos... y al final contestamos, espera". La vida son oportunidades que no tienen por qué esperar, al contrario.
Es curioso como estamos en pleno verano y San Juan nos asoma a la realidad del compromiso. Algunos saltan las hogueras pidiendo algún deseo; otros asocian la noche al paso de las brujas... ¡cuántas cosas en poco tiempo!, y el mensaje de Jesús sigue siendo el mismo. Vamos, pero ya.
Lo más probable es que cuando comience de nuevo la semana, la vida continuará igual. La vida caminará al mismo ritmo que hasta ahora lo venía haciendo. Todos y cada uno de los que han prometido algo, dirán que están satisfechos con el resultado para el que nos han preparado... ojala que a partir del lunes la esperanza asome a la ventana.
Ojala que los deseos de la noche de san Juan se vayan cumpliendo y que la sombra del paro desaparezca; que la sombra de tantos desahucios sean solamente un espejismo que no tiene continuidad; que la sombra de los que no
encuentran trabajo sea tan corta que los que nos prometieron crear no sé cuantos puestos de trabajo han cumplido su promesa.
Solo pido como deseo personal, que quienes nos vayan a gobernar no nos engañen; que quienes nos vayan a gobernar lo hagan para los que le voten y para los que no; que quienes nos vayan a gobernar respeten con respeto la ideología, los usos y las costumbres; que quienes nos vayan a gobernar respeten las distintas y maravillosas opciones que la vida nos presenta.
No es una tarea fácil. Pero es una hermosa tarea, porque entre otras cosas nos hemos apuntado libremente a ello. Por eso cuando Jesús nos llame, ¿le pondremos alguna disculpa?
Hasta la próxima
Paco Mira

martes, 14 de junio de 2016

POLIGRAFO O PREGUNTA

POLIGRAFO O PREGUNTA
No hace mucho, alguien preguntaba en la calle a modo de entrevista "cuántos veían esos programas que algunos consideran basura". Un tanto por ciento bastante elevado decía que nunca, que cambiaba de canal, que prefería leer, que no veían la tele.... Pero me da la impresión que no decían la verdad. Y lo digo porque en cualquier tertulia en la que nos encontremos, o en cualquier intercambio de opiniones con los amigos, lo más probable es que nos conozcamos a todos o a la mayoría de los personajes que salen en esos programas de "ciertas cadenas privadas a partir de las tres de la tarde". Es más: incluso podemos dar detalle de que el del viernes tiene otro nombre - el programa - distinto al de todos los días: claro, por la semana es de diario y los viernes de de lujo.
He de confesar que yo en alguna ocasión también lo he visto y por ello puedo hablar para escribir estas letras. Me repelen este tipo de programas, pero también entiendo que tienen algo, que hacen que la gente se enganche: es un querer y no poder. Me imagino que el equipo de Marketing que tienen trabaja día y noche para que la audiencia no descienda, aunque sea a base del desprestigio, de vender la vida privada, del insulto, de la descalificación... y todo tiene un precio, un caché, que al final es lo que cuenta.
En uno de esos días hacen lo que se llama un "polidelux", es decir: alguien se somete a una serie de preguntas de entre muchas y una experta se encarga de dictaminar si lo que dice el interesado es verdad o mentira. Claro el resultado es para que la audiencia pueda machacar aún más a ciertos famosos o que alguno de los contertulios se ensañe con el invitado de turno.
Ustedes se preguntarán hoy que qué tiene que ver esto con el evangelio del fin de semana. ¿qué pasaría si nos hicieran un polígrafo y nos preguntaran, quién dice la gente que soy yo?. Me he planteado en más de una ocasión que si me encuentro con el Jesús que recorrió los caminos polvorientos de la Palestina del siglo I, y me hiciera la misma pregunta, pues no sé lo que le respondería o si mi respuesta fuera para quedar bien delante de él o fuera la sincera y real.
Lo más fácil es hacer la pregunta que Jesús le hizo a sus amigos, ¿quién dice la gente que soy?.¿qué dicen los demás de mí?. Siempre ha sido más fácil decir lo malo de la gente, los defectos, lo que no nos gusta... que lo bueno, las cualidades, las grandes virtudes. Es curioso que Jesús no está haciendo una pregunta de teología dogmática, no hace una pregunta de doctorado en cristología. Hace una pregunta muy sencilla, ¿quién soy para tí?, no para los demás.
Pedro no dudó. Pedro, a pesar de su cierta ignorancia, no dudó en ningún instante. Confesó lo que creía, porque su fe le salva, porque siempre ha afirmado lo que otros dudaban, aunque él en alguna ocasión también llegó a dudar. Si hoy nos pusieran un polígrafo, como los de esos programas, ¡cuántas mentiras diríamos y eso que nos decimos cristianos y seguidores de un tal Jesús de Nazaret!. ¡Cuántos detectores de falsedades para quedar bien delante los demás, o dárnoslas de saberlo todo pitarían en nuestra contra!.
Afirmar la veracidad de lo que creemos no es fácil, por eso el propio Jesús nos hace una recomendación: "el que quiera seguirme que cargue con su cruz....". Está claro que la vida a veces nos da muchos palos. Está claro que es más fácil negar que afirmar. Ojalá que nunca renunciemos a decir que Jesús de Nazaret no es un personaje de ficción, sino una realidad en la que creemos. Ojalá que no encuentren en nosotros un detector de mentiras para afirmar que Jesús es un personaje que merece la pena.
No nos olvidemos de algo: el deporte es deporte, no violencia por violencia; la política nunca debe llevar al asesinato y respetemos las tendencias de cada uno.
Por cierto, teniendo como base el evangelio de este fin de semana (Lc 9,18), si la gente te/me pregunta , ¿quién dice la gente que soy?, ¿que respondemos?
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 10 de junio de 2016

¡ ÑOOSSSS!: FUERTE PESTE, O HUMMM ¡QUE BIEN HUELE!

¡ ÑOOSSSS!: FUERTE PESTE, O HUMMM ¡QUE BIEN HUELE!

Hace muy poquitos días, venía en el periódico el resultado de una encuesta en la que el 68% de los españoles decía que sudaba y en algunos de los casos sudaban en exceso y eso producía cierto malestar. Malestar consigo mismo y en las relaciones con los demás. Yo no soy muy dado a interpretar las encuestas, pero me resultan curiosas: ¿a quién le preocupa si sudamos mucho o poco?. Esa es la conclusión a la que he llegado. Pero tampoco, de la misma, deduzco que somos excesivamente guarros. No todos los organismos humanos tienen el mismo tipo de sudoración ni de olor.
Claro, para combatir dicho exceso (de sudoración), las casas comerciales ya se dedican a lanzar aquellos productos que sirvan para paliar estos fenómenos. Productos que unidos al importe de los mismos somos capaces de valorar su calidad: cuanto más caro, mejor resultado y olor. Alguno me dirá que los pobres, los que son limpios pero que no pueden comprarse una colonia de esas llamadas caras, igual no huelen bien. Pues no estoy de acuerdo.
Hoy el evangelio nos habla de perfumes. De perfumes caros. De perfumes que aquí en Canarias diríamos mal empleaitos, entre otras cosas porque Simón, el fariseo, se escandaliza que con la que estaba cayendo a nivel de pobreza en la época de Jesús, se derramara un perfume tan caro. Es verdad, se podía haber dado a los pobres. Es curioso, parece como si los pobres fueran un saco a donde van a parar todos los productos de los ricos. Pues... sencillamente siguen siendo pobres. Algo falla
Quizás hoy tendríamos que preguntarnos los cristianos, ¿a qué olemos?.¿sudamos mucho?.  Aquella mujer, pecadora que se atrevió a entrar en casa del fariseo, olía a arrepentimiento. Aquella mujer olía a una segunda oportunidad. Aquella mujer sudaba porque se curraba la posibilidad de volver a empezar. Pero no solamente eso, sino que quería compartir lo que ella sentía con el que realmente era capaz de darle sentido al olor.
Hoy los cristianos no sabemos a qué olemos. Muchas veces por miedo al qué dirán; otras porque no sabemos desprender el olor del perdón, como aquella mujer o del arrepentimiento como muchos, creemos que por ir a la Iglesia todos los días somos los perfectos, los que no tenemos fallos, los que los demás tienen que aprender de nosotros y.... ¡cuántas veces tenemos que compartir el olor o el sudor de los demás!. Entre otras cosas porque estamos en la misma situación y porque el otro es un hermano.
¡Qué bonito ejemplo el de Jesús!. Es verdad que la ley dice que... pero Jesús siempre da una segunda oportunidad. David, el gran rey de Israel, mata a Urías para quedarse con la mujer de este, pero Dios le perdona; la mujer pecadora entra en casa de Simón, pero Jesús le perdona... y ¿nosotros siempre tenemos el  perdón a la puerta de nuestro corazón para que cuando el Padre nos pida cuentas del amor, la balanza se incline hacia los demás?.
Hace poco Monseñor Agrelo, decía "Hace unos días han muerto 15 hijos míos y usted no hizo nada. Yo le hago responsable". ¡Qué bonito sería que las autoridades, a quién corresponda, fueran capaces de pedir perdón!. ¡Qué bonito es reconocer que no somos perfectos y que nos equivocamos!.¡Qué bonito es tener siempre una mano al lado que nos ayuda en los momentos de debilidad!.
Ojala que nadie nos diga que apestamos, que sudamos apestosamente. Ojala que nadie tenga que huir de nosotros por lo mal que olemos cristianamente hablando, porque a lo mejor, entre otros colectivos, decimos no a las prostitutas.
Hasta la próxima 
Paco Mira

viernes, 3 de junio de 2016

¡ LEVÁNTATE !


Voz imperativa, de orden, de cumplimiento inmediato. Y me da la impresión que vivimos en una sociedad que lo que menos quiere son órdenes, mandatos e incluso mandamientos. Vivimos en una sociedad que bastante sumisa se encuentra, para que encima existan líderes que nos den ordenes que hay que cumplir y a veces no sabemos muy bien por qué.
Y curiosamente, el amor personificado en Jesús de Nazaret, parece que se ha unido a la mayoría y también ordena y dice, ¡levántate!, pues lo que faltaba. Nos cuenta el evangelio de hoy (Lc 7,11) que Jesús llega a un pueblo en el que hay un velatorio, un entierro, en el que una mujer da sepultura al único hijo que tenía: ¡que tragedia!. Se le moría lo más importante que tenía; se le moría toda la ilusión en la que había depositado su esperanza; ¿para qué seguir viviendo?. Sin embargo, en vez de una voz de aliento, de consuelo... en vez de una palmadita en la espalda y que le digan "sentido pésame", le dan una orden: ¡levántate!. Bastante tragedia tenía aquella viuda, aquella familia, aquel pueblo, para que encima vinieran con esas monsergas.
Sin embargo creo que hay que crecerse ante las adversidades. Creo y afirmo que Jesús tenía razón. La adversidad nunca tiene que estar por encima de lo bueno, de lo sustancioso... y por ello alguien nos tiene que decir, espabila, levántate... ¡cuántas situaciones en la vida de cada uno que tenemos que levantarnos!. ¡Cuántas madres y padres de nuestro mundo pierden y han perdido a sus hijos!.
El mundo no puede ahogar al ser humano y sin embargo cuantos han caído en mares y océanos de nuestra realidad de cada día. Cuantos han perdido la ilusión y las ganas de vivir, cuantos andan deambulando porque la lacra del paro les ha llevado y les lleva al desánimo, a la desesperación, a la angustia y... quizás están esperando a que alguien les diga ¡levántate!

Cuantos, en el mundo en el que vivimos, viven presos de la enfermedad, de la soledad, de la privación de libertad. Cuantos en las familias que nos han tocado vivir a cada uno, viven situaciones de desamparo, de anonimato... y que necesitan que muchos o unos cuantos al menos, necesitan que les digan ¡levántate!
Cuantas familias rotas por odios o mal entendidos infundados; cuantos quieren salir del mundo de la droga o del alcohol, cuantos se han metido en el mundo del juego y necesitan que alguien les diga con una voz imperativa y de orden, ¡levántate!
Lo más probable, es que muchas veces pensemos que tiene que ser alguien con una autoridad grande la que diga o de la orden; pero es que los cristianos, los que hemos heredado el mandamiento del amor, del que es Amor con mayúscula y por excelencia, es el que nos da la autoridad suficiente para decirle a los demás que hay que levantarse y continuar adelante. Que no hay que dejarse vencer por las adversidades que son muchas; que hay que afrontar la vida con optimismo, porque siempre va haber una mano amiga y tendida que nos dice con ánimo, porque así lo siente, ¡levántate!.
Es una buena ocasión para que nos preguntemos nosotros, cuantas veces hemos procurado buscar situaciones contrarias al decaimiento. Es una buena ocasión para que nos preguntemos la cantidad de veces que hemos echado una mano a aquel que lo necesita; es una buena ocasión para que nos preguntemos cuantas veces le hemos dicho a la gente, ¿oigan?, ¡levántense
porque no tiene sentido seguir parado!. No tiene sentido que un tal Jesús de Nazaret entregara su vida para morir, sino para que vivamos, no para situaciones de tanatorio que a veces se convierte en el objetivo central de nuestra vida. Malo es cuando nos quedamos en los funerales y no celebramos la vida.
Digamos y gritemos al mundo que la vida merece la pena vivirla y que en nuestras manos está el que otros compartan con nosotros la misma alegría. Dice el texto que a Jesús, al ver a aquella pobre madre, se le conmovieron las entrañas. Tendremos que preguntarnos nosotros si también nos ocurre lo mismo cuando vemos situaciones de muerte y no hacemos nada para que se conviertan en situaciones de vida.
En el año de la misericordia, digamos con el salmista, te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 27 de mayo de 2016

DE BANDERAS, ALFOMBRAS Y.... MUCHO AMOR


DE BANDERAS, ALFOMBRAS Y.... MUCHO AMOR
Dicen los más veteranos de este país, que había tres jueves que alumbraban más que el sol: el santo, la ascensión y el corpus. De esos jueves ya no queda nada, por eso digo que había. Y no queda nada porque todos los han pasado al domingo. Había que levantar el país y por eso no se podía dejar de trabajar un jueves. Curioso que el país todavía no se ha levantado, incluso por quitar tres días de fiesta. Pero bueno, dos ya los hemos pasado y ahora queda el último, el de las alfombras, el Corpus.
Chiquito follón el que se montó la semana pasada con las banderas por un evento deportivo. Chiquito follón, porque incluso el gobierno quiso intervenir en ello, el juez tuvo que dirimir, hubo que dictaminar una resolución que iba a misa, etc.... Amigos, de verdad les digo que cada vez entiendo menos el mundo en el que vivimos, aunque me encanta esta vida.
También les digo la verdad, que si hay cierta simbología que nos tiene que unir e identificar como pueblo, más allá de ciertas consideraciones partidistas y esa simbología no nos une sino que nos divide, es que hay algo que falla. Es que nuestra identidad como pueblo que sale unido de las adversidades, es que nuestra identidad como pueblo que lucha por ideales comunes en los momentos de apuro, no lo está haciendo y hay que replantearse de nuevo nuestro origen.
Espero que esto no nos pase a nivel religioso. Las alfombras no son la bandera que nos tiene que dividir, las alfombras son el reconocimiento al amor de quien da la vida por otros para que estos se salven.
Celebramos el corpus. Celebramos el signo por excelencia que nos tiene que identificar a todos los cristianos. Si a la bandera y al himno se le pita es porque quizás no identifica a cierto colectivo. A los cristianos, la Eucaristía nos tiene que llevar a la vida. Nos tiene que llevar a la calle con la fuerza necesaria para que podamos acallar los malos rollos que en un momento determinado puedan suceder.
Las alfombras no dejan de ser más que un símbolo, no de sumisión, sino de respeto, de veneración, de esfuerzo y amor compartido y sobre todo de esfuerzo y amor repartido. Por eso es también el día de mucho amor, es el día de caritas, es el día en el que el discurso del monte se convierte en realidad y más en nuestros días: ¡cuántos voluntarios han entendido este mensaje!.¡cuánta gente buena nos rodea!.¡ cuánta gente que desde el anonimato es capaz de entregar su esfuerzo en favor de otros.
Ya vemos como los símbolos y los signos también nos pueden identificar. Nunca perdamos el norte de lo común que tiene que unir. Que el trabajo colectivo, siendo colectivo, la efectividad será mayor. Casi como en el deporte: los aplausos de todos tienen más eco que el aplauso de uno solo. Que el aplauso a lo que nos une sea la unanimidad de lo que sentimos, amamos y por ello expresamos.
Amigos, vamos a estar de fiesta. Fiesta de nuestra comunidad. Fiesta de todos los que nos identificamos con unos símbolos que también nos tienen que unir: bandera, himno, forma de hablar, una gastronomía, costumbres…..Celebremos la fiesta. Disfrutemos de la fiesta. Amemos la fiesta. Los cristianos también celebremos y amemos lo que nos da sentido, lo que nos hace coger fuerza para seguir adelante. “tomen y coman todos del mismo”. Tomen, repartanse y pártanse por lo mismo y en el mismo camino. No busquemos símbolos que nos separen, sino que nos unan.
Por cierto felicidades a Suso Vega por echar al viento sus pensamientos y compartirlos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 20 de mayo de 2016

¿CÓMO UN DESATASCADOR SE NOS PUEDE ATASCAR?


Creo que puede ser la pregunta de muchos o que muchos se hacen, no solamente ahora, sino que siempre se hicieron. Uff y no me pregunten como puede ser eso, porque yo a lo mejor no lo tengo claro. Si voy a la ferretería y le digo al vendedor que lo que he comprado con una finalidad se me ha vuelto en contra mía, lo más probable es que el hombre interprete que no se utilizarlo, que no he leído las instrucciones, que no he atendido a las explicaciones que me daban cuando el propio vendedor me las ha dado, etc.... Claro son muchos los interrogantes, pero no se si son válidas todas las respuestas.
Sin embargo sí entiendo que hay ciertas realidades en la vida, que son como el misterio que hoy nos ocupa, y que sin embargo no me ofrecen dificultad. Es más, las entiendo tan rápido que incluso soy capaz de explicarlas. Si yo les pregunto que quién es José, pues lo más probable es que no lo sepan. Si les digo que es mi padre, pues muchos no lo conocen, ni interés en hacerlo. Si al mismo tiempo les digo que es vendedor de coches, pues algunos dirán que maravilloso. Y si para rematar la faena les digo que es carpintero por hobby, pues fabuloso. Es decir que mi padre es al mismo tiempo tres cosas en una misma persona. Si me dicen , Paco ¿lo entiendes?, no podré decir que no, que eso lo entiende cualquiera.
Pero claro si les digo que El Padre, el Hijo y el Espíritu son tres personas pero una sola naturaleza, pues me dirían, hablemos de otra cosa porque eso no me interesa y además es que no lo entiendo. Y es curioso, como el Amor se puede manifestar en una sola naturaleza como desatascador de tantos atascos que en nuestra vida se nos ofrecen. Parte de culpa, se lo confieso la ha tenido la propia Iglesia: a lo largo de la historia se ha encargado de hacer infinidad de tratados que nadie, nada más que ellos, eran capaces de entender, e incluso dudo que muchos de ellos lo entendieran.
Si les digo que el Amor - este con mayúsculas - tiene que ser una unión en comunión, es imposible que el Padre, el Hijo y el Espíritu no estén en la misma tesitura y es imposible que no seamos capaces de reconocer la Unidad. El Padre no puede quedarse al margen del Hijo, porque este es la encarnación del propio Dios en la tierra y ambos no pueden estar al margen de lo que nosotros, por medio del Espíritu tenemos que hacen en la misión que se nos ha encomendado. No es fácil, pero sí es necesario llevarla a la práctica.
La vida nos da muchas vueltas. Es más la vida nos va a dar infinidad de bandazos; vamos a lidiar con infinidad de tribulaciones y sin embargo la esperanza de que las cosas pueden ser mejores siempre estará en la meta de todo, entre otras cosas porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.
La vida no deja de ser un misterio. Un maravilloso misterio al que nosotros nos toca poco a poco ir descubriendo. Ese descubrimiento lo hacemos cada día que pasa y en las pequeñas cosas que se nos ofrecen en nuestra vida. ¡que hermoso es descubrir ese misterio en las oportunidades
diarias!. Quizás habrá que preguntarse, ¿qué cosas son para mí un misterio y sin embargo las utilizo porque creo que son útiles aunque muchas veces no sepan como funcionan?.
¡Qué hermoso es tener un desatascador que en los momentos de duda me saca de ella y me ayuda en la vida!. La Trinidad es de esos misterios que no entiendo mucho, pero que no puedo vivir sin ellos.
Ojala que el desatascador sirviese para sacar brillo, pero no a las medallas de quienes dan palos a los que buscan los que esos que dan palos tienen y es la libertad, no a los que por llevar un uniforme abusan de una autoridad que todos les hemos dado. Ojala que la Trinidad sirva para sacar brillo, pero a los corazones de todos, con o sin uniforme.
Para terminar, dos cosas: Una que santa Rita, lo que se da no se quita y mi recuerdo cariñoso para Miguel de la Quadra Salcedo

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de mayo de 2016

ESPÍRITU, ¿DÓNDE ESTÁS?


Creo que puede ser la pregunta de muchos o que muchos se hacen, no solamente ahora, sino que siempre se hicieron. Pero claro, si ahondamos un poco más, lo curioso es que muchos se preguntarán, ¿qué es el espíritu?. Sin duda es una palabra que se utiliza para mucho y por muchos y quizás sea la respuesta de pocos o de nada. Si nos acercamos al diccionario, las respuestas son tantas y tan variadas que uno no sabe con cuál quedarse. Pero el espíritu por ahí anda.
Sin embargo si les pregunto y me pregunto, pero ¿no lo notan o no lo notamos?. ¿No notan que el espíritu tiene que estar flotando en el ambiente?. Uff, Paco, ¡que complicado me lo pongo o nos lo ponemos!. Pablo, cuando llega a la comunidad de Efeso, se da cuenta que muchos han oído hablar del Espíritu, pero que no lo ubican en ninguna parte, no lo notan por ningún lado y lo que es peor: ni quieren ubicarlo. Pablo, su labor, va a ser que por lo menos sepan identificar las señales de ese Espíritu.
Este fin de semana es Pentecostés, la fiesta del Espíritu por excelencia. Y no es Pentecostés porque vayamos caminando hacia la aldea donde vamos a ver a la Virgen del Rocío. Es Pentecostés, porque pasados cincuenta días, alguien nos dijo que recibiéramos el Espíritu Santo. Seguro
que también sopla en la Aldea del Rocío, pero no solamente este fin de semana, sino todo el año. Seguro que sopló y sigue soplando en Fátima, cuando a principios del siglo XX, María, nuestra madre, dicen que se apareció a Lucía, Francisco y Jacinta. María no dejó de interceder, de escuchar la plegaria y las súplicas de sus hijos. El Espíritu del Padre, desde entonces, antes y ahora sigue y seguirá soplando.
Me gustaría que no nos fijásemos solamente en los días que marca el calendario para hacer aquello que tenemos que hacer. Lo más probable es cuando el “ espíritu del 15M” soplaba en la puerta del sol, el aire fresco que muchos notamos en la cara y quizás también en el corazón de cada uno en relación a nuestra vida social, nos impulsaba a pensar que podíamos hacer un montón de cosas que no están hechas y que había que hacer. Se fue aquella fecha y parece que también se fue el espíritu porque volvemos a estar en lo mismo.
Quiero fijarme en que a través del Papa Francisco, el aire que despide el espíritu en nuestra Iglesia es un aire fresco que invita a la frescura y a la alegría; que invita al contagio; que invita a seguir buscando alternativas de renovación, a pesar que puede haber voces, incluso dentro de la Iglesia, que no quieren que esa renovación se produzca. No creo que ese sea un espíritu malo, porque el Espíritu siempre es bueno.
Alegría me produce cuando el Espíritu sopla en tantos y tantos corazones solidarios que simplemente por su compromiso del que nos ha dicho “reciban el Espíritu Santo”, entregan su vida desinteresadamente para que otros crezcan o que por lo menos puedan tener lo mínimo para poder sobrevivir. ¡Cuántas Ong, cuantos organismos oficiales, cuantas personas anónimas…. Que hablan en nombre de un gran acontecimiento que llamamos buena noticia y traducimos por evangelio.
Ya ven como se puede responder a la pregunta, ¿espíritu, dónde soplas?. Siempre sigue soplando, siempre sigue dando posibilidades de acogida y de ayuda; siempre quiere tener una palabra oportuna en el lugar adecuado y en el momento oportuno. En Efeso quizás no tenían la oportunidad que nosotros tenemos hoy, por eso Pablo se encontró la comunidad que se encontró. Hoy podemos decir con la canción: “..,. y déjame sentir, el fuego de tu amor aquí en mi corazón, Señor”
Hasta la próxima
Paco Mira