viernes, 11 de octubre de 2019

LAS HUELLAS DEL PASADO


Mi padre tenía un tío carnal, ya murió hace años, que había sido coronel del ejército y que había combatido en la desgraciada guerra civil. La guerra le pasó factura: perdió un ojo y en su lugar tenía un ojo de cristal y una bala no le alcanzó el corazón porque en ese lugar tenía una cartera con una imagen de la Virgen. Siempre que mi padre decía de ir a verlo, él enseñaba con orgullo sus huellas de guerra. Ese orgullo seguro que era doble: estaba vivo y habían ganado la guerra.

Pero podemos poner infinidad de huellas: ¡ quien no tiene en sus rodillas huellas de las caídas de pequeño!, ¡ quién no tiene la huella de alguna operación!, ¡quién no tiene la huella de algún corte con un cristal, con un artilugio de cocina, con….!´, ¡quien no tiene la huella de alguna enfermedad…!, ¡ quien no tiene en su corazón, en su interior la huella de algún suceso que le ha marcado!. Las huellas pueden ser en plan negativo, pero también pueden ser en plan positivo. Las huellas se pueden ver, pero también hay huellas que marcan igualmente, pero son interiores. ¡ Quién no ha ido a un viaje y para no olvidar el sitio se trae algo de recuerdo para que cada vez que lo vea, le transporte al pasado !
Este fin de semana, hay acontecimientos que nos llevan por este camino. Por un lado, nuestra Madre la Virgen del Pino, también quiere dejar huella en un pasado triste, cenizo, tiznado, falto de color e incluso, en algunos lugares y corazones, faltos de esperanza. María quiere recorrer aquellos lugares y con personas que parecen que no ven más que un pasado incierto y por ello un futuro triste y oscuro. La vida, se regenera y tiene opción de cambio y no depende de nadie, sino de la confianza que nosotros ponemos en ella y el convencimiento de que ese cambio es posible. Gracias María por compartir con nosotros no solo la amargura, sino la alegría de la esperanza.
Pero por otra parte el evangelio de esta semana, también nos habla de huellas, pero de huellas que tienen que ser agradecidas, de recuerdos y huellas que tienen que estar presente en nuestras vidas de una manera clara y de convicción. Diez leprosos que quieren salir de su maldad, de su enfermedad. Solo uno, y extranjero, es capaz de alabar a Dios por la bondad que ha obrado en él.
Nuestra fe, a veces, es algo parecido. Cuando alcanzamos los favores no somos muy agradecidos. Cuando alcanzamos lo que nos proponemos, incluso pidiéndole a Dios que nos eche una mano, no somos capaces de gritar a los cuatro vientos que el amor de Dios es grande que obra favores en mí. Cuando alcanzamos aquello que hemos deseado, no somos lo suficientemente sinceros para gritar por medio de quién lo hemos conseguido.
Hasta el propio Jesús se siente extrañado cuando le pregunta al ciego que dónde están los demás.
Todos quieren tener los favores o agarrarse a un clavo ardiendo en el momento más conflictivo de nuestra vida. Pero pocos son
a los que le dirán ve que tu fe te ha salvado. Y es que en el fondo todo se reduce a la fe y a la capacidad que hayamos tenido de ser agradecidos con dios y con los hermanos.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 4 de octubre de 2019

MME



No hace mucho leía un artículo en uno de nuestros periódicos, en el que se mencionaba que nuestros hijos/nietos ya están utilizando un lenguaje que no es demasiado entendible para aquellos que manejamos su vocabulario de una forma y manera bastante escasa. Incluso el articulista mencionaba la posibilidad de que fuera un lenguaje en el que ellos se excusan para que otros (entiéndase padres o familiares directos ) no puedan entenderlos. Pues estoy bastante de acuerdo en ello: TQM (Te quiero mucho), XPF (Por favor), etc...
Pero da la casualidad que ahora mi querida Iglesia, parece que se ha unido a la moda y nuestro Papa Bergoglio, nos convoca a MME (Mes Misionero Extraordinario). Siempre he dicho, y lo mantengo, que cuando conmemoramos el día de algo, o el mes de algo, o luchamos contra algo... es porque ese algo no funciona o funciona mal. Felicito a nuestro Papa, por acordarse de la entrega generosa de tantos y tantos que siguen creyendo que Jesús de Nazaret merece la pena.
Muchos son los que han cogido la maleta y llevan la tira de años en lugares que siempre hemos considerado de misión. Me resulta reconfortante comprobar la cara de emoción, de entusiasmo, de ilusión... después de llevar ya no sé cuantos años. Muchos son los que han dejado su vida, pero literalmente, en favor de aquellos que más lo necesitan. Siempre hay quien no entiende que la solidaridad y la lucha por una causa justa puede ser pacífica. Muchos son los que sin ser consagrados de una manera especial, han cogido su maleta como matrimonio, como amigos... y desarrollan una labor magnífica.
Pero creo que MME es una llamada no solo a los de lejos para que no cedan nunca en su empeño, es una llamada también a los de cerca. Nosotros también estamos en tierra de misión. Seguro que cada vez más. Cada vez más el Jesús que merece la pena y en quien nosotros creemos está teniendo menos hueco en tantos corazones de un mundo que llamamos en desarrollo. Es una llamada a ti y a mi a llevar a cabo una tarea de la que decimos que estamos convencidos de ello.
Me viene a la mente a dos misioneros ejemplares que están en la peana de muchas iglesias. Francisco, el de Asís, cuya fiesta acabamos de celebrar. Un hombre al que la radicalidad de un mensaje le llevó a no hablar mucho, pero sí a actuar con convicción. Esa convicción le llevó a fundar una orden religiosa y a ser modelo de muchos que le admiran. Y la otra modelo de peana, es María, la del Rosario, que celebraremos esta semana que entra.
Un rosario misionero, misionero por los cinco continentes. maría el ejemplo de abandono de sí misma para ponerse al frente de la causa del Padre, siendo la propia madre de su Hijo.
Pero me viene también a la mente a tantos misioneros que no están en las peanas de nuestras iglesias. Esas personas anónimas, pero que siguen dando el callo allí donde se encuentren: Isidoro, Manolín, Expedita, Eva, ...
Precisamente el evangelio de esta semana nos va a retar el evangelio poniéndonos delante de Jesús y que si tenemos fe, le diremos a esa montaña ven y viene. Ellos, los misioneros se han puesto delante de Jesús y le han dicho que quieren ir y fueron. Nosotros tenemos que hacer lo mismo; tenemos que ser de convicciones y decisiones fuertes, de decir que vamos y lo hacemos. Como le dirá Pablo a su amigo Timoteo, "No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor"
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 27 de septiembre de 2019

¡ SI YO FUERA RICO, DUBI, DUBI....O ¿SI FUERA POBRE?



Las crisis, a veces, son buenas, pero por lo general de bueno tienen poco. Los últimos años que nos ha tocado parte de esa crisis, lo único que hicieron fue aumentar las diferencias entre pobres y ricos. Estos no solo no han perdido su poder adquisitivo, sino que han podido hacerse con propiedades a bajo precio. El destino o futuro de los demás, les preocupa bien poco. A nuestro "amigo" Epulón le encanta disfrutar de la riqueza banqueteando cada día y vistiéndose de púrpura y lino. No es capaz de enterarse que en su puerta está el pobre Lázaro que no es capaz de saciar su hambre.
En nuestro mundo hay un pequeño grupo de personas que acapara que acapara la mayoría de los bienes de la humanidad y no se preocupa de tantos que están siendo azotados por la plaga del hambre. Quizás para ellos es que sencillamente no existan. Tengo dinero, luego existo. Si no lo tengo pues no existo. Curioso que para Jesús, solo tiene nombre el pobre, Lázaro. Epulón no es un nombre propio, es un vividor, no tiene nombre.
Pero es curioso que aunque los ignoren, los ricos necesitan de los pobres. Solo hay ricos, porque hay pobres. Lázaro nunca le pidió nada a Epulón, pero es ahora este el que pide para él y para sus hermanos. Son los pobres los que nos pueden ayudar. Nos ayudan dándonos la oportunidad de que compartamos con ellos los bienes materiales y al hacerlo, mostramos que valoramos más a las personas que al dinero. Hay que ser ricos en amigos, existir es tener relaciones de amistad. Epulón no pudo hablar directamente con Lázaro. Lo hizo con Abrahán. Entre Epulón y Lázaro sigue habiendo un muro que los separa y el rico nunca se atrevió a cruzar ese muro. Quizás Lázaro saldría a su encuentro.
Es curioso como la suerte de nuestros protagonistas cambia en el momento de la muerte. El rico es enterrado, seguro que con toda pomposidad funeraria, y es llevado al reino de los muertos. Lázaro también muere, pero no se habla de rito funerario, solo que "los ángeles lo llevan al seno de Abrahán"
Jesús viene a hacer justicia a los pobres. Viene para que no existan los desequilibrios de los que siempre disfrutan y de los que sufren. A veces, incluso desde la Iglesia, podemos caer en el tranquilizante de decirle a los pobres que tranquilos porque en el reino de los cielos tendrán su recompensa. No. Tenemos que empezar aquí y ahora y con toda la claridad del mundo.
Está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos el contacto con las personas que sufren, nos vamos haciendo cada vez más incapaces de percibir su aflicción. La presencia de un niño mendigo en nuestro camino, nos molesta. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer o qué decir; es mejor tomar distancia, volver cuanto antes a nuestras ocupaciones.
Si el sufrimiento se produce lejos es más llevadero. Hemos aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a base de datos, números, conferencias de prensa, estadísticas... y tan frías como son estas, así nos deja el corazón. El sufrimiento a través de la televisión, siempre es más frío, menos terrible y quizás más irreal. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, nos esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón.
Tenemos reto para esta semana. En la película del violinista en el tejado, se cantaba"... si yo fuera rico....". Pues si yo fuera rico, seguro que compartiría con algún Lázaro de la vida.
Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 20 de septiembre de 2019

EN LA " EMPRESA " DE DIOS, NO HAY PARO


Cuando a los alumnos en clase, en una etapa próxima a la finalización de los estudios básicos, se les pregunta cuál es el futuro más próximo, muchos de ellos se encojen de hombros y dicen que no saben. Otros sí saben, que seguir estudiando como que no, y lo de trabajar pues como que tampoco. Entonces, ¿qué?, la respuesta es que no saben pero que tampoco les quita el sueño. Claro, tiempos pasados nunca fueron mejores y las comparaciones son odiosas, pero da la casualidad que en mi época, con la edad de ellos, uno quería cumplir años, porque ello suponía el tener objetivos que nos marcábamos cumplidos. Los de hoy, ¿se marcan objetivos?.
El evangelio de esta semana nos traslada a una empresa (Lc 16). Una empresa en la que parece que se premia al más injusto, y al honrado es al que se le deja fuera de los aplausos. Creo que si esta parábola fuese escrita en pleno siglo XXI; si esta parábola fuese escrita en ciertos ámbitos corruptos de nuestra política española; si esta parábola fuese escrita en algunos ambientes familiares, eclesiales, escolares.... pues más realidad y vigencia no podría ser.
Pero lejos de la realidad. En la empresa de Dios, - en la que por cierto no hay paro - , lo que prima es precisamente lo cotidiano, lo pequeño, los pequeños detalles y estos traducidos en confianza. La confianza suele tener rostro, cara... de personas que trabajan en nuestras comunidades y son las que normalmente levantan y llevan el peso de las mismas.
Es precisamente lo cotidiano, lo normal... los pequeños detalles los que marcan ese día a día, salpicado de vez en cuando con algún acto extraordinario que es el que le da cierto realce a lo que hacemos. Y es precisamente esos pequeños detalles, eso que decimos que es insignificante, lo que es valioso para Dios, por eso el que es de fiar en lo menudo, es también de fiar para Dios. El que no es honrado en lo menudo, tampoco es honrado en lo importante.
Claro, a veces nos damos codazos en nuestras comunidades para destacar porque "si no hago yo esto, no lo hace nadie", como si en esa empresa de Dios, los títulos son los que marcan el día a día de la vida de una comunidad. El administrador de la parábola no premia el dinero injusto, aunque lo parezca. El administrador de la parábola premia a quien no está apegado al dinero, por ello no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.
Avanzando un poco más, diría que en nuestras comunidades hay que dejar a un lado el protagonismo, los primeros lugares, los imprescindibles, los que sin ellos no hacemos nada, los que abandonan a sus seres queridos porque le van a echar en falta en la parroquia, no podemos servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.
En la empresa de Dios, brillan los que no se hacen notar; brillan los que desinteresadamente hacen las cosas por amor y por servicio; brillan aquellos que sin dejar su vida personal, tienen tiempo para dedicar unos minutos a
compartir con otros y con aquellos que menos tienen precisamente su tiempo; brillan todos aquellos que no se cuelgan medallas y esperan que los feliciten por lo que hicieron. Está claro que no podemos servir a dos amos.
Me gusta esta empresa donde no me reconocen por lo que hago, pero me quieren como soy y por lo que soy. Me gusta esta empresa donde comparto infinidad de valores de los que aprendo aunque no sea el administrador de los mismos.

Hasta la próxima
Paco Mira

sábado, 14 de septiembre de 2019

NO ES MALO RECONOCER ERRORES


NO ES MALO RECONOCER ERRORES Incluido Dios. Dios Padre también reconoce que se ha equivocado y se arrepiente de la amenaza con la que iba a castigar al pueblo (Exodo 32,7). En la vida nos sobra soberbia, nos sobran consejos, nos sobran discursos, nos sobran manos en los hombros interesados por lo que nos pueda caer y aprovecharnos de los mismos... Estamos lejos, pero muy lejos de la cercanía que supone y requiere un cristiano y creo que tan difícil y complicado no es.
Este fin de semana pasado, nuestro Obispo se emocionaba. Se emocionaba por la entrega generosa de tantos y tantos que han convertido "los millones de litros de agua, en sangre generosa de solidaridad, cercanía y ayuda desinteresada". El fuego, en parte, es malo. Pero el fuego ha dejado que familiares que no se hablaban, lo hicieran para poder uno socorrer al otro. Pues bendito fuego de anima, ayuda, y hace que los hombres se abran y se hablen mutuamente. Felicito a mi/nuestro Obispo, porque entiendo que sus lágrimas son sinceras y no se esconde a la hora de expresarlas
A lo largo de la historia, la Iglesia ha cometido infinidad de errores. De muchos ha pedido perdón porque los ha reconocido y se arrepiente y parece que a muchos les sabe a poco. Da la impresión de que tiene que rasgarse vestiduras, inmolarse, crucificarse, flagelarse....Felicidades Iglesia, porque has reconocido tus fallos, las caídas, las cruces, las sombras... pero felicidades también porque sigues acogiendo en tu seno a tantos y tantos que siguen luchando para que la llama de lo que tú predicas no se apague aún a pesar de las dificultades, los inconvenientes y seguro, también, de las muchas zancadillas que te ponen.
Este fin de semana, el evangelio nos deja la perla de la conversión. De buscar lo que - parece - está perdido: una oveja, una moneda... un hijo. No es malo reconocer que nos equivocamos. No es malo reconocer que no siempre hacemos las cosas bien; no es malo reconocer que en la vida no siempre tenemos razón.... es muy bueno ponernos delante de nosotros mismos, hablar en voz alta o solos y "volver a casa de papá", de papá Dios.
Dios siempre sale al encuentro del que lo busca con sincero corazón. Es más: en algunos casos echa a correr como en la parábola del hijo pródigo. Dios sale a los caminos de la vida en busca de aquel que se pierde y no encuentra el rumbo y nosotros tenemos que aprender de ello. Como María aprendió. Por ello María, nuestra madre la virgen del Pino, también va al encuentro de aquellos que se han quedado en la cuneta de situaciones que no son las mejores por culpa de un fuego del que tampoco tuvieron la culpa.
El hijo menor pensó que en casa de su padre era la mejor de las opciones y de la que nunca debió marcharse. ¡Cuantas veces criticamos a los que se van de la Iglesia y quizás no sabemos si algún día tenemos que abrir los brazos para volver a abrazarlos de nuevo!. ¡Cuántos de nuestros hermanos a los que el alcohol o la droga.... los echó a perder y tenemos que salir como el
pastor a buscar a la oveja perdida o encontrar la moneda que no tenemos claro donde se nos perdió!. ¡ Cuántas veces nos equivocamos!. Pero como decía al principio, no es malo reconocer errores. Al contrario es bueno y es una terapia que debemos hacer con frecuencia.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de septiembre de 2019

¡ CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ....!


Les decía en mi carta del domingo pasado, que había que ir mirando para Pino, para Pinito (dirán algunos), en definitiva hay que mirar para "mamá", que nosotros, en Canarias, la conocemos como Nuestra Señora la Virgen del Pino, nuestra patrona... y que además está de cumpleaños. Probablemente aquí no importa los años que cumpla, seguirá cumpliendo, y las generaciones seguro que la seguirán felicitando, porque su huella seguirá dejando marca en la vida de todos y cada uno. Como la madre de cada uno.
Este verano estuvimos compartiendo con mi madre (y mi padre, claro) unos días. La edad va dejando su huella, que se nota en la parte física y también en la parte síquica. Muchas veces una conversación actual no se puede mantener, precisamente por ese deterioro; sin embargo una conversación de tiempos pasados sí. Curioso. Recuerda su infancia, recuerda sus buenos y malos momentos que han marcado su vida. Uno intenta que no se olvide lo principal, pero a veces el esfuerzo tiene que ser lento, con paciencia y generoso.
Esto me hace recordar un poco a nuestra madre María, a Nuestra Señora la Virgen del Pino. Una mujer noble, sencilla, humilde... y sobre todo disponible; mujer que nunca supo decir de no. A ella, como yo en vacaciones, acuden principalmente en su cumpleaños - pero también a lo largo de todo el año - un montón de canarios que probablemente le digan felicidades. No todos expresamos los sentimientos de la misma manera, pero muchas veces un silencio, un gesto.... vale más que mil palabras.
A veces nos devanamos los sesos juzgando del por qué de muchos en las condiciones que llegan a Teror, en el por qué van si no.... ¿quienes somos nosotros?. ¿Acaso una madre juzga a un hijo de la forma que va vestido, o de cómo llega ante ella?. Sí es verdad, que en una relación de familia no todo vale, pero una madre siempre abraza al hijo que vuelve a casa.
María en su cumpleaños ha ido recogiendo a lo largo de la historia, infinidad de vidas, de momentos, de lágrimas, de suspiros, de corazones esperanzados, de ilusiones, de risas, de amarguras, de desahogos, ... y como nos dice la sagrada escritura, "todo lo guardaba en el fondo de su corazón".
Guardar en el fondo del corazón no significa caer en el baúl de los recuerdos o en los sacos del olvido. El corazón es un músculo que da vida, que genera vida, que genera sentimientos, ilusiones, esperanzas... y por ello no olvida los acontecimientos y el devenir de la historia.
Seguramente que este fin de semana pondremos en sus manos el esfuerzo y el agradecimiento de quienes no han dejado que nuestra isla arda; pondremos la ilusión y las ganas de tantos y tantos enfermos, o víctimas de la soledad, o del cruel paro, o de violencia de género, o los que están privados de libertad, o en el mundo de la droga o de la violencia. María está en todas y cada una de esas situaciones.
María la mujer de la decisión. Dice el evangelio de esta semana que "quien no deja a su padre y a su madre; quien no carga con su cruz..." (Lc 14). María fue la mujer de la convicción firme aún no sabiendo el resultado. Al ángel le dijo que sí sin saber en el fregado en el que se iba a meter, pero tenía la intuición que lo que le proponía no era malo. María hoy sigue proponiendo un montón de alternativas y nosotros tenemos también que decidirnos. ¿a qué esperamos?.
Felicidades, mamá

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 30 de agosto de 2019

¡ QUÉ POCO ME GUSTAN LOS FARRUCOS! (en lenguaje canario, enterados)

¡ Quién no soñó con tener o ser en la vida un héroe!. En la mitología, en la literatura o en la historia se habla a menudo de héroes, personas ilustres y famosas por sus hazañas o virtudes. Pero de unos años a esta parte proliferan en las carteleras del cine las películas protagonizadas por superhéroes, personajes de ficción de ambos sexos que tienen poderes extraordinarios. Si hubiese que enumerar las características de un superhéroe podemos decir que tienen fortaleza física, agudeza intelectual , atractivo personal, sentido del deber y de la justicia, defensor del bien y de los débiles en contra de los poderes del mal... todo ello aderezado con algún poder extraordinario como el poder volar, tener fuerza descomunal, armas prodigiosas, magia... A su lado los demás nos sentimos como simples mortales, sin mérito alguno, héroes de toda la vida que se quedan empequeñecidos y que incluso si se hiciera una encuesta, nombraríamos a más superhéroes que héroes de todos los días. La verdad que en el cine quien lo inventó, se lo curró.
Pero si vamos a la RAE, es decir al diccionario de la real academia de la lengua, y buscamos la palabra farruco, nos dirá que el farruco es una persona indolente y altanera y claro si lo comparamos con los superhéroes o simplemente con los héroes... no tiene nada que ver una cosa con la otra. Ahora que por desgracia hemos padecido dos incendios en poco tiempo, muchos de los profesionales que han trabajado en echarnos una mano, han sido considerados héroes e incluso han sido propuestos para más de un premio de reconocido renombre. Ninguno, creo que por ser su trabajo, ha sido considerado farruco.
Este fin de semana el evangelio nos va a trasladar a situaciones de la vida cotidiana. Hace poco fui a una boda y ahora lo que se lleva es que cuando  llegas ya tienes asignada la mesa y con quien te vas a sentar. En algún tiempo corríamos para coger la mejor mesa; en ciertos espectáculos dormimos hasta dos noches para poder coger el mejor puesto ya que actúa mi cantante favorito y no vaya a ser que me quiten el puesto.... y Jesús nos dice que cuando vayamos - por ejemplo - a una boda no cojamos los primeros puestos no vaya a ser que nos echen.
No digamos en nuestras parroquias: ¡ cuántos farrucos tenemos !., ¡cuantos enterados de la vida!Es verdad que a todos nos gusta que nos reconozcan el trabajo, el valor, el tesón... de echo los premios y medallas son para ello, pero que ello no nos convierta en ocupar los primeros puestos como si los demás, como si los mayores que van a nuestras celebraciones o que participan en nuestras comunidades, tuvieran menos valor que los que hacen las cosas. El mensaje de Jesús no es para la consecución de las medallas ni de los premios, aunque estos sean inevitables, sino para el servicio.
"El que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido". ¡ Qué pena que no entendamos todos este mensaje, incluidos nuestros animadores de comunidades, nuestros párrocos, nuestros dirigentes, nuestra Iglesia santa y pecadora!. No queramos aparentar más de lo que realmente es y somos. Sirvamos con la sencillez y humildad del que está en el último banco de nuestras comunidades. Hagamos las cosas por y para el servicio a los demás y desterremos el ser farrucos. ¡Cuántas lecciones de liturgia de quien no tiene ni idea, cuantas lecciones de catequesis de quien entró ayer a dar por primera vez una!, etc....
Probablemente a nuestros bomberos les reconocerán un premio a un esfuerzo, pero seguro que ninguno dirá que se lo merece. Anunciar el evangelio es un deber no remunerado, desde la humildad, la sencillez, el servicio, la alegría...... ¡ Cuanto tenemos que aprender!. 
No nos olvidemos que ya estamos mirando a nuestra madre Pino
Hasta la próxima 
Paco Mira