¡QUÉ DIFICIL ES LA ENTREGA!
Ahora sí. Ya estamos cerca de acabar
la cuaresma: esos cuarenta días que nos han de llevar a la gran fiesta de los
cristianos, la Pascua. Y el evangelio de este fin de semana nos presenta un
interesante diálogo entre Jesús y un tal Nicodemo (Jn 3,14-21). Nicodemo, es un
fariseo y curiosamente va a ver a Jesús en la oscuridad, de noche. Y el
mensaje, el no fariseo, el de Dios es un mensaje de luz, de día, de claridad,
no de tinieblas ni de oscuridad. Dios, a través, de este mensaje nos va
descubriendo sus planes.
Los planes de Dios, como los
caminos, no son nuestros planes ni nuestros caminos, aunque los podemos hacer
propios. Dios está enamorado de su obra. Como un padre o una madre que quiere
con locura a su hijo/a; que los ojos de estos están día y noche pendientes de
su retoño...así es la obra de Dios y la quiere tanto que nos entregó a su hijo.
Nadie entrega lo que más quiere si no es por la plena confianza en el
receptor..
¿Dónde está nuestra entrega?.¿a qué
nos entregamos nosotros?. Hoy, me da la impresión que confundimos la realidad
de Dios con las realidades de otros dioses que quizás sean más explosivos, más
atrayentes que la entrega que nos oferta nuestro Dios: entrega de tiempo, de
ilusiones, de ganas, de sacrificios, de horas en vela,... en definitiva de
amor. Los dioses de hoy no son dioses de compromiso en la vida, no son dioses
de felicidad perpetua, son dioses de amores pasajeros.
Cuando en la vida se nos pide
entrega, hay veces que miramos para otro lado como que la cosa no va con
nosotros. Nuestra entrega no ha de estar en unos ritos mágicos que nos adivinan
el porvenir en momentos de duda por la crisis. La vida que se nos regala es
para lo bueno y lo malo, para las alegrías y las penas, para la salud y quizás
para los momentos no tan buenos... es una vida en la que se nos invita a una
entrega generosa sin tener en cuenta el destinatario. Quizás si tuviéramos más
en cuenta la generosidad nuestro mundo no seria tan conflictivo. Nicodemo lo
sabía y por eso quizás no pusiera a prueba a Jesús, sino que en la noche de su
vida, estaba deseando ver la luz.
Este domingo se celebra el día
internacional de las marionetas. Esos seres que parecen que tienen vida, pero
que son manejados por otros a su antojo y semejanza. Es triste que estos
también tengan su día. No seamos de los que nos apuntamos a celebrar ese día
porque es más fácil. No dejemos que nos muevan al antojo de otros, y seamos
capaces de anunciar que la luz, la claridad de nuestra vida está inundada del
amor de un Dios que nos ama con locura y que nos invita a la entrega en la
imágen de su hijo Jesús.
Sé y reconozco que no es fácil, pero
como nos dirá el salmo 136, que se me pegue la lengua si no me acuerdo de tí.
No perdamos el norte de Dios y entreguémonos a su causa.
Hasta la próxima
Paco Mira



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