viernes, 27 de diciembre de 2019

LA FAMILIA, PERO ¿QUÉ FAMILIA?


¡ Quien no recuerda aquellas películas que encandilaban a tantos como la gran familia o la familia y uno más. Eran familias que marcaban el modelo a seguir, eran idílicas, eran emotivas, eran las que todos - en aquella época - quisieran tener: padre trabajador, un número elevado de hijos, no había casi peleas, una armonía maravillosa, la madre trabajadora y los hijos mayores cuando esta no estaba, eran los que suplía el hueco que esta dejaba.
Pero claro, la familia ha cambiado. Incluso hasta la propia definición de familia. Hasta la composición de la misma. Hasta familias monoparentales... ¡ay si los actores de aquellas películas levantaran la cabeza!.
Este fin de semana se celebra el día de la sagrada familia y me viene a la mente la familia de poca estabilidad, la que quisiera ser tradicional y no puede, la que quisiera tener estabilidad y le resulta imposible, la que quisiera ser el modelo para muchas generaciones y ya no encaja. Me viene a la mente aquella familia de Nazaret que fue la primera de la nueva era en ser una familia desplazada, una familia inmigrante en un país que seguro que no conocían, ni siquiera el idioma... pero que les dio asilo y cobijo. Salieron de su tierra por miedo; salieron por el azote de una dictadura como la de Herodes; salieron por defender una integridad personal y de grupo familiar dejando atrás amigos, cultura, familia, raíces....
Ya ven que se diferenciaron muy poco a muchas, millones, de familias de hoy en día. Familias que también huyen; familias que dejan atrás lo más preciado como son sus raíces y que cuando tocan en la puerta de muchos lugares, les dicen que ya son bastantes y que no pueden acoger a más; familias que cuando llegan a otros lugares, a veces, no lo pueden hacer de una manera legal, puesto que si no los repatrían y los mandan de vuelta; familias que tienen que oír que les van a quitar el trabajo a los residentes en los lugares donde tocan a la puerta.
También es verdad que hay familias que su sueño se ve truncado en el mar cuando el oleaje o la inmensidad del océano engulle al ser humano. Familias que se ve truncado su sueño cuando se ven involucrados en una red de prostitución, o de narcotráfico a cambio de una realidad que nunca se va a cumplir, por incumplimiento de lo más básico y elemental.
¡Qué gran ejemplo el de José y el de María!. Su silencio fue siempre la bandera que llevaron a donde fueron para que ondeara siempre como ejemplo de honestidad y buen hacer. José y María no escaparon a los vaivenes de quienes - seguramente - especulaban sobre su presencia en tierra extranjera y seguro que en algún momento no eran bien recibidos y hasta me atrevería a decir que rechazados.
Atrás queda la gran familia. El cine se encargó de manifestar un idilio que se nos antoja escaso en nuestros días. El Vaticano definió
a la familia como una comunidad de amor. Un amor que experimenta lo que es compartir la vida, desde el amor, para generar vida en el amor. José y María también lo experimentaron. No entendieron el por qué a ellos, pero asumieron un proyecto porque venía de Dios. Un amor que generó escuela durante muchos años.
Ojalá todas o muchas familias, experimentaran el plan de Dios en sus vidas. Ojalá muchas familias levanten la copa la semana que viene para que brinden por una familia estructurada y no al contrario. Ojalá que todas o muchas familias, desde la vida de Dios en la humildad de un niño nacido en un pesebre, sean capaces de descubrir la grandeza del Amor compartido en pareja y para la familia. Solo así seríamos capaces - como la película - de decir la gran familia. Seríamos capaces de responder a la pregunta con la que iniciaba estas letras, Familia, pero ¿qué familia?
FELIZ AÑO y Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 20 de diciembre de 2019

FELICIDADES: ¡ HA TOCADO LA LOTERÍA!

No me digan que no. Todos estamos con los ojos puestos en lo que este domingo un grupo de niños de un colegio maravilloso, llamado san Ildefonso, vayan a ir cantando – para algunos de forma monótona – (pero ¡que bien suena) – y nosotros comprobando si esa ilusión numérica se traduce en una alegría que nos permita seguir adelante. Dicen que el dinero no da la felicidad. Yo lo creo, pero todos deseamos vivir un poquito mejor.
Recuerdo, cuando era pequeño, que mi abuelo lo de la lotería era todo un ritual: a cualquier comercio que se acercaba, a cualquier lugar que tuviera lotería, siempre salía con una participación, mínima, pero participación. Nunca le tocó nada, pero esta época era todo un clásico, y vivía la misma con ilusión infantil, sin serlo.
En la época de María, la de Nazaret, no se jugaba a la lotería. Seguro que habría otros juegos, pero ese no. Pero a ella, sin jugar, sin comprar números, sin ir a la administración…. Le tocó. Es más: la administración fue a ella. El susto me imagino como sería. La sorpresa sería mayúscula. Su compañero de fatiga y a la postre su futuro marido…. No se cree nada de lo que está viendo, viviendo y seguro que sintiendo.
Pero a María le tocó la lotería.
El premio, como todos los grandes premios, es suculento. De los que no se olvidan jamás. Es un premio que hoy, no se si todos estaríamos dispuestos a aceptarlo. A María le dan incluso hasta el nombre: Enmanuel. Nombre que quizás no entienda, no comprenda, y casi no asume, pero en el fondo es “Dios con nosotros”.
Eso es la navidad. Dios con todos y con cada uno de nosotros. El Enmanuel es el premio a la aceptación de un mensaje sin condiciones. El Enmanuel es asumir que Dios se hace como cada uno de nosotros y al que nosotros no hemos de ponerle condiciones. Dios, como dador del premio, nos marca las condiciones de la aceptación: humildad, sencillez, corazón abierto, brazos extendidos en señal de acogida…. Y como ejemplo una minúsculo pueblo donde ha tocado la lotería: Belén, un pesebre, una cuna, gente sencilla… si es que no hace falta más.
Malo es cuando la navidad cae en manos de los especuladores comerciales y nosotros somos cómplices de los mismos. Malo es cuando la Navidad es utilizada de una manera monetaria y nosotros contribuimos a que eso siga por el mismo camino. Por la sencillez, han llegado a dudar hasta de Belén, :”pero es que de Belén puede salir algo bueno”. Pues sí.
Amigos, es la fiesta de Dios en cada uno de nosotros. Vivimos en un mundo donde vamos arrinconando lo que creemos que ya no sirve. Nos olvidamos que las mejores fotos son aquellas que ya tienen un color amarillo por lo que representan y por el tiempo que tienen. No nos olvidemos que la
navidad tiene que tener cada vez más color, figura, rostro, gesto… la navidad es humana.
Pensemos en los de cerca y en los de lejos. Pensemos en los que se van y en los que son obligados a irse. Pensemos en los que siempre están sumidos en la profunda soledad y tristeza o incluso abandonados de los que decimos que tenemos que ponernos un traje para sentarnos a la mesa porque la fiesta lo requiere. No perdamos de vista el pesebre. No perdamos de vista a quien es puesto en él, puesto que nos va a condicionar nuestra vida, nuestro testimonio y nuestro ser comprometido.
Disfrutemos porque, como María, nos ha tocado la lotería. Nos ha tocado el Enmanuel.
HAGAMOS NAVIDAD. Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 13 de diciembre de 2019

TEORÍA ME SOBRA, ¿PRÁCTICA?


Uff, menos mal que se calmó la cosa, porque hasta no hace mucho, los agoreros del futuro vaticinaban que el fin de los tiempos estaba al caer. Cuando una desgraciada guerra se asomaba al panorama de nuestra vida, era una signo - para algunos - más que evidente que las escrituras se estaban cumpliendo; cuando las inclemencias metereológicas eran más acuciantes que nunca, no dejaban de ser, de nuevo, signos que el fin estaba próximo y había que prepararse. Pero casualidades de la vida, el mundo sigue girando y dando vueltas y los días siguen pasando y los años cayendo... y el mundo.... dándonos alegrías (a veces algún coscorrón) y aquí no se acaba nada.
Los discípulos de Juan, parece que tienen prisa. El tiene la necesidad, por lo que oye, de tener la certeza de quien es el que
busca. Por eso le preguntan al propio interesado, eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro", quizás en canario, chacho, fuerte lío colega. Jesús, en ningún momento dice que es él. Jesús lo único que dice son hechos, obras: los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra quedan limpios....Y eso es lo que a Juan le vale, no necesita más: la práctica supera toda teoría.
Posiblemente en nuestro mundo, de teoría sabemos mucho. No hay más que ver la de hojas que se emplean en tesis doctorales o de licenciatura argumentando casos que pueden ser probables, pero que lo más probable es que no lo lea nada más que el que lo presenta y su director. Cuando nos presentamos a una oposición, la teoría es muy bonita, pero después en la práctica los casos nos devuelven a la cruda realidad. Hojas parroquiales que nos dan instrucciones semanales, etc...
En nuestro mundo, sigue habiendo cojos, personas que flaquean en su fe, que dudan, que se tambalean y que no saben o no pueden guardar su equilibrio a la hora de la confirmación de su fe; en nuestro mundo sigue habiendo ciegos que no ven o - lo peor - que no quieren ver la realidad que nos rodea, de gente que nos tiende la mano solicitando nuestra ayuda y miramos para otro lado o no queremos ver; en nuestro mundo sigue habiendo enfermos terminales de ausencia de toda trascendencia que le hace tomar decisiones en la vida que no son las más adecuadas. Su carne, su persona se cae y desmorona como el que tiene lepra.
En este adviento que ya camina en su tercera etapa, hagamos propia las palabras de Isaías que nos dice que el mismo Dios viene en persona. A veces corremos el riesgo que nuestra sociedad paralela no religiosa nos adelanta lo que envuelve a lo religioso desde el mes de Octubre y no nos hace ver el adviento como la verdadera espera nerviosa de un nacimiento real, algo parecido como le sucedía a Juan el Bautista. Pablo se lo recuerda a su comunidad de Roma, tengan paciencia. ¡ Qué poca paciencia tenemos a nivel general.
Pero claro. La llegada de Jesús no se hace desde los palacios (aunque los hay que también lo esperan); desde los grandes acontecimientos; desde los grandes eventos... os aseguro que no hay hombre más grande que Juan el Bautista.. Me gustaría que tuviésemos un corazón noble y humilde como el de él; que nuestra apariencia (piel de camello y sandalias en los pies) sea la de un verdadero "vocero" , profeta que anuncia que la Navidad merece la pena, que el nacimiento es algo real y valioso. Ojalá que nosotros, cristianos de toda la vida y de golpes en el pecho, fuésemos los primeros en anunciar que el Reino de los cielos está a punto, y que su rey, está a punto de nacer. Somos voz que clamamos, ¿dónde?... Si es que teoría nos sobra.
Feliz Adviento. Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 6 de diciembre de 2019

INMACULADO TESTIMONIO

Las fechas van avanzando y ya caminamos hacia el segundo domingo de adviento, pero que la coincidencia hace que María se ponga en mitad del camino. Casi sin querer queriendo, nos hace una señal de parada para indicarnos cómo y por qué merece la pena ser signos de esperanza, en un mundo aparentemente negativo, desesperanzado, desilusionado... pero un mundo con ganas, con aliento, con ilusión de que lo que hace puede ser de otra manera y quizás de una manera más feliz.
Pero la vida está llena de sobresaltos, de sustos, de incertidumbres, de dudas... Nos están poniendo los pelos de punta con el cambio climático. Quizás para algunos nos llegue ya un poco tarde; Nos están avisando que la economía puede tener una recesión y hay que estar prevenidos. Y nosotros lejos de ello, actuamos como si no hubiera pasado nada, como si la cosa no fuera con nosotros.
Y es curioso que a María la vida también la llenó de sobresaltos, de dudas... ¡A quien no le asusta - aunque te digan que no temas - cuando te dicen que vas a concebir, dar a luz.....!. Y si eso es en medio de la noche, pues no les cuento más que eso. Pero es que la fe es un continuo sobresalto. Vivimos en un mundo tan cambiante, tan tecnificado... que la reflexión ya no la hace el hombre sino la máquina. Es curioso como Dios, como a María, nos sigue invitando a "quedar preñados" de Jesús, de su mensaje. Un mensaje que todavía sigue teniendo vigencia en un mundo cada vez más secularizado.
El Ángel, a María, le dijo que para Dios nada es imposible, casi como lo cantaba Glenda. Dios hoy, en pleno siglo XXI, sigue haciendo posible lo imposible. Lo que parece que está caduco, viejo (la prima Isabel), lo que no es productivo.... Dios lo hace fértil. Aunque pensemos que ya no tenemos esperanza de volver a tener lo que hemos perdido; aunque pensemos que estamos en un mundo que mira para otro lado, Dios sigue diciendo que para él nada es imposible.
No quiero entrar en el Dogma de este día, pero sí quiero compartir que Dios habita en los sinceros y limpios de corazón. En los Inmaculados, en aquellos que como María se fían, se entregan y se ponen a disposición de Dios. Seguro que María tenía una agenda muy apretada. Seguro que María tenía sus planes hechos, incluso con el propio José, sin embargo ante la llamada de Dios, lo deja todo y se pone a su entera disposición.
María es la esperanza personificada en este tiempo de Adviento. Es el personaje que lucha contra viento y marea ante las adversidades; María es la que se pone a disposición del Padre y dice que se haga en ella según la voluntad de él.
Por eso María tiene un corazón puro, limpio, aseado, inmaculado que le lleva a dar testimonio de aquello que siente y ha asimilado sin entender y sin saber por qué a ella. ¡Que grande es la fiesta que celebramos este fin de
semana!. ¡Que grande es poder vernos en el rostro de una mujer que se siente feliz por llevar adelante un programa que dura y perdura a lo largo de los siglos.
María es el prototipo de fe. Es el prototipo de lo que Francisco de Asís decía que si es necesario lo digamos con palabras. Ojalá que el ejemplo de María nos ayude a tener un corazón noble, abierto al testimonio de un mensaje que siempre es buena noticia en un mundo al que le hace mucha falta.
Feliz Adviento. Hasta la próxima
Paco Mira

jueves, 28 de noviembre de 2019

CON LA QUE ESTÁ CAYENDO, ¿PODEMOS ESPERAR A ALGUIEN?



La verdad es que no está el horno para bollos: la crisis se sigue cebando en muchas de nuestras familias; los pactos políticos parece que no son del agrado de muchos sobre todo viendo las posibilidades que nos quedan; las declaraciones de algunos miembros del gobierno en materia religiosa pues parece que lo único que hacen es poner más nerviosos - si cabe - al personal. En definitiva, que no está el horno para demasiados pasteles y su disfrute posterior.

Volvemos, llegados a este punto, a utilizar un verbo: ESPERAR, un adjetivo, ESPERANZA; Pero también es verdad que cuanto más utilizamos ciertas cosas nos llevan a desgastarlas de tal manera que pierden su significado y su interés. Cuando a alguien le decimos que espera, ten paciencia, ya verás como todo se soluciona, no tengas prisa, dale tiempo al tiempo.... y este pasa a una velocidad de vértigo... pues como que no encajan ciertas cosas.

Pero hay palabras o expresiones que, en un momento dado, se ponen de moda y son muy utilizadas. Una de esas palabras es ilusionante, que suele emplearse para hablar de un proyecto ilusionante, de un tiempo ilusionante, una fecha ilusionante... Pero la palabra no se crean que me gusta mucho, puesto que la palabra ilusión hace referencia a algo que carece de un fundamento real. Y aunque se puede tomar en un sentido positivo, como sentimiento de anticipación a algo que genera entusiasmo y alegría, llega hasta ahí y cuando esto sucede, se pierde la ilusión. Además si por cualquier motivo este hecho o acontecimiento, no llega a producirse, se rompe, la ilusión se convierte en des-ilusión.

Esto, a veces, puede ocurrir con la Navidad y con los pasos previos a ella en el adviento. Corremos el riesgo de querer que llegue para vivir la "ilusión " de las luces, de la decoración de escaparates y establecimientos, de las decoraciones de las calles, de los regalos que en esta fecha nos intercambiamos...Pero para un cristiano que se precie, el adviento no ha de ser un tiempo ilusionante, sino un tiempo esperanzante que son dos cosas distintas.

La esperanza cristiana no es al ilusión de que algo bueno nos puede ocurrir. La esperanza cristiana es una virtud arriesgada y no una ilusión como la que tenían los israelitas. Nuestra esperanza tiene un nombre, Jesús de Nazaret, y tiene una meta: la cruz como bandera de un Reino que se adelanta a nuestro mundo.

Claro, esto nos lleva a estar preparados. A no bajar la guardia a pesar de las adversidades; a tener siempre la alerta en su punto máximo, puesto que no sabemos ni el día ni la hora. Como dice el Papa, "una mujer embarazada todos los días se toca la barriga, para notar y saborear lo que lleva dentro de sus entrañas". Nosotros los cristianos parece que muchas veces tiramos la toalla porque no vemos la luz al final del túnel y a lo mejor no es cuestión de verla sino de creer que esa luz es posible.
 Reivindico de nuevo el derecho a la esperanza; reivindico el derecho a estar preparados para lo que se nos avecina; reivindico el derecho a que a pesar de todas las dificultades habidas y por haber, siempre hay un hueco para la espera, las ganas y la certeza de que el pobre de Belén se hace presente allí donde el pobre le necesita.

                                                ¡ Feliz Adviento!. Hasta la próxima

                                                                       Paco Mira

viernes, 22 de noviembre de 2019

POR QUÉ NOS MANIFESTAMOS?


Cuando se producen manifestaciones, como las que últimamente se están produciendo en algún lugar de nuestra geografía española, incluso cuando alguien protesta por la representación en forma de fotografía de quien es nuestro "jefe", puede ser hasta común que se quemen fotos de nuestro rey o incluso una especie de espantapájaros que se han con afán burlesco. Puede ser legítimo estar a favor o en contra de un determinado gobierno, pero me da la impresión que dada la desinformación que abunda en nuestra sociedad, sin preguntáramos a quienes se manifiestan por qué están en contra de este gobierno o de la monarquía, en la mayoría de los casos no se sabría dar una respuesta adecuada y razonada. Se suele partir de una visión estereotipada y negativa de la misma, y como se han asumido sin reflexionar todos los prejuicios y tópicos, se rechaza de plano sin analizar ni profundizar en el sentido y la función que tiene, por ejemplo, la monarquía parlamentaria dentro del marco de la Constitución.
Y digo esto porque este fin de semana celebramos la solemnidad de Cristo Rey. Claro muchos lo han identificado con ciertos movimientos nada democráticos del pasado; con ciertas apreciaciones de solemnidad nada cercanas al pueblo y que nos vuelven a retrotraer al pasado. Nos llevan a la imagen de una iglesia poco cercana a los pobres y humildes y más en sintonía con gente que no entiende que en el evangelio se dice "bienaventurados los pobres".
Pero nuestro monarca tiene también su día en el calendario. Un monarca que quizás no difiera mucho de los actuales, o al menos de alguno que conocemos: no es asumido por todo el mundo, incluso alguno se plantea si su figura en los tiempos que corremos dice o nos dice algo y por ello hay que mantenerlo. Alguno plantea que la figura del rey es una figura del pasado y por ello no tiene sentido, ha quedado obsoleta.
Pero casualidades de la vida, su reino, que él mismo decía que no
era de este mundo, se ha convertido en un pueblo de reyes, en una asamblea santa… que tiene como misión que su reinado no se apague, no se acabe… aunque tampoco sea comprendida y entendida. Un pueblo, el de reyes, que será perseguido, calumniado, vilipendiado a lo largo de los siglos. Sin embargo el Jefe, el Rey… nos dirá que no nos preocupemos porque estaremos con él, desde ya en el paraíso.
En un mundo como el de hoy, donde las palabras ya cansan y se las lleva el viento; donde las promesas sin hechos son como hojas a las que el río se lleva sin resistencia, quizás es la hora de preguntarnos cuál es nuestro papel en este maravilloso reinado, donde la fe tiene que empezar a sentirse de una vez por todas sin necesidad que nadie nos lo recuerde.

Se acaba el año litúrgico y ¿van….? Unos cuantos. No sé si es ahora cuando tenemos, los cristianos, que tomar las uvas. No sé si es ahora cuando tenemos que pedir los deseos, lo que sí tengo claro que es la hora de despertar ya, que se nos tiene que notar que somos pueblo de Dios, que tenemos que bendecir a nuestro Dios, que Dios sigue siendo ese Dios que se ha encarnado en el Jesús de Nazaret que tocamos en el hermano que sufre, por eso su reino no es de este mundo.
Amigos, acabamos el año de la fe, pero comencemos a tener fe que se nos note en la cara. Quizás se nos acabó la euforia con la que lo hemos comenzado y nos podemos preguntar, como el título de estas letras, ¿y ahora qué?. Pues ahora será dar razón de nuestra fe, de nuestra esperanza. Seamos reyes de un pueblo, que aunque no sea de este mundo, toca la tierra y las realidades de la misma. A Dios rogando, pero con el mazo dando. Tenemos pues que manifestarnos.

Hasta la próxima
Paco Mira

viernes, 15 de noviembre de 2019

PASAMOS LAS ELECCIONES Y AHORA TOCA ¿MIRAR EL INFORMATIVO?

Bueno ya está, ¿o no?. Resulta que hemos pasado unas elecciones que me da la impresión que por lo sucedido después del resultado, nos podrían ahorrar dos cosas: tiempo y dinero. Pero bueno, desde aquí quiero tener una mirada hacia la esperanza, y que se gobierne no solo para los que han votado unas determinadas siglas, sino para todos los españoles. Claro, los informativos, ahora, no dejarán de estar todo el día informando de lo que seguro que ya sabemos, pero será su obligación.
Pero también es cierto que cada vez más personas comentan que escuchar o ver las noticias les pone de mal humor. Tanto desastre, tanta injusticia, tanta pobreza, tanta violencia... les afecta, sobre todo porque parece que los intentos de detener o paliar tanto mal caen en el vacío o resultan insuficientes. Eso va generando un estado de ánimo que se concreta en diferentes actitudes ante la realidad: algunos se quedan indiferentes ante los problemas cuando no les afectan directamente pensando que "eso no va conmigo", otros son meros espectadores de la realidad, viendo mucha información, criticando, pero sin hacer nada; y otros, como las avestruces, no quieren saber nada de la realidad, piensan que no hay que hacer, y se refugian en su familia, su trabajo, sus intereses.
Si nos fijamos en el evangelio de este fin de semana, parece un telediario: se alzará pueblo contra pueblo, habrá grandes terremotos, epidemias, la propia familia nos traicionará... según este telediario no hay escapatoria y la única solución que nos queda es esperar a que nos toque nuestro turno.
Sin embargo la respuesta de Jesús ante esta catástrofe es clara: cuando se oigan situaciones como estas, es el momento de no volver la espalda, de no mirar para otro lado, de dar la cara y sobre todo de dar testimonio de aquello que decimos que creemos y que estamos convencidos. Porque además el evangelio no es algo que se nos da en función de lo que hacemos. El evangelio se nos da en la realidad y en la vida de cada uno de nosotros: en lo bueno y en lo malo, en las alegrías y en las tristezas, en la salud y en la enfermedad... y ante un telediario catastrófico, nosotros tenemos que dar anuncio de la Buena Noticia y esta con nombre: Jesús de Nazaret.
Pero hoy más que nunca, "la esperanza de los pobres nunca se frustrará", puesto que este domingo es la III jornada mundial de los pobres. No nos olvidemos que pobre no solamente es aquel que no tiene lo básico, que también; pobre es el que no tiene alegría, el que tiene siempre como compañera a la soledad, el que no es comunicativo, el que ha perdido la esperanza.
Un cristiano, nosotros, no perdemos la esperanza. La historia, nuestra historia, es la historia de salvación; es la historia en la que Dios interviene, nos
guía, nos acompaña y no nos abandona. Es la historia en la que Dios mismo se mete en la misma historia del hombre. ¡Que bueno es que Francisco, nuestro Papa instituyera la jornada mundial de los pobres!. Ojalá que no se convierta en una jornada más; ojala que no sea un día más en el calendario; ojala que no quede ensombrecida por otros acontecimientos. Ojalá que sea una noticia que sale en los informativos para tomar conciencia que hoy son otros, pero que mañana podemos ser nosotros: con nuestra historia, con nombre y apellidos... que no somos anónimos.
Hasta la próxima
Paco Mira