DIOS
MÍO, (Abba): POR FAVOR, ¡BASTA YA!
Creo que soy el menos indicado para
pedirle a Dios nada. Creo que soy el menos indicado para exigirle a nadie nada
y menos a Dios, sin embargo creo que sí estoy en condiciones de poder dialogar,
conversar, quizás discutir, con mi padre de temas que nos preocupan, de temas
que me preocupan, de temas que son de interés para la mayoría.
Llevamos una semana muy ajetreada.
Llevamos una semana llena de acontecimientos que requieren un diálogo amplio,
abierto, pausado y un diálogo que tiene que ser efectivo. De nada vale que nos
sentemos en algún lugar, que salgamos en la foto, que firmemos en falso lo que
no cumplimos, que hagamos declaraciones de cara a una galería que ya no se cree
nada. Una semana de 900 ahogados que iban en un barco con la ilusión de una
vida mejor; una semana en la que nuestros hermanos los yihadistas volvían hacer
alarde de hombría religiosa y volvían a pasear a cerca de veinte de cristianos
camino de su Gólgota particular; esta semana alguien daba la espalda a la
cultura, a la formación y en un instituto sesgaba la vida de otros. ¡Dios mío,
qué semana!
Este fin de semana es también el dedicado a
las vocaciones de la vida consagrada. Es decir, podría ser el día de todos y
cada uno de nosotros. Consagrar la vida nuestra a favor de la de otros no es
tarea exclusiva de unos pocos que por un ministerio, tienen la “obligación” de
servir a otros. Todos estamos llamados al servicio, el Buen Pastor nos ha
A veces con nuestros comentarios a nivel
coloquial lo único que hacemos es agrandar más la brecha entre hermanos; a
veces con nuestros juicios de valor lo que hacemos es ahondar más en una herida
que jamás tendría que haberse producido.
Me gustaría que hablásemos un poco más con
nuestro Padre. Que oremos un poco más, que nos pongamos ante él con sinceridad.
Que seamos capaces de abrir ese corazón que late por la vida que generamos, y
nos aflijamos por los ahogados que salen con la ilusión de una vida mejor y
nosotros estamos dispuestos a compartirla con ellos;
Me gustaría que hablásemos un poco más con
nuestro Padre y que le pongamos en sus manos las vidas de tantos cristianos que
en tierras de esclavitud están viviendo su particular éxodo y quizás mueran en
manos de faraones que poseídos de una verdad particular, aniquilan lo más
preciado que es la vida.
Amigos. Entre todos digamos, ¡basta ya!.
Nuestro Padre que está en el cielo y en la tierra sabe lo que nos conviene,
pero lo que no le conviene a nadie en que vivamos en esta situación de muerte y
de odio.
Hasta la próxima
Paco Mira



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