viernes, 29 de octubre de 2021

QUE NO NOS PILLE DURMIENDO



Ni tampoco con el pie cambiado. Este fin de semana cambiamos la hora. Siempre que ser produce un cambio como este, hay infinidad de disculpas o no, para no llegar a tiempo a aquello que es importante: el trabajo, atender el colegio de los niños, las actividades propias de una casa, compartir la fe... seguro que a un asadero, a la fiesta del pueblo o del vecino de al lado... siempre llegamos a la hora, porque la hora la ponemos nosotros, o el vecino. 

Tenemos claro que la pandemia nos ha puesto en nuestro sitio. No había nada atado y bien atado. No había nada que durara para toda la vida. Nuestra fe estaba - y está - en pañales, gateando, balbuceando en los primeros pasos. Muchos han aprovechado estos tiempos para fabricar su propia religión y se han construido su propia moral, una moral a su medida, una moral en la que la norma la pone cada uno y casi siempre no tiene tope. Nunca han buscado otra cosa que situarse con cierta comodidad en la vida, evitando interrogarnos con preguntas que cuestionen seriamente nuestra existencia.

Algunos no sabrían decir si creen en Dios o no. En realidad no entienden para qué pueda servir tal cosa. Viven tan ocupados en trabajar y disfrutar y tan distraídos por los problemas de cada día, los programas televisivos y las revistas del corazón del fin de semana que Dios no tiene sitio en sus vidas. Incluso el volcán de La Palma, fue, pero ya no lo es tanto, noticia de portada en el corazón de muchos de nosotros.

El evangelio de este fin de semana nos habla de amor. De un amor que no está en el mismo plano que otros deberes. No es una norma más, perdida entre otras normas más o menos importantes. Amar es la única forma sana de vivir ante Dios y ante las personas. Si en la política o en la religión, en la vida y comportamiento social o individual, hay algo que no se deduce del amor o va contra él, no sirve para construir una vida humana. Sin amor no hay progreso.

Se puede vaciar de Dios la política y decir que basta pensar en el prójimo. Se puede vaciar del prójimo la religión y decir que lo decisivo es servir a Dios. Para Jesús Dios y prójimo son inseparables. No es posible amar a Dios y desentenderse del hermano. No nos olvidemos que al final de nuestros días, lo único que nos van a pedir es el cuánto hemos amado.

Al comienzo de la semana, es también el día de los santos y de los difuntos. Santos hay muchos y sin peana; caminan con nosotros y probablemente no los conocemos o no queremos rozarnos con ellos, pero nos van marcando el camino y dejan huella. Nosotros hemos de aprender de ellos. Pero son muchos los que nos han dejado, y el recuerdo hacia ellos tiene que ser de agradecimiento y veneración. Es el sentido de una flor en ese día. Pero lo más importante no es tanto la flor, sino el recuerdo de la vida que nos ha marcado y por ello la resurrección tiene sentido. Mientras les recordemos con memoria agradecida, seguro que han resucitado.

Por ello, decía al principio de este escrito, que no nos pille durmiendo. Que no nos pille sin amar, pero amar de verdad, con el corazón, amar a los demás como a nosotros mismos. Por ello el Reino de Dios no está lejos de nuestro corazón. Muchos son los que están en las colas del hambre; muchos son los que dejan sus vidas en el océano porque han decidido llegar a una vida mejor a la que todos tenemos derecho; y nosotros.... no hemos cambiado la hora. Nos ha pillado todavía durmiendo, pensando que llegamos a tiempo y lo hacemos tarde.

Amigos, empezamos un nuevo mes. Empezamos recordando a los que nos han precedido y han dejado y nos dejan sus huellas. No nos durmamos, porque el amor no tiene cambio de hora. Siempre es tiempo de amar.

 

 

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 21 de octubre de 2021

LAS FIESTAS MÁS SINODALES




Si me lo permiten, este fin de semana me gustaría recordar al patrón de mi pueblo, que sin ser exclusivo del mismo, celebra este finde, las fiestas en su honor: San Rafael de Vecindario. Unas fiestas, que quieren volver a arrancar después de tiempos difíciles y complicados y seguro que estando deseosos de ellas, nos resultarán un poco extrañas. 

Estamos convocados a la fiesta, y fiesta significa diversión, alegría, compartir...Necesitamos, en medio de las dificultades que estamos viviendo, manifestar y compartir la alegría. La alegría que nos une; la alegría que supone compartir nuestra vida; la alegría que nos lleva a la unión entre todos y cada uno de los que vivimos en nuestro pueblo, pero abiertos a aquellos que, desde fuera,  quieren sumarse a la maravillosa aventura de la fiesta.

Un año más también nos convoca San Rafael. Una año en el que las secuelas de la Covid19, en su quinta ola, han dejado su huella. La medicina de Dios, quiere hacerse presente en medio de todos y cada uno de nosotros. No ha sido un año fácil: ha habido ausencias inesperadas; ha habido situaciones de precariedad laboral; un año en que parece que los problemas no tienen solución... pero no debemos perder la esperanza.

Esperanza es lo que no perdió el joven Tobías que un día esperaba que un hombre bueno le acompañara, (como reza el himno al patrón). Nuestro pueblo está lleno de hombres y mujeres buenos que están deseando acompañar a infinidad de Tobías que se han despistado a la hora de encontrar el camino deseado. La alegría de la fiesta, puede ser un momento bueno para el encuentro.

Este mes, el Papa Francisco nos ha invitado a la sinodalidad, a caminar juntos (eso es lo que significa). Y ¡que buena ocasión, es que en esta fiesta lo hagamos!. Seamos sinodales (caminemos juntos) para acompañar a los que no pueden llegar a fin de mes; Seamos sinodales para acompañar a los que están viviendo la soledad de la enfermedad y de la tristeza de la vida; seamos sinodales para abrazar y acariciar a tantos y tantos ancianos que no tienen quien les arrope; Seamos sinodales para ser generosos con quienes el ERTE está haciendo estragos; Seamos sinodales para echar una mano en la tragedia del volcán de nuestros hermanos de La Palma; Seamos sinodales con la cantidad de hombres, mujeres y niños que desesperados de la vida llegan a nuestras costas en pateras (no hace mucho, en 56 horas llegaron mil) y parece que nadie se acuerda de ellos. Seamos sinodales con la cantidad de misioneros y misioneras (este fin de semana también es el Domund) que llevan por el mundo el maravilloso mensaje de Jesús de Nazaret.

San Rafael nos pide unidad en la adversidad. Nos pide mirar al futuro con optimismo. Nos pide que la derrota no sea la bandera de un pueblo que siempre se ha caracterizado y ha demostrado su alegría.

Amigos, estamos de fiesta. San Rafael nos llama a ello. San Rafael nos invita a que nos acerquemos con corazón sincero a visitarle y que, tal y como somos, bebamos de su medicina para coger fuerzas cuando las cosas no nos vayan bien del todo, pero que también bebamos cuando los vientos de nuestro pueblo (que no son pocos) nos sean favorables.

Tenemos un gran reto por delante. Reto al que estamos invitados todos. Rafael nos invita a mirar el futuro desde el presente y eso es lo que nos tiene que animar a que lo hagamos lo mejor posible.

Felices fiestas

 

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 15 de octubre de 2021

¡ HABLA PUEBLO HABLA!

Allá por finales de la década de los 70, un grupo musical llamado vino tinto (curioso el nombre, pero significativo por lo que supone en ciertos sectores de la población el tomarse un vasito de este preciado elixir de la vida), sacaba a la luz una canción que tuvo un éxito rotundo. Entre otras cosas la letra decía: "este es el momento, no escuches a quien diga que guardes silencio. Habla pueblo, habla. No dejes que nadie decida por ti. Habla pueblo, habla". Claro, el contexto era político, el contexto era ante unas elecciones generales que estaban próximas.

Yo, que viví aquellas elecciones, estaba también ilusionado. Quizás con el paso del tiempo, las futuras elecciones ya no me ilusionaron tanto. Pero ahora vuelvo a estar ilusionado, porque se hace latente y patente lo que habla pueblo, habla. Este es el momento y no escuches a quien te dice que guardes silencio. Este fin de semana, nuestro Obispo nos convoca a que hablemos, a que propongamos, a que tengamos capacidad de discernimiento, a que lo hagamos juntos, a que nadie decida por nosotros, a que tengamos.... sinodalidad. Inauguramos el Sínodo en nuestra Diócesis ( y en todas).

Muchas veces nos quejamos que tenemos una Iglesia que no es la que queremos. Nos quejamos de una Iglesia en la que parece que los dueños tienen mitra y anillo; nos quejamos de una Iglesia que hace y deshace más de lo que uno piensa... pues ahora puedo hablar. Hablar con y desde la libertad de bautizado y creyente, hablar desde el compromiso que el evangelio me avala.

No se trata de una Iglesia a medida, como los trajes. Eso es imposible porque mi Iglesia, nuestra querida Iglesia comete fallos y pide perdón - aunque a muchos les pese - por ello. Pero sí podemos diseñar aquella Iglesia que mejor se adapte a los tiempos que estamos viviendo. A los que otros dijeron, los signos de los tiempos.

El evangelio de este fin de semana nos narra algo que probablemente se le pasa por la cabeza a muchos, sentarnos a la derecha o a la izquierda. Pero en nuestra Iglesia no ha de haber jerarquía de poder. La parroquia no es del párroco, el pueblo no es de los teólogos, no hay amos ni dueños: el que quiera ser grande, que se ponga a servir a todos.

Necesitamos una iglesia de gente comprometida a gastar su vida por el proyecto de Jesús y no por otros proyectos o intereses. Creyentes sin ambiciones personales, que trabajen de manera callada por un mundo más humano y una Iglesia más evangélica. Seguidores de Jesús que "impongan" por la calidad de su vida en servicio. ¡Que bueno sería que hubiese un control de calidad evangélica o una Itv con frecuencia!. Eso nos permitiría revisar si nuestro compromiso es auténtico.

Quiero una Iglesia donde haya hombres y mujeres en igualdad de condiciones, donde se puedan ocupar cargos de responsabilidad, donde se puedan llevar comunidades adelante porque donde hay dos o tres reunidos en

su nombre, allí está él en medio. Creo que todos tenemos que hacer una cura de humildad, asumir y aceptar al que está capacitado para ello, porque en el fondo es de lo que se trata.

Padres que se desviven por su hijos en materia de educativa y de crecimiento, hombres y mujeres que dan de su tiempo para otros más necesitados, son los mejores de nuestra Iglesia y los más grandes a los ojos de Jesús.

Este fin de semana empiezan las fiestas en nuestro pueblo, Vecindario. Bebamos de la medicina de Dios, que no es otro que san Rafael.

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 7 de octubre de 2021

¡ FRANCISCO (Asís y Bergoglio), VE Y REPARA MI IGLESIA!


 

Que todos estamos llamados a la santidad, a ser buenos, eso no lo niega nadie. que hay santos que tienen peana, tampoco. Que hay muchos que no la tienen (y a lo mejor son la mayoría), eso tampoco. Pero esta semana hemos celebrado la onomástica de uno de los que tienen peana: siendo pequeño y enjuto, se convirtió en grande y ejemplo para muchos. Hasta aquí nada fuera de lo normal: Francisco de Asís. 

Francisco se convirtió en ejemplo, casi sin querer. Hijo de un rico comerciante de telas, su padre - por el negocio -  se sentía orgulloso de tener un heredero que quedara con la fortuna familiar. Sin embargo, cuando iba de camino (como casi todos los santos) se encontró, en San Damián, con un Cristo que le dijo nada más y nada menos ¡ve y repara mi Iglesia que amenaza ruina!. Y ni corto ni perezoso, se remanga las mangas y empieza a levantar piedras para la reconstrucción de la pequeña ermita. Pero el encuentro con un leproso, le llevó a entender que lo que el Cristo de San Damián le pedía era otro tipo de reparación. Y lo entendió a la perfección: con el evangelio, la pobreza y la oración, se puede evitar la ruina de la Iglesia.

Curiosamente, 900 años más tarde, otro Francisco, el Papa Bergoglio, también oye a Cristo que le dice ¡ve y repara mi Iglesia!. Lo que yo ya no tengo claro es que también amenace ruina, aunque sí creo que le hace falta una ITV en todos los sentidos.

Últimamente en los evangelios del fin de semana, estamos oyendo que Jesús va de una orilla a la otra, que se detiene en el camino, que va de camino de un lado para otro... y el Papa, viajando en ese mismo camino de la historia en la que nos encontramos, decide que va siendo hora de pararse, de hacer una sentada, de escucharnos, de ver cómo nos van las cosas, de sentarse sin distinción de cargos, ni de mitras, ni de anillos episcopales...de pensar como nos van las cosas, de cambiar lo que haya que cambiar y convoca un SÍNODO. ¡Fuerte valentía la suya!, es casi como la de Francisco, el de Asís, al que tacharon de loco, de no estar en sus cabales.

Es curioso que la última vez que la Iglesia se sentó a pensar, a reflexionar fue hace 56 años, en aquello que llamaron Concilio Vaticano II. En aquella ocasión pensaron las "cabezas privilegiadas" de la Iglesia, los grandes teólogos, los que entendían de cómo tenía que ir la Iglesia. Gracias a ellos, hemos avanzado un montón.

Ahora se pide la opinión no solo a las mitras y anillos, a los decanos de facultades teológicas, a los grandes pensadores y escritores de libros de teología. Ahora, Francisco, el Bergoglio, quiere saber la opinión de la catequista de niños, del catequista de jóvenes, del animador de la liturgia, del que limpia la Iglesia, del que atiende el archivo, del que hace que las celebraciones puedan ser más amenas con los cantos, del que ocasionalmente se acerca a la parroquia. En definitiva, tú y yo tenemos la palabra. 

Que maravilloso es que podamos tener la Iglesia que queremos. Que no sea de antojo personal, sino la más fiel a la realidad del evangelio. El evangelio está en la calle, en la realidad pandémica de cada día, en la realidad del ERTE, en la realidad del desahucio, en la realidad de las colas del hambre... y la Iglesia, nuestra Iglesia santa y pecadora tiene que dar respuesta a esa realidad que estamos viviendo y es por ello que tenemos que caminar unidos, juntos para lograrlo (sinodalidad). E incluso si tiene que pedir perdón que lo haga, debe hacerlo.

Amigos, estoy animado a ello y más teniendo en cuenta el evangelio de este fin de semana que nos llama a la humildad: "no lleven nada para el camino...", ¡cuanta carga hay que dejar para que la Iglesia pueda funcionar de verdad!. El de Asís, vivió la alegría del evangelio; Bergoglio Evangelii Gaudium; El de Asís llegó a proclamar "loado seas mi Señor por la hermana madre tierra", Bergoglio Fratelli Tutti. ¿Casualidad, o signo de los tiempos?

Apuesto por ello y les invito a que nos animemos.

 

Hasta la próxima

Paco Mira

jueves, 30 de septiembre de 2021

TODOS SOMOS PALMEROS



Ante la situación del volcán de La Palma, creo que no somos palmeros en sentido de "pelotas" de otros. Somos palmeros de corazón de hermano hacia quien lo está pasando mal. Hoy quiero compartir una reflexión no mía, sino de Pedro Miguel Lamet, que es sacerdote y periodista. Espero que nos ayude a todos.

«El ser humano, a pesar de los logros alcanzados en la ciencia y la tecnología, sigue siendo un pequeño insecto en medio del Cosmos, impotente ante estos fenómenos naturales como un volcán. ¿Por qué nos lo hemos creído y hay un orgullo posmoderno absurdo?. Miro las hormigas y aprendo.

El orden cósmico nos supera. Este volcán es como una cerilla que ilumina mi mente para saltar al universo y decirme: sube más allá y acepta una cosmovisión que rompe con tus criterios de tiempo y del espacio.

Construimos fábricas, casas, graneros, propiedades. Nos llamamos dueños del futuro. Y en un santiamén "como un ladrón", en este caso, la naturaleza se lo lleva todo, ¿dónde he puesto mi corazón?.

La vida humana es más importante que toda posesión material. Pro aun esta siempre está en riesgo. ¿Tenemos conciencia de que formamos parte de un todo y que el devenir de nuestra vida temporal tiene un término y una continuidad distinta?.

Los pequeños, los pobres, los campesinos que han perdido todo lo que tenían siempre son las principales víctimas. ¿Me acuerdo de que, según Jesús, poseerán la tierra y el reino?.

Los canarios tienen una pasta especial. Incluso cuando se habla de su tragedia tienen tal tranquilidad y parsimonia que les sitúa en otra dimensión. Quizás estén más cerca de la paz contemplativa que presta sabiduría a la vida.

"Somos espectáculo", dice el Apóstol Pablo. El volcán de La Palma tiene una dimensión espectacular. Hemos seguido la apertura de sus bocas, el río de lava hacia el mar, su bramido continuo. Lo hemos visto embobados e impotentes. Su fuerza ante nuestra pequeñez, su belleza junto a su poder devastador, su irrupción ante nuestros planes. Hasta el dolor tiene un misterio de belleza y la belleza un lado de dolor.

Las islas están formadas por viejos volcanes durante millones de años. Te miras en el espejo y ves en tu rostro pasar el tiempo. Corres al trabajo, te preocupas por el tráfico, el último acontecimiento de tu pequeña vida. Levántate y aúpate hacia el no-tiempo.

La tierra es un ser vivo en continua transformación. Un día se separaron los continentes, surgieron los mares, evolucionaron los animales y vino el hombre. El volcán recuerda que hay una inteligencia, un fuego, una vida, una energía sembrada en el interior del Cosmos. ¿Podemos acceder a ella?. Solo desde el silencio.

El volcán, como la sonrisa de un niño, el movimiento de las mareas, el cráter de una flor, el parto de una madre, la belleza de una anciana y mil cosas que me rodean sólo me impelen arrodillarme y saborear un amor sin medida ni raciocinio.»

Gracias, Pedro Miguel, por esta reflexión. Pedimos al Padre, al Dios de la vida, al Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza, que interceda en la naturaleza, por nuestro pueblo que sufre los rugidos de la madre naturaleza.

Animo al pueblo de La Palma y a los palmeros, no a los pelotas, sino a los nobles y sencillos hermanos de nuestra querida isla de La Palma.

Hasta la próxima

Paco Mira

viernes, 24 de septiembre de 2021

EUCARISTÍA DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO.CICLO B

LECTURAS DEL PRÓXIMO DOMINGO 26º DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B


Primera lectura

Lectura del libro de los Números (11,25-29):

El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, comenzaron a profetizar, pero esto no volvió a repetirse. Dos de ellos se habían quedado en el campamento, uno se llamaba Eldad y otro Medad. Aunque estaban entre los elegidos, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu vino también sobre ellos y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino diciendo: «¡Señor mío, Moisés, prohíbeselo!»
Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»

Palabra de Dios