¡ CUANTOS LÁZAROS DE LA
VIDA!
Les confieso que este fin de semana, las
lecturas, el evangelio… invitan a la vida, pero es muy complicado compartir la
muerte. Complicado porque los misterios, cuando se quieren explicar, no
encuentran la racionalidad como para ello. Es, por ello , que no es fácil. Sin
embargo ante ese misterio, ante los amigos de Betania, me gustaría compartir
con uds. Lo que uno siente.
Hace ya unos cuantos años, cuando uno
aterrizó por estas maravillosas tierras, por estas islas afortunadas, un amigo,
una vez a la semana, me llevaba a comer a casa de una amiga común. Siempre
estaré agradecido al amigo primero y a la amiga porque me acogió y por lo menos
una vez a la semana uno empezaba a degustar el famoso potaje canario. Con el
paso del tiempo, uno no se ha olvidado de ellos, pero quizás he pecado (ahora
es cuaresma y me confieso) de no atender, saludar, llamar, …. Al menos a uno de
los dos.
Los amigos, los que realmente son
amigos, creo, que no basta con tenerlos presentes. Eso es muy fácil y no cuesta
nada. Los amigos hay que cuidarlos, quererlos y yo diría… hasta mimarlos,
incluso aunque notemos, pensemos, creamos… que no hay correspondencia por la
otra parte. Porque si no nos podría pasar como a los amigos de Betania.
Llorar es bueno. Llorar es aflorar
sentimientos. Llorar es una forma de comunicación. Jesús lloró. Y lloró porque
es bueno hacerlo, porque quiso que afloraran sentimientos, porque quiso
expresar y comunicar lo que sentía. Pero es curioso, que no quiso llorar y
comunicar con los difuntos. No quiso llorar con quien no tiene la posibilidad
de disfrutar de la vida. Por eso y con urgencia llama a la vida. Le dice a
Lázaro que no siga en la situación en la que está.
¡cuántos Lázaros de la vida!.¡cuántos se
aferrar más a la muerte que a la vida!.¡cuántos se olvidan de lo bello, de lo
maravilloso que es poder disfrutar lo que nos ofrece nuestro Padre!. El
evangelio de este fin de semana, por contradictorio que parezca es una
invitación a la vida, a vivir, a disfrutar. Es una invitación a no angustiarnos
con cosas que poco a poco nos van matando.
Déjenme que recuerde desde aquí a todas
las Martas y a todas las Marías de la vida que nos piden con urgencia que si hubiésemos estado donde debiéramos,
quizás no sucederían muchas situaciones de muerte. El cristiano no
solamente es el que tiene que tener situaciones de vida, sino el que tiene que
ayudar a conseguirlas. La vida, nuestra vida nos oferta todos los días
situaciones de ese tipo; situaciones en las que tenemos que insuflar vida,
porque nosotros la tenemos. Situaciones en las que tenemos que ser Martas y
Marías de la vida.
Lázaro es el prototipo de la vida.
Lázaro es el prototipo que nos invita que tenemos que estar en el momento y en
la situación adecuada. Lázaro es el amigo que nos tiende la mano y que no
quiere que estemos en la oscuridad y en la penumbra.
Amigos, disfrutemos de los amigos.
Disfrutemos de las situaciones que nos hacen felices; disfrutemos de los
momentos oportunos en lugares adecuados. En definitiva, disfrutemos de la vida.
La vida nos pone a prueba. Pruebas que tenemos que superar, obstáculos que
tenemos que saltar, pero esa es la grandeza de la misma. En esta cuaresma
miremos a nuestro interior y a nuestro alrededor y procuremos ser felices en la
medida de lo posible.
Una semana más vaya desde aquí, mi aire
y aliento de ánimo para Suso. El está viviendo su particular cuaresma, pero
seguro que, como Lázaro, se agarrará a la vida, para seguir dándola. Animo.
Hasta
la próxima
Paco Mira



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